EPISODE · Jan 15, 2026 · 12 MIN
El código Naibbe lográ transformar textos en italiano o en latín en un lenguaje visual idéntico al Manuscrito Voynich
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
El código Naibbe lográ transformar textos en italiano o en latín en un lenguaje visual idéntico al del Manuscrito Voynich con elementos del siglo 15 El Manuscrito Voynich es uno de los enigmas más persistentes de la historia de la escritura. Desde que fue redescubierto en 1912 ha intrigado a lingüistas, criptógrafos, científicos y aficionados por igual. Es un volumen del siglo 15 lleno de ilustraciones fantásticas, en apariencia. Con plantas irreales, diagramas astrológicos y mujeres desnudas bañándose. Y con un texto que nadie ha logrado descifrar. Ahora, el periodista científico Michael Greshko ha propuesto un enfoque novedoso. Su estudio ha sido publicado en la revista Cryptologia y presenta un cifrado llamado Naibbe. Transforma textos en latín o italiano en un lenguaje visual casi idéntico al del Voynich. Este código se puede ejecutar a mano con materiales disponibles en el siglo 15. Reproduce muchas de las estadísticas internas del misterioso lenguaje del manuscrito. No lo resuelve pero el cifrado Naibbe produce textos con propiedades similares al Voynich. Veamos el caso con perspectiva. A lo largo de los años se han formulado tres grandes hipótesis sobre el Manuscrito Voynich: La primera sostiene que es un fraude. Un conjunto de palabras sin sentido que se hizo para ser vendido por una buena suma, como una rareza. La segunda sugiere que está escrito en una lengua real pero desconocida. Y la tercera hipótesis plantea que el texto es un cifrado. Una codificación del latín o del italiano para ocultar una información prohibida en aquellos años. Eso es, precisamente, lo que explora Greshko en su estudio. El Naibbe no descifra el texto original pero demuestra que es posible crear algo parecido. Y que el procedimiento pudo llevarse a cabo con materiales del siglo 15. El proceso de cifrado comienza partiendo de un texto en latín o en italiano. Se le eliminan los espacios, los signos y las mayúsculas. Luego, se divide en unidades de una o dos letras, usando unos dados para decidir si generará: Una palabra de una sola letra, un unigrama o de dos, un bigrama. Después, mediante el uso de una baraja de cartas, se selecciona una de seis tablas de sustitución. Cada tabla, contiene múltiples formas posibles de convertir esas letras en cadenas de glifos al estilo Voynich. Por ejemplo: del texto original: Arma virumque cano. Pasamos a unidades como: AR, M o AV Luego, cada letra o pareja, se transforma en glifos como Yteeor o qokar. Según salga en las combinaciones de cartas y dados. Este procedimiento asegura que el texto cifrado repita la longitud media de las palabras. La frecuencia de símbolos y la estructura morfológica del Voynich real. En conclusión, este método de cifrado no depende de la tecnología moderna. Está diseñado para ser ejecutado con herramientas del siglo 15. Ya que sólo requiere de unos dados, cartas y escritura manual. Puede realizarse de forma artesanal, sin mayor dificultad. Esto no significa que el Naibbe fuese el sistema real usado en el siglo 15. Pero demuestra que un cifrado con esas características sería posible en esa época. Y que generar un texto con las propiedades del Voynich es algo coherente y manual. Sin embargo, este modelo presenta limitaciones importantes. No logra replicar todos los tipos de palabras raras que aparecen en el Voynich, ni ciertos patrones espaciales. Como la posición de los glifos en las líneas o párrafos. Y tampoco genera las correlaciones a largo plazo que aparecen en ciertas partes del original. Y que podrían estar relacionadas con el orden temático o la estructura del contenido. Pero si el Voynich siguiese un sistema de codificación parecido, su contenido original sería mucho más corto de lo que parece. Los casi 38.000 tokens del manuscrito podrían ocultar entre 57.000 y 76.000 letras. El equivalente a entre 10 o 12 páginas de texto latino convencional. Sin duda, la propuesta de Greshko puede servir para refinar el modelo y acercarnos más a un sistema de cifrado más ajustado al real. El cifrado de Greshko da a entender que hay aspectos del manuscrito que son un diseño deliberado y otros aleatorios. Y nos inclina a pensar en un sistema médico en clave. En resumen, las propiedades estadísticas del Manuscrito no son únicas ni inalcanzables. Y se pueden reproducir mediante un sistema bien diseñado. El Voynich cumple con la ley de Zipf, como lo haría una lengua natural. Tiene palabras repetidas con sus variaciones. Una baja autocorrelación. Y una estructura interna, aunque no sepamos traducirlo. Y el Naibbe demuestra que todo eso se puede lograr con un cifrado manual realista de la época. Y lo más inquietante, el Voynich podría contener sólo 10 o 12 páginas de un texto latino, ocultas en más de 200 páginas cifradas. Así que parece largo pero no diría tanto. Y no damos con una traducción directa a tanto símbolo porque hay mucho relleno estructural. Entonces, si aceptamos la hipótesis de que es un cifrado real, tenemos que investigar qué es lo que oculta. La idea más aceptada es que no es una novela, ni un evangelio o un grimorio. Sino un manual de medicina clandestino. Voces autorizadas sugieren que es un libro de ginecología prohibida. En el siglo 15 la iglesia controlaba todo lo relativo a la natalidad y al cuerpo femenino. La anticoncepción era un pecado mortal, el aborto, un crimen teológico y los tratamientos de infertilidad eran sospechosos. Y si habían plantas abortivas se consideraba como herboristería herética. Y el Voynich está plagado de mujeres, baños, plantas, tubos reproductivos, infusiones y secuencias corporales. Dando a entender que fue un manual de salud femenina encubierto. Con plantas o instrucciones que parecen: estimulantes uterinos, purgantes, sedantes, narcóticos suaves o emenagogos, que inducen a la menstruación. Todo eso estaba en la lista negra de las leyes y de la iglesia. Puede ser que el Voynich nos hable de un protocolo para su práctica médica real. Con cantidades, secuencias, días, repeticiones o fases del ciclo. El Voynich parece haber sido escrito para una comunidad cerrada que ya conocía el contexto. Por ejemplo, de un doctor para las comadronas. Para que lo descifrasen y evitasen embarazos o provocasen un aborto precoz. Las comadronas que practicaban estos procedimientos también estaban perseguidas. La medicina del siglo 15 no era como la actual. Tenía partes de cosmología, rituales y matemáticas, además de ciencia. En el siglo 15 no se curaba el cuerpo, se sanaba ‘el orden del cosmos’. La enfermedad era entendida como el desequilibrio entre el cuerpo, los astros, humores y estaciones. Por eso, el manuscrito incluye: astronomía médica, códigos de repetición, calendarios lunares y protocolos camuflados. Una receta podría incluir una serie de secuencias obligatorias para esa medicina: Primero purga, luego reposo, baño, infusión, sangría y días de espera. Respetar el orden era tan importante como las plantas que recetaban. El calendario lunar servía porque pensaban que la luna influía sobre los líquidos del cuerpo. La sangre, la bilis, la menstruación o los humores, variaban según las fases lunares. La astronomía médica era la medicina científica del siglo 15. Repetir palabras, símbolos y secuencias aseguraban que el tratamiento fuese eficaz. Ese contenido podría haber llevado a su autor a la hoguera. Por eso el Voynich pudo ser un manual clínico clandestino para que unos pocos lo entendiesen. Un libro que esconde un tratado de medicina dentro de un sistema cifrado cosmológico. Los expertos cada vez lo tienen más claro. No pudo ser una simple falsificación medieval. Un buen falsificador del siglo 15 buscaría que su obra pareciese milagrosa, sagrada o profética. Nadie pagaría grandes sumas por un libro que no puede entender, que no sirve para rezar y que no promete la salvación. Además, el Voynich no contiene: firmas falsas, genealogías inventadas, profecías, títulos, sellos o símbolos de autoridad. Cada página exige horas de trabajo manual, un trazado cuidadoso y tintas distintas. Una gran inversión en tiempo, dinero y medios para que sólo fuese una falsificación. Ahora estamos viendo que cumple la ley de Zipf, que tiene morfología interna, patrones de repetición y reglas de posición. Inventarse todo eso para generar un fraude no sería sencillo. Lo más lógico es que su autor siguiese un sistema real de cifrado. En resumen, falsificar algo así, habría costado años de trabajo, una inversión en materiales caros y un alto riesgo de persecución. Nadie en el siglo 15 invertiría tanto tiempo y esfuerzo en una estafa tan arriesgada. Seguimos buscando la llave que nos abra su contenido oculto. Pero el Voynich no fue hecho para asombrar o engañar… Sino para sobrevivir.
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El código Naibbe lográ transformar textos en italiano o en latín en un lenguaje visual idéntico al Manuscrito Voynich
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