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El Comentario del Día
by Ermita Virgen del Puerto Madrid Río
Cada día el Evangelio ofrece una nueva forma de mirar la vida. En este espacio encontrarás un comentario diario, una breve reflexión pensada para ofrecer un momento de pausa en medio del ritmo cotidiano. El Comentario del día nace como un lugar tranquilo donde detenerse a leer, pensar y conectar el mensaje del Evangelio, buscando conectar con la vida real: con lo que nos pasa, con lo que sentimos, con las preguntas que a veces no sabemos muy bien cómo formular.
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Sábado VI Pascua - 16.05
SÁBADO VI DE PASCUAsan Juan 16, 23b-28Quitar los tachonesHemos hablado de tristezas y de la alegría … ¿Cuál es la fuente de la alegría?: “El Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios”. Esa es la fuente de la alegría. Dios nos quiere, podríamos decirlo así, a pesar de nosotros. Hay personas que se pasan la vida intentando ganarse el amor de Dios, haciendo cosas buenas (muchas veces extravagantes), para ganarse el cariño de Dios. Sin embargo,Dios no es un señor enfadado al que tenemos que contentar. Cuando ponemos la iniciativa en nosotros empezamos a llenar el cristianismo de tachones. Acabamos pensando que “Dios es bueno”, y con no ser demasiado malos es bastante. No es que Dios sea bueno, es que Dios nos ama, y eso es mucho más exigente. Pasa algo así con la castidad. Cuando nos rodean de noticias y debates en torno al sexo, sobre violaciones, bestialismo, tríos y cuartetos, etc. ¿Quién es el guapo que se pone a predicar sobre que la masturbación es pecado? Con que uno no sea el “violador de Pirámides” (que fue famoso en Madrid), se queda satisfecho, y eso no puede enfadar a Dios. El hombre no está llamado a no ser un degenerado, sino a darse cuenta que pertenece completamente a Dios, con su cuerpo, sus pensamientos, sus acciones, sus afectos y, el vivir la castidad, nos ayuda a aprender a amar y valorar el amor como don de Dios y donación a los demás. Si empezamos a poner tachones en lo que consideramos “sin importancia” acabaremos siendo incapaces de entender el resto del seguimiento de Cristo, nos quedaremos en ser buenos y no enfadar demasiado a Dios. Lo que pasa con la castidad ocurre también con la sinceridad, la justicia, la caridad, la laboriosidad …¡Quitemos los tachones! No se trata de demostrar a Dios que le queremos, se trata de darnos cuenta de que Él nos quiere, seamos como seamos, y como “amor con amor se paga,” cambiaremos de vida sin esfuerzos innecesarios y poco fructíferos.“Priscila y Aquila, lo tomaron por su cuenta (a Apolo, que era un hombre bueno), y le explicaron con más detalle el camino del Señor”. No seamos necios, no estamos para hablar “de otros”; hemos de hacer como Aquila y Priscila y hablar al marido, a la esposa, al hijo, al vecino, al compañero de trabajo, a la amiga pertinente, sobre el “camino del Señor”. No esperemos que lo haga D. Facundo. Si nos damos cuenta lo que Dios ama a cada hombre querremos que cada uno se de cuenta de ese amor de Dios.El mes de mayo es el mes de María. Nos acercamos a Pentecostés, día en que le Amor de Dios, el Espíritu Santo, se derramó sobre la Iglesia. Y le pedimos a la Virgen, la esposa del Espíritu Santo, que nos ayude a entender lo que Dios nos quiere. Luego, tomaremos las decisiones pertinentes.
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Viernes IV Pascua - 15.05
VIERNES VI DE PASCUA. SAN ISIDRO LABRADORsan Juan 16, 20-23aTransmitir la fe“La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada”. Jesús usa ejemplos bien conocidos. El parto siempre ha sido doloroso, y más en esa época en que no existía ni ginecólogo, ni epidural, ni ejercicios respiratorios pre-parto … con una buena comadrona te bastaba. Fijamos nuestra mirada en la responsabilidad de transmitir la fe. Cuando el Señor mandó a sus apóstoles que fueran al mundo entero a proclamar el Evangelio no les prometió que sería una tarea fácil. Esa misma dificultad sigue existiendo hoy. Anunciar el Evangelio nos pone en situaciones embarazosas, complicadas y nos pueden conducir a cierta sensación de tristeza o de fracaso. Contrasta el comienzo de la Pascua cuando escuchábamos tantas veces el “alegraos,” con estas palabras de estos días: “Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes”. Vemos que la Palabra de Dios no cunde, que hay personas que la rechazan, y nos llena de tristeza no por nosotros … por ellos. También podemos pensar (eso es consecuencia del orgullo), que no estamos dando los frutos que Dios quiere, que lo hacemos mal. Dios no nos pide una cuenta de resultados, pide que hagamos lo que él quiere: “No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo.” Y Pablo siguió hablando y predicando, aunque al final se abalancen en masa contra él.Nuestra responsabilidad es predicar, con nuestras palabras y nuestra vida. El fruto se lo dejamos al Espíritu Santo. Pensemos cuántos santos han muerto sin ver ningún fruto de su vida, cuántos fundadores han visto como en vida se hundía la obra que habían comenzado. Pensarían que habían tenido un aborto, que no era eso lo que Dios quería. Pero la Iglesia los reconoce como santos pues siempre hicieron lo que Dios les estaba pidiendo, aunque a veces no lo entendieran del todo.El hombre más feliz de la tierra no conoce sino una pequeña sombra de la alegría a la que estamos llamados. Cuando veamos a Cristo cara a cara, a la Virgen y a los santos, entonces se alegrará realmente nuestro corazón y no preguntaremos nada, pues lo entenderemos todo.En la Virgen encontraremos descanso en el corazón.
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Jueves IV Pascua - 14.05
JUEVES VI DE PASCUA. SAN MATÍAS, APÓSTOLsan Juan 15, 9-17“Echar a suertes”A veces cuando se oyen tertulias, se leen “confidenciales” en Internet, se escucha conversaciones de algunos “sabios” sacerdotes o laicos, y se tiene la imagen de que la Iglesia es un grupo de intrigantes haciendo planes sobre el futuro de la “empresa”, proponiendo nombres de “papables”, “cardenables”, “obispables”, “parrocables” según oscuras y complicadas estrategias diplomáticas. “Rezaron (...) Echaron a suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles” ¡Menuda estrategia!, ¡se lo juegan a pares o nones! En nuestra vida, en la Iglesia y en el mundo podremos hacer cien mil planes perfectos, cuarenta mil estrategias, pero Dios hará lo que le dé la gana. Ciertamente existirán una pléyade de intrigantes que se sentirán satisfechos cuando se cumplen sus profecías, pero sinceramente ¿vale la pena perder el tiempo en esas especulaciones?A pesar de la indignidad de cualquier sacerdote, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo en cada Misa. Hemos de confiar siempre, y en todo, en la voluntad de Dios en su Iglesia, con la misma confianza que ponemos en nuestra Madre del cielo, que es la que hace que nuestra actuación sea eficaz. ”No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure”.No intentemos planificar la acción del Espíritu Santo según nuestro criterio … siempre “sopla donde quiere”.
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Miércoles VI Pascua - 13.05
MIÉRCOLES VI DE PASCUASan Juan 16,16-20Cuestión de elegir“Vosotros sois responsables de lo que os ocurra, yo no tengo la culpa” dice San Pablo a los judíos que se negaban a admitir que Jesús es el Mesías … Uno puede escoger no rezar nunca, ir a Misa cuando le apetezca (y curiosamente da la impresión de que apetece cada vez menos), se elige el ponerse en ocasión de equivocarse, o dar prioridad en tu vida al trabajo, al bienestar y al dinero por encima de la caridad y el amor a Dios.A veces hay personas que dicen: “He perdido la fe”. Igualmente hay matrimonios que comentan que “han perdido el amor,” como si la fe o el amor fueran como las llaves del coche que se pueden perder en cualquier momento (con el agravante de que las llaves del coche las guardemos mejor pues, en muchos casos, parece que nos importa más el coche que Dios o la esposa). La fe, como el amor, no “se pierde” o se volatiliza como unas gotas de perfume. Habitualmente cuando hablamos un poco más en profundidad con las personas que nos cuentan estas cosas, nos damos cuenta que no se han levantado “de pronto” un día con esa sensación de que no tenían fe o no les gustaba su mujer. Se descubre que han ido dejando apagar la llama del fuego de la fe, han ido dejando de rezar, han suplantado la caridad por la poltronería, la entrega por el cumplimiento. Cuando ha llegado la “noche oscura” han desesperado en vez de confiar, e incluso se empieza a buscar culpas en “los otros” por todo lo que nos ocurre. El sacrificio desaparece pues se convierte en “mortificantes” todas las situaciones que se viven ya que todo molesta. Comienza la autocompasión y crece la complacencia en las cosas mundanas, en los pequeños placeres y compensaciones. Y entonces, lo que hemos ido matando poco a poco, envenenando con nuestras elecciones, nos damos cuenta que es un cadáver y lo que antes era el “buen olor de Cristo” se convierte en hedor insoportable.Un chaparrón pasa en seguida, “mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría”. No desesperemos, Dios no retira sus dones de la mañana a la noche y, aunque creamos que se ha apagado el fuego de la fe Dios no deja que nuestros dones desaparezcan: ¡hay que redescubrirlos!La Virgen estará siempre a nuestro lado, ayudándonos a ser constantes en el amor …“poco más tarde me volveréis a ver”.
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Martes VI Pascua - 12/05
MARTES VI DE PASCUASan Juan 16,12-15CONOCER LA VERDAD La Iglesia reconoce en todos los hombres y en todos los tiempos un deseo de conocer la verdad. Ese deseo ha impulsado desde siempre ha ir más lejos y a entender el sentido de la propia existencia y del mundo en que vivimos. De forma espontánea los hombres han entendido que la verdad definitiva sólo se encuentra en Dios. Es por eso que, desde siempre, la religión ha acompañado al hombre. Por eso, podemos también decir, que todos los hombres tienen en su interior un disposición que conduce a Jesucristo y sólo en Él se encuentra la respuesta definitiva en la que todos podemos descansar.San Pablo, predicador infatigable no dejó de ensayar maneras para ganar a los hombres para Cristo … Se encuentra en el aerópago de Atenas. Allí descubre multitud de divinidades, aunque como señaló Benedicto XVI en la Spe Salvi: “El racionalismo filosófico había relegado a los dioses al ámbito de lo irreal. Se veía lo divino de diversas formas en las fuerzas cósmicas, pero no existía un Dios al que se pudiera rezar”. Los dioses paganos ya no decían nada al hombre. Pero, en medio de todos ellos había una estatua dedicada al “dios desconocido”, es decir, a ese Dios que aún había de manifestarse y en el cual se pudiera encontrar la repuesta al anhelo que no acababa de apagarse en el corazón de los hombres. Lo que aquellos hombres aún no conocen, pero están abiertos a reconocer si se muestra, es lo que Pablo ha venido a comunicarles. A pesar de que obtiene poco éxito, porque la gente lo abandona en cuanto oyen hablar de la resurrección de los muertos, ese aspecto de la vida paulina ilumina el presente. Hay personas que dicen que “algo ha de haber” y que no dejan de reconocer la insatisfacción en la que viven por no haber conseguido la respuesta adecuada. Nosotros conocemos al que buscan: Jesucristo.Jesús nos habla del Espíritu Santo. Lo hace esta vez bajo el aspecto de la Verdad. Dice: “cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena”. Se nos muestra cómo el hombre precisa de una iluminación para reconocer lo que busca. El Espíritu Santo la concede. Pero en el hombre hay una apertura a la verdad, porque, si no, la fe actuaría en contra del ser del hombre. Él nos lleva hasta la plenitud de la Verdad. Hemos de invocar al Espíritu Santo para que la semilla de verdad que hay en el corazón de todos los hombres no se apague, y para que no dejen de haber misioneros que como san Pablo les den a conocer a Jesucristo, que es la Verdad. La Virgen conoció la Verdad. La invocamos para que nos conceda a todos nosotros un conocimiento cada vez más pleno de la fe que se nos ha concedido.
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Lunes VI Pascua - 11/05
LUNES VI DE PASCUAsan Juan 15,26-16,4aVIVIR NUESTRA FEEl Espíritu Santo da testimonio de Jesús y también lo darán sus discípulos, una vez Él suba al cielo. Jesús anuncia, y así ha quedado corroborado en la historia, que a causa de su testimonio los cristianos serán perseguidos. Se habla de que serán expulsados de la sinagoga y también de que quienes los persigan creerán dar culto a Dios. El martirio de Esteban el un ejemplo de ello. Jesús anuncia la dificultad, pero exhorta a que nadie se tambalee. Ello será posible por la asistencia del Espíritu Santo, que es denominado “Defensor”.Cuando miramos la historia y vemos la fortaleza de tantos cristianos sometidos a torturas y muchos llevados a la muerte, comprobamos el poder del Espíritu Santo. Hay ejemplos muy elocuentes tanto en los primeros siglos como en tiempos recientes. Todo ello nos invita a una reflexión. Muchas veces nos sentimos incapaces de vivir nuestra fe. Pensamos que la situación es difícil o nos refugiamos en la excusa de que todo es muy complicado. Ciertamente en cada caso habrá que actuar con la prudencia que dicte el Señor, pero hemos de preguntarnos si invocamos suficientemente al Señor para que nos conceda la fortaleza suficiente, para no tambalearnos.Aquí no hablamos sólo de esas situaciones extremas sino también de las cotidianas, cuando silenciamos nuestra opinión ante el miedo a quedar mal o huimos de tantos sitios por respetos humanos. La fe en la promesa de Cristo, y la certeza de que el Espíritu Santo sigue actuando en la Iglesia y en nosotros, debería llevarnos a una actitud muy diferente. No se trata ni de presunción ni de una confianza en nuestras propias fuerzas, sino de la libertad que nace de dejarse conducir por el Espíritu Santo.La fortaleza nos sostiene en las dificultades, nos ayuda a vencer las tentaciones y nos defiende en los peligros, pero también nos impulsa a ser capaces de perseverar en lo difícil. Dios nunca nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas, ni permite tentaciones que no podamos superar con su gracia. Ahora bien, ello no significa que no nos invite a participar de empresas arduas. Ante Dios hemos de examinarnos. Porque no se trata de complicarse la vida por que sí, sino de tener la seguridad de que en todo somos sostenidos por Dios y que, por tanto, siempre hemos de procurar juzgar nuestra vida desde esa convicción.Que la Virgen María, modelo de fortaleza, interceda por nosotros para que seamos dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo y podamos enriquecernos con sus dones.
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Domingo VI Pascua - 10/05
DOMINGO VI DE PASCUASAN JUAN DE ÁVILA10 DE MAYOSan Juan 14, 15-21La conversión¿Por qué no me convierto? ¿Por qué pongo todavía reticencias a Dios en mi vida yme guardo mis cosas, mis asuntos, mis gustos y me aferro a mi “hombre viejo” conmás razones que feligreses tengo? Me aferro con angustia al mundo y “el mundo nopuede recibirlo (al Espíritu de la verdad), porque no lo ve ni lo conoce.” Tal vez meguste ser ciego e ignorante. Tememos perder cosas cuando sólo podemos ganar lasalvación, la alegría de Cristo, es decir la alegría del hombre.“No os dejaré desamparados, volveré”. Esta frase tan rotunda de Cristo tiene queentrar en nuestro corazón y afianzarse hasta los cimientos de nuestro corazón.Podemos darnos cien mil razones para aguar nuestra vida de fe, pero cuandomiramos a los ojos a la Virgen se nos caerán todas esas razones por los suelos.Podemos mentirnos a nosotros mismos, pero no podemos mentir a nuestra madre,a la que nunca se sintió desamparada pues sabía que su Hijo volvería, que estaba yestá con nosotros.Podríamos pedir ese milagro hoy … Tal vez sea nuestra pereza lo que nos haceretrasarlo, hasta el momento de estar ante la imagen de la Virgen, pero los humanosnecesitamos nuestros momentos, nuestra historia personal.“La ciudad se llenó de alegría.” Ni Dios Padre, Hijo ni Espíritu Santo, ni nuestramadre la Virgen nos defrauda.
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Sábado V Pascua - 09/05
SÁBADO V PASCUA9 DE MAYOSan Juan 15, 18-21Lobos y corderos“Si el mundo os odia, sabed que me han odiado a mí antes que a vosotros”. ¿Quiéndiría públicamente que odia a Jesucristo? Creo que nadie. Lo llamarán Iglesia,curas, cristianismo, religión, meapilas, conservadores, modernistas, … peroveladamente quieren decir Jesucristo. No nos engañemos. Palabras bonitastenemos trescientas mil, actos de amor unos pocos, odio mucho.La historia (y principalmente el Espíritu Santo), dirá lo que tiene que decir, pero nonos extrañemos de ver lobos vestidos de corderos que rezuman odio. Hay uncomplejo en pensar que cuando alguien te odia, o te lleva la contraria, eres unintransigente y el problema es tuyo, pues debes ser más amable, y que todos teamen. ¡Pero si odiaron a Cristo hasta la cruz! ¿Qué esperamos?“El Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia.” ¿Es queDios odiaba esa zona del mapamundi? Hay tanto que hacer, que no estamos paraperder el tiempo. Hemos de descubrir más resquicios de la misericordia de Dios,más detalles de amor, más caricias de amor de Dios en cada persona. Luego, quienbien te quiere te hará querer cada día más. Si queremos un monumento nobusquemos otro que la cruz que fue el único que levantaron a Jesucristo.Cuando alguien nos juzgue pensemos que el único juicio que cuenta es el de Cristoy tenemos la recomendación de nuestra madre la Virgen. No nos dirá quebusquemos otro aplauso más que el de su Hijo y si nos odian, por Jesucristo, másnos pareceremos a Él.
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Viernes V Pascua - 08/05
VIERNES V PASCUA8 DE MAYOSan Juan 15, 12-17La Buena Noticia“Bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y entregaron la carta. Al leeraquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho”. La Iglesia está llena de buenasnoticias, aunque nos encante quedarnos en los escándalos, en las críticas o en lasmiserias. Es cierto que todos los que formamos la Iglesia tenemos nuestro pecado,pero (al contrario que los informativos de televisión), no son nuestra noticia deportada, ni la última ni la más importante. La Iglesia ha anunciado, anuncia yanunciará una buena noticia para cada hombre y mujer de cada tiempo. Siemprehabrá quien no quiera abrir las ventanas de su alma y dejar que, entre la luz y el aire,quien se resistirá, como gato panza arriba, a aceptar que Dios le quiere y que por lotanto puede querer, pero eso no debe extrañarnos ni escandalizarnos.“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros soismis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. Sería mucho más fácil tener un Dioslejano, distante, indiferente a los hombres, pues así nosotros podríamos serindiferentes a Dios. Cuando ahora se trata de negar la divinidad de Cristo en el fondose trata de negar la divinidad de Dios. No queremos que Dios nos llame amigos, queDios se entregue a la cruz por nosotros, que tenga misericordia de cada uno, pueseso nos compromete. Parece más fácil vivir sin Dios, pero rechazando a Diosrechazamos la única Buena Noticia que vale la pena, nos resignaríamos a vivir sinalegría. Por eso tanta gente vive desencantada, buscando la alegría fuera de sí enmil tipos de diversiones y distracciones. Como San Agustín buscan la alegría en lascosas de fuera y no se dan cuenta de que Dios es más íntimo a nosotros quenosotros mismos. Cuando uno mira su vida sin Dios descubre tanta miseria que nocree que Dios pueda elegirlos y prefiere elegir a su dios. Pero “No sois vosotros losque me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáisy deis fruto, y vuestro fruto dure.” Esa elección no nace de nuestras virtudespersonales o de nuestras capacidades, nace de la misericordia de Dios y,justamente por eso, nos llena de alegría. Deberíamos llorar de alegría alcomprender esta realidad.La Iglesia anuncia una buena noticia. Habrá quien quiera descubrir en la Iglesiaintereses ocultos, negocios oscuros o tramas sospechosas. Pero todos en la Iglesiasabemos que hacemos y vivimos algo que no es nuestro, que ni tan siquiera hemoselegido, sino que ha sido Dios quien nos ha elegido y sólo podemos dar gratis lo quegratis hemos recibido. Y por muchos enemigos de la Iglesia que surjan por todo elmundo la Iglesia no callará, pues no puede renunciar a sembrar alegría, aunque loshombres se nieguen a ser alegres.“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”.Como María proclamemos a los cuatro vientos la alegría de ser amigos de Dios.
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Jueves V Pascua - 07/05
JUEVES V PASCUA7 DE MAYOSan Juan 15, 9-11La Iglesia no es caprichosaCuando la Iglesia se expande y la predicación, principalmente a través de SanPablo, llega a los gentiles muchos se preguntan si no se tendría que exigir a estosque se circuncidaran. Era este un signo importante en la tradición judía. Para dirimirla cuestión se reúnen los apóstoles en Jerusalén. Sería hacia el año cincuenta yalgunos lo denominan el primer concilio de la Iglesia.Allí se determinó que no se podía imponer la circuncisión a los paganos. Perofijémonos en el argumento que utiliza Pedro: “Desde los primeros días Dios meescogió para que los gentiles oyeran de mi boca el mensaje del Evangelio, ycreyeran. Y Dios que penetra los corazones, mostró su aprobación dándoles elEspíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, puesha purificado sus corazones con la fe”.Lo que nos llama la atención en este modo de argumentar es la certeza que tiene elapóstol de que los gentiles, no circuncidados, han recibido el Espíritu Santo. ¿Cómolo sabe Pedro? Lo sabe porque percibe los efectos de la gracia. No es algoideológico, sino que Dios le muestra cómo actúa la gracia también entre los nojudíos, porque la salvación viene por la fe. En la misma idea abundan Pablo yBernabé al señalar los prodigios que Dios, mediante ellos, ha obrado entre losgentiles.Las enseñanzas de la Iglesia en los temas fundamentales se basan en lo recibidopor Jesucristo, pero Dios, en su bondad, permite corroborar con signos la certezade dichas enseñanzas. Esto no debemos olvidarlo nunca.A menudo, desde fuera, parece como si la Iglesia fuera caprichosa al prescribir unasnormas o predicar una enseñanza. Se olvida que la Iglesia cada día cuenta losresultados de su acción en el mundo y, asistida por el Espíritu Santo, lee en ellos laacción de la gracia. La vida de la Iglesia es conforme a su doctrina. Esto es válidoen todos los campos: desde la praxis sacramental hasta la enseñanza moral o lasmismas normas disciplinares. No todo tiene el mismo valor, pero en todo la Iglesiaactúa según las enseñanzas de Jesús y su comprobación en la historia. Así, porejemplo, al final del texto de hoy se señalan algunas normas que después seríanabolidas (no comer carne de animales ahogados…). Sin embargo, nunca se podrácambiar la afirmación rotunda y definitiva de que “nos salvamos por la gracia delSeñor Jesús”.Una vez más nos unimos a la Virgen. Siendo fieles como ella, obtendremos laalegría y la paz.
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Miércoles V Pascua - 06/05
MIÉRCOLES V PASCUA6 DE MAYOSan Juan 15, 1-8Los frutos y la ascesisEl hecho de dar fruto no nos exime de una entrega mayor ni supone para nosotrosun merecido descanso. Bien al contrario, injertados en Cristo, viviendo de Él, comohace el sarmiento con la vid, en la medida en que damos fruto, Dios nos va puliendopara que podamos dar más. Las maneras cómo eso pueda darse son distintas, perotodas hacen referencia a lo mismo: hemos de purificarnos para que nuestra entregaal Señor sea cada vez más plena. En ese aspecto es muy importante la ascesis.La palabra ya resulta algo incómoda para los oídos. Porque ascesis suena aesfuerzo, a renuncia, a trabajo… Pero la necesitamos. Sin ella nos sería difícil trataradecuadamente las cosas, nos costaría ser generosos con los demás y noestaríamos dispuestos a vivir totalmente para Dios.Ahora bien, la ascesis parte de un hecho: somos sarmientos unidos a Jesucristo.Nuestra vida y nuestro fruto, como sucede en la vid, dependen totalmente delSeñor. Nosotros procuramos no poner impedimentos a su gracia y secundarla. Laascesis desbroza el camino poniéndonos en sintonía con el amor preveniente deDios. Si esto se olvida convertiríamos nuestra vida en un esfuerzo para ser buenos,pero olvidando que la santidad nos es dada por Dios, quien nos la comunicagratuitamente. Eso era lo que pensaban los pelagianos (puro voluntarismo), queconvirtieron el cristianismo en una gimnasia y se volvieron orgullosos porquemiraban su esfuerzo y no lo que Dios les daba.Dice Jesús que, para poder dar fruto hemos de permanecer en Él. Esto ilumina laascesis. Aquello de lo que nos privamos, o los ejercicios que hacemos para cuidarnuestro interior, buscan principalmente permanecer en Él. Por eso toda renuncia ysacrificio se ordena a estar con Jesús. Lo que parece una renuncia es una elección.Toda ascesis no se fundamenta en lo que no queremos, sino en lo que amamos,que es el Señor.Que María no enseñe el camino para poder gozar siempre de la dicha de Jesús.
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Martes V Pascua - 05/05
MARTES V PASCUA5 DE MAYOSan Juan 14, 27-3-IaNo estamos solosSan Pablo no lo tuvo nada fácil. Nos dice, de entrada, que algunos judíos loapedrearon hasta darlo por muerto. Sabemos que esta fue una de las muchaspersecuciones que pasó. El mismo recordará, para defenderse de quienescriticaban su apostolado, todo lo que había padecido por Jesucristo: azotes,persecuciones, naufragios, cadenas…Sin embargo, cuando estaba tendido, casi muerto: “Entonces lo rodearon losdiscípulos; él se levantó y volvió a la ciudad”. Aunque desconocemos los detalles,vemos que se puso en pie al estar rodeado de los discípulos, es decir, de los quecompartían con él la fe y el amor por el Señor. Aparentemente estaba perdido, peroel reencuentro con la Iglesia le da nuevas fuerzas, al punto de que puede regresar ala ciudad de la que había sido expulsado.Encontramos también a los discípulos cuando Pablo regresa a Antioquía. Desde allíhabía partido para evangelizar y allí vuelve. Nos dice el libro de los Hechos que “sequedaron allí bastante tiempo con los discípulos”. Parten de la comunidad yvuelven a ella. San Pablo, que tanto nos ha enseñado sobre el misterio de la Iglesia,la vive en todos sus aspectos. Es confortado por la comunidad, y también la ayudaa crecer con su labor misionera. Y, cuando ha realizado su misión regresa con lossuyos para que juntos puedan alegrarse y dar gracias a Dios por los progresos delevangelio. El hecho de que se quedara bastante tiempo allí nos indica también queexperimentaba el bien que le hacía estar con otros cristianos celebrando la fe eintercambiando, como él diría, dones espirituales.San Pablo fue intrépido, pero no alguien que se creyera que podía trabajar al margende la Iglesia. Para nosotros su vida es una enseñanza. Nos recuerda el arrojo quehemos de sentir para anunciar el Evangelio.Con la Virgen no estamos solos, sino vinculados, por Jesucristo, a toda la Iglesia,con la que vivimos la fe.
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Lunes V Pascua - 04/05
LUNES V PASCUA4 DE MAYOSan Juan 14, 21-26Una memoria sin lagunasLa experiencia nos enseña que no siempre es fácil guardar un recuerdo exacto delas cosas y los acontecimientos. Precisamente, porque la transmisión de losucedido se hace difícil, es preciso investigar el pasado. Y esa investigación pareceque nunca concluye. Es más, en algunos casos está sujeta a la interpretación eincluso a la manipulación. Basta pensar, en nuestro país, en una ley tan polémica eintencionada como la denominada “Ley de la Memoria histórica”.Sin embargo, la memoria es una facultad importantísima del hombre. Sicareciéramos de ella llegaríamos a olvidar quienes somos. La identidad se funda enla memoria, ya que sin ella estaríamos continuamente empezando de nuevo. Ennuestra vida hay lagunas, detalles inconexos e incluso imágenes confusas de lo quenos ha sucedido. A veces, hemos creído estar seguros de algo y, después,recapacitando o por el testimonio de otros, que quizás han aducido pruebas,hemos cambiado de parecer. Decimos que hemos “recordado”.“El espíritu Santo, que enviara el Padre en mi nombre será quien os lo enseñe todoy os vaya recordando todo lo que os he dicho”. La memoria de la Iglesia se distinguede la de los pueblos y de la de cada uno de nosotros porque el Espíritu Santo, quees Dios, le hace continuamente presente lo que es y lo que debe hacer. Como nosdice el Señor: enseña y recuerda.Jesús nos pide que guardemos sus mandamientos y fija en ello la señal de que loamamos. A dos mil años de distancia podría surgir la duda de si hemos entendidobien lo que nos pedía e, incluso, si recodamos sus palabras exactas. ¿No podríasuceder, como pretenden continuamente algunos, que hubiéramos entendido malsu mensaje, que este hubiera sido tergiversado o, en fin, que no nos hubiera llegadode modo fidedigno? Esas dudas se resuelven cuando percibimos que el EspírituSanto actúa en la Iglesia. De hecho, sin Él, ¿Quién se atrevería a predicar elevangelio o se vería capaz de corregir a otro en materias de fe o moral?Jesús nos da un mandato, pero también nos garantiza la asistencia del EspírituSanto para que, continuamente y a pesar de los vaivenes de la historia, tengamosla certeza de lo que nos pide. El Espíritu Santo nos otorga una seguridad que,además, es enseñanza continua, porque vamos comprendiendo mejor lo que elSeñor nos pide, y recuerdo de Jesucristo. La memoria de Jesucristo no se reduce aacontecimientos del pasado. También por el poder del Espíritu Santo los sacramentos nos ponen en relación directa con Él. Podemos entrar en contactopersonal con el Señor, singularmente en la Eucaristía.Que la Virgen María, la llena de gracia, que guardaba todas las cosas en su corazón,nos ayude a aprovechar la enseñanza continua del Espíritu Santo para quepodamos amar al Señor como Él nos ha mandado.
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Domingo V Pascua - 03/05
DOMINGO V PASCUA3 DE MAYOSan Juan 14, 1-12Experimentar la divinidad en lo ordinarioCuando el Señor ya está pronto para sufrir la pasión en Jerusalén, desde su inicioestá lleno de palabras de consuelo. Por tanto, no es simplemente un discurso “deadiós” sino, mejor, una explicación de la gloria que Jesús va a recibir en su pasión yresurrección y de la que podrán participar sus discípulos. Jesús se va al Padre, peroallí les va a preparar un lugar. El Señor nos indica como va a completar su misión. Sise ha hecho un lugar entre los hombres, por la Encarnación, ahora vuelve al Padrepara preparar nuestra entrada en la gloria. De esa manera su misión quedacompleta.Jesús pide a sus discípulos que confíen en Él. Señala que es Dios al pedir en Él lamisma fe que se pone en Dios. La fe en Dios es inseparable de la adhesión a suenviado. Vamos a Dios a través de Jesucristo. Jesús nos indica que Él es el caminoque conduce hacia el Padre. El hombre, que a lo largo de la historia ha intentadomuchas maneras de acercarse a Dios ahora se encuentra con que hay un puenteque ha sido tendido entre el cielo y la tierra: la humanidad de Jesucristo.Santa catalina de Siena en su Diálogo expone que, antes de Jesucristo los hombresintentaban salvar la distancia que les separaba de Dios. Lo compara a un río que hade ser vadeado, pero todos se anegaban en sus aguas porque nadie, a pesar de susobras justas, podía llegar a la vida eterna. Pero ahora hay un puente: “Mira sugrandeza que va del cielo a la tierra. Mira cómo la tierra de vuestra humanidad estáunida a la grandeza de la divinidad. Por esto digo que llega del cielo a la tierra, poresta unión que he realizado con el hombre”.Felipe pide ver al Padre. Quiere anticipar la visión beatífica. Jesús le indica quequien le ve a Él ya ha visto al Padre, porque son uno en la Trinidad. Ciertamente sólose ve su humanidad, pero su divinidad puede reconocerse por sus obras. Si lasobras que Jesús hace son indicio de su divinidad fácilmente podemos creer que Éles Dios. De hecho, la Iglesia experimenta el influjo de lo divino en su vida cotidianay por ello, a pesar de los momentos de tribulación, no puede negar su fe.Conocemos al Padre conociendo al Hijo. Es más, no podemos vivir la paternidad deDios sin la filiación que hemos recibido a través de Jesucristo. Hablar de Dios Padresin tener presente a su Hijo es inventarse su paternidad y minimizarla. Dice sanIreneo: “Es imposible conocer a Dios en su grandeza porque el Padre es incapaz deser medido (por el hombre)”. Ahora bien, por su abajamiento el Hijo se convierte enintérprete del Padre y en camino hacia Él.Quienes crean en Jesús realizarán obras aún mayores. Palabras que incluyen unagran promesa que se entiende a la luz de lo que dice Pablo: “sois una raza elegida,un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios paraproclamar sus hazañas…”. Miramos a la Virgen, madre de la Iglesia, inseparable desu cabeza y testigo de cómo Jesús continúa actuando en la historia.
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Sábado IV Pascua - 02/05
SÁBADO IV PASCUA2 DE MAYOSan Juan 14, 7-14La libertad en la Iglesia“Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de latierra”. Cuando tratamos las cosas de Dios, es importante diferenciarlas de lascosas de los hombres. De esta manera, muchas veces se ha criticado a la Iglesia elque no exista la “libertad” suficiente para actuar conforme a los sentimientos o lasiniciativas personales. Esta manera de ver la realidad está fuera lugar, ya que setrata de algo, no sugerido, sino instituido por el mismo Jesucristo. El Vaticano II lodice muy claro: “Por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia,es acción sagrada por excelencia”. No se trata aquí de dar lecciones de teología oliturgia, sino de recordar que es Dios quien nos ha llamado, y no nosotros quienesle hemos elegido. Esta diferencia no es algo sutil, más bien es la esencia de todavocación divina. Cuando san Pablo recrimina a los judíos su actitud por volver laespalda a sus palabras, les recuerda que el mandato recibido es de Dios, no unempeño suyo. Y si somos sinceros ante el mundo que vivimos, descubriríamos quemuchos males que nos azotan son motivados por haber olvidado lo esencial: sóloDios conoce el corazón del hombre y, por tanto, lo que éste necesita.“Si la Misa es la representación sacramental del sacrificio de la Cruz, y en elsantísimo sacramento de la Eucaristía se encuentra presente el cuerpo, la sangre,el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y, por lo tanto, Cristo entero estáverdadera, real y substancialmente presente, es claro que las normas litúrgicasconcernientes a la sagrada Eucaristía merecen nuestra atención. No se trata derúbricas meticulosas, dictadas por mentes legalísticamente estructuradas” (Las“rúbricas” son esas letras en rojo que el sacerdote puede leer en el misal, y que leayudan a celebrar mediante esos “gestos” o “actitudes” que expresan lo que se estácelebrando). Entramos de lleno en el Misterio. Y, como todo misterio, nuestraactitud ha de ser de contemplación y, en nuestro caso, de agradecimiento. Elcapricho humano debe dejar paso a la acción de Dios, que quiere mostrar sugenerosidad con el derroche de tanta gracia divina. ¿Vamos a usurpar un papel queno nos corresponde?, ¿no resulta más fácil dejarnos ayudar por el que sabe qué eslo mejor para nuestra alma?“Lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”. Es en la oración donde realmenteencontramos la mejor de las maneras para tomar la iniciativa. Si rezamos, yrezamos bien, nos iremos identificando cada vez más con el querer de Dio, yseremos más libres. Y es en la Eucaristía donde nuestras plegarias se“materializarán” en el sacrificio de Cristo por la salvación de todos nosotros. ¿Nomerecen, por tanto, una dignidad y atención especiales las rúbricas queacompañan a lo que será nuestro “alimento” por excelencia?A María le corresponde un puesto preeminente en todo lo que toca a su Hijo … “Porintercesión de la Santísima Virgen María, ‘mujer eucarística’, resplandezca en todoslos hombres la presencia salvífica de Cristo en el Sacramento de su Cuerpo y de suSangre”.
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Viernes IV Pascua - 01/05
VIERNES IV PASCUA1 DE MAYOSan Juan 14, 1-6Los problemas afectivosSan Pablo recuerda a los judíos la verdadera condición del Señor: “Tú eres mi Hijo:yo te he engendrado hoy”. Esta valentía del Apóstol de los gentiles nos demuestrala eficacia del Espíritu Santo cuando aceptamos ser instrumentos de Dios.Confesar la divinidad de Jesucristo en nuestros días no es, precisamente, recitar el“Quijote”. Porque no hablamos de una figura de ficción, o de un personaje brillantede la historia que hizo “cosas”. Estamos poniendo en juego toda nuestra existencia.Es cierto que nos encontramos con multitud de “platos de lentejas”, que nosaseguran no pasar hambre o, incluso, entretenernos para no pensar en cuestionestrascendentes… Pero ¿somos capaces de vender nuestra felicidad por algo tanefímero?Toda llamada de Dios exige su correspondiente renuncia y sacrifico (¿no tienentambién que renunciar a cosas el padre de familia que ha de madrugar para ir altrabajo, la madre que tiene al hijo enfermo, o el médico que ha de atender a unpaciente?). Dios nunca va a romper su compromiso con nuestra naturaleza: con loque tenemos y somos, “simplemente” va a perfeccionar el propio estado, de esehombre o de esa mujer, con las nuevas gracias que recibirá en esa vocaciónespecífica que el Señor le pide.Si, por ejemplo, muchos matrimonios y familias entendieran que el don que hanrecibido es una vocación de Dios, antes de llegar a una ruptura por causas“afectivas” (“Ya no me quiere”, “lo nuestro se ha enfriado”, “hay alguien que mecomprende mejor” …), sería bueno hacer examen para sincerarnos acerca de lo quehemos estado dispuestos a dejar en beneficio de la felicidad del otro, y por amor aDios. Por supuesto, que siempre habrá excepciones, es decir, situacionesverdaderamente irreconciliables, pero es bueno recordar que son eso:excepciones.“Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí”. Éste es eltipo de confianzas que nos harán vivir con una serenidad de espíritu excepcional.No me imagino a Nuestra Madre la Virgen con temores por lo que pudieran pensarlos enemigos de Dios acerca de su Hijo. Más bien, su identificación con Jesús leharía adquirir sus mismos sentimientos: dar la vida hasta el fin, con entusiasmo yalegría, que es la esencia de la felicidad.San José, esposo de la Virgen, nos muestra, desde su saber hacer, cómo respondera la voluntad de Dios.
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Jueves IV Pascua - 30/04
JUEVES IV PASCUA30 DE ABRILSan Juan 13, 16-20La virtud de lafortaleza “Hermanos, si queréis exhortar alpueblo, hablad”. Existen diversidad de formas de hablar, y nuestra condición decristianos nos ayuda a que sea (¡en tantas ocasiones!) el propio Espíritu Santoquien hable en nuestro lugar. Los que por naturaleza somos un tanto “quejicas”ante el menor sufrimiento físico, nos admira ver a esos hombres y mujeres que,con gallardía, llevan adelante su enfermedad, también con sentidosobrenatural. “Juan predicó a todo Israel unbautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: ‘Yo no soyquien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle lassandalias’.” Sublime manera de hablar san Pablo acerca de aquél que pococonoció, pero que debió impresionarle profundamente. ¿Qué es lo que quedógrabado en el apóstol de los gentiles de la figura del Bautista: ¿que suhumildad y su abandono en Dios eran fruto de una vida que nunca tuvo enpropiedad (“cuando estaba para acabar su vida”), sino que pertenecíaexclusivamente a su Señor? Semejante desprendimiento resulta una “bofetada”para los que, con remilgos, buscamos justificarnos porque aún no hemos obtenidoel antojo pertinente. Mirar a estos personajes escontemplar el mismo rostro de Cristo que, desde el Huerto de los Olivos hastasu muerte en la Cruz, nos interroga acerca de nuestras preocupaciones. ¿Serápara tanto? … siempre habrá alguien que sufra mucho más que tú y que yo…y dé gracias a Dios por ello.“El que recibe a mi enviado merecibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado”. ¿Nunca noshemos parado a pensar que alguien que llora o sufre con sentido cristiano (oquizás sonría por no hacerte sufrir a ti), desde el lecho de su enfermedad, setransforma en verdadero apóstol de Cristo? … ¿Con qué “instrumentos de guerra”nos enfrentamos ante el mundo!Esas mismas armas las conocíaMaría, la Madre de Jesús: “¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma!” …Clarificadoras palabras de Simeón, mientras bendecía a la Virgen y a José, sumarido.
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Miércoles IV Pascua - 29/04
MIÉRCOLES IV PASCUA. SANTA CATALINA DE SIENA, PATRONA DE EUROPASan Mateo 11, 25-30La ausencia de normalidad“Dios es luz sin tiniebla alguna”… ¿Alguna vez alguien se ha disgustado por encontrarse con un díaradiante, y poder disfrutar del sol, del color del campo o la majestuosidad delas montañas…? Bueno sí, alguien raro habrá que le “guste” lo contrario. Perose trataría de alguien no precisamente “normal”. Y este es el “quid” de lacuestión, que la normalidad no es algo que abunde como debería. Si el libro delGénesis nos dice que Dios puso orden al caos, será precisamente porquepreparaba, para aquella criatura que iba a constituir en imagen y semejanzasuya, un lugar donde la luz fuera algo que haría referencia, en todo momento, asu Creador. ¿Cuál es el problema entonces? De nuevo, san Juan, nos da larespuesta: “Sí decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros”.¿Por qué será que la palabra “pecado” se ha convertido para muchos en un“tabú”? … nos enfrenta con la verdad de lo que somos y, curiosamente, conla esperanza de reconciliarnos con Aquel que es el “responsable” de nuestraexistencia. Las palabras del salmista están llenasde esperanza: “Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades, élrescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”. Esta toma deconciencia, adquirida hace cerca de tres mil años, nos pone en el “punto demira” del conocimiento propio. Si cada uno de nosotros fuera consciente de lanecesidad de que nuestras obras están siempre condicionadas por la limitaciónde lo que somos (“Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señorternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somosbarro”), no actuaríamos sólo “de cara a la galería”. De esta manera, una obrade teatro que pretenda como finalidad: “las enseñanzas impartidas en loscolegios como cimiento en el que se apoyan las futuras víctimas de la Iglesia,equiparando la religión con sustancias dañinas para los jóvenes como el tabacoo el alcohol”, no es otra cosa sino un “esnobismo” fuera de lugar. ¿Es esta lalibertad que queremos? ¿Son estas las intenciones que necesitan los jóvenes dehoy para madurar y crecer en nuestra sociedad?… Una cosa es la debilidadhumana, y otra, muy distinta, hacer de ella fuente y modelo de lo que ha de serlo normal y necesario para el ser humano.¿Cuál ha de ser nuestra actitudante los que se mofan de los auténticos valores de la dignidad humana? Quizás,hacernos partícipes de las mismas palabras de Jesús: “Te doy gracias, Padre,Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios yentendidos y se las has revelado a la gente sencilla” … La sencillez ynormalidad de la Virgen nos hace descubrir su inmenso poder.
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Cada día el Evangelio ofrece una nueva forma de mirar la vida. En este espacio encontrarás un comentario diario, una breve reflexión pensada para ofrecer un momento de pausa en medio del ritmo cotidiano. El Comentario del día nace como un lugar tranquilo donde detenerse a leer, pensar y conectar el mensaje del Evangelio, buscando conectar con la vida real: con lo que nos pasa, con lo que sentimos, con las preguntas que a veces no sabemos muy bien cómo formular.
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