PODCAST · religion
Escuela del Discipulado CCHFE
by Marco
Estudios básicos y avanzados sobre el discipualdo en nuestra Iglesia Capilla Calvario FE.
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SEÑOR ENSÉÑAME A ORAR - Lección 1
Antes de comenzar Dónde deberíamos ser más fuertes, somos más débiles. ¿Es por esto que muchos de los que profesan a Cristo viven vidas tan impotentes y comunes? ¿Por qué tantas personas, incluso aquellas que han sido “reconocidas” en el mundo occidental cristiano han “caído en el pecado”? Cuando los apóstoles de la iglesia primitiva, de repente se encontraron atrapados en una controversia que les consumió tanto su tiempo como su energía, tuvieron la suficiente fuerza espiritual como para saber que debía hacerse algo. Se encontraban frente al peligro de perder la noción de la prioridad de su llamado: ¡La Palabra de Dios y a oración! Entonces “convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: NO es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y el ministerio de la palabra” (Hechos 6.2-4). Aquí, en esta área, es donde todo hijo de Dios debería ser más fuerte: en la Palabra de Dios y en la oración. ¿Por qué en la Palabra de Dios? Porque según Jesús, el hombre vive de toda palabra que sale de la boca de Dios, y en eso consiste la palabra de Dios (Mateo 4.4). Es inspirada por Dios. La inspiración en 2 Timoteo 3.16 proviene del término griego theopneustus, que significa “inspirada por Dios”. Es por esto que mi vida, como los Ministerios Precepto están dedicados a enseñar a las personas a estudiar la Palabra de Dios por sí mismo. Nosotros existimos con el objetivo de establecer al pueblo de Dios en su palabra, como aquello que produce una vida que es vivida en reverencia a Dios. ¡El cristianismo en general carece de temor, de reverencia a Dios! Por eso es que hay tanto pecado, tantas vidas centradas en sí mismas y tan pocas personas que abrazan la cruz. La Palabra de Dios es la base de todo en nuestra vida. Cuando Dios habla de un tema en particular, lo que Él dice es la verdad. Debe obedecerse lo que Él manda. Dios ha hablado, y eso se mantiene en pie. Debemos creer y obedecer. Pero el cristianismo es algo más que el sólo hecho de creer y obedecer mandamientos y promesas. El cristianismo no es una religión sino una relación. Y una relación requiere comunicación. Por lo tanto, la oración es fundamental, porque es por medio de ella que usted y yo nos comunicamos con nuestro Padre celestial. Hay incontables decisiones que tomar, sabiduría que buscar, recursos que se necesitan, transgresiones que corregir y amor y agradecimiento que comunicar. Entonces, se nos dice que debemos orar sin cesar. Los aspectos de nuestra vida cotidiana pueden encontrarse en la Palabra de Dios en cuanto a los principios, pero no necesariamente en cuanto a los detalles prácticos. Por lo tanto, debemos hablar y escuchar a nuestro Padre celestial. En eso consiste la oración. Los discípulos debían tener sumo cuidado de no estar demasiado ocupados sirviendo a Dios y, de ese modo, ignorar la Palabra que significa conocer a Dios; y la oración, que es el medio de comunicarse con Él. Cuando Jesús estaba con sus discípulos en la tierra, ellos vieron qué lugar ocupaba la oración en su vida y escucharon sus enseñanzas acerca de la importancia de la persistencia en la oración. De ese modo, al darse cuenta de que tenían que saber cómo orar, dijeron: “Señor, enséñanos a orar”. Si ellos necesitaban saberlo ¿acaso no lo necesitamos nosotros? ¡Por supuesto! Dicho sea de paso, amado lector, cuanto más se dedique a la oración y a la Palabra de Dios, más fuerte será la relación que debe predominar sobre todo lo demás. Entonces, de eso se trata. Este no es otro libro acerca de la oración, sino un estudio de la respuesta de Jesús a sus discípulos cuándo estos le dijeron: “Señor, enséñanos a orar”, y Él les respondió: “Cuando oren, digan…” El estudio que usted está por comenzar ya ha sido emprendido por más de 450.000 personas, y los informes acerca de su éxito han sido algo más que alentadores. Han sido increíbles. Y eso es lo que debe esperarse, porque lo que usted va a hacer es simplemente adentrarse en la Palabra de Dios por su propia cuenta y aprender con mayor profundidad la forma de orar del Señor. El estudio le tomará sólo cuatro semanas, apenas veintiocho días. No obstante, lo que aprenda será suyo y lo podrá poner en práctica para siempre. Mientras realice este estudio, o una vez que lo haya terminado, tal vez desee leer otros libros relacionados a la oración. Por cierto, hay infinidad de libros sobre el tema. Algunos son maravillosos. Pero hay otros que no tienen una base bíblica sólida, de modo que deberá realizar su elección empleando el discernimiento. Además, ¿necesitamos ir más allá de las Escrituras y de lo que ellas enseñan acerca de la oración? Yo creo que no, pero esa es una decisión que usted deberá tomar. Este libro de estudio se ofrece junto a la oración de que Dios lo utilizará poderosamente para enseñarle a orar “de acuerdo a su voluntad” y de que las palabras del Señor, con respecto a la oración, permanecerán en usted. Recuerde que Jesús dijo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15.7). Puede utilizar este libro en grupos de estudio, grupos de oración, clases de escuela dominical, material para discipulado o para su propio provecho. Cualquiera sea la forma que elija, simplemente úselo y vea qué sucede cuando lo pone en práctica. Si desea contar con cintas de audio o de video para apoyo del aprendizaje de este libro de estudio, o cintas para líderes que le ayuden a conducir una clase sobre este estudio llámenos al (615) 892-6814 o escribanos a la siguiente dirección: Ministerio Precepto P.O.Box. 182218 Chattanooga, TN, 37422 U.S.A.? --- Día número UNO APRENDIENDO A ORAR Nos encontrábamos orando en una de nuestras conferencias para mujeres de Ministerio Precepto, cuando una de las participantes nos pidió que oráramos por un miembro de su iglesia que se encontraba hospitalizado, enfermo de cáncer y próximo a morir. “¿Podría, por favor, orar por sanidad?”, preguntó la mujer. Débora Martin, que en ese entonces formaba parte de nuestro personal, tenía en sus manos el micrófono, de modo que le pedí que orara. Débora se puso a orar despacio. Me di cuenta que estaba luchando con una pregunta, una pregunta que yo también me hacía dentro de mi corazón: “¿Cómo oro, Señor?” Puedo escuchar a algunos de los “hermanos” o “hermanas” decir: “¿Lucha? ¿Por qué lucha? ¿Dónde está su fe? ¿Acaso no cree que Dios puede sanar? ¿Acaso las Escrituras no dicen que, si pedimos algo en su nombre, Él lo hará? ¿Y el versículo que dice: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres”? (Mateo 15:28a). Sí, Débora conocía las promesas y sabía que Dios puede curar y en realidad lo hace. El problema residía en que ella no sabía la voluntad de Dios para esta persona en particular. “¡La voluntad de Dios! ¡La voluntad de Dios!”. Nuevamente puedo escuchar a algunos de ustedes: “¡La voluntad de Dios es la de sanar! ¡La sanidad es para todos si sólo tenemos la fe para pedirla!”. Si usted está asintiendo con la cabeza demostrando que está de acuerdo con esas últimas palabras, sé por qué lo hace, tema que trataremos más adelante en nuestro estudio. Pero, a estas alturas no quisiera salirme del tema que nos ocupa, porque tenemos un único objetivo: “Señor, enséñame a orar”. ¿Alguna vez estuvo en una situación como la de Débora? Si las personas saben que usted cree en la oración, estoy segura de que lo estuvo. ¿Qué hizo? ¿Cómo oró? ¿Respondió Dios a su oración? ¿Sabía con certeza que Él le respondería? O, si Él lo hizo, ¿usted se sorprendió? Déjeme hacerle algunas preguntas más al respecto. ¿Cuánto confía usted en su vida de oración? ¿Alguna vez creyó que Dios respondería a su oración de alguna manera y lo único que recibió fue una desilusión? Cuando ora, ¿son sus oraciones de tipo general? como por ejemplo: “Bendice a todos. Ayuda a todos los misioneros, sana a todos los enfermos” ¿Tiene miedo de orar de forma específica, de pedirle a Dios respuestas concretas? ¡Oh, querido lector! creo que lo comprendo. Yo he pasado por lo mismo y, por lo tanto, ¿le molestaría que le hiciera algunas otras preguntas? ¿Alguna vez se ha sentido totalmente impactado frente al testimonio de otros y de las respuestas a sus oraciones? ¿Lo hace sentirse abandonado el hecho de que nunca recibiera ese tipo de respuesta? ¿Siente celos… envidia… enojo? ¿Alguna vez se ha preguntado si sabe cómo orar? ¿Lee libros acerca de la oración con gran entusiasmo, comienza con todo su empeño y luego siente que ha fracasado? Déjeme decirle nuevamente que yo lo comprendo. Y si bien no pretendo ser una “profesional” de la oración, puedo compartir con usted los principios de la Palabra de Dios que todos debemos conocer para poder orar eficazmente, para que nuestras oraciones sean respondidas. Son principios básicos, son simples, son bíblicos. Por lo tanto, ¡funcionan! Todo lo que se necesita es practicar. ¿Está dispuesto? ¡Bien! Ahora tome la determinación ante Dios que usted va a terminar lo que comienza. En otras palabras, decida pasar los siguientes veintiocho días sentado a los pies de Dios, aprendiendo qué nos quiere decir Él cuando dice: “Vosotros, pues, oraréis así…” (Mateo 6.9). Hoy, su tarea consiste en leer los siguientes versículos de Primera de Juan. Una vez que los haya leído, le diré qué debe hacer. 14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 1 Juan 5:14-15 Según estos versículos, si usted pide algo conforme a la voluntad de Dios, puede saber que Él lo oirá y responderá a su oración. ¿Es la voluntad de Dios que usted sepa cómo orar? Entonces acérquese a Dios en oración, dígale qué desea con respecto a la oración, muéstrele sus promesas y reclámelas. Escriba su oración en forma simple, corta y directa. ¡Dios no nos oye mejor porque nuestra oración sea más prolongada! --- Día número DOS PERSISTIENDO EN LA ORACIÓN Con frecuencia a escuchado: “La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5.16b). Pero, ¿Qué significa esa frase? Santiago continúa diciendo: “17Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.” (Santiago 5:17-18). Por un momento nos sentimos alentados cuando escuchamos que: “17Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras” La esperanza levanta su cabeza expectante cuando leemos eso, ¿no es cierto? Si Elías era un ser humano como usted y yo y sus oraciones fueron de gran provecho, ¡entonces, existe una esperanza para nosotros! Esto, por supuesto, ¡hasta que leemos que este hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, oró al cielo por espacio de tres años y medio! ¡Y la cosa no terminó allí! Elías no sólo cerró los cielos con su oración, sino que las abrió del mismo modo. La esperanza fue dulce mientras duró, pero se fue. ¡Nunca, nunca podríamos orar de este modo! Quizá piense: “¡No, yo no. No un cristiano común como yo. ¡Cuándo se obtienen respuestas de ese tipo es porque se trata de la oración de un súper-santo!” ¿Está seguro? ¿Fue la intención de Dios que Santiago registrara esas palabras? ¿Fueron ellas pronunciadas como palabras de aliento o de fracaso? Oh, amado lector, yo sé que fueron pronunciadas como palabras de esperanza y aliento. Lo que Dios quiere que veamos es que las personas comunes, como usted y yo, puedan lograr cosas extraordinarias por medio de la oración. “Pero ¿cómo?”, se preguntará usted. Esa es la pregunta: “¿Cómo?” Y la Palabra de Dios tiene la respuesta. Y usted y yo vamos a descubrirla precepto por precepto, renglón por renglón, un poco aquí, un poco allá, hasta que al finalizar estos veintiocho días usted sepa exactamente qué necesita para que una oración sea eficaz. No basta con sentir un fervoroso deseo de orar. Existen leyes de la oración, leyes que se basan en la Palabra de Dios. Cuando terminemos con este estudio, conoceremos cuáles son esas leyes. Si se siente abrumado por el poder de oración de Elías, piense como deben haberse sentido los discípulos cuando vieron la poderosa vida de oración de su Señor. Por eso es que dijeron: “Señor, enséñanos a orar…” (Lucas 11.1b). Así que anímese. Se puede enseñar a orar. Y si se puede enseñar a orar, se puede aprender a orar. Por eso Jesús respondió: “Cuando oréis, decid:” (Lucas 11.2a). Tómese algunos minutos para leer el siguiente pasaje: Lucas 11.1-10. Mientras lee, piense por qué Jesús eligió el ejemplo que utiliza en los versículos 5-8. 1Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 2Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 3El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 4Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. 5Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice? Amigo, préstame tres panes, 6porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; 7y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos. 8Os digo, que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. 9Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Escriba por qué cree que Jesús utilizó ese ejemplo en los versículos 5-8. La oración no es algo sencillo. La oración es una disciplina y toda disciplina requiere persistencia. En este pasaje, los verbos pedir, buscar y llamar se encuentran en el tiempo presente del idioma griego, lo que implica una acción continua o habitual. ¿Por qué nos dice Jesús que sigamos pidiendo, que sigamos buscando, qué sigamos llamando? ¿Por qué Dios no responde a nuestros pedidos de inmediato? ¿Cree usted que tal vez sea para mantenernos en constante comunión y para enseñarnos a persistir durante el proceso? Si esta es su oración, pronúncienla ante su Padre: “Oh, Señor, para serte honesto, me siento abrumado. ¡En realidad me pregunto si alguna vez lograré aprender a orar como Elías! Pero, Señor, tengo deseos de aprender. Enséñame a orar. Enséñame la oración eficaz del hombre justo que puede mucho. Pediré y pediré hasta lograr una respuesta. Sé que es tu voluntad. Por lo tanto, gracias por escuchar esta oración que pido en nombre de tu Hijo”. ¡Amén!
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Lección 14 - Evangelismo Bíblico
Consejos Prácticos para evangelizar 1. Prepárate, prepárate y prepárate (1ª Pedro 3:15). Te sentirás más seguro si antes de salir a evangelizar has dedicado tiempo para saber cómo vas a abordar a las personas. Esto puede que requiera algún tiempo de estudio; tal vez días, semanas, y hasta meses. Ora para que Dios te de pasión por las almas perdidas. Examina tu caminar con Dios diariamente y memoriza lo que vas a decir y practica como hacerlo varias veces al día. Tal vez necesites un entrenamiento primero. Pon un CD o un casete de varios ejemplos de evangelizar de uno a uno o mira algunos videos como los que tenemos en nuestra página www.escueladeevangelismo.com Te recomendamos el curso básico de evangelismo bíblico “Los pasos del Maestro” con Ray Comfort y Kirk Cameron. Adquiérelo en www.aguasvivientes.com o en www.lucianosbooks.com 2. Se disciplinado y constante (1ª Cor. 15:58). Separa un día de la semana o un tiempo determinado de cada día para dedicarlo a solo evangelizar. Ese día, llueve, tuene o relampaguee, ese será tu día. Esto te ayudará a ser constante. Además siempre estarás practicando y nunca te enfriarás. Trata siempre de ir con alguien más, pero si nadie te acompaña ve tu solo en obediencia a lo que te has propuesto a hacer en tu corazón. (Recuerda el Espíritu Santo siempre estará contigo) 3. Antes de salir procura ir presentable, como si fueras a una cita importante. (Mar 1:40-45). Evita las corbatas y camisas de mangas largas y los maletines o portafolios. No lleves joyas ni relojes ni anillos y bájale el timbre al celular. Llévate una botellita de agua debajo del brazo; después de cada conversación toma un poquito de agua para que no se te seque la garganta. Si puedes, lleva unas pastillitas de mentas o unos chicles para refrescarte el aliento. No hables con nadie mientras tengas el chicle o el caramelo en la boca. 4. Asegúrate de que tus bolsillos estén llenos de buenos tratados rompehielos que contengan el evangelio bíblico (Mateo 4:4). Como los de la tienda de www.aguasvivientes.com . Siempre lleva dos o tres Evangelios de Juan con la dirección de tu iglesia. Si puedes, lleva algún Nuevo Testamento. Trata de usar pantalones de bolsillos al lado de la rodilla para que te quepan muchos tratados. 5. Cuando llegues al lugar donde vas; ora fervientemente a Dios (Hechos 4:31). Ora con tus compañeros de evangelismo para que Dios atraiga a los pecadores por medio de la predicación del evangelio (Col 4:2-5). Recuerda, tú eres el instrumento de Dios pero Él se llevará toda la gloria. Toda la obra depende enteramente del Señor. 6. Al entrar en el Mall, parque, o lugar público, etc..., mira a tu alrededor y selecciona el momento adecuado para abordar a las personas; trata de que la persona que le vas a hablar esté sola o sin hacer nada, de lo contrario no tendrá la actitud de escucharte, es mucho mejor si la persona está sola y sentada (Eclesiastés 8:5). Si hay grupitos de 3 o 4 personas aprovecha y háblales, así se multiplicará tu esfuerzo. No esperes que vengan a ti, ve tú a ellos (Juan 4). 7. Tómate un tiempo para romper el hielo. No te sumerjas de lleno al tema del evangelio; primero relaciónate y luego haz la transición a las cosas espirituales. No hables tu solo, deja que la otra persona se exprese también. Limítate a las preguntas esenciales para ir llevando la conversación al tema del evangelio (Juan 4) 8. Evita el área del intelecto y habla más a la conciencia (Romanos 2:15). Evita los temas sectarios. Mantente al tanto de tu compañero de evangelismo, y anímense mientras se vean por el camino, pero no pierdan mucho tiempo hablando, deja los testimonios largos para después. 9. Pásate la mayor parte del tiempo en la Ley y el juicio, muéstrale al pecador lo desesperado de su condición (Salmo 119:53). La mejor manera de hacerlo es mostrarle al incrédulo cómo ha roto la Ley de Dios. Usa los mandamientos. Refleja en tu rostro que te preocupas por ellos y la urgencia de arreglar sus cuentas con Dios. (Salmos 119: 125-128) Recuerda la fórmula de Juan Wesley: 90% Ley y 10% gracia. (Mira este principio en Romanos 7:7-12) 10. Trata a la gente bondadosamente, háblales con mansedumbre y sé respetuoso. (2ª Tim 2:25). No discutas ni des la impresión que estás tratando de imponer tus ideas. Muestra con seriedad que te preocupas por su alma y que deseas lo mejor para él por la eternidad. Muestra misericordia. Y se firme en los principios que quieres demostrar. 11. Usa ilustraciones y analogías para comunicar las verdades del evangelio (Mateo 13:24). En nuestra página de www.escueladeevangelismo.com tenemos un manual de ilustraciones prácticas. Apréndete por lo menos la ilustración del Juez en la corte, esta es la que más se usa. Jesús usaba ilustraciones y parábolas todo el tiempo. 12. Dile lo que tiene que hacer para ser salvo (Marcos 1:15; Hechos 3:19). Enfatiza que es necesario que confiese su pecado ante Dios, que debe arrepentirse de todo corazón y depositar su fe en Jesús como su Señor y Salvador y obedecerle de aquí en adelante. Si se resiste, no entres en discusiones pero ponle cierto peso de responsabilidad de que el tiempo es corto y que debe ponerse a cuentas con Dios cuanto antes. 13. Si la persona se interesó, pregúntale si tiene una Biblia en casa. Recomiéndale que haga una oración de arrepentimiento como la del Salmo 51. Dile que ore diariamente, que lea la Biblia y que busque una iglesia “bíblica” donde pueda crecer en la fe y tener comunión con otros cristianos. Si ves que hay un genuino arrepentimiento pregúntale si quisiera orar en ese instante para pedirle perdón a Dios. Háblale de la urgencia de hacerlo cuanto antes. Por Luis Ramírez, Escuela de Evangelismo Miami
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Lección 12-13 - Evangelismo Bíblico
Como conquistar el temor Parte 1 “Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”. 1ª Cor. 2: 3-5 Pensamiento Clave: ¿Cuáles son tus temores personales a la hora de compartir el evangelio? Espero que al menos tengas uno, porque eso quiere decir que te estas tomando en serio la tarea de compartir el evangelio. Ray Comfort TRES CONSEJOS IMPORTANTES PARA CONQUISTAR EL TEMOR: PRIMERO: Tener presente que no somos nosotros los responsables de convencer a las personas a que vengan a Cristo. SEGUNDO: Mantente cobrando ánimo. TERCERO: Si te rechazan, recuerda que no te están rechazando a ti, sino al mensaje Como conquistar el temor Parte 2 “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” 1ª Juan 4:18 Pensamiento Clave: “No escuches a tus temores, escucha a tu fe. El temor te susurra no puedes. La fe te dice que sí, porque la fe incluye a Dios en la ecuación. La fe corre hacia Goliat” Ray Comfort Principios bíblicos para conquistar el temor. 1 - Ama al Señor 2 - Vive en Santidad 3 - Pídele a Dios el deseo 4 - Confía en Sus promesas 5 - Compasión – Ame a los perdidos 6 - ¡Prepárate!
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Lección 11 - Evangelismo Bíblico
“Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.”. Romanos 2:14-16 Pensamiento Clave: Es imperativo que los predicadores de hoy aprendan a proclamar la Ley espiritual de Dios; porque mientras no aprendamos a herir conciencias, no tendremos lesiones que podamos curar con las vendas del evangelio. Walter Chantry “La conciencia ha sido descrita como el juez imparcial en la corte de la mente, o en otras palabras, el testigo que se levanta sin tomar partidos pero que siempre hablará la verdad”. Si hemos hecho algo mal, nuestra conciencia siempre nos acusará en el momento de la verdad. La palabra “conciencia” está compuesta de dos palabras (con + ciencia) es lo mismo que decir “con + conocimiento”. Entonces cuando pecamos, lo hacemos “con conocimiento”. Pero, ¿quién pone ese sentimiento en nuestro corazón? La respuesta es simple: El Espíritu Santo. Él nos dará esta convicción y despertará nuestra conciencia caída. Heber Gallito nos dice que: “No solo tenemos la llave (la ley), sino que la otra parte está en los incrédulos y esta es la cerradura. La cerradura donde colocamos la llave, es la conciencia.”
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Lección 10 - Evangelismo Bíblico
“Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios.” Romanos 3:22-23 NIV Pensamiento Clave: “La verdadera fe cristiana es, no solo creer que las Sagradas Escrituras son verdaderas, sino tener también una confianza segura de ser salvo de la condenación eterna por Cristo. Es una confianza segura que un hombre tiene en Dios, que por los méritos de Cristo, sus pecados son perdonados, y que él es reconciliado al favor de Dios; de lo que sigue un corazón de amor, para obedecer a Sus mandamientos”. Juan Wesley Diferentes tipos de fe: • La fe histórica. Es la que simplemente cree en los hechos históricos, incluye el creer en Dios y creer que Jesús existió, pero esta fe no es suficiente para salvar. Es algo así como creer en un libro de historia o en un personaje histórico. • La fe intelectual. Va un poco más allá de la fe histórica, la persona cree en la existencia de Dios por lo que dice la Biblia. También cree que Jesús murió y se sacrificó por los pecados de los hombres pero esto no pasa de ser un conocimiento intelectual. • La fe temporal o circunstancial. La persona acude a Dios con cierto nivel de fe por tratar de resolver un problema, puede ser la necesidad de sanidad o para salir de un apuro. Muchos que buscan a Dios para ser prosperados viven este tipo de fe. Esta fe tampoco salva. Los hombres que llevaron el paralítico a Jesús tenían fe temporal o circunstancial. Habían oído acerca de los milagros que Jesús hacia y buscaban un milagro para su amigo. Cuando Jesús hizo el milagro de sanidad cesó la fe “temporal” de aquellos hombres, pero si después permanecieron confiando en Jesús para su salvación, empezó a operar en ellos “la fe salvadora”. • La fe salvadora. ES CONFIAR EN CRISTO PARA LA VIDA ETERNA. Está más relacionada al hecho de confiar en lo que Dios dice en su palabra que con el hecho de solo creer que Dios existe. El deber del creyente es confiar y obedecer. Esta es una operación que el Espíritu Santo produce en el pecador: creer al mensaje del evangelio, creer a la persona y la obra de Jesucristo.
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Lección 9 - Evangelismo Bíblico
El Arrepentimiento ¿Qué advertencia pudiera ser más clara que las palabras del Señor Jesús en Lucas 13:3? También en Hechos 2 se nos dice que las personas al oír la predicación se compungieron de corazón y le preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:37-38). También en el capítulo 3 Pedro vuelve a dar otro discurso, esta vez en el Pórtico de Salomón, y les vuelve a decir: “...arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado...Hechos 3:19. (Cursivas y negrillas añadidas) Después que alguien acepta su culpabilidad (que ha pecado) y su destino eterno (el infierno) debes darles el consejo de Dios, arrepentirse y creer. Si Dios ha preparado el corazón de este pecador el pensará seriamente en el asunto. Mucho se ha hablado del arrepentimiento; pero el que funciona para Dios es el “arrepentimiento genuino” y que va acompañado de la fe. Sin este tipo de arrepentimiento no podremos ser salvos. El arrepentimiento y la fe son los únicos medios que Dios provee en la Biblia para el hombre ser salvo por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. (Marcos 1:14-15, Hechos 3:19; 26:20; Mateo 21:32; Hechos 26:19-20, Efesios 2:8-9). El arrepentimiento no es un acto totalmente aparte ni tampoco un acto superior al sacrificio de Cristo, ni considerado una obra del hombre; es sólo una parte de la respuesta correcta al Evangelio. El arrepentimiento va junto con la fe. Arrepentimiento solo no salva, fe sola no salva, los dos van de la mano. El perdón de Dios está conectado directamente con el arrepentimiento. No somos salvos por obras sino por gracia, por medio de la fe; pero el arrepentido dará un giro a su vida y cambiará su manera de pensar en un acto de fe y valor y tomará una actitud diferente en cuanto al pecado. La gracia salvadora la recibimos en el momento que se produce el arrepentimiento y creemos. (Leer Romanos 6). El verdadero arrepentimiento produce tristeza; esta no es una tristeza física sino una espiritual, una que viene de parte de Dios, y que produce una seria determinación del pecador a abandonar la vida de pecado. (Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación. 2ª Corintios 7:10). Esta tristeza también se puede traducir en un dolor real por el pecado y un sentido de culpa y pecaminosidad. Nota que en Hechos 2 las personas se compungieron de corazón primero y después le preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles: ¿qué haremos? y Pedro les dijo: Arrepentíos... Cuando Dios hace que el pecador vuelva en sí desde su sueño espiritual, Dios considera su pecado como la causa que lo aleja de Dios. Cuando un pecador se arrepiente es porque reconoce que no puede seguir luchando con la maldad de su corazón, le pide perdón a Dios y Dios lo ayuda a tomar una seria determinación de cambiar y darle un giro a su vida, así también como cambiar su manera de pensar. La Biblia dice que: ...el que confiesa su pecado y se aparta de el, alcanzará misericordia (Proverbios. 28:13). También el verdadero arrepentido siente un fuerte deseo de buscar el perdón de Dios, abandonar el pecado y buscar la santidad. Spurgeon decía: Ustedes pueden saber si su arrepentimiento es práctico mediante esta prueba. ¿Tiene alguna duración o no? La Biblia dice que Jesús comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido. Mateo 11:20 El arrepentimiento que funciona para Dios es el de no hacer lo malo otra vez (1ª Juan 3:6-9). El arrepentimiento es indispensable para nacer de nuevo y ser un cristiano verdadero. Sin un arrepentimiento genuino no hay perdón de pecados ni conversión verdadera. Jesús mismo advirtió a sus discípulos: “No piensen que porque algunos han padecido más que otros son más pecadores que ustedes, Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. (Lucas 13:2-5). (parafraseado) El arrepentimiento no es solamente orar y pedir perdón, o llorar, y luego volver a pecar y llorar una y otra vez; no es asunto de lo que hacemos por fuera, es un asunto del corazón y de un cambio en la vida. Tampoco quiere decir que ya eres perfecto y que por eso te ganas la salvación. Spurgeon decía: Ningún cristiano puede ser perfecto. El “arrepentimiento” es una gracia. Algunas personas lo predican como una condición de salvación. ¡Condición de insensatez! No hay condiciones para la salvación. Dios mismo da la salvación; y Él únicamente la da a los que Él quiere. Dice: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia.” http://www.spurgeongems.org/schs44.pdf El fruto de un corazón arrepentido es un fuerte deseo de buscar la santidad. Romanos 6:22-23 nos dice: Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. ==================================================================. El siguiente artículo fue tomado de http://www.altisimo.net En el idioma griego del Nuevo Testamento existen dos palabras que son traducidas con "arrepentirse", y cada una de estas palabras nos enseña algo sobre su significado verdadero: "epistrefo" = "volver, dar media vuelta". Aquí podemos imaginarnos una persona que está caminando hacia un abismo. Está avanzando en el camino del mal, y va rumbo a la perdición. La persona que dice "Señor, perdóname todos mis pecados", es como alguien que camina en este camino malo, de vez en cuando dice "Señor, perdóname", pero sigue caminando hacia el abismo. La persona que reconoce y confiesa sus pecados, pero no hace nada más, es como alguien que se detiene en el camino malo, pero se queda parado allí (y después de algún tiempo, quizás sigue caminando hacia el abismo). El verdadero arrepentimiento significa caminar en la dirección opuesta. La Palabra de Dios dice: "El que encubre sus pecados no prosperará; pero el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia." (Prov. 28:13) No es suficiente confesar el pecado; es necesario apartarse de él, o sea, ya no cometerlo. Algo muy importante en este contexto es la restitución. Mira cómo expresó Zaqueo su arrepentimiento: "La mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he estafado a alguien, se lo devuelvo cuatro veces más." (Luc.19:8) Si un ladrón está realmente arrepentido, va a devolver lo que robó (y esto voluntariamente, sin que alguna ley o autoridad le obligue a hacerlo). Si un mentiroso está arrepentido, rectificará sus mentiras y hablará verdad. "metanoeo" = "cambiar la mente". El pecador arrepentido cambiará no solo su manera de actuar, sino también su manera de pensar. En vez de amar el pecado, ahora lo va a odiar. Peleará la batalla contra la tentación, no solo cuando ya está cometiendo un pecado, sino cuando tan solamente está pensando en un pecado. "...llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2ª Cor.10:5). Ya en su mente, renuncia completamente al pecado y así se separa de él. También tiene que cambiar el motivo por hacer lo bueno. Muchas personas intentan hacer lo bueno y evitar el pecado; pero lo hacen por motivos que no agradan a Dios. Lo hacen para parecer "buenos" ante los demás. Lo hacen porque sus padres, sus líderes de iglesia, o alguna otra persona les van a reprochar si pecan. Lo hacen porque las consecuencias del pecado son desagradables, y no quieren sufrir. - El pecador arrepentido piensa de manera diferente. Empieza a amar a Dios, y por amor a Dios se decide renunciar al pecado. Imagínate a dos ladrones que acaban de salir de la cárcel. El primero se dice: "Ya no voy a robar, porque no quiero volver a la cárcel, y la policía está vigilando por todos lados." Entonces no roba; pero solo por temor al castigo. Si tuviera una oportunidad de robar sin ser descubierto, lo haría. - El segundo ladrón se dice: "He comprendido que es malo robar; que he hecho sufrir a muchas personas con mis robos y que Dios está ofendido. He empezado a amar a Dios; y por eso no volveré a robar." Este segundo ladrón no robará nunca más, aun si pudiera hacerlo sin ser descubierto. - Por fuera, los dos van a actuar igual. Pero solo el segundo se arrepintió de verdad; mientras el arrepentimiento del primero es un arrepentimiento falso, sus motivos no cambiaron. ¿Tiene el pecado todavía algún atractivo para ti? Entonces, todavía no te has arrepentido de verdad. ¿Te estás esforzando mucho para no pecar, porque los otros cristianos te podrían mirar mal; pero por dentro sientes que estos esfuerzos van en contra de tu naturaleza, y anhelas una oportunidad de poder cometer algún pecado sin que nadie te pudiera descubrir? Entonces, todavía no te has arrepentido de verdad; solo has cambiado tu manera de actuar, pero no tu manera de pensar. Para que llegues a un arrepentimiento verdadero, es necesaria una obra sobrenatural del Espíritu Santo en tu corazón. "Y cuando él (el Espíritu Santo) venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio." (Juan 16:8) Esta convicción divina acerca de tu pecado es lo que te puede llevar al arrepentimiento verdadero, si tú lo deseas. Quizás, hasta ahora, tu conocimiento acerca del pecado es nada más que teoría: "Sí, yo sé que he pecado y que debo arrepentirme." Tú necesitas que el Espíritu Santo te lo diga a tu corazón. Y Él lo hará, si le buscas en serio. Nota: (Este artículo es propiedad intelectual de "Hijos del Altísimo". Su reproducción es permitida bajo las siguientes condiciones:- Es prohibido cobrar dinero o pagos en alguna forma por este material, Este material tiene que reproducirse inalterado. Cualquier cambio en el contenido o en la presentación requiere la aprobación previa de parte del autor en http://www.altisimo.net) ==================================================================. Entonces, ¿cómo le explicas a alguien el arrepentimiento mientras lo estas evangelizando? Dile algo así: Dios dice que debemos arrepentirnos, esto significa un cambio completo respecto al pecado. Confesarlo y estar dispuesto a abandonarlo. Si has sentido convicción por tu pecado debes tomar una actitud diferente en cuanto al pecado. Dios producirá un cambio de mente en ti, si admites que haz pecado en rebelión contra un Dios Santo, Justo y Bueno. Dios nos desafía a hacer obras dignas de arrepentimiento. Dios no te perdonará ningún pecado que no estés dispuesto a abandonar. Arrepentirte es caminar en una nueva dirección y buscar de todo corazón el vivir de una manera que agrade a Dios de aquí en adelante.
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Lección 8 - Evangelismo Bíblico
Humanamente convencer a la gente que hay un Día del Juicio en el que serán juzgados no es tarea fácil, pero muy dentro de todos los hombres sus conciencias les gritan que han ofendido a un Dios Santo. Hacerles entender que si son hallados culpables su destino eterno será el infierno tampoco es humanamente una tarea fácil, pero esta es la obra del Espíritu Santo. Si ellos logran entender que han pecado contra un Dios Santo y que Él debe juzgarlos por sus acciones les será fácil admitir que su destino eterno debe ser el infierno. En tu presentación del evangelio (después que alguien haya admitido su culpabilidad) tendrás que confrontarlo con la pregunta del destino eterno; la cual dice así: “¿Crees que iras al cielo o al infierno?, o algo así: ¿Si en el Día del Juicio Dios te haya culpable de haber violado su Ley, crees que irías al cielo o al infierno? Siempre, antes de pasar a explicar la gracia debes estar seguro de que el pecador haya admitido su culpabilidad y su destino eterno y que por haber pecado es culpable, y que por consecuencia se merece el infierno. Si la persona piensa que no merece el infierno todavía no ha entendido la seriedad de su pecado y las consecuencias del mismo y tal vez debes llevarlo a la corte civil para que entienda esto mejor: “Vamos a decir que estas en un tribunal y que eres culpable de un crimen, dicen que robaste un carro o algo así, y sabes que eres culpable, no hay duda alguna, la evidencia está allí”. Y el juez te dice: “¿Que tienes que decir antes que pase sentencia?” Y tú dices: “Señor Juez yo sé que usted es un juez bueno y yo le pido que me perdone”. “Por favor déjeme ir a mi casa”. Si él es un juez bueno y justo, él no puede permitir que te vayas a tu casa, ¡no!, ¡él no puede hacer eso!, ¡lo despedirían si lo hace!, ¡sería un juez malo! “¿Estás de acuerdo?” Ahora bien, Dios es bueno y se cerciorará de hacer justicia. Entonces si acabas de decir; Dios yo mentí, robé, cometí el adulterio, cometí crímenes, pero quiero que usted me perdone y me deje ir; si él es un juez bueno no puede permitirte ir, él se cerciorará que recibas el castigó que mereces por tu pecado. La Biblia dice eso: Todos los mentirosos tienen su parte en el lago de fuego, dice que ningún ladrón ni ningún adultero puede entrar en el reino de los cielos. Entonces, si Dios te juzga,… y de seguro vas a morir y presentarte delante de Él algún día,… si él te trata según tus pecados, iras al infierno,... porque Dios es bueno y él dice que él castigará a los asesinos, violadores, mentirosos, ladrones, adúlteros, etc... Y eso eres tú y eso soy yo. Entonces: ¿Si en el Día del Juicio Dios te haya culpable de haber violado su Ley, crees que irías al cielo o al infierno? Llevar a la persona a razonar con la Ley civil le abre el entendimiento acerca de la función de Dios como Juez, Santo, Justo Y Bueno que debe castigar al pecador. Si a alguien te dijera que dentro de una semana tienes una cita con un juez, y en tu citación dice que van a revisar un caso en contra tuya por violaciones de mentiras y robos y otras estafas; lo más probable es que empezarás a pensar de donde el juez obtuvo la información. También darías una mirada hacia atrás y escudriñarías todas las cosas que has hecho en los últimos tiempos para ver dónde has fallado. Empezarías a pensar si has sido fiel en todas tus acciones; en tus obligaciones tributarias, si has robado algo de tu trabajo, dejado de pagar alguna deuda, o tal vez mentido en alguna aplicación para obtener algún préstamo o algún otro beneficio, etc. De seguro que al revisar bien tus actos encontrarías algo que tú sabes que has hecho mal en el pasado. Además, el solo hecho de ir a la corte te pondría muy nervioso pues bien sabes que no has sido perfecto en todas tus acciones. La incertidumbre de ser descubierto y procesado por la justicia te pone la carne de gallina. De la misma manera si los pecadores no están conscientes del día en que darán cuenta de sus vidas a Dios, no verán la necesidad de obedecer el mandamiento de Dios de arrepentirse. Ya Dios ha determinado un día para cada uno de nosotros donde tendremos que dar cuentas. Este pensamiento debe producir en nosotros una gran carga y preocupación para que de aquí en adelante nos arrepintamos y hagamos las cosas como Dios manda. El Día del Juicio es la razón por la cual los hombres son movidos al arrepentimiento. No es suficiente predicar la Ley Moral. Esta debe ser predicada junto con el castigo futuro. Si no predico que hay consecuencias por violar la Ley de nada serviría mi advertencia. La Ley sin consecuencias no sirve para nada. Spurgeon dice que el primer uso de la Ley es manifestarle al hombre su culpa. Cuando Dios determina salvar a un hombre, lo primero que hace con él es enviarle la Ley, para mostrarle cuán culpable, cuán vil, cuán ruin es él, y en qué peligrosa posición se encuentra. La Ley tiene por objeto mostrarle al hombre la miseria que recaerá sobre él a causa de su pecado. Para alguien ser procesado por la justicia debe haber tenido un día de juicio. También debe ser hallado culpable debe haber hecho una violación a la Ley, y también se le debe aplicar una multa o un castigo. La Biblia dice que [Dios] ha señalado un día en el que juzgará al mundo con justicia [rectitud]. También dice que [Todos] los hombres han pecado y están destituidos de la gloria de Dios. Rom 3:23. Y que la paga del pecado es la muerte. Romanos 6:23. Por eso [Dios] manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan”. Hech 17:30, 2 Tim. 2:25. No es solo suficiente decirle a alguien que debe creer, sino que debe primero arrepentirse y después creer. Ray Comfort dice que: Ningún hombre dejará sus pecados queridos a menos que haya una buena razón para hacerlo y el infierno es una buena razón. Sin embargo, es difícil para cualquier cristiano predicar el juicio y la realidad del infierno sin usar la Ley. Si el FBI o el servicio secreto de tu país invaden tu casa y te dice que vas a ir a prisión por un largo tiempo pensarás que es una equivocación porque no piensas que has hecho nada mal. Ahora (por ejemplo), si entran en tu casa y revisan tu computadora en busca de música, videos y programas piratas, y ven que has violado las leyes de derechos de autor (copyright) y que por cada violación son 250,000 dólares y 5 años de cárcel y que por eso vas a estar preso por un largo tiempo.” Entonces entenderías el por qué estás en problemas. El conocimiento de la Ley que has transgredido te prepara con aquel entendimiento y hace que el juicio sea razonable. Nunca subestimes el poder de razonar con un pecador, (usando la Ley) acerca de la realidad del Día del Juicio y el infierno. Aprende cómo llevarlo a situaciones extremas tales como las que hemos mencionado y que lo enfrenten con el dilema moral.
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Lección 7 - Evangelismo Bíblico
En tu presentación del evangelio primero tendrás que romper el hielo y hacer la transición de lo natural a lo espiritual. Segundo tendrás que hablar de la Ley para lograr que el pecador entienda que ha violado una Ley santa. En tercer lugar tendrás que confrontar al pecador con la pregunta del Día del Juicio o la culpabilidad: “¿Si Dios fuera a juzgarte por los Diez Mandamientos en el Día del Juicio, crees que serías inocente o culpable?” Esta pregunta es de suma importancia pues si alguien no ha reconocido que es culpable, tendrá muy poco o ningún deseo en ser perdonado. Si la persona no ha reconocido su culpabilidad todavía está orgulloso, y sabemos que Dios resiste al orgulloso (Santiago 4:6). No debes proseguir con tu presentación o pasar a la gracia, si la persona no acepta su culpabilidad. Se habla muy poco en estos días del “Día del Juicio” en la presentación del evangelio. La Biblia nos dice claramente que todos tendremos nuestro “Día del Juicio” en el cual tendremos que dar cuentas a Dios por nuestras acciones y comparecer ante el tribunal de Cristo. Esta realidad debe aterrorizar a los hombres, (Romanos 14:10-12; Hebreos 4:13; Juan 5:22; 2ª Timoteo 4:1; 2ª Corintios 5:10). La Biblia dice que aun de cada palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el Día del Juicio, (Mateo 12:36). Para los cristianos nacidos de nuevo, los que no andan según la carne, aquellos que han sido limpios por la sangre de Cristo y que obedecen y guardan sus mandamientos y no pecan deliberadamente, no habrá nada que temer (Romanos 8:1; 2ª Tim 4:8). Pero para aquellos que fueron invitados y no se arrepintieron y no depositaron su confianza en Cristo ese día será muy triste, pues Dios tendrá que decidir sobre su destino eterno por los siglos de los siglos, (Mat. 22:1-14). La Biblia habla en el Nuevo Testamento en más de 40 ocasiones acerca de ese día, al hacer referencia al Día del Juicio, aquel día, el día de Cristo, día de la visitación, el día del Señor, el día de Dios, el juicio del gran día, el juicio venidero, el juicio de Dios, etc. Es importante que el pecador sepa que habrá un día destinado para ser juzgado porque está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, (Hebreos 9:27). En ese día Cristo aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones. (1ª Corintios 4:5) Por eso durante la presentación del evangelio es importante aclarar, preguntar, afirmar, etc., que habrá un Día del Juicio donde vamos a estar ante la presencia de un Dios Santo, Justo y Bueno. El cristiano no debe juzgar a otros sino simplemente comunicarles a otros acerca del juicio de Dios y que Dios ya ha juzgado a todo el mundo como culpable ante Él (Romanos 3:19, 23). Solo debemos advertirles a los pecadores de como escapar de la condenación eterna y ser libres. La presentación de la Ley te ayudará a presentar el Día del Juicio con más claridad y el infierno será más razonable. Todos estarán de acuerdo que si un criminal ha violado la Ley debe ir a juicio y ser condenado. Cuando usamos la Ley en forma legítima, ésta apela a la “razón” de los pecadores.
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Lección 4 - 2da parte - Evangelismo Bíblico
Testificando personalmente como lo hizo Jesús Pablo dijo en cierta ocasión: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo (1 Corintios 11:1). Si en realidad queremos ser efectivos en el evangelismo debemos literalmente seguir las pisadas del Maestro a la hora de testificar. Jesús usó la Ley cuando compartía el mensaje y así lo hicieron también los apóstoles, y otros grandes hombres de Dios como, Spurgeon, Juan Wesley y otros. En esta lección daremos un vistazo a los principios básicos del evangelismo bíblico, “a la manera del Maestro”. (Q.H.J.D) “¿Qué Hizo Jesús y Dijo?”. Q - ¿Qué dices… te consideras una buena persona? H – ¿Has guardado los Diez Mandamientos? J – Juicio –Si Dios fuera a juzgarte por los Diez Mandamientos, ¿crees que serías inocente o culpable?” D – Destino - ¿Crees que irías al cielo o al Infierno?”
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Lección 4 - 1ra parte - Evangelismo Bíblico
Repaso de los primeros cuatro capítulos del curso Evangelismo UNO por UNO. Dinámica de preguntas y respuestas de todos los temas además de tomar de memoria los diez mandamientos. Este repaso fue dado preliminarmente al capítulo cuatro que fue el centro del taller.
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Lección 2 - Evangelísmo Bíblico
Este capítulo completa la idea de la importancia de la Ley a la hora de compartir el Evangelio con las personas. La ley ha sido dada para que alumbre nuestras almas y sean descubiertas ante Dios y ante nuestras conciencias, de tal manera que no tenganamos excusas sobre nuestra condición pecaminosa y sus consecuencias eternas.
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Lección 1 - Evangelismo Bíblico
Esta es la primera lección sobre el tema de Evngelismo Bíblico. Se ha tomado el curso de LOS PASOS DE MAESTRO porque creemos guarda la esencia de la predicación como la hizo Jesucristo y los grandes predicadores de antaño. El primer tema está basado en el uso correcto de la Ley.
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Escuela del Discipulado CCHFE 002 - PLAN DE SALVACIÓN cap 7 (2da parte)
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Escuela del Discipulado CCHFE 002 - PLAN DE SALVACIÓN cap 7 (1ra parte) Repaso de los detalles del discipulado SIETE NIVELES 1 Arrepentimiento 2. Iluminación 3. Participación en el ministerio 4. Desarrollo de liderazgo 5. Consagración / Crisis 6. Liderazgo 7. Visión Mundial --- CUATRO INDICADORES DE CRECIMIENTO. 1. Devocioanl - Palabra 2. Devocional - Oración 3. Compañerismo 4. Servicio --- Pasos de estudio en estos 3 primeros niveles: 1. Evangelizarlo 2. Comprometerlo 3. Estudiar el LIBRO PLAN DE SALVACIÓN 4. Estudiar el LIBRO SOBRE EVANGELISMO 5. Estudiar el LIBRO SOBE LA ORACIÓN
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Escuela del Discipulado CCHFE 002 - PLAN DE SALVACIÓN cap 6
Escuela del Discipulado CCHFE 002 - PLAN DE SALVACIÓN cap 6 PROGRESO EN LA VIDA ESPIRITUAL Romanos 5:2; 6:22 A. QUE ES LA GRACIA 1 Corintios 15:10; Exodo 3:2-3; Gálatas 2:20; Efesios 5:18:-21; 2 Timoteo 2:1; 1 Pedro 2:2 B. EL PROBLEMA DEL PECADO EN EL HOMBRE Gálatas 5:17; 1 Juan 1:9 C. LA INTERCESIÓN DE CRISTO Hebreos 6:17-20
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Escuela del Discipulado CCHFE 002 - PLAN DE SALVACIÓN cap 5
Escuela del Discipulado CCHFE 002 - PLAN DE SALVACIÓN cap 5 EL NUEVO NACIMIENTO A. QUE QUIERE DECIR EL NUEVO NACIMIENTO Tito 3:4-6; Juan 3:1.7 B. LA NECESIDAD DEL NUEVO NACIMIENTO Romanos 8:10-11 C. NACER DEL "AGUA" Efesios 5:26; 1 Pedro 1:23 - 2:2 D. CONSECUENCIAS DEL NUEVO NACIMIENTO Juan 1:12-13; 2 Timoteo 1:7
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Estudios básicos y avanzados sobre el discipualdo en nuestra Iglesia Capilla Calvario FE.
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