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Medio tiempo – Ps. Santiago Lalama
Medio tiempo Por: Pastor Santiago Lalama El medio tiempo es un momento decisivo para cualquier equipo. Es el instante en el que el director técnico reúne a sus jugadores para decir las palabras precisas que los motiven, los corrijan y los preparen para disputar la segunda parte del partido. De la misma manera, nosotros estamos entrando en la segunda mitad del año. Será determinante el enfoque con el que salgamos a jugar este nuevo tiempo. ¿Cuántos hemos sentido que el marcador está en contra? Quizá el «árbitro», las circunstancias o incluso todo parece estar jugando en nuestra contra. En este momento es fundamental escuchar la voz del mejor entrenador que podemos tener: el ESPÍRITU SANTO. Salmo 34:19. Las dificultades pueden provocar que perdamos el enfoque de nuestro propósito e incluso de nuestra identidad. En otras palabras, podemos entrar al «camerino» llenos de temor y sin esperanza. Muchas veces fijamos nuestros ojos en las aflicciones, los problemas, los diagnósticos y todo lo malo que nos rodea. Permitimos que nuestra mente se vuelva fatalista. Esto es muy serio, porque una mentalidad enfocada únicamente en lo negativo nos conduce al fracaso, la desilusión, el estrés, la depresión e incluso a la muerte espiritual. Pero, cuando dejamos de ver solo lo natural, comenzamos a vivir lo sobrenatural. Proverbios 29:18 (NVI). Por eso el medio tiempo es tan importante. Es el momento de sentarnos con nuestro entrenador para reenfocar nuestra visión y permitir que Él transforme la actitud de nuestro corazón. Si ponemos nuestros ojos en lo eterno, lograremos vencer en los desiertos. Romanos 8:31: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» 2 Reyes 6:8-17. Esa sigue siendo la estrategia del enemigo hoy: preparar emboscadas para intimidarnos, distraernos e impedir que alcancemos las promesas de Dios. Lo interesante es observar cómo Eliseo, gracias a una relación íntima y constante con Dios, podía discernir las intenciones del enemigo. Tenía una percepción espiritual y profética porque caminaba en comunión con el Señor. ¡Qué extraordinario es saber que, cuando vivimos en sintonía con Dios, podemos ser más preventivos que reactivos frente a los ataques del enemigo! La oración es clave para discernir las estrategias del enemigo. Orar es hablar con nuestro entrenador en el medio tiempo para recibir instrucciones. Eliseo tenía una perspectiva eterna. Veía aquello que otros no podían ver. Ver lo eterno es un principio espiritual. Es un llamado a trascender en medio de las dificultades cotidianas. Reconocer que lo terrenal es pasajero es clave para alinear nuestras decisiones con los valores eternos. Y sí, la realidad es que el mundo va de mal en peor. Las circunstancias no siempre serán favorables. Por eso debemos abrir nuestros ojos para que nuestro entendimiento sea renovado y podamos vivir en paz. 2 Reyes 6:16. Se suele decir que la expresión «No temas» aparece 365 veces en la Biblia, recordándonos simbólicamente que cada día Dios nos invita a vivir sin temor. Las aflicciones son momentáneas; por eso debemos fijar nuestra vista en lo invisible y en lo eterno. Enfocarse en lo eterno significa confiar en la fidelidad de Dios por encima de cualquier circunstancia, descansando en Sus promesas. Cuando lo hacemos, dejamos de ver los desafíos como el final de nuestra historia y comenzamos a entender que forman parte de un propósito mucho mayor. Las fuerzas espirituales que Dios ha dispuesto para protegernos son infinitamente superiores a cualquier amenaza terrenal. Por eso necesitamos pedir diariamente que Dios abra nuestros ojos espirituales para reconocer Su respaldo. La entrada Medio tiempo – Ps. Santiago Lalama se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Redimidos y bendecidos – Ps. Caleb Wehrli
Redimidos y bendecidos Por: Pastor Caleb Wehrli Gálatas 3:13-14, 29 Somos redimidos. ¡Hay buenas noticias! Por lo que Jesús hizo por nosotros, la maldición ha sido cancelada. ¡Has sido redimido de la maldición! La maldición que vino como consecuencia de la desobediencia, descrita en Deuteronomio 28, es una realidad: el pecado, la enfermedad, la pobreza, la confusión y la derrota. Sin embargo, Jesús tomó todo eso sobre sí para que nosotros pudiéramos vivir en libertad. Él tomó el castigo por nosotros. Colosenses 2:14. Esto significa que el enemigo no puede cobrar una deuda que ya fue pagada. Cuando Jesús dijo: «Consumado es», estaba colocando sobre tu vida un sello eterno: ¡PAGADO POR COMPLETO! ¡Todo fue cancelado en la cruz para que ahora podamos caminar en la bendición de Dios! Somos bendecidos. Jesús no solo canceló la maldición; también la reemplazó con la bendición de Abraham: abundancia, prosperidad, sabiduría, salud y sobreabundancia. Gálatas 3:29. – Camina con los ojos de la fe. 2 Corintios 5:7. No permitas que las circunstancias determinen lo que crees. La Palabra de Dios debe ser tu mayor realidad. – Habla palabras de fe. 2 Corintios 4:13. Romanos 10:8-10. Lucas 6:45. Las palabras revelan lo que hay en el corazón y fortalecen la fe que profesamos. Le das vida a tu fe con las palabras que hablas. – Da pasos de fe. En Marcos 5:25 encontramos a la mujer que padecía flujo de sangre. Ella no solo creyó; también actuó conforme a su fe. Hebreos 11:1. La fe verdadera siempre produce acción. Cinco pasos para caminar en la bendición: 1. Renueva tu mente cada día. Deja de pensar como alguien que vive bajo maldición y comienza a pensar como alguien que vive bajo el pacto de Dios. Romanos 12:2. 2. Habla la Palabra, no la maldición. Recuerda que la vida y la muerte están en el poder de la lengua. Proverbios 18:21 3. Permanece en la fe. Continúa creyendo que aquello que Dios dijo que es tuyo ya te pertenece, aunque todavía no lo veas. 4. Sé de bendición para otros. La bendición de Dios no termina en ti; debe fluir a través de tu vida para alcanzar a los demás. Génesis 12:2. 5. Agradece a Dios cada día. La gratitud mantiene tu corazón consciente de la gracia de Dios y de todo lo que Él ha hecho por ti. Has sido redimido de la maldición. Has sido hecho heredero de la bendición de Abraham. Ahora camina por fe, habla por fe y actúa por fe, porque en Cristo Jesús eres redimido y bendecido. La entrada Redimidos y bendecidos – Ps. Caleb Wehrli se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Levantando bases sólidas – Ps. Rolando Rodríguez
Levantando bases sólidas Por: Pastor Rolando Rodríguez En toda construcción, las bases son fundamentales. Mientras más grande sea la construcción, más sólidas y profundas deberán ser sus bases. Además de la Palabra de Dios, la oración y la iglesia, la Biblia nos enseña otros pilares esenciales para construir una vida estable y agradable a Dios. Miqueas 6:8. Dios ya nos ha declarado lo que es bueno. La pregunta es: ¿estamos escuchando? Este versículo no presenta una sugerencia, sino una instrucción clara de parte de Dios. Él nos pide estas cosas porque sabe que son buenas para nosotros y constituyen bases sólidas para nuestra vida. Dios nos pide tres cosas: 1. Hacer justicia. Es vivir de una manera que agrade a Dios. Él ama la justicia porque Él mismo es justo. Cuando hacemos lo correcto, reflejamos Su carácter y nos parecemos más a Él. Génesis 15:6. Hacemos lo justo cuando le creemos a Dios. Salmo 11:7. Salmo 15:1-2. Dios ama la justicia, y esta se refleja en una vida íntegra, sincera y comprometida con la verdad. 2. Amar misericordia. Lamentaciones 3:22-23. La misericordia es no recibir el castigo que merecemos. Por ejemplo, si una persona se pasa un semáforo en rojo y el policía decide perdonarla, está recibiendo misericordia. Y Dios ha tenido una inmensa misericordia con nosotros. Mateo 5:7. Lucas 6:36. Dios no solo espera que recibamos misericordia; sino también que la extendamos a otros como Él la ha extendido hacia nosotros. Quienes muestran misericordia también recibirán misericordia. Efesios 4:32. La misericordia afecta la manera en que juzgamos, hablamos y tratamos a los demás. Nos recuerda que nosotros también somos imperfectos y necesitamos constantemente la gracia de Dios. Si Dios nos perdonó, también espera que perdonemos a los demás. 3. Humillarnos ante Dios. Es reconocer que sin Él nada somos. Es dejar de lado el orgullo y aceptar que dependemos completamente de Él. Es saber que Dios ocupa el primer lugar en nuestra vida y que necesitamos Su dirección para todo. Santiago 4:10. La verdadera humildad comienza en el corazón y se desarrolla mejor en la intimidad con Dios. Cuando aprendemos a humillarnos en privado, Dios se encarga de levantarnos públicamente. Filipenses 2:3. Las motivaciones son importantes para Dios, por eso debemos preguntarnos: ¿Hago las cosas por orgullo o vanidad? ¿Busco reconocimiento? ¿Me considero mejor que otros? Mateo 18:4 (NTV). La humildad no busca exaltarse a sí misma, y revela cuán cerca estamos de Dios. Una persona humilde escucha, es enseñable, reconoce sus errores y pide perdón con facilidad. La humildad abre puertas tanto en el cielo como en la tierra, y nos hace agradables delante de Dios y de los hombres. Si queremos levantar una vida con bases sólidas, debemos obedecer lo que Dios nos ha pedido: hacer justicia, amar la misericordia y humillarnos ante Dios. Estas tres verdades, junto con la Palabra de Dios, la oración y la comunión con la iglesia, forman fundamentos firmes para una vida estable, bendecida y agradable al Señor. La entrada Levantando bases sólidas – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
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El gozo que le esperaba – Ps. Marcos Witt
El gozo que le esperaba Por: Pastor Marcos Witt Uno de los versículos más poderosos de la Escritura se encuentra en Hebreos 12:2: «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.» Vivimos en un mundo que constantemente intenta desviar nuestra atención hacia las malas noticias, los problemas económicos, las dificultades familiares o las circunstancias adversas. Sin embargo, la exhortación de la Palabra es clara: debemos fijar nuestra mirada en Jesús. Él es el iniciador y perfeccionador de nuestra fe. Y la Escritura nos revela algo extraordinario: Jesús soportó la cruz por el gozo que le esperaba. La cruz representaba el sufrimiento más cruel que el ser humano podía experimentar. Significaba dolor, tortura, vergüenza, rechazo y humillación. Sin embargo, Cristo decidió permanecer en ella. Mateo 26:39. Antes de llegar al Calvario, Jesús atravesó una intensa batalla en el huerto de Getsemaní. Como hombre, Jesús conocía el sufrimiento que estaba por venir. Experimentó una angustia tan profunda que la Biblia describe cómo sudó gotas de sangre. Allí rindió completamente su voluntad al Padre, y en ese momento comenzó nuestra victoria. Pudo haber evitado la cruz, pero eligió obedecer porque estaba pensando en nosotros. Por eso, cuando atravesamos momentos de angustia, dolor o estrés, podemos confiar en que nuestro Salvador comprende perfectamente lo que estamos viviendo. Él pasó por el sufrimiento para que nosotros pudiéramos vivir en victoria. Jesús conoce nuestro dolor. Cristo fue acusado falsamente, traicionado, rechazado y burlado. Isaías 52:14. Cada golpe, cada herida y cada gota de sangre tenían un propósito: llevar sobre sí nuestro castigo para que nosotros recibiéramos perdón y libertad. Jesús soportó todo ese dolor porque veía algo más allá de la cruz. La pregunta es inevitable: ¿qué gozo podía haber delante de alguien que estaba sufriendo semejante tormento? La respuesta es conmovedora: El gozo que le esperaba éramos nosotros. Mientras colgaba en la cruz, Jesús veía a hombres y mujeres siendo perdonados por su sangre. Veía familias restauradas, hijos transformados, generaciones sirviendo a Dios y vidas rescatadas del pecado. Vio hogares restaurados, corazones sanados y creyentes llevando la luz de Cristo a las naciones. Ese fue el gozo que lo sostuvo en medio del sufrimiento. Apocalipsis 5:9. Su sangre fue suficiente. La obra de Cristo en la cruz fue completa y perfecta. No existe sacrificio adicional que el ser humano deba hacer para pagar por sus pecados. Jesús pagó el precio completo. Su sacrificio fue perfecto. 1 Corintios 15:54-57. Su victoria es nuestra victoria. La muerte fue derrotada. Cristo resucitó y hoy reina glorificado a la diestra del Padre. La cruz está vacía porque Él venció. Ahora está sentado a la diestra del Padre, el lugar de autoridad, victoria y triunfo. Por eso hoy podemos vivir confiados, agradecidos y victoriosos. No hay mayor alegría para Jesús que ver a sus hijos caminando en la victoria que Él compró con su sangre. Jesús es nuestra victoria. La entrada El gozo que le esperaba – Ps. Marcos Witt se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Amar, servir, adorar – Ps. Luis Navarrete
Amar, servir, adorar Por: Pastor Luis Navarrete Oseas 1:2 (NTV). Por medio de la historia de Oseas y Gomer, Dios transmite un poderoso mensaje: su amor inquebrantable por su pueblo. Aunque el pueblo le fue infiel en muchas ocasiones, Dios nunca dejó de amarlo. De la misma manera, hoy Dios sigue llamando a sus hijos a regresar a Él para amarle, servirle y adorarle de todo corazón. 1. Amar. El amor es el inicio de nuestra historia con Dios. Todo ser humano tiene un vacío en su corazón. Es un vacío de amor que solo Dios puede llenar. Todos hemos experimentado el amor de Dios. Ese amor nos cautivó, nos sanó, nos conmovió y nos transformó. Romanos 5:8. Muchos recordamos el momento en que el Señor tocó nuestras vidas. Nuestro encuentro con Cristo nos marcó para siempre. La gratitud llenaba nuestro corazón y otra pregunta surgía constantemente: ¿Qué puedo hacer por ti, Señor? Ese amor nos llevó a comprometernos con la iglesia y con la obra de Dios. Queríamos estar en cada reunión y participar en cada actividad. Y de manera natural, el siguiente paso fue servir. 2. Servir. Como respuesta a su amor, empezamos a servir al Señor. No importaban las dificultades; el amor y gratitud eran suficientes para superar pruebas, ofensas y obstáculos en el camino. El fruto del primer amor siempre es bueno. Oseas 1:3 (NTV). Oseas 2:5-8 (NTV). Pero, el corazón de Gomer comenzó a cambiar y debilitarse a causa de los deseos de la carne y los engaños del enemigo. Ella volvió sus ojos hacia sí misma y sus antiguos deseos. Creyó que debía suplir sus propias necesidades, olvidando a su proveedor, su esposo. Lo mismo puede suceder con nosotros. Nos sentirnos usados y la gratitud desaparece. Vienen cuestionamientos y encontramos razones para quejarnos. Nuestra atención se desvía hacia otras cosas y comenzamos a perseguirlas. Olvidamos que todo lo que tenemos proviene de Dios y terminamos poniendo sus bendiciones al servicio del mundo. Oseas 2:6-8 (NTV). Entonces surgen las preguntas: ¿En qué momento perdimos el camino? ¿En qué momento nos dejamos engañar? ¿En qué momento la historia de amor cambió? Y ¿Cómo podemos mantener ese primer amor? 3. Adorar. La adoración es rendición y entrega completa a Dios, que nace del corazón, en espíritu y en verdad. Es lo que nos mantiene conectados a su amor. Es nuestra expresión de amor y devoción hacia nuestro Amado. Nunca descuidemos el anhelo por su presencia, nuestra comunión y nuestra intimidad con Él. Una relación sana con Dios se construye diariamente sobre la confianza, la honra y la obediencia. Oseas 2:14-16 (NTV). Dios toma la iniciativa para buscarnos. Las pruebas, aflicciones y desafíos pueden convertirse en puertas de esperanza para llevarnos nuevamente a su presencia. Son oportunidades para regresar al primer amor y a las primeras obras. Oseas 3:1-3. Qué impresionante cuadro del amor de Dios. Aun después de la infidelidad de Gomer, Oseas fue enviado a buscarla, rescatarla y restaurarla. De la misma manera, Dios nos busca cuando nos alejamos, nos llama al arrepentimiento y nos recibe nuevamente con amor. El mensaje de Oseas sigue vigente hoy: Dios nos llama a volver a nuestro primer amor. Primero nos amó, luego nos llevó a servirle y, finalmente, nos invita a permanecer en una vida de adoración constante. Amar, servir y adorar no son etapas separadas de la vida cristiana; son expresiones de una misma relación de amor con nuestro Señor La entrada Amar, servir, adorar – Ps. Luis Navarrete se publicó primero en Comunidad de Fe.
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¡Qué tiempos! – Ps. Rolando Rodríguez
¡Qué tiempos! Por: Pastor Rolando Rodríguez Lucas 18:8. Cuando el Señor Jesús regrese, ¿Hallará personas que lo estén esperando, viviendo para Él, obedeciendo sus principios y haciendo su voluntad? Él está por regresar en cualquier momento y nada podrá detener su venida. Pero la pregunta no es cuándo lo hará, sino: ¿estoy listo para su regreso? Nadie sabe el día ni la hora de su regreso. Eso es cierto. Sin embargo, sí podemos discernir los tiempos que preceden a su venida. ¿Cuáles son las señales de esos tiempos? La Biblia nos las enseña. 2 Timoteo 3:1-5. Este pasaje no es simplemente una descripción de lo que ocurre en el mundo, sino una advertencia acerca de lo que ocurrirá dentro de la iglesia en los últimos tiempos. Habla de la condición espiritual de muchas personas que se identificarán como creyentes. «En los postreros días vendrán tiempos peligrosos.» La palabra «peligrosos» en el griego también puede traducirse como: feroces, difíciles o violentos. Y ciertamente estamos viviendo tiempos así. 2 Timoteo 3:2-5 (NTV). Aquí vemos 18 características de las personas en esos tiempos. La exhortación bíblica es clara: «A estos evita.» ¿Por qué? Porque las malas compañías terminan corrompiendo nuestra vida espiritual (1 Corintios 15:33). Al escuchar esto, alguien podría preguntar: ¿Entonces ya no puedo relacionarme con nadie? La respuesta la encontramos en 1 Corintios 5:9-11 (NTV). Dios nos aconseja tener cuidado con aquellas personas que afirman seguir a Cristo, pero viven en abierta desobediencia a Su Palabra. 1 Tesalonicenses 5:19. La presencia de Dios en nuestra vida puede ser descuidada y llegar a apagarse. Por eso debemos alejarnos de todo aquello que apaga la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, incluyendo la influencia constante de creyentes que no desean caminar conforme a la Palabra de Dios. Esto no es una sugerencia; es una orden. 2 Pedro 3:9-14. Dios está siendo paciente porque desea que muchos procedan al arrepentimiento, pero Su promesa sigue vigente: Jesús regresará. Por eso debemos vivir En santidad, obediencia, en comunión con Dios. Esperando Su venida. Que cuando el Señor regrese nos encuentre caminando en Sus caminos, haciendo Su voluntad y ocupando el lugar donde Él nos ha puesto. Prepárate. Jesús regresa. La entrada ¡Qué tiempos! – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Es hora de prepararnos (el Rey ya viene)
Es hora de prepararnos (el Rey ya viene) Por: Pastor David Ingman Mateo 25:1-5 (NVI). En esta parábola específica, la mayoría de los estudiosos de la Biblia coinciden en que estas vírgenes representan a la Iglesia y no al mundo. Entonces, dentro de la Iglesia hay personas prudentes y también insensatas. Aunque es importante entender que el hecho de que las diez vírgenes se hayan cansado, debido a la demora del novio, no fue un crimen ni un pecado en sí mismo. Todos nos cansamos, incluso los justos, pr eso debemos estar atentos y preparados. Mateo 25:6-13 (NVI). Muchos estudiosos atribuyen este evento al arrebatamiento de la Iglesia, mientras que otros lo relacionan con la segunda venida del Señor Jesús después de la Gran Tribulación. Hay dos pasajes principales que son considerados versículos clave acerca del Rapto o “Gran Arrebatamiento”: 1 Tesalonicenses 4:16-17 y 1 Corintios 15:51-52. El punto principal de este mensaje es: ¡Es hora de prepararnos y estar listos… el Rey ya viene! Las señales de la venida de Jesús están a nuestro alrededor. Podemos verlas en los acontecimientos mundiales, tal como el Señor lo habló en Mateo 24 y Mateo 25, el llamado a estar preparados para la salvación eterna mediante la parábola que Jesús nos contó. Salmos 2:1-2 (NVI). Prácticamente todo lo que aprendí desde mi niñez, lo que antes se consideraba correcto, moral y verdadero, así como el conocimiento espiritual que he adquirido desde que fui salvo, hoy muchas veces es tratado como mentira. Estas son señales de los tiempos y de cuán perdido está este mundo. Isaías 5:20 (NVI): “¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” Me sorprendió la ignorancia de algunos creyentes que defendían a los terroristas islámicos que actúan en Gaza y condenaban a los judíos que fueron atacados, golpeados, violados y Asesinados en octubre de 2023, cuando la Biblia claramente nos dice que quienes maldigan a Israel serán maldecidos y quienes bendigan a Israel serán bendecidos. Es hora de prepararnos porque el Rey viene. El mundo está completamente al revés y es tiempo de poner nuestros principios y prioridades en orden. La parte más importante de estar preparados para el regreso de Cristo se resume en esto: ¡Permanecer cerca de Él y mantener comunión diaria con Dios! Sé que a veces mi español no es del todo comprensible, pero déjenme decirles algo: dentro de este hombre late un corazón que ama a Dios y Su Palabra, y Él me usará a pesar de mis imperfecciones. La entrada Es hora de prepararnos (el Rey ya viene) se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Sin medida – Ps. Martín Holguín
Sin medida Por: Pastor Martín Holguín Hechos 2:1-12 (NTV). Pentecostés era la fiesta judía de la cosecha; una celebración muy antigua. La palabra “Pentecostés” proviene del griego y significa “quincuagésimo”. Se celebraba cincuenta días después de la liberación de los israelitas de Egipto. Ese día, Moisés estaba en el monte Sinaí recibiendo la ley, lo que marcaba el momento en que Israel pasaba de ser una gran familia a convertirse en una nación, porque una nación nace cuando se establece una constitución. El Espíritu se presentó como fuego sobre sus cabezas. El fuego es símbolo de la presencia de Dios… de un Dios que quiere estar cerca de sus hijos; un Dios personal. El fuego trae luz. El fuego trae calor. Es algo bueno, pero también puede matarnos. Así es la presencia de Dios en nosotros: nos da vida, pero nunca debemos jugar con ella. En el Antiguo Testamento Dios manifestaba su presencia, pero había límites. Hoy, el Espíritu de Dios, que es Dios mismo, está en esas lenguas de fuego repartidas sobre cada miembro de su Iglesia. Y la Iglesia hoy necesita más que nunca ese fuego del Espíritu, pues muchos están dejando que se apague. Isaías 10:27. La presencia y el poder del Espíritu Santo destruyen totalmente las ataduras, las cargas opresivas, el pecado y las esclavitudes en la vida de una persona. No solo rompe el yugo; lo destruye por completo. Juan 3:31-34 (NTV). Lucas 4:18-19 (NTV). Hechos 10:38. Jesús tenía el Espíritu sin medida porque, desde muy temprano, estuvo dispuesto a morir a su propia voluntad para que la voluntad del Padre se cumpliera. Nosotros, la Iglesia, tenemos la capacidad de recibir ese mismo Espíritu con un propósito. Trabaja en tu propia unción. Muere a lo que Dios te pide. Solo así tendrás más de Él. No es carisma ni experiencia, es cuánto estás dispuesto a morir a ti mismo. Los hombres y mujeres que Dios usa son personas que han aprendido a pagar un precio y a dejar de lado las distracciones. Romanos 8:6. Efesios 5:18 (NTV).¿Crees que vas a tener unción si pasas horas en Instagram o jugando videojuegos mientras solo oras cinco minutos? Las vidas de muchas personas están en problemas porque no están haciendo espacio para el Espíritu de Dios. No están trabajando en su unción y son influenciados por emociones: ira, resentimiento, lujuria o codicia; en otras palabras, por nuestra naturaleza humana. Getsemaní significa prensa de aceite. Y en ese jardín, en esa prensa, el Hijo del Hombre se vació a sí mismo. Allí murió primero antes de ir a la cruz: su voluntad se rindió completamente, y con su muerte ganó nuestra vida. Mantén tu lámpara llena de ese aceite, de Su unción, de Su presencia. Recuerda la parábola de las vírgenes en Mateo 25. Donde se nos advierte que no debemos dejar que el aceite se acabe sin llenarlo diariamente, no sea que cuando Él regrese nos encuentre sin ese fuego. El primer paso es arrepentirnos por haber apagado el fuego del Espíritu y haber dejado que nuestra carne gobierne nuestras vidas, nuestras familias y nuestros ministerios. La entrada Sin medida – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.
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¿Cómo estás usando el tiempo que Dios te ha dado? – Ps. David Ingman
¿Cómo estás usando el tiempo que Dios te ha dado? Por: Pastor David Ingman Esta es una pregunta importante que todos debemos responder. Me atrevería a decir que, de todas las posesiones y tesoros que tenemos en este mundo, ¡nuestro tiempo es el bien más valioso que Dios nos ha dado! Efesios 5:16-17. Amigos míos, hay una gran sabiduría en comprender la voluntad de Dios para nuestras vidas. Es fundamental entender cómo usar nuestro tiempo y no desperdiciarlo en cosas inútiles. Y lo repito: ¡nuestro tiempo es el bien más valioso que tenemos aquí en la tierra! Jeremías 33:3. Aquí está el problema: muchas veces pensamos que lo sabemos todo. Sin embargo, necesitamos clamar a Dios cada día y preguntarle cómo administrar este valioso regalo llamado tiempo. “Aprovechar bien el tiempo” significa vivir con sabiduría y cuidado. El rey Salomón expresó esto de manera extraordinaria en Proverbios 2:1-15, donde habla sobre los beneficios de la sabiduría de Dios y cómo vivir correctamente en medio de un mundo lleno de maldad. Y no nos equivoquemos: vivimos en un mundo verdaderamente malvado. Si una persona vive desplazándose por las redes sociales, observando lo que otros hacen con sus vidas, jamás descubrirá la voluntad de Dios para la suya. Terminará viviendo como un robot, siguiendo el ritmo de este mundo sin propósito verdadero. ¿Cuántas familias hoy en día no pueden compartir juntas en una misma habitación sin estar mirando sus celulares y revisando las últimas noticias o publicaciones en redes sociales? ¡Qué triste! Vivimos en una sociedad distraída y atrapada por el desplazamiento constante. Romanos 12:2. Si pasamos más tiempo navegando en Instagram que leyendo y meditando en la Palabra de Dios, ¿cómo descubriremos Su voluntad? Y aún más importante: ¿cómo podremos transmitirla a nuestras familias? Juan 9:4 (NTV). Jesús hablaba de la urgencia de cumplir el propósito de Dios mientras todavía tenemos oportunidad. El “día” representaba el tiempo de Su ministerio terrenal, y la “noche” simbolizaba Su muerte cercana. Pero estas palabras también aplican para nosotros hoy: debemos aprovechar nuestro tiempo al máximo para hacer las obras de Dios antes de que la oportunidad pase. Por eso debemos honrar a Dios con nuestro tiempo y hacer aquello para lo cual Él nos llamó, en lugar de vivir únicamente guiados por nuestros deseos y caprichos. Tú y yo estamos aquí con un propósito. ¡Cumplamos ese propósito para la gloria de Dios! Salmos 90:12 (NVI) nos enseña a valorar cada día y a pedir sabiduría. Proverbios 27:1: “No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.” Santiago 4:13-14: “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Entreguemos a Dios nuestro bien más preciado en esta vida: ¡Nuestro tiempo! La entrada ¿Cómo estás usando el tiempo que Dios te ha dado? – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
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El otro propósito – Ps. Rolando Rodríguez
El otro propósito Por: Pastor Rolando Rodríguez El Señor Jesús vino a esta tierra con propósitos muy claros. El primer propósito fue buscar y salvar lo que se había perdido: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10). Otro propósito lo encontramos en: 1 Juan 3:8b: “…Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” Jesús mismo declaró su misión en Lucas 4:17-21 (NTV). De aquí entendemos que Él vino a: – Sanar a los quebrantados de corazón – Dar libertad a los cautivos – Dar vista a los ciegos – Libertar a los oprimidos Isaías 53:3-5. Parte de deshacer las obras del diablo es traer sanidad a nuestras vidas. La sanidad no es solo física, también incluye emociones, recuerdosy heridas del pasado Claves para recibir sanidad: 1. Fe. Marcos 5:34. Hebreos 11:1. Sin fe es imposible agradar a Dios. Sin fe no podemos recibir milagros 2. Perdonar. Lucas 4:18. La palabra libertad también implica perdón: perdonar no es un proceso, es una decisión. Recibir perdón. Soltar la culpa. Perdonar a otros. Mateo 18:34-35. No se trata de cuánto tiempo toma, sino de decidir perdonar, aunque no sea fácil. Perdona, para que Dios sane tu corazón. 3. Querer ser sano. Juan 5:6. Jesús le hizo esta pregunta a un hombre que llevaba 38 años enfermo. Esto nos confronta: Hay personas que no quieren salir de su estado y hay quienes se acostumbran al dolor o a la condición. Pero Jesús sigue preguntando hoy: ¿Quieres ser sano? ¿Quieres ser libre de la cautividad? ¿Quieres ser libre de la opresión? Este mensaje nos recuerda que Jesús no solo vino a salvar, sino también a restaurar completamente nuestra vida. La entrada El otro propósito – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
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De camino a Emaús – Ps. Danny Serrano
De camino a Emaús Por: Pastor Danny Serrano Lucas 24:13–34 El camino a Emaús empezó en desánimo y terminó en esperanza. Jesús se presentó en medio de la tristeza para cambiar la perspectiva de sus discípulos, porque Él tiene la capacidad de traer esperanza, sin importar lo que estés enfrentando. Es un camino donde Jesús siempre ha estado. Aunque no lo veían, Jesús caminaba con ellos. Muchas veces sentimos soledad, pero la verdad es que Él nunca nos abandona.Por eso sigue caminando: Jesús está a tu lado, aunque no lo sientas. Es un camino de revelación. En ese recorrido, Jesús transformó su manera de ver las cosas. Este es el momento donde Jesús se revela de una manera personal. Notemos también que esto ocurrió el mismo día de la resurrección. Jesús no esperó: inmediatamente comenzó a acercarse a las personas. Hoy el mensaje es claro: es tiempo de compartir, de predicar y de testificar. Jesús vive, camina con nosotros y quiere transformar vidas. ¿Cómo hablar de Jesús a otros? Podemos ver 4 acciones de Jesús en estos versículos: 1. Caminó con ellos (v.15). Hubo un interés genuino, una cercanía real. Las personas reconocen cuando el interés es verdadero. 2. Los escuchó (v.17-19). Jesús, aunque sabía todo, decidió escuchar. Y escuchar toma tiempo, escuchar sana, escuchar conecta. Muchas vidas pueden ser transformadas simplemente porque alguien decidió escuchar. 3. Les explicó la Palabra (v.27). Jesús les enseñó las Escrituras. Recordemos que la Palabra trae claridad, apunta a Jesús, la Palabra transforma más que cualquier testimonio. 4. Jesús entra donde es invitado (v.28-31). Después de presentar las escrituras y ver con claridad el plan de Dios para con nosotros, que Jesús vino a liberarnos no a condenarnos, a sanarnos no a cargarnos. Vino a justificarnos a romper cadenas, a quitar cargas, a romper cualquier yugo la gente va a desear a Jesús en sus vidas.Jesús no se impone, Él entra cuando es invitado. La revelación produce deseo. El encuentro transforma. La mesa crea momentos de conexión. El camino a Emaús es el proceso donde: Jesús camina contigo, Jesús te escucha, Jesús te habla y Jesús se revela. Y cuando eso sucede: Se abren tus ojos, arde tu corazón y se renueva tu mente. La entrada De camino a Emaús – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Aprendiendo a esperar – Maestra TG
Aprendiendo a esperar Por: Maestra TG Isaías 40:31 (NTV). Esperar es una de las partes más difíciles de nuestra fe. Amamos las promesas de Dios, pero luchamos con el tiempo en que llegan. Santiago 1:2–4 (NTV). Debemos entender que esperar no es castigo, es preparación; es proceso. La pregunta no es: «¿Responderá Dios?», sino: «¿Cómo vamos a esperar?» I. Esperar es parte del proceso de Dios, no su ausencia. Habacuc 2:3 (NTV). El retraso no significa rechazo.Recordemos que Dios siempre está obrando, incluso cuando no vemos nada suceder. El silencio de Dios no es inactividad de Él. II. La fe es confiar en Dios cuando la respuesta aún no ha llegado. Hebreos 11:1 (NTV). Debemos permanecer seguros, confiados y firmes mientras esperamos. Romanos 8:25 (NTV). La fe no se prueba después de la respuesta, sino durante la espera. Esperar fortalece músculos espirituales que no desarrollaríamos de otra manera. III. El gozo es una decisión que tomamos mientras esperamos. Filipenses 4:4–7 (NTV). El gozo no depende de las circunstancias; se basa en la confianza en Dios. El enemigo quiere robar tu gozo durante la espera. Mientras esperamos podemos seguir adorando y regocijarnos. Esperar no cancela el gozo; el gozo sostiene y fortalece nuestra espera. IV. La oración nos mantiene anclados mientras esperamos. Hebreos 6:19 (NTV). La oración cambia nuestro enfoque: del problema al dador de promesas. Ora constantemente, no con ansiedad. Ora con expectativa, no con desesperación. Juan 14:27 (NTV). Puede que Dios no cambie la situación de inmediato, pero nos dará paz. La paz es, muchas veces, la primera respuesta de Dios mientras esperamos la final. Isaías 40:31 (NTV). Esperar en Dios es confianza activa, no resignación pasiva. En ese tiempo Dios renueva nuestras fuerzas, no solo resuelve problemas. Las temporadas de espera producen madurez profunda y una fe más fuerte. El tiempo de Dios es perfecto, incluso cuando parece difícil esperar. Ese tiempo no es perdido cuando se vive con fe y gozo, y el resultado final siempre será para Su gloria. Números 23:19. La esperanza es aguardar con la seguridad que si Dios hizo la promesa, Él la cumplirá. Espera con esperanza. Espera con alabanza. Espera con confianza. Lo que Dios está formando en ti mientras esperas siempre será más grande que aquello que estás esperando. La entrada Aprendiendo a esperar – Maestra TG se publicó primero en Comunidad de Fe.
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3 cosas – Ps. Rolando Rodríguez
3 cosas… Por: Pastor Rolando Rodríguez Marcos 8:34–38. Jesús tenía muchas personas que lo buscaban, pero cada una lo hacía por diferentes razones: por necesidad, por interés, por curiosidad, por novelería y otros porque querían ver milagros. Había interesados y espectadores. Pero Jesús no buscaba solo seguidores momentáneos, sino verdaderos discípulos. Por eso, estableció requisitos claros para quienes querían seguirle. Las tres cosas que Jesús pidió: 1. Negarse a sí mismo. Esto significa abandonar nuestra vieja manera de vivir. Hemos vivido para el pecado, hemos sido egoístas, interesados, oportunistas, buscando lo cómodo y fácil. Pero el Señor nos confronta claramente: vivimos para nosotros mismos o vivimos para Cristo. 2. Tomar su cruz. Cada persona tiene su propia cruz. Es algo que se toma cada día e implica cargar con responsabilidades, decisiones y sus consecuencias; pero muchas veces son cosas que no queremos aceptar ¿Para qué se usaba la cruz? Para morir. ¿Y qué debe morir en nosotros? Nuestra carne, nuestra voluntad y nuestro orgullo. Jesús mismo tuvo que rendir su voluntad antes de ir a la cruz. Hay cosas en nuestra vida que solo pueden morir si decidimos tomar nuestra cruz. 3. Seguir a Jesús. Seguirlo hacer su voluntad. Cuando la carne ya no estorba, es más fácil obedecer, porque no somos útiles mientras vivimos para nosotros mismos. Después de morir a nosotros, podemos realmente seguirle. Veamos algo más: ¿Por qué no veo resultados en Dios? Santiago 1:6–8. – Falta de fe – Duda constante – Doble ánimo (indecisión) Para ver resultados en Dios se necesita: fe, paciencia y constancia. Si le creemos a Dios, permanecemos firmes y persistimos, a su tiempo, segaremos… si no desmayamos. La entrada 3 cosas – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
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De la muerte a la vida – Ps. David Ingman
De la muerte a la vida Por: Pastor David Ingman El mensaje que compartimos el Viernes Santo no estaría completo si no hablamos también del glorioso Domingo de Resurrección. La verdad es esta: ¡Él ha resucitado! Sí, ¡Jesucristo venció la muerte! En esta Pascua celebramos que Jesús triunfó sobre la tumba, dándonos victoria sobre el pecado y regalándonos una Esperanza Viva. Su resurrección nos asegura una vida nueva, transformando nuestros “dolores de viernes” en un “domingo de gozo”. Hoy es un buen momento para tomar una decisión: caminar en esta verdad y abrazar Su poder para renovar nuestras vidas, nuestra iglesia y nuestro mundo. Sabemos que el estado actual del mundo puede parecer oscuro… pero eso no significa que tengamos que vivir en esa oscuridad. Recordemos que Jesús tiene un plan diferente para cada uno de nosotros. Por eso, preparemos nuestros corazones para participar juntos de la Santa Cena, como familia de la iglesia y como parte del Cuerpo de Cristo. La historia de la resurrección Mateo 28:1-10 (NTV): “…el ángel les habló a las mujeres: «¡No teman! —dijo—. Sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. ¡No está aquí! ¡HA RESUCITADO, tal como dijo que sucedería…»” ¡Aleluya! ¡Debemos creer esta verdad! Juan 11:25-26 (RV60): “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Nuestra fe es clave en este milagro de salvación y de vida eterna. Sin fe, es imposible agradar a Dios. Terminamos con las palabras del apóstol Pedro: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.” (1 Pedro 1:3-5) ¡Cristo ha resucitado! Y en Él tenemos vida, esperanza y victoria eterna. La entrada De la muerte a la vida – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
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El sacrificio que lo cambió todo – Ps. Santiago Lalama
El sacrificio que lo cambió todo Por: Pastor Santiago Lalalma ¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas “Semana Santa”? Es triste que el momento más poderoso de la historia se haya convertido en algo trivial, incluso comercial.Pero, la verdad del sacrificio que recordamos en esta semana es la piedra angular en la vida de todo creyente apasionado por Dios. Mateo 21:9 (NTV). Imaginemos la escena más emocionante y confusa de toda la historia: Jesús entrando a Jerusalén. Parecía el momento que Israel había esperado por siglos: el Rey Mesías había llegado para poner fin a la opresión de Roma. Sin embargo, Jesús entra a Jerusalén con planes completamente diferentes; incluso parecería que está provocando su propia muerte. Pero ¿por qué Jesús tenía que morir? ¿Por qué ocurrió en la semana más importante para el pueblo judío? Es tiempo de abrir nuestros ojos para ver a Jesús, no como lo esperábamos, sino como Dios lo envió: el Rey que vino a morir por amor. Parte 1: La entrada triunfal – El Rey del reino al revés. Zacarías 9:9. Muchos esperaban un Mesías con un perfil muy específico: un líder político y militar, que derrotara a Roma y liberara a su pueblo. Pero la llegada de Jesús muestra algo completamente diferente. El Salvador rompe con todas las expectativas: predica amor, perdón, humildad y habla de un reino espiritual. Jesús se presentó como el sacrificio perfecto y voluntario. En lugar de ofrecer algo a Dios, se ofreció a sí mismo. Él no vino a castigar, sino a entregarse. Por eso, muchos no lo reconocieron como el Mesías. Jesús entra a Jerusalén sabiendo lo que va a pasar. Llega en la Pascua, la fiesta que recuerda el Éxodo, pero el verdadero éxodo sería salir de la esclavitud más profunda: el pecado y la muerte. La multitud grita “¡Hosanna!”, que significa “¡sálvanos ahora!”, y Jesús responde yendo a la cruz. Parte 2: La historia de los sacrificios – Dios cubre el mal sin destruirnos. 1 Corintios 15:3b (NTV). Dios creó un mundo bueno, pero los seres humanos rechazaron su sabiduría. Eligieron su propio camino, y así llegaron el mal y la muerte, y fueron echados del Edén. Pero Dios no abandonó a la humanidad; su misión siempre ha sido eliminar el mal de su creación sin eliminarnos a nosotros. Desde el principio vemos su misericordia: Dios cubre a Adán y Eva con pieles de animales, mostrando que alguien tenía que morir para que ellos pudieran acercarse a Él. Luego, en Éxodo, Dios establece el tabernáculo, una especie de Edén portátil. Y en Levítico, instituye el sistema de sacrificios. Los sacrificios no eran para calmar a un Dios enojado, sino un regalo de Dios mismo. Un animal sin mancha moría en lugar del pecador. Su sangre cubría el mal. Era una imagen poderosa: la vida de un inocente en lugar del culpable. Así Dios podía perdonar sin destruir a su pueblo. Sin embargo, estos sacrificios eran temporales. Se repetían una y otra vez porque el problema del corazón humano seguía presente. Parte 3: Por qué Jesús tenía que morir – El sacrificio supremo. Romanos 5:8. Aquí llegamos al momento más profundo de la historia. Jesús es el Cordero de Dios sin mancha, el sacrificio perfecto. Jesús muere porque Dios nos ama. En la cruz, cargó todo el mal, todo el pecado y toda la deuda de la humanidad. Su muerte no fue un accidente, sino un acto soberano de amor. Y la resurrección al tercer día demuestra que la muerte ya no tiene la última palabra. Jesús venció el mal entregándose a sí mismo y ahora podemos volver a la presencia de Dios para vivir como ciudadanos de su Reino: sin miedo, amando y perdonando. El Rey vino a entregar su vida por nosotros. La entrada El sacrificio que lo cambió todo – Ps. Santiago Lalama se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Deja que Dios intervenga en tu situación – Ps. David Ingman
Deja que Dios intervenga en tu situación Por: Pastor David Ingman El Salmo 68:1 declara: “Levántese Dios, y sean esparcidos sus enemigos; y huyan de su presencia los que le aborrecen.” Esta es una poderosa oración y declaración. Se utiliza para invocar la protección divina y la victoria sobre los adversarios, tanto físicos como espirituales. Es un clamor para que Dios actúe a favor de sus hijos, haciendo que toda oposición huya, así como el humo se disipa y la cera se derrite ante el fuego. Esta frase tiene su origen en Números 10:35, cuando el arca del pacto se ponía en marcha y Moisés decía: “Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.” Esta oración se convirtió en una petición constante de protección divina, pidiéndole a Dios que fuera delante de ellos y venciera toda oposición en su difícil trayecto. Por eso, este versículo no es solo una frase, sino una oración intercesora y una estrategia espiritual. Cuando enfrentamos momentos difíciles o grandes necesidades, es el tiempo de clamar a Dios y permitir que Su poder actúe a nuestro favor. Muchas veces intentamos pelear nuestras propias batallas, cuando lo más sabio es dejar que Dios lo haga por nosotros. La Biblia nos dice: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” (Éxodo 14:14). Hay algo poderoso en aprender a estar en calma, a permanecer quietos y confiar en que Dios obrará. Es como un remedio santo en medio de cualquier situación difícil. Isaías 40:31 nos dice: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Este versículo nos anima a mantener una espera activa y llena de fe, confiando en el tiempo de Dios y no en nuestras propias fuerzas, para recibir renovación, fortaleza y restauración. Cuando un hombre llamado Jahaziel habló proféticamente al rey Josafat y al pueblo ante una gran amenaza: “…No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande,porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.” (2 Crónicas 20:15). Además, Jesús mismo nos dejó esta promesa en Mateo 16:18: “…y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” Cuando permitimos que Dios tome el control de nuestras batallas y dejamos de luchar con nuestras propias fuerzas, entonces nuestros enemigos serán dispersados y derrotados. Todo poder que se levante en contra de nosotros se disipará. En estos tiempos oscuros que vivimos, podemos confiar en el poder de Dios peleando a nuestro favor, tal como nos recuerda también 2 Corintios 10:4-5, donde se nos enseña que nuestras armas no son humanas, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas. La entrada Deja que Dios intervenga en tu situación – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Pescadores de hombres – Ps. Martín Holguín
Pescadores de hombres Por: Pastor Martín Holguín Para los judíos del primer siglo, la frase “pescadores de hombres” no era solo una metáfora bonita. Venía de un lenguaje muy conocido: los profetas y los salmos. En el Antiguo Testamento, “pescar” a la gente aparecía como imagen de juicio. Por ejemplo, en Jeremías 16:16 (NTV) o en Ezequiel 29:4-5 (NTV). Era una idea fuerte: Dios “pesca” a las naciones rebeldes para juzgarlas. Mateo 4:19. Pero Jesús transforma esa imagen de captura y castigo en algo positivo: ahora “pescarán” gente para sacarla del mar del pecado, del caos, hacia la vida con Dios. Esto no es juicio, es salvación. Era un giro genial: los judíos esperaban un Mesías que juzgara, pero Jesús les dice “ustedes van a ser mis redes, no para destruir, sino para rescatar. El mundo ya está lleno de anzuelos que atrapan para matar; ahora ustedes van a pescar para dar vida”. Este es el Evangelio o la buena noticia. No nos garantiza una vida sin problemas, pero sí una vida plena y abundante. 2 Corintios 5:17-20 (NTV). Muchos están alejados de la verdad de las Buenas Noticias. Necesitan quién les predique. Entonces, ¿Cómo podemos convertirnos en buenos pescadores de personas? Todos los peces de mares y ríos son atrapados con diferentes tipos de carnadas. También diferentes peces solamente pueden ser pescados en cierta estación o en cierto clima. Como pescadores de hombres, necesitamos diferentes estrategias. No todas las personas son iguales. No todas las personas se encuentran en un momento donde están receptivos a Dios. Por eso debemos ser sensibles al Espíritu Santo y además… desarrollar relaciones. Nuestras vidas pueden hacer sentir hambre espiritual a la gente a nuestro alrededor. Ellos nos van a preguntar y ahí se abre la oportunidad para contar nuestro testimonio y presentarles a Jesús. Una de las mejores cosas que puedes hacer por los demás es vivir lleno de paz, vivir feliz. Eso va a llamar la atención del mundo. Pescar toma trabajo y paciencia. Necesitamos aprender a invertir tiempo en relaciones y debemos aprender a orar para que Dios prepare sus corazones. Dios puede usar tantas cosas diferentes: invítalos a la iglesia, a tu célula, regálales un libro, haz algo por ellos, ora por ellos. Mateo 5:14-16 (NTV). Ser pescadores de hombres significa vivir de tal manera que otros puedan encontrar vida, esperanza y reconciliación con Dios a través de Jesús. Y eso, son Buenas Noticias. La entrada Pescadores de hombres – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Vive para agradar a Dios – Ps. David Ingman
Deja de perseguir el éxito y vive para agradar a Dios Por: Pastor David Ingman La Biblia advierte que perseguir el éxito terrenal, definido por la riqueza, la fama o el estatus social, puede ser espiritualmente peligroso y, en última instancia, insatisfactorio. Cuando leemos las Escrituras, nuestro enfoque cambia hacia la fidelidad, la excelencia piadosa y el impacto eterno. Nuestro enfoque en esta vida necesita cambiar. ¡Dios está mucho más interesado en tu carácter que en tu currículum! La mayoría de las personas pasan toda su vida construyendo su propio éxito. Sin embargo, Dios no recompensa nuestros logros terrenales, sino la fidelidad y el esfuerzo conforme al propósito para el cual fuimos llamados. Es vital que entendamos este principio bíblico. Si no lo comprendemos, nuestra salvación eterna tendrá poco significado para nosotros. En quién te conviertes durante este proceso llamado vida es más importante que lo que estás logrando. La Parábola de los Talentos. Mateo 25:14–30. Esta historia enseña a los cristianos cómo tener éxito espiritualmente en la vida. Si pudiéramos quitar nuestros ojos de “tratar constantemente de hacer algo grande para nosotros mismos” y poner nuestro enfoque en agradar a Dios, entonces Él añadirá su gracia de tal manera que podremos lograr más de lo que imaginamos. Deuteronomio 12:28 (NTV). ¡Conviértete en una persona con la que Dios esté complacido! Cinco lecciones de la Parábola de los Talentos: 1. El verdadero éxito es el resultado de nuestro trabajo para Dios aquí en la tierra. 2. Dios siempre nos dará lo necesario para cumplir lo que nos ha llamado a hacer. 3. Aunque Dios no tiene favoritos, no todos fuimos creados iguales. Nuestros talentos y dones son diferentes. 4. Debemos trabajar para el Maestro y no para nuestros propósitos egoístas. 5. Seremos responsables ante Dios por lo que hicimos con nuestra vida aquí en la tierra. Veamos algunos principios bíblicos prácticos para una vida cristiana que agrade a Dios: – Busca primero el Reino de Dios. Mateo 6:33 (NTV). Prioriza la justicia de Dios, confiando en que Él proveerá para todas tus necesidades. – Dedica tu trabajo al Señor. Colosenses 3:23. Trabaja duro y con excelencia como si lo hicieras para Dios en lugar de hacerlo para la aprobación humana. – Enfócate en la fidelidad. Mateo 25:21. Dios recompensa al “buen siervo y fiel” en lugar del rico y famoso. – Practica el contentamiento. 1 Timoteo 6:6–10. Encuentra satisfacción en lo que Dios te provee, eso te protegerá de amar el dinero. – Almacena tesoros celestiales. Mateo 6:19–21. Enfócate en construir “tesoros en el cielo” a través de actos de amor y servicio, que no pueden ser destruidos o robados. El éxito verdadero no se mide por riqueza, fama o posición, sino por fidelidad a Dios, obediencia a su llamado y un corazón que le agrade. La entrada Vive para agradar a Dios – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Volvamos a lo básico – Ps. David Ingman
Volvamos a lo básico Por: Pastor David Ingman Al mirar hacia atrás y repasar estos 40 años de ministerio, recuerdo nuestros comienzos como iglesia. No teníamos enseñanzas elaboradas ni estrategias “de vanguardia”. No existían internet ni plataformas digitales. Sin embargo, teníamos algo más poderoso: la Palabra de Dios y su Espíritu Santo. Decidimos sumergirnos en la Biblia para descubrir el propósito de Dios para nuestra iglesia. Jeremías 20:9. Ese fuego produjo en nosotros una visión de Dios. Recuerdo cuando el Señor nos habló claramente: “¡Ecuador será salvo!”. Teníamos mucho ímpetu, pero al comenzar a escudriñar las Escrituras, añadimos también conocimiento. Después de Su resurrección, Jesús caminó durante cuarenta días en la tierra antes de ascender desde el Monte de los Olivos. Y declaró algo que define nuestra misión: Mateo 28:18-20. 1. La visión original de Dios no puede cambiar. La Gran Comisión sigue vigente. No ha cambiado, ni cambiará. 2. Una urgencia por compartir el Evangelio. Marcos 16:15 (NVI). La Palabra es clara. La Gran Comisión no es una opción; es un mandato para nosotros. 3. Para testificar necesitamos al Espíritu Santo. Hechos 1:8 (NVI). Un testigo es quien experimentó la verdad del Evangeliorecibió su poder y ahora lo comparte con otros. 4. Compartiendo con sencillez. 1 Corintios 2:1-5 (NVI). Muchos intentan intelectualizar el Evangelio e impresionar con palabras complejas. Pablo, siendo un hombre altamente educado, decidió predicar con sencillez para que la fe descansara en el poder de Dios, no en la sabiduría humana. No necesitamos un doctorado en teología para evangelizar. 5. Compasión. Mateo 9:36–38 (NVI). Dios no busca vasos de oro o plata, sino vasos rendidos y llenos de compasión. Los mayores mandamientos son amar a Dios y amar al prójimo. 6. Servicio. 1 Corintios 9:19. Hemos sido salvados para servir. El liderazgo en el Reino es liderazgo de servicio. 7. Una pasión por las almas. Romanos 1:16–17. Si no estamos convencidos de que ganar almas es una prioridad eterna, debemos revisar nuestras prioridades. Lo más importante para Dios son las almas. Proverbios 11:30. 2 Timoteo 4:1–5. Antes de avanzar hacia el territorio desconocido del 2026, debemos tomar decisiones firmes. Necesitamos poner en orden nuestras prioridades. Esta no es una decisión solo por Comunidad de Fe o por un pastor; es un compromiso solemne delante del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Mi decisión de salir a ganar almas no es solo una meta ministerial; es un voto ferviente y solemne a mi Señor Jesucristo. La entrada Volvamos a lo básico – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
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Dios quiere Su casa llena – Ps. Danny Serrano
Dios quiere Su casa llena Por: Pastor Danny Serrano Lucas 14:16–23. Desde los comienzos de nuestra iglesia, amábamos estar ahí reunidos. Éramos gente imperfecta buscando a un Dios perfecto. Gente rota buscando a un Dios que sana. Gente necesitada encontrándonos con un Dios que suple. Éramos esos pobres, lisiados, ciegos y cojos de la parábola, hasta que un día nos invitaron a la casa del Señor. Debemos estar agradecidos por la persona que nos llevó a los pies de Jesús. Pero aún hay espacio en la casa de Dios. Y Él quiere que la llenemos. Entonces, ¿por qué hemos dejado de compartir las Buenas Nuevas? Hechos 16:22–34. De esta historia aprendemos cuatro verdades poderosas: 1. Evangelizar es fruto de la comunión con el Espíritu Santo. Pablo estaba dispuesto a obedecer la dirección divina. Es el Espíritu Santo quien pone carga por los perdidos. Él te dice: “Acércate. Háblale. Ayúdalo”. La verdadera conversión te lleva a cumplir la Gran Comisión (Mateo 28). Dios dirigirá tus pasos, incluso en momentos difíciles, para que alcances a otros. 2. Los milagros apuntan a ganar almas. Todo lo que les ocurrió a Pablo y a Silas tenía como objetivo que una persona, el carcelero, fuera salva. Los milagros tienen propósito: ser como Cristo, glorificar a Cristo y que otros conozcan a Cristo. La iglesia primitiva buscaba ganar almas, y Dios la respaldaba con milagros. Dios opera milagros en la vida de aquellos que viven para ganar a otros para Cristo Hoy muchos buscan milagros, pero no discípulos, pero, cuando persigues la Gran Comisión, los milagros te siguen. 3. Los no creyentes te están observando. En la cárcel, Pablo y Silas no cantaban para impresionar, sino porque, aun injustamente presos, estaban agradecidos. Tus reacciones frente al problema son tu mayor testimonio. Muchos no leerán la Biblia, pero leerán tu vida, porque no se trata solo de invitar, sino de imitar a Cristo. 4. Necesitamos compartir la Palabra. Cuando el carcelero intentó suicidarse, Pablo intervino y luego compartió la Palabra. Muchos se quedan solo en animar, pero no predican. Tu testimonio puede inspirar, pero la Palabra es la que transforma. Esa transformación real va a causar conversiones reales y multiplicador como el carcelero que les llevó a su casa para que les predique. El mensaje no puede quedarse en ti, debe reproducirse en tu casa, en tus hijos, en tu trabajo, en tu universidad, en tu barrio, etc. Dios quiere Su casa llena y todavía hay lugar. Todavía hay espacio. La pregunta es: ¿Vas tú a invitar? La entrada Dios quiere Su casa llena – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.
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