Berta y la receta del pastel volador episode artwork

EPISODE · Apr 14, 2026 · 18 MIN

Berta y la receta del pastel volador

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Berta tenía siete años y medio y le encantaba cocinar. Bueno, le encantaba intentar cocinar. Porque la verdad es que todo lo que hacía en la cocina acababa siendo un desastre. Una vez hizo una sopa de tomate que sabía a calcetín. Otra vez preparó unas galletas tan duras que su perro, Churro, las enterró en el jardín pensando que eran piedras. Y la vez que intentó hacer un flan, el flan explotó dentro del horno y pasaron tres días limpiando caramelo del techo. —Berta, cariño, ¿por qué no pruebas con otra afición? —le decía su madre, frotando una mancha de chocolate de la pared—. La pintura, por ejemplo. O el fútbol. —No quiero pintar ni jugar al fútbol —respondía Berta cruzando los brazos—. Quiero cocinar. Y tenía un motivo muy importante para querer cocinar: el Gran Concurso de Pasteles de Villaespuma. Villaespuma era el pueblo donde vivía Berta. Era pequeño, con casas de colores, una plaza con una fuente y una panadería que olía a gloria. Cada año, en las fiestas del pueblo, se celebraba el Gran Concurso de Pasteles. Gente de todos los pueblos de alrededor venía a participar. El ganador se llevaba un trofeo dorado con forma de cucharón y, lo más importante, su receta se colgaba en el tablón de la panadería durante todo un año. Berta soñaba con ver su receta en aquel tablón. El problema era que faltaban solo diez días para el concurso y ella no tenía ni receta ni pastel ni esperanza. —Necesito ayuda —dijo Berta una tarde, sentada en la cocina con la cara manchada de harina. Su hermano mayor, Hugo, pasó por delante comiendo una manzana. —¿Otra vez intentando cocinar? —preguntó Hugo con la boca llena—. A ver, ¿qué has destrozado esta vez? —Nada. Todavía —contestó Berta. —Dale tiempo —se rio Hugo, y siguió andando. Berta frunció el ceño. Hugo era un pesado. Siempre se reía de ella. Pero Berta no se iba a rendir. Aquella noche, mientras cenaban sopa de verduras que había hecho su madre, Berta tuvo una idea. —Abuelo —dijo, mirando al otro lado de la mesa—, tú antes cocinabas, ¿verdad? El abuelo Ramón levantó la vista del plato. Tenía el pelo blanco, los ojos pequeños y brillantes, y unas manos enormes que siempre olían a canela. Antes de jubilarse, había sido el mejor pastelero de la comarca. Su tarta de manzana era famosa en cinco pueblos. —Cocinaba, sí —dijo el abuelo con una sonrisa—. Pero hace mucho que no enciendo un horno. —¿Me puedes enseñar? —preguntó Berta—. Quiero participar en el concurso. Hugo soltó una carcajada. —Berta, tus galletas casi rompen una muela al cartero. —¡Hugo! —le regañó su madre. El abuelo Ramón miró a Berta un buen rato. Luego se limpió la boca con la servilleta y dijo: —Mañana a las cuatro, en la cocina. Ponte un delantal limpio. Berta dio un salto de alegría tan grande que casi tiró el vaso de agua. —¡Gracias, abuelo! —No me des las gracias todavía —dijo el abuelo con un guiño—. Cocinar de verdad es más difícil de lo que parece.

Berta tenía siete años y medio y le encantaba cocinar. Bueno, le encantaba intentar cocinar. Porque la verdad es que todo lo que hacía en la cocina acababa siendo un desastre. Una vez hizo una sopa de tomate que sabía a calcetín. Otra vez preparó unas galletas tan duras que su perro, Churro, las enterró en el jardín pensando que eran piedras. Y la vez que intentó hacer un flan, el flan explotó dentro del horno y pasaron tres días limpiando caramelo del techo. —Berta, cariño, ¿por qué no pruebas con otra afición? —le decía su madre, frotando una mancha de chocolate de la pared—. La pintura, por ejemplo. O el fútbol. —No quiero pintar ni jugar al fútbol —respondía Berta cruzando los brazos—. Quiero cocinar. Y tenía un motivo muy importante para querer cocinar: el Gran Concurso de Pasteles de Villaespuma. Villaespuma era el pueblo donde vivía Berta. Era pequeño, con casas de colores, una plaza con una fuente y una panadería que olía a gloria. Cada año, en las fiestas del pueblo, se celebraba el Gran Concurso de Pasteles. Gente de todos los pueblos de alrededor venía a participar. El ganador se llevaba un trofeo dorado con forma de cucharón y, lo más importante, su receta se colgaba en el tablón de la panadería durante todo un año. Berta soñaba con ver su receta en aquel tablón. El problema era que faltaban solo diez días para el concurso y ella no tenía ni receta ni pastel ni esperanza. —Necesito ayuda —dijo Berta una tarde, sentada en la cocina con la cara manchada de harina. Su hermano mayor, Hugo, pasó por delante comiendo una manzana. —¿Otra vez intentando cocinar? —preguntó Hugo con la boca llena—. A ver, ¿qué has destrozado esta vez? —Nada. Todavía —contestó Berta. —Dale tiempo —se rio Hugo, y siguió andando. Berta frunció el ceño. Hugo era un pesado. Siempre se reía de ella. Pero Berta no se iba a rendir. Aquella noche, mientras cenaban sopa de verduras que había hecho su madre, Berta tuvo una idea. —Abuelo —dijo, mirando al otro lado de la mesa—, tú antes cocinabas, ¿verdad? El abuelo Ramón levantó la vista del plato. Tenía el pelo blanco, los ojos pequeños y brillantes, y unas manos enormes que siempre olían a canela. Antes de jubilarse, había sido el mejor pastelero de la comarca. Su tarta de manzana era famosa en cinco pueblos. —Cocinaba, sí —dijo el abuelo con una sonrisa—. Pero hace mucho que no enciendo un horno. —¿Me puedes enseñar? —preguntó Berta—. Quiero participar en el concurso. Hugo soltó una carcajada. —Berta, tus galletas casi rompen una muela al cartero. —¡Hugo! —le regañó su madre. El abuelo Ramón miró a Berta un buen rato. Luego se limpió la boca con la servilleta y dijo: —Mañana a las cuatro, en la cocina. Ponte un delantal limpio. Berta dio un salto de alegría tan grande que casi tiró el vaso de agua. —¡Gracias, abuelo! —No me des las gracias todavía —dijo el abuelo con un guiño—. Cocinar de verdad es más difícil de lo que parece.

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That Hoarder: Overcome Compulsive Hoarding That Hoarder Hoarding disorder is stigmatised and people who hoard feel vast amounts of shame. This podcast began life as an audio diary, an anonymous outlet for somebody with this weird condition. That Hoarder speaks about her experiences living with compulsive hoarding, she interviews therapists, academics, researchers, children of hoarders, professional organisers and influencers, and she shares insight and tips for others with the problem. Listened to by people who hoard as well as those who love them and those who work with them, Overcome Compulsive Hoarding with That Hoarder aims to shatter the stigma, share the truth and speak openly and honestly to improve lives. The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting! DIOSA. Carolina Sanper This podcast is a sacred space created by Carolina Sanper where you connect with your inner wisdom and embody your magnetic feminine power.It is the realization that the mystical realm is where you plant the seeds of your desired reality.It is a portal to your true essence: awareness, presence, and receiving with ease. Welcome home, DIOSA. 🖤 XXX Tech by SOVRYN Dr. Brian Sovryn The crossroads between technology, sensuality, and metaphysics - and the longest running anarchist podcast in the world! Brought to you by Dr. Brian Sovryn.

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Relatia Podcast?

This episode is 18 minutes long.

When was this Relatia Podcast episode published?

This episode was published on April 14, 2026.

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Berta tenía siete años y medio y le encantaba cocinar. Bueno, le encantaba intentar cocinar. Porque la verdad es que todo lo que hacía en la cocina acababa siendo un desastre. Una vez hizo una sopa de tomate que sabía a calcetín. Otra vez preparó...

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