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El podcast de #DeDosEnDos
by DE DOS EN DOS
Descripción De Dos en Dos es un proyecto de la nueva Evangelización al servicio de la Iglesia católica, intercedemos por las necesidades de nuestros seguidores y predicamos la buena noticia del reino de Dios. Vínculos Facebook facebook.com/De2en2oficial Whatsaap chat.whatsapp.com/BSbASI3Q1IMJ6J0F6R... Telegram t.me/DeDosEnDos Grupo de Whatsaap chat.whatsapp.com/BSbASI3Q1IMJ6J0F6R... Grupo de Facebook facebook.com/share/g/1F6zggKg4f Instagram instagram.com/dedosendosoficial Más informaciónwww.youtube.com/@DeDosEnDos México
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Evangélio Diario 30 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
30 Junio Los Primeros Santos Mártires de la Iglesia Romana Amós 3, 1-8; 4, 11-12: “El Señor ha hablado, ¿quién no profetizará? Salmo 5: “Enséñame, Señor, tu santidad” San Mateo 8, 23-27: “Dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma” ¿Nos ha acontecido alguna vez que le hemos gritado al Señor y le hemos preguntado dónde se esconde pues solamente vemos tempestades y oscuridad? ¿Hemos tenido la tentación de pensar que el Señor está dormido y no hace caso a los graves peligros que amenazan a sus seguidores? Es curioso. Apenas ha manifestado a quienes pretenden seguirlo todos los riesgos que implica el ir tras sus pasos, cuando aparecen las tempestades. Y lo más triste es que Jesús estaba dormido. La tranquilidad que manifiesta Jesús en la narración contrasta con los azotes que recibe la barca y con los temores que agobian a sus discípulos. Me parece que la tempestad del evangelio tiene un simbolismo muy cercano en nuestros días por las situaciones que amenazan a los discípulos de Jesús, a tal grado que muchos se preguntan si todavía sigue en la barca Jesús, si está dormido o si será mejor abandonar también la empresa. Dos actitudes muy bellas se nos ofrecen como respuesta. Primeramente, la oración angustiosa, elevada, gritada, por sus discípulos. Parecería inútil gritar a quien está junto a ellos en el mismo peligro, sin embargo, es la señal de ponerse en sus manos: “Sálvanos, que perecemos”. Es reconocer la impotencia y la debilidad frente a las tormentas y confiarse al poder y al amor de Jesús. El pesimismo, la negatividad y el fatalismo son tentaciones de quien no se ha dado cuenta de que Jesús camina a su lado. Sólo cuando se reconoce la propia inutilidad se está en posibilidades de abandonarse en manos de Dios. La respuesta por parte de Jesús es también una respuesta a las angustias y a las dificultades presentes: ¿por qué tienen miedo, hombres de poca fe? Son las dos características del hombre actual: el miedo y la falta de fe. ¿Una, consecuencia de la otra? ¿Una primero que la otra? Son las realidades que, al hombre moderno que tanto se ufana de sus seguridades, más le atormentan. Miedo al futuro, miedo a los peligros, miedo a los otros, miedo al sufrimiento. Y quizás en la raíz de todos estos miedos esté la falta de fe. De una verdadera fe que es entrega y compromiso, que es donación plena de la vida, y seguridad en quien hemos confiado. Que este día también nosotros estemos dispuestos a afrontar las tempestades no confiados en nuestras propias fuerzas ni con nuestros propios métodos, sino confiando en el amor y la cercanía de Jesús.
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Evangélio Diario 29 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
29 Junio Santos Pedro y Pablo, apóstoles. Hechos 12, 1-11: “Ahora sí estoy seguro de que el Señor envío a su ángel, para librarme de las manos de Herodes” Salmo 33: “El Señor me libró de todos mis temores” II Timoteo 4, 6-8. 17-18: “Ahora sólo espero la corona merecida” San Mateo 16, 13-19: “Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos” San Pedro y San Pablo: dos santos, dos discípulos, dos columnas de la Iglesia. También son dos formas de vivir a plenitud el amor y el seguimiento de Jesús. Pedro en muchos momentos aparece como el modelo del discípulo, con su atrevimiento y su ímpetu, con sus posturas erradas y sus ambiciones, con su entrega generosa y desinteresada. Pablo, incansable, abre nuevas fronteras al camino del Evangelio y lo lleva por caminos insospechados. Ambos se tuvieron que enfrentar en su misión apostólica a dificultades de toda clase, pero lejos de abandonar su actividad, las dificultades reforzaron su celo por la nueva Iglesia y la salvación de todos los hombres. Fueron capaces de superar cada obstáculo porque la verdad no está basada en aspiraciones humanas sino en la gracia de Dios, que libera a sus amigos de cada peligro y que los salva para su reino. Hoy nosotros podremos sentirnos seguidores y continuadores de estos dos grandes apóstoles, no basados en nuestras propias fuerzas, sino en la gracia del Señor. ¿Serán más graves las dificultades que ahora padecemos que las de su tiempo? ¿No tenemos el ímpetu y las fuerzas necesarias para afrontar las dificultades actuales? Pedro se enfrentó a las caducas interpretaciones de la ley del pueblo judío, él mismo tuvo que cambiar su pensamiento sobre el Mesías y conformar su pensamiento con el de Jesús. ¡Cómo sufrió en esta transformación! Pablo, tuvo que dejar todas las seguridades que le daba la doctrina farisea y abrirse a un mundo nuevo: la nueva religión, el nuevo camino, “el paganismo”. Ambos hicieron un camino nuevo, diferente, despojándose de lo que eran y tenían para transformarse en Jesús, a tal grado que Pablo se llega a identificar plenamente con Cristo y Pedro asume su lugar en la dirección de la Iglesia. Conversión, dejar seguridades atrás, abrirse a la gracia del Señor, permanecer fieles a pesar de los obstáculos y una apertura a un mundo nuevo, son también las enseñanzas para cada uno de nosotros. ¿Seremos capaces de renovarnos y vivir al estilo de estos dos grandes apóstoles
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Evangélio Diario 28 de junio Mons Enrique Diaz Diaz
#28DeJunio Este XIII domingo del Tiempo Ordinario compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 10, 37-42:En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”.
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Evangélio Diario 27 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
27 Junio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro San Cirilo de Alejandría Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19: “Jerusalén, clama al Señor con toda el alma” Salmo 73: “No te olvides, Señor, de nosotros” San Mateo 8, 5-17: “Muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos” Cuando todo parece está oscuro y se presentan signos de tormentas, ¿Qué nos podrá sostener en medio de la tempestad? Seguramente será el espíritu de fe, una plena confianza en Dios. Debemos ponernos plenamente en sus manos, no volver a confiar en nuestras propias fuerzas, no caminar sin su guía, a pesar del aparente precio que tengamos que pagar. Es la fe que hoy nos muestra el oficial romano frente a la enfermedad de su criado. Ya es una gran señal que un oficial se ocupe de sus subordinados, además se necesitará una fe muy firme para “rebajarse” a suplicar que un nazareno cualquiera vaya a curarlo, pero además la narración de San Mateo, nos hace admirar más esta fe porque no sólo confía en sus poderes curativos, sino tiene una gran seguridad en la Palabra que Él diga. Las palabras que dice el oficial, se han convertido en las palabras que en la Eucaristía presentamos para que Cristo venga a nuestro corazón. No somos dignos de que entre en la casa, pero con su palabra quedaremos sanos. Con mucha insistencia el Papa León pide, a los sacerdotes y a todos los fieles, la conversión de cada uno en el misterio que se celebra: “sean lo que celebran”. Es decir, sean Eucarística, sean presencia, sean sanación, sean vida. Pero esto será posible solamente si tenemos esa fe como la del oficial romano. Retomemos hoy estas palabras y permitamos que se aniden en nuestro interior: pedir que venga el Señor y que todo será sano, no porque seamos dignos, sino porque Él nos ama tanto que es capaz de hacernos morada suya. Tenemos que redescubrir este sentido y acercarnos cada día a la Eucaristía con estos sentimientos, con la certeza de que Él podrá sanarnos y con la firme convicción que nos convertiremos en su morada. Después, la Eucaristía no termina con la bendición del sacerdote, inicia su cumplimiento para llevar salvación a todos los que se encuentran con nosotros. Nuestras manos, nuestros ojos, nuestros pies, deberán reflejar que somos presencia, morada, de Jesús hecho pan. Debemos nosotros mismos transformarnos en pan vivo que alimenta, que comparte, que une. ¿Cómo vivimos nosotros la Eucaristía
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Santo Evangélio Diario 26:de junio Mons Enrique Diaz Diaz
26 Junio II Reyes 25, 1 – 12: “El pueblo de Judá es deportado de su tierra” Salmo 136: “Tu recuerdo, Señor, es mi alegría” San Mateo 8, 1-4: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Siempre ha habido personas que son marginadas por la sociedad. Los pretextos son muchos: la enfermedad, la diferencia de raza, la diferencia de clase o posición, la diferencia de credo, como nos lo hace notar el Papa en su declaración “Dignitas Infinita”. Muchos pretextos sirven para hacer a un lado a quienes son hermanos nuestros. Así, además de sus carencias tienen que sufrir el desprecio y el abandono de los que son sus hermanos. En tiempos de Jesús entre estos grupos se encontraban los leprosos que no solamente tenían que soportar su enfermedad, sino que eran considerados impuros y pecadores, y se les condenaba al destierro y la marginación. Cristo no teme acercarse a ellos. Cristo escucha la súplica del leproso y lo toca para restituirlo y hacerlo parte nuevamente de la comunidad. Hoy al contemplar a Jesús, vienen a mi mente y a mi corazón dos actitudes fundamentales que debemos tener quienes nos decimos sus discípulos. La primera es reconocer que somos pecadores y que necesitamos del poder del Señor para que limpie las lepras que nos han separado de su amor y de la comunidad. Todo pecado rompe la comunión. Necesitamos sanación y sólo el Señor la puede hacer. Deberemos tener mucha fe y mucha insistencia en nuestra oración para alcanzar esta salud que el Señor nos puede dar. Pero también quisiera que tuviéramos muy en cuenta a todos los hermanos que de una u otra forma son discriminados por nuestra sociedad. El Papa León reitera que no es posible separar “la fe de la defensa de la dignidad humana”. Y sostiene que la dignidad corresponde a la persona por el mero hecho de existir y haber sido querida, creada y amada por Dios y no puede ser nunca eliminada. Igualmente, señala que todo lo que atenta contra la vida –homicidios, genocidios, aborto, eutanasia y suicidio deliberado- se oponen a la dignidad humana. Tendremos que terminar con estas expresiones que no tienen nada de cristiano y hacen sufrir grandemente a los hermanos y hermanas. Son muchas las situaciones graves de agresiones y de aislamiento que podremos reconocer. A veces pueden pasar desapercibidas porque “la costumbre”, nos lo ha hecho ver como algo normal, pero son graves pecados que carga la sociedad sobre sus espaldas. ¿A quién estamos separando de la comunidad? ¿A quién hemos rechazado o hemos hecho sentir solo y aislado? Revisemos delante de Jesús: acercarse, sanar, reintegrar.
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Evangélio Diario 25 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
25 Junio 2 Reyes 24, 8-17: “El rey de Babilonia se llevó cautivos a Joaquín y a todos los hombres poderosos” Salmo 78: “Socórrenos, Dios salvador nuestro”. San Mateo 7, 21-29: “La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena” ¿Por qué muchas personas que parecen fuertes y entusiastas de repente se ven agobiadas, cansadas y hasta negativas? Cristo previene a sus discípulos con esta imagen de dos casas construidas de manera diferente y el Papa Francisco, haciéndose eco de esta propuesta, también nos insistía en que cada discípulo misionero debe tener una sólida espiritualidad. De lo contrario, el aparentemente fuerte edificio, se viene abajo a con los primeros vientos fuertes o las primeras dificultades. Esa falta de espiritualidad profunda que se traduce en el pesimismo, el fatalismo, la desconfianza. “Algunas personas no se entregan a la misión, pues creen que nada puede cambiar y entonces para ellos es inútil esforzarse. Piensan así: «¿Para qué me voy a privar de mis comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?». Tal actitud es precisamente una excusa maligna para quedarse encerrados en la comodidad, la flojera, la tristeza insatisfecha, el vacío egoísta. Una actitud autodestructiva porque «el hombre no puede vivir sin esperanza: su vida, condenada a la insignificancia, se volvería insoportable». Y el mismo Papa Francisco nos proponía como bases de toda nuestra construcción un encuentro profundo y serio con Jesús Resucitado. “Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto”. Además de este encuentro con Jesús propone una cercanía y acompañamiento al pueblo, vivir sus dolores y sus angustias, pero mirándolo con los ojos de Dios. Además, nos invita a una seria oración personal, de encuentro profundo con Jesús. Una oración de intercesión que en nada se opone a la contemplación. Dejarse guiar por el Espíritu Santo y finalmente acogerse al regazo maternal de María. Son cimientos seguros y fuertes para construir una casa que pueda resistir vientos y tempestades. Casa construida sobre roca, no sólo en palabras y exterioridades.
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Evangelio Diario 24 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
24 Junio Natividad de San Juan Bautista Isaías 49,1-6: “Te convertiré en luz de las naciones” Salmo138: “Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente” Hechos de los Apóstoles 13,22-26: “Antes de que Jesús llegará, Juan predicó a todo Israel un bautismo de penitencia” San Lucas 1, 57-66. 80: “Juan es su nombre” Hay personas que en su mismo nombre llevan escrita toda la historia de su vida. Hay hombres que tienen una misión y la cumplen a cabalidad. Hay hombres que se pueden reconocer por su entereza, por la fidelidad a su vocación y por su estilo de vida. Juan el Bautista es uno de ellos. La tradición bíblica nos lo presenta desde su nacimiento con narraciones que nos muestran la importancia de su misión. Su nombre: “Dios concede el favor”, “Dios salva”, lo sitúa en la única perspectiva de su vida: mostrar el favor de Dios hecho salvación en carne de su Hijo. Y este hombre tiene para nuestro mundo una enseñanza grande, porque ahora fácilmente perdemos el rumbo, nos equivocamos de camino. No somos capaces de sostener fidelidad en nuestros ideales y mucho menos si estos están condicionados por el anonimato, la privación y la austeridad. Hemos sucumbido a los encantos de un mundo que nos promete felicidad en lo exterior y perdemos el sentido de una verdadera vocación a la que fuimos llamados. Como Isaías, también nosotros fuimos tejidos desde el seno de nuestra madre con un propósito y una misión. También a nosotros se nos dice: “Tú eres mi siervo, en ti manifestaré mi gloria”. Dios no hace basura, y a nosotros nos ha hecho con mucha ternura y dedicación confiándonos una misión: ser mensajeros de su amor. Hoy al contemplar a San Juan Bautista, tenemos la oportunidad de revisar si somos fieles a nuestra vocación. Tendremos que revisar si nuestra vida anuncia, sin palabras, que Dios salva. Debemos renovar el llamado que nos ha hecho el Señor a ser sus pregoneros, aunque después debamos desaparecer para dejar lugar a la verdadera luz. ¿Cómo estamos cumpliendo nuestra misión? ¿Cómo realizamos hoy nuestra vocación?
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Evangélio Diario 23 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
23 Junio II Reyes 19, 9-11. 14-21. 31-35. 36: “Protegeré esta ciudad y la salvaré, por ser quien soy y por David, siervo” Salmo 47: “Recordamos, Señor, tu gran amor” San Mateo 7, 6. 12-14: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes” En días pasados teníamos una conversión con un grupo de personas que se quejaban de una vida cada día más difícil. Ellos, sin ser ricos, tienen su forma de salir adelante y protestaban por la situación de los trabajadores que cada día exigen un sueldo mayor y trabajan poco. En un momento, les pedí que hicieran el ejercicio de imaginarse en el lugar de alguno de ellos y pensar qué harían con el sueldo que ellos consideran excesivo, cómo trabajarían ante un patrón con sus exigencias, cómo educarían a la familia, para cuánto les alcanzaría con lo que les dan… por un momento, se hizo un silencio embarazoso y después fueron risas y bromas, imaginándose cada uno de ellos en la situación de sus trabajadores. Pero la pregunta queda ahí para cada uno de nosotros. ¿Cómo quisieras tú que te trataran? ¿Qué harías en su situación? Buscamos que nos reconozcan y no somos capaces de dar reconocimiento, queremos ser amados y somos egoístas, nos gustan las atenciones y que nos tomen en cuenta y no somos capaces de hacer lo mismo. Imaginemos una familia cualquiera y contemplémosla desde fuera: ¿qué descubrimos? ¿Quién trabaja más y a quién se le reconoce más? ¿Quién exige más y por qué lo exige? La llamada regla de oro que hoy nos ofrece San Mateo como una petición de Jesús, se queda solamente en el plano humano, pero nos da grandes pistas para nuestro comportamiento tanto en lo familiar y en lo pequeño, como a nivel internacional y en grandes grupos. Todo mundo exige privilegios, pero no está dispuesto a otorgarlos. Ignoramos olímpicamente la situación del otro. Somos capaces de acostumbrarnos a las graves e injustas diferencias económicas, sociales y estructurales, y las justificamos fácilmente. Pero hoy Cristo nos pide que nos coloquemos en el lugar del otro. Imagina al migrante y siente su dolor, su inseguridad, su timidez y la angustia con que va recorriendo su camino. Imagina al indígena despojado de sus pertenencias, extranjero en su patria, sin derechos, sin opciones, sin reconocimiento. Imagina a los cercanos y a los lejanos y colócate en su lugar. ¿Cómo quisieras que te trataran? Pues ¿por qué no haces lo mismo? Y Cristo va mucho más allá. No se conforma con tratar a los demás como quisiera que a Él lo trataran, lo hace con verdadero amor al grado de dar a los que no le dan, de saludar a los que no lo saludan, de perdonar a los que lo odian. Jesús siempre da mucho más. ¿Qué podemos hacer nosotros?
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Evangélio Diario 22 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
#22deJunio ¡Buenos días! Este lunes de la XII Semana del #TiempoOrdinario compartimos el #EvangelioDeHoy según San Mateo 7, 1–5:En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.
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Evangélio Diario 21 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
El Señor está a mi lado XII Domingo Ordinario Jeremías 20, 10-13: “El Señor ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados” Salmo 68: “Escúchame, Señor, porque eres bueno” Romanos 5, 12-15: “El don de Dios supera con mucho el delito” San Mateo 10, 26-33: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo” Es una pregunta que con frecuencia me hacen: “¿Por qué sigue caminando entre las comunidades sin ninguna protección cuando hay tanto peligro? ¿No le da miedo?”. Y yo les respondo con las palabras de Jeremías: “El Señor está a mi lado”. ¿Por qué vivimos con tanta inseguridad? ¿Por qué nos paraliza el miedo? El buen discípulo de Jesús se lanza a la aventura y se arriesga al llevar el Evangelio. El temor y la inseguridad son el pan de cada día y una de las mayores preocupaciones de nuestro tiempo. No podemos abandonar la casa, no podemos caminar con seguridad, no podemos ni siquiera confiar en los más cercanos. De todos se duda, la desconfianza ha ganado un espacio en nuestro corazón. Por eso me llama mucho la atención la insistencia del Evangelio de este día: “No tengan miedo”. Lo dice Jesús a sus apóstoles, que realmente corrían graves peligros, mientras les da las instrucciones cuando los envía a la misión. Quiere misioneros valientes, audaces y comprometidos. Los exhorta a no dejarse vencer por el desánimo, el temor o las críticas de los hombres. Incluso se entiende como una advertencia a no temer a los grupos armados y a las fuerzas que de una y otra parte surgían: de Roma para mantener subyugados a los pueblos tributarios, y de las innumerables rebeliones que buscaban atacar y dañar a Roma. Y, en medio de los conflictos, los mensajeros del Evangelio. ¿Cómo no tener miedo? Sólo con la fuerza del Señor. Jeremías fue un profeta que sufrió persecuciones, que se sintió abandonado, a quien que todos atacaban por su mensaje. Son célebres sus reclamos al Señor que lo seduce para proclamar su mensaje. Sin embargo, en el pasaje que hoy leemos se encuentran palabras de esperanza y seguridad en la fuerza del Señor a pesar de los cuchicheos y de las amenazas. Su confianza está en el Señor: “El Señor, guerrero poderoso, está a mi lado”. La invitación a no tener miedo la repite Jesús varias veces porque sabe de los problemas y dificultades tanto de aquellos tiempos como de la actualidad. Sus enseñanzas pretenden infundir fortaleza y valor ante el rechazo o la persecución. Cada vez que invita a no temer, se mencionan los motivos por los cuales los testigos del Evangelio no deben tener miedo. Así, cada una de las expresiones, “No tengan miedo”, va seguida de una nueva razón. En primer lugar, el Evangelio posee una fuerza imparable y el mensaje que Jesús ha encargado terminará por hacerse público. En segundo lugar, se sitúa a los discípulos ante el juicio final para hacerles comprender que los chismes, las habladurías y los juicios de los hombres no son definitivos, sino solamente el juicio de Dios. No dependen de la estima que tengan los hombres por ellos, sino de su real fidelidad al amor y a la Palabra de Dios. Por último, se establece la mayor seguridad: estamos en manos Dios, padre providente, cuya solicitud .
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Evangélio Diario 20 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
20 Junio II Crónicas 24, 17-25: “Mataron a Zacarías en el templo” Salmo 88: “Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor” San Mateo 6, 24-34: “No se preocupen por el día de mañana” “Hombre prevenido, vale por dos” afirma el dicho popular, pero ahora las palabras de Jesús parecerían contradecirlo al afirmar: “no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán” e invitándonos a ponernos en las manos amorosas de Dios. ¿Podemos tomar en serio estas palabras de Jesús? ¿No son las que ocasionan que mucha gente mire con indiferencia su futuro y que provocan más pobreza y negligencia? El pasaje de este día encierra dos verdades que son como pilares para el actuar del discípulo: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia – El Padre celestial sabe que ustedes tienen necesidad”. De ninguna manera las palabras de Jesús son invitación a la pasividad o a la indiferencia, todo lo contrario, son un llamado enérgico a entregar toda nuestra vida en la búsqueda del Reino de Dios y su justicia. Y el Reino de Dios es que reconozcamos nuestra dignidad de hijos y que todos juntos compartamos la herencia que nos deja nuestro Padre Dios. Nunca un verdadero discípulo puede cruzarse de brazos sin ponerse a trabajar para parecerse a Dios Padre que siempre trabaja y mantiene todas las cosas con vida. A lo que nos invita Jesús es a reorganizarnos de acuerdo con los criterios del Reino donde valen mucho más las personas que las cosas, donde importa más la fraternidad que el egoísmo y donde se puede poner una mesa en común. Cuando alguien se olvida del reino, cuando piensa solamente en sí mismo y construye sólo para su persona, empieza a destruir la comunidad y la fraternidad. Ponerse en manos de la Providencia de Dios es actuar como decían nuestros abuelos: “A Dios rogando y con el mazo dando”, trabajar como si todo dependiera de nosotros, pero confiar sabiendo que todo está en manos de Dios. El descuido, la flojera y la apatía no caben en la misión del discípulo. El tiempo y la vida son regalos de Dios que debemos cuidar con responsabilidad y hacerlos dar frutos, pero siempre confiando en el amor providente y maravilloso de nuestro Padre Dios.
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Evangelio Diario 19 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
19 Junio San Romualdo Abad II Reyes 11, 1-4. 9-18. 20: “Ungieron a Joás y gritaron: ‘¡Viva el rey!’”. Salmo 131: “Dios le dará el trono de su padre David” San Mateo: 6, 19-23: “Donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón” Cuando miramos la historia del hombre, la historia de Israel o la historia de nuestros pueblos, comprobamos que los graves problemas que nos aquejan tienen su base no en la carencia de recursos naturales, no en la falta de alimentos, sino en la mala administración, en el despilfarro de unos cuantos, en la ambición de pocos. El sistema produce unos pocos ricos que todo lo tienen y deja en la calle a las grandes muchedumbres que mueren de hambre. La verdadera causa está en la ambición del hombre. Por eso Jesús les enseña a sus discípulos de un modo muy sencillo que hay que mirar en el corazón y cuidar a qué se aficiona, por qué lucha y cuáles son sus prioridades. No acumular, no tener más de lo necesario, es tener libre el corazón. No propone un conformismo que mantenga a las muchedumbres en la miseria, sino un compartir que a todos los hombres les permita vivir dignamente. Critica fuertemente a quienes teniendo lo necesario, continúan acumulando, escondiendo, guardando. Se cierran a las necesidades de los demás o solamente ofrecen limosnas que tranquilicen su conciencia. Sólo les preocupa atesorar, amontonar, aumentar sus riquezas y se angustian ante la posibilidad de perder sus bienes. Pensaríamos que esto sucede solamente con los grandes ricos. Pero la ambición entra en todos los corazones. Hay pobres que tienen el corazón atado a una bagatela y que son capaces de guardar rencores, pelear y hasta matar por una miseria. Lo vemos en los grandes imperios y lo vemos en las casas humildes. ¿Qué hay en nuestro corazón? ¿Cuáles son nuestros intereses? Es la pregunta seria que hoy nos hace Jesús. Revisemos cómo hemos actuado en los últimos días, qué nos ha preocupado, y descubramos qué es en realidad a lo que damos prioridad. Porque es fácil decir que nuestra principal riqueza es Dios, la familia, la paz, y después descubrir que vivimos en la oscuridad ambicionando otros valores.
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Evangélio Diario 18 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
18 Junio Sirácide (Eclesiástico) 48, 1-15: “Cuando Elías fue envuelto por el torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu” Salmo 96: “Que se alegren los justos en el Señor” San Mateo 6, 7-15: “Ustedes oren así” En el pasado Congreso Eucarístico Mundial, con todo y tener una muy fuerte insistencia en el compromiso social, una de las grandes riquezas que descubrimos fue la oración. Más allá de las muchas palabras, de muchas exposiciones magistrales sobre la presencia de Jesús Eucaristía, todo queda pequeño frente a la experiencia de la oración que cada día se propiciaba. Y hubo muchos momentos de oración profunda. Acercarse a Jesús en la Eucaristía no como misterio, o como información, acercarse a Jesús como al amigo que nos puede escuchar, al que podemos contarle nuestras penas y nuestras alegrías, al que podemos decirle nuestras dudas y quedarnos largos ratos con Él en diálogo, será una experiencia necesaria. Cristo mismo nos lleva por este camino con su ejemplo y con su enseñanza. Hoy, nuevamente, nos acercamos al Padre Nuestro como modelo de oración, y me propongo “rezar” con mucha atención cada una de las palabras, descubriendo su sentido, descubriendo lo más importante para mí en este momento. Quizás habrá alguno que insista en el abandono confiado que supone decir: “Padre”; a otro quizás le convenga insistir en la relación que implica el decir “nuestro”, que nos lleva al reconocimiento del otro como hermano. “Venga tu reino”, en estos días será una angustiosa súplica ante tanta violencia e intolerancia. Son muchos aquellos cuya principal preocupación y lo que quieren compartir con el Señor es la necesidad imperiosa del alimento de este día. Una de las riquezas que nos muestra el Padre Nuestro es la capacidad de dar y recibir perdón. ¿Quién se siente más feliz el que da o el que recibe perdón? Contrariamente a lo que se piensa, la venganza nos trae más intranquilidad y congojas que la satisfacción que pudiera producir. San Mateo, al concluir la oración del Padre Nuestro, resalta este aspecto del perdón que tanto necesitamos. No podemos vivir en un mundo de violencia, pero no podremos encontrar armonía si no somos capaces de dar y recibir perdón. En nuestra oración de cada día pidamos al Señor que nos conceda ese gran regalo de sabernos perdonados a pesar de nuestras grandes ofensas, que nos sintamos en armonía con Dios; pero también pidamos la gracia de saber perdonar y que pueda estar en paz nuestro corazón.
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Evangélio Diario 17 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
17 Junio II Reyes 2, 1. 6-14: “Apareció un carro de fuego y Elías subió al cielo” Salmo 30: Amemos al Señor todos sus fieles” San Mateo 6, 1-6. 16-18: “Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” Ya todos sabemos el clásico cuento de aquella carreta que hacía mucho ruido y se escuchaba desde lejos: no llevaba nada, iba vacía. Uno de los peligros que nos ofrece la sociedad moderna es la superficialidad. Las relaciones se han tornado tan rápidas, distantes y ocasionales, que dan la oportunidad de aparecer como lo que uno no es. No es raro que en los datos que se ofrecen a través del internet, se cambie la personalidad, las fechas y hasta el nombre. Se vive de ilusión y de fantasía, se teme aparecer como realmente es uno. Esto se da sobre todo en el mundo de los jóvenes y a través de las redes del internet, pero también se da en todos los ámbitos. Hemos hecho de la vida una apariencia. Jesús hoy nos invita a buscar lo que es valioso y a que miremos en lo profundo de nuestro corazón. No importan las apariencias, ni de los antiguos fariseos que ostentaban falsedades, ni de los modernos personajes huecos que no aparecen como lo que son. Lo importante es lo que Dios ve: el interior de cada persona. ¿Qué hay en tu interior? Quizás frente a los demás luzcas como una persona de éxito y lleno de felicidad, pero ¿eso es lo que hay en tu corazón? Para los fariseos eran la apariencia de la bondad, del ayuno, de la oración… hoy quizás estos valores quedan atrás, pero no ha quedado atrás la hipocresía y el querer manifestarse como lo que no se es. Para poder dar fruto, se necesita sembrar. Que el que siembra poco, cosecha poco. Este ejemplo, que parecería sólo del campo, tiene toda su actualidad en medio de nosotros: también hoy hay quien solamente es hoja y no tiene fruto; también hoy hay quien hace ruido y no tiene substancia. El dar produce la alegría verdadera. ¿Cómo están tan contentos los jóvenes comunicándose con personas que ni conocen y viven a kilómetros de distancia? En cambio, son fríos y calculadores con su propia familia y con quienes están cerca. Es más fácil aparentar. Jesús insiste en que debemos dar y dar con alegría y prontitud, de buena gana y en secreto. Que esta alegría y generosidad sean el distintivo del discípulo de Jesús y dejemos a un lado las apariencias.
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Evangélio Diario 16 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
16 Junio I Reyes 21, 17-19: “Has hecho pecar a Israel” Salmo 50: “Misericordia, Señor, hemos pecado” San Mateo 5, 43-48: “Amen a sus enemigos” “La venganza es dulce”, es un dicho que todos hemos escuchado y quizás hasta lo hemos dicho o pensado nosotros. El mal que recibimos con frecuencia no sólo nos hace el daño del momento, sino que se nos queda en el corazón, se encona, crece y hace daño durante muchísimo tiempo. Muchísimas personas viven con resentimientos y amargados por heridas que recibieron desde su niñez y con frecuencia de personas que amaban o que debían amarlos. El Antiguo Testamento parecería indicarnos que la venganza es buena y aceptable ya que hasta hay frases que se atribuye esa venganza al mismo Dios. ¿Es lícito vengarse? ¿Debemos quedar pasivos ante las injusticias y los agravios? Cristo rompe esta práctica y nos recuerda que sólo el verdadero amor puede romper la cadena de violencia. Ya también en los primeros acontecimientos del Génesis, la Palabra de Dios nos presentaba que la violencia no puede ser solución a la violencia. Cuando Caín espera una condena por la sangre de Abel, el Señor le dice que nadie lo podrá matar porque recibiría un castigo mayor… es decir, no se soluciona el problema de sangre con más sangre. Jesús nos dice y nos enseña con su práctica que el odio no se puede vencer con el odio, sino con el perdón y el amor. Es fácil amar a los que nos aman, es fácil tratar bien a los que nos tratan bien, pero es difícil perdonar las ofensas, es difícil aceptar a los que se equivocan… y con frecuencia estos están muy cerca de nosotros: nuestros familiares, los vecinos, los compañeros de trabajo, los compañeros de escuela. Si hay rencores, envidias y venganzas, el ambiente se torna hostil y desagradable. Está en nuestras manos transformar nuestros ambientes y hacerlos armoniosos y pacíficos. El modelo que nos propone Jesús es el mismo Padre Dios que hace salir su sol sobre buenos y malos: nada de adversarios, nada de discriminaciones, nada de venganzas. Es el único camino para romper la cadena de violencia. El Papa León en la búsqueda de paz entre los pueblos invita a la oración, al diálogo y a la armonía. ¿Seremos capaces de seguir nosotros también a Jesús? ¿Seremos capaces de perdonar? ¿Seremos capaces de reconciliación?
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Evangélio Diario 15 de junio Mons Enrique Diaz obispo de Irapuato
15 Junio I Reyes 21, 1-16: “Apedrearon a Nabot hasta que murió” Salmo 5: “Señor, atiende a mis gemidos” San Mateo 5, 38-42: “Yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo” Quizás si leemos la primera lectura del libro de los Reyes, la historia de Nabot, donde se nos presenta una realidad muy triste de injusticia, tendremos que reconocer que eran frecuentes los casos en que el poderoso actuaba con impunidad y prepotencia frente a los más débiles, y podremos entender la ley del Talión. A nosotros nos suena como una ley salvaje, pero es claro que buscaba evitar el abuso de los fuertes frente a quienes nada tenían. Así se aseguraba que el más pobre tendría al menos un resarcimiento de la ofensa. Cuando la ley pierde su sentido y no da vida, entonces se torna en obligación y carga. Jesús perfecciona la ley, la verdadera justicia no consiste sólo en castigar al que hace el mal, sino más bien en corregir, en educar y en perdonar. Hay quienes afirman que con la actitud de Jesús se propagaría más la injusticia y la impunidad, pero no es esto lo que busca Jesús, sino detener la cadena de violencia que el mal ocasiona. Para que haya un pleito se necesitan dos, si uno de ellos no opta por la guerra, aunque sí exige la justicia, entonces no puede haber pleito. Siempre la violencia y el rencor son malos consejeros. Miremos desde la familia: a veces nos ofendemos o nos lastimamos, si adoptamos una actitud de revisión, de diálogo y de búsqueda, podremos encontrar soluciones; pero si nuestra actitud es de agresión y de responder con una ofensa mayor, entonces se hace una cadena de violencia que va creciendo cada día. Y lo que sucede en la familia, también sucede entre los pueblos: si se busca adueñar de los otros, si no se piensa en las necesidades del hermano, se termina en una guerra de intereses que con frecuencia lastima a los más débiles. Este día revisemos cuál es nuestra actitud cuando hemos sido ofendidos, si somos capaces de perdonar, de pedir explicaciones, de exigir justicia; o si, por el contrario, simplemente buscamos venganzas y revanchas que acrecientan la violencia. Que tristeza este nuestro México sumido en las injusticias y las venganzas, que dolor la sangre derramada por todos los rincones… la venganza no es solución ¿por qué no escuchamos las palabras de Jesús? ¿Por qué no somos artesanos de la paz?
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Evangelio Diario 14 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz obispo de Irapuato
#14DeJunio ¡Buenos días! En este XI domingo del #TiempoOrdinario compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 9, 36—10, 8:En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.
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Evangélio Diario 13 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
13 Junio El Corazón Inmaculado de María San Antonio de Padua 1 Reyes 19, 19-21: “Eliseo siguió a Elías y se puso a su servicio” Salmo 15: “Señor, mi vida está en tus manos” San Lucas 2, 41-51: “María conservaba todas estas cosas en su corazón” Si ayer al celebrar la fiesta del Sagrado Corazón nos gozábamos y disfrutábamos del amor de Jesús, hoy se nos invita a adentrarnos en el corazón de María. Nos encontramos en la intimidad de la donación, del silencio, de la escucha, del amor. Así con la confianza que ofrece una madre, con el respeto y el cariño que nos da, nos acercamos hasta a ella. ¿Qué hay en el corazón de María? La respuesta que hoy obtiene de su hijo perdido nos ayudará a comprender qué significó para María ser la madre de Jesús y qué significa ser nuestra madre. Jesús en sus palabras manifiesta por primera vez la relación especial que tiene con su Padre Dios y cómo su vida entera está centrada en cumplir su voluntad. A María le causarían extrañeza estas palabras, pero no están lejos de la respuesta valiente y confiada que ella misma dio al ángel Gabriel asumiendo su misión como madre del Salvador: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Disponibilidad total de María, del mismo modo que Jesús. Esto es lo que guarda María en su corazón, y esto es lo que le da vida y sentido a su caminar. Son muchos los momentos en que tendrá que recurrir al silencio, a la reflexión y a aceptar en su corazón la voluntad de Dios, con alegría, con disponibilidad y con servicio. “Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”, dirá en otra ocasión Jesús queriendo alabar a María más que por su maternidad, por su fidelidad a la palabra. Y, cuando ha asumido junto con Jesús el camino de la cruz, también recibe el encargo último como herencia e intercambio: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Es la petición del hijo que muere para que el amor de madre se extienda a todos los hermanos. ¿Qué hay en el corazón de María? Fidelidad a la palabra, servicio sin condiciones al necesitado, atención a las carencias de los hermanos, obediencia al impulso del Espíritu y un amor incondicional a cada uno de sus hijos. Hoy a cada uno de nosotros nos dice Jesús: “Hijo, ahí tienes a tu madre”. Acerquémonos con confianza, pongamos nuestros dolores, nuestras dudas y nuestras miserias, en este corazón amoroso. Imitemos la actitud de María, valiente, decidida, con un corazón lleno de amor.
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Evangélio Diario 12 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
12 Junio El Sagrado Corazón de Jesús Deuteronomio 7,6-11: “El Señor te ha elegido por el amor que te tiene” Salmo 102: “El Señor es compasivo y misericordioso” 1 Juan 4,7-16: “Dios nos amó” San Mateo 11, 25-30: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón” ¿Qué hay en tu corazón? ¿Bondad o maldad? ¿Qué hay en el corazón de Dios? Cuando vemos a los grandes criminales y escuchamos los terribles asesinatos, crece en nuestro interior una ola de indignación y con frecuencia hasta deseos de venganza. Tengo un amigo que en esas ocasiones siempre lanza la pregunta: “¿Qué hay en el corazón de esas personas para que puedan hacer tanta maldad? Seguramente nunca sintieron el verdadero amor y no se sienten queridos por sus seres cercanos”. Y con frecuencia hemos comprobado que al mismo tiempo que son grandes victimarios, ellos, en muchos modos y aspectos, también han sido víctimas y no han sentido el verdadero afecto. El amor es un ingrediente fundamental para el equilibrio sicológico y afectivo de la persona, de otro modo está desquiciado. Por eso Dios nuestro Padre siempre ha buscado mostrarnos su grande e inmenso amor. Nosotros nos hemos hecho imágenes falsas de Dios como policía, como juez, como vengador. Él siempre se ha manifestado como amor. En el pasaje del Deuteronomio de este día afirma que está enamorado de su pueblo, que lo escoge simplemente por la locura de su amor. También San Juan nos insiste en su carta que el amor consiste no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero y nos envió su Hijo para rescatarnos de nuestros pecados. Amor grande de quien ama a pesar de encontrar pecado y maldad. Y Jesús nos lo demuestra en todas sus acciones, en su entrega por nosotros, en su sangre derramada, en su total donación. Y hoy nos pide que descubramos su amor, que nos acerquemos a Él y depositemos en Él todas nuestras fatigas y agobios. “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo los aliviaré”, son las palabras llenas de amor que hoy nos dirige. Sólo el amor es capaz de sanar a un corazón herido, sólo el amor puede levantar a quien se encuentra perdido, sólo el amor de Jesús es capaz de levantarnos, de restaurarnos y devolvernos la dignidad de hijos aun cuando nos hayamos alejado de la casa paterna. Este día del Sagrado Corazón acerquemos nuestro corazón al Corazón de Jesús y permitamos que sane nuestras heridas.
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Evangélio de hoy 11 de junio padre Modesto lule
EVANGELIO DEL DIAJueves X del Tiempo Ordinario (Memoria de san Bernabé, Apóstol)Ciclo A/ 11 de junio del 2026 1era. Lectura: Del libro de los hechos de los apóstoles 11, 21-26; 13, 1-3Del Santo Evangelio según San Mateo 5, 20-26En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.Palabra del SeñorGloria a ti, Señor Jesús
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Evangelio Diario 9 de junio Mons Enrique Diaz Diaz
9 Junio San Efrén I Reyes 17, 7-16: “La tinaja de harina no se vació, según las palabras que dijo el Señor por medio de Elías” Salmo 4: “Señor, no te alejes de nosotros”. San Mateo 5, 13-16: “Ustedes son la luz del mundo” La sal, nada más ordinario y casero, nada más insignificante, pero muy necesaria en la vida cotidiana. ¿Qué piensas cuando escuchas a Jesús que dice a sus discípulos que ellos son sal? Claro, lo primero que se nos ocurre es que debemos dar sabor. Esta vida agridulce muchos la encuentran sin sabor. El diario trabajar, esforzarse y ver pocos resultados, a muchos les parece sin sentido. Más cuando estuvimos limitados en movimientos, trabajos y comunicación por la enfermedad, por cansancio por tantas cosas¿Cómo dar sabor? ¡Con la alegría del Evangelio! La propuesta es vivir en un nivel superior, pero no con menor intensidad: “La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás”. Es la realidad de la sal: cuando se hace dura y no se “deshace” en los alimentos, en lugar de dar sabor, lo quita. “Sala” y echa a perder los alimentos. Cuando Jesús nos lanza a ser sal, nos descubre el corazón de su seguimiento: darse, dar sabor, dar vida. No quedarse solos y aislados. Cuando tomamos en serio las palabras de Jesús descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión que propone a sus discípulos. Por consiguiente, un discípulo no debería tener permanentemente cara de funeral, como nos lo decía el Papa Francisco, sino ser sal, ser luz, ser alegría. Recobremos y acrecentemos el fervor, seamos luz y seamos sal. Descubramos la dulce y confortadora alegría de evangelizar, de llevar Buena Nueva, incluso cuando haya que sembrar entre lágrimas. Y ojalá el mundo actual –que busca a veces con angustia, a veces con esperanza– pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo. ¿Cómo ser sal en nuestros tiempos? ¿Cómo ser luz? Ciertamente no escondiéndonos o quedándonos apáticos, sino arriesgándonos en el servicio, en la entrega y en la donación.
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Evangelio Diario 8 de Enero Mons Enrique Diaz Diaz
8 Junio Hechos 11, 21-26: “Era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo” Salmo 97: “El Señor ha revelado alas naciones su justicia” San Mateo 5, 1-12: “Dichosos los pobres de espíritu” Iniciamos hoy el evangelio de San Mateo con las Bienaventuranzas que son la carta de presentación de la Buena Nueva de Jesús y el hilo conductor de este evangelio. Me da la impresión que muchas veces las recitamos con gusto, las alabamos mucho y después, las dejamos como algo lejano, ideal pero irrealizable. Hoy nuevamente las hemos escuchado porque iniciamos en el calendario ferial el Evangelio de San mateo y nos quiere marcar desde el inicio cómo es la propuesta y el sueño de Jesús, cómo vivió su misión y cuáles fueron sus prioridades. Las Bienaventuranzas nos presentan el contraste fuerte entre el pensamiento de Dios y el pensamiento de los hombres. Cristo las hizo vida y las practica a cada momento. Quizás nos parecerían demasiado idealistas, pero puestas así, como vividas por una persona concreta, nos pueden parecer más cercanas, más a nuestro alcance. El Sermón de la Montaña cambia las perspectivas de felicidad y de anhelos que expresaba el pueblo judío, pero también cambia y pone en entredicho las ambiciones y los anhelos de nuestro mundo actual. Las Bienaventuranzas no son para hacer discursos bonitos, ni para presentar ideales irrealizables. Hoy en medio de nosotros, Jesús sigue lanzando su invitación a vivirlas. Y, gracias a Dios, hay en medio de nosotros personas que se las toman en serio y viven conforme a lo que Jesús nos pidió. Basta que miremos con atención y encontraremos discípulos de Jesús que en medio de este mundo globalizado, tienen libre el corazón y viven alegremente el Evangelio. En medio de tanta corrupción hay quien lucha sinceramente por implantar la justicia y la verdad; en medio de tantos odios y violencias, encontramos personas “pacíficas”, con armonía en su corazón y constructores de paz. La felicidad que nos presenta Jesús se encuentra en aproximar nuestro corazón al hermano que sufre, al que se siente sólo… y es curioso que al acercarnos nosotros a él, nosotros también salimos de nuestra soledad y encontramos misericordia.
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Evangelio Diario 7 de Junio X Domingo Ordinario Mons Enrique Diaz Diaz
X Domingo Ordinario Oseas 6, 3-6: “Yo quiero amor y no sacrificios” Salmo 49: “Dios salva al que cumple su voluntad” Romanos 4, 18-25: “Su fe se robusteció y dio con ello gloria a Dios” San Mateo 9, 9-13: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” “Esforcémonos por conocer al Señor…” con esta invitación de Oseas la liturgia de este día nos lanza en la búsqueda de Dios. ¿Pero de verdad nos acercamos a conocer a Dios? El conocimiento en el sentido bíblico implica una relación estrecha, íntima y profunda de la persona. Quizás el pecado de la actualidad será que conocemos muy poco a Dios y que no hemos tenido una experiencia directa de Él más que unas cuantas ideas. Es una tarea más del corazón que de la mente que requiere más amar que comprender. Ya lo dice el mismo Dios: “Yo quiero amor y no sacrificios”. Y nosotros muchas veces quedamos sólo en superficialidades y ritos externos. Sin embargo es el Señor quien más se interesa en buscarnos y en encontrarnos como nos lo asegura San Mateo cuando nos narra como el Señor lo mira con misericordia y lo llama. El llamado de Mateo podría parecernos igual que el de los otros discípulos, pero éste tiene unos rasgos especiales: es el mismo Mateo quien lo narra y es él mismo quien se califica como un pecador y publicano. Un cobrador de impuestos era mal visto por el pueblo judío, como un traidor a la patria. Los impuestos iban a parar a las arcas del imperio romano; los frutos de la tierra prometida lejos de alimentar al pueblo escogido, sostenían a un imperio pagano y opresor. Mateo estaba al servicio de este imperio y daba la espalda al sufrido pueblo judío. No es difícil imaginar entonces, el desprecio y repudio que manifiestan los fariseos cuando Jesús lo llama y propicia una comida con Mateo y sus amigos. Jesús rechaza esta discriminación y marginación de los pecadores. Él, que es verdaderamente el Santo, se sienta a la mesa con ellos, convive con ellos, ciertamente no para participar de sus injusticias o sus pecados, sino para invitarlos a seguirlo y construir su Reino. Esto no lo entienden los fariseos quienes se daban baños de santidad y pretendían cuidar la pureza de la ley y las costumbres. No entienden la misión de Jesús que va más allá de legalismos, de fronteras y divisiones. Tiene la tarea de proclamar la Buena Nueva de un evangelio universal y de construir un Reino donde caben todos los hermanos. A esto invita a Mateo, no porque sea muy bueno o muy sabio, sino porque Jesús, que sí es todo bondad y santidad, ha venido a llamar y a buscar a todos, empezando por los pecadores. En casa de Mateo, “muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos”. Se ha creado una sola mesa donde no hay distinciones, donde no hay divisiones, sino una mesa que es signo del Reino anunciado por Jesús, fundado en la misericordia y en la fraternidad. Para los fariseos es motivo de escándalo. Ellos evitan todo contacto con quien pueda contaminarlos, con los impuros, con los pecadores y los publicanos. Quien se siente perfecto y santificado, rechaza y se aísla de sus hermanos, despreciándolos e ignorándolos. Por desgracia entre nosotros encontramos con frecuencia estas actitudes. Es muy fácil creer que se tiene la razón, cerrarse al
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Evangelio Diario 6 de junio Mons Enrique Diaz Diaz
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Evangelio Diario 5 de junio Mons Enrique Diaz Diaz
5 Junio San Bonifacio 2 Timoteo 3, 10-17: “Todos los que quieran vivir como buenos cristianos serán perseguidos”. Salmo 118: “Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan”. Mc 12,35-37: ¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David? ¡Qué difícil es dialogar cuando se tienen posturas irreductibles! Todos los argumentos son nada frente a la obstinación y ceguera. Jesús discute con los fariseos porque le dan un sentido errado a lo anunciado en la escritura. El Mesías que ellos esperan es un rey a la manera de David guerrero, capaz de formar un ejército para liberarse de la dominación romana, y hacer de Israel una gran nación. Jesús les dice que el Mesías no es sólo un hombre descendiente de David, les recuerda que en la escritura David se refiere al Mesías llamándole “mi Señor” (en el lenguaje del pueblo judío esto equivale a llamarle mi Dios), de esta forma el Mesías es mucho más que un hombre descendiente de un Rey, es Dios mismo que se encarna en la humanidad. Pero el pueblo judío con el respeto enorme que le tienen al nombre de Dios, no se atreven ni siquiera a nombrar a Dios, por eso no es raro que la postura de Jesús les sorprenda y entonces se produzca el gran escándalo: Jesús con sus palabras se está autoproclamando Señor, Dios. Lo contemplan, conocen sus obras, escuchan sus palabras, pero para ellos es imposible concebirlo, no pueden aceptar que Él es el Mesías. Ésta al final será la causa de su condena a muerte. También hoy tenemos posturas encontradas y para muchos es imposible aceptar que Dios no solamente vive en cielo, sino que habita al ser humano, con toda la riqueza, toda la limitación y finitud que eso conlleva. Dios da a la mujer y al hombre una dimensión superior al resto de la creación, es entonces, un Dios con nosotros y un Dios en nosotros. El Mesías se ha hecho cercano, como uno de nosotros, comparte nuestra humanidad, pero nos da una dimensión de cielo, de infinito y de eternidad. No queda atrapado en la mezquindad del hombre, sino que nos eleva al cielo partiendo de la misma tierra. ¿Nosotros aceptamos a Cristo como nuestro Mesías y Nuestro Señor, sin recortarlo a nuestro capricho? Aceptémoslo y descubramos la gran verdad que hoy nos proclama.
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Evangelio Diario solemnidad de Corpus Christi 4 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
4 Junio El Cuerpo y la Sangre de Cristo. Deuteronomio 8, 2-3. 14-16: “Te di un alimento que ni tú ni tus padres conocían” Salmo 147: “Bendito sea el Señor” I Corintios 10, 16-17: “El pan es uno y los que comemos de ese pan formamos un solo cuerpo” San Juan 6, 51-58: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida” El Papa León destaca que la Eucaristía es el centro de la vida cristiana y la "respuesta de Dios al hambre más profunda del corazón humano". E insiste en la clara relación de la Eucaristía con la vida; del compartir el Pan vivo, con la exigencia de un compromiso con el hermano. La Eucaristía tendrá mucho sentido si su celebración nos lleva a un compromiso serio por transformar las situaciones de injusticia en oportunidades para la creación de nuevas estructuras solidarias y fraternas. Escuchamos el pasaje donde Cristo se autodefine como el pan de la vida, el pan vivo. Esta declaración la hace después de haber multiplicado los panes para dar de comer a una multitud hambrienta y contrapone el “Nuevo Pan” al maná que comieron los antepasados en el desierto. Es impresionante la forma de actuar de Jesús que con unas cuantas palabras y con pocos signos, nos enseña una nueva visión de familia, de responsabilidad y de compartir. Exige a los discípulos que busquen soluciones para dar de comer a aquella multitud hambrienta y no acepta la excusa de que solamente tienen cinco panes y dos peces, sino al contrario los impulsa a que pongan en común eso poco que tienen. Después Él se definirá como el Pan de vida. Uno de los aspectos en que más ha insistido el Papa León es este ejemplo que nos ofrece Jesús: comprender la Eucaristía como el pan de vida que nos lleva a pensar en una mesa fraterna para la reconciliación y la paz. No se puede entender que todos comamos de un mismo pan para después destruirnos. No se puede entender que participemos del pan de vida y que después seamos indiferentes ante el hambre de los hermanos. La Eucaristía es el Pan de la Vida que nos lleva a la construcción de la paz. Todos los signos que acompañan la multiplicación de los panes ponen en evidencia una mesa fraterna, donde todos tienen la misma dignidad, donde todos tienen el derecho al alimento y donde todos tienen la obligación de cuidar el alimento, de procurar lo necesario para todos y donde todos son tomados en cuenta. Participar del mismo Pan compromete. Sentarse a la misma mesa construye fraternidad. Que en este día, Jueves de Corpus, nos acerquemos con estos sentimientos y estas intenciones a participar del Pan de la Vida.
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Evangelio Diario 3 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
3 Junio San Carlos Lwanga y compañeros mártires 2 Timoteo 1,1-3.6-12: “Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos” Salmo 122: “A ti, Señor, levanto mis ojos”. San Marcos 12,18-27: “No es Dios de muertos, sino de vivos”. Se reconoce la grandeza y el verdadero valor de una persona cuando se enfrenta a las dificultades y a los problemas graves. La primera lectura nos presenta a Pablo en la cárcel ¿Está desanimado y triste? ¿Está Pablo renegando o desconfía de Jesús? De ninguna manera. Al contrario desde la cárcel envía palabras de aliento, consejos y exhortaciones a Timoteo. Lo aconseja, y nos aconseja, que reavive la fe, el regalo que recibió de Dios por la imposición de las manos. Podríamos pensar que esto se referiría solamente a los sacerdotes, y mucho que lo necesitan en estos días, pero todo bautizado también ha recibido el regalo de Dios y una misión que debe reavivar cada día. No importan las dificultades, tenemos una tarea que se nos ha confiado en el bautismo y que debemos cumplir con alegría y entusiasmo. Aunque sean grandes los problemas, podremos decir como Pablo: “sé en quién en he puesto mi confianza”. Y a nosotros también nos dice Pablo que no nos avergoncemos de dar testimonio de nuestro Señor Jesucristo. Si tenemos la confianza en Él, Él nos sostendrá. Pues no hemos recibido un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación. Las palabras de Jesús en evangelio vienen también a fortalecernos en la lucha diaria contra las tentaciones y el demonio. No temamos la derrota, Jesús está con nosotros y tenemos de nuestra parte a un Dios vivo y Dios de vivos. No es un Dios de derrota y de fracaso, sino que a través de las dificultades y los descalabros, vamos llegando a la verdadera vida que nos ofrece. Nosotros vivimos gracias a un Dios que nos infunde su espíritu. Nosotros creemos en un Dios que va más allá de las estructuras y de las limitaciones que le presentan a Jesús, un Dios que va más allá de la muerte y de la corrupción. Ojalá que este día con nuestra alegría, con nuestro entusiasmo, nos manifestemos seguidores de este Dios de Vida.
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Evangelio Diario 2 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
2 Junio Santos Marcelino y Pedro II San Pedro 3, 12- 15. 17- 18: “Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva” Salmo 89: “Tú eres, Señor, nuestro refugio” San Marcos 12, 13-17: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” Esta frase del evangelio con frecuencia se ha usado para separar el compromiso del hombre cristiano de su fe, como si su vida estuviera dividida entre su ámbito interior y su ámbito exterior. El verdadero discípulo está comprometido en la construcción de una sociedad con vida digna y con justicia. La pregunta que hacen los fariseos lleva la intriga buscando poner a Jesús o en contra de su propio pueblo o en contra del imperio romano. Jesús, como siempre, va más allá: la imagen que estaba prohibida por Moisés porque quitaba el homenaje único al Señor y porque hacía a las obras de los hombres sobreponerse a la imagen de Dios, es la que aparece ahora en la moneda y no sólo como un adorno, sino con la pretensión de ser el verdadero dueño de los pueblos y de las gentes. El César aparecía como el verdadero dios para muchas de las naciones. Con ello no puede estar de acuerdo Jesús y es contra lo que se opone. La imagen del César también es señal de que el dinero y el poder se han adueñado del mundo y se oponen a la soberanía de Dios. Cuando actualmente se aduce esta frase para encerrar al cristiano en la sacristía se está violentando su verdadero sentido. El cristiano, como nos dice y nos urge el papa Francisco, está llamado a construir un mundo donde Dios reine. No hay una verdadera religión cuando nos encerrarnos en una espiritualidad individualista que se desentiende de los problemas concretos de la comunidad. Claro que tendremos que cuidar el otro extremo: utilizar la religión para conseguir poderes políticos. Cada vez que se ha utilizado a la religión y la fe de los pueblos para fines políticos, se ha perdido en los dos campos, tanto en la fidelidad al Señor como en la construcción de la comunidad. El cristiano está llamado a trabajar desde el interior de la comunidad, desde su vida, pero no manipulando la religión para sus propios fines. Señor, enséñanos a descubrir la gran misión que tenemos de construir un mundo de justicia y de paz, que no nos quedemos indiferentes ante las graves situaciones que vivimos, pero que tampoco utilicemos tu nombre para nuestros propios proyectos.
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Evangelio Diario 1 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz
1 Junio San Justino II San Pedro 1, 1-7: “Dios nos ha concedido los maravillosos bienes prometidos, que nos hacen partícipes de la naturaleza divina”. Salmo 90: “Tú eres mi Dios y en ti confío”. San Marcos 12, 1-12: “Se apoderaron del Hijo, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña”. ¿Tenemos nosotros la misma actitud que los escribas y ancianos que en lugar de reconocer la responsabilidad nos enojamos con Jesús? Es esta una de las parábolas más tremendas que narra Jesús y que describen de forma magistral la inconciencia de unas autoridades o de un pueblo; y la bondad y belleza del amor de nuestro Dios. La viña aparece en la literatura bíblica como el bien preciado, como el amor de Dios, como la novia que siempre soñó. Pero esa viña es entregada a viñadores que la cuiden. No por descuido del dueño, sino por generosidad y confianza. Pero los viñadores lejos de dar los frutos esperados, se llenan de avaricia y olvidando al dueño, quieren apropiarse de la viña. Duro reproche a nuestro tiempo: nos hemos olvidado de la viña que nos había ofrecido el Señor, la hemos manipulado, vejado y estamos a punto de destruirla por completo. ¿Hablamos de nuestra Hermana Madre Tierra? Podríamos decir que sí, pero no sólo sino de todos los dones que el Señor ha puesto en nuestras manos. Es indudable el deterioro que le hemos causado a la naturaleza, pero también hablamos de un pueblo oprimido, destruido, olvidado… alejado de su verdadero dueño. Duros reproches a las autoridades judías que se olvidan de su Señor, pero también duro reproche para cada uno de nosotros que no estamos ofreciendo frutos de armonía, de paz, de crecimiento, que la ambición ha malogrado y que en manos de unos pocos va quedando en la injusticia. También podría tener esta parábola una aplicación personal: Dios me ama a más no poder ¿Qué frutos espera de mí el Señor? ¿Se los entrego o regateo, escondo y me torno en dueño déspota de mis propios dones? ¿Qué me dice esta parábola en sociedad y personalmente?
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Evangelio Diario 31 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
#31deMayo ¡Buenos días! Este IX Domingo del #TiempoOrdinario Solemnidad de la Santísima Trinidad, compartimos el #EvangelioDeHoy según San Juan 3, 16-18: "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".
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Evangelio Diario 30 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
30 Mayo Carta del Apóstol San Judas 17. 20-25: “Dios puede preservarlos a ustedes de todo pecado y hacer que se presenten ante su gloria gozosos y sin mancha” Salmo 62: “Señor, mi alma tiene sed de ti” San Marcos 11, 27-33: “¿Con qué autoridad haces todo esto?” Hoy leemos una parte de una carta pequeñísima: la carta de San Judas Tadeo. Con ser tan breve, está llena de espiritualidad y busca dar confianza y esperanza a los cristianos en su lucha por mantenerse fieles al Evangelio. En los versos que leemos hoy nos invita a mantenernos firmes en las palabras que predicaron los apóstoles, a hacer oración y a consolidar la fe. Solamente Dios es quien puede preservarnos de pecado y mantenernos sin mancha. Son palabras que también están dirigidas a los cristianos de hoy que se muestran perturbados por tantos acontecimientos y por las agresiones en contra de su fe. También nosotros tendremos que cuidar la fe sometida a tan duras pruebas, buscar los medios que la fortalezcan como una formación integral, una oración continua y una caridad constante. El mundo nos pregunta por nuestra fe y nosotros podremos responder con nuestras obras. Esto hará que se decidan los que dudan y que se entusiasmen los que están por caer. El Papa León nos invita constantemente a la oración y nos ha insistido mucho en que el testimonio será el que enamore de Cristo y no la conquista, la agresión o la palabra ofensiva. Está convencido que quien se enamora de Cristo contagia con su ardor a los que han sufrido la desesperanza y la desconfianza. Cristo, con su ejemplo, nos muestra como Él que vivió en constante conflicto se mantiene fiel a la voluntad del Padre aun cuando es cuestionado fuertemente por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, como lo acabamos de escuchar. Se duda de su autoridad que muchas veces ha manifestado que proviene del Padre y que la ejerce en el servicio de los más pobres. El pueblo sencillo cree en Él; los que se consideran instruidos dudan de todo y cuestionan su autoridad, pero Él les hace ver que tampoco creyeron en Juan el Bautista y no les ofrece respuesta a su pregunta. ¿Cómo aceptamos hoy nosotros la autoridad de Jesús? ¿Cómo buscamos consolidar nuestra fe? ¿Qué formación estamos recibiendo y cómo sostenemos nuestra esperanza? ¿Cuáles son nuestros espacios de oración para tener cercanía con Jesús?
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Evangelio Diario 29 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
29 Mayo San Pablo VI 1 Carta de Pedro 4,7-13: “Sean buenos administradores de la gracia multiforme de Dios” Salmo 95: “El Señor juzgará a todas las naciones” San Marcos 11,11-26: “Mi casa será casa de oración para todos los pueblos. – Tengan fe en Dios” Hay episodios del Evangelio que nos cuesta entender y que quisiéramos una explicación más clara. Hoy encontramos uno de esos: el de la higuera maldita. Aparece frondosa y atractiva pero no tiene frutos, claro que no era tiempo de frutos y aquí aparecen nuestras dudas. Al acercarse Jesús no le puede ofrecer nada para saciar su hambre. En el intermedio de esta narración aparece otro árbol frondoso y atractivo: el templo. Pero este árbol tampoco tiene los frutos que se esperan de él. Quizás ésta pueda ser la explicación para entender lo que ha acontecido a la higuera comparándola al templo: aparenta lo que no da y no ofrece los frutos que de ella se esperan. Quizás podría también ser el reclamo de Jesús a muchos de nosotros: aparentamos lo que no somos y no damos los frutos que deberíamos dar. Nuestro mundo es de ruido y apariencia, de pantalla y bombo, poco importa el corazón. Esto le duele a Jesús y por eso reclama en el templo: hay muchos sacrificios pero poca oración; hay mucho comercio aparejado a la injusticia; hay apariencia pero el corazón está vacío. Por eso las últimas palabras de Jesús sobre una fe firme que sea capaz de obtener lo que se quiere, una fe que pueda secar la higuera, una fe que pueda mantenerse firme en oración, una fe que se sostenga en la lucha contra la injusticia, una fe coherente con la vida, las obras y los frutos. Hoy revisemos nuestro interior y descubramos qué hay en él. No podemos vivir de apariencias, frente a los ojos de Jesús quedan al descubierto todas nuestras incoherencias y falsedades. Cristo no condena el sacrificio, condena la injusticia que quiere disimularse con el sacrificio. Cristo aprecia y alaba la verdadera fe, la verdadera oración y la ofrenda sincera. ¿Cómo mirará Jesús nuestros templos, nuestras ofrendas y nuestra vida de discípulos suyos?
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Evangelio Diario 28 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
28 Mayo JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE Hebreos 10, 12-23: “Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que ha santificado” Salmo 39: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” San Lucas 22, 14-20: “Hagan esto en memoria mía” ¿Fue Jesús sacerdote? Es una pregunta que algunas veces me han hecho. Ciertamente Jesús no perteneció a la familia sacerdotal, a esa especie de casta que ofrecía los sacrificios en el templo. Más bien aparece como opuesto y con duras críticas a quienes valiéndose de este servicio necesario, lo aprovechaban para su propio beneficio. Pero la vida, las actitudes y la entrega de Jesús, lo hacen el verdadero sacerdote. Ya las primeras comunidades descubrieron en Jesús el único sacerdote que podía ofrecer y ofrecerse como víctima pura e inmaculada. Toda la vida de Jesús se manifiesta como una acción sacerdotal: ofrenda, intercesión, oración, entrega. Con su sangre ha alcanzado la verdadera purificación de los hombres, con su muerte ha dado vida a los pecadores y con su resurrección los ha hecho partícipes de una vida nueva. Hoy contemplemos a Jesús el único y verdadero sacerdote, también contemplemos a los sacerdotes de nuestros tiempos y de nuestros lugares. Ellos, humanos y pecadores como todos nosotros, llevan estos tesoros en vasijas de barro. Ellos necesitan nuestra oración y nuestro sostén. En nuestros pueblos y en nuestras comunidades son la imagen visible de Jesús Sacerdote y deben anunciar la Buena Nueva, denunciar injusticias, ofrecer sacrificios, proclamar y vivir la palabra, administrar los sacramentos y conducir la comunidad. En los últimos tiempos se ha desatado una crítica fuerte contra ellos y por unos pocos se pone en duda la entrega de todos. Son humanos y tienen defectos. Mirémoslos como hombres tomados de entre los hombres pero consagrados para dedicarse a las cosas de Dios. Nuestra oración, nuestro cariño, nuestro reclamo cuando sea necesario, los harán más fieles. También escuchemos su palabra, busquemos su consejo y alentemos nuevas y mejores vocaciones. Todo el pueblo de Dios por su bautismo es sacerdotal y unido a Cristo sacerdote, y todos debemos ejercer este ministerio con responsabilidad. Pero demos su lugar y su espacio a los sacerdotes para que ellos nos lleven hasta Cristo el único y verdadero sacerdote.
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Evangelio Diario 27 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
27 Mayo San Agustín de Canterbury 1 Pedro 1,18-25: “Los ha rescatado Dios con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin mancha” Salmo 147: “Demos gloria al Señor” San Marcos 10, 32-45: “Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado” En las frecuentes visitas a las comunidades y en los diálogos, sobre todo con los jóvenes, me ha sorprendido que cada vez les es más difícil encontrarle sentido a la vida. Si el mundo nos presenta como único valor la riqueza y el poder, al percibir el grave contraste entre lo que se ofrece y lo poco que se puede conseguir, se tiene la sensación de vacío y de frustración. Los suicidios, el alcoholismo, las drogas o la indiferencia, son las respuestas que muchos de ellos dan a los graves problemas que tienen que enfrentar. Sienten que no valen nada y prefieren el camino “fácil”. Hoy San Pedro en la primera lectura nos asegura que cada persona tiene un valor infinito ya que no hemos “sido comprado con bienes efímeros, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo”. Si lográramos experimentar este gran amor de Cristo, si los jóvenes y quienes se sienten decaídos, contemplaran a Jesús dando su vida por ellos y ofreciéndoles una nueva vida, quizás viviríamos con mayor entusiasmo y buscaríamos los valores que no terminan. Los mismos discípulos de Jesús muestran, ya desde aquel tiempo, que la ambición invade el corazón de todos y que todos estamos expuestos a sentirla. Los hijos del Zebedeo piden un lugar especial. La respuesta de Jesús es una invitación al servicio y un desenmascarar las ambiciones de quienes utilizan el poder para su propio beneficio. Y da una recomendación que puede dar sentido a la vida: quien quiera ser grande que se haga el servidor de todos. Qué gran sabiduría de Jesús y qué forma de enseñarla. No hay nada que dé más sentido a una vida que el saberse útil, que el ayudar y que el servir. Varios grupos en esta verdad basan sus terapias: cuando ayudas, sales fortalecido; cuando enseñas, aprendes más; cuando amas, das sentido a tu vida. Dos grandes fortalezas para vivir con entusiasmo en la vida: saberse amado y valorado por Dios al grado de costar la sangre de Cristo; y encontrar en el servicio el verdadero sentido de nuestro camino.
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Evangelio Diario 26 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
26 Mayo San Felipe Neri 1 Pedro 1, 10-16: “Los profetas predijeron la gracia destinada a ustedes. Pongan, pues, en ella una esperanza sin límites” Salmo 97: “Cantemos al Señor un canto nuevo” San Marcos 10, 28-31: “Recibirán cien veces más en esta vida, junto con persecuciones; y en el otro mundo la vida eterna” Nuevamente San Pedro nos ofrece una pista para darle sentido y plenitud a nuestra vida de cada día y nos recomienda: “Viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo”. Cada momento de nuestra existencia requiere atención y cuidado. Las pequeñas acciones deben hacerse con entusiasmo, hacer bien cada detalle, iluminarlo con una sonrisa, dar el saludo ordinario de un modo extraordinario, vivir plenamente cada oportunidad y relación con los demás, todo esto nos lleva a llenar de valor la vida diaria. Pero si además lo miramos con la esperanza puesta en Jesús, podremos transformar nuestro mundo.
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Evangelio Diario 25 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
25 Mayo Santa María Virgen, Madre de la Iglesia Hechos de los Apóstoles 1, 12-14: “Perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús”. Salmo 86: “¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!” San Juan 19, 25-34: “Ahí está tu hijo. -Ahí está tu madre” Hace muy pocos años, en el 2018, el Papa Francisco estableció que cada año el lunes siguiente a la fiesta de Pentecostés se celebre la memoria de la Virgen María, Madre de la Iglesia, con el propósito de incrementar el sentido materno de la Iglesia en todos los fieles, y una genuina piedad mariana, pues nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana debe fundamentarse en el misterio de la cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico y en la Virgen Oferente, Madre del Redentor y de los redimidos. Las imágenes de María que hoy nos presenta la liturgia son muy sugerentes para percibir ese aspecto maternal de María, ya que, como decía San Agustín, María es madre de los miembros de Cristo porque ha cooperado con su amor a la regeneración de los fieles de la Iglesia. O como afirmaba San León Magno que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo e indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia. Así contemplamos a la Madre, que estaba junto a la cruz y que acepta el testamento de amor de su Hijo y acoge a todos los hombres, en la persona del Discípulo Amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. Al mismo tiempo, Cristo elige, en el discípulo Amado, a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para la recibieran con afecto filial. Por eso Papa Paulo VI el 21 de noviembre de 1964 la declaraba “Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios” y establecía que “desde ese momento la Madre Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título”. Hoy pues, como hacían los apóstoles, acerquémonos a María, percibamos su ternura e imitemos su fidelidad y su amor.
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Evangelio Diario Domingo de Pentecostés Mons Enrique Diaz Diaz
#24deMayo ¡Buenos días! Este #Domingo de Pentecostés compartimos el #EvangelioDeHoy según San Juan 20, 19-23.En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.
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Evangelio Diario 23 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
#23demayo ¡Buenos días! Este #Sábado de la VII semana de Pascua compartimos el #EvangelioDeHoy según San Juan 21, 20-25. En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.
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Evangelio Diario 22 de Mayo mons Enrique Diaz Diaz
22 Mayo Santa Rita de Casia Hechos 25, 13-21: “Pablo asegura que está vivo un hombre llamado Jesús, que había muerto” Salmo 102: “Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya” San Juan 21, 15-19: “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas” La Iglesia es misionera por vocación y sólo realizará su verdadera identidad cuando evangelizar sea el distintivo que la identifique, que la sostenga y anime. Como nos decía el Papa Francisco no es la misión del que conquista, no es la imposición, sino el contagiar el amor de Dios, la manifestación de la alegría que produce el Evangelio en el corazón y el testimonio vivo y coherente de quien se dice discípulo de Jesús. Hoy la liturgia nos presenta a Pedro y a Pablo, asumiendo su misión como discípulos. Desde su realidad muy concreta y limitada, aceptan proclamar el Evangelio a un mundo que parece diferente pero que anhela también la verdad y la justicia que proclama Jesucristo. En la primera lectura encontramos a Pablo que, para librarse de la miopía de la justicia judía, se acoge al privilegio de ser ciudadano romano y pide ser juzgado conforme a estas leyes que le ofrecen una mayor posibilidad de respeto hacia sus derechos y garantías individuales. Aprovecha para ahí predicar y anunciar la verdad de Jesús muerto y resucitado. Hoy también en nuestros ambientes hay lugares, fuera de nuestros círculos religiosos, que se abren a mayores posibilidades de respeto y reconocimiento de la dignidad de las personas y que sin embargo no tienen la riqueza del Evangelio. Debemos establecer una sana relación que nos ayude a enriquecernos y a llevar más allá de nuestros propios círculos las aportaciones de Jesús resucitado. También Pedro, después de asumir su compromiso de amar, de amar sin medida ni restricciones, acepta la misión que lo llevará por caminos que él no quería o ni hubiera imaginado. En este día, aceptemos también nosotros el compromiso de llevar Buena Nueva a sitios y personas de buen corazón pero que no tienen a Jesús, como una propuesta abierta y compartida de nuestra experiencia religiosa. Cerca de nosotros siempre encontraremos personas de buen corazón con quienes podremos compartir y asumir el compromiso de buscar una comunidad mejor. En todos los lugares hay personas capaces de construir, de aportar, y de tener buen corazón. Tendremos que unirnos a ellos, aceptar sus aportaciones y ofrecerles la Buena Nueva de Jesú
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Evangelio Diario 21 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
21 Mayo San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires Hechos 22, 30; 23, 6-11: “Tendrás que dar testimonio de mí en Roma” Salmo 15: “Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya” San Juan 17, 20-26: “Que su unidad sea perfecta” En diferentes épocas y en diferentes lugares ha habido intentos de hacer de toda una nación o incluso de varios países una uniformidad. Se buscan bases económicas, de poder o de protección para mantenerse unidos. Pero la experiencia dura poco tiempo y generalmente ha terminado con la imposición arbitraria de unos cuantos o con la manipulación por intereses y objetivos personales. Cuando Cristo habla de unidad, no pretende imponer uniformidad. Su propuesta no está basada en intereses económicos ni políticos, sino en la raíz misma del hombre: parecerse a Dios que es uno y trino. Es muy diferente cuando por encima de las personas están las ideologías, se imponen criterios y valores externos, y se olvida de los derechos y la dignidad de las personas. Cristo habla de unidad y con su vida nos mostró a cuál unidad se refería: una unidad que tome muy en serio que todos somos hijos de Dios; una unidad que se base en el respeto a la dignidad de las personas; una unidad que restaure heridas, que sane el pecado, que reintegre comunidades; una unidad que dé prioridad a quien sufre y que supere las ambiciones y los egoísmos. Es la misma unidad que buscaban con sus limitaciones e imperfecciones los primeros cristianos. A esta misma unidad estamos llamados hoy todos los discípulos de Jesús. Nunca nos cansaremos de insistir en la propuesta que Jesús llama Reino de Dios y que podemos hacer realidad en nuestros días. No se trata de monopolios o de exclusiones, no se buscan poderes ni ventajas, se trata de que todos los seres humanos puedan vivir como hijos de Dios. Hay quien dice que la globalización podría lograr esta unidad, pero la globalización no tiene corazón y en sus entrañas sólo se busca ganancia y comercialización, nos llevará a peores fracasos y a situaciones terribles. Hoy Cristo en su oración pide al Padre que todos seamos uno como Él con su Padre son uno. Miremos de cerca, a nuestro lado, cómo estamos fortaleciendo la verdadera unidad en la familia, en la sociedad, en la colonia. Miremos cómo construimos unidad con los diversos, con los de diferentes partidos, razas o condición. ¿Estamos construyendo la unidad que pide Jesús?
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Evangelio Diario 20 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
21 Mayo San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires Hechos 22, 30; 23, 6-11: “Tendrás que dar testimonio de mí en Roma” Salmo 15: “Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya” San Juan 17, 20-26: “Que su unidad sea perfecta” En diferentes épocas y en diferentes lugares ha habido intentos de hacer de toda una nación o incluso de varios países una uniformidad. Se buscan bases económicas, de poder o de protección para mantenerse unidos. Pero la experiencia dura poco tiempo y generalmente ha terminado con la imposición arbitraria de unos cuantos o con la manipulación por intereses y objetivos personales. Cuando Cristo habla de unidad, no pretende imponer uniformidad. Su propuesta no está basada en intereses económicos ni políticos, sino en la raíz misma del hombre: parecerse a Dios que es uno y trino. Es muy diferente cuando por encima de las personas están las ideologías, se imponen criterios y valores externos, y se olvida de los derechos y la dignidad de las personas. Cristo habla de unidad y con su vida nos mostró a cuál unidad se refería: una unidad que tome muy en serio que todos somos hijos de Dios; una unidad que se base en el respeto a la dignidad de las personas; una unidad que restaure heridas, que sane el pecado, que reintegre comunidades; una unidad que dé prioridad a quien sufre y que supere las ambiciones y los egoísmos. Es la misma unidad que buscaban con sus limitaciones e imperfecciones los primeros cristianos. A esta misma unidad estamos llamados hoy todos los discípulos de Jesús. Nunca nos cansaremos de insistir en la propuesta que Jesús llama Reino de Dios y que podemos hacer realidad en nuestros días. No se trata de monopolios o de exclusiones, no se buscan poderes ni ventajas, se trata de que todos los seres humanos puedan vivir como hijos de Dios. Hay quien dice que la globalización podría lograr esta unidad, pero la globalización no tiene corazón y en sus entrañas sólo se busca ganancia y comercialización, nos llevará a peores fracasos y a situaciones terribles. Hoy Cristo en su oración pide al Padre que todos seamos uno como Él con su Padre son uno. Miremos de cerca, a nuestro lado, cómo estamos fortaleciendo la verdadera unidad en la familia, en la sociedad, en la colonia. Miremos cómo construimos unidad con los diversos, con los de diferentes partidos, razas o condición. ¿Estamos construyendo la unidad que pide Jesús?
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Evangelio Diario 19 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
19 Mayo Hechos 20, 17-27: “Quiero llegar al fin de mi carrera y cumplir el encargo que recibí del Señor” Salmo 67: “Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya” San Juan 17, 1-11: “Padre, glorifica a tu Hijo” Nuevamente nos encontramos con San Juan y sus juegos de palabras que nos ayudan a profundizar temas que son de gran importancia para nuestra vida. Ahora nos habla nada menos que de la gloria de Dios. Cuando uno escucha como Jesús se refiere al Padre y afirma que toda su vida es para glorificación del Padre y que el Padre también le dará gloria al Hijo, podríamos pensar como un círculo que se cierra en las dos personas o bien en la Trinidad cuando estas afirmaciones también se refieren al Espíritu Santo. Sin embargo, nada más lejos de esta idea: la gloria del Padre sólo será completa, hablando a nuestro modo humano, cuando lleve la felicidad a los hombres. La gloria del Padre consiste en que lo conozcan los hombres y encuentren así su propia felicidad. La gloria del Padre consiste en que los hombres tengan vida eterna y Jesús enfoca toda su actividad y todo su anuncio a conseguir que los hombres participen de esta vida eterna. Por eso manifiesta el nombre de su Padre, les proclama que son sus hijos y los invita a que cumplan su Palabra. La gloria del Padre es también la principal tarea de todo ser humano. Pero atención, la gloria no nos llevará a despreocuparnos por el bienestar de los hombres, sino al contrario nos comprometerá en serio a la construcción de un mundo que realmente le de gloria al Padre. ¿Podríamos decir que la naturaleza le dará gloria al Padre cuando la hemos destruido y utilizado para el bien de unos cuantos? ¿Dará gloria al Padre el egoísmo y la ambición que nos lleva a olvidarnos de la verdadera vida de los demás? ¿Estaremos dando gloria a nuestro Padre cuando nos regimos por la mentira y la injusticia? La verdadera gloria que podemos tributar a Dios está muy unida a la búsqueda de la verdadera vida para toda la humanidad. Hoy tendremos que revisar si ha valido la pena nuestro caminar por este mundo, si hemos dado gloria a Dios. San Pablo en la primera lectura reconoce que toda su vida la ha dedicado a “anunciar el Evangelio de la gracia de Dios”, que ha servido y que ha dado gloria a Dios. Aunque se encuentra prisionero reconoce que bien ha valido la pena su entrega y su servicio. ¿Nosotros como hemos vivido? ¿Estamos dando gloria a Dios?
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Evangelio Diario 18 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
18 Mayo San Juan I, papa y mártir Hechos 19,1-8: “¿Han recibido al Espíritu Santo, cuando abrazaron la fe?” Salmo 67: “Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya” San Juan 16, 29-33: “Tengan valor, porque yo he vencido al mundo” Cuando estamos más seguros, entonces tropezamos. Esto sucede con frecuencia y no aprendemos. Los discípulos expresan su confianza y su seguridad en haber comprendido las palabras y la misión de Jesús. Pero ¡qué lejos están todavía! Cuando lleguen el dolor, la dispersión y el sufrimiento, dejarán solo a Jesús. Por eso los quiere prevenir y asegurarles que no estarán solos sino que Él continuará con ellos. No pueden basar su seguridad en sus propios méritos, sino en el triunfo del Señor. Los anima a que tengan valor porque Él ha vencido al mundo. Son palabras también para nosotros. Quizás hemos confiando mucho en nuestras propias fuerzas, quizás nos han dado seguridad las estructuras, quizás hemos aprendido mucho… pero todo esto en lugar de llevarnos a una falsa seguridad, deberá hacernos reconocer débiles y poner toda la confianza en Cristo Jesús. Los tiempos actuales nos muestran como no podemos poner nuestra fe en los hombres: todos fallamos. Nuestra confianza tampoco debe ser en la riqueza o el poder. Todo se termina. Nuestra seguridad la pondremos en el Señor. Es cierto que habrá dolor y angustia, pero nuestra seguridad estará en el Señor. Jesús nos enseña que la paz puede darse junto al dolor porque no es al estilo de la paz del mundo: es la paz que brota de la fe en Jesús y de nuestro compromiso en su seguimiento. Por otra parte la primera lectura nos ayuda a completar el sentido de esta semana: prepararse para recibir al Espíritu Santo. Pablo queda sorprendido cuando algunos discípulos aún no han recibido al Espíritu Santo y les impone las manos. Nosotros hemos sido bautizados y confirmados, pero necesitamos diariamente abrir nuestros corazones para recibir al Espíritu. Es obra de cada día adecuar nuestra vida y nuestra voluntad a la inspiración del Espíritu. Esta semana terminará con la fiesta de Pentecostés, preparémonos con la oración, con la disposición y con la entrega al Señor.
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Evangelio Diario 17 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
Mons Enrique Diaz Diaz obispo de Irapuato
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Evangelio Diario 16 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
16 Mayo San Juan Nepomuceno, mártir Hechos 18, 23-28: “El judío Apolo demostró, por medio de la Escritura, que Jesús es el Mesías” Salmo 46: “Dios es el rey del universo. Aleluya” San Juan 16, 23-28: “El Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre” ¿Es cierto que podemos pedir todo lo que queramos y que el Señor nos lo concederá? Muchos han interpretado esta frase casi como un talismán que nos puede proporcionar todo lo que queramos con tan sólo frotarlo. Pero Jesús pone premisas para que esas condiciones se cumplan: reconocerse amado de Dios Padre y amar a su Hijo Jesús. Es un poco como en las relaciones que tenemos entre nosotros. A una persona extraña podemos pedirle cosas pero debemos ofrecerle otras a cambio. Es un trueque o un negocio. Pero cuando nos encontramos con personas que amamos, todo cambia: damos sin regatear y recibimos sin comprobar que es respuesta a lo que pedimos. El verdadero amor es generoso sin límites. Lo que hoy Jesús nos propone es que nos sintamos amados por el Padre y que lo vivamos sin límites. Si vivimos así el amor, nuestras peticiones tendrán un verdadero sentido. Muchas veces pedimos cosas que no son propiamente lo mejor ni para nosotros ni para nuestros cercanos o nuestra comunidad. Pedimos bienes que de concedérsenos a todos lo que cada uno pide, se convertiría nuestro mundo en un verdadero caos. Como los que piden que gane su equipo o que triunfe su país en las competencias deportivas. Es lícito encomendarse a Dios y jugar con honestidad y en su presencia, pero no es lícito condicionar nuestra fe a un triunfo que depende de nosotros. Si nos metemos en la dinámica del amor de Dios y nos reconocemos amados por Él, todo cambia y nuestras peticiones tendrían que ir mucho en el sentido que aparecen en el Padre Nuestro. Que su nombre sea glorificado, que venga su Reino y que haya pan para todos, nunca la venganza sino el perdón… todo cambia cuando miramos con los ojos de nuestro Padre Dios y la petición más bien parecería una confirmación de que queremos asumir su voluntad tal y como Él lo quiera. Pedir en su nombre pero disponiendo nuestro corazón a cumplir su voluntad
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Evangelio Diario 15 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
15 Mayo San Isidro Labrador Hechos 18, 9-18: “Muchos de esta ciudad pertenecen a mi pueblo” Salmo 46: “Dios es el rey del universo. Aleluya” San Juan 16, 20-23: “Nadie podrá quitarles su alegría” Hay personas que pasan por el mundo como si siempre estuvieran a disgusto: no se alegran de verdad, se tornan agresivos, todo les molesta… y con frecuencia le echan la culpa a los otros. Y, al verlos en ese estado, las personas se alejan de ellos, se pierden oportunidades y se generan conflictos. ¿Está el problema fuera de ellos? No, el problema está en el corazón. Es cierto que hay muchas cosas exteriores que pueden influir en nuestro estado de ánimo, pero lo exterior no es lo que nos da la paz ni la alegría. Jesús hoy nos pone un ejemplo muy vivo: la madre que va a dar a luz y que espera a su hijo con ilusión. Ella estará sufriendo pero lo hace con alegría y esperanza. Le duele y proferirá gritos de dolor, pero su corazón está alegre. Hoy Cristo nos invita a estar alegres, con esa verdadera alegría que brota del corazón, que envuelve a la persona en un ambiente de paz y que nos hace que estemos dispuestos a estar en armonía con los demás. Ya basta de estar renegando, hoy porque hace calor y mañana porque hace frío; hoy porque hay mucha gente y mañana porque no vino nadie; todas las circunstancias externas no pueden modificar la verdadera armonía del corazón. ¿Hay problemas y enfermedades? Es cierto tendremos dolores, pero si renegamos en nada remediamos la situación. ¿Qué me dice Jesús en este momento? ¿Cómo uno mis enfermedades y mis dolencias a su vida y cómo siento su presencia conmigo? ¿Cómo puedo transformar estos elementos que me parecen todos negativos, en luz que proporcione alegría? ¿Qué haría Jesús en una situación semejante? Cuando sientas que estás muy triste y solitario, te recomiendo que te imagines a Jesús cerca de ti y que pienses qué es lo que te pide en ese momento. Es cierto que algunas veces tendremos ganas de renegar y reclamarle. Muchos de los salmos son reclamos a la presencia de Dios y búsqueda de soluciones a graves problemas. Todo esto lo podemos dialogar con Jesús, pero a lo que no tenemos derecho es a vivir amargados, negativos y sin participación en la búsqueda de soluciones. Puede la vida ser muy dura, pero será peor para el que la afronta sin esperanzas. Puede haber muchos problemas, pero serán mayores si no los resolvemos con entereza; puede haber mucha soledad y nostalgia, pero será estéril si no la llenamos de la presencia y del amor de Jesús. Hoy Jesús está contigo y camina junto a ti.
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Evangelio Diario 14 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
14 Mayo San Matías apóstol Hechos 1,15-17.20i-26: “Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles” Salmo 112: “Lo puso el Señor entre los jefes de su pueblo. Aleluya” San Juan 15, 9-17: “No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido” El celebrar este día la fiesta de San Matías, quien fue elegido como apóstol para sustituir a Judas después de su traición, nos da ocasión para acentuar las características esenciales de todo discípulo. Cuando se busca entre los discípulos el candidato idóneo se le ponen las siguientes condiciones: a) Que haya conocido a Jesús desde que Juan bautizaba. b) Que haya acompañado a Jesús en su vida pública. c) Que se convierta en testigo de la resurrección. Es el camino para todo discípulo: tener un contacto directo con Jesús, un encuentro que confronte nuestra vida con la propuesta que Él nos hace. Este encuentro se realiza en la vida ordinaria escuchando su Palabra, conociéndolo en sus hechos a través de los evangelios, haciendo oración, reconociéndolo en los hermanos, amándolo en los más pobres. Es un encuentro personal con Jesús, si no, no nos podemos decir discípulos. Pero además de conocerlo, debemos mantenernos fieles a su Palabra. Muchos conocieron a Jesús y escucharon sus palabras, pero en el momento difícil prefirieron alejarse de Él. A nosotros nos puede pasar lo mismo: que conozcamos a Jesús, que nos agraden sus palabras, pero que en los momentos decisivos no sigamos sus formas de actuar y prefiramos nuestras seguridades. La fidelidad es el segundo condicionamiento para ser discípulo. La tercera condición es estar dispuesto a convertirse en testigo de la resurrección. Muchos conocemos la muerte de Jesús y nos compadecemos de Él. Pero el verdadero testigo lleva al mundo el mensaje de la resurrección de Jesús: un mensaje de esperanza y de vida. El pasaje del Evangelio de este día completa el perfil del discípulo: escogido para amar. Todo lo que hace el discípulo tiene fundamento en el amor que Dios Padre nos tiene y que nos ha manifestado en su hijo Jesús. Por eso es capaz el discípulo de llevar esperanza y alegría. Por eso es capaz de amar al estilo de Jesús. El mandamiento que les da Jesús consiste en amarse unos a otros de manera constante y de por vida, como él lo ha hecho, demostrándolo al dar la vida por ellos. Ser discípulo implica amar a Jesús y amarse mutuamente, y el amor del discípulo hacia sus hermanos ha de ser tan grande que esté dispuesto a entregar la vida.
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Evangelio Diario 13 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
13 Mayo Nuestra Señora de Fátima Hechos 17, 15-16, 22-18, 1: “Les anuncio a ese Dios que ustedes veneran sin conocerlo” Salmo 148: “La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra. Aleluya” San Juan 16, 12-15: “El Espíritu de la verdad los irá guiando a la verdad plena” ¿El hombre de nuestros tiempos es menos religioso que antiguamente? Encontramos con frecuencia afirmaciones que nos aseguran que el hombre actual se ha alejado de “supersticiones” y que consideran la fe como un atraso y ataduras que no permiten avanzar… pero si escuchamos con atención sus objeciones y sus dudas comprenderemos que lo que ellos consideran “religión” o “dios”, dista mucho de ser el verdadero Dios que ha proclamado y manifestado Jesús, y que los valores que proclaman como la verdad, la fraternidad, la justicia, son propiamente los valores del Reino. Quizás tendríamos que decirle a quien con sincero corazón busca verdad y justicia, que precisamente Jesús tiene como principales enseñanzas esa misma verdad y esa misma justicia. Quizás hoy tendríamos que afirmar, como San Pablo, que Jesús ha manifestado el rostro de Dios muy cercano al hombre, que lejos de alienarlo o despojarlo, lo llena de plenitud y de sentido. En un mundo que se dice ateo y materialista, el hombre suspira y busca esa verdad que le fortalezca, y que alimente su espíritu. No puede llenarse de materialismo y egoísmo, su misma naturaleza le lleva a descubrir “algo”, “Alguien”, superior que le dé sentido a su existencia. Muchos lo buscan en meditaciones, en ejercicios sicológicos, en terapias, pero mientras no descubran a Dios como Alguien cercano, que se deja encontrar, seguirán con esa ansia y sed de Dios. Jesús se hace rostro de ese Dios creador del que habla San Pablo, Jesús se hace diálogo y palabra, para que nosotros podamos conversar y comunicarnos con Dios. Jesús es el camino de encuentro entre la humanidad y Dios. El pasaje de este día nos muestra a Jesús en su despedida de los discípulos, no como abandono, sino como una señal del destino del hombre. Ofrece la presencia del Espíritu para iluminar nuestras mentes y para que podamos descubrir en medio de nosotros la presencia de Nuestro Padre. No ahoguemos esas ansias de Dios que tiene nuestro corazón, no dejemos oscurecer vidas por ambiciones materiales que ocultan la luz de nuestro Dios. Hoy aceptemos la propuesta de Jesús y por medio de su Espíritu descubramos a Dios en nuestras vidas. ¿Cómo vives hoy la presencia de Dios?
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Evangelio Diario 12 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
#12DeMayo ¡Buenos días! Este martes de la VI semana de #Pascua compartimos el #EvangelioDeHoy según san Juan 16, 5-11:En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?' Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado".
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Evangelio Diario 10 de Mayo Mons Enrique Diaz Diaz
Evangelio Diario Mons Enrique Diaz Diaz
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