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EPISODE · May 14, 2026 · 18 MIN

El dragón que no sabía volar

from Relatia Podcast · host Relatia.es

En lo alto de unas montañas muy, muy grandes, había un lugar mágico llamado el Valle de las Nubes. Las montañas tenían las puntas blancas por la nieve y entre ellas flotaban nubes gorditas de color rosa y naranja. Un río de agua cristalina bajaba cantando entre las rocas, con pececitos plateados que saltaban de alegría. En ese valle tan bonito vivían muchos dragones de todos los colores: rojos, azules, verdes y morados. Las casas de los dragones estaban hechas de piedras brillantes que cambiaban de color con la luz del sol. Por las mañanas, cuando salía el sol, todo el valle se llenaba de una luz dorada preciosa, y los pájaros cantaban canciones alegres entre los árboles altísimos de hojas verdes y moradas. Entre todos esos dragones vivía uno muy especial llamado Chispa. Chispa era pequeñito, del tamaño de un perro grande, y tenía las escamas de color dorado, como si alguien le hubiera pintado con purpurina. Sus ojos eran grandes y redondos, de un color naranja muy bonito, como dos mandarinas brillantes. Tenía unas alitas pequeñas en la espalda que movía sin parar, como un colibrí nervioso. Chispa siempre llevaba una sonrisa en su cara redonda y una manchita verde muy graciosa en la punta de la nariz. Cuando se reía, que era muy a menudo, sus escamas doradas brillaban todavía más fuerte, como si tuviera estrellitas pegadas por todo el cuerpo. A Chispa le encantaba correr por los prados del valle, oler las flores gigantes que crecían junto al río y hacer carreras con las mariposas de colores. Chispa vivía con su mamá, una dragona grande y elegante llamada Brisa. Brisa tenía las escamas de color plateado y unos ojos azules muy dulces que siempre miraban a Chispa con mucho cariño. Su cola larga y suave terminaba en una forma de estrella que brillaba por las noches. Cada mañana, Brisa preparaba el desayuno para Chispa: tostadas crujientes con mermelada de frambuesa calentadas con un soplido de fuego suavecito. También le hacía zumo de naranjas mágicas que cambiaban de sabor con cada trago: primero sabían a fresa, luego a melocotón y al final a chocolate. Después, le daba un beso enorme en la frente y le decía con voz suave: «Tú eres mi tesoro más brillante de todo el valle». Chispa se sentía muy feliz cuando escuchaba esas palabras y le daba un abrazo tan fuerte que Brisa se reía con su risa musical. La mejor amiga de Chispa se llamaba Luna. Luna era una dragona de escamas azul oscuro con puntitos blancos, como si tuviera un cielo de noche pintado en el cuerpo. Era un poquito más alta que Chispa y tenía unas alas grandes y fuertes que brillaban cuando les daba la luz, haciendo destellos como diamantes. Luna tenía una voz alegre y una risa contagiosa que hacía que todos los que estaban cerca también se rieran. A los dos les encantaba jugar juntos entre las flores del valle, que eran enormes y de muchos colores: rojas como el fuego, amarillas como el sol, y azules como el cielo. Jugaban al escondite detrás de las setas gigantes, hacían castillos de barro junto al río y contaban las estrellas por la noche tumbados en la hierba blandita. Luna siempre decía que Chispa era el dragón más divertido de todo el valle, y los dos se reían muchísimo juntos hasta que les dolía la barriga.

En lo alto de unas montañas muy, muy grandes, había un lugar mágico llamado el Valle de las Nubes. Las montañas tenían las puntas blancas por la nieve y entre ellas flotaban nubes gorditas de color rosa y naranja. Un río de agua cristalina bajaba cantando entre las rocas, con pececitos plateados que saltaban de alegría. En ese valle tan bonito vivían muchos dragones de todos los colores: rojos, azules, verdes y morados. Las casas de los dragones estaban hechas de piedras brillantes que cambiaban de color con la luz del sol. Por las mañanas, cuando salía el sol, todo el valle se llenaba de una luz dorada preciosa, y los pájaros cantaban canciones alegres entre los árboles altísimos de hojas verdes y moradas. Entre todos esos dragones vivía uno muy especial llamado Chispa. Chispa era pequeñito, del tamaño de un perro grande, y tenía las escamas de color dorado, como si alguien le hubiera pintado con purpurina. Sus ojos eran grandes y redondos, de un color naranja muy bonito, como dos mandarinas brillantes. Tenía unas alitas pequeñas en la espalda que movía sin parar, como un colibrí nervioso. Chispa siempre llevaba una sonrisa en su cara redonda y una manchita verde muy graciosa en la punta de la nariz. Cuando se reía, que era muy a menudo, sus escamas doradas brillaban todavía más fuerte, como si tuviera estrellitas pegadas por todo el cuerpo. A Chispa le encantaba correr por los prados del valle, oler las flores gigantes que crecían junto al río y hacer carreras con las mariposas de colores. Chispa vivía con su mamá, una dragona grande y elegante llamada Brisa. Brisa tenía las escamas de color plateado y unos ojos azules muy dulces que siempre miraban a Chispa con mucho cariño. Su cola larga y suave terminaba en una forma de estrella que brillaba por las noches. Cada mañana, Brisa preparaba el desayuno para Chispa: tostadas crujientes con mermelada de frambuesa calentadas con un soplido de fuego suavecito. También le hacía zumo de naranjas mágicas que cambiaban de sabor con cada trago: primero sabían a fresa, luego a melocotón y al final a chocolate. Después, le daba un beso enorme en la frente y le decía con voz suave: «Tú eres mi tesoro más brillante de todo el valle». Chispa se sentía muy feliz cuando escuchaba esas palabras y le daba un abrazo tan fuerte que Brisa se reía con su risa musical. La mejor amiga de Chispa se llamaba Luna. Luna era una dragona de escamas azul oscuro con puntitos blancos, como si tuviera un cielo de noche pintado en el cuerpo. Era un poquito más alta que Chispa y tenía unas alas grandes y fuertes que brillaban cuando les daba la luz, haciendo destellos como diamantes. Luna tenía una voz alegre y una risa contagiosa que hacía que todos los que estaban cerca también se rieran. A los dos les encantaba jugar juntos entre las flores del valle, que eran enormes y de muchos colores: rojas como el fuego, amarillas como el sol, y azules como el cielo. Jugaban al escondite detrás de las setas gigantes, hacían castillos de barro junto al río y contaban las estrellas por la noche tumbados en la hierba blandita. Luna siempre decía que Chispa era el dragón más divertido de todo el valle, y los dos se reían muchísimo juntos hasta que les dolía la barriga.

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El dragón que no sabía volar

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That Hoarder: Overcome Compulsive Hoarding That Hoarder Hoarding disorder is stigmatised and people who hoard feel vast amounts of shame. This podcast began life as an audio diary, an anonymous outlet for somebody with this weird condition. That Hoarder speaks about her experiences living with compulsive hoarding, she interviews therapists, academics, researchers, children of hoarders, professional organisers and influencers, and she shares insight and tips for others with the problem. Listened to by people who hoard as well as those who love them and those who work with them, Overcome Compulsive Hoarding with That Hoarder aims to shatter the stigma, share the truth and speak openly and honestly to improve lives. The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting! DIOSA. Carolina Sanper This podcast is a sacred space created by Carolina Sanper where you connect with your inner wisdom and embody your magnetic feminine power.It is the realization that the mystical realm is where you plant the seeds of your desired reality.It is a portal to your true essence: awareness, presence, and receiving with ease. Welcome home, DIOSA. 🖤 XXX Tech by SOVRYN Dr. Brian Sovryn The crossroads between technology, sensuality, and metaphysics - and the longest running anarchist podcast in the world! Brought to you by Dr. Brian Sovryn.

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Relatia Podcast?

This episode is 18 minutes long.

When was this Relatia Podcast episode published?

This episode was published on May 14, 2026.

What is this episode about?

En lo alto de unas montañas muy, muy grandes, había un lugar mágico llamado el Valle de las Nubes. Las montañas tenían las puntas blancas por la nieve y entre ellas flotaban nubes gorditas de color rosa y naranja. Un río de agua cristalina bajaba...

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