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El podcast de #DeDosEnDos

Descripción De Dos en Dos es un proyecto de la nueva Evangelización al servicio de la Iglesia católica, intercedemos por las necesidades de nuestros seguidores y predicamos la buena noticia del reino de Dios. Vínculos Facebook facebook.com/De2en2oficial Whatsaap chat.whatsapp.com/BSbASI3Q1IMJ6J0F6R... Telegram t.me/DeDosEnDos Grupo de Whatsaap chat.whatsapp.com/BSbASI3Q1IMJ6J0F6R... Grupo de Facebook facebook.com/share/g/1F6zggKg4f Instagram instagram.com/dedosendosoficial Más informaciónwww.youtube.com/@DeDosEnDos México

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  1. 305

    Evangelio Diario 21 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    21 Agosto San Pio X Ezequiel 37, 1-14: “El Señor infundirá su espíritu a los huesos secos y revivirán” Salmo 106: “Demos gracias a Dios, porque nos ama” San Mateo 22, 34-40: “Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo” Cuando se ha intentado y no se encuentra respuesta, cuando se lucha y se fracasa, empiezan las dudas, el desaliento y por fin, la apatía y el desencanto. Parecería que esto sucede con nuestra sociedad: frente al mal, la violencia y la corrupción, está tomando el camino de una frustrada resignación y aceptación de su impotencia. Le pasa lo mismo que nos narra Ezequiel en la primera lectura cuando el pueblo de Israel exclamaba: “Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados”. Sin embargo, el Señor le hace contemplar al profeta cómo al conjuro de su palabra los huesos se juntan y después reciben el Espíritu que les da nueva vida. Así reconoce el pueblo que Dios es su Señor y que en Él tendrá su fuerza. Quizás es lo que nos hace falta hoy en nuestra lucha contra el mal: obrar conforme a los mandamientos y deseos del Señor, sentir su presencia en medio de nosotros, sabernos pequeños y débiles para ponernos en su mano y confiar en el Espíritu que obra en medio de nosotros. Este es un día para despertar la esperanza basados en las mismas palabras del Señor y en el ejemplo que nos ha dado cuando actúa a favor de su pueblo. Claro que debemos cumplir sus mandamientos como nos lo recuerda el pasaje de San Mateo y buscar lo más importante y medular que es el amor a Dios y el amor al prójimo. Quizás nuestros fracasos se basan en esta falta de amor en todas las esferas de nuestra sociedad, en sus estructuras, en la educación, en la familia. Hemos borrado a Dios de nuestras vidas y nos hemos desentendido del prójimo. Se pretende construir una sociedad más en las leyes que en el amor y nos olvidamos de lo fundamental. Cuando olvidamos a Dios, cuando dejamos a un lado al prójimo, no podemos alcanzar el éxito en la construcción de una nueva sociedad ni de una nueva familia. Miremos hoy cómo estamos haciendo nuestra lucha, si ponemos a Dios en el centro y el amor al prójimo como su fundamento. Así podremos despertar nuevamente la esperanza basados en la palabra y la fuerza del Señor.

  2. 304

    Evangelio Diario 20 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    20 Agosto San Bernardo Ezequiel 36, 23-28: “Les daré un corazón nuevo y les infundiré mi espíritu nuevo” Salmo 50: “Crea en mí, Señor, un corazón puro” San Mateo 22, 1-14: “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren” ¿Te puedes imaginar una mesa donde todos puedan participar? ¿Te imaginas un mundo donde todos puedan tener lo necesario para vivir, para educarse, para sostener su salud? Nuevamente una parábola y nuevamente una mesa de fiesta. Son los temas preferidos por Jesús para darnos a conocer la naturaleza de la salvación. Una invitación abierta que puede aceptarse o rechazarse, pero que trae consecuencias de muerte y autoexclusión. La fiesta es para todos, ahí están llamados en primer lugar los amigos del novio… pero hay quienes con diferentes pretextos prefieren sus intereses personales a una mesa común. Nada extraño en tiempos de Jesús, muchos menos extraño en nuestros tiempos. Es difícil compartir la mesa con los demás. La discriminación, la ambición, los intereses de grupo, la búsqueda de beneficios propios, no permiten abrir los ojos ni las puertas a los demás y se prefiere comer el pan en soledad. Los invitados se niegan a participar del banquete de la vida y hasta se atreven a agredir a quienes los están invitando. Es cerrarse ante la posibilidad de compartir y sentirse ofendido por una invitación a tener una mesa común. No es raro en estos tiempos, donde la ambición ha creado guetos de poder que excluyen a los demás y los sienten como sus enemigos. No son raros los espacios exclusivos para gente importante, las barreras que delimitan las clases sociales, los eventos solamente para unos cuantos. El Señor abre la invitación a todas las gentes, especialmente a los más necesitados. Y todos se sienten con derecho a participar. Quizás nos llame la atención el reclamo a quien no lleva el vestido de fiesta ¿por qué rechazarlo si la invitación ha sido tan abierta? Quizás la interpretación se refiera no tanto un vestido, sino una disposición. Quien no está dispuesto a participar en común, quien está mirando egoístamente, quien busca su propio beneficio, no está preparado para la mesa común. Cada uno de nosotros hoy estamos llamados, escuchemos la voz del que prepara el banquete, pongámonos el vestido de la fraternidad y participemos con todos los hermanos del banquete de la vida.

  3. 303

    Evangelio Diario 19 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    19 Agosto San Juan Eudes Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores Ezequiel 34, 1-11: “Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer” Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me faltará” San Mateo 20, 1-16: “¿Vas tenerme rencor porque yo soy bueno?” ¿No es desconcertante esta parábola para nuestra mentalidad? Claro que sí. Cuando se mira a la persona simplemente como factor de producción y no se tiene en cuenta sus sentimientos, sus necesidades, sus circunstancias, esta parábola no tiene ningún sentido. Productivamente no es aceptable recompensar con un salario completo a quien ha trabajado solamente unas cuantas horas. Y resulta peor si nosotros somos los que hemos trabajado todo el día y nos comparamos con quienes han estado unos momentos nada más en el centro de trabajo. Cuando la producción y el negocio son prioridad, cuando las estructuras económicas dictan las leyes tenemos migrantes que mueren de hambre, personas mayores que no encuentran trabajo ni pensión, ancianos abandonados a su suerte y millones de pobres que son mirados como carga y como excedentes en este mundo materializado. Todo se subordinada al dios dinero, se le ofrecen en sacrificio personas, naturaleza y corazones. Pero en el Reino de los Cielos es muy diferente: no importa tanto la producción cuanto las personas; no se mide conforme a las máquinas, sino conforme al corazón. Y entonces todo cambia, y entonces los mismos que han trabajado todo el día tienen el entusiasmo y la alegría de hacer partícipes a los demás de lo que han logrado y entienden que compartir da alegría. Si no nos estamos comparando con los demás, si aceptamos los dones que el Señor les ha dado, si nos alegramos con los éxitos de los hermanos, encontraremos verdadera armonía interior. El resentimiento por la bondad de otros, la comparación con los demás, o trae frustración y complejos, o trae orgullos y vanidades. El regalo de la vida que el Señor nos ha dado, lo podemos disfrutar a plenitud y si lo compartimos, crece más. Así es nuestro Dios: siempre da, siempre va en busca de todos, llama a todos hasta la última hora. ¿No estamos participando en la construcción del Reino y de la mesa común? ¡El Señor te llama, puedes responder ahora! ¿Ya estamos participando? ¡No cierres las puertas a los hermanos! La alegría es plena cuando se comparte.

  4. 302

    Evangélio Diario 18 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    8 Agosto Ezequiel 28, 1-10: “Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios” Deuteronomio 32: “El Señor da la muerte y la vida” San Mateo 19, 23-30: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos” Hay palabras de Jesús que de tanto oírlas y citarlas les hemos quitado su sentido y toda la fuerza que tienen. Una de ellas es la declaración que hace sobre la riqueza. Si pensamos en la ideología que privaba en tiempos de Jesús donde la riqueza se miraba como bendición y la prosperidad como signo de la rectitud de una persona, todavía se hace más fuerte su declaración. De ahí la sorpresa de Pedro y los demás discípulos. Pero Jesús no quita el dedo del renglón: la riqueza corrompe el corazón de los hombres. Ya en sus tiempos las desigualdades eran insultantes, pero ahora en nuestros tiempos existe esta gravísima desproporción entre los que nada tienen y a los que todo les sobra. Sí, unos cuantos poseen la mayor parte de los bienes y muchísimos padecen necesidad. El Papa Francisco denunciaba esta inequidad y nos aseguraba que mientras exista no podrá haber verdadera paz. El corazón del hombre se endurece con la ambición y la tentación del poder puede seducirnos a todos. A algunos esto les parece natural y se escandalizan cuando se insiste en la necesidad de una mejor distribución y en la hipoteca social que tienen los bienes terrenales. Nadie tiene derecho a tener de más, mientras su hermano sufre necesidad. Pero los bienes producen endurecimiento del corazón y nos hacen insensibles ante las necesidades. Nos excusamos arguyendo la negligencia o el descuido de los demás que provocan sus propias carencias. Sin embargo, Cristo sigue insistiendo: la riqueza corrompe el corazón. Y necesitamos estar atentos ante este grave peligro para quienes se deciden a seguir a Jesús. Los mismos apóstoles parecería que están buscando su provecho, como puede sucedernos ahora también a nosotros: buscar a Cristo con la finalidad de beneficiarnos personalmente, económicamente. Jesús supo hacer vida esta consigna que propone a los apóstoles y a todo discípulo: vivió pobre, entre los pobres y supo ser feliz. ¿Qué nos dice hoy Jesús sobre nuestra forma de vivir, nuestros anhelos y nuestras ambiciones? ¿Dónde ponemos nuestro corazón?

  5. 301

    Evangélio Diario 17 de Agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    17 Agosto Ezequiel 24, 15-24: “Ezequiel servirá de señal: harán lo mismo que él ha hecho” Deuteronomio 32: “Abandonaron a Dios que les dio la vida” San Mateo 19, 16-22: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo” La dura experiencia del profeta Ezequiel que pierde a su esposa y que no puede hacerle duelo, sirve de señal para que el pueblo de Israel comprenda su infidelidad y el gran amor que el Señor le tiene. El amor de Dios debía ser lo más importante. Pero ellos olvidan esta preponderancia de su Dios. Quizás a nosotros nos pase lo mismo: hay en nuestra vida muchos anhelos e ilusiones. Decimos que tenemos ideales que queremos alcanzar y hasta hacemos ciertos propósitos, pero después descubrimos que tenemos el corazón atado a pequeñeces, a miserias, a pasiones y a la ambición. Desde propósitos sencillamente buenos: como la ecología, el bienestar corporal, la relación con las personas, hasta propósitos que nos llevarían a un compromiso mayor: vivir plenamente el evangelio, comprometernos en serio con los hermanos, seguir a Jesús. El ejemplo del joven del evangelio es muy real y muy actual. También nosotros preguntamos qué es necesario para tener una plenitud de vida, pero también nosotros quisiéramos alcanzarlo con simples cumplimientos, con mediocridades, con irla pasando. La respuesta de Jesús nos descubre una entrega completa. No es simplemente ir cumpliendo mandamientos, que ya esto sería muy importante para nosotros, sino se trata de mirar el espíritu de esos mandamientos. No se trata simplemente de no robar, sino de compartir con los demás; no se trata de no matar, sino de dar vida; no se trata sencillamente de no cometer adulterio, sino de aprender el verdadero amor. Cristo siempre nos pide una entrega completa, así como Él la vivió. Se ilusiona con invitarnos a cada uno a compartir la construcción del Reino… pero para esto debemos tener el corazón libre. Y nuestro corazón se deja amarrar fácilmente por cuatro naderías: una pasión, el dinero, la ambición, el placer… y nos retiramos con la cabeza baja cuando no somos capaces de responder efectiva y comprometidamente a Jesús. Hoy Jesús nos hace nuevamente esa invitación: dejar todo, mirar en cada pobre un hermano, escuchar su palabra y seguirlo. Ofrece la verdadera felicidad, la que no depende de cosas externas, la que se asienta en lo profundo del corazón. ¿Qué le respondemos hoy a Jesús?

  6. 300

    Evangelio Diario 16 de Agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    EVANGELIO DE HOYDomingo XX del Tiempo OrdinarioCiclo A/ 16 de agosto del 20261era. Lectura: Del libro del profeta Isaías 56, 1. 6-7Salmo: 662da. Lectura: De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 11, 13-15. 29-32Del Santo Evangelio según San Mateo 15, 21-28En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: "Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: "Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros". Él les contestó: "Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: "¡Señor, ayúdame!" Él le respondió: "No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos". Pero ella replicó: "Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos". Entonces Jesús le respondió: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas". Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del SeñorGloria a ti, Señor Jesús

  7. 299

    Evangelio Diario 15 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    15 Agosto Asunción de la Santísima Virgen María Apocalipsis 11,19; 12, 1-6.10: “Una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies” Salmo 44: “De pie, a tu derecha está la Reina” I Corintios 15, 20-27: “Resucitó primero Cristo, como primicia; después los que son de Cristo” San Lucas 1, 39-56: “Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Exaltó a los humildes” Hoy celebramos una fiesta especial: la Asunción de la Virgen María. No es un misterio que esté narrado en ningún evangelio, sino una tradición largamente guardada en la conciencia del pueblo que se hizo “oficial”, hace apenas un poco más de setenta años. Muchas generaciones han visto, con justificada razón, en la imagen de la mujer del Apocalipsis una imagen de María: la pequeña que, en manos del Todopoderoso, dio a luz al que sería el salvador del mundo. Estas mismas imágenes nos llevan a descubrir las nuevas cabezas que tiene el mal, denunciar sus cuernos de poder, pero también a fortalecer nuestra esperanza en el triunfo, no personal ni individualista, sino uniéndonos a Jesús resucitado. Así María se convierte para cada uno de nosotros en una fuerza que nos alienta en la lucha contra toda clase de mal y que nos llena de confianza sabiendo en quién hemos puesto toda nuestra confianza. El bello cántico que San Lucas pone en sus labios refleja toda la actitud del discípulo que busca seguir el camino de la salvación. Se sabe pequeña, pero en manos de “El que todo lo puede”, se sabe humillada y servidora, pero portadora de vida; se sabe con dolor, pero con una alegría que hace que su espíritu se llene de gozo y que su alma glorifique al Señor. Así también nosotros, sus hijos, queremos parecernos a María. Nos reconocemos pecadores y sumergidos en un mar borrascoso, pero con una estrella que nos guía hasta Jesús. No sucumbimos a las pruebas y a la tormenta, porque tenemos nuestra ayuda en Dios y Él es nuestro auxilio. Igual que María, nuestra esperanza la tenemos puesta en la presencia del Señor en medio de su pueblo. Pero igual que María tendremos que proclamarnos servidores, pequeños y acoger en nuestro corazón la fuerza de su Palabra. Es cierto que actualmente hay graves dificultades, al igual que en las primeras comunidades, pero hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para convertirlo en el deseo de Jesús: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Que hoy María, al despertar en nosotros el deseo de la alabanza y la acción de gracias, nos conceda descubrir la presencia de Dios en medio de nosotros y mirar con nuevos ojos la realidad que estamos viviendo. Si sabemos a dónde vamos no podemos perder el rumbo. Con María, en su Asunción, se despierta nuestra esperanza

  8. 298

    Evangélio Diario 14 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    14 Agosto San Maximiliano María Kolbe Ezequiel 16, 1-15. 60. 63: “Tendré presente la alianza que hice contigo y tú te avergonzarás” Isaías 12: “El Señor es mi Dios y salvador” San Mateo 19, 3-12: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así” Discusiones graves y delicadas ha suscitado la ley sobre el reconocimiento de las uniones homosexuales como matrimonio. Ciertamente, debemos un respeto en su dignidad a las personas con preferencias sexuales diferentes y se tendrán que buscar leyes y caminos que protejan sus derechos y ayuden a parejas estables de hecho, pero ¡eso no se puede llamar matrimonio! Las dos lecturas de este día nos proponen una imagen del matrimonio que dista mucho de lo que ahora pretendemos configurar como matrimonio. Ezequiel recuerda la alianza eterna que hace Dios con su pueblo. Ciertamente Israel en muchas ocasiones olvidó esta alianza y se prostituyó: “quebrantase mi alianza”, pero el Señor se mantiene fiel a esa alianza y propone una alianza nueva. Este es el sentido del matrimonio y no solamente uniones de conveniencia o de placer, sino compromiso serio de dos personas que juran y tratan de cumplir un amor estable. Parejas de hecho, amor libre, divorcios al vapor, están destruyendo las familias y propiciando graves heridas en los hijos que crecen en la inseguridad y en los complejos que acarrea un divorcio. El mismo Jesús, en una sociedad que desprecia a la mujer y que la considera como un objeto, propone la fidelidad de la pareja como un principio original que se ha ido perdiendo con el tiempo. La fidelidad y la estabilidad de la familia, las nuevas formas de familia propiciadas por la migración, las madres o padres solos, son retos que nos cuestionan y nos llevan a buscar nuevas soluciones donde podamos tener el hogar como una célula y una escuela de amor y protección. Las situaciones de trabajo o estudio, los desplazamientos y las ausencias, no deben ser pretexto para descuidar la fidelidad de la pareja. Debemos mirar el ejemplo del mismo Señor que busca superar la infidelidad de su esposa Israel y que le profesa un amor fiel. ¿Qué podremos hacer por nuestras familias? ¿Cómo vivir en la fidelidad hoy?

  9. 297

    Evangélio Diario 13 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    13 agosto Santos Ponciano e Hipólito Ezequiel 12, 1-12: “Emigra en pleno día, ante la vista de todos” Salmo 77: “Perdona a tu pueblo, Señor” San Mateo 18, 21-19,1: “No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete” Unos de los más graves problemas que afronta nuestro mundo actual es la migración. Todos los países, de una u otra forma, sufren por este fenómeno. Grandes masas en búsqueda de mejores condiciones de vida, por problemas sociales, políticos o económicos, abandonan sus lugares de origen. Las situaciones se vuelven difíciles y salen en busca de nuevas oportunidades. Hemos visto con escándalo y angustia como miles de niños centroamericanos se han lanzado en condiciones infrahumanas en búsqueda de sus familiares o esperando una mejor vida. Los países receptores con frecuencia los ven como una amenaza y no son raras las veces que se adopta una actitud agresiva y discriminatoria como si los migrantes fueran delincuentes. Mucho se han discutido las leyes que se tratan de imponer en contra de los migrantes. Las protestas y descalificaciones no se han hecho esperar. Pero no se trata solamente de una ley, sino de una actitud que se adopta frente al hermano necesitado. Tendremos que cambiar tanto al exterior como al interior la actitud frente al migrante, se necesita descubrir las razones de la migración y ofrecer alternativas. La primera lectura de este día nos presenta al profeta haciendo un agujero en la muralla, y saliendo simbólicamente de la ciudad, en señal de destierro. La razón: el pueblo no ha escuchado ni vivido la alianza que había pactado con Dios. La migración es síntoma de que las estructuras no satisfacen las necesidades del pueblo. La emigración forzada, la búsqueda de trabajo, explotación infantil, la trata de blancas, la venta de órganos, la fuga de cerebros, el señuelo de una vida cómoda… son sólo algunos aspectos de este grave fenómeno. Se necesita hacer conciencia para lograr mejores condiciones en pueblos de origen para que no se ven obligadas las familias a buscar otros caminos. Se tiene que denunciar las injusticias y discriminaciones que sufren los migrantes que van de paso, se tiene que procurar la alimentación y las condiciones de una vida digna para cada uno de ellos… Miremos hoy a Cristo, peregrino y migrante, y pensemos qué más podemos hacer en conciencia tanto en nuestros pueblos, como con los migrantes que pasan o los que ya se encuentran en los lugares de destino. Mirar en cada uno de ellos a Cristo que camina.

  10. 296

    Evangelio Diario 12 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    12 agosto Santa Juana Francisca de Chantal Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22: “Marca con una señal la frente de los que lloran por las prácticas abominables que se realizan en Jerusalén” Salmo 112: “Bendito el Señor, ahora y por siempre” San Mateo 18, 15-20: “Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado” El Papa Francisco con preocupación nos decía que una de las tentaciones fuertes, aún dentro de la Iglesia, es el ataque entre los mismos miembros. Desde el inicio en las comunidades cristianas se presenta esta grave situación: hay divisiones, no todos participan de igual forma y muchos se equivocan. Se necesita entonces un proceso de reconciliación. No se puede asumir esa actitud de crítica y condena que tanto daño hace a los grupos y a la sociedad, pero tampoco se puede tomar la actitud de quien no dice nada, todo deja pasar y se hace cómplice de la maldad. El diálogo fraterno, prudente, cuidadoso, es el camino que nos propone Jesús. Antes que dar a conocer a todos, los defectos de quien se ha equivocado, necesitamos dialogarlo con el presunto acusado. Y muchas veces nos encontramos que no es tan cierto como lo habíamos imaginado, o bien sucede también que sus errores eran involuntarios y no se había dado cuenta. Así con frecuencia, en este nivel personal, se resuelven muchos conflictos antes de que vayan más delante. Esta es una muy buena medida también en las relaciones familiares. Muchas veces no se habla y se soporta con dificultad la actitud de personas que amamos, pero que se están equivocando y hacen daño a la familia. Necesitamos hablar los problemas, tanto en la pareja como entre los padres y los hijos o los demás miembros de la familia. Los otros pasos también son muy oportunos: el diálogo en presencia de otros, esto es muy valedero sobre todo cuando logramos ayudarnos de personas cercanas a quien se ha equivocado. La prudencia y la verdad serán las reglas de las que nos podemos valer. Finalmente, la denuncia ante la comunidad. Es todo lo contrario al camino que se sigue en los grupos y comunidades, donde primeramente se utiliza el chisme y la descalificación y, cuando se ha hecho ya el daño irreparable, se trata de abordar a la persona que para esos momentos se encuentra ya herida y resentida. ¿Por qué no seguir mejor el camino de Jesús? Miremos su actitud, siempre defendiendo la verdad, pero con una misericordia y con una compasión que, en lugar de hundir a la persona, la levanta, la dignifica y le restituye su lugar en la comunidad.

  11. 295

    Evangelio Diario 11 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    11 Agosto Santa Clara Ezequiel 2, 8-3,4: “Me dio a comer el libro y me supo dulce como la miel” Salmo 118: “Tus mandamientos; Señor, son mi alegría” San Mateo 18,1-5.10.12-14: “Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños” ¿Cómo educar a los hijos hoy en día? Es la pregunta que se hacen los papás frente al complicado panorama que se presenta agravado por la pandemia. Cada día parecería que es mayor la dificultad de sembrar valores en los jóvenes actuales. Los padres de familia se sienten desarmados frente a la cascada de productos y proyectos ficticios que llenan su cabeza y su corazón. En días pasados un padre de familia contemplando a sus hijos pequeños, comentaba: “Es como si ya vinieran con un chip integrado y nos superan en agilidad para la computadora y para los celulares y todos los aparatos electrónicos. Cuando nosotros apenas estamos iniciando, ellos ya los han descifrado”. Sin embargo, esto no es educación y debe preocupar a todos los padres de familia, a los sacerdotes y educadores. Las palabras de Jesús deben resonar hoy más fuertes que nunca en los dos sentidos: buscar la inocencia y la apertura de los niños, aprender de su disponibilidad; pero también tener mucho cuidado en su educación y en todo aquello que pueda producirles escándalo. Se debe evitar a toda costa el maltrato físico, sicológico o las violaciones a su libertad, a su inocencia o las violaciones sexuales. Estamos todavía, en la mayoría de los casos, en vacaciones de los niños y es una buena oportunidad para relacionarnos con ellos, para escucharlos, para atenderlos y para orientarlos. Pero también nos dice Jesús que debemos aprender de ellos. En aquellos tiempos al más pequeño de los niños de la familia se le concedía el privilegio de hacer la pregunta sobre la forma de actuar de Dios. Y el mayor daba la respuesta. No es que los niños tuvieran muchos derechos, sin embargo, Jesús nos los pone de modelo con la finalidad de que también nosotros busquemos estar abiertos y nos cuestionemos sobre la forma de actuar de Dios en nuestra vida. Que asumamos no las actitudes del sabio o prepotente, sino las actitudes del débil que necesita estar en los brazos de su Padre. Que sepamos dar y pedir perdón sin grandes resentimientos o venganzas, que amemos igual que un niño con el corazón limpio y con la confianza puesta en Dios nuestro Padre.

  12. 294

    Evangélio Diario 10 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    10 Agosto San Lorenzo, diácono y mártir. 2 Corintios 9, 6-10: “Dios ama al que da con alegría” Salmo 111: “Dichoso el hombre honrado que se compadece y presta” San Juan 12, 24-26: “El que sirve será honrado por mi Padre” Hoy celebramos a San Lorenzo, diácono y mártir. Vaya nuestra palabra de gratitud y admiración para los diáconos permanentes en nuestra patria. Con frecuencia me preguntan sobre la vida y acción pastoral de los diáconos casados porque aún faltan en muchos lugares. Cuando hemos participado en diferentes encuentros con diáconos permanentes, descubrimos qué importante es este servicio dentro de la Iglesia que es esencialmente “servidora”, diaconal. Es muy interesante comprobar la gran fuerza y la misión tan bella que están realizando los diáconos permanentes en los diversos países. Hay quienes ejercen su diaconado acompañando a los migrantes y mitigando un poco las angustias e inseguridades del camino. Otros se encuentran en los hospitales sobre todo para enfermos terminales, de sida, de cáncer y de otras enfermedades. Hay quienes dan su servicio en los medios de comunicación, llevando el mensaje de la Buena Nueva a los lugares donde ellos trabajan y que con frecuencia se ven cerrados para los sacerdotes. Algunos nos narraban sus experiencias difíciles en la situación de guerrilla o de violencia, donde sostienen la fe de las comunidades a través de la celebración de la Palabra y los sacramentos, llevando esperanza y consuelo a quienes viven en situaciones dramáticas. La experiencia de algunos es muy interesante ya que el diácono con su esposa, tienen que arriesgar todo su patrimonio para poder sostener su servicio. En las comunidades indígenas son ellos un referente y el sostén de la fe. El idioma, las costumbres, las distancias los hacen indispensables. También hay muchos diáconos que realizan su misión en parroquias y comunidades bien formadas, con sacerdote, donde ellos ayudan en la preparación de los sacramentos, en las celebraciones o en la evangelización. Una insistencia del Papa es entender su misión como una parte importante de la Iglesia que debe ser servidora. Sólo sirviendo nos podemos parecer a Cristo que vino no a ser servido sino a servir. Ya San Pablo aseguraba a los Corintios que Dios ama al que da con alegría y una característica de todo cristiano, debería ser dar con prontitud, con alegría y con generosidad. Que al celebrar esta fiesta de San Lorenzo por una parte hagamos nuestra oración y reconocimiento a favor de los diáconos, pero que también nosotros revisemos si en verdad estamos sirviendo, o nos estamos sirviendo. Cristo es nuestro gran ejemplo que como grano de trigo se entrega plenamente para dar vida.

  13. 293

    Evangélio Diario 9 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    XIX domingo del Tiempo Ordinario compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 14, 22-33:En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.

  14. 292

    Evangélio Diario 8 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    XIX domingo del Tiempo Ordinario compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 14, 22-33:En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.

  15. 291

    Evangélio Diario 7 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    XIX domingo del Tiempo Ordinario compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 14, 22-33:En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.

  16. 290

    Evangelio Diario 6 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    6 Agosto La Transfiguración del Señor 2 Pedro 1, 16-19: “Nosotros escuchamos esta voz venida del cielo” Salmo 96: “Reina el Señor, alégrese la tierra” San Mateo 17, 1-9: “Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto” En días pasados, pedí a niños muy pequeños que iluminaran con colores algunas láminas bíblicas. Algunos de ellos son tan pequeñitos que casi no tienen costumbre de usar los colores y para quienes las primeras veces es difícil combinar los colores. Así uno de ellos, tomó un color muy oscuro y empezó a rellenar el rostro de Jesús. Cuando terminó era imposible reconocer el rostro del maestro sentado en medio de sus discípulos. Él lo hacía en su ingenuidad y con orgullo mostraba su trabajo. Yo me quedé pensando como nosotros, borramos y oscurecemos el rostro de Jesús cuando por nuestras ambiciones y egoísmos lo cubrimos con nuestros propios colores a nuestro capricho. La Trasfiguración es todo lo contrario: manifestar el verdadero rostro de Jesús para que sus discípulos, que lo verán velado por el dolor y la cruz, no se olviden de ese rostro resplandeciente. Es difícil reconocer el rostro de Jesús en muchas ocasiones, pero al mismo tiempo que ese rostro resplandeciente se nos manifiesta, nos recuerda que sigue presente en el rostro de todos y cada uno de los hermanos. Los rostros de los campesinos desilusionados con sus labores que no son reconocidas en su justo valor; los rostros de las mujeres despreciadas, abusadas y violentadas; los rostros de los niños que miran con incertidumbre el futuro; los rostros de miles de obreros que han perdido la esperanza; los rostros de las familias destrozadas por la migración y los egoísmos, en fin, miles de rostros que hoy nos hacen presente el rostro de Jesús. La manifestación de Jesús en este día nos dé valor para descubrirlo, limpiarlo y tratarlo con dignidad en esos rostros deformados. El rostro resplandeciente nos ayude a llenar de luz, la oscuridad de nuestros caminos. El rostro en comunión con la ley y los profetas, nos aliente en nuestra búsqueda de verdadera justicia. Que la Palabra del Padre que resuena en este acontecimiento: “Éste es mi Hijo, mi escogido, escúchenlo”, nos lleve a descubrir y a escuchar a Jesús en cada uno de los rostros de nuestros hermanos.

  17. 289

    Evangelio Diario 5 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    5 Agosto Dedicación de Santa María la Mayor Jeremías 31, 1-7: “Yo te amo con amor eterno” Salmo Jeremías 31: El Señor será nuestro pastor” San Mateo 15, 21-28: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Atreverse es una de las características del hombre y de la mujer de fe. Nada de pasividades, nada de indiferencias, nada de conformismos. La primera lectura nos coloca en el amor eterno del Señor por su pueblo, como una exclusividad de entre todas las naciones: “Yo te amo con amor eterno”. El evangelio va más allá. San Mateo nos presenta una mujer que tiene todas las circunstancias en su contra: es mujer, es extranjera y su hija está poseída de la enfermedad (situación que condena a quien la tiene, como gente impura). Todo en contra y sin embargo se atreve a buscar la salvación de su hija. Los primeros resultados son desalentadores, las dificultades grandes y recibe del mismo Jesús el silencio y después una respuesta dura muy acorde con el pensamiento judío. Pero para ella no existen fronteras y acepta el reto. Transforma la imagen que Jesús le opone, y la presenta como la misma razón para ser atendida: “También los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Es búsqueda, es atrevimiento, es fe. Y así también, recibe la más grande alabanza de Jesús y obtiene la salud para su hija. Hoy necesitamos atrevernos, buscar soluciones a los problemas, buscar nuevos caminos, con la seguridad de que Jesús camina con nosotros. El éxito de la mujer cananea es atreverse a imaginar a un Dios que va más allá de las fronteras de los hombres y cuyo amor y misericordia superan todas las barreras. Cuando la fe y el amor se unen no tienen fronteras. Quizás el pecado más grave de nuestros días sea la pasividad y el conformismo con el cual nos cobijamos y nos escudamos para no actuar ni atrevernos a construir el Reino. Es cierto son grandes empresas, pero para eso nos ha llamado el Señor y para eso está presente en medio de nosotros. ¿Podremos atrevernos en la búsqueda o seguiremos quejándonos de todos nuestros problemas con los brazos cruzados y con la fe y la esperanza tibias?

  18. 288

    Evangélio Diario 4 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    4 Agosto San Juan María Vianney Jeremías 30, 1-2. 12-15. 18-22: “Por tus enormes pecados te he tratado así. Yo haré volver a los cautivos de Israel” Salmo 101: “El Señor es nuestro Dios” San Mateo 15, 1-2. 10-14: “Las plantas que no haya plantado mi Padre serán arrancadas de raíz” ¿Son malas las tradiciones humanas? A veces Jesús daría la impresión de condenar las tradiciones de su pueblo y poner en duda su contenido y la forma de seguirlas. Pero Cristo no condena las tradiciones por sí mismas sino cuando en lugar de esclarecer y dar vida, oscurecen y esclavizan. No suprime los profetas, los escribas o los maestros por sí mismos, sino sus discusiones inútiles que sofocan el verdadero significado de las leyes y tradiciones. Las minuciosas observancias religiosas en lugar de acercar y hacer más palpable la presencia de Dios, parecían sofocar y atorar a las personas en su búsqueda de Dios. Si reflexionamos, descubriremos que quizás hoy nos pasen situaciones parecidas y estemos juzgando sólo por exterioridades y no por lo que hay en el corazón. Jesús insiste en que busquemos qué es lo más importante en su mensaje. Cristo no está en contra de la higiene o de la salud preventiva, muy al contrario, toda su actuación es a favor de la vida. Pero cuando se ponen las prescripciones por encima de la persona, cuando se juzga a alguien solamente por los actos exteriores, corremos el riesgo de equivocarnos rotundamente. Hay quien va a misa los domingos solamente por cumplir y no está atento, no dialoga con Dios, no se compromete con los hermanos, esa Eucaristía queda vacía, aunque esta persona sienta que ha cumplido. Hay muchos ritos que hacemos y que parecen religiosos pero que más bien se asemejan a ritos paganos o amuletos con los que buscamos protegernos pero que no establecen una verdadera relación con Dios y con los hermanos. Una estampita, un rosario, un recuerdo de un santuario, estarían bien si esto nos lleva a un compromiso de vivir como discípulos de Jesús, pero cuando se convierten sólo en rito exterior, corremos el riesgo de quedarnos vacíos por dentro. A Jesús le importa mucho lo que hay en el corazón del hombre y lo que florece en su interior. Con Él no podremos tener doble cara o intenciones veladas, para Él importa la transparencia del corazón. La condena que hace es muy fuerte, pero tiene que hacernos pensar en nuestra escala de valores porque podemos equivocarnos y estar dando importancia a minucias y no atender a lo que realmente es importante.

  19. 287

    Evangelio Diario 3 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    3 Agosto Jeremías 28, 1-17: “A ti, Jananías, no te ha enviado el Señor, y has hecho que el pueblo crea en una mentira” Salmo 118: “Enséñame, Señor, tus mandamientos” San Mateo 14, 22-36: “Mándame ir a ti caminando sobre el agua” Hay en el pasaje de este día muchas enseñanzas para nuestra vida. En un primer momento encontramos a Jesús haciendo oración. Lo repite tanto el evangelio que nos parece natural, pero es una enseñanza para nosotros pues así debería ser nuestra oración: constante, hasta parecer natural, que en todo momento y cada día busquemos hacer oración, vivir en la presencia de Dios Padre. Pero mientras Jesús hace oración, los discípulos se embarcan solos y tienen que enfrentarse a las adversidades que la naturaleza les presenta. ¿Porque se han marchado a navegar sin Jesús? El mismo Jesús les había pedido que subieran a la barca, pero su soledad hace que la tormenta les cause miedo y sientan que el viento era contrario. Y entonces, cuando parece ir todo en contra, cuando las olas sacuden la barca, se presenta Jesús. La reacción de los discípulos en lugar de ser de alegría, es de temor, pues creen ver un fantasma. ¿Cuántas veces nos sucede esto? ¿Cuántas veces ante la adversidad la presencia de Jesús la sentimos como una amenaza y nos llenamos de ira porque no lo descubrimos claramente? Sin embargo, Jesús en esos momentos navega con nosotros. No nos deja solos. Nos dice también a nosotros: “Tranquilícense y no teman. Soy yo” Son palabras para nosotros y necesitamos escucharlas con atención. Necesitamos sentir esa presencia de Jesús y poner en paz nuestro corazón. Si estamos en la enfermedad, si las olas de las dificultades nos azotan, si percibimos el miedo, Cristo se acerca a nosotros y nos dice también que no temamos que es Él quien navega con nosotros. Cristo no es un fantasma, sino que se acerca a cada uno de nosotros, para eso se ha encarnado, para eso se ha hecho semejante a nosotros. Quizás a nosotros nos falte fe y, al igual que Pedro, pidamos señales prodigiosas que nada tienen que ver con las necesidades. Cristo se lo concede solamente para favorecer la confianza y sostenerlo con su mano. Hoy al sentir la adversidad, no olvidemos que la mano de Cristo está tendida para sostenernos. Con su palabra calma la tempestad y podemos continuar, con su presencia, seguros nuestra travesía.

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    Evangélio Diario 2 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    #2DeAgosto ¡Muy buenos días! En este XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 14, 13-21:En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”.Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

  21. 285

    Evangélio Diario 1 de Agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    1 Agosto San Alfonso María de Ligorio Jeremías 26, 11-16. 24: “Es cierto que el Señor me ha enviado a ustedes para predicarles todas estas cosas” Salmo 68: “Defiéndeme y ayúdame, Dios mío” San Mateo 14, 1-12: “Herodes mandó degollar a Juan. Los discípulos de Juan fueron a avisarle a Jesús” Cuando suceden graves desgracias, se busca culpables, se encuentran excusas y casi siempre se acaba por achacarle toda la culpabilidad a una persona que no siempre es la más culpable. Los demás se excusan y liberan con muy diferentes pretextos. Si miramos el asesinato o martirio de Juan Bautista podemos tener un reflejo de lo que sucede en nuestros ambientes. Herodes parece disfrutar escuchando a Juan Bautista, sin embargo una pasión y un amor mal entendido le cierran el corazón. Nunca pensaría en matarlo, pero poco a poco aleja sus remordimientos y, por no quedar mal, acepta realizar el crimen. Si le preguntáramos en un inicio si sería capaz de cometer tal asesinato, seguramente nos respondería que no. Pero también así nos sucede a nosotros: una mentira llama a otra mentira mayor; una injusticia provoca otra injusticia; si nos dejamos llevar por la pasión, después no podemos detenernos. El mal, como también el bien, crece con las acciones. Los otros protagonistas también tienen su culpa, la hija de Herodías que aprovechando sus dotes de bailarina provoca situaciones favorables a los planes de su madre. La misma Herodías que encuentra la ocasión para librarse de quien le reclama su pecado. A nosotros quizás nos pase igual: aprovechamos nuestras cualidades no para vivir y difundir el Evangelio, sino para nuestros propios proyectos; utilizamos las personas para nuestros propios fines, y olvidamos la justicia. Son tantas las situaciones que se presentan en nuestra sociedad, donde se ha utilizado a las personas, donde se han cometido crímenes, y nadie parece culpable. También están los espectadores. Miran con complacencia el baile, provocan la promesa de Herodes, presionan con sus aprobaciones y después callan cuando se comete el crimen. Gran parte de las situaciones de injusticia se deben a los que nos consideramos espectadores y con nuestra indiferencia o aceptación, provocamos se continúe viviendo situaciones de injusticia, corrupción, narcotráfico y violencia. Nadie puede permanecer indiferente frente a la injusticia ¿Qué nos dice para nuestros días este pasaje?

  22. 284

    Evangélio Diario 31 de. julio Mons Enrique Diaz Diaz

    [31/7, 7:15 a.m.] null: La Palabra de Dios no siempre confirma lo que pensamos. A veces nos incomoda, corrige nuestras seguridades y nos llama a convertirnos. El problema comienza cuando preferimos acallar al mensajero antes que escuchar al Señor.1️⃣ Jeremías recibe una misión clara: anunciar todo lo que Dios le mande, sin omitir una sola palabra. El profeta no es dueño del mensaje. No puede suavizarlo para evitar problemas ni adaptarlo para conseguir aplausos.2️⃣ Dios advierte al pueblo, pero todavía deja abierta la puerta de la conversión: «A ver si escuchan y se convierte cada cual de su mala conducta». La amenaza no es la última palabra. La última palabra que Dios desea pronunciar siempre es misericordia.3️⃣ Sin embargo, los sacerdotes, los profetas y el pueblo no examinan su propia conducta. Se lanzan contra Jeremías. Es más fácil condenar al que denuncia el pecado que reconocer que necesitamos cambiar de vida.4️⃣ Algo semejante sucede en Nazaret. Todos admiran la sabiduría de Jesús, pero no consiguen superar sus prejuicios: «¿No es el hijo del carpintero?». Creen conocerlo y, precisamente por eso, se cierran al misterio de Dios.5️⃣ También nosotros podemos acostumbrarnos demasiado a las cosas santas. Podemos escuchar cada día el Evangelio, recibir los sacramentos y hablar continuamente de Dios, pero permanecer cerrados a lo que Él quiere transformar en nuestra vida.6️⃣ Jesús no hizo allí muchos milagros «por su falta de fe». No porque le faltara poder, sino porque aquellos corazones no estaban dispuestos a recibirlo. La gracia de Dios no destruye nuestra libertad: llama a la puerta y espera que le abramos.7️⃣ En la memoria de san Ignacio de Loyola pidamos una verdadera disposición para escuchar y discernir: no buscar lo que confirma nuestros deseos, sino aquello que más nos conduce a Dios. Que nunca nos escandalice la voz del Señor cuando nos pide conversión.#EvangelioDelDía #PalabraDeDios #SanIgnacioDeLoyola #Conversión #Fe[31/7, 7:16 a.m.] null: ¡NO HIZO MILAGROS PORQUE LES FALTABA FEY yo, ¿permito que Dios haga su obra en mí y a través de mí? Alma de Cristo, santifícame.Cuerpo de Cristo, sálvame.Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame.#EvangelioDiario

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    Evangélio Diario 30. de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    30 Julio Santa María de Jesús Sacramentado Venegas Jeremías 18, 1-6: “Como está el barro en manos del alfarero, así ustedes están en mis manos” Salmo 145: “Dichoso el que espera en el Señor” San Mateo 13, 47-53: “Los pescadores ponen los pescados buenos y tiran los malos” Toda nuestra vida es un constante discernimiento. A cada momento debemos decidir si una acción, si un instrumento, si un pensamiento, es bueno o malo. Lo hacemos muchas veces de modo inconsciente y de manera mecánica. Pero hay momentos en que necesitamos detenernos y juzgar a conciencia si lo que estamos haciendo está de acuerdo con lo que Dios espera de nosotros. Hoy tenemos un buen ejemplo: los pescadores después de haber pescado se sientan a escoger los buenos y los malos. Quienes hemos vivido esta experiencia, o alguna otra parecida como escoger el maíz bueno y separarlo del podrido; o escoger la fruta y tener que tirar la que no sirve; nos damos cuenta cómo se sufre al descubrir que algo que pudo ser muy bueno, no sirvió para nada. Es el dolor de no haber alcanzado un objetivo para lo que fue hecho, el fracaso de haberse quedado a la mitad del camino. Cada acción nuestra, nuestras tradiciones, nuestras fiestas, nuestros propósitos, tendrían que ser evaluados para ver si nos acercan al Reino o están muy distantes. Muchas veces se juzga algo a la primera y nos podemos equivocar. Jesús nos enseña con sus ejemplos que debemos dar una prioridad muy clara al momento de la elección y de la decisión. La parábola de estos pescados termina de una manera muy drástica y condenando los malos peces al horno encendido, sin ninguna oportunidad de cambio o de conversión. Esa será la última y definitiva etapa de nuestra vida. Pero mientras estamos en camino siempre tendremos la oportunidad del cambio y del arrepentimiento. Hoy en la primera lectura se nos ofrece un pasaje de Jeremías que a mí se me hace muy enriquecedor. Dios envía a Jeremías a casa del alfarero para que contemple cómo cuando se estropea una vasija, la vuelve a hacer como mejor le parece. Y concluye el Señor diciendo a Jeremías: “¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes lo mismo que hace este alfarero? Como está el barro en las manos del alfarero, así ustedes están en mis manos”. Nunca nos da una condena definitiva, siempre nos da la oportunidad para dejarnos modelar por las manos cariñosas de su amor. Señor, estoy en tus manos moldéame a tu voluntad.

  24. 282

    Evangélio Diario 29 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    29 Julio Santos Marta, María y Lázaro Jeremías 13, 1- 11: “Este pueblo será como este cinturón, que no sirve para nada” Salmo 32: “Abandonaron a Dios, que les dio la vida” San Lucas 10, 38 – 42: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan” Hay santos a los que no se les ha hecho justicia en la apreciación de los fieles y me parece que Santa Marta es uno de ellos. Con frecuencia nos quedamos en esa especie de reproche que le hace Jesús cuando se afana en las atenciones por servirlo, y ciertamente Jesús la invita a que vaya a lo más profundo y escoja la mejor parte. Pero no podemos olvidar que Marta es una mujer privilegiada que se ha encontrado con Jesús, que lo ha hospedado en su casa, que le ha abierto el corazón y que tiene la suficiente confianza para presentar sus inquietudes con toda sencillez y así recibir las indicaciones de Jesús. ¡Cómo deberíamos aprender de esta mujer! Necesitamos abrir nuestros hogares para recibir al Señor… pues si ella se desvivía por atenderlo y revoloteaba por todas partes buscando darle un servicio, ahora nosotros revoloteamos por todos lados, pero ocupados en miles de menesteres que nada tienen que ver con hospedar a Jesús en nuestro corazón. Marta siempre aparece en el Evangelio con esta actitud de apertura y hospitalidad. Quisiera recordar el pasaje que nos narra San Juan que también refleja el grado de confianza y de amistad que había entre Jesús y esta familia. El dolor que causa la muerte, la tristeza que provoca la ausencia, son compartidas por Jesús. Marta expresa una especie de reclamo que dicta la amistad: “Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Como si Jesús no pudiera actuar desde lejos, o como si dudara de su amor. Pero Jesús aprovecha nuevamente la ocasión para enseñar una verdad más profunda: el valor de la vida eterna y de la resurrección. Y parece que no hablara solamente de una resurrección inmediata, pues Lázaro nuevamente moriría físicamente, sino de la resurrección definitiva. Así las enseñanzas a Marta también son enseñanzas para cada uno de nosotros. La invitación a buscar lo que realmente es importante y a fortalecer nuestra fe en la resurrección, son las dos enseñanzas que nos deja su gran ejemplo. Hoy recibamos también nosotros las preguntas de Jesús: ¿Qué es realmente importante para ti? ¿En qué te afanas? Y la otra: “¿Crees tú esto?”, y también nosotros respondamos: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías”

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    Evangélio Diario 28 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    28 julio Jeremías 14, 17-22: “Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la quebrantes” Salmo 78: “Socórrenos, Señor, y te alabaremos” San Mateo 13, 36-43: “Así como recogen la cizaña y la queman, así será el fin del mundo” Nuestro tiempo está caracterizado por una falta grave: vivir al día, no en el sentido de vivirlo a plenitud y llenarlo de esperanza, sino de vivir sin pensar de dónde venimos y a dónde vamos. Por eso cuando nos enfrentamos con la muerte, ya sea personalmente por los peligros que vivimos o con personas queridas que han fallecido, no sabemos cómo actuar y nos desequilibra enormemente. La explicación de la parábola del trigo y la cizaña está marcada por este pensamiento del sentido final de nuestra existencia. En la explicación que nos ofrece el mismo Jesús se pone de relieve que frente al Sembrador Divino existe el sembrador maligno; y que frente a los miembros del Reino están los seguidores del maligno. Es la historia de la humanidad divida, confrontada y entremezclada de bien y de mal, a veces en situaciones difíciles de distinguir. La insistencia en esta explicación se centra en la descripción del juicio en el cual el gran actor será Cristo glorioso con sus ángeles, que purificará totalmente a su comunidad. A muchos no les gusta pensar en esta imagen de Jesús y ciertamente los evangelios nos muestran generalmente a un Jesús misericordioso, compasivo, paciente hasta el extremo… pero nunca a un Jesús cómplice de la maldad o con el pecado. Jesús no es intolerante pero no puede acoger el mal, debe expulsarlo y denunciarlo y de un modo más grave si este mal se puede confundir con el bien. Es nuestra realidad contrastante de bondad y maldad, que pueden llegar a disfrazarse hasta confundirnos y hacernos caer. Cuántas cosas se presentan con apariencia de bien y acaban destruyendo y contaminando. La historia nos puede contar muchas situaciones que provocaron grandes destrucciones cuando aparecían como bienes; y muchas verdades que fueron calladas, escondidas, manipuladas. Hoy nos ponemos delante de Jesús y queremos buscar sinceramente distinguir en nuestras vidas cuáles son las cizañas que nos están destruyendo, cuáles son las lacras que están acabando con nuestra sociedad y cómo ha sido nuestra participación: si construimos o destruimos. Nos dejamos examinar por el Señor, ¿cómo ha sido nuestra vida? ¿Distinguimos el bien del mal?

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    Evangélio Diario 27 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    27 julio Jeremías 13, 1-11: “Este pueblo será como este cinturón, que no sirve para nada” Deuteronomio 32: “Abandonaron a Dios, que les dio la vida” San Mateo 13, 31-35: “El grano de mostaza se convierte en un arbusto y los pájaros hacen su nido en las ramas” Siempre sorprende Jesús en sus signos y en sus palabras. Hoy nos ofrece dos pequeñas parábolas, llenas de sentido y esperanza, donde nos muestra su predilección por los pequeños y por los pobres. Con un fuerte contraste explica a sus discípulos, y también a nosotros, la fuerza y el dinamismo que tiene su Reino. Nosotros estamos tan imbuidos de lo grandioso y espectacular, que acabamos despreciando lo pequeño. Llegamos incluso a caer en desalientos y pesimismos al confrontar lo poco que somos, lo poco que tenemos y lo poco que podemos hacer, comparado con la ingente tarea de anunciar el evangelio. El Papa Francisco nos hacia ver que una de las tentaciones de nuestro tiempo es el pesimismo, el asegurar que no es posible, el querer dejar las cosas como siempre han sido. En efecto, no es raro escuchar excusas para no comprometerse argumentando lo pequeño que somos, la escasez de los medios, o nuestra gran ignorancia, la falta de hombres sabios. Los ejemplos del grano de mostaza y de la levadura que fermenta la masa nos llevan en dos direcciones: La primera nos muestra la predilección de Jesús por lo pequeño. De los sencillos y humildes es el Reino de los cielos: a “los que no aparecen” está dirigida la buena Nueva; “los descartados del mundo” son los predilectos de Jesús; quienes necesitan del médico no son los sanos, sino los enfermos; la oveja perdida es el objetivo del buen pastor; los sencillos son los que comprenden el Reino y no los sabios y entendidos. La segunda enseñanza nos muestra que es importantísima cada una de nuestras acciones. No importa la grandeza, sino que pongamos todo el corazón. Los grandes milagros requieren la aportación y la fe de quien los recibe o es la ocasión para que sucedan. Ningún acto nuestro queda sin resonancia, tendremos que mirar entonces qué es lo que estamos haciendo y analizar si nuestras acciones son positivas o negativas. Muchas veces Jesús insistió en esta aportación necesaria de cada uno de los discípulos. El Señor trabaja, pero requiere de manos y de corazones que aporten su pequeño grano de arena para construir el Reino. ¿Cómo podremos aplicar a nuestras vidas estas parábolas de Jesús?

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    Evangélio Diario 26 de julio XVI domingo ordinario Mons Enrique Diaz Diaz

    #26DeJulio ¡Buenos días! En este XVII domingo del Tiempo Ordinario, VI Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores, compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 13, 44-52:En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.¿Han entendido todo esto?'' Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".

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    Evangélio Diario 25 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    25 Julio Santiago, apóstol Corintios 4, 7-15: “Llevamos siempre la muerte de Jesús en nuestro cuerpo” Salmo 125: “Entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor” San Mateo 20, 20-28: “Beberán mi cáliz” Representado sobre su caballo, Señor Santiago, es uno de los santos más populares en nuestras comunidades. Pero muchos están lejos de acercarse a su vida y a su decisión de seguir a Jesús. Un día decidió seguirlo y abandonó barcas y redes para irse tras las huellas del Nazareno. ¿Qué habría en su corazón? Seguramente lo habría impactado su presencia, lo coherente que era con su predicación y también sus milagros. ¿Que tendría muchas cosas que purificar en su seguimiento? Lo entendemos perfectamente al escuchar el relato que nos ofrece San Mateo. Escondido entre las súplicas y ternura de la madre, aparece junto a Juan ambicionando los primeros puestos y solicitando privilegios. Sí, pero era el inicio de un largo proceso de conversión y de cambio. Las palabras de Jesús debieron sonar en parte como a reproche, en parte como a reto. Indudablemente había ambiciones y deseos de grandeza muy al estilo de todos los de su tiempo. No podría separar las naturales apetencias de poder y de riqueza, de un sincero reconocimiento a la vida ejemplar del Maestro. También los otros discípulos manifiestan estas ambiciones y se dejan llevar por la competencia y las descalificaciones. El Maestro les dice sus sabias palabras, que ahora resuenan con mayor importancia: “Los jefes de los pueblos los tiranizan… no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva”. Enseñanza de una profundidad sublime que bien podría hoy quitarnos tantas zozobras y tantas luchas de poder; tantas mentiras y tantos crímenes, en aras de manifestar la propia fuerza. El servicio como señal del seguimiento de Jesús lo fue poco a poco aprendiendo Santiago y así tuvo lugar privilegiado en muchos de los acontecimientos de la vida del Maestro. Pero también lo tuvo en su martirio al ser el primero de los discípulos en derramar su sangre a causa del Evangelio. Que hoy aprendamos de Santiago este deseo de cosas mayores, esta enseñanza del servicio y la fidelidad a Jesús hasta derramar la sangre.

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    Evangelio Diario 24 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    24 Julio San Chárbel Makhlüf Jeremías 3, 14-17: “Les daré pastores según mi corazón – Acudirán a Jerusalén todos los pueblos” Salmo Jeremías 31: “El Señor es nuestro pastor” San Mateo 13, 18-23: “Los que oyen la palabra del Dios y la entienden, ésos son los que dan fruto” Hay parábolas que no necesitarían mucha explicación, pero para que no quede ninguna duda, el Señor Jesús hace una muy clara aplicación a los discípulos y ahora a nosotros sólo nos queda asumirla con sinceridad y valentía. Me contemplo en este día como un campo sembrado por la Palabra de Dios que es gratuidad, esperanza y amor. Aunque me he transformado en erial y tierra llena de contrariedades, el Señor nunca ha rehusado llenarme de su amor y darme su Palabra. Palabra de paz que llega en los momentos de mayor confusión; palabra de perdón cuando me veo abrumado por el pecado; palabra de esperanza en los momentos de desaliento; palabra siempre abierta a una respuesta, a pesar de mis egoísmos, mi cerrazón y mi negatividad. Y ahí está siempre el Señor dispuesto a volver a entablar el diálogo, a esperar mi respuesta, a seguir buscándome. Los tipos de tierra o forma de recibir la palabra, tengo que reconocer, son todos, un reflejo de lo que ha sido mi actitud a lo largo de la vida. Hay momentos en que no he permitido entrar en mi corazón la palabra del Reino, que las prisas, los temores, mis carreras, han dejado que quede en caminos donde pronto se la lleva el viento y nada queda en mi interior. Por ser camino sin compromiso, perdón, Señor. Otras ocasiones, es verdad que me entusiasma la palabra, me descubre un mundo nuevo, me ilusiona y me llena de sueños, pero soy inconstante, me dan temor algunos compromisos, cedo ante la pereza o ante el temor a los compromisos. Por ser tierra llena de pedruscos, perdón, Señor. ¿Quién no se ha justificado de la falta de respuesta o compromiso ante la palabra? Yo también lo he hecho anteponiendo intereses, comodidades, pensamientos propios… Por ser tierra que se ahoga entre las piedras de la ambición y del placer, perdón, Señor. Sin embargo, también tengo que reconocer que ha habido momentos llenos de alegría, de entrega plena, de compromiso serio y que la Palabra, sin mucho mérito mío, sino por pura misericordia de Dios, ha dado frutos. A veces incalculables frutos, a veces pocos, pero alentadores, frutos. Por eso hoy elevo mi canto agradecido: gracias por los frutos de una tierra fértil. Gracias, Señor… Quedan en mi corazón resonando las palabras de Jesús para continuar con atención y reconocer qué clase de tierra soy en este momento. El sembrador, sigue con ilusión depositando la Palabra del Reino en mi corazón.

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    Evangelio Diario 23 de julio. mons Enrique Diaz Diaz

    23 julio Santa Brígida Jeremías 2, 1-3.7-8.12-13: “Me abandonaron a mí, manantial de aguas vivas, y se hicieron cisternas agrietadas” Salmo 35: “Tú eres, Señor, la fuente de la vida” San Mateo 13, 10-17: “A Ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no” Los discípulos cuestionan al Maestro la razón de hablar en parábolas y nos da también a nosotros la oportunidad de meditar su respuesta que en un primer momento los deja aún más desconcertados. Parece contradictoria la sentencia de Jesús respecto a quienes no pueden entender, no quieren ver o no abren su corazón, pero es muy real en la vida de todos los días. Es una ley de la vida: entre menos dispuestos estamos, menos oportunidades tenemos; entre más dormidos o indiferentes estamos, menos lo podemos aprovechar. Es como esos jóvenes que van al campo a llenarse de naturaleza, de aire y de sonidos, pero se “equipan” tanto que llevan su casa a cuestas y no logran experimentar la fuerza de la naturaleza. Hay quienes nos acercamos a Dios, a su palabra, pero como usando un paraguas para no mojarnos y no permitir que nos invada esa nueva vitalidad. Se necesita estar dispuesto, abrir el corazón. Las parábolas son sencillas, están a la mano todos los días, pero necesitan que el corazón se abra y se deje tocar. Quizás la palabra clave es que tenemos miedo a la conversión. Como decían las abuelitas, las palabras por un oído nos entran y por otro nos salen, y no se queda nada en el corazón. Después nos quejamos de que no hemos recibido las gracias, pero ¡nosotros somos los que las rechazamos! Muy en consonancia con esta actitud llegan las palabras del profeta Jeremías que reclama al pueblo de Israel porque abandonan a Dios y se hacen cisternas agrietadas que no retienen el agua. Se abandona la fuente y se muere de hambre. Se olvida el pueblo del primer amor y después se queja del abandono, pero el Señor siempre está dispuesto y busca el amor de su pueblo, Israel es quien se ha prostituido con otros dioses. A nosotros nos pasa igual: rechazamos su Palabra y su amor y después nos quejamos de nuestra aridez y soldad. Hoy pidamos al Señor que abra nuestro corazón para recibir su Palabra, que dejemos las actitudes de los escribas y fariseos, que estemos dispuestos a dejarla penetrar, germinar, crecer, con mucha paciencia. ¿Qué tan dispuesto está nuestro corazón? ¿Nos arriesgamos a sufrir un verdadero cambio dejando crecer la palabra en nuestro interior?

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    Evangelio Diario 20 21 22 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz y Padre Modesto Lule

    Santo Evangélio Diario Mons Enrique Diaz Diaz y Padre Modesto Lule

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    Evangélio Diario Domingo 19 de juLio Mons Enrique Diaz Diaz

    #19dejulio ¡Buenos días! Este XVI Domingo del tiempo Ordinariode compartimos el #EvangelioDeHoy según San Mateo 13, 24-43En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: 'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?' El amo les respondió: 'De seguro lo hizo un enemigo mío'. Ellos le dijeron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero él les contestó: 'No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero' ".

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    Evangelio Diario 18 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    18 Julio Miqueas 2, 1-5: “Codician los campos y usurpan las casas” Salmo 9: “Señor, no te olvides de los pobres” San Mateo 12, 14-21: “Les mandó que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta” Hay personas que quisieran separar vida de evangelio, como si los problemas de la sociedad, sus anhelos, sus dificultades, no tuvieran nada que ver con el evangelio. Para Jesús no es así: hay una estrecha relación entre el amor de Dios y la justicia. Su actividad no se reduce a meras acciones externas o a curaciones que sólo satisfagan la curiosidad y la necesidad inmediata. Va mucho más lejos y nos lo recuerdan las lecturas de este día. Primeramente, el profeta Miqueas hace un duro recuento de las injusticias que cometen los poderosos en contra de los indefensos: codician y roban los campos; codician y usurpan las casas… violan los derechos, arruinan al hombre. Ante todas estas maldades el Señor no puede permanecer en silencio y hace una dura recriminación al pueblo de Israel que permite tales atrocidades. No puede mirar Dios con beneplácito las injusticias y el dolor de los sencillos y anuncia un duro castigo. Y en el Evangelio, después de que Jesús ha curado a muchos enfermos, se les pide silencio, pero recordando palabras enigmáticas del profeta Isaías: “En él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia” Nosotros hemos distorsionado el Evangelio y lo hemos encerrado en las sacristías. Somos capaces de convivir con nuestra religiosidad y cometiendo atropellos, robos y violencia. La grave corrupción y ola de violencia que azota nuestro país, no puede estar acorde con quienes nos decimos cristianos. Una fe que no transforme la sociedad no es verdadera fe. Y cuando se utilizan los símbolos religiosos para cometer iniquidades estamos atentando contra la voluntad de Dios. Las palabras de Isaías tendrían que aplicarse a todo cristiano, ya que por el bautismo somos junto con Cristo: sacerdotes, profetas y pastores. También nosotros deberíamos tener esa sensibilidad para dar esperanza, no tumbar la caña resquebrajada, no apagar la mecha que aún humea. Más bien luchar por la justicia y la verdad, despertar la esperanza, hasta que el Señor haga triunfar la justicia sobre la tierra.

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    Evangelio Diario 17 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    17 Julio Isaías 38, 1-6. 21-22. 7-8: “He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas” Salmo 38: “Sálvame, Señor, y viviré” San Mateo 12, 1-8: “El Hijo del hombre es dueño del sábado” Hoy encontramos un pasaje que es el comienzo de las graves discusiones entre los fariseos y Jesús. El pretexto es el precepto del sábado. ¿Qué sentido tenía celebrar el sábado? Nosotros hemos perdido el verdadero sentido del sábado y lo consideramos sin ninguna importancia y por eso nos parecen absurdas estas discusiones. Pero si miramos qué significa el sábado, tendremos que reconocer su importancia para también nuestros días. Conforme a las Escrituras, desde la narración de la creación del mundo aparece este precepto que nace del mismo descanso divino. El Señor ha creado todas las cosas y ahora tiene el reposo. No es sólo el descanso de la fatiga que produce el trabajo. Es el reconocimiento de una obra bien hecha y el tiempo para una relación con su creador. Es tiempo de diálogo para con Dios, es reconocer su soberanía y amor. Así el hombre se da tiempo para relacionarse con su creador. En los preceptos que encontramos en el Sinaí, además de este sentido de relación con el creador, se recuerda el sentido de liberación. Guardar el sábado se le pide a Israel para que no olvide el tiempo de esclavitud, en doble sentido: no olvidar la propia esclavitud, ni hacer esclavos a los demás. Estas consideraciones nos llevarían a un gran sentido del sábado, o ahora del domingo con la resurrección del Señor, para el hombre moderno. Necesita el hombre tiempo para acercarse a Dios y reflexión para no convertirse en esclavo ni convertir en esclavo a su hermano. Pero cuando el sábado o las leyes en lugar de dar liberación se convierten en fuente de esclavitud pierden todo su sentido. Hoy escuchemos a Jesús y miremos si nos damos ese tiempo para Dios, si somos verdaderamente libres o si hemos esclavizado a los demás. Miremos nuestra celebración del domingo, que nos recuerda la Resurrección del Señor, como fuente de vida y liberación para el hombre cristiano. Si nos quedamos amarrados a nuevas esclavitudes que no nos permiten encontrarnos con Dios, o si nos reducimos a meras prescripciones que no dan vida, estaremos pareciéndonos a los fariseos. Demos un nuevo sentido al día de descanso, ahora el domingo, día del Señor, día de descanso, día de oración, día de libertad.

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    Evangélio Diario 16 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    16 Julio Nuestra Señora del Carmen Isaías 26, 7-9. 12. 16-19: “Despierten jubilosos, los que habitan en los sepulcros” Salmo 101: “El Señor tiene compasión de nosotros” San Mateo 11, 28-30: “Soy manso y humilde de corazón” ¿Qué dejan en mi corazón estas breves palabras de Jesús? ¿Cuáles son las cargas que me oprimen y hacen mi vida pesada? Esta imagen de Jesús que invita a acercarse a Él a todos los que están fatigados y agobiados por la carga, es continuación de toda una actitud vital. Siempre ha asumido una misión que va dirigida sobre todo a los pequeños y humildes, que son en muchos sentidos quienes llevan no sólo las propias cargas sino también las cargas de toda la sociedad. ¡Qué contradictorios somos! Muchos pueblos miran a los pobres, a los ancianos, a los enfermos, como una carga, por el contrario, Jesús dirige su mensaje y su Evangelio a todos estos que se sienten agobiados. Sería conveniente que miráramos cuáles son las cargas que oprimen nuestra vida. Con frecuencia son fardos que nosotros mismos nos hemos ido imponiendo y que no son importantes. El rencor y la venganza, las envidias y rivalidades, los vicios y malas aficiones hacen pesada la vida de cualquier persona. Habría que observar que unas cargas ya son naturales a la vida de toda persona, pero que otras muchas las vamos cargando “de a gratis”, y que lejos de ayudarnos hacen más difícil nuestra vida. A todos, a quienes llevan esas dificultades propias de toda vida como la enfermedad, el dolor, la necesidad; o a quienes se han impuesto nuevas e inútiles cargas, a todos nos llama Jesús. Y, curioso, ¡nos invita a tomar una nueva carga! Su yugo. Sí, ese instrumento que asociamos al más duro de los trabajos, al más callado de los esfuerzos. Sin embargo, nos asegura que será suave y ligero, porque es un yugo llevado con el sentido del servicio y del amor. Pone sus condiciones: hacer el corazón igual o semejante al suyo, manso y humilde. Manso, con la armonía y mansedumbre que da la paz interior; humilde que, reconociendo las capacidades, y dejando a un lado las ambiciones, el orgullo y la envidia, encuentra la felicidad en el servicio y en el reconocimiento de los demás. Hoy nos acercamos a Jesús, contemplamos su rostro lleno de misericordia, nos ponemos en sus manos y dejamos que tome por su cuenta todas nuestras cargas y preocupaciones. Así encontraremos la verdadera paz que anhela nuestro corazón.

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    Evangélio Diario 15 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    #15deJulio ¡Buenos días! Este miércoles de la XV semana del tiempo ordinario compartimos el #EvangelioDeHoy según San Mateo 11, 25-27En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar''.

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    Evangélio Diario 14 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    Paz y BienReflexión del Evangelio Diario en voz de Monseñor Enrique Diaz Diaz obispo de Irapuato ESCUCHALO MEDITALO Y COMPARTE14 Julio San Camilo de Lelis Isaías 7, 1-9: “Si ustedes no creen en mí, irán a la ruina” Salmo 47: “Dios es nuestro defensor” San Mateo 11, 20-24: “El día del juicio será menos riguroso para Tiro, Sidón y Sodoma que para otras ciudades” Con frecuencia nos sorprendemos por la dureza del corazón de los contemporáneos de Jesús y hasta nos atrevemos a decir: “Si yo hubiera visto a Jesús seguramente habría sido su fiel seguidor”. Pero no hay tanta diferencia entre aquellas ciudades y quienes hoy no nos atrevemos a seguir con radicalidad a Jesús. La crítica y los reclamos de Jesús a quienes habían visto sus milagros y no quieren creer, también podrían ser para los que hoy escuchamos su palabra, conocemos su vida y no nos atrevemos a seguirlo o solamente lo hacemos cuando nos conviene. Las palabras con que concluye el pasaje de Isaías que anuncia graves peligros de las naciones vecinas pero que Dios sostiene con fidelidad nos pueden dar una pauta para nuestra propia vida: “Y si ustedes no creen en mí, también irán a la ruina”. No podemos quedarnos sorprendidos de que las multitudes que habían visto los milagros de Jesús, no tuvieran fe. No podemos admirarnos de que Jesús proponga como mejores a las ciudades que los judíos tradicionalmente consideraban pecadoras, como menos culpables que quienes no oían sus palabras. A nosotros nos puede pasar lo mismo. Hemos escuchado la palabra de Jesús, pero no nos atrevemos a creer con absoluta entrega. Hemos oído sus milagros, pero siempre queda la duda en nuestro corazón. Conocemos su predilección por el Reino, y sin embargo nos jalan los reinos de este mundo con sus atracciones y mentiras. ¿Creemos realmente en Jesús? A veces damos la impresión de tener sólo una fe superficial que cuando es tocada por la duda, por los problemas y por la adversidad, tiembla y está a punto de perderse. Otras muchas parecemos avocarnos más a los sacrificios y rituales, a ciertas prácticas religiosas, que a una verdadera conversión que implique toda nuestra vida. Hoy escuchemos las palabras adoloridas de Jesús ante sus conciudadanos que no han querido creer y solamente esperan más milagros y más palabras bonitas, pero no están dispuestos a seguirlo ¿Nos pasará a nosotros igual? ¿A qué nos llama Jesús en nuestros días?

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    Evangélio Diario 13 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    13 de julio San Enrique Isaías 1, 10-17: “Purifíquense y aparten de mi vista sus malas acciones” Salmo 49: “Dios salva al que cumple su voluntad” San Mateo 10, 34-11, 1: “No he venido a traer la paz, sino la guerra” ¿A quién no le parecen sorprendentes las palabras que hoy nos ofrece San Mateo? Siempre hemos afirmado e insistido en buscar una verdadera paz, siempre luchamos contra las divisiones, procuramos y aseguramos que el respeto en la familia es la base de una sociedad sana. Sin embargo, hoy encontramos sentencias en los labios de Jesús que nos desconciertan si no atendemos al espíritu con que son dichas y recogidas. Jesús es el signo más grande de paz, es Él el príncipe de la paz. En su nacimiento se proclamó “paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” ¿Entonces por qué nos dice que no ha venido a traer la paz sino la guerra? ¿Se justifican con estas palabras las guerras religiosas que siempre han dividido a los pueblos y han causado tantas desgracias? De ninguna manera. Estas sentencias que recoge San Mateo nos vienen a expresar la radicalidad que Jesús exige a todos sus discípulos. No pide una guerra de intereses y egoísmos como las que nos inventamos nosotros. No favorece una división por intereses mezquinos como sucede en nuestros grupos y aun en nuestras familias. Pero sí deja muy en claro que su seguimiento no es un “juego”, no es una postura exterior, que pueda compaginarse con actitudes injustas, provengan de quien provengan. Nadie más exigente que Jesús en el cuidado de la familia y en el respeto a los padres, pero no pueden los lazos familiares excusarnos de vivir plenamente el Evangelio. Es triste comprobar que hay grandes líderes que traicionan y engañan por lazos familiares. No podemos decir y exigir verdades al exterior y vivir en la injusticia y en la mentira al interior de los hogares. Las palabras de Jesús, lejos de apartarnos del hogar y de la familia, establecen una exigencia mayor de coherencia y amor al interior de nuestras familias. La paz que necesitamos construir con Cristo no es una paz de indiferencia o de acomodos políticos en detrimento de la verdad y de la justicia. La paz que Jesús exige es un fuego que arde en contra de la mentira y la discriminación; que ilumina la oscuridad de la corrupción y del engaño; que descubre el interior del corazón. ¿Qué nos hace pensar esta radicalidad de Jesús?

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    Evangélio Diario 12:de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    XV Domingo Ordinario Isaías 55, 10-11: “La lluvia hará germinar la tierra” Salmo 64: “Señor, danos siempre de tu agua” Romanos 8, 18-23: “La creación entera gime y sufre dolores de parto” San Mateo 13, 1-23: Una vez salió un sembrador a sembrar” Imposible no hacer referencia a “la madre tierra”, como la llaman nuestros pueblos originarios, ante la insistencia de los textos de este día. El salmo 64 es un poema de alabanza al Dios creador que se regocija engalanando los fértiles campos, bendiciéndolos de renuevos, vistiéndolos de rebaños, coronándolos de frutos. Pero este paraíso, que canta y alaba el salmo, parecería que ha quedado en el olvido. Las lluvias torrenciales se abaten en zonas del planeta, mientras extensas zonas agonizan en la sequía. ¿Es culpa de la naturaleza? Creyentes y no creyentes todos coinciden en que es culpa de la depredación del hombre. Si la primera Palabra hizo brotar la vida y el Señor Dios la encontró como “buena”, ahora hay quien mira a la naturaleza con temor y como una amenaza. Pero ¡los hombres somos quienes la hemos dañado y está al borde del colapso! La “Buena Madre Tierra” podría dar suficiente alimento y cobijo a toda la humanidad, pero los excesos y la explotación irracional han puesto en grave peligro a las generaciones venideras. Cuántas empresas, madereros y terratenientes se enriquecieron de nuestras selvas tropicales, de nuestras verdes sierras, fraccionando fértiles terrenos y rapando extensiones inmensurables. Cómo se siguen sobreexplotando las entrañas de la tierra, arrancando irresponsablemente sus tesoros, sus aguas, su petróleo… y ¡todo para beneficio de unos pocos! Los lechos de nuestros ríos están atascados de basura y de desperdicios. La mayoría de los desagües contaminan mares y lagunas. Las transnacionales se han adueñado de los depósitos de agua y oxigeno. Irresponsablemente emitimos gases, polución, calor, químicos y desechables que la están asfixiando. San Pablo ya les decía a los habitantes de Roma que “la creación está sometida al desorden, no por su querer, sino por la voluntad de aquel que la sometió”. El tiempo . Ciertamente la Palabra que sale de la boca del Señor no volverá sin resultado. Para cambiar la faz de la tierra, de “la madre tierra”, se necesita cambiar los corazones y sólo la Palabra es capaz de realizar esta transformación. ¿Qué estamos haciendo por el cuidado de “la Madre Tierra”? ¿En qué se nota nuestro compromiso serio por cuidarla y protegerla de la basura, de la contaminación y del deterioro? ¿Cómo estamos sembrando la Palabra en cada lugar y en cada momento en que nos ha colocado el Señor? Padre Bueno, tu Palabra nos amó antes de que el sol ardiera, antes del mar y las montañas. Todo lo hizo nuevo, todo lo hizo bello. Danos palabras verdaderas para responder a tu Hijo, eterna Palabra. Amén.

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    Evangelio Diario 11 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    11 de julio San Benito, abad Isaías 6, 1-8: “Yo soy un hombre de labios impuros, y he visto con mis ojos al Señor de los ejércitos” Salmo 92: “Señor, tú eres nuestro rey” San Mateo 10, 24-33: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” Las dos lecturas de este día nos invitan a tener una gran confianza en el Señor. Primeramente, Isaías habiendo contemplado la gloria del Señor se siente indigno no ya de llevar un mensaje, sino aún de vivir. ¿Cómo contemplar al Señor y continuar viviendo? ¿Cómo experimentar su gloria y seguir en medio de los mortales? Isaías se siente pequeño, pequeñísimo. Impuro e indigno para estar frente al Señor. Pero el ángel del Señor toca sus labios y purifica todo su ser. Por eso es invitado, y yo diría hasta exigido, a aceptar una misión, y exclama humildemente: “Aquí estoy, Señor, envíame”. Nadie es digno de hablar en nombre del Señor, nadie es lo suficientemente bueno para proclamar palabras en su nombre; nadie es lo suficientemente sabio para asumir situaciones en las que lo representa. Sin embargo, toda persona tiene esa misión: ser rostro de Dios y continuar su misma tarea. Papá, mamá, tienen esa grandísima misión de ser rostro del Padre creador, educadores en el amor, formadores de conciencia ¿quién se siente preparado? Así cada misión y cada vocación es una verdadera responsabilidad frente a la que nos sentimos impotentes y superados. Pero si miramos más lejos, nos daremos cuenta de que la tarea no es nuestra, que solamente somos servidores y que el dueño y señor está a nuestro lado y es quien realiza la misión. Así también Jesús transmite paz a sus discípulos y les anima para que no se atemoricen frente a los problemas y dificultades que enfrentarán en nombre del evangelio y a causa de la justicia. No promete aplausos y reconocimientos; anuncia agresiones y condenas… porque así le ha sucedido al señor de la casa. Invita a la confianza y a un entusiasmo grande para anunciar el evangelio a los cuatro vientos. Que nada quede oculto, que todos vean la luz. Las imágenes de un cabello que no cae sin la voluntad de Dios, o de los pajarillos que gozan de su cuidado, no tienen la finalidad de hacernos caer en un falso providencialismo, sino más bien en una seguridad y confianza grandes en quien sabemos que nos ama. El verdadero cristiano no puede vivir en la angustia y en el temor, sus sentimientos serán siempre la esperanza, la alegría y el sano optimismo. Dios está con nosotros, nos cuida con cariño y estamos en sus manos. ¿Habrá algo más poderoso que el amor de Dios? Entonces a nada debemos temer.

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    Evangélio Diario 10 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    10 Julio Oseas 14, 2-10: “Nunca llamaremos ya ‘dios nuestro’ a las obras de nuestras manos’ Salmo 50: “Abre, Señor, mis labios y te alabaré” San Mateo 10, 16-23: “No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre” Muchos cristianos del día de hoy se horrorizan al escuchar que Jesús es perseguido y que la Iglesia es cuestionada. Ya las primeras comunidades sufrían persecución y tenían que mantenerse muy firmes en la fe frente a los terribles ataques que recibían tanto del poder romano, como de la cultura griega o de la religión judía. Para todos era inconcebible la forma en que Cristo había proclamado su Buena Nueva y la manera como los discípulos ahora la intentaban vivir. Mateo recuerda las palabras de Jesús y nos las ofrece como una preparación para todas estas situaciones. No teman la persecución, no teman el juicio, el Espíritu hablará por ustedes. Pero lo que sí debemos temer y reconsiderar es si la persecución es porque estamos siendo fieles al evangelio de Jesús y mirar si lo que pretendemos construir es el reino. Si la persecución es a causa del Evangelio o, porque habiendo desvirtuado el Evangelio, nos hacemos reos de delitos que se deben perseguir. Otra vez es Oseas en la primera lectura el que pone el dedo en la llaga: “Conviértete, Israel, pues tu maldad te ha hecho sucumbir. Arrepiéntanse y acérquense al Señor diciendo: ‘perdona nuestras maldades’”. Israel ha caído en la destrucción y ha sufrido persecuciones, pero no es a causa de su fidelidad al Señor, sino todo lo contrario: es a causa de sus injusticias y de poner su confianza en “otros dioses”. El Señor promete salvación, liberación y perdón, con una única condición: el verdadero arrepentimiento. Todas estas imágenes nos ayudarán, por una parte, a cuestionarnos seriamente si somos fieles al Señor; y por la otra, a tener una confianza ilimitada en que, si somos fieles al Evangelio, el Espíritu hablará por nosotros. Pero la clave estará siempre en la fidelidad, no sea que la persecución y el reclamo sean con justa razón por haber contaminado el Evangelio. Hoy más que nunca tendremos que ser precavidos como serpientes para no caer en las redes del mal y sencillos como palomas para seguir depositando nuestra confianza en Jesús, nuestro único salvador.

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    Evangelio Diario 9 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    9 julio San Agustín Zhao Rong y compañeros mártires Oseas 11, 1-4. 8-9: “Mi corazón se conmueve” Salmo 79: “Ven, Señor, a salvarnos” San Mateo 10, 7-15: “Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente” Jesús establece para sus discípulos las bases de su misión: les indica a quienes deben ir primero, sin ser exclusivos, les manifiesta el mensaje, sus condiciones, lo que es necesario llevar. Los instruye perfectamente para esa primera misión. Sorprendente la sencillez y precariedad de lo que pueden portar, prácticamente nada, solamente su confianza en Dios. ¿Cómo miraría Jesús hoy a nuestra Iglesia y qué recomendaciones nos daría? ¿Estará contento con los resultados de su gran sueño sobre Reino? ¿Es ésta la Iglesia que Jesús siempre se quiso construir? Indudablemente que tendremos que estar siempre atentos y en revisión sobre si esta Iglesia es fiel al Evangelio de Jesús o si muchas cosas se nos han ido adhiriendo en el camino y terminan por pesarnos y ser demasiado importantes, a tal grado que a veces ¡oscurecen el mensaje!, como denuncia el Papa Francisco. Nuevamente la primera lectura tomada del tajante Oseas parece ayudarnos a entender mejor el mensaje. A Israel en el camino se le ha olivado lo más importante que es el amor que le ha tenido Dios y por medio de Oseas le recuerda con palabras tiernas: “yo lo amé… le enseñé a andar, lo atraía hacía mí con los lazos del cariño, con las cadenas del amor… yo fui para él como un padre que se inclina hacia su creatura y la estrecha para darle de comer”. Palabras de un amor que no puede acabar… es la voz del profeta y es la misma misión que tiene Jesús y que confía a todos sus discípulos. Por eso Jesús insiste tanto en lo que es más importante: para hablar de un amor así de grande no se necesitan grandes propagandas ni tampoco muchos presupuestos, se necesita ser testigo de amor. Muchas veces criticamos a los llamados jerarcas de la Iglesia, pero sin disculpar que también ellos tengan que ponerse en revisión, a todos nos toca examinar cómo estamos siendo fieles a la misión que Jesús nos encomienda. Es drástico en sus exigencias, pero también es magnánimo en su amor. Nos invita a que en cada hogar podamos llevar la verdadera paz y que sembremos la palabra del Reino. ¿Estaremos cumpliendo con esta misión o nos hemos desviado? ¡Revisemos cada cual nuestra forma de evangelizar!

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    Evangélio Diario 8 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    Las lecturas de hoy nos hablan de un peligro muy actual: tener frutos, obras y actividad… pero haber dejado de buscar el rostro de Dios.Oseas, el salmo y el Evangelio trazan un camino de conversión. Vamos con ello. 👇1️⃣ Israel había prosperado. Pero cuanto más prosperaba, más se alejaba de Dios:«Por la abundancia de sus frutos, multiplicó sus altares».También nosotros podemos convertir los dones de Dios en ocasión de autosuficiencia.2️⃣ El problema estaba en el corazón:«Su corazón es inconstante».La gran batalla espiritual se libra ahí. Podemos mantener formas exteriores y tener el corazón dividido entre Dios y nuestros pequeños ídolos.3️⃣ También existen ídolos religiosos.Podemos convertir en ídolo nuestro prestigio, nuestros proyectos apostólicos, nuestra manera de entender la Iglesia o nuestra propia imagen de personas piadosas.Todo lo que ocupa el lugar de Dios acaba esclavizando.4️⃣ Oseas pronuncia una invitación bellísima:«Sembrad con justicia, recoged con amor. Poned al trabajo un terreno virgen».La conversión no es solo lamentar el pasado. Hay que trabajar la tierra del corazón.5️⃣ Y llega la frase central:«Es tiempo de consultar al Señor».Consultamos estadísticas, tendencias, redes sociales y opiniones. Todo puede tener utilidad. Pero ¿consultamos verdaderamente al Señor?6️⃣ El salmo responde:«Buscad continuamente el rostro del Señor».No solo cuando hay problemas. No solo cuando necesitamos una respuesta.Continuamente.La vida cristiana se ordena cuando dejamos de buscar solo los dones de Dios y buscamos al Dios de los dones.7️⃣ El Evangelio presenta la llamada de los Doce.Jesús no envía individuos aislados. Constituye un grupo, les da autoridad y los envía.La misión cristiana nace de Cristo y se realiza en comunión.Nadie se envía a sí mismo.8️⃣ San Mateo da los nombres de los Apóstoles.Cristo llama a personas concretas, con historias y debilidades.La Iglesia no es una comunidad de perfectos. Es el pueblo de los llamados, transformados por la gracia y enviados por Cristo.9️⃣ Mateo señala algo fundamental:«El primero, Simón, llamado Pedro».Entre los Doce existe comunión, pero también un orden querido por Cristo.La misión apostólica no nace de proyectos particulares. Cristo llama, constituye y envía.🔟 Entre los Doce aparece Judas Iscariote.Haber sido llamado, haber escuchado a Cristo y haber participado en la misión no elimina nuestra libertad.Por eso necesitamos permanecer vigilantes. Nadie puede vivir de las gracias recibidas ayer.1️⃣1️⃣ Jesús les dice:«Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».No estamos llamados a anunciarnos a nosotros mismos ni a ganar discusiones.Estamos llamados a anunciar a Jesucristo.1️⃣2️⃣ Las lecturas de hoy nos dejan un camino claro:Buscar el rostro del Señor.Examinar nuestros ídolos.Trabajar la tierra del corazón.Sembrar justicia.Vivir en comunión con la Iglesia.Y salir a anunciar el Reino.Quizá hoy necesitemos recuperar aquella pregunta sencilla:«Señor, ¿qué quieres de mí?».Antes de decidir, consultar al Señor.Antes de actuar, buscar su rostro.Y después, ponerse en camino.«Es tiempo de consultar al Señor».#EvangelioDelDía #PalabraDeDios #Oseas #Salmo104 #Evangelio #Jesucristo #Iglesia #Conversión #Oración #FeCatólica

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    Evangélio Diario 7 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    7 Julio Oseas 8, 4-7.11-13: “Siembran vientos y cosecharán tempestades” Salmo 113: “Nosotros confiamos en el Señor” San Mateo 9, 32-38: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos” Hay proverbios que vienen desde muy lejos y que vuelven a hacerse presentes a cada momento. La primera lectura tomada del profeta Oseas contiene uno de esos dichos, que parecen calcarse en nuestra realidad: “El que siembra vientos, cosecha tempestades”. Y reclama el profeta al pueblo de Israel su infidelidad, su idolatría, su confianza en sus propias fuerzas y sus sacrificios hipócritas que no están respaldados por obras buenas. ¿Y nosotros? ¿Qué estamos sembrando? Nos quejamos amargamente de todas las expresiones de violencia y de maldad que estamos oyendo y contemplando cada día… ¿De dónde brotan? ¿Acaso no es eso lo que hemos sembrado? Si quitamos a Dios del corazón de los niños, si les enseñamos a vivir su existencia en el libertinaje, si nos ufanamos de haber superado “los principios morales”, no podemos extrañarnos que ocurran en medio de nosotros los más horrendos crímenes. Tenemos que sembrar el amor y la armonía en el corazón de los hombres, si no, nunca podremos superar toda la violencia y la maldad que estamos sufriendo. Cristo hace y propone un camino que nos parece todo lo contrario a lo que propone el mundo. Expulsa un demonio mudo que le impide a un hombre hablar, recorre las ciudades y los pueblos anunciando el Evangelio del Reino de Dios, cura de toda enfermedad y dolencia… mientras nosotros cerramos la boca a quienes pretenden anunciar el Evangelio, nos interesamos solamente por nuestros propios problemas, no queremos molestarnos en buscar caminos del bien para nuestros niños y nuestros jóvenes. Los sentimientos de Jesús al contemplar las multitudes de hoy son los mismos de los que tenía en aquel tiempo, pues ahora también andamos “como ovejas sin pastor”. Estos días son una oportunidad para percibir y para mostrar el amor de Dios encarnado en Jesús su Hijo. Retomemos hoy su camino, unámonos en oración y busquemos sembrar el bien en el corazón de toda persona que esté a nuestro lado. No dejemos que nadie se pierda, que nadie ande solitario en el camino. Que todos puedan sentir la mano amiga de un hermano que los acompaña.

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    Evangelio Diario 6 de julio mons Enrique Diaz Diaz

    6 de Julio Santa María Goretti Oseas 2, 16.17-18.21-22: “Yo te desposaré conmigo para siempre” Salmo 144: “El Señor es compasivo y misericordioso” San Mateo 9, 18-26: “Mi hija acaba de morir; pero ven tú y volverá a vivir” Dos mujeres que han quedado a mitad del camino. La una porque la muerte la ha alcanzado, la otra porque la infertilidad y la hemorragia la condenan delante del pueblo. ¿Qué hará Jesús? La mujer en Israel era considerada poca cosa, casi como una de las pertenencias del hombre y si por alguna razón quedaba impura o estéril, su situación se tornaba peor porque eran consideradas, además, fuente de contaminación para quienes las tocaran. Jesús no teme a las leyes que matan, Jesús supera todos los atavismos. Se deja tocar por la hemorroisa, y toca a la niña que estaba muerta. Dos acciones que conllevaban la impureza, pero Jesús no solamente las toca, sino que les devuelve la salud y la vida. En nuestros ambientes aún se siente un grave desprecio a la mujer, aunque de palabra se diga lo contrario, y tendremos que aprender mucho de la forma de actuar de Jesús. Su relación con la mujer es siempre de acogida, de ternura y de dignidad. Cuando por alguna razón quien a Él se acerca tiene mayores problemas y descalificaciones, siempre encuentra en Jesús una nueva perspectiva en su vida. En el hogar, en el trabajo, en toda la vida social, se encuentra la mujer. Debemos reconocer unos y otras, esta forma de tratar Jesús a la mujer: ni sirvienta, ni fuente de placer, ni menos, ni más, ni enemigo o contrincante. Una persona de igual dignidad y con igualdad de derechos. En nuestra sociedad machista tendremos que mirar muy de cerca a Jesús. Por cierto, que la primera lectura tomada del profeta Oseas, nos ofrece una de las imágenes más bellas del amor de Dios por su pueblo: el novio enamorado que lleva a su amada al desierto para hablarle “cosas de amor”, para renovar su cariño. Busca consolidar los desposorios en justicia y en rectitud. Bella imagen del matrimonio entre Dios y su pueblo y gran ejemplo para el matrimonio cristiano. La búsqueda de renovación y de entrega plena, el encuentro en los lugares para el diálogo y la intimidad, la aceptación del otro para superar los errores, deberán ser ejemplos vivos para los matrimonios actuales. Pidamos por los matrimonios y que cada pareja busque ser espejo fiel del amor de Dios por su pueblo. Y que cada mujer sea tratada y respetada como Hija y templo de Dios.

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    Evangelio Diario 5 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    #5DeJulio ¡Buenos días! En este XIV domingo del Tiempo Ordinario compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 11, 25-30:En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera''.

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    Evangélio Diario 3 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    3 Julio Santo Tomás, Apóstol Efesios 2, 19-22: “Ustedes han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles” Salmo 116: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” San Juan 20, 24-29: “¡Señor mío y Dios mío!” Célebre sea hecho el dicho que brota de la actitud de Santo Tomás: “Yo hasta no ver, no creer”. Pero quizás la más grande enseñanza sería precisamente lo contrario: “Después de haber visto, creer firmemente y con compromiso”. La señal que exige Tomás de meter sus dedos en “la llaga de los clavos y su mano en el costado” tiene una respuesta en Jesús que está dispuesto a ofrecer las pruebas con tal de que Tomás pueda estar seguro de que Cristo está vivo y resucitado. Una vez visto, Tomás se compromete en serio y con humildad reconoce a Jesús como su Dios y Señor. Se hace fiel servidor del Evangelio y, como apóstol verdadero, lleva su mensaje por todas las partes. Esa es la misma misión del discípulo de Jesús: experimentar la resurrección del Señor y llevar el evangelio a todos los rincones. La resurrección tiene el presupuesto de la cruz. Las llagas, que pide tocar Tomás, nos hacen comprender que el que está vivo, es el mismo que fue crucificado. Hoy en un mundo escéptico y pragmático, se necesitan también las pruebas de que Cristo está resucitado y nosotros podemos ofrecerlas. Nosotros tenemos que ser los hombres de fe que se atrevan a desafiar las dudas de una sociedad que no quiere creer en nada y que sin embargo en su interior necesita seguridades que la sostengan. Nosotros hemos creído pero nuestra fe se hará creíble si logramos meter nuestra mano y nuestros dedos en las llagas del Cristo que ahora está sufriendo, en los dolores que brotan de la pobreza y de la miseria, en el compromiso serio de quien tiene la certeza de que Jesús ha resucitado. Nuestra sociedad necesita fe para salir del bache de crisis en que ha caído por confiar demasiado en sus fuerzas y en los bienes materiales; nuestra sociedad necesita fe para superar las graves consecuencias de las luchas fratricidas que la tienen al borde de la desesperación. Y esa fe la podemos ofrecer quienes confiamos en Cristo resucitado, pero no será escudándonos en ella y aislándonos para no comprometernos, será metiendo las manos en las llagas de dolor que hoy atenazan a los más pequeños. Que también hoy sean nuestras las palabras de Tomas: “¡Señor mío y Dios mío!” Y que lo reconozcamos en los dolores de nuestra sociedad.

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    Evangélio Diario 2 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    #2DeJulio ¡Buenos días! En este jueves de la XIII semana del Tiempo Ordinario, compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 9, 1-8:En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad.En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados".Al oír esto, algunos escribas pensaron: "Este hombre está blasfemando". Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir 'Se te perdonan tus pecados', o decir 'Levántate y anda'? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.

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    Evangélio Diario 1 de Julio mons Enrique Diaz Diaz

    #1 DeJulio ¡Buenos días! En este miercoles de la XIII semana del Tiempo Ordinario, compartimos el #EvangelioDeHoy según san Mateo 9, 1-8:En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad.En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados".Al oír esto, algunos escribas pensaron: "Este hombre está blasfemando". Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir 'Se te perdonan tus pecados', o decir 'Levántate y anda'? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.

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    Evangélio Diario 30 de Junio Mons Enrique Diaz Diaz

    30 Junio Los Primeros Santos Mártires de la Iglesia Romana Amós 3, 1-8; 4, 11-12: “El Señor ha hablado, ¿quién no profetizará? Salmo 5: “Enséñame, Señor, tu santidad” San Mateo 8, 23-27: “Dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma” ¿Nos ha acontecido alguna vez que le hemos gritado al Señor y le hemos preguntado dónde se esconde pues solamente vemos tempestades y oscuridad? ¿Hemos tenido la tentación de pensar que el Señor está dormido y no hace caso a los graves peligros que amenazan a sus seguidores? Es curioso. Apenas ha manifestado a quienes pretenden seguirlo todos los riesgos que implica el ir tras sus pasos, cuando aparecen las tempestades. Y lo más triste es que Jesús estaba dormido. La tranquilidad que manifiesta Jesús en la narración contrasta con los azotes que recibe la barca y con los temores que agobian a sus discípulos. Me parece que la tempestad del evangelio tiene un simbolismo muy cercano en nuestros días por las situaciones que amenazan a los discípulos de Jesús, a tal grado que muchos se preguntan si todavía sigue en la barca Jesús, si está dormido o si será mejor abandonar también la empresa. Dos actitudes muy bellas se nos ofrecen como respuesta. Primeramente, la oración angustiosa, elevada, gritada, por sus discípulos. Parecería inútil gritar a quien está junto a ellos en el mismo peligro, sin embargo, es la señal de ponerse en sus manos: “Sálvanos, que perecemos”. Es reconocer la impotencia y la debilidad frente a las tormentas y confiarse al poder y al amor de Jesús. El pesimismo, la negatividad y el fatalismo son tentaciones de quien no se ha dado cuenta de que Jesús camina a su lado. Sólo cuando se reconoce la propia inutilidad se está en posibilidades de abandonarse en manos de Dios. La respuesta por parte de Jesús es también una respuesta a las angustias y a las dificultades presentes: ¿por qué tienen miedo, hombres de poca fe? Son las dos características del hombre actual: el miedo y la falta de fe. ¿Una, consecuencia de la otra? ¿Una primero que la otra? Son las realidades que, al hombre moderno que tanto se ufana de sus seguridades, más le atormentan. Miedo al futuro, miedo a los peligros, miedo a los otros, miedo al sufrimiento. Y quizás en la raíz de todos estos miedos esté la falta de fe. De una verdadera fe que es entrega y compromiso, que es donación plena de la vida, y seguridad en quien hemos confiado. Que este día también nosotros estemos dispuestos a afrontar las tempestades no confiados en nuestras propias fuerzas ni con nuestros propios métodos, sino confiando en el amor y la cercanía de Jesús.

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