PODCAST · music
La Próxima Estación
by La Próxima Estación
La Próxima Estación es una producción de La Zona Eléctrica para Radio el Álamo que se emite los viernes de 12:00 a 14: 00 en el que pretendemos ofrecer alternativas a la música comercial. Empezamos desde el programa Número 8 e iremos subiendo los que faltan y los que siguen cada poco tiempo.
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Programa 316
Es del todo cierto que, desde pequeño, te marcan unas metas adonde debes llegar y, para ello, encierran tu imaginación en una celda cuyos barrotes vas colocando tú mismo. Y pasan los años, y vas ampliando esas metas, que siempre terminan en líneas infranqueables. Cuando realmente entiendes lo que sucede, te das cuenta de que la vida y el tiempo habían firmado un contrato del que te excluían, un pacto en el que los días acaban antes de tiempo. Es algo que eres tú quien tiene que descubrir; nadie te lo va a enseñar. Como tampoco te dirán cómo amar o cómo odiar: debes aprenderlo tú mismo. En LPE te enseñamos a disfrutar de un puñado de bandas y canciones que no pretenden cambiar tu vida, aunque tú sí puedes cambiar la suya. Comencemos a hacerlo. Soltamos frenos.
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Programa 315
La cordura suele aparcar en doble fila cuando no encuentra una respuesta que le otorgue la coherencia necesaria para describir con palabras lo que solo se puede contar con las emociones. Y es que, en realidad, no son muchos los discos que se adentran en tu cabeza con la intención de escribir una odisea diferente en tu imaginación. Vale, es cierto que las palabras y las notas han sido escritas hace tiempo y tan solo hay que buscarles el orden para crear una obra que nunca antes haya sido interpretada. Esta sería la explicación más sencilla para una composición que acaba de entrar en tu vida, pero la realidad va más allá. Y es que hay canciones que no solo escuchas con tus oídos, sino que, para que lleguen al espacio que deben ocupar, hay que dejar que pasen el filtro de tus sensaciones para poder moldear esas maravillosas piezas y darles la forma de cómo las sientes. Ahora... es un buen momento para, casi susurrando, abrir esta edición de LPE: Soltamos frenos.
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Programa 310.
Poco a poco, esta vieja locomotora va acercándose a la estación en la que, una vez más, estás esperándonos para iniciar una odisea que nos llevará por parajes musicales en los que, te prometo, descubrirás un puñado de formaciones que necesitan tu atención para justificar su vida en el mundo cruel y despiadado del underground. Y tú, tú necesitas fugarte a sitios lejos de la monotonía donde poder alojar la imaginación sin la necesidad de recibir respuestas porque nos escaparemos sin que haya preguntas. Confía en nosotros, conocemos esos lugares. Déjanos llevarte a la LPE. Soltamos frenos. English Translation. Little by little, this old locomotive is drawing closer to the station where, once again, you're waiting for us to begin an odyssey that will take us through musical landscapes where, I promise, you'll discover a handful of bands that deserve your attention if they are to justify their existence in the cruel and unforgiving world of the underground. And you, yes you, need to escape to places far from monotony, places where imagination can find a home without the need for answers, because we're going to slip away without there ever being any questions. Trust us—we know those places. Let us take you to the LPE. Releasing the brakes.
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Programa 309.
Qué injusto es que algunas formaciones no consigan superar sus inicios y terminen rindiéndose ante la indiferencia de una audiencia a la que su música nunca ha llegado. Desde LPE, aunque no podemos convertir en realidad los sueños de las bandas, hacemos todo lo posible para que puedan seguir soñando, entregándoles un puñado de palabras con las que ponemos nuestra alma a la venta en un intento de redimir culpas y pecados ante un Dios que, estoy convencido, nos concede su bendición. Y ahora que contamos con el beneplácito de las altas instancias, no voy a demorar más el inicio de esta nueva edición del programa que te cuenta, de una forma diferente, lo que sucede en el mundo de los suburbios musicales. Soltamos frenos. English Translation How unfair it is that some bands never manage to move beyond their beginnings and eventually surrender to the indifference of an audience that their music has never reached. At LPE, although we cannot turn a band's dreams into reality, we do everything we can to help them keep dreaming. We offer them a handful of words, placing our very souls on the line in an attempt to atone for our faults and sins before a God who, I am convinced, grants us His blessing. And now that we have received approval from the powers that be, I won't delay the start of this new edition of the programme any longer — the show that tells you, from a different perspective, what is happening in the world of music's outer fringes. Brakes off.
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Programa 308.
Sientes que alguien falta cuando tu inconsciente te traiciona. Es entonces cuando te das cuenta realmente de que no todos los vacíos pueden volver a llenarse, porque es falso que los recuerdos alivien. Es una mentira que necesitamos creer para justificar que no tenemos ningún control sobre ellos. Los recuerdos abren heridas que no permiten que lleguen a cerrarse porque nunca dejarán que olvidemos un dolor que no se aloja en nuestra carne, sino en la memoria. Todo pertenece al pasado, y este es nuestro presente, en el que la música es el antídoto para olvidar los problemas, las penas, los desamores y las traiciones. En La Próxima Estación soltamos los frenos. English Translation. You feel someone's absence when your subconscious betrays you. That is when you truly realize that not every void can be filled again, because the idea that memories bring comfort is false. It is a lie we need to believe in to justify the fact that we have no control over them. Memories reopen wounds that never fully heal because they never allow us to forget a pain that does not live in our flesh, but in our memory. Everything belongs to the past, and this is our present, where music is the antidote that helps us forget our troubles, sorrows, heartbreaks, and betrayals. Here at La Próxima Estación, we let go of the brakes.
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Programa 303.
Una semana más volvemos a irrumpir en tu vida para que nos hagas un pequeño hueco donde alojar estas recomendaciones que han formado parte de un nuevo episodio de La Próxima Estación. Así abríamos el programa: Hace tiempo que crucé la línea que separa ese momento en el que te despides de más gente de la que das la bienvenida. Quiero pensar que es por eso que necesito saldar mi deuda con la vida antes de que se convierta en un embargo en ese otro barrio del que tantos hablan, pero que nadie conoce. He de rendir cuentas siendo el mensajero de un puñado de buenas bandas. Ellas nunca me mienten y, aunque sean promiscuas con otros oyentes, lo acepto; forma parte del acuerdo que firmas la primera vez que escuchas su música. Es entonces cuando se abre el camino de la imaginación y se apaga el tiempo de los sueños, para poder volver a ese lugar en el que siempre estoy esperándote. En La Próxima Estación, soltamos frenos.
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Programa 301
No pretendo invadir el territorio de nadie para robarle la tinta de sus palabras. No voy a engañarte diciendo que escribir es una terapia que necesito ni que es la forma de encontrarme conmigo mismo; sería adornar una falsa realidad. Simplemente, hay algo en mi cabeza que empuja las palabras hacia una catarata de tinta que cae sobre el papel para formar historias que tal vez quieras escuchar, historias con las que arrancarte de una realidad de la que deseas escapar durante un par de horas, para llevarte a conocer un puñado de bandas que nos esperan en la próxima estación. Soltamos frenos.
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Programa 298.
Esta fue la presentación que merecía otra gran edición de La Próxima Estación. Así abríamos el programa: Puede que tengas muchos más motivos de los que puedo imaginar para cambiar de estación a la hora de escuchar música, pero, buscando entre esas miles de razones para sintonizar otra emisora, tal vez no encuentres ninguna que llegue a convencerte, porque… sientes curiosidad por conocer lo que voy a contarte a partir de ahora y por descubrir las bandas que te presentaré en las dos próximas horas. A fin de cuentas, formamos parte de una simbiosis de la que ambos sacamos provecho: tú, porque buscas nuevas emociones musicales que te hagan sentir algo distinto a lo que te han acostumbrado; y yo… yo necesito creer que algún día me sentiré satisfecho por haber devuelto a la música una mínima parte de todo lo que me ha dado. Y para eso alimentamos la caldera de esta vieja locomotora con una primera palada de carbón, para que vuelva a chirriar el hierro de las ruedas contra las vías y nos lleve hasta La Próxima Estación… Soltamos frenos.
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Programa 297.
El esta edición, convertíamos el programa en un especial en el que hemos querido acompañar a las presentaciones de las bandas con pequeños trozos de un relato que juntos forman una historia ligada a la música. Es por eso que inciabamos el episodio 297 de esta forma: Una maleta encima de la cama, con sus fauces abiertas esperando ser alimentada, desvela mi intención. Solemos cargar con más de lo que necesitamos, y eso solo supone tener que soportar un enorme sobrepeso sobre nuestros hombros. Es por esto que nunca me pregunto qué puedo llevar a un largo viaje; siempre me acompaña el pragmatismo y suelo terminar pensando: ¿qué voy a necesitar? Sabía lo que no necesitaría: mapas. No persigo un destino, tampoco huyo de nada. Bueno, tal vez este viaje que voy a comenzar tenga un sentido: abandonar el pasado y regresar al presente, despojado del sufrimiento, aunque con ello arranque parte de mis sentimientos. Nunca llegué a pensar en lo desgarrador que resulta tener que perder a alguien para darte cuenta de cuánto dolor puedes llegar a soportar. Finalmente, la maleta se ha convertido en una mochila, y en ella he metido muchas menos cosas de las que pensaba. Mañana, en cuanto comience el día, elegiré un camino. ¿Mañana? Mañana es un futuro demasiado lejano. Hoy es el presente, que es donde se fabrican las ilusiones. La carretera conoce mi nombre… En La Próxima Estació..., soltamos frenos. Para poner la banda sonora en este programa nos rodeábamos de unas muy buenas formaciones. Estas furon las protagonistas: Sunflower Bean, The Props, Oktobernatt, Anastasia Elliot, MEMORIALS, King Tuff, Dharma Guns, Samantha Fish, Palm Ghosts, Parakeets.
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Programa 296.
La música no deja de evolucionar, de adaptarse a las circunstancias y a la realidad para dar lecciones a quienes pretenden adivinar un futuro completamente imprevisible. Esos que buscan en una bola de cristal, en los posos del café, en las cartas del tarot, en los huesos de pollo o en los correos de sus benefactores... el camino a seguir. Afortunadamente, hace tiempo que el underground rompió la correa con la que algunos mantenían atada a una parte de la industria. Han abierto una grieta que amenaza con derrumbar los grandes imperios. En LPE aportamos nuestro grano de arena para que esto suceda, y espero estar aquí para festejarlo juntos. De momento… soltamos frenos.
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Programa 295.
Esta fue la presentación del programa 295: El café me ha vuelto a regalar las horas de una larga noche a cambio de casi nada: un puñado de sueños. Me ha mantenido despierto con un propósito, que os narrara las figuras que salen de la oscuridad para ser ellas las que den luz a la actividad musical. Esas bandas nacidas, en muchas ocasiones, de partos difíciles, a las que la vida no les ha concedido el privilegio de llevar apellidos ilustres, y para las que todo lo que consiguen nace de abrirse paso lejos de las modas y de un mercado cruel que no tiene piedad con quienes no bailan al son de su música. Supongo que para eso has caído aquí: para conocer realmente qué está pasando en las plazas independientes de la música actual. Pasa y siéntate, siempre tenemos un lugar reservado para ti. Aquí, en LPE, soltamos frenos.
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Programa 294
Iniciábamos una nueva aventura que transformábamos en el capítulo 294. Un apacible recorrido por la Música Underground al que guardábamos estas palabras para presentarlo: No son pocos los que esperan la caída en desgracia de un artista o banda para cambiar su opinión y convertirlos en dioses, cuando antes no eran más que unos pobres demonios sin interés. Les basta con que saquen el féretro del coche fúnebre para, enseguida, buscar argumentos con los que rendirse ante su obra y poder llamarlos “banda de culto”. ¿A quién rendís culto, hipócritas? Supongo que a los que os pagan vuestros discursos, a los que os compran las mismas palabras vacías de siempre. Porque no lo hacéis con aquellos que, con su música, os pedían a gritos un poco de atención. Entonces no teníais para ellos ni una palabra buena ni una mala. A fin de cuentas, vuestra pluma solo está al servicio del que puede llenar de tinta vuestros bolsillos; a los demás los convertís en fantasmas de su propia desgracia. Pero, cuando la campana taña a réquiem, volveréis a pedirnos que les pongamos flores en el altar, para que podáis cobrar la entrada a quienes vayan al sepelio. En LPE, soltamos frenos.
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Programa 293.
Iniciabamos una nueva ediciópn de La Próxima Estación proponiéndote retales de un texto que, a lo largo de las presentaciones, han ido formando un relato que ha servido de introdución a las bandas. Así iniciábamos este viaje: De niño, nada me impidió ser joven. No tuve una infancia tardía ni una juventud precoz; el tiempo supo respetar mis decisiones y pude disfrutar de la calle, a veces formando parte de su historia. En ella se agolpan todos esos lugares que pude vivir y a los que sabía que algún día volvería, empujado por una buena parte de mis recuerdos. No todos fueron buenos; los malos son, quizá, los que más perduran. Y es que algunas cosas parecen no seguir las mismas leyes del tiempo que las demás. Se convierten en trampas que reclaman toda mi atención, creando una dependencia de algo que llevo años guardando en momentos cuya fiabilidad ya no puedo asegurar. Necesitaba volver a esas aceras que un día tuve que dejar atrás. En la Próxima Estación, ¡soltamos frenos!
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Programa 292.
Una nueva aventura musical que volvía a abrir las puertas para invitarte a subir a esta vieja locomotora y formar parte de un capítulo más de La Próxima Estación. Y, como siempre, reuníamos un grupo de artistas que estoy seguro han estado a la altura de tus exigencias. Así abríamos nuestras puertas: ¿Has llegado a plantearte alguna vez si mereces ser feliz con lo que has conseguido, o si prefieres seguir buscando en la ambición las preocupaciones necesarias para poder poseer algo más? Supongo que aquí es conveniente detener la imaginación que parte en busca de respuestas y diferenciar si nos conformamos con los conocimientos que hemos adquirido - lo cual nos haría perder uno de los mayores placeres que la naturaleza nos ha concedido: la curiosidad - y, por otra parte, si lo que pretendemos es codiciar más bienes materiales; en ese caso, nunca llegaríamos a estar conformes con lo que podamos conseguir. Creo que ambos planteamientos son válidos siempre que los ajustemos a nuestras necesidades. Y eso es lo que haremos en los próximos 120 minutos: seguiremos reuniendo más tesoros en forma de canciones y, con ello, continuaremos ampliando nuestros conocimientos musicales. En cualquier caso, en La Próxima Estación la música se disuelve en placer para tus oídos. Soltamos frenos
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Programa 291
En esta edición descubrimos un puñado de bandas desde el punto de vista de alguien que visita el pasado en la presentación de cada una de ellas. Una historia contada en partes que deberás unir a medida de que te encuentras con lo mejor de la música independiente. Así comenzábamos: No podría atribuirme ser la voz mesiánica de nadie, apenas la mía. En el mundo de la música ya basta y sobra con un Milli Vanilli en nuestras vidas. Además, sé que tienes una buena cultura musical y posees una voz propia con la que defender tu buen gusto. Yo sólo estoy aquí para secuestrar esa parte de ti que necesita escapar de la monotonía, romper la realidad que te han impuesto desde siempre y ayudarte a crear tu propio presente, uno en el que nadie decide la música que debes escuchar. En La Próxima Estación te damos a conocer una serie de opciones musicales recogidas de ese universo independiente al que quiero que me acompañes. Y hoy, de una forma diferente, quédate y lo entenderás. ¡Soltamos frenos!.
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Programa 290.
Me gusta pensar que soy un ateo equivocado y que todo final no es más que la broma de un Joker que se ríe de la vida como si fuera un dios aburrido, matando las horas de un martes por la tarde mientras espera la llegada de la noche del viernes… y, aun así, sigue siendo la mañana del lunes. Podría ser una semana más, pero desde que sé que tenemos una cita, todo vuelve a cambiar. Tengo un buen puñado de canciones capaces de convertir cualquier día en fin de semana. Tal vez por eso siempre regreso a buscarte entre los viajeros de esta estación. Y ahí estás, en el andén, esperando para subir a esta vieja locomotora, mientras yo me siento a tu lado para contarte al oído aquello que otros te ocultan. Déjame llevarte a La Próxima Estación. ¡Soltamos frenos!
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Programa 289.
Los momentos en la vida se suceden como las gotas de un grifo que lleva demasiado tiempo pidiendo ser reparado: caen al sumidero y se pierden para siempre. Y cuando le ponemos el tapón, terminan desbordando. Consumamos cada instante sin permitir que el tiempo nos pase por encima. Quiero poner a tu disposición casi dos horas de música para que un puñado de bandas limpien el maquillaje con el que algunos han desfigurado la historia reciente, tratando de crear una imagen musical distorsionada pero muy beneficiosa para sus intereses. Pronto veremos cómo queda atrás la estación en la que nos has estado esperando durante los últimos siete días. Soltamos frenos.
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Programa 288
Después de dedicar los programas 286 y 287 a los especiales de navidad y fin de año en los que recopilamos lo mejor de los últimos meses del 2025, estrenábamos el 2026 con una nueva edición de La Próxima Estación (288) que abríamos así: Echo tanto de menos aquellos años que había olvidado el intenso dolor que produce recordarlos. Un dolor más allá de cualquier sensación física, que se incrusta en el propio consciente para advertirme de que los deseos imposibles dañan cruelmente el alma. De esta forma, algo despierta en mi cabeza y me advierte: «¡Ey, amigo, ten cuidado! Es ahí donde se siente el desconsuelo: en la añoranza». Conoce bien mis debilidades; ha tenido toda mi vida para descubrirlas. De eso se ha encargado mi subconsciente, que me ha traicionado una vez más para asaltar el poder y llevarme a la locura. Ya no sé si prefiero mantener el juicio atándolo, de nuevo, a La Próxima Estación o si deseo que termine reposando en el cuero de un diván, tratando de encontrar el placer en un puñado de canciones.
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Programa 285
En este episodio os hemos querido llevar a un local diferente y a sentarte a la mesa para, entre tragos, disfrutar de la Música y de escenas que describían situaciones que me gustaríua compartir contigo. Entra y escucha. Así comenzábamos: He caminado tantas veces por esta acera que cada baldosa forma un trozo de un mapa que dibuja un mundo diferente. Aun así, conozco los atajos a lugares que miles de pisadas han ido trazando, desgastando sus formas. La tienda de ropa… quiero decir, la boutique. La cafetería, que une ambos mundos: los que en la barra demuestran tener prisa y los que, sentados en las mesas, han olvidado el tiempo en el poso de un café. La joyería, donde las baratijas llaman la atención en el escaparate y los diamantes esperan en la caja fuerte. La peluquería, el quiosco, la tienda donde venden… no sé bien qué… Pero la acera siempre guarda secretos, y este se escondía tras una puerta que nunca había cruzado. ¡Soltamos Frenos!
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Programa 284
Programa 284. Esta fue la presentación con la que introducíamos el programa 284: Te lo prometía hace siete días… y aquí estoy, abriendo una nueva edición de La Próxima Estación aunque, en esta ocasión, me gustaría crear un escenario en el que no puedas resistirte a caminar a nuestro lado, recorrer las venas de una ciudad que se niega a dormir sin antes detenerse un instante en esas puertas que, bajo los rótulos parpadeantes, nos muestran el ir y venir de las almas que entran y salen de uno de los locales, del que se escapa una canción que da vida a una calle en la que una fina lluvia de verano nos ha hecho olvidar el olor a asfalto caliente. La música, que ha doblado la esquina, parece seguir nuestro camino, que se cruza con el de un gato callejero, un tanto flaco pero orgulloso de su condición: un rufián de la noche que busca compañía entre maullidos. O que, arqueando su espalda, te pide que lo acaricies. En La Próxima Estación nos gusta entrar en tu vida dibujando en tu imaginación un momento, un lugar en el que poder encerrar tu atención durante las casi dos próximas horas. Permíteme crear para ti ese escenario del que nace la música. Soltamos frenos.
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Programa 283
En los últimos siete días, nuestros zapatos han aprendido a perderse por calles angostas y empedradas de una ciudad que respira lento, buscando esa canción que a veces se escapa por una ventana entreabierta o por la puerta de un local que alguien abrió para que pudiera entrar un poco de aire… y dejar escapar el humo. Hemos permitido que nuestras huellas revelen dónde hemos estado. Hemos tomado caminos que nos llevaron a millones de kilómetros de distancia —la que separa un adiós de un hola— para, una vez más, estar aquí contigo, abriendo la caja en la que hemos guardado un puñado de bandas que quiero que conozcas. Déjame ser el anfitrión de La Próxima Estación durante las próximas dos horas, para intentar unir con la música nuestros mundos, esos que solo fingen —entre cables y conexiones digitales— no tocarse. Es un buen momento para romper la velocidad de la luz con una primera canción. Soltamos frenos.
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Programa 282
Una vez más, volvemos al punto de partida. Hemos conducido esta locomotora en los últimos siete días por lugares a los que hoy quiero invitarte, no venimos a perseguir tendencias ni a imponer certezas; estamos aquí para escuchar lo que queda cuando bajamos el volumen del ruido de ahí fuera y son las canciones las que eligen las vías. Hoy viajamos juntos otra vez, tú con tus rutinas, yo con mi taza de café que ya debería haberse enfriado y que espero no llegue a derramarse en el viaje, todo puede suceder en esta vía que se abre delante como si supiera mejor que nosotros a dónde vamos. Así que, toma asiento, o quédate de pie si así lo quieres. Porque este tren es tuyo y mío, y el viaje, también. Pongámonos en marcha como siempre lo hacemos. Soltamos frenos.
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Programa 281
A veces caminamos por la vida como pasajeros de nuestra propia historia, viendo pasar los días entre pantallas y sonidos que no nos pertenecen. Nos dejamos arrastrar por la velocidad de un mundo que promete todo y nos entrega apenas destellos, fragmentos de lo que creemos desear. La ilusión de control se disuelve entre notificaciones, “me gusta” y algoritmos que deciden qué escuchamos, qué vemos e incluso qué sentimos. Pero aún queda un lugar donde la realidad se transforma en algo que olvidamos al despertar: un sueño o una pesadilla donde el presente se sostiene sobre acordes y palabras que no se pueden programar ni simular para crear emociones… y, a veces, un nuevo apetito musical. En La Próxima Estación, nos deshacemos de la ansiedad, dejamos atrás los guiones impuestos y nos arrojamos a lo inesperado. Abrimos las puertas de un nuevo viaje sonoro, donde un puñado de bandas nos recordará que todavía podemos sorprendernos, aun cuando viajamos en medio del ruido. Soltamos frenos. De esta forma comenzábamos el capítulo 281 de La Próxima Estación, con la misma ilusión —o incluso mayor— que la del primer día. Reuníamos un puñado de bandas con las que hemos creado un programa capaz de hacerte cuestionar tus cánones musicales.
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Programa 280
Solemos mirar al futuro como a una línea lejana en el horizonte, como si nunca fuéramos a alcanzarla, cuando la verdad es que ya estamos viviendo en él. Preferimos mantener la distancia con lo desconocido, como si aplazarlo bastara para evitarlo. Tememos destapar esa incógnita sin saber qué puede ocultar y nos pasamos la vida imaginando fórmulas para engañar a nuestra propia naturaleza: algo que nos conceda una falsa eternidad, un elixir que nos libere de la culpa, del dolor, de las penas… del paso de los días. Hemos encerrado el mundo en nuestras manos y, aun así, ya no queremos vivir en él; hemos decidido construir nuestro hogar en una fantasía hecha de luces y pantallas que nos promete eternidad, pero nos roba el presente. A Dios gracias, nos queda la música. Ella sigue siendo el ancla que nos recuerda quiénes somos, la cadena que nos une a la tierra. Así comenzamos La Próxima Estación. Soltamos frenos. De esta forma dábamos vida a la edición 280 de La Próxima Estación, recapacitando sobre el modus vivendi moderno y criticando que hemos llegado a un punto para el que no estamos preparados. Pero siempre tendremos la música para devolvernos a la realidad.
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Programa 279
Me cuesta tanto escribir unas frases sin que vayan acompañadas de una banda sonora que siempre termino dejándome acariciar por la música, para así recoger ese puñado de palabras que cuenten algo y —lo que es más importante— que a ti te digan algo. Cuánto peligro encierran unas frases inocentes en el bolígrafo de un loco que intenta convencerte de que le prestes dos horas de tu atención. Y es que, a veces, las emociones son la pólvora con la que el diablo dispara para confundirnos y separar nuestros caminos. Quédate aquí, en la próxima Estación, y te prometo encontrar una canción con la que saldar la deuda contigo. Soltamos frenos.
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Programa 278
Sería difícil intentar explicar qué es La Próxima Estación a alguien que nunca ha escuchado el programa, aunque, más difícil sería hacérselo entender. Es por esto que si te interesa descubrir algo diferente a lo que te han acostumbrado quédate en esta sintonía durante las dos próximas horas y te mostraré un universo musical más allá de lo que has escuchado hasta ahora. Espero que ese gusanillo que es la curiosidad haya hecho un pequeño agujero en tu imaginación y sienta la necesidad de conocernos. Y si no es la primera vez que nos escuchas ya sabes que es el momento en el que debemos prepararnos para iniciar esta aventura. Soltamos frenos.
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Programa 277.
Cada vez que viajo a cualquier país me gusta volver con la maleta llena de souvenirs. He estado en… y me he acordado de ti. Me gustaría que lo tuvieras presente cada vez que escuches este programa, porque eso es lo que diferencia La Próxima Estación de otros espacios musicales: siempre que pido tu atención te entrego un contrato firmado con mis palabras, en el que me comprometo a saldar cada semana la deuda contraída contigo y con la música, mientras otros hacen de esto una deuda, sí, pero a su favor. Sólo queda un asiento en nuestros vagones. Lo he reservado para ti. Acomódate lo mejor posible: esto va a comenzar. Soltamos frenos.
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Programa 276
Cada mañana, los sueños y la consciencia entran en guerra para dominar la realidad. Temo que algún día alguno de los dos bandos se erija como vencedor en el campo de batalla: nuestro cuerpo, que no es más que un amasijo de materia orgánica imperfecto, con la misión y el propósito de sobrevivir como envoltorio a disposición de cobijar nuestras emociones, de las que pende el fino hilo de nuestra cordura. Al despertar, he decidido que una parte de la locura conquiste algunos rincones de mi mente: una retirada estratégica con el fin de idear un nuevo episodio de La Próxima Estación. Este es el momento de seguir las vías que he dispuesto para adentrarnos en un mundo en el que puedes encontrar momentos y lugares que solo existen en la imaginación. Soltamos frenos.
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Programa 275
De vez en cuando reservo parte de mi tiempo a dejar que mi imaginación utilice la música para mecerse, intentando encontrar un puñado de palabras con las que secuestrar tu atención durante un par de horas para hacer frente a la deficiente cultura musical en la que hemos metido a una generación de jóvenes que nunca podrán saber lo que existe más allá de un punto y aparte. No, no necesito ser ningún mesías musical, sé que no formaré una legión de almas dispuestas a emprender una guerra, no es su cometido, soy yo quien ha de librar la batalla. Me basta con sentirte ahí, al otro lado de estas palabras, es la forma de justificar ante mi conciencia el precio de La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 274
A veces pienso que, aunque no estaría mal adornar mi epitafio con la música de un puñado de buenas bandas, todavía es demasiado pronto; necesito seguir encontrando argumentos para justificar esta vida. Es por eso que sigo recogiendo tu imaginación una vez más, en esta misma estación, para pagar la deuda que contraía con la Música hace tanto… y es algo que hago con gran placer y que me sirve para seguir cumpliendo con lo que me he prometido: crear vínculos entre los músicos y tú que estás ahí, al otro lado de los altavoces, ya que todas nuestras ilusiones terminan llevándonos a un mismo cruce de caminos del que hemos de partir en busca de La Próxima Estación, y en esta edición sumamos un nuevo vagón a esta locomotora para formar parte de la familia de The Beerman Club, una estación a la que volveremos cada semana donde nos mimetizaremos en su universo musical independiente. Y para iniciar nuestro recorrido en el día de hoy, permíteme utilizar esas palabras que antes pronunciaba James Brown And The Famous Flames. : “¡All Abord!” Soltamos frenos
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Programa 273
Tiene que existir otro tipo de religión o ley física que desconocemos, que nos explique por qué una canción puede unir un par de almas separadas por un mundo opuesto. Sin preguntarnos por credos, sin exigirnos respuestas. Solo entrelazarnos en el placer de disfrutar de una melodía y una voz; supongo que esta es la prueba de que realmente la magia existe, pero que no estamos preparados para poder entenderla ni percibirla. Lo más parecido a sentir esa sensación lo tenemos cuando escuchamos una buena canción que pueda llevar nuestras emociones a lugares en los que nunca hemos estado. Prepárate a hacerlo con un puñado de buenas propuestas musicales que hemos de empezar a visitar, puesto que nos queda mucho camino por recorrer. Soltamos frenos.
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Programa 272.
Es el momento que he estado esperando los últimos siete días y no quiero interferir, querido oyente, en el contrato que firmáis compositor y tú, cuando una formación pone en tus oídos sus canciones, puesto que debes ser tú quien tiene que encontrarle su significado. Cometería una gran equivocación si te dijese cómo debes interpretarlas; sería demasiado presuntuoso por mi parte el pretender interponerme entre lo que el artista te propone y lo que tú percibes. Simplemente me complace interpretar el papel que me ha tocado en esta aventura que marca ya el número de 272 semanas en las que vengo de ejercer como anfitrión para presentarte un puñado de formaciones que intentan ganar un pequeño o gran espacio en la estantería de tus preferencias musicales. Esto es La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 271
Programa 271. De nuevo he querido rescatar de ese viejo y vetusto diccionario un puñado de palabras con las que quiero convencerte de que debes acompañarme en las próximas dos horas en esta aventura de la que nos beneficiaremos tú, yo y las bandas a las que quiero encontrar un público que reconozca la calidad de su trabajo. No solo quiero que escuches un puñado de canciones, necesitan que prestes una pequeña parte de tu tiempo para recoger de entre su música sus sentimientos y convertirlos en tus emociones. Y aquí estoy yo, que tengo la misión de capturar tu atención para ponerla a disposición de unas cuantas bandas que me han sobornado con sus canciones y a las que he entregado mi alma como pago para que tú, querido oyente, quieras convertirte en pasajero de este mágico y misterioso viaje camino a La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 270
El verano convierte la inspiración en pereza, es por eso que siempre debo estar alerta por si en algún momento le apetece invitarme a coger las herramientas con las que construir un nuevo episodio de La Próxima Estación. Así iniciábamos una nueva aventura: No es habitual que llamen a la puerta muy temprano, pero a veces sucede que las musas deciden conceder su inspiración a horas intempestivas. Esto puede llegar a ser un inconveniente si no logras diferenciar entre ellas y las arpías, porque es entonces cuando surgen los problemas con terceras personas. Hoy volvía a sentir el ding dong en mi cabeza sin que hubiera amanecido. Hay que estar preparado en cualquier momento del día para abrir las puertas a estas visitas, porque ver la vida desde una perspectiva completamente horizontal no es la mejor forma de rentabilizar el tiempo y mucho menos cuando tienes los ojos cerrados. Y aquí estoy, al borde de la almohada levantando acta de este encuentro con mi inspiración para hacer que encajen las palabras que dan significado a la próxima estación; tengo casi 2 horas para convencerte de que no malgastaré tu tiempo. Abramos el camino. Soltamos frenos.
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Programa 269.
Puede que esta sea tu primera vez, que te encuentres inmerso en la presentación de este programa del que desconoces su contenido. Y no quiero que te sientas como aquellos jóvenes que hace 100 años, en la ladera de la colina, al borde de las vías, imaginaban una vida diferente a la suya mientras esperaban a que pasase el tren de media tarde con la ilusión de escuchar entre el ruido las voces, a veces acompañadas de una guitarra o una armónica, salir por las puertas de algún vagón de carga abiertas por vagabundos que, además de aliviar el calor que, bajo el sol, producía el techo de metal, buscaban en los vastos paisajes del delta del Mississippi ampliar un mundo que, achicado por la miseria, les había quedado muy pequeño. Y puede que, al igual que esos buscavidas, tú también tengas la sensación de que hayan encogido tu universo musical y busques la parte del infinito que te corresponde. Espero que en estas ya casi dos horas, a las que quiero empezar a encontrar sentido, descubras algunas canciones en las que poder refugiarte. Estás invitado a subir para dejarte llevar a La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 268
Las primeras luces vuelven a trasladarme a la realidad; la claridad de la mañana escribe la combinación que abre un nuevo día, y me gusta pensar que no es uno más, es especial. Te imagino al borde del andén esperando a subir en esta vieja locomotora, llevando como único equipaje un bolígrafo y un papel para tomar nota de algunas de las propuestas que te ofreceremos en las dos horas que estaremos juntos sin movernos de este punto del dial y a la vez fugándonos a lugares que no pueden ofrecerte otras estaciones. No dilatemos más este principio; pongámonos en marcha. Soltamos frenos.
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Programa 267.
Muchos adictos a la tinta insisten en que el conocer todas las palabras del abecedario les cualifica como buenos escritores, cuando lo realmente cierto es que solo les ayuda a encontrar la mejor descripción para su ignorancia. Es por eso que La Próxima Estación alcanza una nueva temporada. No me importa demasiado el número de programas que hemos hecho, sino los que quedan por cumplir. En ellos, unas pocas bandas se convertirán en protagonistas de las dos horas que nos han reservado en esta estación para formar una parte de esta historia. Tal vez el transcurso del tiempo le conceda la importancia que tienen las formaciones que nos esperan al borde de este trayecto que hemos de comenzar. Soltamos frenos.
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Programa 266
Este fue el último programa en La Próxima Estación antes de tomar unas, no sé si merecidas, pero sí necesitadas vacaciones. Así lo presentábamos: Hagamos juntos este espacio, yo pondré la música y tú… tú solo has de aportar la imaginación que nos llevará a momentos de la Música perdidos en el tiempo, en los que, cuando el Rock todavía gateaba y era Billie Holiday quien le cambiaba los pañales, se vivían los primeros pasos de esta historia: instantes para el recuerdo que quedan grabados en nuestro espacio habitual “Una Cuestión de Tiempo” y, en lo que dura un silencio entre canciones, regresar al presente para formar parte de la actualidad con las canciones alternativas a los productos más comerciales de la escena musical. Aunque no tendría que estar contándote algo que ya conoces de La Próxima Estación. Bueno, siempre hay alguien que se une por primera vez a esta odisea que espero te lleve a conocer a nuestros invitados y a descubrir una nueva opción musical que se ancle a tu cabeza y, por qué no, a la estantería de tus obras más preciadas. Pongámonos en marcha. Soltamos frenos.
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Programa 265.
Vuelve el hoy a tomar las riendas de mi vida. Y una vez más, en un eterno déjà vu, me siento ante un folio en blanco al cual tengo que entregar mi imaginación para poner en negro el sentido que mereces y así intentar atraer tu atención con todo mi ingenio y unas pocas frases que te descubran esos secretos que se transforman en canciones. Y, aunque no es el momento de decidir si empuñaré una pluma para escribir con delicadeza las sensaciones que dejan en mí un puñado de canciones, si cargaré un revólver con la tinta de la indiferencia para mostrar el peor de los desprecios hacia aquellos que sólo utilizan la música de relleno de sus carteras. O, tal vez mejor, usaré ambas opciones en esta nueva edición de La Próxima Estación para dar vida a una ínfima parte de la actualidad underground que, puede que sea pequeña, pero no dudes que en ella encontrarás lo mejor de las bandas emergentes. Es el instante propicio para ponernos en marcha. Soltamos frenos.
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Programa 262
Todo se lo debo a aquella radio. La recuerdo siempre en casa, aunque por aquel entonces era demasiado joven para fijarme en la marca, tal vez porque apenas sabía leer. Era dueña del mismo lugar del que ninguno de nosotros fue capaz de separarla, puesto que pertenecía al decorado de la infancia que guardo en mi cabeza, en un desván que cada vez visito más a menudo. Sobre una mesa del salón desde la que los domingos por la tarde cualquier otro programa dejaba paso al fútbol, el resto de la semana me pertenecía. Bueno, a mí y a mis hermanos. Aunque por las tardes la encendía para buscar entre los números con una especie de aguja, un punto que llamase mi atención, más que por lo que decían, por la música que salía de un altavoz que en aquel entonces, el sonido que desprendía me hacía sentir como si estuviéramos la banda y yo, sin nadie más. Era magia colgada de una antena que, a veces, para que no hubiera interferencias, tenía que girar hasta orientarla al lugar adecuado. Son los recuerdos que han quedado unidos a aquellas canciones que hoy guardo con especial cariño y espero que en las dos próximas horas encuentres en alguna de nuestras propuestas un tema que pueda guardar un recuerdo o un buen puñado de ellos. Es un buen momento para emprender la marcha. Soltamos frenos.
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Programa 261.
Tengo que pedir a aquellos que, jugando a ser entes divinos, reclaman a los dioses que les entreguen sus secretos, que no estamos preparados para llevar esa carga y lo más probable es que sólo consigamos autodestruirnos. Tal vez hayamos llegado a ese cruce de vías en el que nuestras acciones deciden si merece la pena que continuemos siendo humanos o, si por el contrario, nos condenen a dejar de ser los escritores de la historia y pasemos a ser solamente una anécdota en la vida de este planeta. En cualquier caso, quedará escrita una pequeña, muy pequeña parte de esta gran enciclopedia musical a la que sumamos un nuevo capítulo creado en los últimos siete días para intentar convencer a quien quiera que esté ahí arriba juzgándonos, de que, en La Próxima Estación, tenemos un puñado de razones en forma de canciones con las que purgar una parte de nuestros pecados. Es un excelente momento de comenzar con nuestras plegarias. Soltamos frenos.
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Programa 260
Cómo se puede encerrar en palabras la luz de una tarde que poco a poco se derrumba lejos, en el horizonte. Enjaular en un papel en blanco el aire que trae una brisa fresca que echo de menos después de haber acariciado mi piel y de dejarme recuerdos de una vida ya casi olvidada. Esto solo consigue que me pregunte si existen palabras en la tinta de un bolígrafo para dibujar lugares donde la hierba que empieza a estar mojada por el rocío camina a mi lado. Esto se convierte en trazos en mi imaginación con los que hoy, un día cualquiera, perdiendo mis pasos por un camino que no había recorrido antes, he querido que descubriéramos juntos para abrir La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 259.
Tal vez fuera la casualidad la que haya conseguido traerte hasta aquí, puede que algún tipo de conjunción astral te haya traído hasta esta puerta sin ser consciente de dónde estás ni de lo que encontrarás una vez la cruces. ¿Percibes el sabor del misterio mezclado con tu propia curiosidad? Es una buena forma de recordar aquella sensación en la que unos centímetros marcaban la distancia que existía entre el indescriptible placer de poseer lo que deseabas y la duda de si aquellos labios aceptarían a los tuyos. O, tal vez, si el helado que ibas a probar por primera vez haría honor a su apariencia o no llegaría a gustarte… A eso sabe La Próxima Estación, un programa que, aunque hay unos pocos a los que no les gusta, estoy seguro de que querrás probarlo. Es un buen momento para empezar a sentir el calor que desprende la caldera de esta vieja locomotora. Soltamos frenos.
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Programa 258.
No huyamos del pasado, no debemos tener miedo a él; preocupémonos del futuro, que espera pacientemente que lo alcancemos para rendir cuentas de nuestros actos. Aunque hoy, en este presente (porque hay muchos), es el momento de abandonarnos al placer de dejarnos acariciar por las canciones que he estado reservando en estos últimos siete días para poder compartirlas contigo en este ritual que nos llevará en las dos próximas horas por diferentes escenarios musicales mientras vamos camino de La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 257.
La Música se ha convertido desde hace tiempo en el diván del psiquiatra donde transformamos el placer de disfrutar de la Música en una terapia que alivia el estrés y hace olvidar las preocupaciones de una vida demasiado ajetreada como para ser llenada con el vacío de una mala canción. Porque me gustaría que te planteases esta pregunta: ¿Qué preferirías recordar, que una vez estuviste en una función de reguetón o que aquel día cantaste en un concierto con Robert Smith? Supongo que sé tu respuesta; es por eso que has estado esperando en el andén a que abriésemos las puertas de esta vieja locomotora que te llevará a La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 257
La música se ha convertido desde hace tiempo en el diván del psiquiatra donde transformamos el placer de disfrutar de la Música en una terapia que alivia el estrés y hace olvidar las preocupaciones de una vida demasiado ajetreada como para ser llenada con el vacío de una mala canción. Porque me gustaría que te planteases esta pregunta: ¿Qué preferirías recordar, que una vez estuviste en una función de reguetón o que aquel día cantaste en un concierto con Robert Smith? Supongo que sé tu respuesta; es por eso que has estado esperando en el andén a que abriésemos las puertas de esta vieja locomotora que te llevará a La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 256.
Recuerdo haber visto aquella película, tal vez, 5 o 6 veces, en la que unas vainas del espacio tomaban los cuerpos de los que se quedaban dormidos cerca de ellas para hacer del mundo un lugar menos humano y más feliz. No es mi intención ofrecer tu voluntad a Morfeo, que bastante ocupado estará encargándose de aquellos que escuchan el discurso de algunos políticos. Sólo te pediré tu atención durante las dos próximas horas para iniciar un viaje entre paisajes en los que posiblemente no hayas estado nunca. Canciones que en algunos casos están lejos de tus preferencias musicales, pero que tal vez puedan abrir un camino a descubrir formas y emociones diferentes a las que te acostumbran en otras estaciones. Deja que tu imaginación encuentre el asiento perfecto; lo he reservado para ti. Emprendamos este viaje a La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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prog255
Programa 255. Tengo la difícil tarea de convertir un buen puñado de canciones en propuestas que intenten convencerte de que es necesario que reserves parte de tu consciente durante las dos próximas horas para mostrarte la magia que se esconde tras unas bandas que no gozan de los favores de grandes multitudes, bien porque acaban de dar esos primeros pasos o porque la buena suerte ha estado ocupada con proyectos de dudosa condición musical a los que algunos destinan una buena cantidad de dinero para recaudar más. En todo caso, lo que te propongo es algo que no escucharás en las emisoras convencionales, que suelen estar ocupadas en hacer girar los rodillos que imprimen los billetes que producen obesidad en las carteras de "aquellos…" Empecemos a cambiar promesas por realidades camino a La Próxima Estación. Soltamos frenos.
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Programa 254.
No, no es verdad, el pasado no pierde el tiempo persiguiéndote, sabe que le perteneces y espera pacientemente a que regreses a casa, como otros lo han hecho ya. Y cuando la tierra reclame, descomponga y se alimente de lo que siempre ha sido suyo, quedará todo aquello que te ha hecho ser feliz y desdichado, envuelto en una banda sonora que recomiendo compartas en tu legado con aquellos que necesitarán recordarte. Intentaré que, en los próximos 120 minutos, tu fortuna musical crezca y alcance un valor incalculable con una serie de artistas que hemos seleccionado en estos últimos 7 días en los que hemos preparado este reencuentro en este andén para acercarte a La Próxima Estación. Es un buen momento para ponernos en marcha. Soltamos Frenos.
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Programa 253
Programa 253. Vuelvo a formar parte de tu vida, y lo hago con una firme convicción: la de golpear tus preferencias musicales con propuestas que no suelen estar al alcance de tus oídos. No es una acción altruista puesto que, todos salimos beneficiados. Los artistas, porque su música llega ti. Tú, porque terminas conociendo nuevas propuestas musicales. Y yo, yo talvez sea el que más rédito saca de esta especie de compromiso contractual puesto que obligo a mi mente a imaginar las emociones que puedas llegar a sentir. Y de las bandas, la satisfacción que les llena por haber conseguido un nuevo oyente. Supongo que he convertido mi ego en una especie de monstruo que se alimenta de los sentimientos que despiertan este puñado de canciones que he reservado para ti. Empieza a estar hambriento. ¡Soltamos frenos!.
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La Próxima Estación es una producción de La Zona Eléctrica para Radio el Álamo que se emite los viernes de 12:00 a 14: 00 en el que pretendemos ofrecer alternativas a la música comercial. Empezamos desde el programa Número 8 e iremos subiendo los que faltan y los que siguen cada poco tiempo.
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