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El Señor Está Cerca

"El Señor Está Cerca" es un devocional diario con meditaciones bíblicas para cada día. Este podcast es un audiolibro basado en la edición impresa del mencionado devocional. Si quieres adquirir el tuyo, por favor contáctate con el distribuidor de tu país: www.granosdevida.cl/esecEste devocional es un recurso de www.granosdevida.cl

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  1. 1000

    Miércoles 16 de Septiembre de 2026 / Aún hay esperanza para sus hijos

    Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos… Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra.Jeremías 31:16-17Oró [Manasés] a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.2 Crónicas 33:12-13Aún hay esperanza para sus hijos Queridos padres y abuelos de hijos descarriados: ¡anímense y confíen en el Señor! Recuerden que Dios es poderoso para hacer muchísimo más abundantemente de lo que pedimos o pensamos (véase Ef. 3:20). No se rindan ni se desanimen. Satanás se alegraría enormemente si lograra volverlos ineficaces en la batalla espiritual; eso sería una doble victoria para él. Piensen en la historia de Manasés. Su padre, el rey Ezequías, fue un hombre que –aunque no era perfecto– honró a Dios y fue instrumento de un gran avivamiento entre su pueblo. Pero cuando Ezequías murió, su hijo Manasés subió al trono e hizo lo malo en gran manera. Llegó a ser símbolo de la maldad, y sus atrocidades fueron tan extremas que, incluso años después, el Señor no desvió el ardor de su gran ira contra Judá a causa de las iniquidades de Manasés (véase 2 R. 22:11-14). Humanamente hablando, su historia parecía completamente perdida. Pero entonces, Dios intervino. Manasés fue llevado cautivo a Babilonia, y allí, en medio de su aflicción, buscó al Señor su Dios. Se humilló profundamente y oró. Y Dios, en su gracia, lo escuchó, tuvo misericordia de él y lo restauró a su reino en Jerusalén. En sus últimos años, Manasés comenzó a reconstruir aquello que antes había destruido. Hubo una restauración espiritual en su corazón, y eso también impactó al pueblo. Los caminos de Dios no son los nuestros, y él no ha terminado su obra en nosotros (véase Fil. 1:6). Como alguien dijo una vez: «La historia no termina hasta que termina». No saquemos conclusiones precipitadas. En lugar de eso, humillémonos ante Dios, busquemos su rostro, oremos con fe y confiemos en que él obrará. Albert Blok

  2. 999

    Martes 15 de Septiembre de 2026 / Pedro y su Señor (2) Caminando sobre las aguas (B)

    Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.Mateo 14:28-29Pedro y su Señor (2)Caminando sobre las aguas (B) Los discípulos pasaron una noche difícil en el lago. Un viento fuerte y una tormenta azotaban su pequeña embarcación, y ellos luchaban por avanzar. Esta escena recuerda la experiencia del profeta Jonás, quien también enfrentó una tormenta en el mar. Sin embargo, hay un contraste significativo: Jonás estaba en medio de la tormenta debido a su desobediencia a Dios, mientras que los discípulos se encontraban allí por obedecer al Señor (véase Jon. 1:4; Mt. 14:22). Las tormentas pueden surgir en nuestra vida por diferentes razones. Algunas, como en el caso de Jonás, vienen para corregirnos y redirigirnos hacia la voluntad de Dios. Otras, como la que enfrentaron los discípulos, tienen el propósito de perfeccionarnos y aumentar nuestra confianza en el Señor. La esencia de la fe se manifiesta en la obediencia al Señor. La desobediencia, por el contrario, revela incredulidad. Pedro, en medio de la tormenta, ejemplificó esta obediencia de fe, pero también sirve como ilustración de lo que sucede cuando apartamos nuestra vista del Señor. Aunque a veces era impulsivo, en esta ocasión su petición fue un acto genuino de fe: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas” (Mt. 14:28). Jesús le respondió: “Ven”. La fe se demuestra mediante la acción; como dice Santiago: “La fe sin obras está muerta” (Stg. 2:26). Caminar sobre el agua es humanamente imposible, pero Pedro creyó en el poder de Cristo como Hijo de Dios. ¿Y nosotros? ¿Estamos enfrentando situaciones que parecen imposibles? En su Palabra, Dios nos dice que debemos avanzar a pesar de las circunstancias. Por lo tanto, ejercitemos nuestra fe y salgamos de la barca, entonces veremos lo que el Señor puede hacer por aquellos que confían en él. Brian Reynolds

  3. 998

    Lunes 14 de Septiembre de 2026 / Satisfecho por la presencia de Dios

    Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.Salmo 42:1-2Satisfecho por la presencia de Dios Una mujer abre la puerta de su casa y entra en una vivienda vacía. Deja caer su bolso y sus bolsas sobre el sofá, y, casi automáticamente, pone música. ¿Alguna vez se ha preguntado qué impulso lleva a las personas a querer romper el silencio de un hogar tranquilo? Las imágenes y sonidos de la televisión o la radio parecen satisfacer temporalmente nuestra necesidad de sentir que no estamos solos. Dios nos creó con un profundo anhelo de su presencia, porque él desea una relación íntima con cada uno de nosotros. Aunque solo él puede llenar ese vacío, las personas intentan saciar su anhelo con todo tipo de relaciones y actividades. Sin embargo, llenar ese espacio con algo que no sea el Señor es, en el mejor de los casos, una solución temporal. La Biblia nos insta a detener nuestra frenética búsqueda de satisfacción en lo que ofrece el mundo y a reconocer que solo debemos acudir a Jesucristo. A pesar de esto, tantas personas buscan sustitutos de su presencia. Los amigos, los pasatiempos y las agendas apretadas proporcionan un placer momentáneo, pero consumen un tiempo precioso que debería ser dedicado a la quietud ante Dios. Y con demasiada frecuencia, cuando la diversión de una actividad se agota, buscamos rápidamente una nueva fuente de entretenimiento para llenar el vacío. Nada aparte de Dios puede llenar adecuadamente el espacio en nuestra vida que él ha reservado para sí mismo. El ruido y las ocupaciones solo pueden satisfacernos por un tiempo limitado. La presencia transformadora de nuestro Padre es la única solución genuina. Para los creyentes, el Espíritu Santo ya mora en su interior. Lo que necesitamos hacer es acomodarnos en la quietud ante él, y él se nos revelará. Tim Hadley, Sr.A solas al huerto yo voy, cuando duerme aún la floresta;Y en quietud y paz con Jesús estoy, oyendo absorto allí su voz. C. A. Miles

  4. 997

    Domingo 13 de Septiembre de 2026 / La elección más trascendental

    Les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?Mateo 27:17La elección más trascendental Nuestro mundo democrático está lleno de elecciones. Pero la más trascendental de todas ocurrió hace casi dos mil años, no en una urna ni en una asamblea legislativa, sino en la sala de juicio de un orgulloso –y a la vez patético– gobernador romano llamado Pilato. No hubo discursos de campaña. El electorado, ruidoso pero irreflexivo, no comprendía del todo lo que estaba en juego. La cuestión central estaba hábilmente distorsionada. Y los «candidatos», en lugar de aspirar a un puesto de honor y responsabilidad, estaban ante el pueblo para una sombría decisión de vida o muerte. Uno sería liberado. El otro, crucificado. El pueblo eligió a Barrabás: un hombre culpable de sedición, robo y asesinato, alguien que vivía para su propia voluntad, sin importar el daño que causaba. Y rechazó a Jesús: un Hombre inocente, acusado falsamente de blasfemia y subversión, quien obedeció la voluntad de Dios hasta el extremo, al costo de su propia vida. Esa elección reveló la condición natural del ser humano: más afín al espíritu de Barrabás que al de Cristo. Es una verdad inquietante, una realidad que sigue proyectando su sombra sobre la historia. El fracaso de nuestra civilización para alcanzar la paz verdadera no es casual: es la consecuencia directa del rechazo al Príncipe de Paz. Y, sin embargo, Dios usó esa elección miserable como plataforma para desplegar su amor. El Cristo rechazado se convirtió en el Cristo crucificado… y luego en el Cristo resucitado y glorificado. La salvación que todos necesitamos está disponible para aquellos que, por la fe, reciben a Jesús y permiten que su amor reemplace al odio barrabasiano. La gran pregunta en estas elecciones es: “¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?” (v. 22). Querido lector, ¿ha votado ya? Grant W. SteidlGloria al que allí murió, y en la cruz por mí sufrió;quien, con gracia sin igual, ocupó en el juicio mi lugar. G. W. Fraze

  5. 996

    Sábado 12 de Septiembre de 2026 / El encanto de la caballerosidad

    Tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente en todo.Hebreos 13:18 NBLAEl encanto de la caballerosidad Quienes invocan el nombre de Cristo están llamados a vivir según un estándar muy elevado. Aunque seamos conscientes de nuestras fallas, nos hace bien tener siempre presente esta realidad. Antiguamente, había un dicho que decía: «Un cristiano es siempre un caballero». Y, en efecto, el cristiano debería ser la expresión más elevada de un verdadero caballero. Quizá no descienda de noble cuna ni haya recibido una educación clásica, pero ha sido formado en la escuela de la gracia, donde el corazón aprende a latir al compás de la verdad. Allí recibe lecciones que lo capacitan para llevar, con humildad y sin abuso, el venerable título de «caballero». Es generoso y valiente, y nunca incurre en actos deshonrosos. No irrumpe en los secretos de otros, ni traiciona a quienes le han confiado algo. No ataca por la espalda ni finge lo que no es. Es el mismo ante el rostro de un hombre que en su ausencia. Se alegra sinceramente cuando otros lo superan, y no abriga envidia ni rencor. Su mente está ocupada en todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable y digno de alabanza; y no concede espacio a lo que se opone a estas virtudes (véase Fil. 4:8). No hiere con ligereza. Consciente del peso que llevan las lágrimas humanas, el verdadero caballero no complica innecesariamente la vida de nadie. Abraham Lincoln dijo, al comenzar su segundo mandato: «Mientras he estado aquí, no he plantado voluntariamente una espina en el pecho de nadie». Además, un caballero posee un humor sano y bondadoso. El sabio dijo que “el corazón alegre hermosea el rostro” y que “el corazón alegre constituye buen remedio” (Pr. 15:13; 17:22). ¿Qué hay más refrescante que la alegre risa de un niño? Es el borboteo de la fuente de la inocencia y la sencillez de un pequeño corazón. ¿Y no nos enseñó nuestro Señor que debemos hacernos como niños pequeños? G. Henderson

  6. 995

    Viernes 11 de Septiembre de 2026 / Arrepentimiento y la bendición de Job

    Respondió Job a Jehová, y dijo:… De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza… Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job… Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero.Job 42:1, 5-6, 10, 12Arrepentimiento y la bendición de Job En Job 1, Dios presenta a Job como un hombre “perfecto y recto”. Satanás, el acusador, replicó que Job solo era fiel porque había sido bendecido y protegido. Desafiando su integridad, afirmó que, si se le privara de todo, maldeciría a Dios en Su misma presencia. Entonces, Dios permitió que Satanás lo despojara de todos sus bienes y de sus hijos, aunque sin tocar su vida. Pero Job permaneció fiel. Más adelante, Dios le permitió incluso afligirlo físicamente con una sarna maligna y dolorosa. Sin embargo, Job siguió siendo fiel. Tres amigos vinieron a consolarlo, pero pronto empezaron a acusarlo, insinuando que su sufrimiento debía ser consecuencia de algún pecado oculto. Según ellos, Dios no permitiría tanto dolor en una persona verdaderamente justa. Job, profundamente afligido, defendió con firmeza su integridad. El debate se intensificó, hasta que los amigos ya no tuvieron más argumentos. Entonces, un hombre más joven, Eliú, intervino en la discusión. Finalmente, Dios mismo interpeló a Job con preguntas que revelan Su grandeza y sabiduría. Entonces, Job se vio a sí mismo a la luz de Dios y se arrepintió de su justicia propia. ¿Qué tan genuino fue su arrepentimiento? Dios puso a prueba a Job una vez más. Le dijo a sus amigos que su ira se había encendido contra ellos, porque no hablaron con rectitud acerca de Él, como sí lo había hecho Job. Ellos debían ofrecer holocaustos, y Job –aquel a quien tanto habían acusado injustamente– iba a orar por ellos. ¿Lo haría? ¿Lo haríamos nosotros si experimentamos algo similar? Job intercedió por sus amigos. Este gesto no solo reveló su obediencia, sino también la autenticidad de su arrepentimiento. Entonces, Dios lo bendijo con el doble de todo lo que había poseído antes, incluso le dio diez hijos más. ¡Satanás no fue quien cumplió su propósito en la vida de Job, sino Dios! Eugene P. Vedder, Jr.

  7. 994

    Jueves 10 de Septiembre de 2026 / Las riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios

    ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!Romanos 11:33Las riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios Nadie puede medir la profundidad inconmensurable de la sabiduría y el conocimiento de Dios. Él creó el mundo, como escribió Jeremías: “Él es el que hizo la tierra con su poder, el que afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos con su inteligencia” (Jer. 51:15). No es de extrañar que cuando surgió el universo, “todas las estrellas del alba” alababan, “y se regocijaban todos los hijos de Dios” (Job 38:7). Del mismo modo, el apóstol Pablo estalla en una maravillosa doxología de alabanza al contemplar el vasto panorama de la sabiduría divina en la formación de una nueva creación, en la que Cristo es el “Primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29). En la Epístola a los Romanos, guiado por el Espíritu Santo, Pablo nos revela cómo Dios pudo tratar con el asunto del pecado, satisfacer las demandas de la Ley, declarar justo al pecador y, al mismo tiempo, permanecer santo y justo. En Romanos 1 al 3:20, se describe la ruina total del hombre: culpable, corrompido y bajo la ira de Dios. A partir de 3:21 hasta el final del capítulo, se presenta el remedio divino: la justicia sobre la base de la obra redentora de Cristo Jesús. El pecador que cree es justificado gratuitamente por gracia. El capítulo 4 ilustra esta verdad con los ejemplos de Abraham y David, quienes fueron justificados por la fe, no por obras. Romanos 5 expone los gloriosos resultados de esta justificación. Romanos 6 nos llama a vivir en obediencia y santidad. El capítulo 7 describe el conflicto interno del creyente entre la carne y el Espíritu. En el capítulo 8, Pablo declara con gozo: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Ro. 8:1). Finalmente, los capítulos 9 al 11 revelan cómo Dios cumplirá fielmente sus promesas a Israel, mostrándonos que sus juicios son insondables y sus caminos, inescrutables. Richard A. Barnett

  8. 993

    Miércoles 9 de Septiembre de 2026 / El camino correcto (17) El camino eterno

    Ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.Salmo 139:24El camino correcto (17)El camino eterno David, el varón conforme al corazón de Dios, fue llamado a convertirse en rey de Israel (véase 1 S. 13:14). Pero Dios lo formó y lo moldeó, a través de muchas experiencias, para convertirlo en el líder que Él quería que fuera. Aunque David fracasó en varias ocasiones, siempre reconoció su pecado, lo confesó con humildad y volvió a su Dios para servirlo a él, y solo a él. No se limitó a identificar lo que había hecho mal, sino que también se arrepintió sinceramente (véase Sal. 32:1-5). Dios lo guio por el camino que debía seguir (véase Sal. 32:8), enseñándole no solo a confesar sus actos, sino también a reconocer su propia naturaleza delante de Dios. David aprendió a ver su miseria a los ojos de Dios. Entendió que Dios desea la verdad en lo íntimo (véase Sal. 51:6). Por eso clamó por un corazón limpio y un espíritu recto, para poder disfrutar plenamente de la presencia de Dios. Con un espíritu quebrantado, lejos del orgullo y del yo, su corazón contrito estaba en sintonía con Dios. Solo así pudo servirlo y adorarlo de manera genuina. En el Salmo 139, David se encuentra postrado ante la presencia de Dios, después de haber aprendido quién es Dios y lo corrompido que era en sí mismo. Reconoció que caminaba con Dios por el camino eterno, bajo su mirada escrutadora. Nada está oculto delante del Dios omnisciente. David comprendió que no hay forma de huir de su presencia, pues Dios es omnipresente. Él es el Creador y Sustentador del universo, el Omnipotente, cuyas obras son maravillosas. En un lenguaje profundamente poético, David alabó a Dios por haberlo formado con sabiduría desde el vientre de su madre. Este gran Dios, que nos creó y conoce cada uno de nuestros días, vela por nosotros con amor eterno. Alfred E. BouterEn tu fuente, que nunca se agota, nuestras almas por fe beberán;El amor que tú sientes las quia, y por sendas de gozo andarán;Como el ave veloz subiremos, y en el trono te habremos de ver;Con las alas muy leves, gozosos, el camino podremos correr. J. Mora

  9. 992

    Martes 8 de Septiembre de 2026 / La esperanza de gloria

    Cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron.2 Tesalonicenses 1:10La esperanza de gloria A primera vista, podríamos pensar que este versículo no está bien traducido. Nos resulta fácil comprender que Cristo será glorificado por sus santos en su segunda venida, pero el texto dice que será glorificado en ellos. Esta distinción es significativa. La gloria de Cristo no se verá en algo que seamos en nosotros mismos, sino en lo que su gracia ha producido en nosotros. Como dice 1 Juan 3:2: “Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él”. Cuando Cristo venga en aquel día, los pobres, perseguidos y despreciados tesalonicenses –a quienes Pablo dirigió estas palabras– serán un espectáculo maravilloso que los habitantes de la tierra contemplarán, pues compartirán la gloria y el triunfo del Señor. También nosotros, que una vez estábamos muertos en delitos y pecados, que hemos sido vivificados y sentados en los lugares celestiales en Cristo Jesús, mostraremos “en los siglos venideros [el milenio y la eternidad] las abundantes riquezas de su gracia” (Ef. 2:7). Seremos exhibidos por toda la eternidad como una Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa y sin defecto. En la gloria, Cristo se manifestará perfectamente en su pueblo (véase Col. 1:27). Pero este propósito futuro de Dios –que Cristo sea glorificado en sus santos– también debe ser nuestro anhelo presente. En vista de su obra consumada, el Señor Jesús oró al Padre: “Todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos” (Jn. 17:10). Esta es una verdad posicional, un hecho consumado a los ojos de Dios. Pero, ¿puede decirse también de nuestro andar práctico? ¿Glorificamos realmente a Cristo en nuestra vida diaria? Este misterio de la glorificación recíproca –Cristo en nosotros, y nosotros en él– no es solo una promesa futura, sino una experiencia presente. “Mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen” (2 Co. 3:18). Solo podremos glorificar a Cristo en la medida en que su carácter se forme en nosotros y lo reflejemos en nuestra vida. Tim Bouter

  10. 991

    Lunes 7 de Septiembre de 2026 / Pedro y su Señor (1)

    Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.Mateo 14:25Pedro y su Señor (1)Caminando sobre las aguas (A) Pedro y el resto de los apóstoles habían llegado al final de un día largo y agotador. Además de acompañar a Jesús en su ministerio, habían sido testigos –y partícipes– de la milagrosa alimentación de la multitud (véase Mt. 14:13-21). Solo ese suceso ya merecía meditación y asombro, pero lo que vivirían en las siguientes horas marcaría sus vidas para siempre. Al caer la noche, el Señor hizo subir a los discípulos a una barca y dirigirse al otro lado del lago, mientras él se retiraba a un monte para orar (vv. 22-23). Pero a la mitad del trayecto, cerca de las tres de la madrugada, se vieron golpeados por fuertes vientos. Mientras las olas los zarandeaban, fueron presa del terror al ver una figura que se acercaba caminando sobre el agua. Supusieron que era un espíritu… ¡pero era Jesús! Él calmó sus temores con una tierna y poderosa afirmación: “Yo soy”. El Señor estaba en el monte mientras los suyos estaban en la barca. Qué vívida imagen de nuestro tiempo presente: Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, intercede por los suyos desde el cielo mientras atravesamos tormentas aquí abajo (véase He. 4:15; 7:25). Cuando un creyente afligido atraviese pruebas en medio de la noche, que recuerde: 1. Cristo me trajo hasta aquí –él me puso en la barca. 2. Cristo está orando por mí. 3. Cristo vendrá a mí en medio de la prueba. Lo que sucedió a continuación fue un momento extraordinario en la vida de Pedro. Abandonando la seguridad de la barca, se acercó al Señor caminando sobre las aguas. Muchos de nosotros hemos hallado aliento y desafío en ese paso de fe, y en las circunstancias que lo rodearon. ¿Somos discípulos del Señor Jesucristo? Entonces aprendamos de aquel que caminó cerca de su Señor y fue amado por él. Brian Reynolds¡Te necesito ya! Jesús mi ayudador, contigo venceré al mal y al tentador;Tu mano fuerte extiendes, por ella he de triunfar; el mar es senda firme junto a ti al andar. A. S. Hawks

  11. 990

    Domingo 6 de Septiembre de 2026 / ¿Quién puede comprender la obra de Cristo en la cruz?

    Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá.Levítico 1:3¿Quién puede comprender la obra de Cristo en la cruz? El holocausto nos presenta un tipo de Cristo que “se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios” (He. 9:14); por esto, el Espíritu Santo le asigna el primer lugar entre los sacrificios. Si el Señor Jesús se ofreció para cumplir la obra gloriosa de la expiación, fue porque el objeto supremo que perseguía ardientemente en esta obra era la gloria de Dios: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (He. 10:7). Estas palabras fueron el sublime lema de Jesús en cada una de las escenas y circunstancias de su vida, y nunca encontraron más completa y evidente expresión que en la obra de la cruz. Cualquiera que fuera la voluntad de Dios, Cristo vino para hacer esta voluntad. ¡Gracias sean dadas a Dios! Nosotros sabemos cuál es nuestra parte en el cumplimiento de esta “voluntad”. Sin embargo, la obra de Cristo se dirigía siempre y, ante todo, a Dios. Cristo encontraba su dicha en cumplir sobre la tierra la voluntad de Dios, y esto era lo que ninguno, antes que él, había hecho. Por la gracia, algunos habían hecho “lo recto ante los ojos de Jehová” (véase 1 R. 15:5, 11; 14:8). Pero nadie había hecho la voluntad de Dios siempre, perfecta e invariablemente, sin titubear. Jesucristo fue el hombre obediente: fue “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:8). Él “afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Lc. 9:51). Y más tarde, al ir del huerto de Getsemaní a la cruz del Calvario, expresó la sumisión absoluta de su corazón con estas palabras: “La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?” (Jn. 18:11). Ciertamente había un perfume de olor suave en esta absoluta sumisión. La existencia de un Hombre perfecto, sobre la tierra, cumpliendo la voluntad de Dios, aun en la muerte, era para el cielo un asunto digno del más alto interés. ¿Quién podía sondear las profundidades de ese corazón sumiso que se desplegó ante Dios en la cruz? ¡Nadie sino solo Dios! C. H. Mackintosh

  12. 989

    Sábado 5 de Septiembre de 2026 / Nehemías (2)

    Fue terminado, pues, el muro… en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.Nehemías 6:15-16Nehemías (2) Las distracciones tienen el potencial de desviarnos del camino. Murmuraciones, críticas, presión financiera, problemas de salud, conflictos, deseos personales, incluso los elogios de otros… cualquiera de estas cosas puede apartarnos del plan perfecto de Dios. Sin embargo, las Escrituras nos ofrecen ejemplos que hacemos bien en imitar (véase Neh. 4:1-23; 5:1-19; 6:1-16). La vida de Nehemías nos enseña muchas cosas: 1. Unanimidad. Nehemías temía al Señor y se dedicaba con diligencia a la tarea que le había sido confiada. Su mente no estaba dividida. Cuando fijamos nuestra atención únicamente en el propósito de Dios, nuestros pensamientos permanecen firmes, aun en medio de la oposición. 2. Obediencia. El favor de Dios reposa sobre quienes le obedecen. Este conocimiento infundió a Nehemías la confianza necesaria para mantenerse fiel durante los momentos más difíciles. Así también sucede con nosotros. 3. Rendición de cuentas. El rey esperaba informes del avance de la obra. De igual forma, llegará el día en que compareceremos ante Jesús, nuestro Señor, y daremos cuenta de cómo hemos utilizado nuestros recursos y dones (véase 1 Co. 3:12-15). 4. Coherencia en la vida de oración. Cuando el pueblo fue objeto de burlas, ellos no tenían fuerza para responder. Pero Nehemías oró, y Dios les dio el ánimo necesario para continuar. A medida que aumentaban las amenazas, ellos clamaban al Señor, y él no solo les dio discernimiento, sino que también frustró los planes de sus enemigos. Nehemías completó la imponente reconstrucción de los muros en solo 52 días. Si seguimos su ejemplo, Dios hará grandes cosas en nosotros y por medio de nosotros. ¿Cuál de los puntos que hemos mencionado puede ayudarlo a superar aquello que lo distrae del propósito de Dios? Tim Hadley, Sr.

  13. 988

    Viernes 4 de Septiembre de 2026 / Nehemías (1)

    Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.Nehemías 2:4-5Nehemías (1) Cuando Nehemías era copero del rey, su corazón se conmovió profundamente al conocer la difícil situación de los israelitas en su tierra y el estado de Jerusalén. Con el permiso del rey, emprendió el viaje para reconstruir la ciudad. Aunque enfrentó numerosos obstáculos, no permitió que nada lo apartara de su propósito. De su ejemplo aprendemos lecciones valiosas: 1. Permanecer en el centro de la voluntad de Dios. Cuando Nehemías clamó al Señor por su pueblo y su patria (véase Neh. 1:4-11), Dios le mostró claramente lo que debía hacer. Entonces Dios mismo movió el corazón del rey para favorecer su causa y proveerle todo lo necesario. Saber que estamos justo donde Dios nos quiere nos da la confianza para enfrentar las pruebas sin desviarnos del camino. 2. No perder de vista el propósito. Nehemías sabía que su principal tarea era reconstruir Jerusalén. Así también, Dios ha preparado obras específicas para cada uno de nosotros. Su obra es siempre valiosa. No debemos subestimar la porción que nos ha tocado, por pequeña que nos parezca. 3. Cumplir fielmente cada tarea. Después de superar cada crisis, Nehemías volvía a la labor que Dios le había encomendado. Si mantenemos en mente el propósito de Dios, podremos permanecer en el lugar que se nos ha asignado, avanzar paso a paso y perseverar sin desviarnos. 4. Identificar con precisión nuestras distracciones. Quienes intentaban interrumpir el trabajo, desviar su atención o atacarlo personalmente, no venían de parte de Dios. Con la ayuda del Señor, Nehemías supo discernir a quién escuchar y a quién ignorar. También nosotros debemos identificar las personas o circunstancias que buscan desenfocarnos. Ser conscientes de su influencia puede ayudarnos a mantenernos firmes y centrados en lo que verdaderamente importa. Tim Hadley, Sr.

  14. 987

    Jueves 3 de Septiembre de 2026 / El desafío de Satanás y la respuesta de Dios

    Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él.Job 1:9-12El desafío de Satanás y la respuesta de Dios Dios le preguntó a Satanás si, mientras recorría la tierra, había visto a Job, su siervo fiel, y la vida intachable que llevaba. Satanás –a quien el Señor Jesús describe como el padre de mentira y homicida desde el principio– se negó a admitir que alguien podía hacer el bien sin buscar un beneficio personal. Por eso, impugnó la motivación por la que Job servía a Dios, y al hacerlo, acusó implícitamente a Dios de sobornar a su siervo mediante bendiciones materiales. Satanás entonces desafió a Dios, diciendo que si le quitaba todo, Job maldeciría Su nombre en Su misma presencia. Dios permitió entonces que Satanás tocara todo lo que Job poseía, pero le prohibió hacerle daño a él personalmente. En un solo día, golpe tras golpe cayó sobre Job: perdió sus bienes y a sus hijos. Sin embargo, Job no se apartó de Dios. Satanás lo intentó nuevamente. Esta vez, Dios le permitió afligir el cuerpo de Job, aunque no le concedió al asesino tocar su vida. Dios seguía estando en completo control. 1 Corintios 10:13 nos asegura: “fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. ¡Cuán agradecidos debemos estar por esto! Dios conocía el corazón de su siervo. Job soportó un sufrimiento físico insoportable y una aflicción mental profunda, mientras sus amigos lo acusaban injustamente. A través de todo esto, Dios lo sanó de su justicia propia. Y este relato ha servido para exhortar a incontables creyentes desde entonces. Eugene P. Vedder, Jr.

  15. 986

    Miércoles 2 de Septiembre de 2026 / Un mismo sentir en el Señor

    Sean de un mismo sentir en el Señor.Filipenses 4:2Un mismo sentir en el Señor Nada es más doloroso para el corazón del creyente –y más dañino para el testimonio del Señor Jesús– que las divisiones entre el pueblo de Dios. En Filipenses 2:3 leemos: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. El apóstol Pablo señala con claridad la raíz de toda envidia y contienda: la vanagloria, es decir, la ambición egoísta y el deseo de exaltarse a uno mismo. Incluso los apóstoles contendieron entre sí, aun estando en la misma presencia del Señor, porque cada uno deseaba ser considerado como el más importante (véase Lc. 22:24). De igual manera, muchas de las divisiones y conflictos actuales entre los creyentes pueden rastrearse hasta esta misma raíz: cada uno queriendo ser grande. Quien busca ser grande inevitablemente caerá en la envidia. Envidia a quien es considerado más espiritual, más sabio o más dotado que él. Esa envidia engendra malicia, y la malicia pronto da lugar a la contienda. “Si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” (Stg. 3:14-16). Entonces, ¿cómo podemos llegar a ser “de un mismo sentir en el Señor”? El apóstol responde con firmeza: “Con actitud humilde” (Fil. 2:3 NBLA). Esto queda definido en Filipenses 2:5: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Él, siendo Dios, se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, para servir con amor. Su actitud estuvo caracterizada por la humildad, humillándose a sí mismo para servir por amor. El “yo” busca ser servido y cree que gana valor cuando otros lo exaltan. El amor verdadero, en cambio, se deleita en servir. Si cada uno de nosotros se olvida del “yo”, negándose a buscar reputación o que otros’nos sigan’, y se entrega al servicio de los demás en el amor de Cristo, guiado por Su actitud humilde, entonces será posible ser “de un mismo sentir en el Señor”. Hamilton Smith

  16. 985

    Martes 1 de Septiembre de 2026 / El juicio recto entre el pueblo de Dios

    Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio.Deuteronomio 16:18El juicio recto entre el pueblo de Dios Dios ordenó a Israel que estableciera jueces y oficiales para garantizar que el pueblo fuera juzgado con justicia. Dios es justo, y no cerrará los ojos ante la injusticia. Como nos recuerda el salmista: “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono” (Sal. 89:14). Como creyentes, debemos aprender a no vengarnos, porque “conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (He. 10:30). En 1 Corintios 6, Pablo reprende a los corintios porque algunos se demandaban unos a otros ante los tribunales civiles. Entonces, les muestra la actitud cristiana al preguntar: “¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?” (1 Co. 6:7). Esta es una actitud difícil para el hombre natural. Sin embargo, el Espíritu de Dios puede producir esto en nosotros por medio de su poder. Pero ¿qué sucede cuando necesitamos ayuda en situaciones conflictivas o en asuntos difíciles? Si, como dice la Escritura, vamos a juzgar al mundo y a los ángeles (véase 1 Co. 6:2), debemos ser capaces de juzgar los asuntos de esta vida. Esto, sin embargo, requiere una verdadera sumisión al Señor. Si recurrimos a hermanos sabios para que ejerzan juicio en una situación, confiando en su discernimiento, también debemos someternos a su juicio. Si nos negamos a aceptar su juicio porque no es el resultado que esperábamos, esto manifiesta falta de sumisión y que la carne está en acción. En tal caso, no deberíamos extrañarnos si los problemas continúan. Dios es justo y desea que haya justicia entre su pueblo. Si sufrimos injusticia, debemos seguir el ejemplo de Cristo, quien encomendó “la causa al que juzga justamente” (1 P. 2:23). No busquemos la justicia para nosotros mismos, caminando así rectamente a los ojos de Dios. Alexandre Leclerc

  17. 984

    Lunes 31 de Agosto de 2026 / Santificación permanente y progresiva

    Y esto [malhechores] erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.1 Corintios 6:11Esta es la voluntad de Dios, su santificación… poseer su propio vaso en santificación y honor.1 Tesalonicenses 4:3-4 NBLAY el mismo Dios de paz os santifique por completo.1 Tesalonicenses 5:23Santificación permanente y progresiva Estos versículos nos muestran las dos caras de la santificación. En primer lugar, los cristianos han sido santificados. Esta es una realidad permanente. En el momento en que confiamos en Jesucristo para el perdón de nuestros pecados, la obra de la santificación quedó consumada. Al igual que los términos «santos» y «santidad», santificación significa, sencillamente, que Dios nos ha apartado para sí mismo. Declara que ya no somos lo que éramos. En la Epístola a los Corintios, el apóstol Pablo recuerda que algunos habían sido ladrones, borrachos, practicantes de inmoralidad sexual o tenían un mal hablar, pero ahora habían sido santificados. Dios los apartó de su entorno anterior, dándoles una nueva identidad: ahora eran únicamente suyos. Pero la verdad doctrinal debe conducir a una respuesta práctica. Los versículos dirigidos a los tesalonicenses ilustran el segundo aspecto de la santificación: estamos siendo santificados. Esto es progresivo. Dios desea que avancemos en una vida cada vez más apartada para él, tomando decisiones motivadas por prioridades centradas en su voluntad. Esta es nuestra responsabilidad. No debe ser un impulso ocasional, sino un hábito constante que moldea nuestro pensar y actuar a lo largo del día. Al mismo tiempo, reconocemos que solo Dios puede obrar en nosotros el deseo y la capacidad de vivir para su gloria. F. B. Hole, un escritor del siglo pasado lo expresó de forma elocuente: «Sabiendo que somos permanentemente santificados –santos, apartados– actuamos como la buena porcelana de Dios. Vivimos la santidad de un pueblo que pertenece a Dios. Ya hemos sido hechos aptos para el cielo –no tenemos que ganarlo–, pero la santificación progresiva nos hace aptos para vivir en la tierra». Stephen Campbell

  18. 983

    Domingo 30 de Agosto de 2026 / ¿Por qué esperar? Podemos honrar a nuestro Salvador ahora

    Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré… y yo publicaré tu grandeza.Salmo 145:3-6¿Por qué esperar? Podemos honrar a nuestro Salvador ahora Cerca del final del libro de los Salmos, es conmovedor encontrar esta exclamación de alabanza al Dios del universo. Hemos conocido la realidad de su gracia perdonadora, manifestada en el Hijo de su amor, a quien entregó como el sacrificio perfecto para quitar nuestros pecados. Sin duda, esto acrecienta nuestro asombro ante su grandeza. Ciertamente, Dios ha manifestado su grandeza en todas las obras de la creación. Pero considere cuán inmensa es la grandeza de su amor, expresada en su maravilloso plan de salvación. Él nos ha atraído hacia sí mismo, concediéndonos el gozo indescriptible de conocerlo. Su grandeza está más allá de toda capacidad humana para comprenderla. Verdaderamente es “inescrutable”. Este salmo expresa el sentir de quienes heredarán las bendiciones del reino milenial. Aunque hoy el mundo no reconozca la grandeza de Dios, en ese día no habrá excusa alguna para ignorarla. Cristo vendrá con poder y majestad para reclamar su legítimo lugar de autoridad. Muchas generaciones vivirán durante ese reino de paz y lo alabarán con alegría. Sin embargo, no necesitamos esperar hasta entonces para honrarlo. Nosotros, que ya hemos conocido al Salvador, tenemos ahora el privilegio de alabarlo y reconocer su autoridad en la práctica. “En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré” (vv. 5-6). Estas palabras nos interpelan personalmente. Alabémoslo por su bondad amorosa y honrémoslo tanto con nuestras palabras como con nuestra manera de vivir. “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” (Ro. 11:36). L. M. Grant

  19. 982

    Sábado 29 de Agosto de 2026 / El gozo cristiano no está relacionado con las circunstancias

    Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!Hechos 26:29El gozo cristiano no está relacionado con las circunstancias El apóstol podía decir desde el fondo de su corazón a quienes lo rodeaban que deseaba que fueran como él, salvo por sus cadenas. Se sintió impulsado a expresar lo que sabía, es decir, a dar testimonio de lo que sucedía en un corazón que disfrutaba de su posición en Dios. Su alma estaba tan alegre que podía desear para otros lo mismo que él mismo experimentaba. El gozo siempre está lleno de buena voluntad; mientras que el gozo divino rebosa de amor. Pero esta declaración también nos revela el estado interior del apóstol, a pesar de sus duras circunstancias. Llevaba más de dos años prisionero, y sin embargo, su corazón rebosaba de una felicidad consciente, firme y real. Todo lo que podía desear era que quienes lo escuchaban –incluso el rey– fuesen como él, excepto en lo que respecta a esas cadenas. Tal es el efecto del extraño gozo que nace en un alma que ha recibido plenamente el cristianismo. Es una dicha que, en esencia, no deja nada que desear, y que siempre va unida a la fuerza del amor, que se manifiesta en el deseo de que otros la compartan. Vemos también aquí que se trata de una alegría que las circunstancias externas no pueden tocar; una fuente de gozo que brota desde lo profundo del alma. Las condiciones exteriores del apóstol difícilmente podían inspirar gozo. Desde hacía tiempo estaba preparado para enfrentar cadenas y tribulaciones; pero ninguna de esas cosas lo conmovía. Tampoco consideraba su vida como algo valioso en sí mismo, con tal de poder acabar su carrera con gozo y cumplir el ministerio que había recibido del Señor Jesús: testificar del evangelio de la gracia de Dios (véase Hch. 20). J. N. Darby

  20. 981

    Viernes 28 de Agosto de 2026 / Vivir por fe

    Mas el justo vivirá por fe.Hebreos 10:38Vivir por fe Todo hijo de Dios es llamado a vivir por fe. Es un error muy grave señalar a ciertas personas que no tienen una renta determinada ni ningún tipo de propiedad, y hablar de ellas como si fueran las únicas que viven por fe. Según este punto de vista de la vida de fe, noventa y nueve de cada cien cristianos se verían privados del precioso privilegio de vivir por fe. Si un hombre tiene un ingreso fijo, un determinado salario, o lo que comúnmente se denomina un oficio «secular», mediante el cual se gana el pan para él y su familia, ¿no tiene el privilegio de vivir por fe? ¿Acaso nadie vive por fe excepto aquellos que carecen de medios de subsistencia? ¿Acaso la vida de fe se limita a la simple condición de confiar en Dios para la comida y el vestido? ¡Cómo se rebaja esa vida de fe cuando se limita a la cuestión de las necesidades temporales! Confiar en Dios para todas las cosas es, sin duda, algo muy cierto y bendito; pero la vida de fe tiene una esfera más elevada, un mayor alcance, que las cosas temporales y la simple satisfacción de nuestras necesidades materiales. Abarca todo lo que concierne a nosotros, en cuerpo, alma y espíritu. Vivir por fe es andar con Dios; aferrarse a él; depender de él; tomar de sus fuentes inagotables; hallar todos nuestros recursos en él y tenerlo como refugio perfecto de nuestros ojos y como el objeto que satisface plenamente el corazón; conocerlo como nuestro único recurso en todas las dificultades y en todas nuestras pruebas. Es estar vinculados absoluta, completa y continuamente a él; ser enteramente dependientes de él, al margen y por encima de toda confianza en la criatura, de toda esperanza humana y de toda expectativa terrenal. Tal es la vida de fe. Procuremos entenderla. Debe ser una realidad o nada. De nada servirá hablar acerca de la vida de fe; debemos vivirla C. H. MackintoshEs muy dulce fiar en Cristo y cumplir su voluntad; No dudando su palabra que es la luz y la verdad. L. M. Stead

  21. 980

    Jueves 27 de Agosto de 2027 / La esperanza cristiana: un motor poderoso

    Si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.Romanos 8:25La esperanza cristiana: un motor poderoso La esperanza para el cristiano es un motor poderoso. Es segura, firme, infalible. No se parece en nada a las esperanzas construidas sobre fundamentos terrenales. El cimiento de nuestra esperanza de gloria es Dios mismo, y su Hijo glorificado. La perspectiva que se nos presenta no puede ser inferior a esto: la gloria eterna con Cristo en el cielo. Nadie que tenga esta esperanza será jamás defraudado, porque Dios es el fiel que ha prometido. Cada hijo de Dios será llevado finalmente a disfrutar plenamente los privilegios y honores de la filiación. Toda esperanza sembrada por Dios en el corazón será consumada; cada palabra de promesa cumplida con fidelidad. “Hechos conformes a la imagen de su Hijo” (v. 29): este es nuestro destino. Cuando esta verdad llena el corazón, se convierte en una motivación irresistible para el alma. ¡Cuántas largas horas de sufrimiento han sido iluminadas por esta esperanza! Ha alegrado a moribundos, ha consolado a los fatigados. A muchos peregrinos temerosos en su camino hacia la eternidad, los ha fortalecido con nuevo valor. Para el hijo de Dios, el tiempo es breve y el sufrimiento, pasajero. Muchos santos, abatidos por el camino, cansados por los golpes del enemigo y enfermos de corazón por sus engaños y crueldad, han sido reavivados por esta llama ardiente: el fin está cerca. A siervos adormecidos, esta esperanza los ha sacudido para una nueva devoción, despertándolos de su letargo espiritual. La eternidad se acerca. La fe pronto dará lugar a la vista. ¡Despierten, entonces, siervos del Maestro! No busquen reposo aquí abajo. Despierten y trabajen. Solo por este breve tiempo tenemos la oportunidad de hablar a un mundo azotado por el pecado acerca del Salvador crucificado, de la paz presente y de la gloria venidera para los que creen en él. Solo ahora podemos animar al desalentado y consolar al cansado. Solo ahora podemos luchar por amor a Cristo en medio de la adversidad y la oposición, fortalecidos por la esperanza del día que pronto llegará. H. F. Witherby

  22. 979

    Miércoles 26 de Agosto de 2026 / Un piadoso padre de familia

    Un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales… Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos.Job 1:1-5Un piadoso padre de familia Los acontecimientos relatados en el libro de Job ocurrieron, con toda probabilidad, en tiempos de los patriarcas, antes de que Israel fuera una nación y mucho antes de que la Ley fuera dada. Siglos después, el apóstol Pedro diría: “Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:34-35). Job era un hombre inmensamente rico que vivía en la tierra de Uz, una región al este de Canaán, posteriormente asociada con Esaú y conocida como Edom. Dios mismo lo elogió delante de Satanás, el acusador de los hermanos, llamándolo “mi siervo”, y destacando su piedad e integridad. Un detalle a menudo pasado por alto es el ejemplo de los hijos de Job como hermanos mayores. El salmista exclama: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Sal. 133:1). La vida familiar de Job se caracterizaba por la comunión: cada uno de los siete hijos tenía su propia casa y mostraban hospitalidad. Organizaban banquetes en días especiales –probablemente cumpleaños– y siempre invitaban a sus hermanas. Job, por su parte, no se entrometía ni acusaba a sus hijos. Más bien, manifestaba un profundo cuidado espiritual por ellos: después de los días de fiesta, ofrecía holocaustos en su favor, diciendo: “Quizá habrán pecado” (v. 5). ¿Amamos así a nuestros hijos? ¿Confiamos en ellos? ¿Oramos por ellos regularmente, pensando en sus actividades y preocupaciones? Hagámoslo con regularidad, con fe, no solo cuando hay problemas. Eugene P. Vedder, Jr.

  23. 978

    Martes 25 de Agosto de 2026 / Lecciones en la cima y a los pies del monte

    Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro.Lucas 9:37Lecciones en la cima y a los pies del monte Me pregunto si los rostros de los discípulos resplandecían cuando bajaron del monte, como le sucedió a Moisés, de quien está escrito: “Aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí… no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios” (Éx. 34:29). Aquellos tres discípulos también habían estado en un monte con el Señor, y allí presenciaron una visión anticipada del reino de Dios en gloria. Moisés y Elías estaban presentes y hablaban con Jesús “de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén” (v. 31), en cumplimiento de todo lo anunciado por la Ley y los Profetas. Se nos dice que los discípulos “estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús” (v. 32). También nosotros necesitamos ser despertados del letargo espiritual, y que los ojos de nuestra fe sean abiertos para contemplar la gloria del Señor. Cuando eso ocurra, no nos apresuraremos a hablar en su presencia, como hizo Pedro al proponer tres enramadas, colocando a Moisés y Elías en el mismo nivel que al Señor. Entonces intervino el Padre, celoso de la gloria de su Hijo, y corrigió esa visión distorsionada: “Este es mi Hijo amado; a él oíd” (v. 35). Al descender del monte, los discípulos se encontraron con una situación que superaba su capacidad: un padre afligido por su hijo poseído por un espíritu maligno. Incapaces de ayudar, recurrieron al Señor. Él simplemente dijo: “Trae acá a tu hijo” (v. 41). Qué instrucción tan preciosa para nosotros. Cuando nos enfrentamos a circunstancias que están más allá de nuestro control, podemos llevarlas a Jesús. Podemos traerle a nuestros hijos, nuestro matrimonio, nuestras finanzas. Podemos presentarle nuestras relaciones rotas, nuestra soledad, nuestras cargas ocultas, nuestras adicciones. Y descubriremos que, donde los discípulos son impotentes, hay un Dios omnipotente. Jesús sanó al niño y lo devolvió a su padre. “Y todos se admiraban de la grandeza de Dios” (v. 43). Richard A. Barnett

  24. 977

    Lunes 24 de Agosto de 2026 / Obediencia, conformidad y legalismo

    Si me amáis, guardad mis mandamientos.Juan 14:15Obediencia, conformidad y legalismo En esencia, la obediencia es una actitud del corazón hacia una autoridad superior. Para los cristianos, esa autoridad suprema es Dios mismo. Obedecer también implica nuestra actitud hacia Dios. El legalismo, en contraste, invierte el orden correcto: pone el énfasis en el mandamiento por encima del que lo dio. Pone el énfasis en la ley, y en guardarla por el bien de esa misma ley, en lugar de darle la gloria al Dador de ella. El legalista tiende a poner su vista en cómo actúan los demás en lugar de juzgar la actitud de su propio corazón. Así actuaban los fariseos en los días del Señor Jesús. El apóstol Pablo, en Romanos 2, expone con claridad a aquellos líderes religiosos. Cada uno de nosotros debe examinar su propio corazón y juzgar las verdaderas motivaciones que nos llevan a obedecer. Por otro lado, la conformidad se refiere al aspecto externo del hombre. Muchas personas se conforman a las normas únicamente por temor a las consecuencias, pero no por respeto a la autoridad. Por ejemplo, todos hemos conducido alguna vez respetando el límite de velocidad, no por convicción, sino simplemente por evitar una multa. En ese caso, no hay una verdadera actitud de obediencia, sino solo miedo al castigo. Aquí se revela un principio importante: la conformidad puede evitar una sanción, pero no produce la paz ni la alegría que nacen de una obediencia sincera. Ante todo, la obediencia es una actitud de oír. El término griego para obedecer significa literalmente “oír bajo”, es decir, oír desde una posición de humildad y sumisión. Cuando escuchamos con un corazón obediente, reconocemos tanto la autoridad como la sabiduría de quien nos habla. Por el contrario, cuando nos negamos a obedecer, nos colocamos por encima de esa autoridad y adoptamos una actitud de rebelión, aunque sea de forma interna. La desobediencia, por tanto, no siempre se manifiesta en actos visibles, sino que puede esconderse en los pensamientos y actitudes del corazón. S. J. Hulshizer

  25. 976

    Domingo 23 de Agosto de 2026 / Melquisedec (7)

    Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo… creador de los cielos y de la tierra.Génesis 14:18-19Melquisedec (7)Creador del cielo y de la tierra Hemos visto que, en muchos aspectos, Melquisedec es una figura anticipada del Señor Jesucristo, una brillante sombra que apunta a su gloria futura. El sacerdocio de Cristo es según el orden de Melquisedec pero, al mismo tiempo, su ministerio actual refleja también el modelo de Aarón. La Epístola a los Hebreos también señala que el ministerio de Aarón era una figura del servicio sacerdotal de Cristo en muchos aspectos. Al igual que Aarón, quien entraba detrás del velo durante el gran día de la expiación, Cristo ha entrado en los cielos por nosotros. En el día de su gloria, él saldrá del cielo como Melquisedec, Sacerdote (y Rey) del Dios Altísimo, “creador del cielo y de la tierra”. El nombre Dios Altísimo (El Elyon) es el nombre de Dios en su aspecto milenial, como soberano de las naciones. El Salmo 83 ilustra esto claramente: los enemigos de Israel tramarán borrar a Israel del mapa. Pero Dios intervendrá con juicio, y al final todos reconocerán que solo él es “Altísimo sobre toda la tierra” (Sal. 83:18). En ese día, Cristo ejecutará este gobierno, pues el Altísimo reunirá “todas las cosas en Cristo… así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Ef. 1:10). Podemos resumir el sacerdocio de Cristo según Melquisedec de esta manera: su orden es eterno, pero su función se desplegará plenamente en el reino milenial. Esta verdad se anticipa en Génesis 14, donde Melquisedec aparece después de una gran batalla entre reyes aliados. Es una figura de la venida del Señor Jesús tras la batalla de Armagedón. Como entonces Melquisedec ofreció pan y vino, símbolo de bendición y comunión, así también Cristo traerá refrigerio y bendición a su pueblo, representado por Abraham. Mientras aguardamos ese glorioso día, nuestro privilegio como santos de Dios es conocer esa bendición y privilegio, participando del pan y el vino hasta que él venga. Brian Reynolds

  26. 975

    Sábado 22 de Agosto de 2026 / Adornando el mensaje del evangelio con buenas obras

    Mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.Tito 2:10Adornando el mensaje del evangelio con buenas obras Los hombres y mujeres cuyas vidas rebosan de buenas obras son los intérpretes más prácticos y convincentes del mensaje del Evangelio. Ellos traducen sus bendiciones espirituales y materiales en ayuda concreta para las circunstancias presentes. Así fue con Florencia Nightingale, quien se desgastó sirviendo a los soldados en los duros campos de batalla de Crimea. Así también lo hizo Mary Reed, que entregó su vida a los leprosos de la India y murió entre ellos, convertida en una de los suyos. Ambas adornaron el Evangelio con su ejemplo, y a su vez fueron adornadas por él. Fue así también como muchos de los primeros paganos fueron conquistados para Cristo. Cuando los cristianos eran calumniados y perseguidos, no respondían con venganza, sino que ofrecían a sus perseguidores el testimonio irrefutable de las buenas obras (véase 1 P. 2:12). Este es, después de todo, uno de los propósitos fundamentales por los que el Señor nos ha dejado en este mundo: ser una bendición para otros. ¿Tendría sentido construir una máquina costosa solo para admirar su diseño y funcionamiento? Las máquinas se fabrican para producir resultados, para realizar un trabajo útil que beneficie a otros. Así también, Dios nos ha salvado, santificado y provisto abundantemente, no solo para nuestro bienestar, sino para que seamos instrumentos útiles, preparados para toda buena obra. Y en este llamado a las buenas obras, la fuerza propulsora es el amor. Se cuenta que un hombre, al ver a una frágil enfermera limpiando las llagas gangrenosas de soldados heridos, exclamó: «Yo no haría eso ni por un millón de dólares». Sin detener su labor, ella respondió: «Yo tampoco lo haría». El amor de Cristo es el gran motor que nos impulsa a realizar tales tareas. G. Henderson

  27. 974

    Viernes 21 de Agosto de 2026 / El camino correcto (16) Sanación, recuperación, restauración

    Guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.Isaías 42:16El camino correcto (16)Sanación, recuperación, restauración Israel, el siervo e hijo del Señor (véase Éx. 4:23), se había vuelto infiel y espiritualmente ciego. Su endurecimiento lo hizo incapaz de cumplir su llamado como siervo de Dios. Pero cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a su propio Hijo, quien asumió ese papel y lo cumplió perfectamente para satisfacción de Dios. Él fue el verdadero Siervo, el escogido de Dios, aun cuando fue rechazado por su propio pueblo. Sin embargo, permaneció fiel y obediente en todo, incluso hasta la muerte. El Siervo justo murió en lugar de los injustos, entregándose por aquellos que lo rechazaron. Durante el actual día de gracia, el Señor ha levantado un ejército de siervos que siguen al único y fiel Siervo. Y tras el arrebatamiento de la Iglesia, Dios obrará de manera maravillosa en su pueblo terrenal: muchos de Israel se volverán a Él. Aunque Isaías 42:16 puede aplicarse espiritualmente a los creyentes del presente día de gracia, su cumplimiento profético se refiere al remanente de Israel que se someterá finalmente al Mesías. Dios mismo quitará su ceguera, los apartará de los falsos pastores y los guiará por sendas que nunca antes conocieron, transformando su oscuridad en luz. Tal como proclamó Juan el Bautista, el Mesías enderezará lo torcido. Y la fidelidad de Dios no los abandonará, aunque ellos una vez lo abandonaron a él. Con “llanto” y “súplicas” vendrán a él, y él los guiará, pues el Señor les promete: “Los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán” (Jer. 31:9 NBLA). ¡Qué maravilla! “Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” (Is. 48:17). ¡Él hará bien todas las cosas! Alfred E. Bouter

  28. 973

    Jueves 20 de Agosto de 2026 / Falsa culpabilidad

    Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.Romanos 8:1Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?Romanos 8:31-32Falsa culpabilidad Para algunos de nosotros, la culpa se ha convertido en una compañera constante. Vivimos bajo el peso de errores pasados y el temor de volver a cometerlos. Aunque tratamos de avanzar, el reproche interior persiste. No toda emoción de culpa se basa en hechos reales, pero cuando quebrantamos los mandamientos bíblicos o incluso normas civiles justas, la culpabilidad es legítima. En esos casos, el Espíritu Santo nos convence de pecado, mostrándonos lo que está mal y cómo corregirlo. Cuando confesamos nuestras faltas, Dios responde con perdón y limpieza total de la culpa (véase Sal. 32:5). ¿De dónde proviene, entonces, la falsa culpabilidad? Existen varias respuestas. Una de las más comunes es el ataque de Satanás. Como «acusador de los hermanos», él siembra mentiras y reproches con el fin de robarnos la paz interior, reemplazándola por ansiedad y desaliento. Otra fuente de culpa es el legalismo: medir la conducta con estándares humanos rígidos y extra-bíblicos. Aunque la Palabra de Dios establece cómo debemos vivir, algunos cristianos o denominaciones imponen normas adicionales. El incumplimiento de estas normas, impuestas por el hombre, puede avergonzarnos. También influyen ciertas experiencias de la infancia. El recuerdo de eventos traumáticos o el peso de no haber cumplido las expectativas paternas pueden marcar profundamente la conciencia. A esto se suma la tendencia al perfeccionismo: una voz interna que insiste en que siempre podríamos haber hecho más o mejor, lo cual genera el sentimiento de culpa. El legalismo, los recuerdos dolorosos, los comentarios hirientes y el perfeccionismo son terreno fértil para la culpa. Si estás luchando con el peso de una conciencia intranquila, asegúrate de examinar la legitimidad de su origen. Tim Hadley, Sr.

  29. 972

    Miércoles 19 de Agosto de 2026 / El perturbador de Israel

    Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel? Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová.1 Reyes 18:17-18El perturbador de Israel El rey Acab fue al encuentro del profeta; inmediatamente lo acusa de ser aquel que turba a Israel. El país está lleno de ídolos y de templos de ídolos; Aseras y altares de ídolos, servidos por sacerdotes idólatras, se encuentran por todas partes; el pueblo ha abandonado a Dios y ha seguido a Baal; el rey es el jefe de la apostasía y su mujer, una pagana asesina; toda esta acumulación de maldad no es un desorden a los ojos del rey. Sin embargo, si la sequía en el país y el hambre en Samaria vienen a contrariar sus caprichos y poner en peligro a sus caballos, entonces hay una profunda perturbación y el hombre por cuya palabra los cielos permanecen cerrados es, para el rey, aquel que turba. Por el poder del Dios vivo, Elías puede resucitar a un muerto y ordenar a la lluvia; pero si denuncia el pecado y advierte al pecador, enseguida es considerado como un sembrador de disturbio. La presencia del hombre que pone el pecado sobre la conciencia y lleva al pecador a la presencia de Dios siempre es turbadora en este mundo. Cuando Cristo vino a este mundo, Herodes “se turbó, y todo Jerusalén con él” (Mt. 2:3). Más tarde, Pablo y sus compañeros fueron considerados como provocadores de disturbios, pues los excitados ciudadanos de Filipos dijeron: “Estos hombres… alborotan nuestra ciudad” (Hch. 16:20). El cristiano mundano no será tratado de perturbador. Por el contrario, este era considerado como un muy apreciado miembro de la sociedad. Pero el hombre de Dios, que se mantiene separado de la corriente del mundo –al mismo tiempo que da testimonio del mal y advierte del juicio venidero– siempre será aquel que turba, incluso si proclama la gracia e indica el camino de la bendición. Hamilton Smith

  30. 971

    Martes 18 de Agosto de 2026 / ¿Hacia dónde nos inclinamos?

    En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.Efesios 5:8¿Hacia dónde nos inclinamos? En la ciudad de Utqiagvik, Alaska, ocurre un fenómeno singular cada año: a mediados de noviembre, el sol se pone y no vuelve a salir durante más de dos meses. Esta comunidad, la más septentrional de Estados Unidos, experimenta entonces un largo periodo sin luz solar directa. Aunque durante unas pocas horas al día hay una tenue claridad –el sol se encuentra justo por debajo del horizonte–, la luz del día como tal desaparece por cerca de 64 días. Desde el punto de vista científico, esto se explica por la inclinación del eje terrestre y su posición con respecto al sol durante los meses de otoño e invierno. Pero este fenómeno también ofrece una ilustración espiritual para nosotros como creyentes. En Efesios 5:8 leemos: “Ahora sois luz en el Señor”. Esta es nuestra posición inmutable ante Dios, quien nos libró de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor. Sin embargo, también se nos exhorta a caminar “como hijos de la luz”. Esa es nuestra responsabilidad. Así como la inclinación de la Tierra puede sumir a una ciudad en oscuridad, una vida inclinada lejos de Cristo nos llevará inevitablemente a la penumbra espiritual. Este principio se refleja en la vida de Jacob. En Génesis 28:11 leemos: “El sol se había puesto”; este incidente marca el inicio de una etapa de su vida marcada por el engaño y los conflictos. No se menciona un nuevo amanecer en su vida hasta veinte años después. En Peniel, cuando, exhausto de su propia autosuficiencia, se rindió ante el Ángel del Señor (véase Gn. 32:31). Aunque el sol físico siguió saliendo cada día, era como si Jacob hubiese vivido en oscuridad espiritual durante todo ese periodo. El mundo que nos rodea ya es suficientemente oscuro. ¿Por qué nosotros, que conocemos a la Luz del mundo, viviríamos apartados de ella? Cuando orientamos nuestra vida hacia Dios, quien es luz, no solo caminamos como hijos de la luz: también reflejamos su luz a los demás. Stephen Campbell

  31. 970

    Lunes 17 de Agosto de 2026 / Melquisedec (6) Un sacerdote real

    Será sacerdote sobre Su trono y habrá consejo de paz entre los dos oficios.Zacarías 6:13 NBLAMelquisedec (6)Un sacerdote real El versículo de hoy, en el libro de Zacarías, nos presenta una profecía asombrosa acerca del Mesías: él será “sacerdote sobre su trono”. Esto significa, sencillamente, que él será Rey y Sacerdote al mismo tiempo. Un sacerdote real era algo que Israel, como nación, nunca había visto. De hecho, los oficios de rey y sacerdote se mantenían estrictamente separados, y solo los hijos de Aarón podían ejercer como sacerdotes en el templo (véase Nm. 16:39-40). El rey Uzías aprendió una dolorosa lección cuando intentó actuar como sacerdote en el templo (véase 2 Cr. 26:16-21). Zacarías mira proféticamente hacia un tiempo futuro en el que se establecerá un “consejo de paz” entre la realeza y el sacerdocio. El Mesías (el Rey) será también Sacerdote sobre su trono durante el reino milenial. Quizás usted se pregunte: «¿Y qué tiene que ver todo esto con Melquisedec?». La respuesta es clara: Melquisedec era “sacerdote del Dios Altísimo”, pero también “rey de justicia” y “rey de paz” (véase Gn. 14:18; He. 7:2). Melquisedec es uno de los primeros tipos de Cristo en toda la Biblia: ¡era rey y sacerdote al mismo tiempo! Lo mismo vemos en el Salmo 110, un reconocido salmo mesiánico: allí se nos revela que el Cristo reinará desde Sion con la vara de su poder (véase Sal. 110:2, 5), pero también que Dios ha jurado que él será “sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Sal. 110:4). De esta manera, el mensaje de Zacarías está en perfecta armonía con el Salmo 110. Ahora bien, esto no es simplemente un ejercicio académico o profético. Nos involucra vitalmente, pues, en la actualidad, somos “real sacerdocio” (1 P. 2:9). Y, en el siglo venidero, reinaremos juntamente con Cristo, porque él nos ha hecho “reyes y sacerdotes” (Ap. 1:6). ¡Qué glorioso futuro nos espera! Brian Reynolds

  32. 969

    Domingo 16 de Agosto de 2026 / Digno es el Cordero

    Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad.1 Crónicas 29:11 NBLADigno es el Cordero A David se le ha llamado, con justicia, músico, poeta, destructor de gigantes, guerrero y, por supuesto, rey. Pero, por encima de todos estos títulos, la Escritura lo describe como un hombre conforme al corazón de Dios. No solo amaba y adoraba a Dios, sino que respondía con asombro y profunda gratitud a todo lo que el Señor le revelaba. Se deleitaba en explorar los pensamientos divinos. Y en ninguna parte se ve esto con más claridad que en el pasaje de hoy. Sin embargo, ese pasaje va más allá de la adoración personal de David, pues, en realidad, es una profunda profecía acerca de nuestro Señor Jesucristo: “Tuya es, oh Señor, la grandeza…” – Él es grande en su gloria divina, grande en su poder creador, grande en su descenso desde el trono al pesebre. En su encarnación, el ángel anunció: “Este será grande” (Lc. 1:32). “… y el poder” – Cuando el Señor Jesús caminó entre los hombres, manifestó el poder de Dios para sanar y hacer el bien. Pero –¡bendito Salvador! – nunca utilizó ese poder para su propia comodidad. “… y la gloria” – Poco antes de ir a la cruz, él dijo: “Para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre” (Jn. 12:27-28). En efecto, la gloria de Dios resplandeció en el Calvario cuando el Señor Jesús quitó el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. “… y la victoria” – Nos situamos, con gozo, ante la tumba vacía y oímos la voz del ángel: “No está aquí, pues ha resucitado” (Mt. 28:6). ¡Qué victoria! Su resurrección proclamó su triunfo total sobre el pecado, la muerte y Satanás. “… y la majestad” – Miramos hacia el día en que él volverá a la tierra para juzgar con justicia y hacer guerra (véase Ap. 19:11 NBLA). ¡Qué majestad tendrá entonces! Será aclamado por todos como “Rey de reyes y Señor de señores” (Ap. 19:16). Verdaderamente, ¡digno es el Cordero! Grant W. Steidl

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    Sábado 15 de Agosto de 2026 / La gracia de Dios en acción

    Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad… Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.2 Corintios 8:1-2, 9La gracia de Dios en acción La gracia no es una cualidad natural del corazón humano. ¡Gracias sean dadas a Dios, quien se deleita en conceder gracia! Su gracia es tan ajena a nuestros corazones humanos, que cuando la vemos obrando, nos asombra y llena de gozo. La descripción que el apóstol Pablo hace de la gracia de Dios manifestada en los creyentes de Macedonia es un hermoso ejemplo de ello. Que un grupo de creyentes predominantemente gentiles deseara ayudar a sus hermanos judíos necesitados ya era, en sí mismo, algo contrario a la naturaleza humana. En aquellos días –y aún en los nuestros– existían profundas divisiones, desconfianza y hasta abierta hostilidad entre judíos y gentiles. Pero la gracia de Dios, que ha unido a los creyentes, tanto judíos como gentiles, en un solo cuerpo, trasciende todos esos sentimientos carnales. ¡Qué maravilla! Humanamente hablando, los creyentes macedonios eran extremadamente pobres. Pero, a pesar de ello, querían ayudar. No solo quisieron hacerlo: le suplicaron al apóstol Pablo que los dejara ayudar. Él no los motivó ni los presionó; de hecho, conocía bien su profunda necesidad. ¡Pero ellos insistieron en ayudar! Qué contraste tan marcado con la realidad de nuestros días, donde, con frecuencia y repetidamente, predicadores acomodados insisten en pedir dinero. Estos creyentes, aunque pobres y afligidos, se entregaron primero al Señor y luego, con gozo, dieron más allá de sus fuerzas para bendecir a otros que también estaban en necesidad. En esto, siguieron el ejemplo supremo del Señor. Él, siendo rico más allá de toda medida, se hizo pobre por nosotros, para que por medio de su pobreza fuésemos enriquecidos. ¡Él nos ha dejado este ejemplo para que sigamos sus pisadas! Eugene P. Vedder, Jr.

  34. 967

    Viernes 14 de Agosto de 2026 / ¿A quién iremos?

    Escojan hoy a quién han de servir.Josué 24:15 NBLA¿A quién iremos?Este desafío fue pronunciado en muchas ocasiones al pueblo de Dios. Elías planteó lo mismo cuando se enfrentó a Israel y a los ídolos del rey Acab (véase 1 R. 18).Los líderes religiosos también fueron confrontados por el Señor con esta decisión cuando le preguntaron si era lícito pagar tributo al César. Él dijo: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22:21).Esto debería hablarnos con claridad. La imagen del César estaba grabada en la moneda, por lo tanto, esa moneda le pertenecía. Pero nosotros, que hemos sido creados a imagen de Dios, ¿le damos a Dios lo que le pertenece?Quizá el desafío más solemne fue planteado cuando el pueblo tuvo que elegir entre Barrabás y Jesús de Nazaret. ¿Quién era Barrabás? Un ladrón y asesino. ¿Qué significa su nombre? «Bar» significa «hijo de», y «Abba» significa «padre»; así que era hijo de su padre, el diablo (véase Jn. 8:44). ¿Y quién era Jesús de Nazaret? Aquel de quien el pueblo decía: “Bien lo ha hecho todo” (Mr. 7:37), el verdadero Hijo de Dios. Así que la elección es entre el diablo y el Hijo de Dios. ¿A quién elegiremos? El Señor fue claro: “Ninguno puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24).Santiago escribió: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8). El Señor Jesús preguntó a los doce: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” A lo que Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:67-68). Tomemos la decisión consciente de servir al Señor con nuestras fuerzas, con nuestro tiempo y con nuestros recursos. ¡Hagámoslo hoy mismo!Albert BlokEn breve el tiempo pasará, ¿por qué esquivamos nuestra cruz?Por ella Dios nos obra ya la muerte y la vida en Jesús;Y al fin su gloria y bendición, será de Él cabal porción.J. G. Deck

  35. 966

    Jueves 13 de Agosto de 2026 / Cristo en medio de nuestras circunstancias

    He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.Filipenses 4:11-13Cristo en medio de nuestras circunstancias Pablo estaba completamente contento, incluso en una prisión romana. Sin embargo, es importante resaltar que esta actitud no era natural en él: había aprendido a estar contento mediante experiencias difíciles y por medio de una confianza genuina en el Dios vivo. El egoísmo es algo innato al corazón humano; el contentamiento, en cambio, es algo que se aprende. El apóstol declara que sabía lo que era vivir en pobreza (NBLA) y lo que era tener abundancia. Es posible tener necesidades y responder a ello con una actitud equivocada, pero no era así con Pablo. Saber vivir en pobreza implica aceptar con gozo la voluntad de Dios. Por otro lado, saber tener abundancia puede ser una prueba aún más severa para muchos de nosotros, ya que la prosperidad puede alejarnos fácilmente del Señor. Por eso, necesitamos hacer un uso piadoso y sabio de todo aquello en lo que Dios nos hace abundar. En todas las circunstancias que atravesó, Pablo reconocía el control perfecto de Dios, quien usaba cada situación de manera sabia para el bien de su siervo. Que no nos intimiden las experiencias por las que el Señor quiera conducirnos. Son necesarias para instruirnos de manera que nada más podría hacerlo. Además, estas pruebas revelan la fuerza incomparable de Cristo, obrando en el alma de quienes dependen de él. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Para Pablo, esto no era un sentimiento pasajero ni un ideal inalcanzable. Era una afirmación plenamente comprobada a lo largo de muchas y duras experiencias. La manera en que trajo a Cristo a cada circunstancia, y las transformó en un terreno fructífero de bendición, es una prueba hermosa del poder de Cristo en su vida. Sus palabras brotan de un corazón que ha gustado de Cristo por experiencia propia. L. M. Grant

  36. 965

    Miércoles 12 de Agosto de 2026 / El camino correcto (15) Humildad y temor del Señor

    Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera… ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.Salmo 25:9, 12El camino correcto (15)Humildad y temor del Señor La humildad, o mansedumbre, caracterizó al Señor Jesús durante su andar entre su pueblo. Él podía declarar con verdad que era humilde, y enseñó a sus discípulos a aprender de él y a reflejar las cualidades de verdaderos discípulos (véase Mt. 11:29). “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt. 5:3). La expresión “pobres en espíritu” denota cualidades y actitudes propias de los humildes y mansos. Implica juicio propio, abnegación y la eliminación de todos los estorbos que impidan un compromiso pleno con el Señor y sus intereses. Los líderes espirituales de Israel, sin embargo, manifestaban lo opuesto: no tenían lugar para el Señor Jesús, aunque afirmaban representar el camino de Dios en justicia. Estos falsos guías debían haber conocido estas verdades por medio de la Palabra de Dios, que decían guardar. Sin embargo, aunque la conocían intelectualmente, su corazón estaba lejos de Dios. ¡Qué triste realidad! Pero esta condición también puede alcanzarnos hoy a usted y a mí. El remedio es el verdadero temor del Señor. No se trata de tenerle miedo, sino de reverenciarlo con amor, de honrarlo con un corazón entregado por completo a él. El temor del Señor implica juzgar nuestra propia voluntad, depender de él y considerar a los demás como superiores a nosotros mismos (véase Fil. 2:3). El libro de Proverbios muestra que necesitamos el temor del Señor para nuestra vida cotidiana; cuánto más cuando se trata de las cosas del Señor. Él busca guiarnos en justicia, mientras que reinará con justicia en el siglo venidero. Mientras tanto, aprendemos de él a actuar con justicia, pues nos guía y nos enseña a anteponer sus intereses a los nuestros. Este es el “camino que ha de escoger”, el camino que tiene el sello de su promesa: “Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti” (Sal. 32:8 NBLA). Alfred E. Bouter

  37. 964

    Martes 11 de Agosto de 2026 / ¿Tiene usted aceite en su lámpara?

    Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!Mateo 25:6¿Tiene usted aceite en su lámpara? En la parábola de las diez vírgenes (véase Mt. 25:1-13), cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas tomaron sus lámparas, pero no llevaron aceite consigo. El aceite era lo que alimentaba la llama. Es decir, tenían la lámpara de la profesión, pero no el aceite que la hacía útil. ¿Qué implica esto? El aceite representa al Espíritu Santo “y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9). Las vírgenes prudentes representan a los verdaderos creyentes; las insensatas, a los meros profesantes, quienes toman el nombre de Cristo, pero no poseen lo que los capacita para estar en Su presencia. Al faltarles el aceite, las insensatas le pidieron un poco a las prudentes, pero en el ámbito espiritual, nadie puede transmitir el Espíritu a otro. El Espíritu Santo no puede compartirse ni comprarse, aunque la Biblia emplea la figura literaria de «comprar» la salvación sin dinero y sin precio (véase Is. 55:1). Al tardar el esposo, todas cabecearon y se durmieron (v. 5). En la historia de la Iglesia, hubo una somnolencia universal en relación con la expectativa de la pronta venida de Cristo. Mientras dormían, no se notaba diferencia entre las vírgenes prudentes y las insensatas. Pero cuando se oyó el clamor y despertaron, la distinción se hizo evidente: algunas no tenían aceite. Mientras las insensatas iban a comprar, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y la puerta se cerró. Más tarde, las otras regresaron y dijeron con angustia: “¡Señor, Señor, ábrenos!”. Pero él respondió: “De cierto os digo que no os conozco” (vv. 11-12). Si acudo a Dios reconociendo mis pecados y creo que Jesús es mi Salvador, recibiré el don del Espíritu Santo. Si tenemos este aceite, entonces podemos, al igual que las vírgenes prudentes, esperar en paz a nuestro Señor. “Velad, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (v. 13). William S. Ibrahim

  38. 963

    Lunes 10 de Agosto de 2026 / Melquisedec (5)

    Manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.Hebreos 7:14Melquisedec (5)La importancia del Salmo 110 ¿Qué argumento podía presentar el escritor de la Epístola a los Hebreos a los creyentes judíos que los convenciera de que el sacerdocio levítico había sido sustituido? ¿Qué podía hacerles entender que el sistema aarónico y levítico había caducado y que solo había servido como sombra de algo mejor? El Espíritu Santo anticipa estas objeciones en la Epístola a los Hebreos. Uno de los reparos más naturales sería este: “Manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio”. En efecto, Jesús no pertenecía a la tribu de Leví, y nadie podía discutir este hecho. Entonces, ¿cómo podía afirmarse que él era sacerdote? ¿Con qué autoridad bíblica podía abandonarse el antiguo sistema establecido por Dios? La respuesta a esta difícil pregunta era tan sencilla como profunda y tenía enormes implicaciones prácticas: Dios mismo lo había prometido en el Salmo 110. En esa profecía mesiánica, se declara que el Mesías no solo sería rey, sino también sacerdote: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Sal. 110:4). Además, ¡este Melquisedec había vivido mil años antes de que se escribiera el Salmo 110 y dos mil años antes de su cumplimiento en Cristo! Primero, era fundamental que vieran cómo Dios había mostrado claramente en Génesis 14, mediante el tipo de Melquisedec, que existía un precedente de un sacerdote superior a Aarón. Y luego, en el Salmo 110, que Dios mismo prometió con juramento que el Mesías, el Hijo de David e Hijo de Dios, sería sacerdote conforme a otro orden: el orden de Melquisedec. Este argumento no podía ser rechazado por ningún verdadero creyente en el Mesías. Dios había prometido con claridad: vendría un Sacerdote completamente diferente a todos los que le precedieron. ¡Qué maravilla ver cómo la historia y la profecía se entrelazan, formando un precioso retrato de Cristo, el verdadero Melquisedec y el verdadero Aarón! Brian Reynolds

  39. 962

    Domingo 9 de Agosto de 2026 / La gloria del Señor Jesús

    Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.Juan 17:5Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.Juan 12:28La gloria del Señor Jesús Vemos al Señor Jesús avanzando de gloria en gloria a lo largo de todo su maravilloso y variado camino: desde el vientre materno hasta los cielos. En su nacimiento, se dijo de él: “El Santo Ser que nacerá…” (Lc. 1:35). Allí resplandecía la gloria de la naturaleza humana que él asumió. Durante su infancia y juventud, la gloria de la Ley brilló en su comportamiento y en sus caminos. Vivió durante treinta años en lo secreto, en total sujeción a sus padres en Nazaret. Creciendo en gracia para con Dios y con los hombres. En su bautismo se manifestó la gloria de Aquel que vino a cumplir toda justicia: los cielos se abrieron, el Espíritu descendió sobre él como paloma, y una voz del cielo declaró: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mt. 3:17). Luego, ungido y comisionado, salió a realizar su ministerio por pueblos y ciudades de Israel, reflejando la gloria de la imagen del Padre, la cual resplandecía a través suyo. El que lo veía a él, veía al Padre (véase Jn. 14:9). En la cruz contemplamos reunidas las glorias de la misericordia y la verdad, de la justicia y la paz. Gloria a Dios, y paz a los pecadores. Fue la más plena manifestación de gloria moral: Dios aceptando y perdonando a los más viles, sin pasar a llevar su santidad. Y ahora, la gloria de Dios brilla con majestad en “la faz de Jesucristo”, resucitado, ascendido y sentado a la diestra de la Majestad en las alturas. Así, de gloria en gloria, contemplamos al Señor Jesucristo. ¡Alabado sea su nombre! William S. Ibrahim¡Oh Padre, qué belleza en tu Hijo se ve!Belleza distinguida ahora por la fe,Belleza que delante tus ojos siempre está,Belleza que incesante placer a ti te da. R. Holden

  40. 961

    Sábado 8 de Agosto de 2026 / Considerarnos tal como Dios nos considera: muertos al pecado

    Consideraos muertos al pecado.Romanos 6:11Considerarnos tal como Dios nos considera: muertos al pecado Observe la fuerza del verbo «considerar», empleado aquí por el apóstol Pablo. ¡Cuán distinta es, en todos los sentidos, de la expresión «darse cuenta» que tanto usamos! Podemos darnos cuenta de hechos visibles o materiales; pero cuando se trata de una verdad espiritual, no se trata de percepción, sino de convicción. No es cuestión de sentir, sino de creer lo que Dios ha dicho. Es hacer cuentas con la verdad revelada. En realidad, no puedo percibir ni «darme cuenta» que estoy muerto al pecado. Sin embargo, Dios afirma que lo estoy. Me asegura que, al morir Cristo, yo morí con él. Lo creo, no porque lo perciba con mis sentidos, sino porque Dios lo ha declarado. Tomo por cierto lo que él dice que soy. Si yo fuera impecable, si no hubiera pecado en mí, nunca se me ordenaría considerarme muerto al pecado. Tampoco se me advertiría con palabras como: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal” (Ro. 6:12). Justamente porque el pecado aún habita en mí, y para darme una plena liberación práctica del poder que ejerce, se me enseña esta gloriosa verdad: en Cristo, he muerto al pecado. ¿Y cómo sé que es verdad? ¿Porque lo siento? De ningún modo. ¿Cómo podría sentir que estoy muerto al pecado, cuando tantas veces experimento lo contrario? Es imposible. Pero Dios lo dice, y eso basta. No razono. No me dejo llevar por la falta de evidencia en mí mismo. Le creo a Dios. Me considero lo que él dice que soy. No me esfuerzo por alcanzar un estado sin pecado –eso sería imposible– ni finjo estar en tal estado –eso sería un engaño. Con fe sencilla, como la de un niño, descanso en la posición que Dios me ha dado en Cristo: unido a él, muerto y resucitado. No me miro a mí mismo, sino a Cristo. Y en él veo, según la Palabra de Dios, la verdadera expresión de lo que soy ante su presencia. Eso lo cambia todo. C. H. Mackintosh

  41. 960

    Viernes 7 de Agosto de 2026 / Obtener la victoria sobre la culpa

    Nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.Efesios 1:6-7Obtener la victoria sobre la culpa La culpa puede ser legítima o falsa, pero en ambos casos, su efecto sobre nosotros es muy parecido. El sentimiento de vergüenza puede debilitarnos espiritualmente y llevarnos a dudar de la presencia, la provisión o las promesas de Dios. Nos puede hacer dudar de su amor; y si las emociones son lo suficientemente intensas, incluso podemos llegar a cuestionar nuestra salvación. La culpa puede hacernos olvidar que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Ro. 8:1), y hacernos temer que Dios nos juzgará con dureza. Una forma común de responder al autorreproche es tratar de «pagarle» al Señor por nuestros errores, sean reales o imaginarios. En un esfuerzo por ganar su «aprobación», nos mantenemos ocupados compulsivamente. Otra trampa es el remordimiento persistente por los «deberías», «debías» o «debes», es decir, sentir culpa por cosas que no realicé o no completé. Esta culpa puede robarnos el gozo en nuestras relaciones, al hacernos sentir que nunca es suficiente. Si no se enfrenta, este tipo de autoacusación puede hundirnos en el desánimo e incluso en la depresión. Por eso, debido al poder corrosivo de la culpa, es fundamental tratarla de inmediato. Cuando hemos quebrantado los mandamientos de Dios, el camino es claro: debemos arrepentirnos sinceramente y aceptar el perdón del Señor. Pero cuando se trata de una falsa culpa –basada en expectativas erróneas, legalismo o mentiras del enemigo–, el remedio es abrazar la verdad bíblica: 1. Dios me eligió y me está transformando a la imagen de su Hijo. 2. Su amor por mí es incondicional, constante y eterno. 3. Jesús pagó el precio total por mis pecados. Dios me ha perdonado para siempre y me ha adoptado como su hijo. Tim Hadley, Sr.Soy libre de pena y culpa, su gozo Él me hace sentir,Él llena de gracia mi alma, con Él es tan dulce vivir. Fanny J. Crosby

  42. 959

    Jueves 6 de Agosto de 2026 / Los diezmos y los levitas

    He aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio… Así hablarás a los levitas… Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos… y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.Números 18:21, 26, 28Los diezmos y los levitas Al examinar estos versículos, debemos tener presente que los cristianos no estamos bajo la Ley que Dios dio a su pueblo terrenal, Israel. Sin embargo, al meditar en las instrucciones dadas durante su peregrinación hacia la tierra prometida, encontramos principios espirituales valiosos para nuestro propio andar. Nosotros también estamos de paso por este mundo, en dirección a nuestro hogar celestial. Dios proveía generosamente para las necesidades materiales de aquellos que le servían. Dios había ordenado a las doce tribus que apartaran una décima parte de todo aquello con que él los bendecía para dárselo a la tribu de Leví. Así, mediante la obediencia del pueblo, los levitas –quienes se ocupaban del servicio del tabernáculo– tendrían sus necesidades cubiertas. El Señor expresó que les daba el diezmo como remuneración por el trabajo que desempeñaban en el tabernáculo (véase v. 31). Pero los levitas no quedaban exentos de dar. También ellos debían apartar el diezmo de lo que recibían y entregarlo a Aarón. Es hermoso ver cómo, de aquello que el Señor les había provisto como recompensa por su servicio, podían responderle en la misma medida que sus hermanos. Además, los sacerdotes –descendientes de Aarón– recibían una porción de muchos de los sacrificios que el pueblo ofrecía a Dios. En un sentido espiritual, dar a Aarón representa la acción de dar al Señor. Debemos dar en proporción a cómo hemos sido prosperados, cómo él nos ha bendecido. Por un lado, recibimos de él; por otro, le devolvemos a través de la iglesia o personalmente. Eugene P. Vedder, Jr.

  43. 958

    Miércoles 5 de Agosto de 2026 / El Mar Rojo y el cristiano

    Los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.Éxodo 14:22El Mar Rojo y el cristiano Ahora bien, ¿cuál es la aplicación práctica de todo esto para nosotros, como cristianos? ¿Qué gran lección debemos aprender de las escenas a orillas del Mar Rojo? En una palabra, ¿qué representa el Mar Rojo? ¿Y cuál es la diferencia entre el dintel rociado con sangre (véase Éx 12:7) y el mar dividido? El Mar Rojo es una figura de la muerte de Cristo en su eficacia contra todos nuestros enemigos espirituales: el pecado, el mundo y Satanás. A través de su muerte, el creyente ha sido completamente y para siempre liberado del poder del pecado. Aunque aún percibe la presencia del pecado en su vida, su poder ha desaparecido. El cristiano ha muerto al pecado en la muerte de Cristo; y, ¿qué poder puede ejercer el pecado sobre un hombre muerto? Ninguno. Así como un cadáver yace insensible al pecado, así también el creyente tiene el privilegio de considerarse liberado del dominio de este. ¿Qué poder tiene el pecado sobre alguien así? ¡Ninguno! Si bien el pecado mora en él, ya no reina sobre él. Cristo ha arrebatado el cetro de manos de nuestro antiguo amo y lo ha hecho pedazos. No solo hemos sido limpiados de nuestros pecados por su sangre, sino que su muerte también destruyó el poder del pecado. Hay una gran diferencia entre saber que nuestros pecados han sido perdonados y comprender que “el cuerpo del pecado” ha sido “destruido”, que su autoridad ha sido anulada, que su dominio ha sido abolido (véase Ro. 6:6). Muchos creyentes pueden decir con seguridad que sus pecados pasados han sido perdonados, pero titubean al hablar del pecado que aún mora en ellos. No han asimilado la enseñanza de Romanos 6:1-14. Espiritualmente hablando, aún no han cruzado al otro lado del Mar Rojo, el lado de la resurrección. No saben lo que es estar verdaderamente muertos al pecado y vivos para Dios, por medio de Jesucristo nuestro Señor. C. H. Mackintosh

  44. 957

    Martes 4 de Agosto de 2026 / Melquisedec (4) Consideremos la grandeza del Señor

    Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín.Hebreos 7:4Melquisedec (4)Consideremos la grandeza del Señor Cuando Abram regresó de la batalla contra los reyes, se encontró con el enigmático sacerdote Melquisedec (véase Gn 14:18-20). El autor de la Epístola a los Hebreos utiliza este episodio para enseñar que había alguien más grande que Abraham. Y no solo más grande que él, sino que –por implicación– habría un sacerdocio muy superior al de Aarón y, por tanto, superior a todo lo relacionado con la Ley de Moisés. En la Epístola a los Hebreos se presentan dos razones que demuestran la superioridad de Melquisedec, quien es figura de Cristo. En primer lugar, se destaca que Abraham le dio los diezmos a Melquisedec. Esto significa que los descendientes de Abraham –Leví, Aarón y toda la línea sacerdotal– también lo hicieron, en cierto sentido, puesto que aún estaban “en los lomos” de Abraham (véase vv. 4-5, 8-10; Gn 14:20). Los sacerdotes aarónicos y los levitas, quienes normalmente recibían los diezmos del pueblo, se nos presentan aquí como diezmando a un sacerdote aún mayor, lo que indica claramente la superioridad de Melquisedec. En segundo lugar, se nos dice que Melquisedec bendijo a Abraham, y el texto enfatiza: “Sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor” (véase vv. 6-7; comp. Gn 14:19). Esto muestra que Melquisedec era, efectivamente, superior a Abraham y, por consiguiente, superior también a Aarón y al sistema levítico en su conjunto. Tal conclusión lleva al autor a declarar que incluso la Ley misma era inferior al orden sacerdotal representado por Melquisedec (véase vv. 11-12). ¡Qué verdad tan poderosa para los creyentes! El Salmo 110:4 predijo que el Mesías sería “sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”. Y Hebreos nos exhorta a considerar cuán grande era este hombre. Pero la enseñanza del Espíritu Santo va más allá: si Abraham se inclinó ante Melquisedec –quien no era más que una figura de Cristo–, ¡cuánto más deberíamos nosotros honrar al Señor Jesucristo, nuestro verdadero y eterno Sumo Sacerdote! ¿Valoramos en verdad la grandeza de nuestro Gran Sumo Sacerdote? Brian Reynolds

  45. 956

    Lunes 3 de Agosto de 2026 / La clave para vivir separados del mal que nos rodea

    Dios… no perdonó al mundo antiguo… y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza… y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados.2 Pedro 2:4-7La clave para vivir separados del mal que nos rodea Dios debe juzgar el mal, y ciertamente lo hará. Pero antes de derramar su juicio sobre Sodoma, rescató al justo Lot, quien vivía afligido por la vida impía de quienes lo rodeaban. Si Lot hubiera tenido un poco más de discernimiento espiritual y devoción a Dios, se habría mantenido cerca de su piadoso y anciano tío, Abraham. Sin embargo, como muchos otros jóvenes, consideró que podía desenvolverse solo en medio del mundo. ¿Y adónde fue? Primero, “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Gn. 13:12), y posteriormente terminó habitando dentro de la ciudad (véase Gn. 14:12). Quizás consideró que podría ejercer una influencia positiva en aquella ciudad impía, como muchos creyentes en la actualidad, que intentan, sin éxito, reformar este mundo perverso. No obstante, lo único que logró fue que su alma se viera profundamente afectada por la conducta inmoral de sus vecinos. Ahora bien, ningún creyente tiene por qué terminar como Lot. Él fue a Sodoma por decisión propia. Nosotros, ciertamente, vivimos en medio de este mundo, pero debemos vivir separados del mal. Y aquí hay una clave para evitar que la impiedad del entorno contamine nuestra alma: estar ocupados con Cristo. Si su mente y su corazón están centrados en él, no habrá espacio para que la suciedad del mundo entre y lo aflija. Vivimos rodeados de una inmensa cantidad de inmundicia moral. Por ello, enfóquese en Cristo, en conversaciones limpias, honestas y edificantes, y descubrirá que la contaminación de este mundo no tendrá poder sobre usted. Quizás esto le traiga persecución. Pero, con el tiempo, comprobará que el mundo no lo molestará demasiado. Si toma una postura firme por Cristo, no pasará mucho antes de que el mundo reaccione. Sin embargo, Jesús dijo: “Confiad, yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33). W. T. P. Wolston

  46. 955

    Domingo 2 de Agosto de 2026 / Regocijarse en la presencia de Dios

    Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos… cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.Deuteronomio 16:16-17Regocijarse en la presencia de Dios Al comienzo de Deuteronomio 16 se presentan tres fiestas solemnes. En cada una, el Señor subraya la importancia de presentarse ante él “en el lugar que él escogiere”. Estas tres fiestas son muy interesantes porque representan tres hitos fundamentales en los caminos de Dios con el hombre. La primera, la fiesta de la Pascua (o de los Panes sin levadura), conmemora la redención de Israel. Era una ocasión para recordar cómo el Señor los sacó de Egipto. No se menciona el gozo en esta fiesta, sino la orden de comer pan sin levadura, el “pan de aflicción” (v. 3). Ciertamente era un recordatorio de las aflicciones de Israel en Egipto. Sin embargo, para nosotros, es figura de las aflicciones de nuestro Señor, quien clamó en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Sal. 22:1). La segunda, la Fiesta de las semanas (Pentecostés), se relaciona con las primicias. Tipológicamente, representa los resultados de la obra de Cristo: la venida del Espíritu Santo y la formación de la Iglesia de Dios. La tercera, la Fiesta de los tabernáculos, apunta hacia adelante, al reposo de Dios con y para su pueblo. Su cumplimiento en la tierra será en el milenio. Luego, en los cielos nuevos y la tierra nueva, Dios descansará eternamente. A diferencia de la Pascua, estas dos fiestas se caracterizaban por el regocijo en la presencia del Señor y la presentación de ofrendas voluntarias, “conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado”. Nuestro Dios y Padre ya nos ha dado hoy, por medio de la fe, el privilegio de participar espiritualmente de estas realidades. Por tanto, congreguémonos con gozo ante él y celebremos con gratitud todas las grandes cosas que ha hecho por nosotros. Alexandre Leclerc

  47. 954

    Sábado 1 de Agosto de 2026 / Esconderse y mostrarse

    Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit.1 Reyes 17:3Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra.1 Reyes 18:1Esconderse y mostrarse La palabra de Dios vino a Elías diciendo: “Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra”. Al principio de los años de sequía, Dios había dicho a Elías: “Apártate de aquí… y escóndete”; ahora, la palabra es: “Ve, muéstrate”. Hay un tiempo para escondernos y un tiempo para mostrarnos; un tiempo para proclamar la palabra de Dios desde los tejados y un tiempo para retirarse aparte, a un lugar desierto, y descansar un poco. Un tiempo para atravesar el país “como desconocidos” y un tiempo para mezclarse a la muchedumbre como “bien conocidos” (2 Co. 6:9). Tales cambios son la parte común de todos los verdaderos siervos del Señor. Juan el Bautista, a su tiempo estuvo en el desierto como desconocido, hasta el día de su manifestación a Israel como bien conocido; después se retiró de nuevo de la vista pública al verse en presencia de Aquel de quien podía decir: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Jn. 3:30). Esta gracia que sabe cuándo conviene mostrarse y cuándo es necesario retirarse, encuentra su más perfecta expresión en el andar del Señor Jesús. Puede reunir a toda la ciudad ante la puerta del lugar en que mora, como alguien “bien conocido” y, levantándose antes de que despuntara el día, puede retirarse a un lugar desierto “como desconocido” (véase Mr. 1:32-35). Pero, para que tales cambios en el camino del siervo encuentren una rápida obediencia, es conveniente que este sea humilde y tenga gran confianza en Dios. Esta elevada cualidad de la fe no faltaba en Elías. Sin formular la menor objeción, “fue, pues, Elías a mostrarse a Acab” (v. 2). Su formación en lo secreto lo había preparado para esta ocasión. Hamilton Smith

  48. 953

    Viernes 31 de Julio de 2026 / Somos amados como el Padre ama al Hijo

    Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado.Juan 15:9Somos amados como el Padre ama al Hijo Este es, sin duda, uno de los versículos más asombrosos de toda la Biblia. ¿Quién podría sondear los detalles insondables de ese amor que, desde la eternidad, habita en el seno del Padre hacia su Hijo? Sin embargo, esta es la medida que Dios nos da de su amor hacia nosotros. Nada es más profunda ni misteriosamente sublime que la comunión íntima entre el Padre y el Hijo antes de que el mundo fuese. Las Escrituras apenas nos permiten vislumbrar esta realidad con algunas revelaciones tenues y veladas. Sabemos que, incluso en el plano humano, el afecto crece y se fortalece con los años de comunión continua. ¿Cuánto más profundo habrá sido ese intercambio de amor divino, eterno, sin principio ni fin? El amor de Dios no es cambiante, frágil ni incierto, sino puro, constante y sin sombra de variación. ¡Cuando aún no existía el tiempo ni el espacio, el amor de Cristo hacia nosotros ya era real! El profeta Sofonías declara: “Se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sof. 3:17). Y el propio Señor Jesús dijo: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar” (Jn. 10:17). Dios no necesitaba del amor fatigado de las criaturas para aumentar su gloria o su gozo; sin embargo, su amor por nosotros es tan intenso que, en un sentido maravilloso –si tal cosa pudiera decirse–, ama aún más a su Hijo amado por haber entregado su vida por los culpables. Cuando se nos dice que “Dios es amor” (1 Jn. 4:16), no se nos presenta simplemente una cualidad abstracta de su naturaleza. Se nos dice que “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros” (1 Jn. 3:16). ¡Cuán pobres y pálidas son nuestras mejores expresiones de amor comparadas con las suyas! Nuestro amor es como el reflejo frío de la luna; el suyo, como el sol en toda su gloria. ¿No responderemos, entonces, con mayor amor a Aquel que nos amó primero y que tanto nos ama? J. R. MacDuff

  49. 952

    Jueves 30 de Julio de 2026 / La Dispensación de la gracia

    Si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio… que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio.Efesios 3:2-3, 6La Dispensación de la gracia La dispensación de la gracia de Dios es la forma que él tiene de tratar con la humanidad en el presente, en contraste con la dispensación de la Ley en el Antiguo Testamento. Esta dispensación actual continuará hasta la venida del Señor Jesús por su Iglesia, en el arrebatamiento. El misterio de esta dispensación fue revelado a Pablo, no por medio de su propio entendimiento o discernimiento, sino mediante una revelación directa de parte de Dios. Se le llama “misterio” no porque sea algo místico o enigmático, sino porque era una verdad que había permanecido oculta en las épocas pasadas (v. 5). Aunque en el Antiguo Testamento pueden encontrarse figuras o tipos que aluden a la Iglesia –como la esposa de Cristo, el edificio de Dios o una compañía sacerdotal–, la verdad fundamental de un solo cuerpo de Cristo no fue revelada entonces. En tiempos pasados, judíos y gentiles eran considerados grupos completamente separados. Solo ahora se ha dado a conocer que, “en Cristo”, los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa por medio del evangelio. Esta unidad profunda y espiritual entre judíos y gentiles es algo totalmente nuevo en relación con los tiempos del Antiguo Testamento. Es significativo que el principal mensajero de esta verdad fuera un judío: el propio Pablo, a quien Dios eligió de manera directa y poderosa. Pablo deja claro que no fue escogido por mérito personal, sino precisamente por su insignificancia, para que la atención no recayera en el mensajero, sino en las insondables riquezas de Cristo (v. 8). Jamás olvidó que fue la pura gracia de Dios la que lo rescató de su antiguo estado orgulloso y rebelde, para hacerlo heraldo de tan grandes riquezas entre los gentiles. L. M. Grant

  50. 951

    Miércoles 29 de Julio de 2026 / La bendición de morar en la presencia de Dios

    ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío. Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. SelahSalmo 84:1-4La bendición de morar en la presencia de Dios El tabernáculo había sido terminado, y la gloria del Señor lo llenó (véase Éx. 40:34). Esta manifestación era la evidencia visible de que Dios moraba entre su pueblo. La presencia del Dios vivo y verdadero en medio de los hombres distinguía a Israel de todas las demás naciones. Podían decir con gozo: “Oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío”. Sin embargo, la triste historia de Israel nos muestra cuán pronto olvidaron al Dios que los amaba. Permitieron que el enemigo les robara su gozo, sus cantos de alabanza, y perdieron de vista la presencia del Señor. Estas cosas han sido escritas para nuestra amonestación. ¿Hemos actuado nosotros de mejor manera? En el Salmo 84, los hijos de Coré –quienes escribieron este salmo– recuerdan como Dios juzgó la rebelión de Coré, su padre, y sus seguidores (véase Nm. 16). Sin embargo, estos hijos se habían apartado de aquellos hombres malvados y fueron perdonados. Ahora mostraban una santa reverencia por el lugar donde habitaba la gloria de Dios, y con corazones anhelantes, clamaban por la renovación que proviene de su presencia. Lo que deseaban para sí, también lo querían para sus hijos. Aun los más frágiles –como el polluelo– o los más inquietos –como la golondrina– pueden hallar refugio junto a los altares del Señor. ¡Qué lección para nosotros en la actualidad! Tenemos una promesa preciosa: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18:20). ¿Valoramos realmente la presencia del Señor? Dios nos llama a volver a él con todo el corazón, a buscar su rostro, y a experimentar la bendición reservada para quienes habitan en su casa. Jacob Redekop

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