PODCAST · religion
El Señor Está Cerca
by Granos de Vida
"El Señor Está Cerca" es un devocional diario con meditaciones bíblicas para cada día. Este podcast es un audiolibro basado en la edición impresa del mencionado devocional. Si quieres adquirir el tuyo, por favor contáctate con el distribuidor de tu país: www.granosdevida.cl/esecEste devocional es un recurso de www.granosdevida.cl
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Martes 28 de Julio de 2026 / Melquisedec (3) Sin predecesor y sin sucesor
Porque este Melquisedec… sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.Hebreos 7:1, 3Melquisedec (3)Sin predecesor y sin sucesor La Epístola a los Hebreos llama a los creyentes a salir de las sombras del judaísmo, presentándoles al nuevo Sacerdote: Cristo, tipificado en Melquisedec. Este misterioso personaje sirve como figura de Cristo, y no tanto en su semejanza a Aarón, sino más bien en contraste con él. Consideremos estos contrastes. El sacerdocio aarónico se transmitía por linaje. Solo podían ser sacerdotes quienes pudieran demostrar su descendencia de Aarón. Aquellos que no podían probar su genealogía eran excluidos del ministerio sacerdotal (véase Esd. 2:62). Era, por tanto, un sacerdocio sucesorio. Pero ¿qué es lo que vemos en Melquisedec? No hay registro de su nacimiento, sus padres, sus descendientes ni siquiera de su muerte. No se nos presenta su registro genealógico, no recibió su oficio de ningún predecesor ni lo transmitió a sucesor alguno. Esto no significa que careciera de familia o que fuera inmortal, sino que no existía registro de estos detalles en relación con su sacerdocio. En estos aspectos, él era “semejante al Hijo de Dios”. Por otro lado, Cristo permanece como sacerdote “para siempre”. A diferencia del servicio sacerdotal de los hijos de Aarón, que naturalmente se interrumpía con la muerte, el sacerdocio de Cristo se caracteriza por “el poder de una vida indestructible” (He. 7:16). ¡Qué bendición tener un Sacerdote que vive para siempre! A diferencia de los sacerdotes levíticos, cuyo servicio cesaba con la muerte, Cristo vive eternamente porque ha vencido a la muerte, viviendo siempre para interceder por nosotros (véase He. 7:25). Por eso es plenamente capaz de salvar perpetuamente (“completamente” NBLA) a los que por medio de él se acercan a Dios. Este no es un pasaje evangelístico, aunque a veces se cita como tal. Está dirigido a los creyentes, recordándonos que necesitamos Su continua intercesión y ayuda mientras caminamos por este mundo rumbo a la gloria. Nuestro Melquisedec celestial ora por nosotros en todo momento. Brian Reynolds
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Lunes 27 de Julio de 2026 / Lot (5) Un final triste y vergonzoso
Cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba. Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas.Génesis 19:29-30Lot (5)Un final triste y vergonzoso El día anterior, Abraham había intercedido por Sodoma ante Dios, suplicando hasta obtener la promesa de que, si se hallaban diez justos en la ciudad, esta no sería destruida. Pero no los había. Sin embargo, Dios extendió su misericordia hacia Lot, pues lo sacó sano y salvo de la ciudad junto con su esposa y sus dos hijas. Sus yernos, al considerar sus advertencias como una broma, perecieron en el juicio. Su esposa, desobedeciendo, se convirtió en una estatua de sal por mirar hacia atrás. Aunque Lot había rogado refugiarse en la pequeña ciudad de Zoar, pronto se sintió inseguro y huyó a las montañas, donde terminó viviendo en una cueva con sus hijas. Todo lo que Lot había valorado –su hogar, posición, posesiones y perspectivas– quedó destruido. Sodoma pereció bajo el juicio de Dios. Sin embargo, la influencia de Sodoma fue poderosa, perdurando durante siglos y trayendo amargas consecuencias. “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Co. 15:33), y lo que ocurrió en aquella cueva solitaria es prueba de ello. Las hijas de Lot, marcadas por la inmoralidad de Sodoma, emborracharon a su padre y demostraron su total inmoralidad. Aunque su intención era preservar la descendencia, los medios que emplearon no justificaban tal fin. De este acto nacieron Moab y Amón, dos pueblos que más tarde serían enemigos acérrimos de Israel. No sabemos cuánto tiempo más vivió Lot en su vergüenza, pues la Escritura guarda silencio al respecto. Pero, sorprendentemente, el Nuevo Testamento lo llama el “justo Lot” –aunque, abrumado por la conducta inmoral de sus vecinos, se afligía cada día (véase 2 P. 2:7-8). “¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?” (Pr. 6:27-28). ¡Imposible! Eugene P. Vedder, Jr.
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Domingo 26 de Julio de 2026 / El clamor de la cruz
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?… Pero tú eres santo.Salmo 22:1, 3El clamor de la cruz El clamor de Jesús no recibió respuesta. Sus palabras se elevaron, pero no hallaron eco en los cielos. La oscuridad –símbolo de la aflicción– no le trajo descanso alguno de parte de Dios. Sin embargo, Aquel que sufrió tal desamparo era el único verdaderamente justo sobre la tierra. Más aún, este Justo, a pesar de ser desamparado, mantuvo una confianza inquebrantable en Dios. Que Dios desampare a un hombre absolutamente justo en medio de su angustia es algo que está en total oposición con la forma en que Dios actúa. No obstante, se nos asegura que no hay injusticia en Dios. De hecho, Cristo mismo, en aquella hora tan solemne y única, fue quien declaró que Dios era perfectamente justo al desamparar a aquel que era absolutamente justo: “Pero tú eres santo”. De esta forma, Aquel que fue desamparado por Dios también es quien vindicó completamente a Dios en el mismo instante. Estas palabras no solo afirman la santidad de Dios en el acto del desamparo de Cristo, sino que también revelan cuán profundamente necesario era dicho desamparo, si Dios había de permanecer justo y, al mismo tiempo, extender su bendición a los hombres. De esta forma, en este salmo, la cruz se nos presenta no tanto como la exposición de la maldad del hombre que exigía el juicio, sino como la escena de la obra expiatoria de Cristo, la cual mantiene intacta la gloria de Dios, asegura la bendición del creyente y sienta las bases para el cumplimiento del consejo eterno de Dios. En su perfecta vida de obediencia, Cristo glorificó a Dios manifestando su bondad perfecta. En su muerte, lo glorificó aún más, al hacerse pecado, soportar el juicio divino y declarar así –de manera definitiva y eterna– que Dios es santo, que aborrece el pecado y que no puede pasarlo por alto. Finalmente, al cargar con nuestros pecados y el juicio que el pecado merecía, y al ser hecho pecado y al soportar la pena correspondiente a este, Cristo aseguró la bendición eterna de todo aquel que cree en él. Hamilton Smith
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Sábado 25 de Julio de 2026 / La gracia salva y enseña
La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.Tito 2:11-12La gracia salva y enseña El apóstol presenta “la gracia de Dios” como el fundamento de todas nuestras bendiciones cristianas. Aprendemos que la gracia no solo nos concede bendiciones, sino que también nos instruye sobre cómo vivir en este mundo presente. En realidad, teniendo en cuenta que “todos los hombres” han pecado y no alcanzan la gloria de Dios (Ro. 3:23), lo normal sería esperar que se manifestase el juicio de Dios en lugar de su gracia. Sin embargo, lo asombroso es que la primera venida del Señor Jesús trajo la gracia de Dios a este mundo; porque, mientras que la Ley fue dada por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Como se nos dice en Juan 3:17: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”. Por tanto, aunque todo el mundo es culpable ante Dios, “la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”. La gracia también nos enseña a vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo: Sobriamente: librándonos de tener ideas elevadas acerca de nosotros mismos. Justamente: nos instruye a actuar rectamente para con los demás. Piadosamente: nos guía a actuar con un espíritu de reverencia, andando en secreto delante de Dios. Viviendo así, el cristiano presenta una vida equilibrada, que se convierte en un verdadero testimonio de la gracia de Dios en medio de un mundo marcado por la impiedad y la lujuria. William S. IbrahimLa gracia enseñó mis pies a caminarEn justas sendas de mi Dios, al celestial hogar. A. M. Jones
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Viernes 24 de Julio de 2026 / La importancia de una buena conciencia
El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida.1 Timoteo 1:5Manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos.1 Timoteo 1:19La importancia de una buena conciencia Dios nos ha dado la conciencia para ayudarnos a distinguir entre lo moralmente correcto e incorrecto. Es un regalo divino, diseñado para guiarnos y prevenir que nuestras vidas naufraguen. La conciencia actúa como un radar espiritual; el estado en que la mantengamos determinará hasta qué punto podemos confiar en ella. Una conciencia limpia (1 Ti. 3:9) es aquella que ha sido purificada mediante la confesión del pecado (véase 1 Jn. 1:9). Refleja el deseo de conocer y seguir la voluntad de Dios. Una conciencia limpia nos permite vivir sin culpa, caminando abierta y transparentemente delante del Señor. Cuando pecamos, sabemos de inmediato que debemos arreglar las cosas con él. Una conciencia débil (1 Co. 8:7) es aquella que está atrapada en un sistema de normas y reglamentos, donde el espíritu del legalismo nos lleva a ser excesivamente críticos con nuestra forma de actuar. En tales casos, hemos creado nuestro propio sistema de reglas («debo, debería y tengo que») que busca medir lo que está bien y lo que está mal. Sin embargo, al hacer esto, no comprendemos adecuadamente la justicia de Dios, que nunca puede ser reemplazada por la justicia propia. Una conciencia manchada (Tit. 1:15) está sucia por albergar el pecado. Si elegimos consistentemente nuestro propio camino en lugar del de Dios, perdemos de vista lo que es verdaderamente adecuado y verdadero. Excusas como «no puedo evitarlo» solo aumentan nuestra falta de paz y la poca fiabilidad de nuestra «brújula» interior. Una conciencia cauterizada (1 Ti. 4:2) se vuelve insensible al pecado. Cuando resistimos continuamente y ignoramos las advertencias de nuestra conciencia, con el tiempo esta se vuelve insensible a la alarma moral. En estos momentos, es esencial pedirle a Dios que nos muestre cómo está funcionando nuestra conciencia, permitiéndole que la restaure. Tim Hadley, Sr.
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Jueves 23 de Julio de 2026 / El camino correcto (14) No abandonar al Señor
[Baasa] hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar a Israel.1 Reyes 15:34[Amón, hijo de Manasés] abandonó al Señor, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino del Señor.2 Reyes 21:22 NBLAEl camino correcto (14)No abandonar al Señor El rey Jeroboam emprendió un camino de idolatría, deshonrando al Dios verdadero. Este camino equivocado continuó hasta que las diez tribus, conocidas como el Reino del Norte, fueron dispersadas entre las naciones (véase 2 R. 17). Posteriormente, males similares afectaron a las dos tribus, conocidas como el Reino del Sur. De hecho, el culto a los ídolos fue introducido por el rey Salomón cuando, seducido por sus numerosas esposas, se desvió del camino correcto (véase 1 R. 11:1-40). A lo largo de la historia de la Iglesia, la idolatría también se ha infiltrado de diversas maneras y niveles. Esta corrupción persistirá e incluso se intensificará hasta la Tribulación (véase Ap. 13:17). La idolatría es todo aquello que ocupa el lugar que legítimamente pertenece a Dios. Es una cuestión de los afectos del corazón, y solo el amor genuino por Él nos protegerá de cualquier desviación. Los versículos de hoy nos presentan a Amón, un rey descendiente de Salomón, quien “abandonó al Señor, el Dios de sus padres”, a pesar de que su padre Manasés se había arrepentido de su terrible idolatría (véase 2 Cr. 33:10-13). En Apocalipsis 2 se nos dice cómo la iglesia en Éfeso había abandonado su primer amor –¡lo que indica una decisión consciente! Esta elección errónea y voluntaria puede suceder igualmente en nuestras vidas. De hecho, es probable que ocurra si no nos juzgamos a nosotros mismos y no evaluamos nuestras emociones, deseos, sentimientos y voluntad propia bajo la mirada examinadora de nuestro Dios. Pablo escribió que debemos derribar “argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5). También advirtió: “Temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, las mentes de ustedes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo” (2 Co. 11:3 NBLA). Alfred E. Bouter
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Miércoles 22 de Julio de 2026 / La primera creación, figura de la nueva creación
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.2 Corintios 4:6La primera creación, figura de la nueva creación El primer acto de Dios en la nueva creación es idéntico al que vemos en la primera creación: Dios manda que “sea la luz”. El Espíritu de Dios, que se movía sobre las aguas al principio (véase Gn. 1:2), lleva la Palabra de Dios a la conciencia y al corazón. La luz penetra en nosotros, y así como Dios separó la luz de las tinieblas, también opera en nuestros corazones, separando el bien del mal. En la vida cotidiana, cuando la luz de la verdad penetra en la mente respecto a cualquier asunto, desde ese momento todo cambia. Surge en nosotros un nuevo poder, una percepción renovada y una perspectiva transformada; los ojos del entendimiento son abiertos. Pero la luz que ahora ha resplandecido en nuestros corazones no es simplemente una luz intelectual o natural, sino una iluminación celestial, divinamente impartida, que nos concede un conocimiento particular: el conocimiento de la gloria de Dios mismo. No hablamos de su gloria como Creador, la cual es proclamada por los cielos mismos –gloria que la ciencia humana puede, al menos en parte, explicar–, sino de una gloria mucho más excelsa: la gloria de su propio ser y carácter. Esta gloria no es proclamada por el firmamento, ni anunciada por el curso del día y de la noche (véase Sal. 19:1-2); está revelada en otro libro y expresada en un lenguaje espiritual. La leemos “en la faz de Jesucristo”; y no únicamente en su rostro durante su paso por la tierra, sino donde ahora se encuentra, en el cielo. Debemos contemplar a Jesús donde él está ahora para comprender verdaderamente el significado de su vida y muerte en la tierra. Su gloria presente es la respuesta divina a su pasada humillación: está entronizado como el Primogénito de entre los muertos y es Cabeza de la nueva creación. Esta gloria actual responde perfectamente a su humillación, cuando ocupó el lugar y la responsabilidad de los pecadores, quienes estaban muertos en sus delitos y pecados. H. F. Witherby
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Martes 21 de Julio de 2026 / Lot (4) Juez en Sodoma
Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot [a los dos ángeles], se levantó a recibirlos, y se inclinó… y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies… [Los hombres de Sodoma] respondieron… Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos… Entonces los varones [los dos ángeles] alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta.Génesis 19:1-2, 9-10Lot (4)Juez en Sodoma Lot había sido capturado junto con la gente de Sodoma, pero fue rescatado por Abraham y regresó nuevamente a su casa. Más adelante, lo encontramos sentado a la puerta de aquella ciudad corrupta, ocupando un puesto de autoridad. Cuando dos ángeles, con aspecto de viajeros, llegaron a la ciudad, Lot los invitó de inmediato a su casa, con la intención de mostrarles hospitalidad y protegerlos de los hombres de Sodoma. Los ángeles, aunque de manera reticente, aceptaron su invitación. Entonces, Lot les preparó un sencillo banquete de panes sin levadura. Aquella misma noche, los hombres de Sodoma, tanto jóvenes como ancianos, se congregaron frente a la casa de Lot, exigiéndole que entregara a sus huéspedes para satisfacer sus deseos perversos. Lot, saliendo hacia ellos y cerrando la puerta tras de sí, les suplicó: “Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad”. En un intento desesperado, incluso ofreció a sus propias hijas, pero todo fue en vano. Su esfuerzo por disuadirlos solo lo puso en peligro, del cual fue rescatado por los ángeles. Todos los intentos de este “justo”, que “afligía cada día su alma justa” (2 P. 2:8), por mejorar la moral de Sodoma resultaron completamente infructuosos. Solo consiguió el odio de aquellos a quienes se dirigía familiarmente como “hermanos”. Del mismo modo, el cristiano enfrenta el odio de un mundo que ha rechazado las normas morales de Dios. Cuando los creyentes intentan promover los principios divinos por medios políticos, el mundo protesta ruidosamente. Sin embargo, Dios no llama a los suyos a reformar el mundo mediante la política, sino a separarse del mal. Eugene P. Vedder, Jr.
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Lunes 20 de Julio de 2026 / Cuidado con el yugo desigual
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos.2 Corintios 6:14Cuidado con el yugo desigual El yugo más íntimo y permanente es el del matrimonio. Un creyente puede llegar a unirse en yugo desigual con un incrédulo mediante una sociedad comercial; y antes de que dicha unión termine, puede sufrir una profunda pérdida espiritual, además de que el nombre del Señor podría ser deshonrado, ya que el creyente compartiría la responsabilidad de las acciones erróneas cometidas por su socio inconverso. Sin embargo, en tales casos, al menos existe la posibilidad de disolver la sociedad, aunque ello implique una pérdida económica personal. Sin embargo, en el matrimonio no existe tal salida a los ojos de Dios, sino únicamente mediante la muerte. Existen otros yugos –aparte del matrimonio y los negocios– aunque no todos son igual de fuertes ni permanentes. Debemos evitarlos a todos. Considere lo que representa un creyente: justicia, luz, Cristo, el templo de Dios. El incrédulo, por su parte, representa injusticia (o anarquía), tinieblas, Belial, ídolos. ¿Qué comunión, qué acuerdo, qué yugo podría haber entre dos naturalezas tan absolutamente opuestas? Ninguno en absoluto. Entonces, ¿por qué adoptar una posición que, en la práctica, intenta unir elementos que son tan inconciliables como los polos? El incrédulo no puede ajustarse a las cosas que son la esencia misma de la vida del creyente, porque no posee la vida que le permitiría hacerlo. Por el contrario, el creyente, aunque nacido de Dios, aún tiene a la carne dentro de él, y puede ser atraído y dañado por las cosas injustas que ocupan al incrédulo. Si se produce esta unión desigual, ¿cuál será el resultado? No se requiere un conocimiento profundo para responder a esta pregunta. El incrédulo solo puede avanzar en una dirección: la del mundo y la carne. Sin embargo, el creyente puede seguir el camino de la fe o ser impulsado por el camino del mundo y la carne. Aunque el creyente, por la gracia de Dios, puede resistir, inevitablemente actuará más como un freno que como un impulsor en la vida de su cónyuge incrédulo. Y tristemente, el rumbo del incrédulo tiende a prevalecer, arrastrando al creyente en su caída. F. B. Hole
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Domingo 19 de Julio de 2026 / Cristo se dio a sí mismo conforme a la voluntad del Padre
Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.Gálatas 1:3-5Cristo se dio a sí mismo conforme a la voluntad del Padre La salutación de Pablo a los gálatas es sumamente rica en contenido. La gracia se presenta aquí en contraste con la Ley. Mientras la Ley solo expuso la contienda y enemistad del hombre contra Dios, la sangre de la cruz de Cristo es la que trajo la paz. Ahora conocemos a Dios como nuestro Padre y al Señor Jesucristo como Aquel “que se dio a sí mismo por nuestros pecados”. La Ley, por su parte, no ofreció más que condenación; exigía perfección y, al no encontrarla en nosotros, nos condenaba. ¡Qué profundo contraste con el Señor Jesucristo y su sacrificio perfecto que quita los pecados! No fue un requisito severo de la Ley lo que lo impulsó a entregarse, sino su amor y su gracia. La entrega de Cristo por nuestros pecados no buscaba mejorar nuestras circunstancias terrenales. No fue para que disfrutáramos con mayor libertad las cosas de este mundo, sino “para librarnos del presente siglo malo”. No solo hemos sido salvados del juicio venidero, sino que hemos sido salvados para participar de la gloria y disfrutar eternamente de la presencia de nuestro Salvador. La Ley podía mostrarnos cómo conducirnos en este mundo, pero era incapaz de darnos una herencia fuera de él. Solo Cristo merece todo el honor por esta maravillosa obra. La voluntad de nuestro Dios y Padre fue la fuente que movió a Cristo a realizar esta obra grandiosa. En esto vemos su perfecta entrega y amor hacia los pecadores. Cristo se deleitó en cumplir la voluntad del Padre. Más allá de un sentido del deber, Cristo fue movido por una santa devoción al Padre, manifestada tanto en su sumisión como en su sincero gozo al cumplir su voluntad. “A quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén”. ¡Palabras llenas de significado! Ni una mínima parte de la gloria se atribuye a capacidades o logros humanos. ¡La voluntad de Dios Padre ha triunfado! L. M. Grant
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Sábado 18 de Julio de 2026 / Melquisedec (2) Justicia y paz
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino.Génesis 14:18Melquisedec (2)Justicia y paz Leemos por primera vez acerca de Melquisedec en Génesis 14, donde también se nos menciona por primera vez la guerra, el sacerdocio y Jerusalén (Salem). En las Escrituras, lo que aparece primero en el orden de la revelación suele manifestarse al final en el orden de realización. Desde el principio, Dios ha estado revelando progresivamente sus propósitos en Cristo, cuya consumación aún es futura. El nombre Melquisedec significa “Rey de justicia”, y su título, “Rey de Salem”, se traduce como “Rey de paz” (He. 7:2). No obstante, es importante observar el orden: primero, rey de justicia; luego, rey de paz. Un tema recurrente en los profetas es que el reino de Cristo será absolutamente justo en carácter. Por ejemplo, leemos: “Él juzgará a tu pueblo con justicia… Los montes llevarán paz al pueblo” (Sal. 72:2-3) –nuevamente, la justicia precede a la paz. Isaías desarrolla la misma idea: “El efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Is. 32:17). La paz será resultado de la labor de la justicia, pues no puede haber verdadera paz sin un fundamento recto y justo. Esta es una de las razones por las cuales el mundo actual carece de paz: porque carece de justicia. Sin embargo, eso cambiará en el reino milenial. Cristo es el Rey de justicia y el Rey de paz, y ese doble carácter será plenamente manifestado en el milenio. No obstante, esta verdad también tiene una aplicación para nosotros en la actualidad. Cuando estábamos en nuestros pecados, no teníamos una posición justa ante Dios ni teníamos paz. Pero Cristo trató con justicia nuestros pecados en la cruz. Hemos sido justificados –declarados justos por Dios– y, por consiguiente, ahora tenemos “paz con Dios” (Ro. 5:1). ¿Conoce usted esa paz? Brian Reynolds
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Viernes 17 de Julio de 2026 / La obediencia de nuestro Señor Jesucristo
Descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos.Lucas 2:51Aunque era Hijo, aprendió obediencia.Hebreos 5:8 NBLALa obediencia de nuestro Señor Jesucristo Imagínese al Dios todopoderoso como un pequeño bebé en Belén. Imagine al Creador del universo recibiendo instrucciones de sus padres terrenales y sometiéndose con total disposición a ellos. Imagine al Hijo eterno obedeciendo en cada paso la voluntad de su Padre celestial. ¿Captamos realmente el peso de las palabras del autor de Hebreos (véase He. 5:8)? Como el Hijo de Dios, Cristo nunca estuvo, antes de su encarnación, en posición de obedecer. Pero, como Hombre, Jesús experimentó lo que significa estar bajo una autoridad superior. En mi caso particular, y de forma muy limitada, puedo apreciar en cierta medida la hermosa actitud del Señor en medio de circunstancias tan difíciles. En su bondad, Dios me permitió, durante varios años, ocupar un puesto de autoridad en la empresa en la que trabajé; un cargo en el que estaba acostumbrado a dar órdenes. Sin embargo, un día me informaron que, por diversas razones, mi puesto sería eliminado de la estructura organizativa de la empresa. Repentinamente, quedé desempleado. Pronto encontré otro trabajo –nuevamente gracias a la bondad de Dios–, pero esta vez bajo la autoridad de otros. Fue una etapa difícil, pues ya no estaba al mando y tuvo que aprender a obedecer. La gracia de Dios me guio y enseño durante este proceso. Si una transición tan pequeña me hizo aprender la obediencia, ¡cuánto más debe conmovernos la humillación voluntaria del Señor Jesús! Él, siendo Dios, se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo (véase Fil. 2:6-7). Sin embargo, él siguió siendo Dios en todo momento, ¡lo que resalta aún más su belleza! Jesucristo es el ejemplo supremo de la obediencia y la mansedumbre –poder bajo control–, pues su vida fue la mayor exhibición de abnegación. Por eso, si alguna vez sentimos que nuestros derechos han sido ignorados, o que merecíamos algo mejor, detengámonos un momento y dirijamos nuestra mirada al Señor Jesús. S. J. Hulshizer
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Jueves 16 de Julio de 2026 / ¿Dónde mora el pastor?
Dime, amado de mi alma: ¿Dónde apacientas tu rebaño? ¿Dónde lo haces descansar al mediodía? ¿Por qué he de ser yo como una que se cubre con velo junto a los rebaños de tus compañeros?. Si tú no lo sabes, ¡oh la más hermosa de las mujeres!, sal tras las huellas del rebaño, y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores.Cantar de los Cantares 1:7-8 NBLA¿Dónde mora el pastor? Estos versículos forman parte de una retrospectiva que nos transporta al momento en que la sulamita conoció a su amado. Su pregunta refleja que ha sido atraída por el amor de su amado: quiere saber dónde él mora, dónde se alimenta, dónde descansa –al igual que los discípulos de Juan 1:38, quienes preguntaron: “Maestro, ¿dónde moras?” El hecho de que ella lleve un velo sugiere que se ha apartado para vivir en bondad y pureza (véase Cnt. 4:1; 5:7 NBLA). Se guarda para su amado, y nada, salvo el amor y la compañía de su amado, podrá satisfacer su corazón. Solo su presencia puede satisfacerla. La respuesta del amado evoca la restauración de Pedro cuando el Señor le dijo: “Apacienta mis corderos” y luego añadió: “Sígueme” (véase Jn. 21:15-19). Así también, para hallar alimento espiritual y descanso en la presencia del Amado, debemos seguir sus pisadas, andar donde él anda y cuidar de quienes él ama. “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor” (Jn. 12:26). La palabra “seguir” (RVR1960) en este pasaje tiene el sentido literal de salir. La Epístola a los Hebreos nos exhorta a salir a él, “fuera del campamento”, es decir, a dejar atrás el sistema religioso del hombre –aquello que presenta la salvación como fruto de las obras, del carácter, de los rituales o de las ordenanzas. De hecho, en Apocalipsis 3:20, se nos presenta al Señor fuera del campamento tibio de la cristiandad profesante, llamando a la puerta para poder entrar. Sin embargo, ¡cuán maravillosa es su promesa inquebrantable, dirigida a los creyentes sinceros que anhelan su presencia: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18:20)! Tim Bouter
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Miércoles 15 de Julio de 2026 / En la carne o en Cristo
La mente puesta en la carne es enemiga de Dios… los que están en la carne no pueden agradar a Dios.Romanos 8:7-8 NBLAEn la carne o en Cristo Las cartas de Pablo presentan una distinción fundamental: los hombres están “en la carne” o “en Cristo Jesús”. El hombre natural –por más culto, refinado, religioso o benévolo que parezca exteriormente– sigue estando “en la carne” delante de Dios. Está en el primer Adán, muerto en delitos y pecados; necesita vida espiritual. Es por esto que el Evangelio no ofrece remedios para mejorar o reformar a los hombres en la carne, sino que proclama redención: la obra mediante la cual Dios nos saca de nuestro estado de culpa y condenación, y nos introduce en una posición de bendición y cercanía con él. Por muy respetables y agradables que puedan parecer las personas, la Escritura declara con claridad que “la mente puesta en la carne es enemiga de Dios”; la voluntad humana, por naturaleza, está en abierta oposición a Dios. Así, el hombre natural –por más intelectual o generoso que sea– es como un árbol corrompido que no puede dar buen fruto. Ni la Ley, ni las amenazas, ni los mandamientos, ni los juicios pueden hacerlo apto para la presencia de Dios. Su historia entera da testimonio de que su voluntad está en contra de la voluntad de Dios, confirmando el veredicto divino: “Los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. Una sentencia contundente, sí, pero absolutamente justa, clara e inapelable. ¡Así es el hombre! “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Co. 2:14). Ante esta condición, Dios no ha intentado reparar la naturaleza caída, sino que, en su infinita gracia, ha provisto redención por medio de Cristo y su sangre derramada. En él, hemos sido libertados de la culpa, la condenación y el poder del pecado, y puestos ante Dios en una posición completamente nueva: en vida y en justicia. El sentimiento de culpa ha sido borrado por la gracia divina, mediante la sangre de Jesús, el Hijo de Dios. H. H. Snell
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Martes 14 de Julio de 2026 / El Señor desea utilizarnos
Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?Juan 6:9El Señor desea utilizarnos Jesús, siendo Dios, ¿realmente necesitaba aquellos cinco panes y dos pececillos? ¿No podría haber hablado simplemente y haber hecho aparecer una abundante provisión para saciar a la multitud hambrienta de cinco mil personas? Sin duda, el Señor podría haberlo hecho, pero no lo hizo. Eligió usar a un muchacho y lo poco que él ofreció; y luego de dar gracias… el alimento se multiplicó. Este principio se repite en muchos otros pasajes de la Escritura. Cuando Jesús convirtió el agua en vino, primero ordenó que llenaran de agua las tinajas vacías (véase Jn. 2:6-8). Para alimentar a Elías, Dios usó a los cuervos y un arroyo, y luego a una viuda en Sarepta, con un puñado de harina y un poco de aceite (véase 1 R. 17:1-16). Más adelante, Eliseo preguntó a otra viuda qué tenía en su casa, y usó su vasija de aceite. También usó sal para sanar las aguas de Jericó, un poco de harina para purificar un guiso venenoso, y un palo para hacer flotar el hierro de un hacha que había caído al río (véase 2 R. 2, 4 y 6). Todos estos ejemplos muestran que Dios se complace en utilizar medios y personas que, a ojos humanos, parecen incapaces o insignificantes. Pero es precisamente a través d e ellos que él manifiesta su poder y bendice a muchos. Aprendamos, por un lado, a reconocer que es el Señor quien hace la obra; pero también, por otro lado, que él desea usar instrumentos –por más limitados o improbables que nos consideremos– para llevarla a cabo. Obviamente, el Señor y su poder es lo que marca la diferencia, tal como él dijo: “Separados de mí, nada podéis hacer” (Jn. 15:5). Aun así, él desea que estemos disponibles y que lo poco que tenemos sea consagrado a su servicio. En dependencia del Señor, seamos fieles en aprovechar las oportunidades que él nos da. Y al ofrecerle humildemente lo que somos y lo que tenemos, recordemos con confianza lo que escribió el apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Albert Blok
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Lunes 13 de Julio de 2026 / Lot (3) Capturados y rescatados
Vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y… huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron… Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones… Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.Génesis 14:5, 10-12Lot (3)Capturados y rescatados Los reyes de Sodoma, Gomorra y de otras tres ciudades cercanas habían estado sometidos a Quedorlaomer durante doce años. Pero en el decimotercer año se rebelaron, en lo que constituye la primera sublevación registrada en las Escrituras. Al año siguiente, Quedorlaomer, junto con otros tres reyes aliados, emprendió una campaña militar imparable, obteniendo victoria tras victoria en toda la región. Derrotaron a las cinco ciudades rebeldes y se llevaron cautivos tanto a sus habitantes como todos sus bienes, incluyendo a los de Sodoma y Gomorra. Lot, quien en un principio había levantado “sus tiendas hasta Sodoma” (Gn. 13:12), ahora vivía dentro de aquella ciudad perversa. ¿Se sentiría quizás más seguro allí? Si fue así, su expectativa resultó trágicamente equivocada, pues él mismo, junto con todo lo que poseía, fue capturado y llevado lejos por los reyes del Este. Este mundo, con toda su aparente seguridad, nunca es un refugio seguro para el creyente. Cuando Abram, que residía en Hebrón –nombre que significa «comunión»–, se enteró de la captura de su sobrino, reunió a sus 318 siervos entrenados y marchó al rescate con el apoyo de tres vecinos aliados. En una operación nocturna, Dios le concedió una victoria sobre estas poderosas fuerzas del Este. Abram recuperó no solo a Lot y sus bienes, sino también todos los bienes saqueados por los invasores, así como a las mujeres y demás cautivos. Todo lo que Lot había ganado al acercarse y finalmente asentarse en Sodoma no duró mucho. ¡Cuán cierto es que la falsa seguridad del mundo se desmorona rápidamente! ¿No es mucho mejor, entonces, unirnos a David y decir: “Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación” (Sal. 62:5-6)? Eugene P. Vedder, Jr.
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Domingo 12 de Julio de 2026 / La prueba incuestionable de que Dios es amor
Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.1 Juan 4:16La prueba incuestionable de que Dios es amor Aquí no hallamos vagas incertidumbres, sino un conocimiento vivo del amor de Dios. No tratamos al amor como algo meramente subjetivo, pues para conocerlo y disfrutarlo plenamente, debemos reconocerlo como una realidad objetiva. Los sentimientos no constituyen una base sólida para el razonamiento. No se trata de sentirme amado, sino de saberlo y creerlo porque es un hecho inmutable y verdadero. Esta verdad permanece independientemente de mis emociones; por tanto, estoy llamado a simplemente creerla. Sin duda, esto es sensato y correcto. Las evidencias de ese amor –la encarnación del Señor Jesús y su incomparable sacrificio por nosotros– son tan poderosas e irrefutables que solo una rebeldía obstinada se atrevería a dudar de ellas. Sí, “Dios es amor”. Esa es su misma naturaleza, y por eso ama. No es el fervor de mi respuesta lo que determina si él me ama o no. Él me ama porque él es amor, y ese amor no depende de nada en mí que lo merezca o lo atraiga. Por eso, lo creo: porque es verdad. Y al creerlo, permanezco en el amor, permanezco en Dios, y Dios permanece en mí. Se trata de una permanencia constante, porque se trata del amor eterno del Dios eterno. Quien rechaza ese amor, rechaza para sí mismo todo derecho a sus beneficios. “Dios es amor” –esta sigue siendo una verdad firme, aun cuando el hombre distorsione la palabra y la naturaleza de Aquel que, en su gracia, busca la bendición más pura para cada criatura. En gracia, Jesús cargó con mi juicio en el Calvario. Soportó la pena completa, sin atenuantes, por el pecado; él se ofreció voluntariamente. Ahora que la obra está consumada, él ha sido coronado de gloria y honra, y nosotros, en él, somos aceptados ante el rostro del Padre, en justicia y en gozo. L. M. Grant
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Sábado 11 de Julio de 2026 / Santificados para el Señor
Consagrarás a Jehová tu Dios todo primogénito macho de tus vacas y de tus ovejas.Deuteronomio 15:19Santificados para el Señor La santificación de los primogénitos machos de las manadas y los rebaños nos recuerda el juicio que Dios ejecutó en Egipto: “Morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias” (Éx. 11:5). El juicio de Dios cayó sobre todos los primogénitos de Egipto, sin excepción. Esta escena nos recuerda una verdad más amplia: “El pecado entró en el mundo por un hombre [Adán, el primer hombre], y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12). El justo juicio de Dios cayó sobre Adán y sobre todos los hombres. Pero no es así con Cristo –el “Segundo Hombre”, el “Postrer Adán”–, pues “cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia” (2 P. 1:17). El cordero pascual fue la provisión divina que ofrecía refugio ante el juicio de la muerte que caería sobre los primogénitos. Aquellos que creyeron en Dios y obedecieron sus instrucciones fueron librados de la destrucción. De este modo, lo que se perdió por causa del juicio en Egipto también fue redimido por medio de la gracia de Dios. Por eso, el Señor dice en Éxodo 13:2: “Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es”. Más adelante, en Números 3:5-13, leemos cómo Dios tomó a los levitas en lugar de todos los primogénitos del pueblo: “Santifiqué para mí a todos los primogénitos” (Nm. 3:13). Este mandato es un recordatorio solemne para nosotros, quienes hoy formamos parte de la “iglesia de los primogénitos” (He. 12:23 NBLA). Somos un “pueblo adquirido por Dios” (1 P. 2:9). Y como dice el apóstol Pablo: “¿O ignoráis… que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:19-20). Alexandre Leclerc
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Viernes 10 de Julio de 2026 / Melquisedec (1)
Fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.Hebreos 5:10-11Melquisedec (1)Semejante al Hijo de Dios Muchos cristianos se han hecho esta pregunta: «¿Quién era Melquisedec y qué representa?» Ciertamente se trata de un tema importante. El autor de la Epístola a los Hebreos deseaba explicar a sus lectores el profundo significado de Melquisedec. Sin embargo, tuvo que reprenderlos por su falta de madurez espiritual, pues se habían vuelto “tardos para oír”, lo que dificultaba la explicación. Su estado espiritual les impedía comprender claramente el propósito y la enseñanza que encierra esta misteriosa figura del Antiguo Testamento. Que la gracia del Señor nos ayude mientras exploramos este tema y respondemos a la pregunta inicial. Las Escrituras abordan el sacerdocio de Melquisedec en tres ocasiones. Primero, se nos presenta históricamente en Génesis 14:18-20. Luego, mil años más tarde, se le menciona proféticamente en el Salmo 110:4. Finalmente, otros mil años después, el Nuevo Testamento lo expone doctrinalmente en Hebreos 5 al 7. Es importante afirmar que Melquisedec fue una figura real, un personaje histórico. Algunos han sostenido que fue una aparición pre-encarnada de Cristo o un ángel del Señor, pero el texto bíblico no apoya tal conclusión. Hebreos 7:3 dice que fue “hecho semejante al Hijo de Dios”. No dice que era el Hijo de Dios, sino que era semejante a él. No debemos ser lentos para oír ni escépticos cuando se trata de los tipos en la Biblia. Aunque puede haber cosas difíciles de entender en un tema como este, no debemos permitir que lo que no alcanzamos a comprender del todo eclipse lo que sí entendemos con claridad. Dios quiso usar la figura de Melquisedec para ayudarnos a entender mejor a nuestro adorable Sumo Sacerdote, Cristo Jesús. Brian Reynolds
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Jueves 9 de Julio de 2026 / La importancia de hacer buenas obras
No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.1 Juan 3:18La importancia de hacer buenas obras Consideremos el lugar que ocupan las buenas obras dentro de la dispensación de la gracia. Sabemos que las buenas obras no pueden comprar la salvación; pero también sabemos que deben estar presentes en la vida de todo aquel que ha sido salvado. Pablo afirma, por un lado, que somos salvos “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia” (Tit. 3:5). Pero también dice que el Señor “se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tit. 2:14). Hacer el bien no se limita a dar dinero. Nuestro Señor Jesús –el único Hombre perfecto que ha caminado sobre esta tierra– fue pobre, y sin embargo leemos acerca de él que “anduvo haciendo bienes” (Hch. 10:38). Nuestra contribución a los intereses del Maestro puede tomar diversas formas, como el entregar consuelo a quienes viven en profundos valles de sombras. Ahora bien, aunque dar dinero no es la única manera de hacer el bien, es importante destacar que, con la bendición de Dios, puede ser uno de los métodos más eficaces para llevar a cabo el servicio de “hacer el bien”. Por eso, Pablo escribió: “A los ricos de este siglo manda… que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Ti. 6:17-18). En una ocasión, un granjero –quién tenía una buena condición económica– estaba orando en voz alta en la mesa familiar. En su súplica, le pedía a Dios que enviará ayuda material a una familia pobre que vivía en su vecindario. Entonces, su hijo pequeño hizo una observación: «Papá, tú mismo podrías ser la respuesta a tu oración por la familia Smith, ¿verdad?». Esta breve historia ilustra de manera punzante el pasaje de Santiago 2:14-16. F. W. GrantNunca esperes el momento de una gran acción, ni que vaya lejos tu luz;de la vida a los pequeños actos da atención, brilla en el sitio donde estés. Charles H. Gabriel
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Miércoles 8 de Julio de 2026 / El camino correcto (13) Ni a la derecha ni a la izquierda
Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.Isaías 30:21El camino correcto (13)Ni a la derecha ni a la izquierda Isaías pertenecía a la familia real de su época. Lamentablemente, el rey de Israel había dado la espalda a Dios, arrastrando al pueblo a vivir en rebeldía. Bajo la amenaza del rey del norte, Asiria, Israel decidió buscar ayuda en Egipto. Sin embargo, tanto el rey como el pueblo estaban siendo engañados por falsos profetas, quienes afirmaban hablar de parte de Dios, pero en realidad no le tenían ningún respeto al Dios verdadero. Estos profetas hablaban cosas agradables al oído –cosas halagüeñas, que el pueblo deseaba escuchar–, pero que eran engañosas y los apartaban del Señor (véase Is. 30:10-11). Solo quienes confían en el Señor son verdaderamente bienaventurados (v. 18). Dios enviaría su castigo. No obstante, en medio de la aflicción y la opresión, él proveería verdaderos maestros (v. 20), quienes ayudarían a los que fueran ejercitados por la disciplina a escuchar una palabra clara que indicara el camino correcto: “Este es el camino, andad por él” (v. 21). Siempre existen dos peligros opuestos, y es significativo que se mencione primero el desvío a la derecha antes que el de la izquierda. Esto nos recuerda que debemos evitar tanto el legalismo y el celo religioso, como la idolatría y la inmoralidad. El único camino seguro es confiar en el Señor, “el Fuerte de Israel” (v. 29). En los días del rey Ezequías, la voz del Señor quebrantó al asirio (v. 31), cuando 185. 000 soldados perecieron en una sola noche (véase Is. 37:36). Este evento está registrado dos veces más en las Escrituras (véase 2 R. 19:35; 2 Cr. 32:21). Sin embargo, el cumplimiento final de esta profecía (véase Is. 30:31) aún es futuro (véase Dn. 9:27; 11:45). “El rey”, es decir, el líder apóstata de Israel –el anticristo–, enfrentará el juicio definitivo de Dios (véase Is. 30:33; Dan. 11:36; Ap. 19:20). Alfred E. Bouter
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Martes 7 de Julio de 2026 / Sin miedo Tenemos el poder del Espíritu
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.2 Timoteo 1:7Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo… para que os dé… el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.Efesios 3:14, 16Sin miedoTenemos el poder del Espíritu ¿Alguna vez se ha sentido incapaz de cumplir la tarea que Dios le ha encomendado? Muchos de nosotros hemos luchado alguna vez con esos sentimientos. A veces, enfrentamos responsabilidades que parecen que van más allá de lo que cualquier ser humano puede cumplir. Y si no prestamos atención, podríamos escondernos detrás de nuestras inseguridades, usando nuestras limitaciones como pretexto para no hacer lo que Dios nos pide. A veces, eso significa alejarnos de oportunidades claras y preparadas por Dios. Quizá él ha abierto la puerta para compartir las buenas nuevas de Jesucristo con un colega, un familiar o un conocido… pero, por miedo a no saber qué decir, retrocedemos y dejamos pasar el momento. ¿Cuán frecuentemente experimentamos este tipo de situaciones? Muchas veces, nos sentimos inadecuados por miedo: tememos fracasar, ser rechazados o no estar a la altura de las circunstancias. Sin embargo, por muy poco cualificados que nos sintamos, ese temor no justifica la elusión de nuestras responsabilidades. Aunque un cristiano se sienta incapaz de realizar algunas de las grandes tareas que Dios lo ha llamado a cumplir, ¡el Espíritu Santo es más que suficiente! Como creyentes, no necesitamos habilidades perfectas, solo un corazón dispuesto. ¿Qué ha dejado de hacer por el Señor por sentirse inadecuado? 2 Timoteo 1:7 nos dice que Dios nos ha dado un espíritu de poder, no de cobardía. Tan solo debemos actuar con fe, entonces la fuerza y la valentía del Espíritu Santo saldrán a nuestro encuentro. Tim Hadley, Sr.Con fe, constancia y gran valor sé siempre buen testigo,No te avergüences del Señor, que en cruz por ti ha sufrido. I. Lawrence
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Lunes 6 de Julio de 2026 / Lot (2) Tomar una decisión
Alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riegos, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar… Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente… Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.Génesis 13:10-13Lot (2)Tomar una decisión Lot, el sobrino de Abram, había viajado con él durante mucho tiempo. Ambos tenían muchas posesiones: rebaños, manadas y tiendas. Sin embargo, sus posesiones crecieron tanto que los pastores de ambos comenzaron a pelear entre sí. Para evitar conflictos, Abram –con humildad y generosidad– propuso a Lot que se separaran, dándole la oportunidad de elegir primero hacia dónde ir. Pero Lot no consultó a Dios. En lugar de buscar Su dirección, él alzó sus ojos y observó la tierra. La fértil llanura del Jordán lo atrajo de inmediato, pues le recordaba al delta del Nilo en Egipto, donde había estado recientemente, y hasta el mismo jardín del Edén, del que probablemente había oído hablar. Así que eligió según su «sentido común» –como tantas veces hacemos nosotros–, basándose en su intuición «comercial». No leemos que haya orado, ya sea para pedir sabiduría o conocer la voluntad de Dios. La Escritura dice con claridad: “Lot escogió para sí”. Se dejó guiar por la vista, no por la fe. Se instaló en las ciudades de aquella llanura, sin preocuparse por la condición espiritual de sus habitantes. Pero Dios sí lo hizo. Él los describe como “malos y pecadores contra Jehová en gran manera”. Más adelante, a través del profeta Ezequiel, Dios nos da más detalles de la maldad de Sodoma: “Soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí” (Ez. 16:49-50). No debemos guiarnos solamente por los beneficios o desventajas económicas al tomar decisiones, pues las consecuencias morales son mucho más importantes para Dios, y deben serlo también para nosotros. Eugene P. Vedder, Jr.
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Domingo 5 de Julio de 2026 / Sufrimientos del Señor de la Gloria
A la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Marcos 15:34Sufrimientos del Señor de la Gloria Nos detenemos maravillados al contemplar al Señor de gloria colgado en la cruz maldita. Este grito de desamparo marca el clímax del sufrimiento del Salvador. Ya había sido entregado en manos de hombres pecadores y perversos, y clavado en una cruz romana. Los soldados lo desnudaron, y luego colocaron su cuerpo herido y golpeado sobre el madero. Clavaron sus manos al travesaño y sus pies al poste vertical. Imagine el dolor físico, la agonía mientras levantaban la cruz y la dejaban caer violentamente en el hoyo cavado en la tierra. Luego, los soldados se sentaron… y lo observaron. El profeta Isaías escribió acerca de él: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:7). Jesús lo soportó todo en silencio, porque era la hora del hombre y la potestad de las tinieblas. Entonces, desde la hora sexta hasta la hora novena, una densa oscuridad cubrió la tierra. En un acto de amor insondable, Dios lo entregó para ocupar nuestro lugar como nuestro bendito Sustituto. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21). Pero al llegar la hora novena, se rompe el silencio. Con gran voz, Jesús exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Y él mismo da la respuesta en el Salmo 22:3: “Pero Tú eres santo”. La justicia debía ser satisfecha; Satanás, el engañador, debía ser derrotado; y el pecador, reconciliado. En lugar de temor al juicio, ahora gozamos del amor de Dios por la fe en nuestro Señor Jesucristo, el don de Dios. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Jn. 4:18). Entonces Jesús clamó de nuevo con gran voz: “¡Consumado es!” ¡Gloria eterna a nuestro Dios! Jacob Redekop
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Sábado 4 de Julio de 2026 / Condiciones para el crecimiento
Lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba.Isaías 37:31Condiciones para el crecimiento Hace poco presencié un espectáculo asombroso: un árbol creciendo desde una roca. Y no era el único. Una sección del bosque estaba salpicada de enormes peñascos cubiertos de musgo, de entre los cuales brotaban, aquí y allá, algunos árboles. Al observar más detenidamente, noté que había grietas en las rocas, por donde las raíces, aparentemente, se habían abierto paso para alcanzar el agua y los nutrientes ocultos en la tierra que había bajo las rocas. Me pregunté: «Qué curioso… Con tanta tierra alrededor, ¿por qué estas semillas no germinaron en la buena tierra? ¿Por qué esforzarse tanto por sobrevivir en la cima de estas rocas? ¿Y cómo llegaron allí esas semillas?» Obviamente, los árboles no respondieron a mis preguntas, aunque no hacía falta, pues las respuestas llegaron mientras meditaba en los maravillosos tratos de Dios. Él utiliza su creación para enseñarnos lecciones espirituales profundas. Los cristianos, como los árboles, no se plantan solos. Es el amoroso Padre celestial quien coloca a cada uno de sus hijos en el lugar preciso donde mejor podrá crecer y dar fruto. Algunos deben luchar por sobrevivir, echando raíces entre las rocas inflexibles de las pruebas. Otros son plantados en un terreno blando, rodeados de agradable compañerismo y comodidad. Pero en ambos casos, el deseo del Padre es el mismo: que demos “fruto arriba”. Esto sucede cuando comprendemos que no son las circunstancias las que determinan nuestro fruto, sino el contentamiento dentro de ellas. El apóstol Pablo lo expresó así: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Fil. 4:11). Grant W. SteidlÉl en mis pruebas desciende hasta míY hace en mi pecho la dicha nacer;Nunca por Él olvidado me vi,Nunca faltó su amor en mi ser. V. Mendoza
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Viernes 3 de Julio de 2026 / Tomar buenas decisiones con nuestro dinero
No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.Lucas 15:13Tomar buenas decisiones con nuestro dinero Más dinero significa más opciones. Pero esas opciones pueden ser desastrosas, como le ocurrió al hijo pródigo. Recibió una gran suma de dinero repentinamente, pero sin un crecimiento paralelo en sabiduría. El resultado fue predecible: se marchó a un país lejano y malgastó sus bienes viviendo perdidamente. Sus gastos fueron excesivos y despilfarradores, y no faltaron quienes se aprovecharon de su imprudente liberalidad. Así, pronto lo perdió todo. Por impaciencia e insensatez, sus ventajas terrenales se diluyeron. Sin embargo, ¡la Biblia nos muestra que el dinero puede ser mucho más útil que esto! Cuando se usa para el Señor, se convierte instantáneamente en un tesoro en los cielos, donde nunca se corrompe ni pierde su valor (véase Lc. 12:33). Pero aún más precioso que eso son los resultados intangibles de tal inversión. Pablo menciona varios de estos frutos en su Carta a los Filipenses. En primer lugar, el dar es una forma de comunión (véase Fil. 1:5; 4:14; 2 Co. 8:4). Al contribuir para las necesidades de los siervos del Señor, por ejemplo, no solo se les ayuda materialmente, sino que se les anima y se les muestra compañerismo; sienten que sus hermanos en la fe no se han olvidado de ellos. Aún más importante es que Dios tiene en alta estima estos dones. El dinero entregado con este propósito se convierte en “olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios” (Fil. 4:18). Él lo recibe como un fruto espiritual en la vida de aquel que da (véase Fil. 4:17; He. 13:16; Ro. 15:28). ¿Quién hubiera imaginado que algo tan temporal como el dinero podría producir resultados espirituales tan significativos? Ya que más dinero significa más opciones, la verdadera pregunta es: ¿qué haremos con lo que tenemos? Las cosas lujosas pueden parecer atractivas, pero son pasajeras; además, pueden convertirse en un sumidero que drena nuestras oportunidades futuras (véase Pr. 21:17). En cambio, dar cristianamente es la manera de hacer que nuestro dinero permanezca para siempre. Stephen Campbell
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Jueves 2 de Julio de 2026 / La fe frente a las circunstancias
Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto?Éxodo 14:11La fe frente a las circunstancias Así le sucedió a Israel al comienzo de su travesía en el desierto. Aunque habían visto el poder de Dios al ser liberados de Egipto, pensaron que todo ese esfuerzo divino tenía un solo fin: hacerlos morir en el desierto. Creyeron que habían sido salvados por la sangre del cordero pascual solo para ser sepultados a las orillas del Mar Rojo. Así razona siempre la incredulidad: interpreta a Dios a la luz de las dificultades, en lugar de interpretar las dificultades a la luz de Dios. Pero la fe se pone más allá del alcance de las dificultades. Se eleva por encima de la prueba y allí encuentra a Dios con toda su fidelidad, amor y poder El creyente tiene el privilegio de estar siempre en la presencia de Dios. Ha sido llevado allí por la sangre del Señor Jesús. Nada debería apartarlo de ese lugar. Ese acceso es permanente, porque Cristo, nuestro Jefe y Representante, permanece allí por nosotros. Sin embargo, aunque nunca pierde su posición, puede perder el gozo, la experiencia y la fuerza que provienen de vivir en la conciencia de ese acceso. Cada vez que las dificultades se interponen entre nuestro corazón y el Señor, ya no nos alegramos en su presencia, sino que sufrimos en presencia de nuestras circunstancias. Es como una nube que se interpone entre nosotros y el sol: el sol sigue brillando, pero sus rayos ya no nos alcanzan. Así también, las pruebas pueden nublar la luz del rostro de nuestro Padre, el cual brilla con fulgor invariable en la faz de Jesucristo. No hay dificultad demasiado grande para nuestro Dios. De hecho, cuanto más grande es la prueba, mayor es la oportunidad para que él se muestre tal como es: el Dios de todo poder y de toda gracia. C. H. MackintoshOh Dios eterno, tu misericordiani una sombra de duda tendrá;tu compasión y bondad nunca faltany por los siglos el mismo serás. T. O. Chisholm
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Miércoles 1 de Julio de 2026 / Cómo tener victoria sobre el pecado
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?Romanos 6:1-2Cómo tener victoria sobre el pecado Esta pregunta reconoce una realidad: la presencia del pecado en la carne. Pero, ¿cómo ha tratado Dios con este problema? ¿Y qué recursos tenemos para vivir una vida victoriosa sobre el pecado? Cuando Cristo murió en la cruz, nosotros también fuimos crucificados juntamente con él: fue un acto judicial de Dios. La sentencia de muerte se ha ejecutado sobre nosotros y hemos muerto al pecado. Pero, al mismo tiempo, hemos recibido una nueva vida y somos llamados a andar en “novedad de vida” (v. 4). Sin embargo, dado que aún tenemos la carne pecaminosa en nosotros, ¿cómo podemos vivir victoriosamente y andar en esta novedad de vida? Primero: “Vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (v. 11). La palabra traducida “consideraos” significa que una cuenta ha sido saldada y que ya no hay deuda. Ahora debo poner en mi cuenta que he muerto al pecado y ahora vivo para Dios. Dios lo ha dicho, y yo debo creerlo y aceptarlo. De esta forma, en lugar de responder a las incitaciones de la carne, ahora respondemos a lo que Dios nos transmite a nuestro espíritu. Segundo: “Ofreceos vosotros mismos a Dios, como resucitados de entre los muertos, y vuestros miembros, como instrumentos de justicia para Dios” (v. 13 vm). Es como cuando llegamos a una señal de «ceda el paso»: otros tienen prioridad. Así también, debemos ofrecer a Dios el derecho de paso en nuestras vidas. Nuestros ojos (lo que miramos), nuestras manos (lo que hacemos), nuestros pies (a dónde vamos) y nuestros oídos (lo que oímos) deben estar rendidos a él. Por último, debemos andar en el poder del Espíritu Santo. “Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Ro. 8:5 NBLA). ¡Vivamos una vida de victoria diaria sobre la carne! Richard A. Barnett
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Martes 30 de Junio de 2026 / Lot (1) ¿Cuáles eran sus prioridades?
Harán engendró a Lot… tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo… Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él… Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán… Subió, pues, Abram de Egipto… y con él Lot… También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.Génesis 11:27, 31; 12:4-5; 13:1, 5Lot (1)¿Cuáles eran sus prioridades? Lot era hijo de Harán, el hermano mayor de Abram. Tras la muerte prematura de su padre, parece que fue primero cuidado por su abuelo Taré, y luego por su tío Abram. En 2 Pedro 2:7-8, Dios llama a Lot “justo” y menciona su “alma justa”. ¡Qué consuelo nos da esta declaración del Nuevo Testamento, porque al leer Génesis, difícilmente percibimos este carácter! Más bien, parece un personaje secundario, un simple acompañante de Abram. Curiosamente, hay cosas esenciales que Lot aparentemente nunca aprendió de su tío. Por ejemplo, nunca lo vemos construir un altar. ¿Habrá adorado con Abram? Quizás sí, quizás no. Pero la Escritura guarda silencio al respecto. Nuestro Señor Jesús nos recuerda en Juan 4:23 que el Padre busca adoradores. ¿Somos tales adoradores? ¿Nos presentamos ante él tanto en lo privado como en conjunto con otros, ofreciéndole nuestra alabanza y adoración como sacerdotes santos? ¿O nos conformamos simplemente con «ir a la iglesia»? Abram, Isaac y Jacob vivieron en tiendas: símbolo de que se sentían extranjeros y peregrinos en la tierra, porque esperaban “la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (He. 11:10). Lot también tenía tiendas al principio, pero después de separarse de Abram, ya no habitaba en una tienda, sino en una casa, dentro de una ciudad cuyos habitantes eran “malos y pecadores contra Jehová en gran manera” (Gn. 13:13). Más adelante, Lot perdió todas sus posesiones, antaño tan grandes e importantes para él. ¿Cuáles son nuestras prioridades en la vida? Eugene P. Vedder, Jr.
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Lunes 29 de Junio de 2026 / La Vid verdadera (13)
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.Juan 15:8La Vid verdadera (13) ¿Cómo sabemos si somos discípulos de Cristo? Un discípulo es alguien que sigue y aprende de su maestro. El Señor Jesús habló con frecuencia acerca del discipulado en los evangelios sinópticos, subrayando que este implica negarse a uno mismo. Sin embargo, en el Evangelio según Juan, descubrimos señales aún más profundas del verdadero discipulado: permanecer en su Palabra (Jn. 8:31) y amar como él nos ha amado (Jn. 13:34-35). En el pasaje de hoy, encontramos otra evidencia vital de un verdadero discípulo: ¡una preocupación genuina por la gloria del Padre! Es por esta razón que debemos dar fruto. El fruto no es para el pámpano, ¡sino para el Labrador! ¿Cómo glorificamos al Padre? Entregándonos plenamente a él, permitiéndole levantarnos del piso y podarnos. El Padre se glorifica cuando permanecemos en su Hijo, caminamos cerca de él y nos parecemos a él cada día más. ¡Este es el fruto que el Padre busca en nuestras vidas! Pedro lo expresó así: “Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo” (1 P. 4:11). Y Pablo nos escribió: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Co. 10:31). Vivimos para su gloria, no para la nuestra. ¡El poder para hacerlo viene de él, y es para él! ¡No podemos añadir nada a la gloria de Dios! Sin embargo, a medida que permanecemos en Cristo, en comunión y dependencia, su vida se manifiesta en nosotros y a través de nosotros: ¡este es el fruto que glorifica al Padre! Esta clase de fruto no surge de preguntarnos: «¿Qué puedo hacer por el Señor?», sino en vivir la vida de Cristo. Glorificar al Padre significa expresar las riquezas de la vida divina mientras permanecemos en la Vid. ¡Esa es la vida que da fruto, y esa es la vida que glorifica al Padre! Tim Hadley, Sr.
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Domingo 28 de Junio de 2028 / El Señor Jesús desea estar con nosotros
Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.Mateo 18:20El Señor Jesús desea estar con nosotros ¡Qué maravilloso es contar con la promesa de la presencia del Señor aquí en la tierra! Pero detengámonos a considerarlo no solo desde nuestra perspectiva, sino desde la suya: ¡cuánto deleita su corazón que nos reunamos a su alrededor! El Señor manifestó este sentir en numerosas ocasiones. Cuando Juan el Bautista señaló a Jesús, diciendo: “He aquí el Cordero de Dios”, Andrés y otro discípulo comenzaron a seguirlo. Entonces, el Señor se dio vuelta y les preguntó: “¿Qué buscáis?” Ellos respondieron: “¿Dónde moras?”. La respuesta del Señor fue una invitación: “Venid y ved” (Jn. 1:38-39). Más adelante, leemos que eligió a los doce por varias razones, siendo la primera “para que estuviesen con él” (Mr. 3:14). Cuando el Señor sanó a los diez leprosos, solo uno de ellos volvió para adorarlo. Entonces, él le preguntó: “¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?” (Lc. 17:17). Él quería la compañía de todos los que habían sido sanados. En el aposento alto, tras la partida de Judas, el Señor dijo: “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros… para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:2-3). El Señor anhelaba que ellos estuvieran con él –¡y también desea lo mismo para nosotros! ¡Qué asombroso es que el deseo del Señor de gloria sea tenernos con él en su presencia! Volvemos a leer de este deseo en los últimos versículos de la Biblia. Él dice: “He aquí yo vengo pronto”, y la respuesta es: “El Espíritu y la Esposa dicen: Ven”, a lo que él responde: “Ciertamente vengo en breve” (Ap. 22:12, 17, 20). Sí, el Señor espera con gozo el día en que nos tendrá con él en gloria. ¡Qué privilegio tan grande que podamos hoy deleitar su corazón al pasar tiempo con él! Sea en lo personal cada día, o en comunión colectiva cuando nos reunimos a su Nombre, esto es lo que él desea. Entonces, ¿cuál será nuestra respuesta a este deseo? Albert Blok
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Sábado 27 de Junio de 2026 / Presentar nuestras tristezas y problemas al Señor
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.Salmo 46:1Presentar nuestras tristezas y problemas al Señor Parece que, a medida que envejecemos, las preocupaciones de esta vida no disminuyen, sino que, por el contrario, se hacen más grandes, más pesadas y cada vez más difíciles de sobrellevar. Sabemos que podemos llevarlas al Señor, pero muchas veces nos resistimos. ¿Por qué? ¿Es que no le creemos? ¿No confiamos en que él entiende todas las cosas? ¿O pensamos, quizás, que no es capaz de ayudarnos? Mientras meditaba en esto, me imaginaba a alguien de rodillas ante el Señor, con todas sus preocupaciones extendidas ante él como un buffet de asuntos, dilemas, temores y decisiones; una mesa rebosante de cargas esperando atención. Nos sentimos abrumados, desamparados, impotentes. Pero en ese momento, al estar en oración, ¿no puedo mirar todas estas cosas con confianza y decirle al Señor con pleno entendimiento y certeza: «Guíame por el camino correcto en cada una de ellas»? ¿Y luego, con gratitud, esperar pacientemente? ¿Por qué no habría de hacerlo? Después de todo, ¿ante quién me encuentro? ¡Ante el Dios del universo! ¡El Amante de mi alma! Aquel que dio a su único Hijo para redimirme. El que cuenta los cabellos de mi cabeza, por pocos que sean. El Señor Jesús nos ha dicho: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt. 11:29-30). ¿Quién podría estar más calificado para ayudarnos? Y mejor aún: él desea hacerlo. ¡Qué alegría saber que cuando le entregamos nuestras cargas y esperamos con confianza, él nos sostiene, nos guía, nos provee los medios y nos responde! Cuando surjan dificultades, tengamos la costumbre de presentarle estas cosas a él con paciencia, alegría y confianza; entonces hallaremos descanso para nuestras almas atribuladas. D. L. Moody dijo una vez: «Extiende tu petición ante Dios, y luego di: «Hágase tu voluntad, no la mía». La dulce lección que he aprendido en la escuela de Dios es dejar que el Señor elija por mí». Brian Prigge
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Viernes 26 de Junio de 2026 / El escudero de Joab Un corazón para el rey
Estos son los nombres de los valientes que tuvo David:… Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia.2 Samuel 23:8, 37El escudero de JoabUn corazón para el rey ¿Ha oído hablar alguna vez de Naharai beerotita? Tal vez no. Pero si ha leído su Biblia, y en particular 2 Samuel, entonces leyó algo acerca de él, aunque probablemente lo olvidó de inmediato. El pasaje de hoy nos ofrece los únicos detalles que tenemos de este hombre: pocas palabras, es cierto, ¡pero en la Palabra de Dios nada es insignificante! Naharai aparece en el registro de las “últimas palabras” de David, al final de la lista de los “valientes” del rey. Es notable cómo el Espíritu de Dios se complace en dejar constancia incluso de las obras aparentemente pequeñas de su pueblo, e incluso de personas de las que no sabemos absolutamente nada más. Naharai fue escudero de Joab, el comandante del ejército de David. Entonces nos damos cuenta de otro detalle sorprendente: Joab no figura en la lista de los valientes de David. Aunque fue un estratega brillante, ganó muchas batallas y tuvo grandes logros militares, Joab era un hombre ambicioso, impulsivo y, en ocasiones, despiadado. Alguien ha dicho de él: «Cuando había una batalla que ganar, o algo malo que hacer, Joab estaba allí». Sus hermanos Abisai y Asael, sin embargo, sí aparecen en la lista. Y también su escudero: Naharai. Naharai fue fiel en el lugar que Dios lo puso. Pulía las flechas de Joab, afilaba sus espadas, reparaba su escudo, y estaba junto a él en el fragor de las batallas. Pero su nombre aparece en la lista no porque sirviera bien a Joab, sino porque todo lo que hacía era para su rey, David. No trabajaba por ambición ni por prestigio; su servicio tenía otra motivación más profunda. Naharai beerotita es un ejemplo silencioso de un principio que encontramos en el Nuevo Testamento: “Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:23-24). Brian Reynolds
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Jueves 25 de Junio de 2026 / Vestido nuevo y vino nuevo
Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.Marcos 2:21-22Vestido nuevo y vino nuevo El “vestido viejo” representa todo lo que hemos heredado como hijos de Adán. Así lo describe Isaías: “Todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia” (Is. 64:6). ¿Quién pondría un remiendo nuevo sobre un vestido viejo y sucio? El remiendo nuevo representa el vestido nuevo de justicia que recibe todo aquel que acepta al Señor Jesús como su Salvador. ¿Vino Jesús simplemente a «remendar» nuestra miserable condición de desobediencia a la Palabra de Dios? Algunos ven el cristianismo como un esfuerzo religioso por mejorar moralmente al hombre, pero no es tal cosa. Recibir a Cristo no es reformar lo viejo: es recibir una vestidura nueva de justicia. Al creer en él, somos revestidos de su justicia perfecta. Nos alegramos de deshacernos de nuestros trapos de inmundicia, especialmente cuando son cambiados por la hermosa vestidura de vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. Asimismo, nadie pone vino nuevo en odres viejos (v. 22). El vino nuevo es figura del gozo indescriptible que produce el conocimiento de Cristo en quienes lo reciben. Los odres viejos, gastados por el pecado y la desobediencia, son incapaces de contener el vino nuevo. Por consiguiente, el vino del gozo en Cristo debe ser vertido en odres nuevos. ¡Cuánto agradecemos haber sido librados de lo que éramos como hijos de Adán y haber nacido de nuevo por el poder del Espíritu Santo! Ahora contenemos el gozo infinito –el vino nuevo– de confiar en el Señor Jesús. “En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios. Porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia” (Is. 61:10 NBLA). L. M. Grant
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Miércoles 24 de Junio de 2026 / ¡Somos de Dios!
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.1 Juan 4:4¡Somos de Dios! Cuanto más conozco a Dios, más reflejo su carácter. Cuanto más lo contemplo, más me parezco a él. Si Cristo está constantemente ante mí, entonces no me centraré en mí mismo, sino en él. Mi vida será una expresión de lo que él es; mis pensamientos estarán ocupados en su Persona y no en mis propias actividades. Al fijar mi mirada en Cristo, seré transformado –aunque débilmente– a su imagen, reflejando algo de su santidad, humildad y amor. En Cristo encuentro todo lo que la nueva naturaleza puede anhelar. En él hallo gozo, belleza, perfección. Al contemplarlo, soy transformado a su imagen. ¡Qué gozo interminable saber que el Hijo de Dios ha venido! Aunque Satanás continúa obrando, hay una verdad que lo resuelve todo: “Vosotros sois de Dios” (1 Jn. 4:4). Ya no vivimos según la vieja naturaleza heredada de Adán, sino en el poder de la nueva naturaleza que nos ha sido dada por Dios. ¡Qué maravilla ser hechos partícipes de la naturaleza divina, colocados por gracia en una posición más elevada que los ángeles! Esta es una verdad sumamente bendita: “Vosotros sois de Dios”, de Aquel cuya naturaleza es divina, y esa naturaleza no puede estar en nosotros si no es porque él mismo nos la ha dado, habiendo sido lavados de nuestros pecados por la sangre preciosa de Cristo. Dios nos ha bautizado desde lo alto con el Espíritu Santo y nos ha sellado con el Espíritu de la promesa, quien es la garantía de lo que ha de venir (véase 2 Co. 5:5). Nos ha dado un poder que está por sobre el poder de Satanás: “Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. ¡Somos de Dios! Somos traídos a Dios; nacidos de Dios; descansamos en Dios. Gracias a esta nueva naturaleza podemos aprender a conocer verdaderamente a Dios, pues tenemos la naturaleza que proviene de él, así como solo quien comparte la naturaleza humana puede comprender verdaderamente lo que es el hombre. J. N. Darby
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Martes 23 de Junio de 2026 / El camino correcto (12) El camino de Dios es bueno y recto
Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto.1 Samuel 12:23El camino correcto (12)El camino de Dios es bueno y recto Samuel fue el primer profeta en la historia de Israel que logró que el pueblo volviera al Señor, tal como lo confirmó Pedro mucho tiempo después (véase Hch. 3:24). Bajo su ministerio, Dios obró un poderoso avivamiento, descrito en 1 Samuel 7. Sin embargo, poco después, el pueblo se acercó a Samuel con una petición: querían un rey. ¿Por qué? Porque los amonitas los amenazaban. Pero no querían un rey conforme al corazón de Dios, sino uno como las naciones. Dios, en su soberanía, les concedería un rey a Su tiempo, pero no conforme a los pensamientos del hombre. Este sigue siendo un problema en la actualidad, pues muchas veces queremos resolver los problemas según nuestras propias ideas, sin preguntarnos: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?» Samuel no solo fue profeta, sino también maestro del camino bueno y recto. No importa cuál sea la situación –necesidad, desafío o fracaso–, Dios siempre tiene un camino. Ese camino es bueno, porque él es bueno; y es recto, porque él quiere que hagamos lo que es recto a sus ojos (véase Éx. 15:26) en lugar de seguir nuestros propios pensamientos. La palabra “recto” también puede traducirse como justo o correcto. El profeta era un vidente, es decir, veía las cosas como Dios las ve (véase 1 S. 9:9). Era también portavoz de Dios: comunicaba sus pensamientos al pueblo. A veces eso implicaba anunciar cosas futuras –próximas o lejanas–, pero siempre presentando cuál era el pensamiento de Dios acerca de estas cosas. En este sentido fue que Samuel se convirtió en maestro, como lo fue más tarde Esdras después del cautiverio babilónico, enseñando al pueblo la Palabra de Dios. Por supuesto, el Maestro supremo es el Señor Jesús. Aunque fue rechazado durante su ministerio terrenal (y lo sigue siendo), sus enseñanzas continúan siendo vigentes. Él sigue obrando desde el cielo, como lo vemos en el llamado y la comisión de Saulo de Tarso. Alfred E. Bouter
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Lunes 22 de Junio de 2026 / La Vid verdadera (12)
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.Juan 15:7La Vid verdadera (12) El pámpano depende completamente de la vid: ¡necesita un flujo constante de savia para mantenerse sano, fuerte y fructífero! Lo mismo ocurre en la vida cristiana: si deseamos tener una vida espiritual saludable, debemos vivir en continua dependencia del Señor Jesucristo. ¿Cómo lograrlo? El Señor nos da dos condiciones claras. La primera es: “Si permanecéis en mí”. Esto implica una permanencia constante y consistente, lo que se refleja en comunicación, dependencia e intimidad diaria con el Señor. Esta es la única forma de mantener un flujo constante con la Vid. En la vida del creyente, cuando el Espíritu Santo es contristado por el pecado o apagado por la carne, la obra del Señor en nosotros –que busca que demos fruto– se ve obstaculizada. La segunda condición que el Señor establece para tener canales de oración abiertos es: “Y mis palabras permanecen en vosotros”. Esto subraya la importancia de estar arraigados en la Palabra y permitir que ella habite abundantemente en nosotros. ¡Que sus palabras permanezcan en nosotros significa que somos gobernados por la Palabra de Dios! El cristiano que permanece en Cristo vive bajo el gobierno de su Palabra. No pedirá nada que se oponga a la voluntad de Dios, porque su anhelo es estar alineado con Su corazón. El salmista lo expresó así: “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal. 37:4). Cuando nos deleitamos en el Señor, él siembra en nosotros los deseos correctos, y luego, en su fidelidad, él los concede. A veces nos preguntamos por qué nuestras oraciones no son respondidas. En algunos casos, lo son, pero simplemente no nos agrada la respuesta. En este pasaje, como hemos considerado, se nos recuerdan dos condiciones para una vida de oración fructífera. Si no cultivamos una comunión estrecha con el Señor y no buscamos su voluntad en su Palabra, entonces no estamos cumpliendo estas condiciones. Que el Señor nos ayude a cultivar ambos aspectos cada día, para que no solo nuestras vidas, sino también nuestras oraciones, lleven fruto para su gloria. Tim Hadley, Sr.
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Domingo 21 de Junio de 2026 / Un sacrificio voluntario
He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.Hebreos 10:7Un sacrificio voluntario ¡Qué conmovedor es el relato de Abraham ofreciendo a su único y amado hijo, Isaac, en obediencia al mandato de Dios! Nos asombra su pronta disposición: se levantó muy de mañana, preparó todo lo necesario y emprendió el camino hacia el lugar señalado. Admiramos su fe al asegurarle a Isaac que Dios proveería, la confianza mutua entre padre e hijo, la sumisión de Isaac al ser atado para el sacrificio, y la firme convicción de Abraham al levantar el cuchillo, creyendo que Dios podía resucitar a su hijo de entre los muertos. Con gratitud, leemos cómo Dios proveyó un sustituto para Isaac (véase Gn. 22). Al meditar en esta historia, vemos un cuadro precioso con numerosos detalles que apuntan al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, solo es una sombra tenue de aquella gloriosa realidad. Abraham obedeció un mandato; pero no hubo un mandato que obligara a Dios Padre a entregar a su Hijo. El deseo de redimirnos estaba en su corazón. No hubo sustituto para el Señor Jesús, y tanto el Padre como el Hijo lo sabían desde la eternidad. Mientras que Isaac ignoraba el propósito del viaje, el Señor Jesús, en cambio, sabía desde la eternidad que su camino conducía a la cruz, y aun así vino, voluntariamente. Isaac iba a morir tempranamente, mientras que el Señor vivió toda su vida bajo la sombra del Calvario: rechazado por los hombres, traicionado por un amigo, abandonado por sus discípulos y, finalmente, desamparado por Dios mismo. Conociendo todo esto, no retrocedió, sino que siguió adelante con determinación, deseando en todo hacer la voluntad del Padre, incluso si esto significaba la muerte, y muerte de cruz. Sí, la historia de Abraham e Isaac es maravillosa, pero palidece ante el supremo sacrificio ofrecido en el Gólgota. ¡Que el amor incomparable del Padre, la obediencia perfecta del Hijo y la gracia del Calvario nos llenen de asombro cada vez más! Albert Blok
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Sábado 20 de Junio de 2026 / Cuidado con los escudos de bronce
Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén… y tomó los escudos de oro… Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce… Roboam, reinó en Jerusalén… E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Jehová.2 Crónicas 12:9-14Cuidado con los escudos de bronce La clave del desastroso reinado de Roboam se encuentra en estas palabras. ¡Si tan solo hubiera leído y practicado diligentemente los Proverbios de su padre Salomón! Habría aprendido así a temer al Señor y a encontrar en él la sabiduría y la justicia, principios fundamentales de la verdadera vida. En lugar de esto, Roboam repitió los fracasos de su padre: multiplicó sus esposas y permitió que el mal se extendiera por la tierra. En una sola generación, el glorioso Israel pasó de ser cabeza de las naciones a ser cola. Dividido en dos facciones beligerantes, su gloria se desvaneció, su poder se convirtió en impotencia, y su devoción al Señor se transformó en fascinación por la idolatría y la iniquidad. El reino de Judá quedó reducido a vasallo de Egipto, despojado de dignidad y riquezas. El declive de Roboam comenzó cuando desechó el sabio consejo de hombres experimentados para escuchar a jóvenes arrogantes e inexpertos. El proceso se agravó cuando el rey Sisac de Egipto le arrebató los escudos de oro y Roboam los reemplazó por escudos de bronce. En la actualidad, enfrentamos los mismos peligros: debemos cuidarnos de no escuchar solo lo que queremos oír, sino lo que realmente necesitamos escuchar. Y debemos mantenernos alertas frente a los “escudos de bronce”. Si la mundanalidad nos ha arrebatado lo precioso y lo bello de nuestras vidas, no intentemos mantener una fachada piadosa cuando, en el fondo, sabemos que la calidad de nuestra vida espiritual se ha desvanecido. Solo nos queda un “metal que resuena”, que hace ruido pero no produce música (comp. 1 Co. 13:1). Es mucho mejor humillarnos, confesar nuestra pobreza espiritual ante Dios, reconocer todo lo que le hemos robado de su gloria en nuestras vidas y pedirle que nos devuelva el gozo de nuestra salvación. Grant W. Steidl
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Viernes 19 de Junio de 2026 / El daño que causa la murmuración
Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda.Proverbios 26:20El daño que causa la murmuración Pocas advertencias en la Palabra de Dios son tan severas como las que se refieren al mal uso de la lengua. Esta es comparada con la chispa que inflama un gran bosque, y con el veneno que contamina todo el cuerpo (véase Stg. 3:4-8). Un verdadero cristiano no solo evitará proferir calumnias, sino que también se abstendrá de escucharlas. Se negará a levantar un reproche contra su prójimo (véase Sal. 15:3). Sin embargo, si alguien llega a ser informado de un daño hacia otro, su responsabilidad queda claramente delineada en Deuteronomio 13:12-14, un pasaje que refleja la justicia perfecta que Dios espera de nosotros al tratar con las murmuraciones. El mandato era claro: si el pueblo escuchaba que ciertas personas estaban introduciendo la idolatría en la tierra, debían investigar el asunto con diligencia. Recién después de confirmar la veracidad de los hechos, ellos podían actuar. ¡Cuántos corazones quebrantados y hogares desmoronados habrían sido evitados si hubiéramos seguido este sabio consejo divino! Incluso si el informe es cierto, reproducirlo sin discernimiento infringe la ley del amor cristiano. Nos enfrentamos a una tarea que, por nuestras propias fuerzas, no podemos cumplir. Pero lo que el hombre no puede hacer, Dios sí puede. Al someternos a su dirección, sugiero que cada uno de nosotros busque estar a solas con él y tome las siguientes resoluciones: – Nunca hablar mal de nadie (Tit. 3:2). – En nuestras comunidades cristianas, desalentemos firmemente al calumniador y al propagador de chismes. – Cultivemos siempre pensamientos amables hacia todos. 1 Corintios 13, el gran capítulo acerca del amor, nos presenta un remedio positivo para todos los pensamientos desagradables que surgen en nuestros corazones. Leámoslo frecuentemente, de rodillas. G. Henderson
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Jueves 18 de Junio de 2026 / Bernabé (4) Firmes y dóciles
Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos… Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien… hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre.Hechos 15:1-2, 37-39Bernabé (4)Firmes y dóciles Es importante defender con firmeza lo que es correcto, especialmente cuando se trata de la verdad de Dios. Mientras Pablo y Bernabé permanecían en Antioquía, “algunos” –a quienes la Palabra de Dios no llama hermanos ni discípulos– llegaron desde Judea, trayendo enseñanzas fundamentalmente falsas acerca de nuestra salvación. Tanto Pablo como Bernabé se opusieron con firmeza, defendiendo la verdad de Dios con valentía. En lugar de resolver el asunto por sí mismos, la iglesia en Antioquía envió una delegación de hermanos, la que incluía a Pablo y Bernabé, a Jerusalén para discutir el asunto con los apóstoles y los ancianos de allí. La asunto fue discutido a fondo. Bernabé y Pablo –nótese el orden en el versículo 12– tomaron un papel importante en la discusión. El tema fue zanjado tomando como fundamento un pasaje del libro de Amós. ¿La conclusión? La circuncisión y el cumplimiento de la Ley no son necesarios para la salvación. Los hermanos escribieron entonces a Antioquía, diciendo: “Ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros” (v. 28). De esta forma, el asunto quedó resuelto de una vez por todas. Más tarde, al regresar a Antioquía, Pablo le propuso a Bernabé visitar a los hermanos en cada ciudad donde habían predicado la Palabra, para ver cómo estaban. La insistencia de Bernabé en llevar a Juan Marcos con ellos, y el rotundo rechazo de Pablo, llevó a que ambos tomaran caminos separados en su servicio. Mientras que en relación con la verdad debemos ser firmes, ¡seamos dóciles en lo que respecta a los asuntos personales! Eugene P. Vedder, Jr.
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Miércoles 17 de Junio de 2026 / ¡No me alejaré de Ti!
Si él te dijere: No te dejaré; porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo; entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre.Deuteronomio 15:16-17¡No me alejaré de Ti! Tras siete años de servicio, un esclavo tenía derecho a su libertad. Sin embargo, este pasaje da instrucciones sobre qué hacer si un esclavo deseaba quedarse en casa de su amo. Por supuesto, esto nos habla del Siervo perfecto, quien dijo claramente: “Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre” (Éx. 21:5). Pero la forma en que se expresa en Deuteronomio: “Porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo”, nos lleva a una meditación personal. Hemos sido comprados a gran precio y ahora somos esclavos de Cristo; no por un tiempo limitado, sino para siempre. ¡Somos suyos! Pero entonces surge una pregunta clave: ¿He gustado que el Señor es bueno? (véase 1 P. 2:3). Debemos preguntarnos: ¿sigo prefiriendo mis propios caminos? ¿He comprobado que esos caminos son amargos? ¿Creo, aunque no lo diga en voz alta, que el Señor es “hombre severo”? (Lc. 19:21). Si pienso así, aún no conozco realmente quién es él, pues dijo: “Mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt. 11:30). ¿He gustado que el Señor es bueno? Somos suyos para siempre, pero él anhela que experimentemos su benignidad y que respondamos por amor, diciendo: «Señor, no quiero alejarme de ti, quiero quedarme contigo». Él quiere ver en nosotros este compromiso de corazón cada día. De hecho, él es quien refresca nuestra alma y nos fortalece con su amor. Entonces, con nuestro corazón rebosando de su amor, podremos decir: «Señor, ¿qué quieres que haga hoy?» “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (Lc. 12:37). Alexandre Leclerc
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Martes 16 de Junio de 2026 / No confiemos en palabras mentirosas
No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.Jeremías 7:4No confiemos en palabras mentirosas Jeremías amaba profundamente a su nación. Este es un hecho indiscutible. Nadie podría acusarlo con justicia de ser antipatriota, y mucho menos de traición. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió. El profeta advirtió tanto al rey como al pueblo que, tarde o temprano, tendrían que rendirse a los babilonios. Aquellos que se rindieran serían perdonados, pero quienes se resistieran serían destruidos. Era un mensaje duro, especialmente porque lo proclamó a las puertas del templo de Jerusalén (véase Jer. 7:1-34). Dios iba a juzgar a su pueblo por sus pecados y debían arrepentirse urgentemente. Sin embargo, los líderes religiosos insistían en que Dios nunca permitiría tal cosa. Después de todo, el templo estaba allí, y era Su templo. Su lema y estribillo era: “Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este” (v. 4). En otras palabras, ¡Dios nunca destruiría el templo, porque es suyo! Pero Jeremías rogó al pueblo que no confiara en esas palabras mentirosas. Si Dios había destruido una vez su tabernáculo en Silo, también destruiría el templo de Jerusalén (v. 12). El juicio estaba cerca. El resultado fue exactamente como Dios lo había predicho. ¿Qué sucedió con el pobre Jeremías? ¿Cuál fue su recompensa por decir la verdad? ¡Lo acusaron de traición! «¡Jeremías, eres un espía babilonio!» «¡Jeremías, deja de desanimar al pueblo!» ¿Cómo es con la Iglesia en la actualidad? Si pensamos que Dios no juzgará a nuestra sociedad, si nos vestimos de falso patriotismo, si apagamos la voz profética de Dios y escuchamos palabras mentirosas, el resultado será el mismo que en tiempos de Jeremías. La apostasía avanza y el día del Señor está cerca. No confiemos en palabras mentirosas. Brian Reynolds
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Lunes 15 de Junio de 2026 / La Vid verdadera (11)
El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.Juan 15:6La Vid verdadera (11) Una rama que ha estado unida a la vid puede marchitarse y volverse inútil para el viticultor. Esto puede suceder por una rotura en la rama, una enfermedad o por una plaga de insectos. Cuando la savia de la vid deja de fluir hacia el pámpano, este pierde su vitalidad y comienza a secarse. Muchos interpretan este pámpano marchito como la imagen de un falso profesante que ha vuelto al mundo. Sin embargo, en el contexto de Juan 15, el Señor no está hablando de la salvación, sino de dar fruto. De hecho, ya les había dicho a sus discípulos que ya estaban limpios y en él, refiriéndose a verdaderos creyentes. El pensamiento aquí es la falta de fruto para la gloria de Dios. Lot es un claro ejemplo de un pámpano estéril. Primero, levantó su tienda hacia Sodoma, lo que representa un pámpano que reposa sobre el suelo. Luego, lo vemos en la puerta de Sodoma, lo que indica que había alcanzado una posición prominente en la ciudad. Sin embargo, su vida no produjo mucho fruto mientras estuvo allí. Cuando intentó testificar a sus yernos, ellos no lo tomaron en serio (véase Gn. 19:14). Se había convertido en un pámpano sin fruto, sin un testimonio eficaz para sus propios familiares. No obstante, en 2 Pedro 2:8 leemos acerca de Lot: “Porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos”. ¿Cómo evitamos ser estériles? ¡Permaneciendo en la Vid! El resultado de esto es triple: oraciones contestadas, un amor permanente y plenitud de gozo (véase vv. 7, 10, 11). ¡Esto es mucho mejor que ser estéril! ¡Seamos creyentes que permanecen en la Vid y dan fruto para su gloria! Tim Hadley, Sr.De fruto abunda y lozano prospera, de pruebas mil no teme el ardor;Dichoso aquel que en el erial bebiera de ti, Jesús, ¡Fuente del amor! L. Poget
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Domingo 14 de Junio de 2026 / El amor de Dios trató con justicia nuestros pecados
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.1 Juan 4:10El amor de Dios trató con justicia nuestros pecados Si Dios se ha satisfecho a sí mismo en lo que respecta a mis pecados, yo también puedo estar satisfecho. Sé que soy un pecador. Sé –porque la Palabra de Dios me lo dice– que ni una pizca de pecado puede entrar en su santa presencia. Por lo tanto, para mí no había otro destino posible que la separación eterna de Dios. Pero, ¡oh, el profundo misterio de la cruz, el glorioso misterio del amor redentor! Veo a Dios mismo tomando todos mis pecados, tal como él los conocía y valoraba, y cargándolos sobre la cabeza de mi bendito Sustituto. Dios trató con él en mi lugar. Observo las olas y oleadas de la justa ira de Dios, las mismas que deberían haber consumido mi alma y cuerpo en el infierno por toda la eternidad; todas ellas cayeron sobre Aquel que estuvo en mi lugar, quien me representó ante Dios y cargó con todo lo que yo merecía. Fue el Hombre con quien el Dios santo trató como debería haber tratado conmigo. Contemplo la justicia inflexible, la santidad absoluta, la verdad inmutable y la rectitud perfecta tratando con mis pecados, eliminándolos por completo de manera definitiva y eterna. Ni uno solo es ignorado. No hay desvío ni indiferencia, pues la gloria de Dios estaba en juego –su santidad inmaculada, su majestad eterna y las eminentes demandas de su gobierno. Todo esto debía ser satisfecho de tal manera que se glorificara a él mismo ante ángeles, hombres y demonios. Dios podía haberme enviado al infierno –y habría sido justo si lo hubiera hecho–, pues mis pecados lo merecían. Yo no tenía derecho a otra cosa. Lo sé en lo más profundo de mi ser, ¡debo reconocer que es así! Pero, ¡eternos aleluyas al Dios de toda gracia! En lugar de enviarnos al infierno por nuestros pecados, envió a su Hijo para que fuera la propiciación por ellos. C. H. Mackintosh
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Sábado 13 de Junio de 2026 / Bernabé (3) Llamado a la aventura
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé… y Saulo. Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo.Hechos 13:1-4Bernabé (3)Llamado a la aventura El Señor había estado obrando en la iglesia en Antioquía durante la ausencia de Saulo y Bernabé. Al regresar, retomaron su lugar entre otros hermanos de orígenes diversos, a quienes el Señor había dotado y levantado para la edificación de la iglesia. Mientras servían al Señor con dedicación y negación de sí mismos, oyeron al Espíritu Santo decir: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”. Luego de más ayuno y oración, la iglesia los encomendó al Señor y los despidió. Enviados por el Espíritu Santo, viajaron primero a la isla de Chipre y después a territorios más desafiantes en la parte continental de la actual Turquía. A veces, una persona puede percibir el llamado del Señor antes de que otros lo disciernan. En tales casos, es sabio esperar hasta que el Espíritu Santo lo confirme también a los demás, en lugar de avanzar solo. De este modo, el creyente comisionado puede salir enviado por el Espíritu, respaldado por las oraciones y la calurosa comunión de sus hermanos. Este primer viaje misionero tuvo tanto desafíos como grandes bendiciones. Muchas almas fueron salvas y se establecieron nuevas iglesias. En el transcurso de la obra, Bernabé y Saulo pasaron silenciosamente a ser Pablo y Bernabé. Al finalizar su viaje, regresaron a Antioquía, la iglesia de donde habían partido, “desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido. Y habiendo… reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos” (Hch. 14:26-27). Eugene P. Vedder, Jr.
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Viernes 12 de Junio de 2026 / ¿Cómo debemos conducirnos?
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.Miqueas 6:8¿Cómo debemos conducirnos? Las palabras de Miqueas no son simplemente una repetición de la Ley, y de hecho, parecen omitir gran parte de lo que la Ley decía. Aquí, Dios enfatiza que la Ley demandaba cualidades morales que no se hallan naturalmente en nadie. ¿Cuántas personas practican siempre la justicia, aman la misericordia y caminan humildemente con su Dios? ¿Podría alguien atreverse a decir que jamás ha fallado en esto? Lamentablemente, la naturaleza pecaminosa del hombre hace que esto sea imposible. Nicodemo era, sin duda, un hombre justo. Cuando acudió a Jesús, pensaba que solo necesitaba más enseñanza, pero el Señor le dijo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3). Sin el nuevo nacimiento, las cualidades mencionadas en el versículo de hoy jamás podrán manifestarse plenamente en nadie. La Ley de Moisés y la instrucción de Miqueas no fueron dadas porque Dios esperara que las cumpliéramos por nuestras propias fuerzas, sino para que reconociéramos nuestra total incapacidad de hacerlo. No importa cuánto lo intentemos, es imposible cumplirlas por nuestras propias fuerzas. Dependemos completamente de la gracia de Dios en Cristo Jesús. Necesitamos nacer de nuevo por el poder del Espíritu de Dios. Nuestros pecados solo pueden ser perdonados por el precioso sacrificio de Cristo en el Calvario, y solo por una nueva vida en él podemos ser libres de la contaminación del pecado. Esta nueva vida en Cristo nos impulsará a obrar con justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con Dios, pero nunca a jactarnos de ello. Nuestra vieja naturaleza pecaminosa todavía puede entrometerse, recordándonos cuán humildes y dependientes del Señor debemos ser. “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Jud. 24-25). L. M. Grant
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Jueves 11 de Junio de 2026 / Deseando la leche pura de la Palabra
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis.1 Pedro 2:2Deseando la leche pura de la Palabra Esta es una hermosa figura de la Palabra de Dios para los creyentes. Así como un bebé anhela la leche, sin que las distracciones ni las baratijas brillantes puedan satisfacer su hambre, de igual manera, solo la comida verdadera puede saciar el hambre genuina de nuestra alma. De la misma forma, aunque los creyentes no deben permanecer como bebés espirituales, nuestro deseo por la Palabra de Dios debe conservar esa misma intensidad. Solo la Palabra de la gracia de Dios puede edificarnos; solo las palabras de fe y sana doctrina pueden alimentar nuestras almas (véase Hch. 20:32; 1 Ti. 4:6). Anhelar el alimento espiritual de las Escrituras, tal como un bebé anhela la leche, es la señal de un apetito cristiano saludable. A pesar del valor indiscutible y esencial de la Palabra de Dios, debemos ser instruidos para cultivar este anhelo. Un bebé naturalmente desea la leche, pero nuestros deseos naturales están dirigidos hacia otras cosas. Este mismo pasaje, que primero hace hincapié en los deseos espirituales, también nos advierte sobre los deseos carnales, los cuales son de un carácter muy diferente, pues no nos edifican, sino que tienen el efecto contrario. Se nos advierte: “Os ruego… que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11). Nuestra carne es esa parte de nosotros que busca placer, poder y estatus sin tener en cuenta los principios de Dios. Con voz insistente exige ser satisfecha, pero sus deseos siempre conducen a la ruina. Estos versículos contrastantes nos enseñan principios clave para la madurez espiritual: la Palabra de Dios promueve el crecimiento espiritual, mientras que los deseos carnales lo limitan. Sin embargo, mientras que naturalmente seguimos los deseos de la carne, debemos ser enseñados a desear el alimento de las Escrituras. Al procurar crecer en el Señor, debemos ser aquellos que se sacian, no con las baratijas del mundo ni con distracciones pasajeras, sino con la leche pura de la Palabra de Dios. Stephen Campbell
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Miércoles 10 de Junio de 2026 / El camino correcto (11) El camino de Dios lleva a la restauraciónb
Las vacas se encaminaron por el camino de Bet-semes, y seguían camino recto, andando y bramando, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda… hasta el límite de Bet-semes.1 Samuel 6:12El camino correcto (11)El camino de Dios lleva a la restauración Israel había soportado la esclavitud en Egipto, un verdadero horno de hierro, tal como Dios había advertido a Abraham mucho antes (véase Gn. 15:13-16). Pero cuando llegó el tiempo señalado por Dios, Moisés condujo al pueblo fuera de Egipto, a través del Mar Rojo y el árido desierto. Tras cuarenta años de peregrinación, Josué los introdujo en la tierra prometida. Sin embargo, después de su muerte, y la de las dos siguientes generaciones, comenzó un largo período de decadencia espiritual. Dios levantó varios jueces para liberar a su pueblo una y otra vez, pero el declive continuó. La situación llegó a tal punto que ni siquiera el sumo sacerdote fue capaz de preservar los intereses de Dios. Sus hijos, con su vida libertina, deshonraron al Señor (véase 1 S. 3). Ante esta crisis, Ana, la futura madre de Samuel, se angustió profundamente. Estaba casada con un levita piadoso, quien tomó una segunda esposa porque ella no podía concebir. Sin embargo, su deseo de tener un hijo no surgía de la rivalidad con la otra mujer, sino del anhelo de dedicarlo a Dios y criarlo en Sus caminos. Su petición fue oída, y el niño que trajo al mundo se convirtió en profeta, un instrumento de Dios para la restauración del pueblo de Dios. Más adelante, la nuera de Elí quedó consternada cuando los filisteos se apoderaron del arca de Dios. En medio de su dolor, dio a luz un hijo y lo llamó Icabod, que significa: sin gloria (véase 1 S. 4:21). Pero Dios no abandonó a su pueblo. Envió plagas sobre los filisteos, quienes finalmente devolvieron el arca a Israel. La colocaron en un carro tirado por dos vacas recién paridas, separadas de sus terneros. Milagrosamente, y a pesar de su instinto natural, las vacas llevaron el arca directamente a Bet-semes. Si Dios pudo guiar a estas criaturas en contra de su propia naturaleza, ¡cuánto más puede guiar a sus hijos y restaurarlos de sus fracasos! (véase Sal. 37:23; Ro. 8:14). Alfred E. Bouter
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Martes 9 de Junio de 2026 / La Vid verdadera (10)
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.Juan 15:5La Vid verdadera (10) Esta es la segunda vez que el Señor dice: “Yo soy la Vid”. ¿Por qué sintió la necesidad de repetir esta afirmación? El Señor Jesús desea que comprendamos que la única manera de obedecer su mandato de permanecer en él es manteniendo nuestros ojos y corazones fijos en él. Él es la Vid verdadera, la fuente inagotable que sostiene, fortalece y provee a cada rama todo lo necesario para prosperar para él. ¡Cuán fácilmente olvidamos esta verdad! Cristo es la Vid plantada por Dios, y nosotros somos ramas injertadas por él, el Labrador. Nuestra posición ante Dios es en Cristo y sin su constante provisión de gracia sobre gracia, no podemos lograr nada para su gloria. El Señor Jesús repitió esta verdad porque conoce nuestra inclinación a depender de nuestras propias fuerzas. Sin embargo, así como un pámpano no puede dar fruto por sí solo, ¡nosotros tampoco podemos! Un pámpano recibe vida de la vid, y así debe ser con nosotros, pues separados de él no podemos hacer nada. El apóstol Pablo comprendió esta verdad y la convirtió en el secreto de su confianza y satisfacción en la vida cristiana. En Filipenses 4:13 declaró: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. No importaban las circunstancias –pobreza o abundancia–, Pablo entendía que su fuerza no provenía de sí mismo, ¡sino del poder de Cristo en él, el cual le daba confianza y satisfacción espiritual! ¡Comprender esta verdad y actuar en conformidad con ella nos ayuda a estar preparados para afrontar todas las cosas! Necesitamos ser conscientes de que solo somos ramas. Nuestro carácter, nuestra fuerza y nuestro fruto dependen enteramente de la Vid. Si permanecemos en él, seremos pámpanos sanos que no solo dan fruto, sino mucho fruto, ¡para la gloria de Dios! Tim Hadley, Sr.
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"El Señor Está Cerca" es un devocional diario con meditaciones bíblicas para cada día. Este podcast es un audiolibro basado en la edición impresa del mencionado devocional. Si quieres adquirir el tuyo, por favor contáctate con el distribuidor de tu país: www.granosdevida.cl/esecEste devocional es un recurso de www.granosdevida.cl
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