Luna y el caracol que contaba historias episode artwork

EPISODE · Mar 13, 2026 · 19 MIN

Luna y el caracol que contaba historias

from Relatia Podcast · host Relatia.es

Luna corría por todas partes. Corría para llegar al colegio, corría para volver a casa, corría para merendar y corría incluso para irse a dormir. Su madre siempre le decía lo mismo: —Luna, cariño, no hace falta correr tanto. El mundo no se va a escapar. Pero Luna no le hacía caso. Pensaba que si iba despacio se perdería algo importante. Algo increíble podía estar pasando en cualquier lugar y ella necesitaba llegar a tiempo. Un sábado por la mañana, Luna salió disparada hacia el parque. Quería ser la primera en subirse al columpio grande, el que llegaba casi hasta las nubes. Cruzó la calle corriendo, pasó junto al quiosco de don Fermín sin decir hola y saltó por encima del seto de la entrada. Pero cuando llegó al columpio, se dio cuenta de que estaba vacío. No había ningún niño en el parque. Era demasiado temprano. —¡Qué aburrimiento! —dijo Luna, cruzándose de brazos. Se sentó en un banco y empezó a balancear las piernas con impaciencia. Entonces vio algo que se movía muy despacio por el borde del camino. Era un caracol pequeño, con una concha de color dorado que brillaba bajo el sol de la mañana. —¡Qué lento eres! —le dijo Luna al caracol—. A este paso no vas a llegar a ningún sitio. El caracol levantó sus antenas y, para sorpresa de Luna, habló: —Llego a todos los sitios. Solo que llego a mi hora. Luna se cayó del banco del susto. Se quedó sentada en el suelo, mirando al caracol con los ojos como platos. —¿Tú… tú hablas? —preguntó con la boca abierta. —Claro que hablo —respondió el caracol con voz tranquila y suave, como el sonido de una campanita lejana—. Me llamo Silvestre. Y tú eres la niña que siempre corre, ¿verdad? —¿Cómo lo sabes? —Porque te veo pasar todos los días. Siempre con prisa, siempre corriendo. Nunca te paras a mirar las cosas bonitas del camino. Luna frunció el ceño. —¿Qué cosas bonitas? Silvestre señaló con una antena hacia un rosal que crecía junto al banco. —¿Has visto alguna vez cómo se abre una rosa por la mañana? Es como un pequeño espectáculo de magia. Pero hay que quedarse quieto y mirar con paciencia. Luna miró el rosal. Las rosas estaban cerradas, con los pétalos apretados como puños diminutos. —No veo nada especial —dijo. —Porque acabas de mirar un segundo. Las cosas bonitas necesitan tiempo. Igual que mis historias. —¿Tus historias? —Luna se acercó un poco más al caracol—. ¿Qué historias? Silvestre sonrió, o al menos eso pareció, porque sus antenas se curvaron hacia arriba. —Dentro de mi concha guardo las historias más hermosas del mundo. Historias que he recogido viajando despacio por todos los rincones de este parque. Pero solo puedo contarlas a quien tenga la paciencia de escucharlas. —¡Yo quiero escuchar una! —dijo Luna inmediatamente—. ¡Cuéntamela ahora! —Ahora no —dijo Silvestre—. Vuelve mañana. Siéntate aquí, quédate quieta cinco minutos y entonces te contaré la primera. —¿Cinco minutos? —Luna puso cara de horror—. ¡Eso es muchísimo tiempo! Silvestre empezó a deslizarse lentamente por el camino. —Para ti, sí. Pero si quieres escuchar mis historias, tendrás que aprender a esperar. Y dicho esto, el caracol desapareció entre las hojas. Luna se quedó allí sentada, pensando. Cinco minutos quieta. ¿Sería capaz?

Luna corría por todas partes. Corría para llegar al colegio, corría para volver a casa, corría para merendar y corría incluso para irse a dormir. Su madre siempre le decía lo mismo: —Luna, cariño, no hace falta correr tanto. El mundo no se va a escapar. Pero Luna no le hacía caso. Pensaba que si iba despacio se perdería algo importante. Algo increíble podía estar pasando en cualquier lugar y ella necesitaba llegar a tiempo. Un sábado por la mañana, Luna salió disparada hacia el parque. Quería ser la primera en subirse al columpio grande, el que llegaba casi hasta las nubes. Cruzó la calle corriendo, pasó junto al quiosco de don Fermín sin decir hola y saltó por encima del seto de la entrada. Pero cuando llegó al columpio, se dio cuenta de que estaba vacío. No había ningún niño en el parque. Era demasiado temprano. —¡Qué aburrimiento! —dijo Luna, cruzándose de brazos. Se sentó en un banco y empezó a balancear las piernas con impaciencia. Entonces vio algo que se movía muy despacio por el borde del camino. Era un caracol pequeño, con una concha de color dorado que brillaba bajo el sol de la mañana. —¡Qué lento eres! —le dijo Luna al caracol—. A este paso no vas a llegar a ningún sitio. El caracol levantó sus antenas y, para sorpresa de Luna, habló: —Llego a todos los sitios. Solo que llego a mi hora. Luna se cayó del banco del susto. Se quedó sentada en el suelo, mirando al caracol con los ojos como platos. —¿Tú… tú hablas? —preguntó con la boca abierta. —Claro que hablo —respondió el caracol con voz tranquila y suave, como el sonido de una campanita lejana—. Me llamo Silvestre. Y tú eres la niña que siempre corre, ¿verdad? —¿Cómo lo sabes? —Porque te veo pasar todos los días. Siempre con prisa, siempre corriendo. Nunca te paras a mirar las cosas bonitas del camino. Luna frunció el ceño. —¿Qué cosas bonitas? Silvestre señaló con una antena hacia un rosal que crecía junto al banco. —¿Has visto alguna vez cómo se abre una rosa por la mañana? Es como un pequeño espectáculo de magia. Pero hay que quedarse quieto y mirar con paciencia. Luna miró el rosal. Las rosas estaban cerradas, con los pétalos apretados como puños diminutos. —No veo nada especial —dijo. —Porque acabas de mirar un segundo. Las cosas bonitas necesitan tiempo. Igual que mis historias. —¿Tus historias? —Luna se acercó un poco más al caracol—. ¿Qué historias? Silvestre sonrió, o al menos eso pareció, porque sus antenas se curvaron hacia arriba. —Dentro de mi concha guardo las historias más hermosas del mundo. Historias que he recogido viajando despacio por todos los rincones de este parque. Pero solo puedo contarlas a quien tenga la paciencia de escucharlas. —¡Yo quiero escuchar una! —dijo Luna inmediatamente—. ¡Cuéntamela ahora! —Ahora no —dijo Silvestre—. Vuelve mañana. Siéntate aquí, quédate quieta cinco minutos y entonces te contaré la primera. —¿Cinco minutos? —Luna puso cara de horror—. ¡Eso es muchísimo tiempo! Silvestre empezó a deslizarse lentamente por el camino. —Para ti, sí. Pero si quieres escuchar mis historias, tendrás que aprender a esperar. Y dicho esto, el caracol desapareció entre las hojas. Luna se quedó allí sentada, pensando. Cinco minutos quieta. ¿Sería capaz?

NOW PLAYING

Luna y el caracol que contaba historias

0:00 19:05

No transcript for this episode yet

We transcribe on demand. Request one and we'll notify you when it's ready — usually under 10 minutes.

That Hoarder: Overcome Compulsive Hoarding That Hoarder Hoarding disorder is stigmatised and people who hoard feel vast amounts of shame. This podcast began life as an audio diary, an anonymous outlet for somebody with this weird condition. That Hoarder speaks about her experiences living with compulsive hoarding, she interviews therapists, academics, researchers, children of hoarders, professional organisers and influencers, and she shares insight and tips for others with the problem. Listened to by people who hoard as well as those who love them and those who work with them, Overcome Compulsive Hoarding with That Hoarder aims to shatter the stigma, share the truth and speak openly and honestly to improve lives. The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting! DIOSA. Carolina Sanper This podcast is a sacred space created by Carolina Sanper where you connect with your inner wisdom and embody your magnetic feminine power.It is the realization that the mystical realm is where you plant the seeds of your desired reality.It is a portal to your true essence: awareness, presence, and receiving with ease. Welcome home, DIOSA. 🖤 XXX Tech by SOVRYN Dr. Brian Sovryn The crossroads between technology, sensuality, and metaphysics - and the longest running anarchist podcast in the world! Brought to you by Dr. Brian Sovryn.

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Relatia Podcast?

This episode is 19 minutes long.

When was this Relatia Podcast episode published?

This episode was published on March 13, 2026.

What is this episode about?

Luna corría por todas partes. Corría para llegar al colegio, corría para volver a casa, corría para merendar y corría incluso para irse a dormir. Su madre siempre le decía lo mismo: —Luna, cariño, no hace falta correr tanto. El mundo no se va a...

Can I download this Relatia Podcast episode?

Yes, you can download this episode by clicking the download button on the episode player, or subscribe to the podcast in your preferred podcast app for automatic downloads.
URL copied to clipboard!