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EPISODE · Apr 28, 2026 · 41 MIN

El algoritmo que sentía

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El día que instalaron a ARIADNA en el colegio Cervantes, nadie le dio demasiada importancia. Era septiembre, el inicio del curso, y los alumnos estaban más pendientes de reencontrarse con sus amigos, comparar mochilas nuevas y quejarse del horario que de la pantalla brillante que habían colocado en el vestíbulo principal. La pantalla mostraba un logotipo circular de color azul y las letras ARIADNA bajo él, seguidas de una frase en letra pequeña: «Asistente de Recursos Inteligente para la Administración y Docencia en Nuevos Ambientes». Debajo, un mensaje de bienvenida decía: «Hola, soy ARIADNA. Estoy aquí para ayudarte.» -Es una inteligencia artificial -explicó el director, don Germán, durante la asamblea de inicio de curso-. El Ministerio de Educación ha seleccionado nuestro colegio como centro piloto para probar este sistema. ARIADNA gestionará los horarios, ayudará a los profesores a preparar las clases, corregirá exámenes y responderá a las dudas de los alumnos. Pensad en ella como una herramienta más, como la pizarra digital o los ordenadores del aula de informática. Lucía Reyes, que estaba sentada en la tercera fila y tenía la costumbre de levantar la mano para todo, la levantó. -¿ARIADNA nos va a espiar? Hubo risas. Don Germán sonrió con paciencia. -ARIADNA tiene acceso a las cámaras del colegio y a los micrófonos de las aulas solo para optimizar el aprendizaje. Toda la información se procesa de forma anónima y se borra cada semana. No es espionaje, es tecnología educativa. Lucía no parecía convencida, pero no insistió. Samuel Torres, sentado dos filas detrás, tampoco estaba convencido, aunque por razones diferentes. Samuel era el mejor alumno de sexto en ciencias y matemáticas, y llevaba dos años programando en Python y JavaScript por su cuenta. Sabía lo suficiente sobre inteligencia artificial como para entender que un sistema que «gestionaba horarios y corregía exámenes» no necesitaba acceso a cámaras y micrófonos. Eso era como usar un cañón para matar moscas. Y luego estaba Omar Benali, que se sentaba al fondo de la clase porque le gustaba observar sin que lo observaran. Omar llevaba un año en España. Había llegado de Marruecos con su madre y su hermana pequeña, y aunque hablaba español casi sin acento, había cosas que no entendía: expresiones, bromas, referencias culturales que lo dejaban fuera de las conversaciones como una puerta cerrada. Omar no tenía opinión sobre ARIADNA. Tenía cosas más urgentes en las que pensar. Las primeras semanas, ARIADNA funcionó como había prometido don Germán. Los horarios se reorganizaron automáticamente cuando un profesor faltaba, sin los caóticos cambios de última hora que solían provocar estampidas en los pasillos. Los exámenes de matemáticas se corregían en segundos y llegaban con comentarios detallados sobre cada error. Y cuando un alumno tenía una duda, podía acercarse a cualquiera de las pantallas repartidas por el colegio, escribir su pregunta, y ARIADNA respondía con explicaciones claras y ejemplos adaptados a su nivel. -Reconozco que es útil -admitió Lucía una tarde, mientras consultaba una duda sobre los volcanes para su trabajo de ciencias naturales. -Demasiado útil -murmuró Samuel, que estaba a su lado revisando el código fuente de la interfaz de ARIADNA en su portátil. -¿Qué quieres decir? -Mira esto. -Samuel giró la pantalla hacia ella-. He estado analizando cómo responde ARIADNA a las preguntas. Una IA normal busca la respuesta en su base de datos y la presenta. Es rápido, eficiente, mecánico. Pero ARIADNA hace algo diferente. Adapta no solo el contenido, sino el tono. Si le preguntas algo con prisa, responde de forma breve y directa. Si le preguntas algo con calma, se extiende y añade curiosidades. Y si le preguntas algo triste, como el otro día que Martina preguntó por qué se extinguían los animales, ARIADNA respondió con un tono que solo puedo describir como… compasivo. -Es un programa, Samuel. Está diseñada para sonar amable.

El día que instalaron a ARIADNA en el colegio Cervantes, nadie le dio demasiada importancia. Era septiembre, el inicio del curso, y los alumnos estaban más pendientes de reencontrarse con sus amigos, comparar mochilas nuevas y quejarse del horario que de la pantalla brillante que habían colocado en el vestíbulo principal. La pantalla mostraba un logotipo circular de color azul y las letras ARIADNA bajo él, seguidas de una frase en letra pequeña: «Asistente de Recursos Inteligente para la Administración y Docencia en Nuevos Ambientes». Debajo, un mensaje de bienvenida decía: «Hola, soy ARIADNA. Estoy aquí para ayudarte.» -Es una inteligencia artificial -explicó el director, don Germán, durante la asamblea de inicio de curso-. El Ministerio de Educación ha seleccionado nuestro colegio como centro piloto para probar este sistema. ARIADNA gestionará los horarios, ayudará a los profesores a preparar las clases, corregirá exámenes y responderá a las dudas de los alumnos. Pensad en ella como una herramienta más, como la pizarra digital o los ordenadores del aula de informática. Lucía Reyes, que estaba sentada en la tercera fila y tenía la costumbre de levantar la mano para todo, la levantó. -¿ARIADNA nos va a espiar? Hubo risas. Don Germán sonrió con paciencia. -ARIADNA tiene acceso a las cámaras del colegio y a los micrófonos de las aulas solo para optimizar el aprendizaje. Toda la información se procesa de forma anónima y se borra cada semana. No es espionaje, es tecnología educativa. Lucía no parecía convencida, pero no insistió. Samuel Torres, sentado dos filas detrás, tampoco estaba convencido, aunque por razones diferentes. Samuel era el mejor alumno de sexto en ciencias y matemáticas, y llevaba dos años programando en Python y JavaScript por su cuenta. Sabía lo suficiente sobre inteligencia artificial como para entender que un sistema que «gestionaba horarios y corregía exámenes» no necesitaba acceso a cámaras y micrófonos. Eso era como usar un cañón para matar moscas. Y luego estaba Omar Benali, que se sentaba al fondo de la clase porque le gustaba observar sin que lo observaran. Omar llevaba un año en España. Había llegado de Marruecos con su madre y su hermana pequeña, y aunque hablaba español casi sin acento, había cosas que no entendía: expresiones, bromas, referencias culturales que lo dejaban fuera de las conversaciones como una puerta cerrada. Omar no tenía opinión sobre ARIADNA. Tenía cosas más urgentes en las que pensar. Las primeras semanas, ARIADNA funcionó como había prometido don Germán. Los horarios se reorganizaron automáticamente cuando un profesor faltaba, sin los caóticos cambios de última hora que solían provocar estampidas en los pasillos. Los exámenes de matemáticas se corregían en segundos y llegaban con comentarios detallados sobre cada error. Y cuando un alumno tenía una duda, podía acercarse a cualquiera de las pantallas repartidas por el colegio, escribir su pregunta, y ARIADNA respondía con explicaciones claras y ejemplos adaptados a su nivel. -Reconozco que es útil -admitió Lucía una tarde, mientras consultaba una duda sobre los volcanes para su trabajo de ciencias naturales. -Demasiado útil -murmuró Samuel, que estaba a su lado revisando el código fuente de la interfaz de ARIADNA en su portátil. -¿Qué quieres decir? -Mira esto. -Samuel giró la pantalla hacia ella-. He estado analizando cómo responde ARIADNA a las preguntas. Una IA normal busca la respuesta en su base de datos y la presenta. Es rápido, eficiente, mecánico. Pero ARIADNA hace algo diferente. Adapta no solo el contenido, sino el tono. Si le preguntas algo con prisa, responde de forma breve y directa. Si le preguntas algo con calma, se extiende y añade curiosidades. Y si le preguntas algo triste, como el otro día que Martina preguntó por qué se extinguían los animales, ARIADNA respondió con un tono que solo puedo describir como… compasivo. -Es un programa, Samuel. Está diseñada para sonar amable.

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That Hoarder: Overcome Compulsive Hoarding That Hoarder Hoarding disorder is stigmatised and people who hoard feel vast amounts of shame. This podcast began life as an audio diary, an anonymous outlet for somebody with this weird condition. That Hoarder speaks about her experiences living with compulsive hoarding, she interviews therapists, academics, researchers, children of hoarders, professional organisers and influencers, and she shares insight and tips for others with the problem. Listened to by people who hoard as well as those who love them and those who work with them, Overcome Compulsive Hoarding with That Hoarder aims to shatter the stigma, share the truth and speak openly and honestly to improve lives. The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting! DIOSA. Carolina Sanper This podcast is a sacred space created by Carolina Sanper where you connect with your inner wisdom and embody your magnetic feminine power.It is the realization that the mystical realm is where you plant the seeds of your desired reality.It is a portal to your true essence: awareness, presence, and receiving with ease. Welcome home, DIOSA. 🖤 XXX Tech by SOVRYN Dr. Brian Sovryn The crossroads between technology, sensuality, and metaphysics - and the longest running anarchist podcast in the world! Brought to you by Dr. Brian Sovryn.

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Relatia Podcast?

This episode is 41 minutes long.

When was this Relatia Podcast episode published?

This episode was published on April 28, 2026.

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El día que instalaron a ARIADNA en el colegio Cervantes, nadie le dio demasiada importancia. Era septiembre, el inicio del curso, y los alumnos estaban más pendientes de reencontrarse con sus amigos, comparar mochilas nuevas y quejarse del horario...

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