PODCAST · religion
Dante Gebel Live
by Dante Gebel
Conferencista, influencer, actor y conductor de televisión.
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625
¡Pero Dios!
«Pero», es una palabra que muchas veces usamos para justificar nuestra inacción ante los retos de la vida. Sin embargo, por definición, el designio de Dios siempre estará más allá de nuestra capacidad y nuestros recursos. El «Pero Dios» significa que nuestra incompetencia no tiene la última palabra acerca de lo que podemos ser, o hacer. El Señor con frecuencia elige a los necios, a los débiles, a los humildes, a los mansos, a los tímidos, y a los que no son muy refinados. Dejemos entonces de vivir en Icabod, limitados por nuestras propias capacidades y aprendamos a descansar en la fuerza de Su Amor y Su Poder.
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624
Doubt
Algunos cristianos piensan, erróneamente, que la fe y la duda son excluyentes. La realidad es que, mientras tengamos fe, también tendremos dudas. La duda puede ser una oportunidad para ejercitar nuestra fe; nos impulsa a buscar la verdad y a no conformarnos con el “dios que nos vendieron o nos heredaron”, ni con la imagen del “dios que nos imaginamos”. A veces, nos vendría bien un poco de modesta incertidumbre, aunque eso sea mal visto en nuestro ámbito religioso.
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623
Nuestro lado de la calle
En una era donde el odio se ha naturalizado y nos hemos anestesiado frente al egoísmo, necesitamos aprender a perdonar a quienes nos han ofendido y, sobre todo, a pedir perdón a quienes hemos ofendido. Debemos enmendar nuestros errores y restituir a quienes hemos hecho daño, tal como lo hizo Zaqueo. Dejemos de preocuparnos por las casas de los demás y comencemos a limpiar “nuestro lado de la calle”, porque no se puede tener una relación de amor con Jesús y, al mismo tiempo, seguir hiriendo a quienes nos rodean.
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622
El culto de los lapidarios
Históricamente, los cristianos hemos dividido el pecado en «pecados de la carne» y «pecados del espíritu». Los primeros son evidentes: lujuria, codicia, gula, adulterio y pereza entre otros. Pero los más peligrosos -porque se esconden en nosotros- suelen ser los espirituales: orgullo, arrogancia, celos, envidia y espíritu crítico. Es por esa ceguera que con frecuencia nos unimos al culto de los lapidarios, juzgando y arrojando piedras al caído. Pero no olvidemos que Dios nos llama a aborrecer el mal, no a condenar al que falla. ¡Es tiempo de soltar las piedras!
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621
El síndrome Truman
Muchos creemos que entregar nuestra voluntad a Dios nos hace perder integridad, y por eso intentamos controlarlo todo en nuestra vida. Pero la entrega total trae libertad: cuanto más dependemos de Dios para tener paz, menos lo hacemos de nuestras circunstancias. No podemos dirigir nuestro propio “show”, ni tampoco vivir pasivamente “esperando Su voluntad”. La verdadera entrega renuncia al ego, no a la iniciativa. Lejos de frenar la acción, nos da una base firme y alinea nuestra determinación con lo que a Dios le importa, no con nuestros deseos.
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620
Estigma
Justo cuando estamos en el fondo más oscuro es, por lo general, cuando nos damos cuenta de que podemos ser totalmente vulnerables con Dios y admitir sin excusas nuestras faltas ante Él. Es en ese momento, cuando reconocemos nuestros estigmas, que comenzamos a sanar. Recordemos que la verdadera vida espiritual implica un compromiso con la vida real; no podemos vivir ocultando nuestras áreas vulnerables ni fingiendo algo que no somos. ¿Y si aquello que más vergüenza o dolor nos produce -nuestros estigmas más profundos- fuera precisamente lo que Dios quiere usar para que Su gracia fluya a otros? Un mensaje imperdible.
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619
Mi encuentro conmigo
El autoengaño es un misterioso proceso mediante el cual nos cubrimos los ojos porque no nos gusta lo que vemos en el espejo. Es incómodo enfrentar a nuestro verdadero yo y, por eso, evitamos el autoexamen, enfocándonos en otros, a quienes creemos que tienen los “verdaderos problemas”. Sin embargo, la autoevaluación es lo único que nos permite encontrarnos con la gracia de Dios. Cuando tenemos ese encuentro sincero con nosotros mismos, nos volvemos más humildes, nos liberamos del autoengaño, herimos menos a nuestros seres queridos, descansamos en la certeza de que Dios nos ama pase lo que pase y aprendemos a confiar más en Él.
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618
Trastorno de apego divino
Dios tiene la capacidad de tomar tus mayores errores y tus heridas más profundas, y usarlos para convertirte en Su mensajero... siempre que dejes de esconderte detrás de una máscara. Para desarrollar un verdadero apego divino, tienes que ser brutalmente honesto, como la mujer samaritana. Ella tuvo que confrontar su propia historia, su soledad y su rechazo para poder establecer una conexión real con el Señor. Sólo cuando decidas apegarte al Padre -de verdad y sin reservas- podrás sanar y recuperarte de las heridas que arrastras desde la niñez.
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617
Sintonizando la voz de Dios (Marcos Witt)
Alguna vez te has preguntado: “¿Cómo se escucha la voz de Dios?” La clave está en sintonizar Su voz. Dios siempre está hablando; en Su amor constante, Él nunca guarda silencio. Sin embargo, somos nosotros quienes en ocasiones no logramos escucharlo, abrumados por el ruido y a las distracciones de la vida diaria. Por eso, necesitamos volver a la quietud de Su Presencia. Es en la convivencia diaria con La Palabra de Dios donde nuestro oído espiritual se afina y nuestro corazón aprende a sintonizar y a reconocer Su voz. Su Palabra nos va a sostener en los momentos difíciles y nos revelará el camino por el cual debemos andar.
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616
La mente rota
La depresión no tiene por qué aplastarnos ni dominarnos. Si estamos sumidos en la oscuridad de la desesperación o al borde del agotamiento, escuchemos con atención: puede que oigamos a Dios llamándonos con un susurro para rescatarnos del pozo; no estamos condenados a quedarnos allí. Necesitamos abrir nuestro corazón para experimentar otra vez Su Presencia y permitir que Su Palabra renueve nuestra alma cansada. Recordemos que el Señor nos ama y le fascina restaurar a quienes tienen la mente quebrantada.
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615
La comedia del ratón clandestino
Nínive es el lugar al que Dios nos llama y al que no queremos ir. Es una asignación difícil en la que el Señor tratará con nuestro carácter. Podemos ir directamente a Nínive, o podemos dejar que sea Él quien nos lleve hasta allí, pagando un precio. Recuerda que Jonás eligió ir a Tarsis y fue tragado por una ballena que lo regresó a su camino a Nínive. Nuestra rebeldía nunca hará que Dios modifique Su plan para nosotros. Él quiere ahorrarnos el precio del pasaje, el millaje extra. Procuremos entonces obedecerle de inmediato, sin reservas, para no alejarnos de Su favor ni de Su cobertura.
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614
Una historia de colibríes, gatos y cisnes
La doctrina externa no altera lo interno; nuevos hábitos no hacen nueva al alma. No se puede hacer de un gato un camarero. Si queremos cambiar de verdad, debemos nacer de nuevo, fortalecidos en el extraordinario amor de ‘cisne negro’ de Jesús. Dejemos de comportarnos, ante los abatares de la vida, como torpes colibríes que revolotean y chocan contra el cristal de una ventana buscando escapar, ignorando que Dios solo quiere guiarnos hacia la salida. ¡Un mensaje para atesorar!
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613
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612
Jesús ya no anda en burro
El centro de la vida cristiana debe ser el hogar, no nuestras organizaciones religiosas ni los sistemas eclesiásticos. Sin embargo, la mayoría de los cristianos aprende sólo de los libros de la Biblia, olvidando que conocer al Jesús “del burrito”, no es conocer a Cristo. Los evangelios son apenas el punto de partida de una relación dinámica y orgánica con el Señor. Hoy necesitamos una nueva generación de cristianos que entienda que la Iglesia gira alrededor de una Persona: un Cristo vivo. ¡Él vive dentro de nosotros! Un mensaje confrontador.
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611
Mira quién habla
Hoy en día, nuestra cultura evangélica se ha vuelto colérica e intolerante. Con frecuencia nos herimos unos a otros y, en nuestro celo desmedido, caemos en discusiones infantiles cargadas de amargura y odio hacia nuestros semejantes. La realidad es que, si no somos capaces de escuchar una idea contraria sin ofendernos, sin juzgar, y sin recurrir a etiquetas fáciles para defendernos, es porque aún somos como niños inmaduros, incapaces de tener ideas y convicciones espirituales propias. Recordemos que Dios nos ha llamado a aborrecer el pecado, pero nunca a dejar de amar al pecador.
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610
¡No sé!
La presencia de Dios ya no habita en un tabernáculo en el Sinaí ni en un templo en Jerusalén. En lugar de eso, Dios ha elegido morar en una famlia común, en personas tercas y fallidas; en gente como tú y como yo. Recordemos que Él prefirió escribir la misión de su evangelio sobre la arena, y por eso optó por confiar en nosotros para propagar el mensaje de las buenas nuevas. El Señor nos escogió, no por nuestra perfección, sino a pesar de nuestras limitaciones. Y cuando no tengamos todas las respuestas, cuando la duda nos alcance y las palabras no sean suficientes, bastará con decir: “No sé, sólo puedo decir que era ciego y ahora veo”.
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609
El refugio del miedo
En lugar de ser “la sal de la Tierra y la luz del mundo”, en ocasiones terminamos viviendo como en un “invernadero controlado”, movidos por el temor a contaminarnos con quienes no comparten nuestra fe. Sin darnos cuenta, nos apartamos del mundo y nos aislamos en nuestro refugio del miedo. Sin embargo, si no somos capaces de amar a todas las personas, debemos preguntarnos si en realidad hemos comprendido el evangelio de Jesús, quien no dudó en acercarse a los pecadores. Recordemos que hemos sido llamados a usar las «armas de la gracia» para tratar con amor y respeto incluso a quienes piensan distinto o se oponen a nosotros.
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608
Biografía no autorizada del primer Tony Stark
Pocas personas en la historia han tenido éxito al llevar la búsqueda de satisfacción personal hasta sus últimas consecuencias. La realidad es que ni la fama, ni las riquezas, ni las adicciones, ni el sexo conducen a una vida verdaderamente feliz. Recordemos que sólo tenemos una oportunidad en esta vida, no hay ensayos. Estamos de paso, y algún día nos iremos. Construyamos nuestros castillos de arena con corazón de niño, para que, cuando la marea suba y se los lleve, podamos tomar la mano de nuestro Padre e irnos felices a casa.
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607
Manos sucias
A veces, caminamos de prisa rumbo a la iglesia para asistir a la reunión, cumplir con el ritual, recitar nuestro credo y dar nuestra ofrenda; pero nos olvidamos de aquel al que vimos sufrir en el camino. Nuestros ojos dejan de ver al necesitado porque están ocupados contando hierbitas. Recordemos que la misericordia es el epicentro del mensaje divino. Unas manos sucias por ayudar al prójimo son la mejor ofrenda para el Señor. ¡El verdadero servicio a Dios ocurre al borde del camino y no dentro de las paredes de la iglesia!
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606
Mis tres 'yo' (Marcos Witt)
Nuestro Padre busca adoradores que le adoren en espíritu y verdad; sin embargo, en ocasiones no le damos atención al espíritu porque estamos distraídos con nuestras emociones y sentimientos. Con frecuencia somos presa del cansancio, las preocupaciones, los temores, o las costumbres religiosas y culturales. Pero un espíritu bien alimentado, le da órdenes al cuerpo y al alma. Recuerda que el Señor es paciente y quiere acercarse a nosotros. Seamos creyentes dirigidos no por el cuerpo ni por el alma, sino por el espíritu en comunión con el Espíritu Santo.
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605
La última orden
Tu domingo de resurrección está más cerca de lo que imaginas. Mientras tanto, permanece fiel en tu sábado, recordando cuál fue tu “última orden”. Aférrate a esa palabra y no te muevas de ahí. Haz tuya la declaración del rey Leónidas y sus espartanos: “Aquí morimos, obedientes a una última orden". No importa la incertidumbre. Dios no siempre nos revela el proceso, pero siempre cumple Su propósito. Tú sólo tienes que resistir en fe, sabiendo que, a Su tiempo, llegará tu domingo de resurrección.
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604
Fanáticos de un solo día
¿Te imaginas qué habrías hecho si hubieras formado parte de la multitud que clamaba y adoraba a Jesús el Domingo de Ramos? Todos, en algún momento, podemos ser como esos “fanáticos de un solo día”: personas que arrojaron palmas al paso de Jesús, esperando que Él hiciera lo que ellos querían, cuando y como ellos querían, y que, una semana después, desearon su muerte en la cruz. Un mensaje para reflexionar y tomar la decisión de llevar nuestra cruz y seguir al Señor, incluso en los momentos difíciles, cuando aún no hemos recibido Su respuesta.
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603
Enfoque
Tanto en la iglesia como en la vida, podemos tener una gran actividad, pero poco crecimiento y movimiento espiritual. Sin una visión clara, terminamos a la deriva y nuestra motivación disminuye. El querer hacer todo, termina sofocando y estrangulando nuestro tiempo. Por eso, es fundamental reconocer que no todo tiene la misma importancia y enfocarnos en lo que realmente importa. Debemos aprender a simplificar nuestra vida, para dirigir nuestro corazón, nuestras energías, nuestro tiempo y nuestros recursos hacia quienes aún no tienen a Cristo. Esa es la mejor manera de alinear lo que hacemos con aquello que Dios quiere que hagamos.
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602
Inside out
Nuestra vida suele avanzar en la dirección de nuestros pensamientos más dominantes, ya sean positivos o negativos. Cuando nuestro diálogo interior se llena de negatividad, poco a poco puede convertirse en la raíz de conflictos emocionales, sociales y hasta conductuales. Pero Dios nos ha dado una herramienta poderosa para enfrentar esa negatividad: la capacidad de elegir lo que pensamos. Si llenamos nuestra mente con pensamientos que nos acerquen al Señor, podremos formar nuevos patrones mentales que transformen nuestro diálogo interior y renueven nuestra manera de vivir. ¡Un mensaje poderoso!
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601
Colapso mental
Muchos cristianos ven los problemas de salud mental como un estigma y suponen que quien los padece tiene una debilidad espiritual. Sin embargo, la ansiedad, la depresión o la tristeza no son pecados; son señales de alerta que revelan heridas, cargas o luchas internas que necesitan atención y cuidado. Cuando nuestra mente colapsa, no significa que nuestra fe ha fallado. Más bien, es señal de que tenemos que depositar nuestras cargas en las manos del Señor. Es el tiempo de elevar una oración sincera, de hacer una pausa para permitir que Dios haga lo que solo Él puede hacer y de agradecer y alabarle, confiando en que Él sigue obrando en nosotros aun antes de que podamos ver Su provisión.
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600
Trauma
Vivir un trauma puede ser una experiencia profundamente angustiante, caótica y dolorosa que muchas veces nos lleva a aislarnos y a levantar barreras para proteger el corazón. Sin embargo, el camino hacia la sanidad comienza cuando somos honestos con nosotros mismos y reconocemos ese dolor que aún nos afecta. El Señor nos invita a dejar atrás la postura de víctima y a abrazar la poderosa actitud del resiliente, enfrentando el dolor con fe. Al hacerlo, aprendemos a confiar más profundamente en Dios y permitimos que Él sane nuestras heridas. Los traumas que hemos atravesado pueden transformarse en diamantes cuando los ponemos en las manos del Señor.
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599
El viejo y peligroso "Dios me dijo"
Millones de cristianos gastamos tiempo y energía esperando que Dios nos revele Su voluntad, quizás porque queremos librarnos de nuestra responsabilidad en vez de actuar y tomar decisiones importantes. La oración y la búsqueda de la voluntad de Dios serán eficaces sólo cuando dejemos de usarlas como sustituto al sentido común. Cuando usamos a Dios para justificar nuestra indecisión, terminamos espiritualizando nuestra inmadurez. Dejemos de manipular el nombre de Dios para validar nuestros miedos. No esperemos hasta que el sufrimiento de la vida nos obligue a atravesar una puerta que la sabiduría nos invita a elegir ahora. Seamos personas sabias, caminemos con fe y entendimiento y terminemos, de una vez por todas, con el viejo y peligroso “Dios me dijo”.
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598
Enemigos íntimos
Cuando nos negamos a perdonar a quienes nos han ofendido, con frecuencia vamos por la vida inventando calumnias, asignando apodos, levantando muros y reclutando cómplices para alimentar nuestro odio. Pero Jesús no nos dio opción: nos ordenó amar no sólo a los extranjeros y a los pecadores, sino también a quienes son nuestros adversarios. Él vinculó el perdón que recibimos del Padre con el perdón que otorgamos a los demás. Nos guste o no, estamos llamados a amar... ¡incluso a nuestros enemigos más cercanos!
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597
La mesa de Ortiz
A los férreos defensores de la ley, les escandalizaba que Jesús se sentara a comer con prostitutas de burdel, comerciantes de dudosa reputación, adúlteros, ladrones, y fornicarios. No entendieron que esto no implicaba que Él aprobara sus malas obras, sino que deseaba estar cerca de ellos para, precisamente, liberarlo de ellas. Hoy sigue siendo fundamental que los cristianos entendamos que estar cerca del pecador no significa relativizar su pecado, sino amarlo para que Cristo lo redima. Si nuestra mesa sólo admite a los “correctos”, quizá no se parece tanto a la de Jesús. Él no levantó muros; extendió la mesa. ¿Y nosotros?
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596
Training Day
La fe en Dios no es un seguro contra la adversidad; los días difíciles llegarán y exigirán decisiones de fe. Y cuando todo a nuestro alrededor intente quebrar nuestra alma, el Señor será nuestra roca para mantenernos en pie. Él conoce nuestro dolor y no nos juzga por estar atravesando un desierto. Así que no te preguntes por qué estás pasando una tormenta; pregúntate para qué. No te rindas. El mismo Dios que permite la prueba es el Dios que te sostendrá hasta el final. ¡Confía en Su plan de entrenamiento!
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595
Escándalo en casa
En medio de todos los contratiempos e infortunios, Dios está ordenando lo mejor para nuestro futuro. Cada cosa que ocurre en nuestros días está diseñada para acercarnos más a Él y a nuestro propósito. Quizá hoy sientas que estás en el pozo; tú y tu familia, rodeados de fracasos y frustraciones, encarcelados en su propia versión de la cárcel egipcia. Pero Dios ve a un guerrero en ti y hoy te dice: tu familia necesita a un José. Atrévete a ser un mensajero de gracia en un día de rencores y revanchas; un firme eslabón en la cadena de fe. ¡Un mensaje retador!
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594
La apatía viral
Hoy en día, la exposición constante a estímulos emocionales a través de las redes sociales está adormeciendo nuestra compasión y encogiendo nuestro amor por los perdidos. Cuanto más vemos situaciones de sufrimiento, más difícil se vuelve preocuparnos y hacer algo al respecto. Tristemente, esto resulta en personas que quedan sin alimentar, gente confundida sin aconsejar y gente perdida sin alcanzar. La compasión verdadera siempre exige acción concreta. Cada acto de generosidad que realizamos desata un efecto dominó que puede cambiar el curso de la historia y, en el proceso, transformar nuestro propio corazón.
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593
Jadasa
Nuestra vida es una historia hábilmente escrita por el Gran Autor, quien obra para darnos un final grandioso, tal como lo hizo con Ester y Mardoqueo. Así que, si hoy vives bajo la sombra de algún Amán, si sientes que la desesperanza asfixia tu alma y te quita las ganas de vivir, no olvides que estás aquí por una razón. Darse por vencido no es una opción; tu vida es parte de una asignación divina. Fuiste puesto aquí a propósito y con un propósito. ¡Has sido creado por el Padre precisamente para un momento como éste! Un mensaje para atesorar.
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592
Dos tipos duros
No todos vemos los problemas de la vida de la misma manera. Algunos enfrentamos sus retos con miedo; otros con fe en un Dios que nos conoce y nos cuida. La decisión es de cada uno de nosotros. Si anhelamos alcanzar nuestro propósito de vida, nuestro llamado más alto, no escuchemos a los incrédulos ni a los pesimistas tóxicos. Enfrentemos nuestros temores con valentía y con la fortaleza de espíritu que mostraron siempre Caleb y Josué, sabiendo que no estamos solos en las batallas. ¡El Señor pelea por nosotros!
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591
La famosa montaña de Roberto Carlos
Una mayor gratitud no es el resultado de adquirir más cosas, sino de tener mayor conciencia de la presencia de Dios y de Su bondad. En muchas ocasiones, la gracia de Dios actúa en nuestras vidas, pero estamos tan ocupados quejándonos por lo que no tenemos que olvidamos agradecer por lo que sí hemos recibido. Sin embargo, no podemos ser adoradores genuinos si no tenemos memoria. Cada vez que enfrentamos una crisis, cada vez que un enemigo se acerca, debemos subir a la montaña para recordar y agradecer todos los milagros que el Señor nos ha concedido. ¡La ingratitud muere cada vez que recordamos!
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590
La adolescente, Pepe y Gabriel
El relato bíblico de la primera Navidad es sencillo y austero, muy distinto al “espíritu de la Navidad hollywoodense” que solemos celebrar, lleno de luces, regalos y consumo. No hay espectáculo ni adornos, sino una escena humilde que contrasta con nuestra festividad moderna, muchas veces blanda y mercantilista. Las Escrituras nos recuerdan que la Palabra de Dios entró al mundo en el llanto de un bebé. Por eso, en esta temporada, los cristianos estamos llamados a hacer una pausa y volver al verdadero significado de la Navidad.
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589
La liga de los culpables
Si sólo queremos confesar nuestros pecados, pero no estamos dispuestos a cambiar, significa que queremos la gracia, pero no a Cristo; ansiamos el perdón sin asumir consecuencias. Y es que algunas personas creen que la gracia implica no tener que cambiar ni reparar nada. Sin embargo, son la confesión genuina y la restauración las que nos permiten ser usados por Dios, al reconocer que no somos víctimas de la vida, sino que formamos parte de la “liga de los culpables”. Recuerda: Dios nos llama a dejar de escondernos y a venir a Él con sinceridad. Si nos humillamos y le traemos nuestro quebrantamiento, nos maravillaremos de lo que Él puede hacer con nosotros. ¡Dios usa las cosas rotas y las transforma!
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588
Nunca se trató de ir al cielo
Muchos de nosotros hemos perdido de vista la verdadera promesa del Evangelio. La hemos abaratado al reducirla a la idea de que iremos al cielo sólo cuando muramos. Pero el Reino de Dios es ahora, y llega a nosotros a través de Jesús. La vida eterna es una relación que comienza aquí, en esta tierra, al sentir la presencia del Padre, Su favor y Su poder divino en nuestra vida cotidiana. Cada vez que elegimos la reconciliación y el perdón en lugar del conflicto y la venganza, cada vez que alimentamos al hambriento y cobijamos al desamparado, veremos el reino de Dios manifestarse en este mundo. La vida con Dios y para Dios... ¡ya está disponible de este lado del sol!
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587
La pequeña brecha del día D
Todos y cada uno de nosotros, en determinadas etapas de la vida, tendremos que aprender a esperar, porque las cosas sucederán conforme al horario de Dios y no al nuestro. A veces nos cuesta creer que Dios está obrando cuando la sombra del valle nos impide ver Sus manos. Sin embargo, eso no significa que no esté actuando; al contrario, como un buen pastor con su rebaño, Él nos guía desde atrás. Esperar implica aferrarnos a Dios de manera confiada, disciplinada, expectante y, sobre todo, activa. El Señor espera que siempre demos el siguiente paso, un pie detrás del otro; aun cuando no podamos ver hacia dónde conduce el camino.
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586
Reparando el "Agradecedor" (Marcos Witt)
Las desilusiones, los golpes de la vida, las enfermedades y las presiones diarias pueden llevarnos a olvidar agradecer por lo que sí tenemos. Sin embargo, si deseamos permanecer cerca del Señor, debemos recordar que la gratitud es la llave de entrada a Su presencia. Por eso es fundamental practicar acciones de agradecimiento. El agradecedor dentro nuestro es como un músculo: hay que ejercitarlo constantemente para que se mantenga fuerte, sin importar nuestras circunstancias. Cuanto más lo usemos, menos frágil será. ¡No dejemos nunca de darle la gloria y las gracias a nuestro Padre!
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585
Barco adicción
Si permitimos que el temor nos invada, jamás experimentaremos el potencial que Dios ha depositado en nosotros. Jesús no busca gente imprudente que salte de los puentes, pilotos que vuelen con los ojos vendados, ni otro tipo de kamikazes. Él quiere hombres y mujeres que se atrevan a invertir en el Reino el don que Él mismo les entregó. Por eso es esencial que no enterremos nuestros talentos, no seamos como viejos piratas sepultadores de tesoros, y mucho menos nos convirtamos en “barco-adictos”. Atrevámonos a correr riesgos. Bajemos del baro. ¡Ese es el llamado del Señor en esta temporada de riesgo!
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584
Familia muy (poco) normal
Toda familia es, en cierta medida, un poco disfuncional, porque está formadas por personas, y las personas estamos agrietadas, rotas. Aun el rey David, que triunfó en muchas áreas, fue un desastre en su hogar. David mantuvo sus propias heridas sin sanar, heredándole su daño a las siguientes generaciones. No cometamos nosotros el mismo error. No descuidemos ni olvidemos a nuestros hijos; ellos necesitan tanto de amor como de disciplina. Recuerda que lo que sembremos hoy en nuestra familia, lo cosecharemos mañana en nuestros hijos.
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583
Confesiones de un hombre dañado 2
Si no hemos comenzado el proceso de sanidad, nuestras palabras, acciones y actitudes posiblemente dañarán relaciones; oportunidades, sueños; ideas, herencias y legados. Además, las emociones reprimidas con frecuencia devienen en depresión y ansiedad, volviéndonos personas irascibles y frustradas. Y aunque el proceso de sanidad -el reconocer las heridas y aceptar la gracia del Padre- puede tomar meses, años o décadas, sobre todo en casos de traumas infantiles, su propósito final lo redime todo. Recordemos que estamos dañados, pero no estamos fuera del juego. Nuestro Dios sabe que lo valioso sigue estando intacto dentro de nosotros.
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582
Confesiones de un hombre dañado
A lo largo de la vida, nuestras relaciones, circunstancias y decisiones suelen dañar nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra alma. Esto, aunque previsible, es inevitable. Y cuando sucede, solemos quedar devastados, con nuestros sentimientos fracturados y el espíritu amputado. Sin embargo, no importa lo que nos haya ocurrido, quién nos haya lastimado o cuán vacíos nos sintamos: lo valioso permanece dentro de nosotros. La sanidad está siempre a nuestro alcance, si tenemos la humildad de reconocer nuestras heridas y confiamos en el Señor para curarlas.
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581
¡Ya bájate de la montaña!
El mundo necesita a Jesús, ¡y nosotros lo tenemos allá arriba, en una montaña! Estar alguna vez en la intimidad de Cristo no es sólo para disfrutar la experiencia personal de ver Su luz, sino para convertirnos en parte de ella. Si realmente queremos servir, debemos bajar de nuestra montaña de “santidad y superioridad” para hacer brillar esa luz en nuestro hogar, en nuestro lugar de tabajo, en nuestra escuela, en el supermercado... y que todos puedan ver nuestras buenas obras y alaben al Padre. Recordemos que: ¡nosotros somos las cartas vivas de Dios!
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580
La ley de los audaces
El mundo está lleno de personas que exigen garantías antes de creerle a Dios, y, por lo tanto, no se atreven a arriesgar. Nos encantan las promesas de bendición, pero no queremos escuchar nada acerca de lucha, las pruebas o el proceso para obtenerlas. Sin embargo, si realmente creemos que Él nos está llamando, dirigiendo y equipando, obedeceremos con valentía, sin importar lo que piensen los demás. Cuando obedecemos con audacia, Dios se manifiesta con soluciones que parecen imposibles, y nos concede una valentía sobrenatural para enfrentar toda oposición.
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579
El rey y la golfa
Las doctrinas y las reglas tratan la conducta, pero no sanan las fracturas en lo profundo de nuestra alma. En cambio, la gracia actúa desde dentro, a nivel del corazón. Si comprendemos que tenemos debilidades que nos superan, Jesús estará cerca de nosotros; sólo necesitamos ser sinceros, confesar nuestros pecados y arrepentirnos. La gracia y el amor del Señor son incondicionales. Él no nos abandonará porque hayamos tenido un aborto, nos hayamos embriagado, o hayamos mirado pornografía. ¡Él nos ama y nos ha hecho parte de la familia real por toda la eternidad!
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578
Viva en el vecindario de Dios (Marcos Witt)
Hoy puede ser el día para mudarnos de vecindario y dejar atrás el temor, el enojo, la depresión, el estrés, la preocupación y el pecado. Vayamos al vecindario de Dios, donde abundan el pan, el gozo, la prosperidad, el agua fresca y la sanidad. No hace falta viajar a ningún lugar, ni realizar peregrinaciones o pagar mandas. El precio de vivir en Sion ya fue pagado por la sangre de Jesús. Sólo necesitamos levantar las manos y adorarle, gritar de júbilo, elevar una oración y entregarle nuestro corazón en alabanza. En cualquier lugar donde Dios es exaltado, allí Él desciende, habita... ¡vive!
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577
La misma vieja espada
¿Qué ocurre cuando nos conformamos con asistir los domingos a la iglesia, sin mirar más allá del techo que nos cubre? El simple hecho de creer en Dios, congregarnos con regularidad, participar en congresos religiosos o haber entonado cientos de alabanzas no nos convierte en verdaderos cristianos. Para seguir a Cristo no necesitamos teologías novedosas ni más cumbres proféticas, sino volver a la fuente, a los fundamentos... a las viejas armas espirituales. Nuestras convicciones, nuestro propósito, nuestra adoración y nuestro gozo son las espadas que siguen funcionando hoy como hace siglos. ¡Empuñemos cada día las viejas espadas del Reino!
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576
Una tormenta diseñada a tu medida
El desánimo suele llevarse la mejor versión de nosotros. Pero el hecho de haber fracasado en algo, de estar metidos en un lío sin tener respuestas, o de haber perdido el gozo porque nuestra carne es débil, no cambia lo que somos: seguimos siendo una princesa o un príncipe ungidos. Dondequiera que nos encontremos en este momento en la vida, es algo pasajero. No permitamos que una simple temporada frustre la promesa eterna que Dios nos ha dado. Recuerda: ¡Es la tormenta la que produce el milagro!
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