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Epistolar

Escribir cartas es una de esas cosas que dejamos de hacer. Este podcast busca rescatar algo que parece un arcaísmo. Artistas le pondrán la voz y el sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En tiempos de tanta inmediatez, Epistolar apuesta por rescatar el valor de la palabra, del contar pausado y del pensamiento. Una idea de Diego Jemio y Tomás Sprei con música original de Leandro Lombardo y José Ferrufino. Buscanos en YouTube como Epistolar Podcast de Cartas y en Instagram como @epistolarpodcast.

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  1. 217

    Carta de Joan Maragall a Miguel de Unamuno (Lee Adrián Yeste)

    Joan Maragall es considerado una de las plumas más célebres del modernismo catalán. Sus temas fueron el amor, la naturaleza, el canto a su tierra, las leyendas y los héroes de Cataluña. Alguien que buscó alejarse de los artificios para lograr una expresión más directa, espontánea y cercana a la experiencia. También tuvo una destacada tarea como traductor de autores como Goethe y Nietzsche. En 1900, cuando ya era un escritor renombrado, Maragall leyó el libro “Tres ensayos”, de Miguel de Unamuno, en el que su colega reflexiona sobre el destino de la humanidad, el dilema entre lo individual y lo colectivo y la identidad nacional. Maragall quedó fascinado con el libro. Le dice que lo leyó de una manera poco académica. Que lo leyó “como poesía”. Que lo bebió. Y que, después de hacerlo, está más preparado para “eso que llamamos vida y para eso que llamamos muerte”. Una carta que dura apenas unas líneas, pero que incluye una declaración de amor fraternal. “Nos hemos hecho amigos. Disponga de mí”, le dice. Lee el narrador Adrián Yeste.***1 de junio de 1900Sr. D. Miguel de Unamuno:Ay, amigo mío (deje que le llame así), ¡cuánto bien acaban de hacerme sus Tres ensayos! Me siento mejor para lo que llamamos vida y para lo que llamamos muerte. Los he leído como poesía, sin meditar ni releer nada; los he bebido con afán, y mi alma se dilataba y se concentraba al mismo tiempo. Fe en la fe —creer lo que no vemos—. Todo esto estaba dentro de mí, y usted me lo ha revelado y me gozo en ello. Dios se lo pague. Nos hemos hecho amigos. Disponga de mí.Juan Maragalls/c. Alfonso XII, 79. San Gervasio, Barcelona.

  2. 216

    Carta de Amaya Forch sobre violación, aborto y maternidad (Lee Fernanda Paz)

    Algunas cartas -y en Epistolar grabamos muchas de ellas- cuentan algo que ocurrió. Otras tantas se atreven a preguntar qué habría pasado si las cosas hubieran sido de otra forma. En una carta publicada en el diario El Mercurio, la actriz y cantante chilena Amaya Forch cuenta que hace 30 años fue víctima de una violación. Pero no cuenta solo eso. Lanza preguntas sin respuestas, profundamente incómodas, que todavía hoy interpelan a la sociedad chilena. ¿Qué habría pasado si esa noche hubiera quedado embarazada? ¿Habría podido llevar adelante ese embarazo? ¿Habría reído o llorado al momento de parir? ¿Habría podido contarle algún día a ese hijo quién era su padre? ¿Y qué habría significado para ese niño saber que era hijo de un violador? También recuerda que entonces vivía en Londres y que allí encontró un respaldo legal y humano que le permitió atravesar aquel momento. Y que, al regresar a Chile, sintió que ese respaldo no existía de la misma manera. Su carta habla de una violación, de un posible embarazo, del aborto, de la culpa, de la maternidad. Y también dialoga con una iniciativa presentada este año por parlamentarios chilenos, que propone que las mujeres escuchen los latidos del embrión antes de interrumpir el embarazo. Lee la actriz Fernanda Paz.***Señor Director:Quisiera invitarlo a escuchar mi corazón y el de demasiadas mujeres. Hace 30 años viví un infierno en manos de un hombre cuyo rostro decidí olvidar. Con los años aprendí a convivir con el dolor, volví a confiar y he sido feliz. No obstante, hay preguntas que hoy vuelven a aparecer. Esa noche pude haber quedado embarazada. ¿Habría sido capaz de soportarlo? ¿Habría reído o llorado en el parto? ¿Mis constantes lágrimas habrían marcado a mi hijo? ¿Me habría sentido culpable como madre? ¿Qué cruz habría cargado mi niño al saberse hijo de un violador? ¿Habría podido ocultarle la verdad? ¿Estaría condenada a mentirle a mi propio hijo para protegerlo desu origen? ¿Se parecería a su padre? ¿Vería la cara de esemonstruo en los ojos de mi niño? ¿Habría abortado? Vivía en Londres y ya en esa época en Inglaterra se entendía que el trauma de una mujer o niña por un embarazo por violación era mayor que el de un aborto. Ese respaldo humano y legal me daba algo de calma entre tanta angustia. No sé si lo habría hecho. Por suerte nunca lo sabré. No tuve que tomar esa decisión tan difícil en medio del tormento. Regresé a Chile. Necesitaba la contención de mi familia para seguir viviendo. Pero, ¿y si hubiese estado embarazada? No habría regresado. No a un país donde la moral castigadora era más fuerte que el dolor de tantas mujeres y niñas. No donde me tratarían de asesina cuando me estaba aferrando a la poca vida que sentía me quedaba. Hoy la violación es una de las tres causales que permiten que en nuestro país sí se pueda terminar un embarazo de manera legal. Paradójicamente hoy existe un proyecto de ley que quiere obligar a la mujer a escuchar el latido del corazón del embrión para así hacerla sentir culpable y ojalá lograr que desista de abortar. “Escucha su corazón” se presenta como un acto de amor a la vida, pero no es más que un acto cruel de desprecio hacia la mujer. De solo pensarlo se me parte el alma. ¿Qué moralina retrógrada es esa que pretende calificar nuestro sufrimiento y decirnos cómo debemos lidiar con el espanto vivido? Espanto de sociedad que pretenden construir. El tiempo es un aliado en la sanación. Los señores diputados podrían usar el suyo para crear leyes que nos den más seguridad a las mujeres, leyes que nos hagan sentir protegidas, no atacadas. No más de lo que ya somos.

  3. 215

    Carta de Ninon de Lenclos sobre la infidelidad y el deseo (Lee María Bernal)

    Viajemos un poco en el tiempo, en el espacio y, principalmente, en las costumbres de la época. Francia. Siglo XVII. En esa época, una mujer tenía pocas alternativas: podía ser esposa de alguien, viuda o monja. En ese contexto, Ninon de Lenclos eligió ser libre y amar sin tapujos. Ella era cortesana, escritora, mecenas y una de las mujeres más célebres del París de su tiempo. En su salón, recibía a intelectuales como Molière y un joven Voltaire, a quien le daba dinero para comprar libros. Era una mujer entregada a los grandes placeres. Para ella, el amor debía convertirse en cualquier cosa, menos en una prisión. Esta carta está dirigida al marqués Louis de Mornay y habla de infidelidad sin reproches convencionales. Si un amante se marcha, dice ella, quizá sea porque quien lo tenía a su lado olvidó mantener encendida la llama del deseo. Ninon no quiere esclavos. Quiere amantes. Hay algo más profundo detrás de esa filosofía. Ella descubre que su amante está enamorado de otra mujer. Entonces, la mujer que parece tener todas las respuestas sobre el amor se enfrenta a una pregunta que no puede resolver: ¿qué tiene la otra que ella no tiene? La estudia. Se compara con ella. Examina sus defectos, sus encantos, sus gestos. Intenta descubrir ese atractivo secreto que hace que un hombre deje de mirar a una mujer para mirar a otra. Y, por supuesto, fracasa. Tal vez porque el deseo, justamente, nunca se deja explicar. Lee la actriz María Bernal.***En Picpus, 23 de diciembre de 1650¿Es un crimen ser inconstante? Es, a lo sumo, un error necesario. Le he dicho mil veces que no quería encadenarle más que mediante los placeres. Es un amante lo que quiero, no un esclavo... Le pareceré muy indulgente. Siempre es culpa nuestra si nos son infieles; seguramente se nos olvidó añadir algunas flores a la cadena, que había que embellecer con todo el prestigio del amor, para hacerla eterna. Hablemos claro. Si la señorita D’Aubigné me roba su corazón, solo me culpo a mí misma. Hace mucho que descubrí el fuego secreto que le consume por ella. Me di cuenta incluso antes que usted,marqués. Alcanzamos la iluminación cuando tememos perder un objeto tan preciado en la vida. Lo confieso, he hecho lo imposible por retenerle; he convertido el conocimiento del carácter de la señorita D’Aubigné en un estudio personal. No he parado de compararme con ella. Nuestros defectos, nuestros encantos, todo lo he comparado mil veces; todo lo he calculado, combinado con vuestros gustos, con vuestro tipo de espíritu y de carácter. Pretendía descubrir ese atractivo secreto que hacía triunfar a mi rival; y digo más, tomarlo prestado, arrebatárselo, incluso, y combatirla con sus propias armas. Ya sea por amor propio, ya sea por falta de luces, no he logrado descubrirlo; pero eso no significa que no exista... La gracia, el atractivo, cambian tanto según las perspectivas que el espíritu mismo puede captar todos los matices... Es, pues, ese no sé qué que no se puede definir; esa nada, que sería todo para mí de haber conseguido adivinarla, y que un velo tupido me oculta sin cesar. ¡Ah! Cuando el amor me haya iluminado, quizá me haya esforzado en vano por rodearme del encanto que os atrae... Prefiero creerlo así, es un pesar menos para mi corazón; porque, pese a mi filosofía, os añoro, marqués; sí, le añoro como a los sueños llenos deencantos cuyos recuerdos son aún muy dulces, y que impotentes deseos no pueden restablecer. Quien puede dejar de gustar ha perdido el derecho a reprochar; pero tendría motivos para quejarme si ya no fuese nada para usted. Adiós, marqués; si el tiempo marchita las flores que había arrojado en mi vida, quiero recoger lo que queda, y hurtarle al menos algunos restos de la felicidad con la que me había embriagado. Estaré en París pasado mañana; me siento con el valor para verle.

  4. 214

    Carta de Dorothy Thompson a Sinclair Lewis o la loca ilusión de que volverás

    Dorothy Thompson fue una de las periodistas más influyentes de Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó trabajando para el movimiento sufragista y en 1917 inició su carrera periodística. En 1920 viajó a Europa y pocos años después se convirtió en corresponsal en Berlín. Sus críticas al ascenso de Hitler y al nazismo fueron tan contundentes que en 1934 fue expulsada de Alemania. En 1928 se casó con el escritor Sinclair Lewis, ganador del Premio Nobel de Literatura. Tuvieron un hijo, pero el matrimonio estuvo atravesado por infidelidades y separaciones. Cuando Lewis planteó la posibilidad del divorcio, Thompson se negó. En esta carta, sabe racionalmente que su marido probablemente no regresará a casa, pero se resiste a aceptar esa certeza. Thompson y Lewis se divorciaron finalmente en 1942. Esta es la carta de una mujer acostumbrada a analizar el mundo con lucidez, enfrentarse a dictadores y defender sus convicciones, pero que frente al final de su propio matrimonio descubre que el amor puede habitar un territorio donde la razón ya no tiene respuestas. Lee la actriz Karime Cisternas.***No puedo recordar que tu jamás me preguntaras qué deseo, pese a los años que llevamos viviendo juntos. Pero lo que no quiero es un divorcio, y no voy camino a obtener uno. Yo conozco las leyes de divorcio de Vermont. En una época, lo confieso, yo pensé en divorciarme. Eso fue a causa de la brutalmente desconsiderada manera de tratar nuestra relación en tu affair con Marcella, yendo tan lejos como para presentársela a Wells como su futura "madrastra". Eso me llenó de una ira ciega, y pensé que debía evitarme cualquier futuro insulto de ese tipo. Pero la real base de mi relación hacia tí es que yo no puedo albergar ninguna rabia o resentimiento contra tí que perdure, o que cambie mis sentimientos. "Esta es su manera de ser", es la única respuesta que puedo encontrar... Cientos de veces, tú me prometiste que nunca me dejarías y jamás te divorciarías de mi. Por qué debería creer que decías aquello o que tú no conocías tu propio pensamiento entonces y lo conoces ahora. Yo nunca seré capaz de repudiar nuestro matrimonio, ni ante mí misma. Ahora me dices de hacerlo público. Semejante paso seríauna insoportable auto violación... De una manera curiosa me estás diciendo una vez más de hacer algo juntos -hacer común una aversión así como una vez me rogaste hacer común un amor-. Pero no puedo. Esto no es en común. Todo este asunto sería un fraude sin atenuantes. Eso no me haría libre. Yo viviré contigo, en un sentido, hasta el fin de mis días. ¿No ves, Hal, que estás pidiéndome que expulse tu resentimiento? Y me pides, tratando de chantajearme con el niño, sabiendo cuán profundamente yo deseo que tenga un padre. Pero tu relación con Michael depende de tu relación con Michael, yyo no influenciaré esos sentimientos. Sólo lo que tú hagas losinfluenciarán. Tanto si te importa de él, como si no. Que yoobtenga el divorcio no despertará amor en tu corazón por nuestro hijo, si no está allí... Yo aún vivo cada día con la loca ilusión de que la puerta se abrirá y tú regresarás. Yo sé con midespiadado intelecto que tú no volverás a casa, pero hay reinos más allá de la inteligencia y fuera de toda lógica.

  5. 213

    Carta de Søren Kierkegaard sobre amar y poseer (Lee Francisco Díaz)

    Søren Kierkegaard fue filósofo y teólogo, y es considerado uno de los padres del existencialismo. Su obra trascendió el ámbito de la filosofía y lo convirtió en una de las figuras más influyentes del pensamiento moderno. También fue un autor extraordinariamente adelantado a su tiempo. Hace 182 años publicó “El concepto de la angustia”, una obra pionera que muchos consideran el primer libro dedicado íntegramente a comprender la ansiedad. Allí sostiene que su propósito no era curarla ni eliminarla, sino entenderla e incluso abrazarla. El filósofo no escribía desde la teoría. Gran parte de su obra nace de su propia experiencia y uno de los episodios que más marcó su vida fue la ruptura de su compromiso con la escritora Regine Olsen. Durante años dudó entre llevar una vida convencional -casarse, formar una familia y ejercer una profesión- o entregarse por completo a la escritura y a la filosofía. Para este episodio elegimos una de las cartas que le envió a Regine. Comienza con una palabra tan sencilla como poderosa: el pronombre posesivo “mi”. A partir de allí, despliega una profunda reflexión sobre el amor, el deseo de poseer al otro y la convicción de que solo quien es verdaderamente libre puede entregarse por completo. Lee el actor Francisco Díaz.***Mi Regina, a ti te gusta escuchar este nombre y a mi me gusta pronunciarlo; sin embargo quizá tenemos en ello ideas diferentes. Tu pones allí, quizá, el humilde pensamiento de que eres tal como yo deseo, la verdad de la imagen que mi deseo ha buscado; y yo pongo allí, quizá el orgulloso pensamiento de que tu me perteneces, no por un instante fugitivo, no parcialmente, sino toda entera y siempre. Y sin embargo no me jacto de ello. ¿Qué tengo, en efecto, sino lo que me ha sido dado? Si me hubiera sido posible "seducirte",si con una satisfacción egoísta pudiera llamarte mía, oh!, quépobre sería yo en mi riqueza y qué vano mi goce; pues sólo el que es libre puede darse y cuanto más libre es más tiene paraprodigar.

  6. 212

    Carta de una niña a la esposa de Pinochet: "¿Dónde están mis abuelos?"

    En Epistolar grabamos cartas de todo tipo y color. Hay episodios con cartas de amor. Cartas llenas de bronca. Cartas abiertas. Cartas de reconciliación. Y también hay cartas que buscan convencer. Esta es una de esas. Chile, 1976, a casi tres años de la llegada al poder de Augusto Pinochet. Una niña de 9 años le escribe a Lucía Hiriart, esposa del dictador, con una pregunta tan sencilla como devastadora: quiere saber dónde están sus abuelos, que fueron sacados de su casa por agentes de la DINA, el brazo ejecutor de secuestros, asesinatos y desapariciones que utilizó Chile en el marco de la Operación Cóndor. Lo que sigue puede ser leído como un manifiesto político y una denuncia de una nena de 9 años. Pero quizá es mucho más que eso. Es un texto con la lógica implacable de una niña enfrentada al absurdo de una desaparición forzada. Una carta que hace preguntas que resuenan medio siglo después. Lee la actriz Amparo Saona.***30 de agosto de 1976Sra. Lucia Hiriart de PinochetSra. Lucia:Yo sé que usted es una persona muy buena con los niños de Chile, así lo he visto por televisión. Señora Lucia yo le escribo como una niña de 9 años que soy, y estoy muy preocupada porque se ha dicho que el 3 de septiembre es el Día de los abuelitos. Yo quiero saber donde puedo saludar a los míos que fueron sacados un día 2 de abril en la noche desde nuestra casita. Quiero que usted le pregunte a esos señores de la DINA, así ellos lo dijeron. Dígales que me los manden por favor, y (pregunten) donde están ahora. Yo siempre pienso que lo bonito y feo no se olvida, y nunca podré olvidar cuando fuimos sacados junto a mis abuelitos y otros familiares con los ojos vendados y traídos a Santiago. Aquí nos dieron pastillas, golpes y le hacían preguntas a mi abuelito siendo ya un ancianito. Usted es madre y abuelita también y quiero que vea en mi a una nieta de Chile con mucho dolor. Yo me pregunto si es malo que mi abuelito haya tenido la idea de ser diputado de Chile; o si para una nieta del señor Pinochet será malo que su abuelito haya tenido la idea de ser presidente. Yo creo quepara nosotros los nietos, es lo más grande y feliz o yo no loentiendo. Le digo a usted que muchas veces me hinco a pedir y miro a Dios y le pregunto: ‘¿Qué es lo que pasa? ¿Qué hicieron mis abuelitos que esos hombres malos se los llevaron?’. Yo me pongo la mano en mi pequeño corazoncito y me dan deseos de gritar: ‘Basta. Devuélvanmelos. Es lo más querido de mi vida’, y termino llorando. Yo le pido a usted que se ponga la mano en su corazón grande y bondadoso y le responda a esta nieta triste y enferma, porque ya son 5 meses que no los veo. Los nombres de mis abuelitos son:– María Olga Flores Barraza 61 años– Bernardo Araya Zuleta 68 añosSaluda a usted Ninoska Henríquez Araya

  7. 211

    Carta de Jack London a Anna Strunsky (Lee Francisco Moreno Hueyo)

    Decía no creer en el amor. Lo consideraba una suerte de ilusión, una debilidad. Pero esta carta cuenta otra historia. Quizá la del cazador atrapado. Incluso él Jack London, el escritor indómito que hizo de la aventura una forma de vida, terminó escribiendo desde ese territorio incierto que tanto negaba. Cuando la escribió todavía estaba casado, aunque sus palabras estaban dirigidas a Anna Strunsky: escritora, amiga cercana y, quizá, la única mujer capaz de poner en duda todas sus certezas. Años más tarde publicarían juntos “Las cartas de Kempton-Wace”, una novela epistolar en la que dos personajes debaten sobre el amor y el sexo. Con el tiempo, Anna eligió otro destino. London siguió buscando respuestas entre la literatura, los viajes y sus propias contradicciones. Esta carta captura el instante en que uno de los escritores más indómitos del siglo XX dejó entrever una vulnerabilidad que casi nunca admitía. Lee el actor y bodeguero Francisco Moreno Hueyo.***Oakland, 3 de abril de 1901Querida Anna: ¿He dicho alguna vez que el ser humano podría ser clasificado por categorías? Pues bien permítame que haga una precisión: no todos los humanos. Usted me elude. No puedo encontrarla, no puedo entenderla. Puedo presumir de prever nueve veces de cada diez cómo van a comportarse; de poder percibir, nueve de cada diez veces, ya sea por sus palabras o conductas, el impulso de sus corazones. Pero con esa décima restante me desespero. No está a mi alcance. Y usted es esa décima. ¡Ha habido alguna vez dos almas, de bocas mudas, más incongruentemente emparejadas! Puede que sintamos las mismas cosas, pero incluso cuando no es así, nos entendemos; y no obstante no tenemos una lengua común. Las palabras que queremos decir no acuden a nosotros. Nos hacemos ininteligibles. Dios debe reírse antesemejante pantomima. El único rayo de cordura en todo esto es que ambos somos terriblemente temperamentales, lo suficiente como para que a menudo entendamos. En verdad solemos comprender aunque solo sea de forma confusa y tenue mediante débiles percepciones, como fantasmas que,en cuanto vacilamos, nos amenazan con su verdad. Y aun así, yo no me atrevo a creer; pues usted es esa décima parte que no consigo predecir. ¿Estoy siendo ininteligible ahora? No lo sé. Imagino que sí. No logro encontrar una lengua común. Terriblemente temperamentales, eso es. Esa es la única cosa que nos hace conectar. Los dos la hemos percibido, como un relámpago en nuestro interior, usted y yo, cada uno un pequeño trozo de lo universal, y entonces nos unimos. Y no obstante somos muy diferentes. ¿Acaso le he sonreído cuando se mostraba entusiasta? De ser así, se trataría de una sonrisa disculpable, o mejor dicho, una sonrisa casi envidiosa. He vivido veinticinco años de represión. No he aprendido a ser entusiasta. Es una difícil lección para olvidar. Estoy empezando a olvidar, pero es tan poco. Y en el mejor de loscasos, no puedo aspirar a olvidarlo todo o casi todo antes de mi muerte. Puedo estar exultante, eso lo estoy aprendiendo, por pequeñas cosas, por otras cosas; pero en mis cosas, en cosas secretas doblemente mías, no puedo, no puedo. ¿Me estoy haciendo entender? ¿Puede escuchar mi voz? Me temo que no. Existen farsantes, y yo soy el más logrado de todos ellos. Jack

  8. 210

    Carta furiosa del escritor V. S. Naipaul a su editor (Lee Germán Pinilla)

    La relación entre editor y escritor nunca es un camino simple, nunca un lecho de rosas. Hay ahí un delicado equilibro entre la visión creativa del escritor y las exigencias del mercado. Una tirantez que surge, por ejemplo, con las miradas sobre qué necesita un texto y el consabido choque de egos en el proceso de edición. Esta carta es una historia de ese choque. A finales de la década del 80, V.S. Naipul estaba escribiendo su libro de viajes “Un giro en el sur”. En el proceso de edición de esa obra, su editor recibió el texto y lo mandó a corregir, un proceso habitual en la maquinaria editorial. Lo que vas a escuchar es una carta furiosa del escritor por esa corrección, escritor que años después ganaría el Premio Nobel deLiteratura. Acá el alegato de un escritor con fama de arisco eindócil, al que alguien osó corregirle algunas comas yrepeticiones. Lee el actor Germán Pinilla.***10 de mayo de 1988Querido Sonny, ayer me llegó el texto corregido de "Un giro en el sur"; es una obra tan terrible que me veo obligado a escribir sobre ella. Este tipo de correcciones se interpone en el camino de la lectura creativa. Paso mucho tiempo restaurando el texto que escribí (y que, en consecuencia, conozco bastante bien). Creía que se sabía en la oficina que, después de 34 años y 20 libros, sabía ciertas cosas sobre la escritura y no quería que un corrector me ayudara con la puntuación o con eso que se llama repetición; y, desde luego, no quería que me ayudaran con las formas de evitar la repetición. Es totalmente absurdo que alguien me señale repeticiones en el uso de "y" o "como" o "que" o "ella". No quería que nadie me deshiciera los puntos y comas; con todas sus diferentes formas de enlazar. Sucede que el inglés -la historia de la lengua- fue mi asignatura en Oxford. Ocurre que sé muy bien que esas supuestas "reglas" no tienen nada que ver con el idioma y son en realidad reglas sobre el uso del francés. La gloria del inglés es que no tiene esas reglas de la corte: es una lengua hecha por la gente que la escribe. Mi nombre va en mi libro. Soy responsable de la forma en que se unen las palabras. Es una de las razones por las que me convertí en escritor. Todo escritor tiene su propia voz. (Todo escritor serio o dedicado.) Esto se consigue por la forma en que puntúa; el ritmo de sus frases; la forma en que la escritura refleja los procesos del pensamiento del escritor: todo el nerviosismo, todos los enlaces, todas las asociaciones curiosas. Un corrector asiduo puede deshacer esto muy rápidamente, puede hacer que A escriba como B y la Sra. C. Y qué desperdicio de espíritu es para el escritor, que en efectoestá rehaciendo partes de su manuscrito todo el tiempo en lugar de darle una lectura verdaderamente creativa y revisora. Considere cómo me ha hecho sentarme esta mañana, no a mi trabajo, sino a escribir esta carta enfurecida. Suyo Vidia

  9. 209

    Carta de Antón Chéjov con consejos para ser una persona civilizada (Lee Héctor Díaz)

    Antón Chéjov es una de esas figuras a las que la palabra genio no les queda grande. Fue un maestro absoluto del cuento y un revolucionario del teatro. Con obras como La gaviota o Tío Vania, propuso una manera más íntima, sutil y profundamente humana de contar historias, lejos del dramatismo exagerado que dominaba la escena del siglo XIX. Por eso su obra sigue viva: porque sus personajes, sus silencios y sus conflictos todavía hablan de nosotros. Pero esta carta no trata sobre literatura ni sobre técnicas de escritura. En 1886, Chéjov le escribió a su hermano mayor Nikolái, un pintor talentoso que atravesaba un severo problema de alcoholismo. Más que una lección, la carta es un gesto de amor y preocupación. Allí intenta responder una pregunta simple pero a la vez enorme: qué significa ser una persona civilizada. “Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad”, le escribe en un pasaje de la carta. Y en esas palabras aparece no solo el escritor brillante, sino también el hermano que intenta tender una mano. Lee el actor Héctor Díaz.***A mi juicio, las personas civilizadas deben cumplir las siguientes condiciones:1 Respetan al individuo y, por lo tanto, son siempre indulgentes, gentiles, educadas y complacientes. No hacen un escándalo por un martillo o una goma perdida. Cuando se mudan con alguien, no actúan como si le estuvieran haciendo un favor y, cuando se van, no dicen: ‘¡Cómo puede alguien vivir contigo!’…2 Su compasión se extiende más allá de los mendigos y los gatos. Les afectan incluso cosas que el ojo desnudo no puede ver. Si, por ejemplo, Piotr sabe que su padre y su madre están encaneciendo y perdiendo el sueño porque ven a su Piotr tan rara vez (y porque cuando aparece lo ven borracho), entonces corre a visitarlos y manda su vodka al diablo…3 Respetan la propiedad ajena y, por lo tanto, pagan sus deudas.4 Son francas y temen a la mentira como a la peste. No mienten ni siquiera sobre las cosas más triviales. Una mentira insulta al oyente y lo rebaja ante los ojos del mentiroso. No se dan aires, se comportan en la calle igual que en su casa y no intentan deslumbrar a sus inferiores. Saben mantener la boca cerrada y no fuerzan confidencias no solicitadas sobre la gente. Por respeto a los oídos ajenos, más a menudo callan que hablan.5 No se rebajan simplemente para despertar simpatía. No apelan a las fibras sensibles de los demás para hacerlos suspirar y preocuparse por ellos. No dicen: ‘¡Nadie me entiende!’ o ‘¡He desperdiciado mi talento en trivialidades!’, porque eso huele a efecto barato y es vulgar, falso y anticuado.6 No están preocupadas por cosas vanas. No se dejan impresionar por falsas joyas como amistades con celebridades, apretones de manos con Plevako borracho, éxtasis por la primera persona que encuentran en el Salon de Varietes o popularidad entre la clientela de las tabernas…7 Si tienen talento, lo respetan. Sacrifican comodidad, mujeres, vino y vanidad por él…8 Cultivan su sensibilidad estética. No soportan quedarse dormidos completamente vestidos, ver una grieta en la pared repleta de chinches, respirar aire podrido, caminar sobre un suelo cubierto de saliva o comer junto a una estufa de queroseno. Intentan hacer todo lo posible por domar y ennoblecer su instinto sexual…Y así sucesivamente. Así es como actúan las personas civilizadas. Si quieres ser civilizado y no caer por debajo del nivel del ambiente al que perteneces, no basta con leer The Pickwick Papers y memorizar un soliloquio de Faust. No basta con parar un coche y dirigirse a la calle Yakimanka si todo lo que vas a hacer es salir huyendo otra vez una semana después.Debes trabajar en ello constantemente, día y noche. Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad. Cada hora es preciosa.¿De acuerdo o en desacuerdo?Anton

  10. 208

    John Cage. Carta con consejos para profesores y alumnos (Lee Nicolás Litman)

    Todos tenemos uno en nuestras vidas. Son maestros y maestras que nos transformaron, que dejaron huellas, que moldearon nuestros valores. O nos brindaron seguridad emocional. En mi caso, por ejemplo, una profesora de literatura que inculcó mi amor profundo por la palabra y los libros. En este caso, elegimos una carta para estudiantes escrita a mediados de los 60. Fue escrita por Corita Kent, una mujer que fue muchas cosas: artista, monja, activista y reconocida por combinar arte pop y espiritualidad. Una educadora que pensaba que el maestro no debía transmitir respuestas cerradas, sino habilitar formas nuevas de mirar el mundo. Su legado pedagógico se apoyaba menos en la autoridad y más en la experimentación, la curiosidad y la confianza en el proceso creativo. En sus clases proponía ejercicios poco convencionales: trabajar con objetos cotidianos, salir a observar carteles en la calle, escribir frases, recortar palabras de diarios o transformar errores enposibilidades estéticas. Para Kent, enseñar arte era enseñar a percibir. Con el tiempo, el texto fue popularizado por el gran compositor John Cage. Acá una carta tan inspiradora como un maestro que deja huellas. Lee el actor Nicolás Litman.***REGLA UNO: Encuentra un lugar en el que confíes y prueba a confiar en él durante un tiempo.REGLA DOS: Deberes generales de un estudiante: saca todo el provecho de tu profesor; saca provecho de tus compañeros.REGLA TRES: Deberes generales de un profesor: saca todo de tus alumnos.CUARTA REGLA: Considera todo como un experimento.QUINTA REGLA: Sé autodisciplinado: esto significa encontrar a alguien sabio o inteligente y elegir seguirlo. Ser disciplinado es seguir por el buen camino. Ser autodisciplinado es seguirlo de la mejor manera.SEXTA REGLA: Nada es un error. No hay ganar ni fallar, sólo hay que hacer.REGLA SIETE: La única regla es trabajar. Si trabajas, llegarás a algo. Es la gente que hace todo el trabajo todo el tiempo la que al final se da cuenta de las cosas.REGLA OCHO: No intentes crear y analizar al mismo tiempo. Son procesos diferentes.NOVENA REGLA: Sé feliz siempre que puedas conseguirlo. Disfruta. Todo es más liviano de lo que crees.REGLA DIEZ: Estamos rompiendo todas las reglas. Incluso nuestras propias reglas. ¿Y cómo lo hacemos? Dejando mucho espacio para las incógnitas. Consejos extras: * Sal siempre. Da vueltas por ahí.* Ve a todos los lugares.* Ve siempre a clase. Lee todo lo que caiga en tus manos. Mira las películas con atención, a menudo. Guárdalo todo: puede resultarte útil más adelante.

  11. 207

    Carta-lista de amor de Henriette Vogel (Lee Renata Milán)

    Son dos palabras que todo enamorado dijo alguna vez. “Mi amor…”. Un determinante posesivo y un sustantivo. En las cartas de amor, la frase significa mucho más que eso: una apertura de intimidad, la instalación de un tono, un contacto emocional... Dos palabras que condensan historia, deseo y cercanía. En esta carta, esa construcción es llevada al paroxismo. El lenguaje del amor en el límite, en la posesión absoluta, en la fusión total. Acá la escritora Henriette Vogel le escribe a Heinrich von Kleist, con quien después terminó haciendo un pacto suicida. Le dice “mi dulce melodía”, “mi anochecer”, “mi contento”, “mi pena”… Y así sigue la lista. Acá una carta de amor pero quizá más que eso. Un texto con el amado como paradoja permanente. El otro como un universo y fusión total. Lee la actriz Renata Milán.***Berlín, noviembre de 1811Mi Heinrich, mi dulce melodía, mi lecho de jacintos, mi alba y mi anochecer, mi océano de deleites, mi arpa eolia, mi rocío matutino, mi arco iris, mi bebé de pecho, mi corazón amado, mi contento y mi pena, mi resurrección, mi libertad, mi esclavitud, mi aquelarre, mi santo grial, mi aire que respiro, mi calor, mis pensamientos, mis deseos más cercanos y remotos, mi pecador adorado, mi consuelo de mis ojos, mi más dulce congoja, mi virtud más amable, mi orgullo y protector, mi conciencia, mi bosque, mi fulgor, mi espada y yelmo, mi generosidad, mi diestra, mi escalera celestial, mi San Juan, mi caballero, mi dulce paje, mi poeta puro, mi cristal, mi fuente de la vida, mi sauce llorón, mi amo y señor, mi esperanza y propósito más firme, mi constelación de ternura, mi caricia delicada, mi bastión, mi fortuna, mi muerte, mi quimera, mi soledad, mi espléndido navío, mi valle, mi recompensa, mi Werther, mi Leteo, mi cuna, mi mirra con incienso, mi voz, mi juez, mi dulce soñador, mi anhelo, mi alma, mi espejo de oro, mi rubí, mi zampoña, mi corona de espinas, mis mil maravillas, mi maestro y alumno, te amo por encima de todo pensamiento. Mi alma es tuya.Henriette.P.D.: Mi sombra a mediodía, mi primavera en el desierto, mi querida mamá, mi religión, mi música que suena dentro de mí, mi pobre y enfermo Heinrich, mi cordero pascual blanco y manso, mi puerta al cielo.

  12. 206

    Carta de amor desbordado de Vladímir Nabokov (Lee María Jesús Marcone)

    Desde que surgió este podcast, allá por 2018, grabamos decenas de cartas de amor. Las grabamos porque nos fascinan, porque son casi infinitas y quizá también sean las más vigentes en un momento en el que ya no mandamos cartas. El de Vladímir y Vera Nabokov fue un enamoramiento idílico y eterno. Ella fue su esposa, su musa, su mecanógrafa, su editora y su lectora ideal. El autor de “Lolita” le dedicó casi todos sus libros y estuvieron juntos más de 50 años. En esta carta, Vladímir le hace una declaración de amor desbordada. Yle dice -justo él- que se queda sin palabras -sin lenguaje- frente al deseo y la felicidad de tenerla. Lee la actriz María Jesús Marcone.***Mi ternura, mi felicidad, ¿qué palabras puedo escribirte? Qué extraño que, aunque el trabajo de mi vida sea escribir, no sepa cómo decirte cuánto te amo, cuánto te deseo. Qué agitación, y qué paz divina: nubes fundidas bajo la luz del sol, montículos de felicidad. Y floto contigo, en ti, en llamas y fundiéndome, y una vida entera contigo es como el movimiento de las nubes, sus caídas etéreas y silenciosas, su ligereza y suavidad, y la variedad celestial de contornos y tonos: mi inexplicable amor. No puedo expresar estas sensaciones de cirros-cúmulos.

  13. 205

    Carta de Harvey Milk: historia, legado y lucha por los derechos LGBTQ+ (Lee Macarena Barros)

    A Harvey Milk se lo puede definir de muchas formas. Fue un activista. Fue un impulsor de políticas contra la discriminación por orientación sexual. Fue más que eso. Fue el primer político abiertamente gay en ser elegido para un cargo público relevante en EE.UU. En 1977, ganó un escaño en la Junta de Supervisores de San Francisco. Y fue asesinado un año después. Pero su figura excede ampliamente el cargo que ocupó. Fue una voz pública en un momento en el que ser homosexual podía implicar pérdida detrabajo, persecución o violencia. Y su legado sigue vivo hasta hoy. Por ejemplo, fue Milk quien encargó al artista Gilbert Baker la creación de un símbolo para representar a la comunidad. Así nació la bandera con el arcoris, que se usa hasta hoy. En esta breve carta, Milk le escribe al presidente Jimmy Carter para defender los derechos homosexuales frente a la Proposición 6 de California. ¿Qué proponía esa iniciativa de ley? Buscaba prohibir que personas homosexuales —y también quienes defendieran sus derechos— trabajaran como docentes en escuelas públicas de California. Finalmente, esa proposición fue rechazada por los votantes en noviembre de 1978, en una derrota importante para los sectores conservadores que impulsaban la medida. Acá Milk le escribe a Carter. Acá unindispensable defendiendo los derechos humanos fundamentales. Lee le actriz Macarena Barros.***Estimado Presidente Carter: Ha habido una considerable cobertura de prensa sobre el discurso que pronuncié en la gran Celebración del Día de la Libertad Gay de San Francisco el pasado fin de semana. En él, le pedí que asumiera un papel de liderazgo en la defensa de los derechos de las personas gay. Como presidente de una nación que incluye entre quince y veinte millones de lesbianas y hombres gay, su liderazgo es vital y necesario. Le he adjuntado una copia de mis palabras para que las lea. Preste especial atención a la sección que comienza en la página seis. En la boleta electoral de California de noviembre de 1978 figurará unainiciativa llamada la Iniciativa Briggs, que prohibiría a las personas gay ejercer la docencia y tendría otras graves injerencias en los derechos individuales. Aunque se trata de un asunto de votación estatal, es también de gran importancia nacional, y esperamos que usted se oponga firmemente a ella. Agradecería mucho una respuesta a nuestro llamado de apoyo, y me sentiría honrado de trabajar junto a usted para proteger los derechos humanos de todos los estadounidenses. Con afecto,Harvey Milk

  14. 204

    Carta de amor de Paul Celan (Lee Osqui Guzmán)

    Sean bienvenidos y bienvenidas a la octava temporada de Epistolar. Estamos muy felices por este reencuentro con nueva música, nuevos lectores y, por supuesto, nuevas cartas que queremos compartir con vos. La música que estás escuchando es una creación original para el podcast de José Ferrufino, músico y amigazo de la casa. Pero basta de prólogos y vamos al episodio de hoy. Paul Celan fue uno de los grandes poetas de la segunda mitad del siglo XX. Desarrolló un lenguaje profundamente innovador, forjado en un duro periplo por la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Vivió en carne propia la ocupación nazi y la soviética. Perdió a sus padres en campos de concentración y él mismo sobrevivió a trabajos forzados. Pese a todo, decidió seguir escribiendo en alemán, la lengua de sus verdugos, porque sostenía que era la única forma de expresar la verdad de su experiencia. En medio de tanto horror, nosotros elegimos una carta de amor del poeta fechada en 1952. Celan vive en París y le escribe a la mujer que ama, la artista Gisèle Lestrange, a quien llama cariñosamente Maia. En esta carta intenta —y vaya si lo logra— nombrar una sensación extraña que muchos hemos tenido alguna vez: la de avanzar hacia el amor mientras detrás de nosotros se cierran las puertas de un mundo hostil. “Un segundo que inaugura el tiempo”, dice él. Lee el actor Osqui Guzmán.***París, 7 de enero de 1952, a las diez Maia, amor mío, quisiera poder decirte cuanto deseo que todo esto permanezca, permanezca para nosotros, permanezca para siempre. Mira, tengo la impresión al ir hacia ti, de dejar un mundo, de oír a las puertas dar portazos a mis espaldas, puertas y puertas, porque son numerosas las puertas de este mundo hecho de malentendidos, de falsas claridades, de engaños. Tal vez queden otras puertas aún para mi, tal vez no he vuelto a cruzar aún la explanada en la cual se despliega esta red de signos que me lleva lejos. Pero yo voy en camino, me escuchas, me estoy acercando, el ritmo -puedo sentirlo- se acelera, los fuegos engañosos se apagan uno tras otro, las bocas mentirosas se cierran sobre su saliva -nada de palabras, nada de ruidos, nada que acompañe mi paso-. Estaréahí, a tu lado, dentro de un instante, dentro de un segundo que inaugurará el tiempo.Paul

  15. 203

    Carta de Leonardo Favio a Julio Cobos luego del voto "no positivo"

    Este es el último episodio de nuestra séptima temporada. Como siempre,queremos darte las gracias por estar ahí y darle sentido a lo quehacemos. En las redes te iremos contamos las novedades y cómo sigueeste proyecto. Ahora, lo epistolar.Esta carta necesita un contexto vinculado con la historia reciente de laArgentina. Y mucho más teniendo en cuenta que este podcast seescucha en varios países de América Latina. Madrugada del 17 dejulio de 2008. Senado de la Argentina. Se votaba una ley queestablecía impuestos a las exportaciones de productos agropecuarios,que causó un conflicto agrario y un paro prolongado. En esos años,los precios internacionales eran altos y el Gobierno decidió captarparte de esa renta.Lavotación en el senado, esa noche, terminó 36 a 36. La decisión delos senadores dejó al entonces vicepresidente de la nación ytitular del Senado Julio Cobos frente al voto de su vida. Debíadesempatar. ¿Qué hizo? Votó en contra de su propio gobierno. Y elproyecto de ley finalmente cayó en el Congreso.Esodesató una gran crisis en el gobierno argentino, en ese momento acargo de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque dijo que votó para“garantizar la paz social del país”, Cobos nunca pudo sacarse lamochila de “traidor”. Y fue criticado por no renunciar a su cargoluego del voto. Lacarta que vas a escuchar fue escrita poco tiempo después por eldirector de cine e histórico militante peronista Leonardo Favio. Lereclama a Cobos que renuncie, le dice que su vida es desdibujada y lotrata con gran desprecio. Acá la dura carta de Favio a Cobos. Acála historia de una mancha que jamás envejece. Lee el escritor yguionista Pedro Saborido.****Sr.Vicepresidente de la república ArgentinaDr.Julio César Cleto CobosDemi mayor consideración:Creotener la solución para "el problema que lo conflictúa (segúnescuhé esta mañana -por el martes- en una radio). Es muy simple:renuncie. Renuncie al cargo que se ganó de upa, porque –no seengañe ni engañe- Ud. no fue elegido por el pueblo, sino por untraspié fatal del Dr. Kirchner. Aunque dudo que lo hará porque Ud.no siente culpa; o, mejor dicho, Ud. no tiene nivel para serculpable.Nosea atolondrado, renuncie y será el acto más heroico y aventuradode su desdibujada vida.LeonardoFavioPD:mucho le agradeceré -si estuviera dentro de sus posibilidades- meayude a pagar el costo de esta solicitada.LeonardoFavio

  16. 202

    Carta de Jim Jarmusch a su maestro John Cassavetes

    Todos tenemos en nuestra historia personal un gran maestro. Puede ser alguien que conocimos y nos marcó a fuego. Puede ser alguien a quien nunca vimos, pero su obra dejó en nosotros, de igual manera, un sello indeleble. Esta carta es la historia de uno de esos legados. El director Jim Jarmusch no tuvo un vínculo personal con John Cassavetes, pionero del cine independiente estadounidense y conocido por su enfoque innovador y realista. Pero sus películas lo moldearon, lo modificaron e inspiraron para hacer arte. Para hacer un cine que privilegia loauténtico y la libertad creativa. En esta carta, que es una forma de veneración, le dice que sus películas revelan toda la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. Y se rinde a sus pies: “John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón”, le confiesa el director de Flores Rotas. Lee la actriz y docente Soledad García. ***Siento algo muy particular cada vez que me dispongo a ver una de sus películas. Un sentimiento de anticipación: la llegada de algo que he esperado con ansiedad, una especie de iluminación cinematográfica. Espero un estallido de inspiración. Quiero ser un iluminado. Necesito que se me revelen las consecuencias secretas del corte de una escena a otra. Necesito entender cómo la crudeza de las posiciones de cámara o el granulado del material inciden en laecuación emocional de sus films. Quiero aprender de actuación a partir de los personajes, saber sobre la atmósfera y la luz de determinados escenarios. Estoy listo, preparado para absorber “la verdad a veinticuatro cuadros por segundo”. Pero lo que ocurre es que empieza la película, y la película me mete adentro, y de golpe estoy perdido en la oscuridad, solo, y los seres humanos ahora viven en ese mundo dentro de la pantalla y también ellos parecen perdidos y solos. Los miro. Observo cada detalle de sus movimientos; escucho con atención lo que dicen, los bordes gastados del tono de una voz, la malicia escondida en un fraseo. Ya no pienso en la “actuación”, ni en el “guión”, ni en la “cámara”. La iluminación que esperaba recibir de usted ha sido reemplazada por otra. Una iluminación que no invita al análisis; sólo a laobservación y la intuición. Sus películas, John Cassavetes, son sobre el amor, la confianza y la desconfianza; sobre la soledad, el gozo, la tristeza, el éxtasis y la estupidez. Son sobre lainquietud, la ebriedad, la resistencia y la lujuria; sobre el humor, la terquedad, la falta de comunicación y el miedo. Pero básicamenteson sobre el amor, y uno se ve arrastrado a un lugar mucho más profundo que el que puede mostrar cualquier estudio sobre la “forma narrativa”. Lo que sus films iluminan y terminan revelando es que una cosa es el celuloide y otra son la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón.

  17. 201

    Carta de amor de Georgia O'Keeffe

    Georgia O'Keeffe fue una artista de vanguardia. Considerada por muchos como la “madre del modernismo estadounidense”. Una de sus máximas exponentes del Siglo XX. Su obra se caracteriza por flores brillantes, pinturas vívidas y paisajes infinitos de Nuevo México, lugar que la enamoró desde el primer momento. Sus pinturas, que se vendieron por millones de dólares, tienen un sentimiento romántico por la naturaleza y el espiritualismo. Pero la idea de este episodio no es hablar sólo de su sentimiento por el arte sino también de los otros, del amor romántico. Georgia conoció al fotógrafo Alfred Stieglitz -él le llevaba 24 años- y sucedió un flechazo. Pronto, se convirtieron en amantes legendarios. Pronto ella se trasladó a Nueva York para vivir con él. Pronto se casaron. Ella era una artista que buscaba su destino. Él la animó, la fotografió desnuda, se casó con ella y le fue infiel. Esta carta es de los primeros años de ese vínculo. Ella lo extraña hasta la punta de los dedos. Lo desea. Arde. Se consume sin él. Le dice que está ciega y loca por él. Amor de artista. Amor encendido. Amor que, algún día, se termina. Pero quién nos quita tanto fuego. Lee desde México Marijó Cantellano.Nueva York, 13 de junio de 1918Supongo que llegarás en unos minutos, pero tengo que levantarme y escribirte —es necesario, debo hacerlo—. He estado aquí acostada, escuchándote en la oscuridad, con el rostro ardiendo. Te extraño hasta la punta de los dedos; es un dolor físico real. Mientras subía por la calle hacia la puesta del sol después de cenar, me pregunté: ¿podré soportarlo? La terrible delicadeza y belleza de tu intensidad... No lo sé. Tal vez tenga que huir. Parece casi demasiado. Y aquí, acostada, deseándote con un dolor que lo abarca todo —no solo deseándote: amándote, sintiéndote—, todas las partes de mi cuerpo tocadas y besadas, consciente de ti. Un volcán no es nada comparado con esto. No conozco palabras que expresen su ardor, lo que consume. Aun así, de algún modo siento que puedo estar tranquila cuando vengas, que podré controlarme. Aunque siento que crece... Siento que llegará el momento en que no podrécontrolarme, en que estaré ciega y loca. La mujer que estás creando parece haber ido mucho más allá de mí, casi fuera de mi vista. Georgia

  18. 200

    Ramón Carrillo: la carta de un imprescindible

    Es muy conocido el poema de Bertolt Brecht que dice: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. En este último grupo, sin dudas, estaba Ramón Carrillo. Fue cirujano, neurobiólogo y médico sanitarista. Uno de los neurocirujanos más prestigiosos del mundo en la década del 40. Alguien que dejó la actividad privada, con la que se podría haber hecho rico, para dedicarse a la actividad pública y los pobres. Carrillo fue la primera persona que ejerció el cargo de ministro de Salud deArgentina, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Logró erradicar enfermedades endémicas como el paludismo, hizo desaparecer la sífilis y las enfermedades venéreas. Durantesu trabajo en el ministerio, entre 1946 y 1951, se construyeron 21 hospitales con una capacidad de 22 mil camas. Se estableció la gratuidad de la atención de los pacientes, los estudios, lostratamientos y la provisión de medicamentos. Un novedoso tren sanitario recorría el país haciendo análisis clínicos y radiografías y ofreciendo asistencia hasta en los lugares más remotos. Cuando Juan Domingo Perón fue derrocado por los militares en 1955, Carrillo fue perseguido, sus bienes incautados y hasta se lo acusó deenriquecimiento ilícito. Lo tildaron de “ladrón de nafta”. Justo a él. Carrillo escribe a su amigo, el periodista Segundo Ponzio Godoy. Lo hace desde Brasil, donde está exiliado. Allí murió a los 50 años, pobre, enfermo y lejos de su tierra. Acá un texto lleno de dignidad del médico sanitarista. Acá el de la tarea titánica. Acá un hombre digno, un imprescindible. Lee el actor y director Carlos March.***Belém do Pará, 6 de septiembre de 1956Mi querido Ponzio: Yo no sé cuánto tiempo más voy a vivir, posiblemente poco, salvo un milagro. También puedo quedar inutilizado y sólo vivir algo más. Ahora estoy con todas mis facultades mentales claras y lúcidas y quiero nombrarte el albacea de mi buen nombre y honor. Quiero que no dudes de mi honradez, pues puedes poner las manos en el fuego por mí. He vivido galgueando y si examinas mi declaración de bienes y mi presentación a la Comisión Investigadora, encontrarás la clave de muchas cosas. Vos mismo intuiste con certeza lo que pasaba en mí y me ofreciste unos pesos. Por pudor siempre oculté mis angustias económicas, pero nunca recurrí a ningún procedimiento ilícito, que estaba a mi alcance y no lo hice por congénita configuración moral y mental. Eran cosas que mi espíritu no podía superar. Ahoravivo en la mayor pobreza, mayor de la que nadie puede imaginar, y sobrevivo gracias a la caridad de un amigo. Por orgullo no puedo exhibir mi miseria a nadie, ni a mi familia, pero sí a un hermano como vos, que quizás (conociéndome) puedas comprenderme. No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, peroen todo caso si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esta obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como un malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias. Ellos pueden ayudarte. Mi capacidad de trabajo está muy reducida; vivo como médico rural en una aldea.(...) Poco a poco mi organismo ha comenzado a desintegrarse definitivamente. Heaceptado todo con la resignación que me es característica. No tengo odios y he juzgado y tratado a los hombres siempre por su lado bueno, buscando el rincón que en cada uno de nosotros alberga el soplo divino. El tiempo y solo el implacable tiempo, dirá si tuve razón o no alescribirte esta carta, ya que en el horizonte de mis afectos, no veo a nadie más capaz que vos de tomar esta tarea cuando llegue el momento, que llegará, cuando las pasiones encuentren su justo nivel.Ramón

  19. 199

    Fernanda Montenegro: Una carta y un “no” con convicción

    Esta es una carta sobre un no. Una carta de rechazo. Pero no un rechazo cualquiera sino uno que habla mucho de quien lo hace. Corría el año 1985 en una Brasil que recién recuperaba la democracia. El presidente era José Sarney. El entonces ministro de cultura José Aparecido de Oliveira llamó a la enorme actriz Fernanda Montenegro para sustituirlo al frente de esa cartera. Era una oferta tentadora. Nada menos que un ministerio. Nada menos que convertirse en la primera mujer en un cargo de primer nivel del gobierno federal. La ganadora del Oscar por la película “Estación Central” le contestó con esta carta en la que no acepta el cargo. Pero quizá eso es lo de menos. Termina siendo una preciosa declaración de amor por el oficio. “El teatro nunca ha sido fácil ni seguro. Pero esees mi lugar”, contesta. Acá Fernanda Montenegro. Acá una carta de principios y de dignidad. Lee la actriz Ana Karen Sahagún.****Querido amigo José Aparecido de Ollveira: Como ciudadano siempre he hecho de mi oficio un instrumento de participación política. Como artista he hecho mi participación política dentro de mi profesión, al margen de la afiliación partidista, porque entiendo que el escenario esdefinitivamente el espacio más libre que el hombre ha creado. Si observamos las etapas de un país, sabremos exactamente de qué país se trata. (...) Conmovida, feliz y honrada, veo el recuerdo del nombre de una actriz para el Ministerio de Cultura como una conquista histórica, culturalmente hablando. Recientemente, los artistas de este país fueron convocados a un gran futuro y a un gran cambio. Las oposiciones políticas montaron plataformas, estos mismos artistas, preparando el espectáculo, "calentaron" a las multitudes en las plazas, fortaleciendo a los liderazgos que aúnno confían en sí mismos como comunicadores. Una vez fortalecidos, estos líderes políticos pasaron a ocupar el centro de la escena. Los artistas, una vez cumplida su misión, se retiraron. Las masas humanas se impusieron. A partir de entonces, todos nosotros, unidos, iniciamos la construcción de un nuevo Brasil. (...) La encuesta que se me pidió pidió, autorizada por el presidente José Sarney, revela el gesto limpio, independiente y original del hombre que, al frente de la Nación en este momento de tanta esperanza, deposita su confianza en una brasilera entusiasta y consciente. A esta invitación debo responder con la misma limpieza de propósito. Considero que el Ministerio de Cultura es el núcleo del actual Gobierno. A mi entender, ninguna otra es superior a ella. Marcará el tono de la Nueva República. Y, para ser de otra manera, sería mejor no haberlo creado, permítanme decir con todo respeto y confianza. La participación en este ámbito no puede ejercerse en un marco de nostalgia, pérdida o destierro. Ante la encuesta que se me hizo, repaso mi vida y comprendo que mi profundo amor por el ejercicio del teatro aún no se ha agotado. Al contrario: está más vivo quenunca. Al salir del teatro ahora, la sensación que tendría sería la de una vida inacabada. Creo firmemente que todo ciudadano debe ejercer su arte o su trabajo en conformidad con su vocación. Sería una frivolidad si, pensando así, actuara de otra manera. No es fácil decir que no. No veo que sea más fácil decidirse por el teatro. O más seguro. El teatro nunca ha sido fácil ni seguro. Pero ese es mi lugar. Estoy seguro de que todos los intelectuales, artistas y entidades que me han mostrado su apoyo, a través decartas, telegramas, llamadas telefónicas y visitas, comprenderán mi opción. Puede parecer una frase rimbombante y teatral, pero no hay que temer ni al teatro ni a las palabras. En estos nuevos tiempos, me gustaría que usted, Aparecido, así como el Presidente José Sarney, comprendieran que la mejor manera de prestarmis servicios a la cultura brasileña es permanecer en el escenario, donde seguiré a disposición de mi país, humildemente. De tu amigo, cuyo sentimiento básico es la fidelidad. Fernanda Montenegro

  20. 198

    Boris Pasternak y Renata: una carta de amor

    Esta es una carta de amor. Pero quizá es más que eso. Es el documento de una historia de amor, que nació y vivió a través de las cartas. Tiene como protagonistas al novelista ruso Boris Pasternak y a la poetisa alemana Renata Schweitzer. Luego de escuchar una emisión radial sobre la novela “Doctor Zhivago”, que escribió Boris, ella le mandó una carta, una fotografía y un poema. La respuesta de Pasternak, desde la cama de un hospital, no se hizo esperar. A partir de ese momento, comenzaron un intenso intercambio epistolar -se vieron alguna vez- que se interrumpió con la muerte de él a inicios de los 60. El precioso libro “Cartas a Renata” recoge esa correspondencia que derriba barreras -pensá en las dificultades de la Guerra Fría-, edades y distancias. Acá un botón de muestra de la apasionada pluma de Boris. Acá la construcción de una guarida epistolar. Lee la actriz, cantautora y poeta Aylin Britzel.***12 de agosto de 1958Querida Renata: Mi ternura hacia usted hace ya mucho que ha ido más lejos de lo que expresa el lenguaje de mis tarjetas. Mis cartas me parecenartísticamente contenidas y frías. Conservemos, no obstante, estas fronteras; vamos a quedarnos entre ellas. Se ha perdido, por lo visto, una de mis tarjetas para usted. Y en las que ha recibido se me han olvidado muchas cosas y a muchas otras no he contestado. Enjulio llegó una carta suya, que traía dentro flores de jazmín. He visto con toda claridad el día de verano por la tarde en Marburgerstrasse, el calor cegador sobre el pavimento; las tiendas de un solo escaparate, de frutas y hortalizas; los matorrales florecientes, en un pequeño jardincillo en el lado de la sombra... Y mi corazón se llenó hasta rebosar de la vida y de la perceptible autenticidad que la rodeaban. En nuestro jardín, en ese momento, florecía otro jazmín igual. No le he contestado a su anunciada venida aquí. Querida niña loca, si usted viene a M., naturalmente sin falta, al domingo siguiente de su llegada tiene que venir a comer -esto es indiscutible- a nuestra casa, en Peredelkino. Ya encontraré a alguien -personalmente no tengo derecho a entrar en el consulado- a quien poder pedir que vaya por usted y la traiga a nuestra casa. Pero, ¿qué falta le hago a usted antes de salir “J.” en la edición de Fischer y se aclare su destino en Alemania? ¿Qué puede esperarde mí cuando el cuerpo y la sangre son para mí el trabajo? Mientras no conozca mi trabajo, quiero y debo permanecer para usted como unaidea inmaterial. ¿Con qué la voy a subyugar, con qué la voy a conquistar? Por eso le pido que aplace su visita por un año, y ya verá cuánto sentido y cuánta belleza reportará con esto a nuestro encuentro, y cuánto más necesaria me resultará entonces su ayuda, su consejo,¡usted misma! El hombre que prometió enviar mi correo en primavera está vivo. Podemos confiar en que esas noticias de abril las recibirá usted en septiembre. Que el Señor la bendiga en España. ¡Con qué exactitud y qué conmovedoramente ha escrito mi dirección en ruso! Boris

  21. 197

    La carta de Tom Hanks para conseguir su primer papel en cine

    Hay cartas que son un lance, un probar a ver qué pasa… Algo así como tirar una botella al mar. Quizá, quien te dice, alguien la recoge y lee tu mensaje. Esta carta tiene una historia que va de eso. Corría el año 1974. Un adolescente llamado Thomas Jeffrey Hanks queda maravillado después de ver la película “El golpe”, de George Roy Hill, con Robert Redford y Paul Newman. Ese joven decide escribile al director para presentarse. Quiere que lo miren, quiere ser descubierto, aunque -dice- “soy un don nadie. Mi físico no es deslumbrante y ni siquiera puedo dejarme el bigote”. No se sabe si Hill, quien falleció en 2002, contestó esta carta alguna vez. Pero eso importa poco ahora. Ese joven se convirtió en Tom Hanks, uno de los actores más talentosos de su generación, ganador de dos Oscar por las películas “Philadelphia” y “Forrest Gump”. Acá la carta de un chico que sueña. Acá la botella llegando al otro lado del mar. Lee el actor Joel Fazzi. ***Estimado Sr. Hill: Habiendo visto su fantástica y galardonada película “El golpe”, protagonizada por Paul Newman y Robert Redford, y habiéndola disfrutado mucho, me parece totalmente adecuado y apropiado que usted me "descubra". Ahora bien, sé lo que está pensando: "¿Quién es este chico?", y comprendo sus recelos. No soy nadie. Nadie fuera del instituto Skyline ha oído hablar de mí... Mi aspecto no es espectacular. No tengo el físico de un dios griego y ni siquiera me crece el bigote, pero supongo que si la gente paga por ver ciertas películas... pagará por verme a mí. Vamos a concretar los detalles de mi descubrimiento. Podemos hacerlo como se descubrió a Lana Turner: yo sentado en un taburete de una heladería, tú entras, me ves y, ¡bum!, soy una estrella. O quizá podamos hacerlo así: un día entro en tu oficina y te suplico que me des un trabajo. Para deshacerte de mí, me das un papel de suplente en tu próxima película. Durante el rodaje, la estrella se rompe una pierna en el camerino y, como ya vas con retraso, me pones arbitrariamente en su lugar y, ¡BANG!, soy una estrella. Todos estos planes me parecen bien, o podemos hacerlo como tú quieras, ¡a mí me da igual! Pero dejemos una cosa clara. Sr. Hill, no quiero ser una gran estrella de Hollywood con chicas revoloteando a mi alrededor, solo un chico americano de pueblo que ha triunfado, tiene un Porsche y llama a Robert Redford "Bob". Atentamente, Suamigo para siempre, Thomas J. Hanks

  22. 196

    La carta de ruptura del novio de Sophie Calle

    Sophie Calle es una artista conceptual francesa. Una mujer a la que, una vez, le pasó lo que a muchas: le rompieron el corazón. Lo hicieron de una mala forma: con un correo electrónico, que era una gélida y amarga despedida. Terminaba con las palabras "cuídese mucho". Ella no supo qué responder. “Era casi como si no hubiera estado dirigido a mí”, dijo. Entonces, le pidió a 107 mujeres, elegidas por su profesión o habilidades, que interpretaran esta carta, que la analizaran, que la bailaran, que la cantaran, que la comentaran y así un largo etcétera. En esa gran respuesta coral participaron artistas, profesoras, traductoras, abogadas, escritoras, tarotistas, psicoanalistas, historiadoras, curadoras… Y la lista continúa, con un sinfín de evaluaciones de la carta desde distintas posiciones y puntos de vista. Así nació la instalación que bautizó con el nombre “Cuídese mucho”, que fue aclamada por la crítica internacional en la Bienal de Venecia en 2007. En este episodio, publicamos la carta original del novio de Sophie. Un adiós frío, sí. Pero también un motor de creación colectiva. Lee la actriz Inés Efrón.***Sophie: Llevo un rato queriendo escribirle y contestar a su último e-mail. Al mismo tiempo, me parecía mejor hablar con usted y decir lo que tengo que decirle de viva voz. Por los menos esto quedará ya escrito. Como ya sabe, últimamente me he sentido mal. Como si ya no fuese yo mismo en mi propia existencia. Una especie de angustia terrible contra la que poco puedo hacer salvo avanzar a toda prisa en unintento por dejarla atrás, como he hecho siempre. Cuando nos conocimos, puso una condición: no convertirse en la “cuarta”. He respetado el compromiso: ya hace meses que dejé de ver a las “otras”, puesto que no tenía forma de seguir frecuentándolas sin convertirla a usted en una de ellas. Creía que eso sería bastante, creía que el quererla yo y el querermeusted bastaría para que la angustia -que meempuja siempre a buscar en otros lugares y me impide por siempre jamás estar tranquilo y sin dudarlo ser simplemente feliz y “generoso”- se calmase con su presencia y con la certeza de que el amor que me aportaba era lo más beneficioso para mí, lo más beneficioso que haya conocido jamás, como bien sabe. Pensé que escribir pondría remedio, que disolvería mi “intranquilidad” y me permitiría ir a su encuentro. Pero no. Me siento aún peor, no puedo ni decirle en qué estado me encuentro. Así, esta semana, empecé de nuevo a llamar a las “otras”. Sé lo que eso significa para mí y a qué ciclo me arrastrará. No le he mentido nunca y no estoy dispuesto a empezar a hacerlo hoy. Al principio de nuestra relación, usted había anunciado otra regla: que el día en que dejásemos de ser amantes, no se plantearía volver a verme. Sabe hasta qué punto esta imposición me resulta desastrosa, injusta (puesto que sigue viendo a B., R., …) y comprensible (evidentemente…); de modo que no podría nunca convertirme en amigo suyo. Pero hoy, el hecho de que acepte plegarme a su voluntad, a pesar de que “-echaré ”-terriblemente en falta verla, hablar con usted, aprehender su visión de las cosas y los seres y sudulzura conmigo da cuenta de la importanciade la decisión que tomo. Pase lo que pase, tenga presente que no dejaré de amarla de ese modo que me es propio como lo hice desde que la conocí; un modo que seguirá vivo en mí y, estoy seguro, no morirá. Pero hoy, sería la peor de las farsas tratar de prolongar una situación que, lo sabe tan bien como yo, ya no tiene remedio por respeto al amor que le tengo y al amor que me tiene y que me obliga ahora a ser franco con usted, como un último tributo a lo que compartimos y que será, por siempre, algo único. Me hubiese gustado que las cosas fuesen de otro modo. Cuídese mucho.X

  23. 195

    Carta de Penélope Cruz a su suegra Pilar Bardem

    La relación suegra-nuera es tema de larga data; en algunas familias, motivo de agrio conflicto. Ya con sólo mencionarlo se nos vinen a la cabeza un montón de estereotipos e inclusos algunos chistes. Pero esta historia está lejos de eso. Por el contrario, es una historia de admiración y respeto mutuo. En 1997, la actriz Penélope Cruz compartió cartel con la enorme Pilar Bardem en la película “Carne trémula”, de Pedro Almodóvar. Las vueltas del destino quisieron que Penélope y Pilar se convirtieran en nuera y suegra porque ella se casó con Javier Bardem, también actor y claro hijo de Pilar. Penélope escribe esta carta poco tiempo después de la muerte de Pilar. La acompaña con una foto de ellas en una escena de la película. Leagradece por el tiempo compartido, le dice que no podía soñar una suegra mejor y le dice que fue un honor tenerla cerca y siempre dispuesta a alzar su voz ante las injusticias. Acá Penélopedespidiendo a Pilar. Acá una nuera amando a su suegra. Lee la actriz Alba Enguita. ***Querida Pilar: Miro esta foto y me pregunto cuál habría sido nuestra reacción si alguien nos hubiese dicho en ese momento que el destino tenía maravillosos planes para unirnos más allá del cine. Que aquel parto con Pedro fue también un ensayo de la vida misma. O quizás ahí las dos ya lo sabíamos? Siempre fuiste tan buena conmigo! No se puede soñar una suegra mejor. Gracias por todo el amor que nos has dado ,a tus hijos, a tus nietos, a todos tus familiares y amigos. A mi me has dado muchísimo. Gracias por haberte puesto siempre del lado del que más lo necesita. Por alzar tu voz ante las injusticias. Por dejarte la piel luchando por mejorar las condiciones de vida de los miembros más necesitados de nuestro sector, sin esperar nunca nada a cambio. No se puede olvidar que en nuestra profesión muchas cosas han mejorado gracias a tu grandísimo esfuerzo a lo largo de los años, sin rendirte en ningún momento. Eres admirable. Gracias por compartir conmigo todos estos años tu sabiduría. ¡Y tu humor! Te quiero muchísimo. Siempre te llevaré en mi corazón. GraciasPilar.

  24. 194

    Carta de Sol LeWitt a Eva Hesse sobre el bloqueo creativo

    Sol LeWitt fue pintor, diseñador gráfico, dibujante, fotógrafo y escultor, aunque a él le gustaba llamarlas “estructuras”. Un referente del minimalismo y, principalmente, del arte conceptual. Su obra es parte indispensable de los fondos de los principales museos de arte contemporáneo del mundo. Sol era muy amigo de la escultora Eva Hesse. A raíz de esa amistad, a mediados de los 60 le escribe una carta contándole sobre una severa crisis creativa y en la que también se quejaba sobre su producción. El le contesta con esta preciosa carta, que es un alegato sobre la creación artística, pero que sirve para cualquier proceso personal. Le aconseja que deje de pensar y de preocuparse tanto, que haga trabajos locos y sin sentido. Y que explore sus miedos y ansiedades a través del arte. Se puede resumir todo con una palabra: “haz”. Acá un maestro dando consejos. Sirven para el arte. Sirven para la vida. Lee la cantautora, guionista y directora audiovisual Gina Carolina.***Querida Eva, Hace casi un mes que me escribiste y posiblemente has olvidado cómo era tu estado mental (aunque lo dudo). Parece que sigues como siempre y que, tratándose de ti, estás en estado de odio. ¡No! Aprende a mandar a tomar por culo al mundo de vez en cuando. Tienes todo el derecho a hacerlo. Simplemente deja de pensar, preocuparte, de mirar por encima del hombro preguntándote, deja de dudar, temer, sufrir buscar la salida de emergencia, luchar, aferrarte, confundirte, rascarte, murmurar, trastabillarte, tartamudear, tropezar, resbalar, gruñir, lamentar, hacer trampas, revolverte, insultar, criticar, aullar, sacudir, calcular, gemir, afilar, desollar, mesarte el pelo, despiojarte, mearte, hurgarte la nariz, apretar el culo, meter el dedo en el ojo, señalar, escabullirte, aburrirte de esperar, dar pequeños pasos, mirar mal, rascarte la espalda, perseguir, calumniar y molerte, molerte, molerte la cabeza de tanto pensar. Para y simplemente ¡HAZ! El trabajo que estás haciendo suena muy bien. Haz más. Más cosas sin sentido, locas… lo que sea… Hazlo hasta hartarte sin pararte a pensar. Intenta despertar algo dentro de ti. En el fondo, eres lo que se esconde en la parte más secreta de tí. No te preocupes por lo ‘cool’, haz tus propias cosas ‘no cool’. Haz cosas tuyas, tu propio mundo. Si tienes miedo, sácale provecho a ese temor: dibuja y pinta ese miedo y ansiedad. Y deja de preocuparte de cosas grandes y profundas como “decidir sobre el sentido de la vida”. Tienes que practicar y aprender a ser estúpida, tonta, vacía, a no pensar. ¡Entonces serás capaz de HACER! (...)Pero si crees que tu vida sería más fácil si dejaras de crear, entonces para. No te castigues a ti misma. Sin embargo, creo que crear está tan intrínsecamente metido en ti que te sería más fácil ¡HACER! De alguna forma, entiendo tu actitud porque tengo esas mismas dudas de vez en cuando. También tengo ‘reevaluaciones agónicas’ de mi trabajo: momentos en los que lo cambio todo tanto como puedo, odio todo lo que he hecho e intento rehacerlo de una forma diferente y mejor. Tal vez, necesito ese proceso para empujarme hacia adelante… la sensación de que puedo hacerlo mejor que esa mierda que acabo de terminar. Quizá tú necesites tu agonía para llevar a cabo lo que haces. Y tal vez te incite a hacerlo mejor. Pero es muy doloroso, lo sé. Sería mejor si tuvieras la confianza de, sencillamente, hacer las cosas y no pensar más en ellas. Ya sé que sólo tenemos energía para trabajar una cantidad de tiempo y el resto del día se queda libre para nuestros pensamientos, pero a la hora de trabajar o antes de trabajar, tienes que vaciar tu mente y concentrarte en lo que estás haciendo. Después de haber hecho algo, ya está hecho y punto. Con el tiempo te darás cuenta de que algunas cosas son mejores que otras pero también podrás ver hacia qué dirección te encaminas. (...) Impáctate a ti misma. Tienes en tu mano la habilidad de hacer cualquier cosa. Con amor,Sol

  25. 193

    Carta abierta de Zoe Leonard: "Quiero un presidente"

    Zoe Leonard es una artista reconocida en su país, Estados Unidos, y en el mundo. Una mujer que en su obra fusiona la fotografía, la escultura y la instalación con temas como el género, la sexualidad, la pérdida y el paisaje urbano. También es una feminista y activista queer comprometida. En 1992, la poeta Eileen Myles decidió postularse como candidata a la presidencia junto a George H. W Bush, Bill Clinton y Ross Perot. Su sola presentación ya era un gesto a contrapelo de los políticos tradicionales al ser una mujer gay proveniente de una comunidad directamente afectada por la pobreza y el SIDA. A propósito de esas elecciones, Zoe Leonard escribió esta carta en apoyo a la candidatura de la poeta. Una carta abierta en forma de poema que narra ese clima de época, pero que tiene un llamado a la acción y una actualidad que resultan abrumadoras. Lee la artista Lina Botero. ***Quiero una lesbiana de presidenta. Quiero una persona con SIDA de presidente y un maricón de vicepresidente y quiero a alguien sin seguro médico y que haya nacido en un lugar donde la tierra esté tan saturada de desechos tóxicos que no haya podido elegir si le daba leucemia. Quiero una presidenta que haya abortado a los dieciséis y quiero un candidato que no sea el menos malo. Quiero un presidente que haya perdido a su amante por culpa del SIDA, que todavía lo vea cada vez que cierra los ojos y sepa qué se siente abrazar a alguien que se muere. Quiero a un presidente que no tenga aire acondicionado, que haya hecho fila en la clínica, en la EPS, en la oficina de bienestar social y haya estado desempleado, que haya sido despedido, acosado sexualmente, agredido por marica y que haya sido deportado. Quiero a alguien que haya pasado la noche en la cárcel, al que le hayan quemado la casa y que haya sobrevivido a una violación. Quiero a alguien que se haya enamorado y sufrido por amor, que respete sexualmente a los demás, que haya cometido errores y aprendido de ellos. Quiero una mujer negra de presidenta. Quiero a alguien con los dientes torcidos y con actitud, alguien que haya comido esa asquerosa comida de hospital, alguien que se trasvista y haya consumido drogas y estado en terapia. Quiero a alguien que haya sido acusado de desobediencia civil. Y quiero saber por qué esto no es posible. Quiero saber en qué momento empezamos a creer que un presidente es siempre un payaso. Siempre un proxeneta y nunca una puta. Siempre un jefe y nunca un trabajador. Siempre un mentiroso, siempre un ladrón, que permanece impune.#zoeleonard #gay #epistolar

  26. 192

    Carta corrosiva de Pedro Lemebel a Santiago Piñera

    Decir que Pedro Lemebel fue un escritor reconocido le queda chiquito como presentación. Y es algo injusto. Fue un performer, un militante comunista y por la diversidad sexual. Fue un gran provocador, alguien que ponía el cuerpo en espacios públicos de Santiago de Chile en los estertores de la dictadura de Pinochet. Formó, junto al poeta Francisco Casas, un dúo que se llamó Las Yeguas del Apocalipsis, que irrumpía de forma sorpresiva -e irreverente por supuesto- en lanzamientos de libros y exposiciones de arte. Una muestra de ese estilo contestario es esta carta que le escribe al entonces candidato a presidente Sebastián Piñera. Le dice que es frívolo. Le dice que es ambicioso. “Usted que va por la vida tasando y preguntando cuánto vale todo”, escribe en un fragmento. Acá Lemebel diciendo algunas verdades. Acá escribe un mito de la contracultura chilena. Lee el actor y director Rafael De la Reguera.***Demasiado barato quiere comprar este paisito, don Piñi; usted que va por la vida tasando y preguntando cuánto vale todo. Y de un guaracazo se compra medio Chiloé, con botes y palafitos incluidos. (...) ¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener. Me causa asombro que, más encima, quiera dirigirnos la vida desde La Moneda. Muy barata quiere rematar esta patria, don Piñi, y sólo con un discurso liviano de boy scout buena onda. Pura buena onda ofrece usted, don Piñi boy, como si estuviera conquistando al populacho con maní y papas fritas. Nada más, el resto pura plata; empachado de money, quiere pasar a la posteridad sólo por eso. Porque cuando cita mal a Neruda se nota que a usted le dio sólo para los números y no para la letra. Es decir, usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión, poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo. Las heridas se parchan con dólares. La memoria queda atrás como una tétrica película que olvidar. Sin vacilar marchar, que el futuro es nuestro (parece himno de la juventud nazi). Así arenga usted a este pueblo embelesado con los adelantos urbanos hechos por la Concertación. Nadie sabe para quién trabaja, y usted la encontró lista. O sea, usted se pasa de listo, don Piñi. Quiere hacernos creer que siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la dictadura (....) Mire usted qué fácil le resultaba tratar de transformar el Mapocho en un Sena con sauces. Puro arribismo, intentar esticar con terracitas y botecitos parisinos a nuestro roto Mapocho, quizás lo único rebelde que le va quedando a esta ciudad. Qué delirio, míster Piñi, ¿por qué no se va a Europa si cacha que nunca va a poder blanquear la porfiada cochambre india de nuestra raza? Quizá todo el país se acuerda de usted formando parte de la nata panzona del derechismo empresarial. Por entonces, en aquella época de terror, quien hacía fortuna de alguna manera era a costa de las garantías de la represión. Usted llenaba sus arcas, don Piñi, y nosotros sudábamos la gota gorda, o la gota de sangre. Fíjese que no se nos ha olvidado, y nunca se nos olvidará, aunque a usted le reviente que el pasado aflore cuando menos se lo espera. (...) Pero le falta la cultura a su centroderecha inmediatista. No hay peso intelectual en su carnavaleo de propaganda. Nada más que modelos tetudas y parientes de hippysmo revenido. Demasiado barato quiere rematar este país, Piñito. Ni siquiera basta con su cátedra fantasma en las aulas de Harvard. Tampoco, usar de propaganda la limosna que puso por mi amiga Gladys en sus últimos momentos; eso es muy feo, y de mal gusto. Sobre todo para usted que es tan humanista cristiano. (...)Lástima que la oferta de su vanidosa feria de variedades huele a ventaja populista. Nada más, don Piñi; el resto, esperar con cueva lo que ocurra.

  27. 191

    Carta de Carlos Monsiváis sobre el exilio

    Escribió crónicas. Escribió ensayos. Escribió narrativa. Textos biográficos. Y escribió un libro que amamos. Se llama “El género epistolar: Un homenaje a manera de carta abierta”. Todo eso hizo Carlos Monsivais, un emblemático promotor de la cultura mexicana y alguien que ligitimó, desde la academia, elementos como la caricatura, la lucha libre, las artesanías, el teatro y el cine. Un hombre de intereses diversos, un cronista indispensable de su país. En algún momento de su vida, en la década del 70, Monsivais fue invitado por la Universidad de Essex para dar clases. Esta carta es un pequeño fresco de esos días, en el que se mezclan el frío inglés, su impericia para la cocina y su admiración por la obra de Octavio Paz. Lee el actor y cantante Pedro Armenta.***Querido José Luis: Aquí me tienes, muerto de frío, leyendo el día entero literatura mexicana, queriendo aprovechar el tiempo como si se tratase de la repartición de una herencia, con elterror de atender a la lavandería, de cocinarme el desayuno (que invariablemente consiste en la cima de mis capacidades domésticas: una taza de té) y de distribuir mis ingresos. Sé que fracasaré pero el intento es divertidísimo. Por lo demás, mi proyecto de trabajo va muy en serio (hasta el momento). Consiste en la preparación de dos libros, más o menos simultáneos. Uno, de ensayos sobre los escritores, las figurasmexicanas que me importan (de Vasconcelos a Revueltas, pasando por Reyes, Cuesta, Torri, Cabrera, etc.), ya lo tengo prácticamente escrito en una primer versión. El otro, sobre cultura nacional y cultura colonial, me parece muy difícil y estoy apenas allegándome bibliografía y tomando notas. Leo mucho (la biblioteca de Essex es magnífica). Ahora estoy con Altamirano y Payno. En la siguiente lista figuran Ramos, Zea, tú (me interesa mucho releer “La expresión nacional”), Octavio Paz. De éste he releído “El laberinto de la soledad” de un modo intenso: qué manera de construir una verdad literaria al margen de las inexactitudes o los graves errores de interpretación. Por lo demás, estos proyectos son lo más interesante que me ha ocurrido. Doy cuatro clases a la semana, hago una vida de austero cenobita y voy los weekends a Londres a ver cine. Una monotonía recompensante. Lo del “baño de anonimato” de que me hablabas, me está resultando genial. No tengo tiempo de nostalgias o depresiones,porque debo leer muchísimo y nadie me distrae porque nadie me conoce. Me hacía falta esta soledad y trataré, empecinadamente, de prolongar la estancia. Aunque el fisco inglés es mortífero. (...) Veo a Octavio Paz que está sensacional, irritante, estimulante, contradictorio, mudable y siempre alerta, inteligentísimo y obsesionado con México. Llega allá en enero; ojalá la Universidad lo asimile. Me imagino que están en el agobio: fin de sexenio y una situación política tensa y una atmósfera (por lo que se puede prever) untanto delirante. Pero tú siempre te las arreglas para seguir leyendo y seguir al día, acrecentando y conociendo a fondo esa biblioteca que es mi total envidia (y no envidia blanca). Te escribiré para consultarte dudas y plantearte sustracciones bibliográficas. No soy optimista: sé todo el trabajo que tienes encima. Pero, al menos, podré confiarle a alguien enterado el proceso de mis “investigaciones” y eso ya es bastante. Saludos infinitos a Lidia. Dile que ahora sí ya sé jugar Scrabble como príncipe. Ojalá vengan pronto a estas gélidas tierras. Un gran abrazoCarlos

  28. 190

    Carta de Elena Caffarena, pionera del feminismo

    Abogada. Jurista. Política. Sufragista. Elena Caffarena fue todo eso. Pero si buscamos definirla en pocas líneas -esta introducción busca eso- podemos decir, simplemente, que fue una feminista inagotable. Muy atenta al reclamo de las sufragistas inglesas, fundó junto a otras compañeras el Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres de Chile en 1935. La organización, pionera en la región, buscaba la “emancipación económica, biológica y política” de las mujeres. Pensá un poco en la época. Mediados de los años 30. Sudamérica. Las leyes consideraban a las mujeres chilenas como menores de edad y atadas a la voluntad del padre o del marido. Una de sus grandes luchas fue por el acceso al voto. Logró un triunfo limitado a las elecciones municipales y, finalmente, en 1949, se obtuvo el derecho a voto para las mujeres a todas las elecciones. Pero a ella -justo a ella- le negaron sus derechos cívicos en virtud de una ley que proscribió al Partido Comunista, donde ni siquiera militaba. A raíz de esa prohibición, Caffarena le escribe esta carta a los funcionarios del Conservador de Bienes Raíces. Una carta que, aún hoy, a más de 76 años de ser escrita, sigue siendo un alegatobrillante sobre la democracia, el lugar de la mujer, el autoritarismo y la libertad. Lee la actriz Michelle Mella.***Señor Conservador de Bienes Raíces,Como consta de la publicación aparecida en el Diario Oficial del día 12 del mes en curso, ha sido cancelada mi inscripción electoral, resolución que de ser mantenida por este H. Tribunal, me dejaría en situación de sub–individuo o de apatriada. Por dolorosa coincidencia para mí, la resolución que me priva de mis derechos ciudadanos ocurre a tres días de la promulgación de la Ley de Voto Femenino a cuya obtención dediqué esfuerzos y sacrificios durante casi 20 años. He luchado por el voto para la mujer, no porque sea una feminista autrance [sic], ni porque crea que las mujeres son mejores que los hombres o que el voto femenino sea en sí panacea para solucionar los problemas nacionales, sino simplemente por convicción democrática. Creo en el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Pienso que todos los habitantes de un país cualquiera sea su color o su raza, su cultura, su sexo, su credo político o religioso, tienen derecho a influir en los destinos de su Patria. (...) No obstante, por esta misma convicción democrática, no podría encarar este problema sólo como una cuestión personal. En el fondo, una cancelación electoral más o menos no tiene importancia. Y estoy cierta que este H. Tribunal no ha dejado de considerar el problema en su aspecto político general y que en la resolución de los distintos casos se partirá de un concepto general que el tribunal previamente se ha formado del estudio de la ley en su texto y en sus relaciones con la Constitución Política, con los principios jurídicos fundamentales, con las normas compatibles con el grado de civilización que ha alcanzado la humanidad y sus consecuencias en la vida normal del país.(...)Pero mucha de esa gente de buena voluntad que no puede estar conforme con el régimen actual, piensa también que conviene soportarlo a cambio de la libertad política. Pero si se hace tabla rasa de ella, si con el pretexto de defender la democracia, se la viola y se la mancilla, muchos tendrán que pensar que entre no tener libertades políticas para mantener un régimen decadente e injusto, y no tenerla para dar un paso adelante, para ensayar algo mejor, laelección no es difícil. (...)Si es importante que la gente no pierda su fe en la democracia política, más importante aún es que no pierdan su confianza en los tribunales, porque cuando el pueblo se convence que no puede esperarjusticia y protección en el mecanismo legal busca otros medios, casi siempre crueles y dolorosos. (...) Solicité en primer lugar del Ministerio del Interior, que indicara los cargos que obraban en su poder. Firma don Héctor Grez, Subsecretario. (...)Elena Caffarena

  29. 189

    Carta de Rebecca West a H.G. Wells

    Rebecca West fue una gran periodista, escritora y feminista. Publicónovelas, ensayos, obras de teatro y críticas. Hablaba del “deberde la crítica dura” por parte de los intelectuales. Alguiencélebre no sólo por sus escritos sino también por cambiar la formade entender el feminismo, cuando era concebido como odio a loshombres.En 1912, publicó una crítica en una revista, en la que acusaba alescritor H.G. Wells de ser “el soltero de los novelistas”. Fueuna crítica provocativa y valiosa, escrita con mirada brillante yfeminista.El respondió a la crítica invitándola a almorzar. Poco tiempodespués -la vida da sorpresas y nunca avisa-, crítica y criticadose enamoraron e iniciaron un largo y tempestuoso idilio que duródiez años y del que nació un hijo. Fue una relación tormentosa eirregular. “En ocasiones nos quisimos mucho”, dijo alguna vez él.“Todavía nos queremos. Nos hicimos daño mutuamente”, dijo ella.De cualquier forma, después de separados, fueron amigos hasta lamuerte.Esta carta es de uno de esos momentos tempestuosos. “Durante lospróximos días o me pegaré un tiro en la cabeza o cometeré algomás devastador que la muerte”, le dice ella.Acá una carta de Rebecca West. Acá la mujer rebelde, liberada,orgullosa de su sexo, feminista y sufragista. Una de lasintelectuales más formidables y estimulantes del Siglo XX. Acátambién una mujer rogando: “No me dejes completamente sola”. Leela actriz Lala Mendibil.***Estimado H.G. Durante los próximos días, o me pegaré un tiro en la cabeza ocometeré algo más devastador que la muerte. En cualquier caso, seréuna persona muy diferente. Me niego a que me engañen para que no veami escena en el lecho de muerte.No entiendo por qué me querías hace tres meses y ahora no. Ojalásupiera por qué. Es algo que no puedo comprender, algo quedesprecio. Y lo peor es que si te desprecio, me enfurezco porque teinterpones entre la paz y yo. Claro que tienes razón. No tengo nadaque darte. Solo te apasiona la emoción y la comodidad. No quieresmás emoción y yo no doy consuelo a la gente. Nunca los cuido, salvocuando están muy enfermos. Llevo esto al extremo. Pensándolo bien,me imagino que la ocasión en que mi madre me encontró más útilpara vivir fue cuando la ayudé a salir de una casa en llamas. Siempre supe que algún día me lastimarías hasta la muerte, peroesperaba elegir el momento y el lugar. Siempre me has mostrado unahostilidad inconsciente y he intentado apaciguarte socavando mi amorpor ti, reduciéndolo a lo más pequeño que deseabas. Siempre mesiento perdido cuando me topo con hostilidad, porque puedo amar yprácticamente no puedo hacer nada más. Yo no era la personaadecuada para ti. Quieres un mundo de gente que se abalanza sobre símisma como cachorros, gente con la que pelear y jugar, gente que seenfurece y sufre en lugar de gente que arde. No puedes concebir aalguien que resienta tanto la humillación de un fracaso emocionalque intente suicidarse dos veces: eso te parece absurdo. No puedoconcebir a una persona que ande por ahí encendiendo hogueras y, sinembargo, alimente una aversión al fuego: eso me parece absurdo.Literalmente me has arruinado. Estoy quemada hasta los cimientos.Quizás me reconstruya o quizás no. Dices que las obsesiones soncurables. Lo son. (...) Una vez consideraste mi disposición a amarte algo hermoso yvaliente. Sigo pensando que lo fue. Tu soltería te hace sentir que una mujer desesperada e irremediablemente enamorada de un hombre esun espectáculo indecente y una inversión del orden natural de lascosas. Pero deberías haber sido demasiado buena para sentirte así. Daría mi vida entera por volver a sentir tus brazos a mi alrededor. Ojalá me hubieras amado. Ojalá te hubiera gustado. Tuyo, Rebeca PD: No me dejes completamente sola. Si vivo, escríbeme de vez encuando. Me quieres lo suficiente. Al menos, eso pretendo.

  30. 188

    Carta de Carlos Fuentes a Mario Vargas Llosa

    Carlos Fuentes ocupa un lugar de gran privilegio en la literatura de México y de América Latina toda. “La región más transparente”, “Las buenas conciencias” y “La muerte de Artemio Cruz” son algunas de sus obras más conocidas. Pero además de su estatura literaria -inmensa por cierto- fue un gran agitador cultural y un creador de mundos. Fue también -y de eso se trata esta carta- uno de los pilares del llamado boom latinoamericano, junto a Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa. Justamente, esta carta va dirigida al peruano, luego de la publicación de su novela “La ciudad y los perros”. Le dice que siente envidia de la buena por la creación de una obra maestra, pero también da una mirada lúcida sobre el rol de la literatura latinoamericana, sobre la historia, los contextos y la realidad cotidiana de esa época (mediados de la década del 60). Se publicó en el libro “Las cartas del Boom”, que editó Alfaguara. Acá Fuentes elogiando a Vargas Llosa. Acá una carta de ese fenómeno llamado boom latinoamericano. Lee el locutor, escritor e ilustrador mexicano Max Thomsen, quien también hizo el dibujo que acompaña este episodio.***México, 29 de febrero de 1964Querido Mario: Acabo de terminar “La ciudad y los perros” y me cuesta trabajo escribirte y saber por dónde empezar. Siento envidia, de la buena, ante una obra maestra que, de un golpe, lleva la novela latinoamericana a un nuevo nivel y resuelve más de un problema tradicional de nuestra narrativa. (...)Ahora, al leer una detrás de la otra “El siglo de las luces”, “Rayuela”, “El coronel no tiene quien le escriba” y “La ciudad y los perros”, me siento confirmado en este optimismo: creo que no hubo el año pasado otra comunidad cultural que produjera cuatro novelas de ese rango. (...)¿Para qué te voy a decir todo lo que me ha impresionado en tu maravillosa obra? El misterio auténtico, secreto, de la obra; la increíble encarnación de todos los problemas planteados en la actualidad de los personajes, de manera que el relieve moral de la obra corre paralelo a y es inseparable de la trama novelesca: has matado, para siempre, la terrible disposición nuestra a la acotación, la moraleja, el sermón: no hay nada en tu obra que no se desprenda tácitamente de la propia acción, y lo que se desprende ¡es tanto! (...) Nuestro destino ha dejado de fluir en la vida para petrificarse en la historia. Pero precisamente el fracaso de las ideologías, lascontradicciones de la praxis, la paradoja toda que niega la tragedia y sale a combatir la injusticia y a implantar la razón, para amanecer con las manos teñidas de injusticia en nombre de la justicia y los ojos cegados, otra vez, por la locura invocada en nombre de la razón, ¿no nos conduce de nuevo, fatalmente, a una visión trágica del hombre y de la historia? ¿Y no es esta visión trágica la única capaz de abrazar la realidad, sí, de la vida externa, política, económica, histórica, junto con la realidad,también, que el dualismo degenerado, materialismo vs. idealismo, ha querido negar en detrimento de la verdadera dialéctica: la realidad de las preguntas metafísicas? (...) Portodo ello, querido Mario, gracias.Hablé de tu libro durante media hora en un programa de TV, y se agotó en el curso de una semana. Te abraza con enorme admiración tu amigoCarlos Fuentes

  31. 187

    Poderosa carta de Sinéad O'Connor a Miley Cyrus

    "Te van a prostituir y, habilmente, te van a hacer pensar que es lo que vos querías". Esas son algunas de las palabras de la contundente carta que Sinéad O'Connor le escribió a Miley Cyrus. Y que rescatamos en este episodio de Epistolar. La carta tiene una pequeña historia. En 2013, la ex integrante de Hannah Montana sacó un video de su canción “Wrecking ball", en la que juega de forma sensual con una bola de demolición y aparece lamiendo un gran martillo. La idea era simbolizar el poder destructivo del amor. Y decide hacerlo con un video en la que aparece desnuda. Cuando la prensa le consultó sobre esa producción, Cyrus dijo que se habíainspirado en Sinéad y en su video de “Nothing Compares 2U”. La cantante irlandesa le respondió con este texto que marca diferenciaspero que termina siendo un alegato sobre la crueldad de la industria de la música, el empoderamiento y el uso del cuerpo de una mujer para que los hombres ganen dinero. Lee la actriz Sara Párbole.***Querida Miley: No iba a escribir esta carta, pero hoy estuve esquivando llamadas telefónicas de varios diarios que querían que comentara lo que dijiste en Rolling Stone, que tu video de 'Wrecking Ball' fue diseñado inspirado en 'Nothing Compares...'. Así que esto es lo que necesito decir… Y lo digo con espíritu materno y con amor. Me preocupa mucho que quienes te rodean te hayan hecho creer, o te hayan alentado a creer, que de alguna manera es "genial" estar desnuda y lamiendo martillos en tus videos. De ser el caso, vas a oscurecer tu talento al permitir que te proxeneticen, ya sea culpa del negocio de la música o de vos misma prostituyéndote. A la larga, nada más que daño vendrá por permitir que te exploten, y no es de ninguna manera un mensaje empoderante el que debas ser valorada por tu atractivo sexualmás que por tu obvio talento. Me alegra saber que soy un modelo a seguir para vos, y espero que por eso prestes mucha atención a lo que te estoy diciendo. Al negocio de la música no le importás una mierda, ni le importamos ninguno de nosotros. Te van a prostituír por todo lo que valés y, hábilmente, te van a hacer pensar que es lo que vos querías. Pero cuando termines en rehabilitación como resultado de haber sido prostituida, 'ellos' van a estar tomando sol en sus yates en una isla caribeña que compraron vendiendo tu cuerpo, y te vas a encontrar muy sola. A ninguno de los hombres que te comen con los ojos le importás una mierda. No te dejes engañar. Muchas mujeres confundieron la lujuria con el amor. Si te quieren sexualmente, eso no significa que les importes un carajo. Nadie que se preocupe por vos podría soportarque te proxeneticen... y eso te incluye a vos misma. Sí, estoy sugiriendo que no te preocupás por vos misma. Eso tiene que cambiar. Deberías ser protegida como una preciosa jovencita por cualquier persona a tu servicio y cualquiera que te rodee. Este es un mundo peligroso. (...) Valés más que tu cuerpo o tu atractivo sexual. El mundo del espectáculono ve las cosas de esa manera, les gusta que las cosas se vean de otra manera, ya sean revistas que te quieren en su portada, o lo que sea. No te hagas ilusiones… todos te quieren porque están ganando dinero con tu juventud y tu belleza, cosa que no podrían hacer excepto por el hecho de que tu juventud te ciega a los males delmundo del espectáculo. Si tenés un corazón inocente, no podés reconocer a los que no lo tienen. Repito, tenés suficiente talento para no dejar que el negocio de la música te prostituya. Tampoco deberías dejar que se burlen de vos. No pienses ni por un momento que a alguno de ellos le importas un carajo. Ellos están ahí por el dinero… nosotras estamos ahí por la música. Siempre fue así, y siempre será así. Cuanto antes lo sepa una joven, antes podrá tener realmente el control. (...) Amablemente despedí a cualquier hijo de puta que no haya expresado preocupación porque no se preocupan por vos.Sinéad.

  32. 186

    Alfredo Molano Bravo. Carta de su nieta

    Alfredo Molano Bravo fue escritor, periodista y sociólogo. Nació en Colombia en 1944 y falleció en 2019. Pero lo más justo para definirlo sería decir que fue un hombre que defendió la justicia social y los derechos humanos, principalmente de los campesinos. Desde siempre, Molano se preguntó los por qué, los para qué y, principalmente, los hasta cuándo de la violencia en su país. Se rebeló al estudiar sociología. Se rebeló al contar noticias de los trabajadores rurales de los llanos, de los ríos, de las montañas, de los precipicios y de las selvas de Colombia. Contó -y convirtió en testimonio- la vida de los campesinos víctimas del conflicto armado. También integró la Comisión de la Verdad en Colombia. Este hombre sensible que aportó a la conciencia crítica de su país se escribió cartas con su nieta Antonia durante más de diez años. Esa correspondencia está recopilada en el libro “Cartas a Antonia”. Le quiere explicar el país en el que nació, narrarle su lucha, dejarle un legado… Para el episodio de hoy, sin embargo, no elegimos una carta de Molano. Sino una de las pocas publicadas de su nieta Antonia, en la que recuerda su olor, sus abrazos y esa conexión inolvidable de abuelo-nieta. Lee la actriz Jazmín Irupé Borojovich Berro.****Ese saco rojo que usaba todas las mañanas al despertarte cuando ibas a tomar café, ese saco rojo que arropaba tus brazos cuando escribías, ese saco rojo que no fue uno sino muchos: cada que pasaba la vida tenías un nuevo saco rojo, siempre diferente marca, siempre de diferentes tonalidades, pero nunca dejó de ser rojo. Mis ojos vieron varios sacos y todos tenían algo en común: cuando tú lo tenías y me abrazabas me sentía salvo, como si fuera mi protección, mi amuleto. Ese saco rojo que siempre tuviste te acompañó hasta tus últimos días. Ese saco rojo que aún mantiene tu olor, tu sensación y tu amor. Yo soy la afortunada de tener ahora ese saco rojo, pero ahora sin tus brazos, sin tu pecho y sin esa sensación de seguridad y tranquilidad al abrazarte con ese saco rojo. Ahora solo me queda el saco rojo para sentirte, para olerte; ahora lo abrazo y siento que todo lo que vivimos juntos al lado del saco rojo. Añoro abrazarlo y que tu amor no esté detrás de él, añoro abrir un ojo y verte poniéndote ese saco rojo, un pantalón de sudadera gris y unos tenis amarillos que usabas como si fueran pantuflas. Extraño abrir mis ojos y verte con tu saco rojo preguntándome si quiero milo, ya que tú te vas a hacer un café. No me hallo sin ti y solo veo ese saco rojo que abrazo cuando me hace falta y huelo cuando no te encuentro. Sé que algún día se le va a ir este olor al saco rojo que huele a ti, a tu amor, a tus brazos y a tu café, pero no podré hacer nada, igual sentirás metido en el saco rojo que para mí es un portal entre tú y yo; es esa conexión que seguimos teniendo y aunque se le vaya tu olor al saco rojo tú seguirás ahí viéndome con esos ojos de enamorado que me ponías con que yo me derretía. Adiós abuelo, aquí te tendré y también tu saco rojo.

  33. 185

    Carta de José Mejuto, un condenado a muerte

    José Mejuto Bernárdez fue un obrero gallego nacido en 1906 y fusilado por el franquismo en 1937. Su nieta Ana, argentina, quiso conocer la historia de su abuelo y publicó “Cartas de un condenado a muerte”. El libro tiene el prólogo de Eduardo Galeano, que explica mejor que yo la historia de José: “Ana quería conocer al abuelo que no conoció. Él estaba, está, en las cartas que había escrito desde la cárcel. Este obrero gallego fue detenido porque sí, fue encarcelado por las dudas y por las dudas fue fusilado y enterrado sin nombre y con número". Acá va una de esas cartas, un texto precioso lleno de la dignidad de un espíritu sereno que muere con la conciencia tranquila porque no le hizo mal a nadie. Lee el actor Gabriel Fernández.***En la Celda N° 2 de la Cárcel de Pontevedra, a 19 de Mayo de 1937. A mi queridísima esposa y compañera.Mi amada Alejandra: me pongo a escribirte estas últimas letras después de la visita que me has hecho hace un momento. Aún suenan en mis oídos aquellas dulces palabras entrecortadas por la emoción, cuando me decías llena de fe: “tú no puedes morir porque eres inocente” ¡Oh! ¡Alejandra de mi vida! ¡Qué feliz me hacías con aquellas palabras! Yo bien sabía que estaba condenado a morir inocente como uno de tantos otros mártires y que todas cuantas gestiones hicieses resultarían inútiles. Pero no obstante te daba alientos para que vivieses con la esperanza de salvarme la vida, a fin de que sufrieses menos durante el tiempo que durara este preámbulo de la muerte. Y así sufría yo menos no viéndote sufrir a ti. Ahora te pido que no me llores más, ya me has llorado bastante. Muero con la conciencia tranquila que no le he hecho mal a nadie y que no me he manchado jamás las manos en sangre. Ten fe en el porvenir y sabe esperar y verás cómo llegará un día en que mi sangre derramada inocentemente, como la de millares de españoles, servirá para hacer justicia sobre esos cobardes asesinos. Cuando ese momento llegue, esos asesinos no morirán como muero yo, con el espíritu sereno y tranquilo porque tengo la conciencia limpia, sino que morirán con el miedo de los cobardes. Y ante sus ojos despavoridos les parecerá ver el espectro de las víctimas por ellos inmoladas. Y en sus oídos les parecerá también oír la voz de sus víctimas, que les dirán “vuestra hora ha llegado, morid pues cobardes”. Y llegará un día que hasta sus hijos los maldecirán. No así los nuestros, que bendecirán enormemente la memoria de sus padres. Ánimo, pues. Tienes un corazón muy grande y generoso. Tu conciencia es pura y limpia, y confío que tendrás valor para hacer frente a la vida. No te separes nunca de mamá y de Carmiña. En todos los momentos aconséjate con mamá como hasta aquí, pues ella es buena y santa y te aconsejará siempre bien. Protege a Carmiña como si fueses yo, ocupando tú mi puesto de hermano y de padre. Ella es buena, porque es mi hermana. Y te quiere mucho, porque has sido para ella, más que una hermana una madre. Vela por su porvenir y aconséjala en todo momento. Con tu bondad sabrás perdonarla y reprenderla a la vez en esas faltitas que todos cometemos en la vida. Y así muy juntitas todas, honrareis mi memoria. A mis cuatro hijos, a nuestros cuatro hijos, les dejo una carta. Puedes abrirla y leerla, y cuando sean mayores, se las lees muchas veces y las guardas. ¡Oh! Hijos míos, sois pequeñitos y no os dais cuenta de las amarguras por que pasa vuestro padre. Este padre que tanto os quiere. Alejandra: para que mi recuerdo viva siempre en ellos, relátales a menudo cómo jugaba con ellos, cómo les cantaba cogidos en mis brazos. En fin, todos los pormenores de mi vida para con todos y para con ellos. Y así, cuando lleguen a mayores, podrán saber cuánto les quiso este padre que siempre ha inspirado sus actos en el bien con todo el mundo. ¡Adiós, Alejandriña de mi vida! ¡Adiós amor de mi vida! No me llores más. Nuestro amor ha sido grande y vivirá eternamente. Soy tu esposo y compañeroJosé Mejuto

  34. 184

    Carta de Anthony Hopkins al actor de "Breaking Bad"

    Este es el episodio 184 desde el inicio de Epistolar y el último de la sexta temporada. Como siempre, queremos darte las gracias por estar ahí y darle sentido a este trabajo. En las redes te iremos contando las novedades y cómo sigue este proyecto. Ahora, las cartas. En el mundo del arte -y en otros mundos también para ser sinceros-, el ego es pan de todos los días. El vínculo de los artistas y el ego es algo particularmente complejo. Ahí están siempre al acecho la tentación de sentirse superior, compararse con otros, demandar reconocimiento, pavonearse de las habilidades… Y así la lista podría continuar. Pasa también que algunos grandísimos creadores son capaces de trascender el ego artístico. Y conectar con el ser artístico propio y el de otros. Esta carta es una historia de esas. Anthony Hopkins está en su casa de Malibú y acaba de terminar una maratón de “Breaking Bad”. Es casi medianoche y está maravillado con lo quea caba de ver. En un acto de gran generosidad, Hopkins le escribió inmediatamente a Bryan Cranston, actor y productor de la serie. Le dice que la producción es brillante y que su actuación es lo mejor que vio en su vida. Le agradece por su trabajo y le dice que gracias a él recuperó la confianza en la industria. No señor. Nada de egos ni de pavoneos tontos. Un grande entre los grandes elogia a un actor maravilloso. Lee el actor, docente y promotor cultural Pepe Cantellano. *** Querido señor Cranston, quería escribirle este email, así que le he contactado a través de Jeremy Barber, resulta que ambos estamos representados por UTA. Genial agencia. Acabo de terminar una maratón de 'Breaking Bad', desde el episodio 1 de la primera temporada hasta los ocho episodios de la sexta. (He descargado la última temporada por Amazon) Un total de dos semanas de visionado (adictivo). Nunca he visto nada parecido, es brillante. Su actuación como Walter White es la mejor actuación que he visto nunca. Se que hay mucho humo y chorradas en este negocio, y he perdido un poco la capacidad de creer en algo con certeza. Pero este trabajo suyo es espectacular, absolutamente asombroso. Qué extraordinario es el poder compartido por toda la producción ¿Qué fueron, cinco o seis años para hacerla?Cómo los productores (siendo usted uno de ellos), los guionistas, directores, cámaras... Cada departamento, casting, etc, se las han arreglado para mantener la disciplina y el control desde el principio hasta el final es (palabra sobreutilizada) increíble. Desde lo que empieza como una comedia negra, desciende en un laberinto de sangre, destrucción e infierno. Es algo como Jacobeo, Shakesperiano o una tragedia griega. Si alguna vez tiene la oportunidad, podría pasar mi admiración hacia todos (Anna Gunn, Dean Norris, Aaron Paul, Betsy Brandt, R.J. Milte, Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Steven Michael Quezada) a todos. Todos dan una clase magistral de interpretación... La lista es interminable. Muchas gracias. Este tipo de trabajo/ arte es raro, y cuando, de vez en cuando, ocurre, como en este épico trabajo, restaura la confianza. Usted y todo el casting son los mejores actores que he visto. Esto os debe de sonar como una fumada sin fundamento, pero no lo es. Es casi medianoche aquí en Malibú, y sentía la necesidad de escribir este email. Mi más sincera enhorabuena y profundo respeto. Es usted de verdad un actor genial, genial. Saludos, Tony Hopkins

  35. 183

    Carta de Miguel Hernández a Juan Ramón Jiménez

    Miguel Hernández fue uno de los poetas decisivos de la primera mitad del siglo XX. Su figura es múltiple y en él confluyen muchos artistas: el poeta barroco, el poeta social, el poeta antibélico, el poeta del dolor y de la muerte… Y así la lista podría continuar. Fue también llamado el poeta pastor porque ejerció ese oficio en su Orihuela natal. Vivió sólo 31 años. Fue apresado por el franquismo, castigado por la tuberculosis y la desnutrición. Cuando estaba en la cárcel, su mujer Josefina Manresa le mandó una carta en la que le decía que sólo tenían pan y cebolla para comer. Como respuesta, el poeta compuso “Nanas de la cebolla”. En esta carta, un jovencísimo Miguel Hernández le escribe a Juan Ramón Jiménez, que ya era un poeta consagrado y que, décadas después, ganaría el Nobel de Literatura. Le cuenta que es pastor, que escribe poesía y que le gustaría viajar a Madrid para conocerlo y leerle algunos versos. Es una carta preciosa, en la que se ve, de forma vívida, su amor por la naturaleza y su atracción por la palabra poética. Lee el actor y locutor Carlos Toral Conde. *** Orihuela, noviembre de 1931 Venerado poeta: Solo conozco a usted por su «Segunda Antología» que -créalo- ya he leído cincuenta veces aprendiéndome algunas composiciones. ¿Sabe usted dónde he leído tantas veces su libro? Donde son mejores: en la soledad, a plena naturaleza, y en silenciosa, misteriosa llorosa hora del crepúsculo, yendo por senderos empolvados y desiertos entre sollozos de esquilas. No le extrañe lo que le digo, admirado maestro; es que soy pastor. No mucho poético, como lo que usted canta, pero sí un poquito poeta. Soy pastor de cabras desde mi niñez. Y estoy contento de serlo porque, habiendo nacido en casa pobre, pudo mi padre darme otro oficio y me dio este que fue de dioses paganos y héroes bíblicos. Como le he dicho, creo ser un poco poeta. En los prados por que yerro con el cabrío ostenta natura su mayor grado de belleza y pompa; muchas flores, muchos ruiseñores y verdones, mucho cielo y muy azul, algunas majestuosas montañas y unas colinas y lomas tras las cuales rueda la gran era del Mediterráneo. Por fuerza he tenido que cantar. Incluso, tosco, sé que escribiendo poesía profano el divino arte... No tengo culpa de llevar en mi alma una chispa de la hoguera que arde en la suya. Usted, tan refinado, tan exquisito, cuando lea esto, ¿qué pensará? Mire: odio la pobreza en que he nacido, yo no sé... por muchas cosas... Particularmente por ser causa del estado inculto en que me hallo, que no me deja expresarme bien claro, ni decir las muchas cosas que pienso. Si son molestas mis confesiones, perdóneme, y... ya no sé cómo empezar de nuevo. Le decía antes que escribo poesías... Tengo un millar de versos compuestos, sin publicar. Algunos diarios de la provincia comenzaron a sacar en sus páginas mis primeros poemas, con elogios... Dejé de publicar en ellos. En provincia leen pocos los versos y los que los leen no los entienden. Y heme aquí con un millar de versos que no sé qué hacer con ellos. A veces me he dicho que quemarlos tal vez fuera lo mejor. Soñador, como tantos, quiero ir a Madrid. Abandonaré las cabras -¡oh, esa esquila en la tarde!- y con el escaso cobre que puedan darme tomaré el tren de aquí a una quincena de días para la corte ¿Podría usted, dulcísimo Juan Ramón, recibirme en su casa y leer lo que le lleve? ¿Podría enviarme unas letras diciéndome lo que crea mejor? Hágalo por este pastor un poquito poeta, que se lo agradecerá eternamente. Miguel Hernández

  36. 182

    Carta de amor tempestuoso de Elizabeth Taylor

    Elizabeth Taylor fue una estrella de cine casi desde la cuna. Alguien que a los 10 años filmó su primera película y se hizo famosa de una vez y para siempre. Quizá la palabra famosa le quede chica. Era una celebridad planetaria de una belleza hipnótica y una mirada profunda de color violeta. Taylor ganó dos Oscars de la Academia y alguna vez dijo que estaba harta de su belleza y del estrellato de Hollywood. Fue famosa también por sus amores. Se casó ocho veces con siete hombres, lo que la convirtió en pasto de la prensa sensacionalista. Lo hizo dos veces con Richard Burton, a quien conoció filmando “Cleopatra”. Fueron la pareja del momento. Fueron también dos grandes amantes del exceso. Bebían en exceso. Gastaban en exceso. Y, si cabe el término, se amaban en exceso. La relación fue tan intensa que pasó a la historia de Hollywood. Esta carta de amor, escrita en lápiz, es un botón de muestra de ese amor tormentoso. Elizabeth le escribe a Richard, un gran mujeriego, en el décimo aniversario de bodas. Y pocos días antes de una de sus tantas rupturas. Le dice te amo. Le dice te odio. Le dice dame más. Lee la actriz Josefina Bocchino. *** Mi querido, (mi todavía) marido: Desearía poder hablarte de mi amor por ti, de mi miedo, de mi deleite, de mi puro placer animal por ti (y contigo), de mis celos, de mi orgullo... De mi ira hacia ti, a veces… Sobretodo quiero hablarte de mi amor por ti y el amor que sea que puedas darme. Desearía poder escribir sobre ello, pero sólo puedo hervir y quemarme por dentro y esperar que entiendas lo que realmente siento. En cualquier caso, te deseo. Tu (aún) esposa. Liz PD: Oh, amor, ¡nunca más nos demos por sentados el uno al otro! ¿Qué te parece? ¡¡10 años!!

  37. 181

    Carta de Rufino Tamayo sobre el arte de ser libre

    Rufino Tamayo fue uno de los artistas mexicanos más trascendentes del siglo XX. Junto con los considerados “Los Tres Grandes”: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Siqueiros. Su obra se destaca por los colores sobrios, por los lienzos sensuales, por la síntesis de sus formas… Un virtuoso en técnicas clásicas y un gran innovador, principalmente en el arte de la estampa. Fue también un artista que de forma consecuente promovió discursos de humanidad y de libertad. En este episodio elegimos dos cartas dirigidas a Olga, su compañera durante 57 años y a quien pintó en numerosos retratos. La primera carta es, casi, una oda a esa libertad, con postales de su infancia y del descubrimiento de la pasión por el arte. Y la segunda es casi un adiós a su pareja, cuando tenía 92 años. Lo hace con una frase bellísima: “Adonde me lleve la historia quiero estar a tu lado”, le dice. Lee el actor Enrique Cueva. * New York 1927 Olga mía, una vez dije que mi gran tesoro siempre estuvo retratado en cada cuadro. ¿Dónde?,me preguntaban asombrados, sin darse cuenta de que hablaba del gran sentido de libertad que me llevó a pintarlos. No sé si la palabra “libertad” signifique lo mismo para todos. Yo la veo como a un par de alas con las que puedo despegar al infinito. Las tuve desde siempre y estuvieron ahí para auparme en los peñascos de los que estaban a punto de caer. Recuerdo, por ejemplo, cuando nos mudamos con tía Amalia a la capital. Nunca antes había visto una ciudad tan grande, un cielo lacrimoso bajo el cual miles de personas iban y venían de todas partes. Me tocó vencer el gris con el que nos tiñe el miedo y caminar de la mano de la tía las cuadras que separaban el paradero de camiones de la casa. Tampoco le di oportunidad al miedo cuando trabajé en el mercado. Tía Amalia tenía un puesto de frutas en el que yo hacía los mandados, cuidaba, vendía. Todo un administrador, figúrate. Eso hasta los 17 años, porque entonces se me metió en la cabeza esta ola de hacerme pintor. ¿De dónde la habré sacado, mi Olga? Lo cierto es que ese deseo no llegó solo: lo acompañaba una terquedad invencible. Nada pudo detenerme en mi intento por crear. Sí, es cierto, había más de un profesor en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos que me decía que mi trabajo era premonitorio. ¿En verdad?, preguntaba emocionado; “sí”, decían, premonitorio del fracaso. No les hice caso y cuando se pusieron más valerosos los dejé dentro de sus paredes. Renunciar a la Escuela no fue tan malo. Afuera, supe el valor de la disciplina propia para alcanzar las cosas que uno anhela. Levantarme temprano, leer hasta el mediodía, dibujar y pintar hasta que los ojos me ardieran como brasas, era parte de la rutina. Lo juro, mi Olga, así fueron apareciendo los primeros cuadros como milagros. Me dormía cansado en el taller y al amanecer la luz del nuevo día los desvestía para mostrármelos: formas, grietas, planicies, rostros que no tenían nada que ver con la realidad pero que en su deformación eran los rostros que había guardado en el alma. Creo que en alguna ocasión te lo conté, ahora mi recuerdo es un poco disperso por el calor que inunda la habitación, por eso me disculparás si vuelvo a inquietarte con esto: cuando me mudé a mi primer taller yo sentí un mal presagio. No podía creerlo, hasta en las cosas más mínimas me perseguía mi fantasma oaxaqueño: la ventana de aquel taller daba a una calle llamada “De la Soledad”. Cuando uno nace para maceta, decía mi madre, no sale del corredor. México D.F. 1990 Olga, tendido en esta cama no dejo de pensar en la paciencia. El tiempo que ahora me falta transcurre al otro lado de la ventana y lo veo alejarse con la resistencia de mi aliento. ¿Qué he tenido que aprender en estos 92 años? Adonde me lleve la historia quiero estar a tu lado. Se me ocurre, por ejemplo, descansar en un nicho ubicado en el museo que ambos fundamos, en la estela de una estrella, en el canto de un pájaro. En alguno de esos espacios que siendo eternos también son campos santos.

  38. 180

    Carta de Khalil Gibrán (El Profeta)

    ¿Qué tienen en común Los Beatles, John F. Kennedy e Indira Gandhi? No es fácil acertar. Todos fueron influenciados por las palabras del poeta libanés Khalil Gibrán. El hombre murió en 1931, pero aún hoy es considerado en su país como un héroe literario. Su libro “El profeta” apareció en 1923 y, desde entonces, nunca dejó de publicarse. Fue traducido a 50 idiomas y es uno de esos libros llenos de sabiduría, capaz de hablarnos sobre cuestiones fundamentales de la vida. Esos libros que se pueden regalar a un amor, con motivo de un nacimiento o a una persona que perdió a un ser querido. En Occidente se lo tildó de simplista, de inocente, de carente de sustancia... Pero Gibrán es uno de esos escritores inoxidables. Alguien que ofrecía en sus escritos un espiritualismo universal sin dogma. Quizá en contraposición a la ortodoxia religiosa. Como una pequeña muestra de esa escritura, acá va una carta de Gibrán a su amiga y mecenas Mary Haskell. Lee el actor y locutor Galo Balcázar. *** Para vivir es necesario coraje. Tanto la semilla intacta como la que rompe su cáscara tienen las mismas propiedades. Sin embargo, sólo la que rompe su cáscara es capaz de lanzarse a la aventura de la vida. Esta aventura requiere una única osadía: descubrir que no se puede vivir a través de la experiencia de los otros, y estar dispuesto a entregarse. No se puede tener los ojos de uno, los oídos de otro, para saber de antemano lo que va a ocurrir; cada existencia es diferente de la otra. No importa lo que me espera, yo deseo estar con el corazón abierto para recibir. Que yo no tenga miedo de poner mi brazo en el hombro de alguien, hasta que me lo corten. Que yo no tema hacer algo que nadie hizo antes. Déjenme ser tonto hoy, porque la tontería es todo lo que tengo para dar esta mañana; me pueden reprender por eso, pero no tiene importancia. Mañana, quién sabe, yo seré menos tonto. Cuando dos personas se encuentran, deben ser como dos lirios acuáticos, que se abren de lado a lado cada una mostrando su corazón dorado, y reflejando el lago, las nubes y los cielos. No logro entender por qué un encuentro genera siempre lo contrario de esto: Corazones cerrados y temor a los sufrimientos. Cada vez que estamos juntos, conversamos durante varias horas seguidas. Si pretendemos pasar juntos todo ese tiempo, es importante no tratar de esconder nada… y mantener los pétalos bien abiertos.

  39. 179

    Carta de amor de la rusa Marina Tsvetáyeva

    Marina Tsvetáyeva fue una de las grandes figuras de la literatura rusa del siglo XX. Vivió las revoluciones de 1905 y 1917 y también la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Fue una escritora con una voz particularísima. Autora de poemas en los que se escucha el sentido más profundo del texto, su música, su ritmo, sus armónicos. La traemos hoy a Epistolar no sólo porque nos gusta sino también porque es la autora de una de las definiciones más bellas sobre qué es una carta. Acá va: “Una carta -dice ella- es una forma de comunicación fuera de este mundo, menos perfecta que el sueño, pero sujeta a sus mismas leyes. Ni la carta ni el sueño se dan por encargo: se sueña y se escribe no cuando nosotros queremos, sino cuando ellos quieren: la carta ser escrita y el sueño ser soñado." Otro botón de muestra de esa maravillosa escritura es esta carta de amor sensual y absoluto, pero que con el tiempo fue fugaz e infructuoso. Lee la actriz Teresa Marcos. *** Mi Arlequín, mi Aventurero, mi Noche, mi felicidad, mi pasión. Ahora me acostaré y te acercaré a mí. Para empezar lo haré de este modo: mi cabeza sobre tu hombro, dirás algo, te reirás. Tomo tu mano y la acerco a mis labios — la quitas — no la quitas — tus labios en los míos, el contacto profundo, la penetración — la risa calla, las palabras no existen — más cerca, más profundo, más caliente y más tierno — y ya es insoportable el placer que con tanta hermosura y habilidad prolongas. Lee y recuerda. Cierra los ojos y recuerda. Tu mano sobre mi pecho, —recuerda. El contacto de tus labios y mi pecho. Amigo, soy toda tuya.

  40. 178

    La emotiva carta de agradecimiento de Dylan Thomas

    He tomado 18 whiskies seguidos y creo que es un récord. Dicen que dijo eso antes de perder la consciencia y morir en un hospital de Nueva York. Dylan Thomas fue un poeta que encarnaba a la perfección el imaginario de lo bohemio, de los excesos -en su caso al alcohol- y, por supuesto, de la vida breve pero intensa. Murió a los 39 años. Además de un poeta extraordinario e inclasificable, el galés también fue una figura muy popular, alguien tan famoso y convocante como una estrella de rock. Era conocido por su vozarrón y por sus recitales poéticos, que marcaban récords de audiencia en la BBC. Tan famoso era que Los Beatles decidieron incluirlo en la tapa de Sargent Peppers. Pero esta carta no forma parte de esos años de velocidad y destrucción sino todo lo contrario. A finales de la década del 40, Thomas logró el apoyo de una mecenas llamada Margaret Taylor, una mujer adinerada y admiradora de su obra. Ella le pasó alojamiento para él y su familia y un salario para que se dedicara sólo a escribir. En esta carta, Dylan Thomas dice, simplemente, gracias. Dice que llegó el momento del sosiego. Y que quiere vivir la vida. Lee el actor de doblaje y locutor David Astorga. *** Primavera de 1949 Mi querida Margaret: Debería haber escrito. Tenía intención de hacerlo cada día. Estaba deseando escribirle pero lo iba postergando. Claro, esas campanas están rotas desde hace tiempo. Suenan a tachos de basura. Pero la verdad es que cada día desde que llegué a este lugar que amo y donde quiero vivir y donde puedo trabajar y donde he empezado a trabajar ya (en lo mío), le he estado diciendo a mi despreciable persona: Debes escribir a Margaret enseguida para decirle que esto es: el lugar, la casa, el cuarto de trabajo, el momento. Nunca podré agradecerle lo suficiente el haber hecho posible este nuevo comienzo con toda la confianza que ha puesto en mí, por todos los dones que me ha hecho, por todo su trabajo y preocupación frente a mi vil y desagradecida conducta. Sé que la única manera de demostrarle mi profunda gratitud es ser feliz y escribir. Acá estoy feliz y escribiendo. Todo lo que escriba en este cuarto de agua y árboles sobre los peñascos, cada una de mis palabras serán mis gracias a usted. Espero por Dios que lo que escriba sea lo bastante bueno. Le enviaré todo lo que escribo y también cartas comunes llenas de árboles y aguas y chismes y nada de noticias. Esta no es de ese tipo de carta. Es solo la expresión de la mayor gratitud del mundo. Usted me ha dado una vida y ahora voy a vivirla. Dylan

  41. 177

    Cartas de Amor y Desamor: La Pasión Íntima de Ingrid Bergman

    Señores y señoras, cartas de una leyenda. De un ícono, de una estrella en el sentido más cabal y menos frívolo del término. De una mujer de convicciones fuertes, que se negó a ser solo una cara bonita -bellísima por cierto- y se convirtió en una de las grandes actrices de la historia del cine mundial. Me refiero a Ingrid Bergman. Huérfana a una edad muy temprana, la sueca comenzó a actuar para vencer su traumática timidez. Y vaya si lo logró. Terminó ganando tres premios Oscar y protagonizando películas icónicas como “Casablanca”, “Te querré siempre” y “Por quién doblas las campanas”, además de ser una de las musas de Alfred Hitchcock. “El mundo venera la originalidad”, era una de sus máximas, que intentó cumplir hasta el día de su muerte. En su vida privada, si es que puede existir tal cosa en una figura tan pública, intentó huir de los estereotipos. De fiel esposa, de buena madre y de mujer intachable. Este episodio contiene dos cartas suyas. Una de amor y otra de desamor. La primera es de amor, de ilusión y va dirigida a Petter Lindstrom, su primer esposo, a pocos días de la boda. Por cierto, un casamiento que terminó en escándalo porque ella se enamoró del director de cine Roberto Rosellini. La segunda carta va dirigida a Rosellini y está plagada de los sinsabores que también tuvo ese vínculo. Lee la actriz y cineasta Alejandra Reyes. * Amor mío, único, espléndido y maravilloso: sería admirable que estuvieras en mi camerino y yo pudiera sentarme en tu regazo. Sin ti todo resulta insulso. Han de transcurrir cinco horas para que nos veamos y once días para que nos casemos. ¡El tiempo no pasa! ¿Cómo lo soporto? ¡Ojalá pudiera besarte uná y mil veces! Jamás me abandonarás, ¿verdad? Yo jamás me separaré de tí. Quiero estar contigo siempre, siempre, siempre. Faltan únicamente once días para nuestro enlace. Tengo que reunirme ahora con los fotógrafos, pero no dejaré de pensar en ti. ¡Qué atractivo eres! ¡Qué superior a los demás hombres! Estoy loca por ti. No puedo contenerme. Dentro de cinco horas y once días, seré tuya... Tuya... Ingrid * Telefoneé diez veces diarias como una tonta. Me gusta pasar las noches en blanco en conversación, como a usted. ¿Dónde parará la libertad de que hablo, si debo estar todas las noches en casa a las dos? También es una tontería telefonear a un hotel que se halla en íntimo contacto con la prensa. Descubrí a mi regreso de las montañas que se ha escrito demasiado sobre nosotros. Y en la ciudad se dice que mi matrimonio ha fracasado y que de ahora en adelante usted hará todas mis películas. Se rumora que le seguí a Nueva York: un nuevo triángulo dramático ha surgido en Hollywood. Y así, por el estilo, se expresa la prensa sensacionalista. Como ello me apena, no quiero echar más leña al fuego con conferencias telefónicas cotidianas. Entiéndame y ayúdeme. No tuve tiempo para despedirme de la gente y ponerme sentimental, por lo menos, hasta que vi a Peter en el aeropuerto, solitario y silencioso. Una vez más advertí mi egoísmo, y ahora, mientras estoy aquí, no hago más sino ir al teatro y esperar, una vez más. Todo el mundo me pregunta qué hay entre nosotros dos. Por eso, me encerré en mi habitación a contemplar su fotografía. Aún lo sigo haciendo. Ingrid

  42. 176

    Carta de Alejandro Acobino sobre por qué hacemos arte

    AAco. La primera A por Alejandro. “Aco” es el apócope de su apellido, Acobino. Y apodo con el que lo identificaron sus amigos del colegio y colegas de teatro. Así firmaba sus cartas Alejandro Acobino, un actor, director y un dramaturgo extraordinario que dio el teatro de Buenos Aires. Cuando se fue, de forma temprana, dejó cinco obras: Enobarbo, Continente Viril, Rodando, Hernanito y Absentha. Y otras tantas inconclusas. Dejó también una poética potente, de una escritura magistral y llena de personajes que se pierden en una obsesión. Creo -lo digo humildemente después de haber visto sus obras varias veces- que aún no logramos ver del todo la dimensión de su legado. Una dimensión increíblemente lúcida de un teatro atroz, trágico y grotesco. Acobino fue, además, un gran escritor de cartas. Le encantaba escribirlas y hablar por téléfono. Esta carta fue extraída del libro “AAco. Alejandro Acobino: cartas, ensayos y homenajes”, editado por el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Es una cuidada y amorosa edición de su hermana Gabriela, que encontró muchísimos escritos en su computadora. Acá le escribe a una tal Sandy. No sabemos quién fue (Gabriela, su hermana, tampoco), pero importa poco. Alejandro le responde a esta mujer, quizá una periodista, que le había preguntado qué es para él el arte y por qué hace arte. Acá va entonces un pequeño homenaje de Epistolar a Alejandro Acobino por tantas horas disfrutando de su maravillosa obra. Lee el actor y amigo de Acobino, Germán Rodríguez. *** Estimada Sandy: Lamento la tardanza pero me olvidé completamente. Encontré tu mail de casualidad y te respondo. Espero que no sea tarde. No me resulta fácil contestarte lo que me pedís. La razón principal por la que hago arte es porque amo el arte. Tengo mis valores éticos y procuro ser consecuente con ellos como cualquiera que busca ser consecuente con sus valores. Tengo también mis valores ideológicos y por qué no confesarlo filosóficos… Pero a la hora de escribir y dirigir lo estético lo supedita todo... Creo en la autonomía de la estética respecto a los demás valores humanos... Acá me acerco más a Harold Bloom que a John Berger, aunque ideológicamente estoy más cerca de Berger (un progresista), filosóficamente me parezco más a Bloom (acusado de conservador). Del público: Yo vengo del público. Yo crecí en la época de la “primavera democrática” cuando salimos de la dictadura. La ciudad era un hervidero de teatritos, varietés, conciertos gratis, óperas… Yo me fui formando en ese mundo. Tras un intento frustrado de ser químico volví al teatro… Mi motor es la fascinación por el arte primero. ¿Por qué el teatro no es algo tan simple de explicar? Es decir mi mayor relación con el público es que del público vengo. Y hago teatro para que exista el teatro que querría ver... Y si no tengo mayor reflexión es porque gasto la mayor parte de mi tiempo reflexionando sobre los problemas estéticos que me planteo. AAco

  43. 175

    Hermann Hesse y el Arte de Confrontar el Dolor: Carta a Renata Schweitzer

    Hermann Hesse fue uno de los autores alemanes más leídos del siglo XX. Escribió novelas, cuentos, poesías, meditaciones y hasta una ópera. Fue perseguido por la Gestapo, que quemaba sus libros en las plazas de Berlín. Y recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946. Fue, además de todo eso, un autor popular e influyente. Y de una copiosa correspondencia. Dicen algunos biógrafos que hay registros de, al menos, 35 mil respuestas a cartas de lectores. Ésta es una de las cartas, dirigida a la poeta alemana Renata Schweitzer. Es un texto lleno de ánimo para alguien que está sufriendo. Si una carta es una conversación entre dos ausentes, acá se convierte en una charla con abrazo incluido. Lee la actriz de la Comedia Nacional de Montevideo Florencia Zabaleta. *** Montagnola, diciembre de 1954 Querida Renata Schweitzer: Me daba lástima quemar sus poesías, pero su deseo está cumplido. Las dos están quemadas. Entre tanto, habrá recibido, sin duda, aquellas pocas líneas que le he escrito en contestación a su primera desesperada carta. He pensado dos días en usted, antes de encontrar las palabras convenientes. Porque no quería ni juzgar sus lágrimas, ni acariciarle la cabeza, pero sí decirle algo que fuera, dentro de lo posible, sincero. No deseo en absoluto irrumpir en un dolor vivo. Casi ya no puedo escribir más cartas. Con mi debilidad que aumenta diariamente, ya me resulta bastante molesto tener que leer lo que me traen cada día... Pero ahora tengo que decirle una cosa: posee usted demasiado talento y, posiblemente, es demasiado sutil, para tener derecho a entregarse al tormento como una criatura cualquiera de la naturaleza. Me gustaría que de cuanto usted ha sufrido surgiera tanta idea y tanto fervor en lo verdadero y real que su vida se convirtiera, si no en feliz, al menos en más rica y profunda de lo que era antes. Me resulta tan difícil encontrar palabras como a mis ojos y mis dedos les resulta difícil escribirlas. ¡Conténtese con eso! Suyo Hermann Hesse

  44. 174

    Pasión Secreta: Las Cartas de Amor de María Félix a su Amante

    No voy a intentar en estas líneas contar quién fue María Félix. Mejor dicho, otros lo harán por mí. Otros usarán palabras mejores que las mías para definir a la gran diva del cine mexicano. El pintor Diego Rivera, alguna vez, dijo de ella: “María Félix es un ser monstruosamente perfecto. Es un ser ejemplar que impele al resto de los seres humanos a esforzarse a ser como ella”. Luego de entrevistarla, la escritora Elena Poniatowska la definió así: “Camina como las fieras, desplazando a su derredor ondas misteriosas”. El poeta y dramaturgo Jean Cocteau se rindió ante sus pies: “María, esa mujer tan hermosa que hace daño”. La Doña o María Bonita, como la llaman en México, se casó en cinco ocasiones. Y fue una referente de la mujer libre e independiente. Sus personajes eran mujeres invariablemente fuertes, determinadas y dueñas de su destino. El episodio de hoy no tiene cartas a ninguno de sus maridos. María vivió un romance secreto con el piloto de avión colombiano Gonzalo Fajardo. La familia de Fajardo conservó durante años las tarjetas, fotos y telegramas que se mandaron los amantes. Acá va una selección de siete misivas de María Félix a su amor oculto. Escribe ella. Habla La Gran Diva. Lee la actriz Cecilia Ramírez Romo. *** Mi amor querido, muy pronto, no soporto esta soledad. Te quiero a ti, te quiero nada más que a ti, Gato. Mi Gato con alas, qué se hace, tengo que empezar a trabajar y no tengo el menor deseo, y voy a estar fuera de México por varias semanas. Bueno, mi adorado Gato, Gatito, Felino Gonzalo, cómo te digo para explicarte que esta horrible soledad. La Caperuza tuya * No estoy segura de que exista una mujer que ame a un hombre y un hombre que ame a una mujer. Ese hombre eres tú y esa mujer soy yo. Tu Caperuza María Félix * La Caperuza aullando por un gato con alas, imposible comunicarme con el animalito, ella lo ama a él más que nadie en el mundo, la Caperuza. Sueño volver a verte, me haces una falta horrible, contéstame, Hotel Palace, te adora a morir, tu Caperuza. * Hoy salimos a Costa Rica, Gran Hotel, aviso de llegada. Te extraño y te amo más que nunca, Caperuza * Gato con alas volando bajito, buenas noches que la Virgen te cuide. Te adora tu Caperuza * Gatito mi corazón, con corazón de pollo. Te mando mi virgen de Guadalupe, está bendita, ya póntela y que ella te bendiga siempre * Mi adoración, no te olvides que contigo en lo mejor y en lo peor, tu caperuza que te ama, María

  45. 173

    Carta de Griselda Gambaro sobre el uso de la palabra "maricón"

    En el mundo del teatro argentino -y probablemente latinoamericano también- ella es una institución. Algunos la llaman, simplemente, “La Gambaro”. Figura icónica de la cultura argentina, Griselda Gambaro escribió medio centenar de piezas teatrales, además de una extensa obra de narrativa, poética y ensayística. En su teatro, siempre fue muy fuerte la presencia de las mujeres. Y algunas de sus obras resultaron emblemáticas, como “La malasangre”, “La señora Macbeth” y “Antígona furiosa”. Figuró en las listas negras elaboradas por la dictadura en Argentina y se exilió en Barcelona entre 1977 y 1980. Algunos años después de su llegada al país, Raúl Alfonsin habló sobre la democracia y dijo: “Si fuéramos los maricones de esta etapa argentina, de ninguna manera llegaríamos a la solución que estamos esperando”. Una revista cultural de la época, llamada “Talita”, reprodujo ese discurso. Y de alguna forma lo avaló en un artículo que hablaba sobre la cultura y la democracia. Gambaro les contestó con esta carta, que es un apenas un botón de muestra de la profunda lucidez, que aún hoy conserva a sus 95 años. Lee la actriz Elisa Carricajo. ***** Buenos Aires, 20 de enero de 1983. Señores Guillermo Lombardía y Carlos Vallina Revista Talita Estimados amigos, cuando leí la frase de Alfonsín, “si fuéramos los maricones de esta etapa argentina, de ninguna marea llegaríamos a la solución que estamos esperando”, me pareció la frase más desdichada que un político con posibilidad de gobernarlos pueda pronunciar. Porque las palabras y su inserción en el discurso político son muy reveladoras. Usar maricones como sinónimo de cobardes, de irresolutos, de malamente comprometidos, denota un pensamiento reaccionario que esa misma sociedad que se pretende cambiar nos inculcó para su propia conveniencia de tener sectores marginados, incluso en el plano de la moral, para sus propios intereses, como en otras sociedades fueron y son los judíos y los negros. Creer que los heterosexuales son superiores a los homosexuales y que la homosexualidad es una enfermedad, un estigma, y supone determinados valores de conducta es no solo esquemático, sino totalitario. Entonces, si la frase de Alfonsín es muy desdichada y doblemente desdichada para un político, que ustedes la repitan dentro de su hermosa nota que es “Cultura y democracia”, anula lo que dicen, ya que en esa nota se habla precisamente de “los culposos de las clases medias que buscan la ‘verdadera cultura’ en la marginalidad, la degradación o la ignorancia”. Usar por sí mismo el mote “maricones” peyorativamente para decir los hombres de la cultura seríamos maricones si solo la esperáramos, es seguir instaurando una cultura en la marginalidad, la degradación o la ignorancia. Si hubo en ustedes una intención de remedio irónico, igualmente me parece equivocada, porque no se hace evidente y el resultado es lo que me permito señalarles. Si disponen de espacio, yo les agradecería publicar esta carta porque me siento parte de Talita y Talita debe aclarar y no confundir. Afectuosamente Griselda Gambaro

  46. 172

    Carta de amor de Anthony Bourdain a la cocina mexicana

    Anthony Bourdain fue alguien exitoso. Alguien que consiguió todo lo que un profesional de la cocina puede soñar: fama de rockstar, reconocimiento, premios… Todo. Cuando eso sucedió, cuando se sintió repleto, se retiró de los fogonos y se volcó a la escritura y a la televisión. Allí fue un éxito también. A través de sus programas, conocimos los mejores lugares para comer en el mundo, desde restaurantes con tres estrellas Michelin en París hasta puestos callejeros maravillosos en Saigon. Alguien capaz de detallar todos los aspectos oscuros de la industria de los restaurantes. Era un viajero curioso, preocupado por exaltar el valor de la cultura culinaria de cada país. En sus primeros años, en los restaurantes de Nueva York, tuvo muchos compañeros mexicanos. Y luego fue jefe de otros tantos. Con el tiempo, se hizo un fanático de la comida de ese país, de su sabor, de su complejidad y de su variedad. Y siempre que podía decía los estadounidenses -él nació en Nueva York- no saben una mierda de lo que se come en México. Fruto de esa pasión, Bourdain escribió esta carta de amor a la cocina mexicana. Un texto lleno del sabor de sus tacos, enchiladas y pozoles. Lee el cocinero Juan Braceli. ** Los estadounidenses aman la comida mexicana. Consumimos grandes cantidades de nachos, tacos, burritos, tortas, enchiladas, tamales y todo lo que parezca mexicano. Nos encantan las bebidas mexicanas y tomamos enormes cantidades de tequila, mezcal y cerveza mexicana cada año. Nos encantan los mexicanos, ciertamente empleamos a enormes cantidades de ellos. A pesar de nuestras actitudes ridículamente hipócritas hacia la inmigración, exigimos que los mexicanos cocinen un gran porcentaje de los alimentos que comemos, que cultiven los ingredientes que necesitamos para hacer esa comida, que limpien nuestras casas, corten nuestro césped, laven nuestros platos, cuiden a nuestros hijos. Como cualquier chef les dirá, toda nuestra industria de servicios -el negocio de los restaurantes tal como lo conocemos- colapsaría de la noche a la mañana en la mayoría de las ciudades estadounidenses sin trabajadores mexicanos. A algunos, por supuesto, les gusta afirmar que los mexicanos están "robando empleos estadounidenses". Pero en dos décadas como chef y empleador nunca me pasó que un chico estadounidense entrara por mi puerta y solicitara un puesto de lavaplatos, de portero o incluso un trabajo como cocinero de comida precocinada. Los mexicanos hacen gran parte del trabajo en este país que los estadounidenses, de manera demostrable, simplemente no harán. México. Nuestro hermano de otra madre. Un país con el cual, queramos o no, estamos inexorablemente comprometidos en un cercano, aunque frecuentemente incómodo, abrazo. Míralo. Es hermoso. Tiene algunas de las playas más deslumbrantemente bellas del mundo. Montañas, desiertos, selvas. Una bella arquitectura colonial y una trágica, elegante, violenta, absurda, heroica, lamentable y descorazonadora historia. Las zonas vinícolas de México compiten con la Toscana en hermosura. Sus sitios arqueológicos, los restos de grandes imperios, sin paralelo en ninguna parte. Y, por mucho que pensemos que la conocemos y amamos, apenas hemos rasguñado la superficie de lo que realmente es la comida mexicana. NO es queso derretido sobre una tortilla. No es simple ni fácil. Una verdadera salsa de mole, por ejemplo, puede requerir DÍAS para hacer, un balance de ingredientes frescos (siempre frescos), meticulosamente preparados a mano. Podría ser, debería ser, una de las cocinas más excitantes del planeta. Si prestamos atención. Las antiguas escuelas de cocina de Oaxaca hacen algunas de las salsas más difíciles y con más matices de la gastronomía. (...) Cada vez, miramos alrededor y destacamos por centésima vez, qué lugar extraordinario es este.

  47. 171

    Carta de Roberto Gómez Bolaños con consejos a un actor

    Si sos de un país de habla hispana -lo que es probable si escuchás este podcast-, seguro que estos nombres te remiten a tu infancia. Y seguro también que te harán sonreír: El Chavo del Ocho, el Chapulín Colorado, el Chómpiras, el Doctor Chapatín… La lista puede seguir. Estamos hablando, claro, de Roberto Gómez Bolaños, conocido por todos como “Chespirito”. El comediante, guionista y director mexicano fue uno de los íconos del humor en hispanoamérica. Alguien capaz de hacer reír a chicos y grandes por igual. Hacerlo una y otra vez a lo largo de varias generaciones, que fueron viendo las repeticiones de sus programas en televisión. En fin, un hombre de la televisión y el cine. Y un tipo de éxito. En esta carta, Gómez Bolaños se pone serio para hablar de la otra cara de la moneda, de cuando las cosas no salen bien. El actor mexicano Eugenio Derbez había hecho una telenovela llamada “No tengo madre”, a la que le fue mal. El canal decidió sacarla del aire muy pronto y Derbez, que daba sus primeros pasos, cayó en un pozo depresivo. El creador de “El chapulín colorado” se enteró de eso y le escribió esta preciosa carta, llena de motivación y de consejos sobre el futuro, la creatividad y lo que significa hacer arte. Lee el actor Fernando Bersoza. *** Estimado Eugenio: Por diversas razones, principalmente de trabajo, tuve muy pocas oportunidades para ver. Sin embargo, a lo poco que vi, le añado comentarios al respecto de mi hijo Roberto por ejemplo y artículos periodísticos alusivos a tu obra. De modo que la suma refleja un saldo francamente positivo. No obstante he leído que a raíz de que la telenovela salió del aire tú te has sentido deprimido. Y eso no se vale. Pero no vayas a pensar que estas líneas constituyen algo así como mi más sentido pésame. No. Lo que te quiero decir es que, en mi opinión, hiciste algo sumamente valioso: intentar algo nuevo, algo diferente. Quien no tiene valor para hacer esto, que se quede en ese vasto terreno de la mediocridad en el que están cómodamente sentados todos aquellos que ya han renunciado a la trascendencia. Por otra parte, yo no sé si si tu telenovela fue un fracaso. O, para decirlo de mejor manera, no sé si fue considerada como un fracaso. De cualquier modo déjame recordarte algo. En cierta ocasión, se estrenó una ópera que fue repudiada por la crítica y por el público. Se reestreno después y sucedió lo mismo. Pero hubo un tercer intento y esta vez fue un éxito grandioso como lo sigue siendo hasta la fecha. Pues la ópera en cuestión era La Traviata. ¿Qué significa esto? Algo muy simple: el público también suele fracasar. Para concluir te diré algo que he repetido en innumerables ocasiones. No existe la fórmula del éxito, pero existen en cambio muchas fórmulas del fracaso. Y la mejor de éstas es tratar de halagar a todo mundo. Quien intenta satisfacer el gusto de todos termina por obtener el disgusto de todos. Por tanto no hagas concesiones. Haz únicamente aquello que a ti te satisfaga y ten fe en que tu elección será compartida por muchos. A los que no les guste que cambien de canal. O que vayan a otro teatro o a otro cine. Y en esto de no hacer concesiones la primera que se debe evitar es la absurda búsqueda del rating. Que este determina desgraciadamente la permanencia de nuestros programas, bueno digamos que sí. Pero el rating debe ser siempre una consecuencia y jamás un objetivo. Independientemente de que en algunas ocasiones -no siempre por fortuna- el famoso rating va íntimamente ligado a lo sucio a lo vergonzoso y a todas las demás expresiones de la parte negativa del ser humano. En resumen intenta lo que para ti sea valioso y verás que como, ya lo has comprobado, en más de una ocasión transitará por el sendero del éxito. Recibe un abrazo de tu amigo Roberto Gómez Bolaños

  48. 170

    Carta de Sarah Bernhardt a uno de sus amantes

    Pensá en alguien muy famoso. De ahora o de antes. No sé. Beyoncé, Lady Gaga, Madonna, Marilin Monroe… Quien sea. Mucho antes que ellas, hubo una artista que marcó el camino para que exista eso que luego llamamos celebridad. Ella fue la actriz francesa Sarah Bernhardt. En su época, finales del siglo XIX y comienzos del XX, fue una estrella global cuando no existía tal cosa y cuando el cine aún no se había inventado. La llamaban “La divina”. Protagonizó muchas de las obras teatrales francesas más clásicas y las más populares. Llenó salas. Hizo giras por toda Europa, Reino Unido, Estados Unidos y hasta la lejana América Latina. Además de su talento como actriz, era una adelantada en las técnicas para promover su imagen y marca personal. Por ejemplo, dormía en un ataúd y lo llevaba a todos lados con ella. Fue también un ícono de la moda y una mujer liberada. Pensá un poco en esa época y en lo valiente que fue. Ella actuaba vestida de hombre, tenía múltiples amantes, algunos de ellos insignes, como un príncipe belga, con el que tuvo un hijo. En esta carta, Sarah le escribe a uno de sus amantes con palabras cargadas de intimidad y de erotismo. Acá habla la vedette francesa más famosa de todos los tiempos. Acá una mujer vanguardista. Lee la actriz y directora Victoria Angeli. Febrero de 1873 No estoy bien, Jean, amigo mío, pero nada bien. No me atrevo a llevarte este pequeño ser enfermo. Por tanto, te mando solamente mi corazón, mi alma, mis besos de amor, de ternura. Debes saber, mi dulce señor, que pienso en ti sin cesar, que no sueño más que contigo, que mi solo y único deseo es pertencerte sin nada que pueda hacerte fruncir el ceño. ¿Ser tu amante, tu ser, pertenecerte? ¿Sabes que todo aquello que evoca tu recuerdo me hace estremecer mi corazón? ¿Sabes que te amo ardientemente con todas las fuerzas de mi alma, con todos los lamentos y las lágrimas de mi triste pasado? Me gustaría retomar mi vida, mis besos, todas esas sensaciones idiotas; desearía que mi espíritu fuese tan virgen como era mi corazón cuando me enamoré de ti. En definitiva, debes saber que te amo, esa es la verdad, tan grande como el amor. Mis labios desean buenas noches a los tuyos y luego, ¡escucha lo que dicen todavía esos parlanchines! Sarah Bernhardt

  49. 169

    Carta de amor de Mario Levrero a la Princesa

    Se llamaba Jorge Mario Varlotta Levrero. Firmaba sus cartas sólo con la letra J. Pero tomó el apellido materno y se hizo conocido como Mario Levrero. Decir que el uruguayo fue escritor es no sólo impreciso sino también injusto. Además de eso, fue fotógrafo, librero, guionista, dibujante de cómics, columnista, humorista, creador de crucigramas y juegos de ingenio. Entre 1987 y 1989, Levrero vivió en Buenos Aires, donde trabajaba en una revista de crucigramas. En esos años, tuvo una relación con Alicia Hoppe, quien fue primero su psiquiatra y después su enamorada. Parte de ese intercambio epistolar fue publicado en el precioso libro “Cartas a la princesa”. Esas cartas navegan por todo el proceso del cortejo y del vínculo, desde los encuentros íntimos a la posibilidad de una vida conyugal. En este episodio, grabamos una en la que Levrero se disculpa, le dice que fue una bestia, le dice que la ama y pinta un cuadro lleno de erotismo que sólo un maestro de la narración puede escribir. Acá va una carta que cruza el charco. Acá un Levrero en carne viva. Lee el actor Sebastián Serantes. *** 30.9.87. 8.45 de la mañana Amadísima, me siento cada vez más avergonzado por haberte tratado tan mal, con tal prepotencia. Al rato de tu llamada de ayer, fue recién que me empezó a invadir la tranquilidad, y cuanto más tranquilo estoy más vergüenza me da haber actuado como lo hice. Espero que puedas comprender y disculpar o que, en todo caso, si decidís tomarte venganza, lo hagas de un modo artístico, o sea erótico. Por ejemplo, uno de los más terribles castigos para mí es que me muerdan suavemente un hombro. Bueno; iba a seguir pero siento que no es conveniente; es posible que si continúo pierda el estado de tranquilidad que estoy tratando de conservar. Pero lo que quiero decirte es que te comprendo, comprendo tus dificultades y azoramientos, y comprendo que he sido una bestia implacable. Tomate tu tiempo. Puedo esperar. No por eso te amo menos; muy por el contrario; sólo que estuve muy, muy, muy loco. Ahora estoy apenas muy, muy loco. Mañana espero estar solamente muy loco; y basta, porque ése es mi estado normal. Perdoname, pues, mi ángel de tacos resonantes, y pongamos las cosas en su sitio: como siempre, usted manda, yo obedezco (a propósito: ¿cómo hiciste para conseguir que me bañara todos los días? Fue, al parecer, una simple sugerencia, que tal vez hayas olvidado, dicha al pasar. Hasta ahora, nadie lo había conseguido. Y lo peor es que me gusta). Y si en algo no obedezco, espero que me castigues del modo antedicho o bien azotándome fuertemente la espalda con tus cabellos. (La vergüenza me ha vuelto terriblemente masoquista). Besa tus botas, tu humilladísímo esclavo J

  50. 168

    Carta de Paulina Luisi a los conservadores

    Si hago el ejercicio de definir a Paulina Luisi con una sola palabra -sólo con una- esa sería pionera. La argentina, que vivió casi toda su vida en Uruguay, fue la primera mujer que obtuvo un título universitario, la primera cirujana del país y la feminista que organizó al movimiento clave para que se aprobara el derecho al voto de las mujeres en 1932. Ella cumplió un rol clave en los debates y en las acciones para conquistar ese derecho en el país, que también fue uno de los pioneros en América Latina. Ese logro, por supuesto, no surgió de un día para el otro. Años antes, construyó el Consejo Nacional de Mujeres y luego la Alianza de Mujeres. Las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente de 1916 dieron mayoría a los sectores conservadores, a los partidos tradicionales, y la decisión de impulsar el voto femenino se postergó. Esta carta es la dura réplica de Paulina Luisi a esos hombres. Lee la actriz Lucía García Aldaya. *** Cuando oímos, como hace pocos meses, a los hombres encargados por el pueblo de reformar la carta magna de la Nación clamar con inconsciente suficiencia que la misión de la mujer es la guardia del hogar y la procreación de los hijos pensábamos con amargura en el hogar de las sirvientas como nosotras mujeres. Pensábamos en las miles de mujeres que, a la par del hombre pero con menos salario que él, trabajan de sol a sol en las fábricas y en los talleres. En las innumerables empleadas que, de pie cruelmente obligadas por un mezquino sueldo, pasan encerradas en los talleres. En otras más miseables aún que, al precio de un salario de hambre, cosen catorce y dieciséis horas para los registros. En las telefonistas, que con quince faltas en el plazo de 13 meses pierden la efectividad de su empleo. Y nos preguntábamos qué salvaje ironía o qué obtusa inconsciencia inspiraban las palabras de aquellos constituyentes que no tuvieron reparo en negar a la mujer el derecho a la vida ciudadana en nombre del más sagrado de todos los deberes. Pero que, a estas esclavas del hambre, siquiera en nombre de la maternidad humillada, no saben proteger como legisladores, ni muchas veces saben respetar como hombres. Paulina Luisi

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Escribir cartas es una de esas cosas que dejamos de hacer. Este podcast busca rescatar algo que parece un arcaísmo. Artistas le pondrán la voz y el sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En tiempos de tanta inmediatez, Epistolar apuesta por rescatar el valor de la palabra, del contar pausado y del pensamiento. Una idea de Diego Jemio y Tomás Sprei con música original de Leandro Lombardo y José Ferrufino. Buscanos en YouTube como Epistolar Podcast de Cartas y en Instagram como @epistolarpodcast.

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