EPISODE · Nov 14, 2024 · 8 MIN
El misterio del cronovisor incautado por el Vaticano
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
El misterio del cronovisor incautado por el Vaticano Es como la bomba atómica. Así lo definió el padre Marcello Pellegrino Ernetti ante un periodista español, durante una entrevista. Estaban refiriéndose al Cronovisor. Un presunto artilugio que podía registrar en fotos y vídeos, episodios del pasado. El primer reportaje importante sobre/ este invento lo realizó el periodista italiano Vicenzo Maddaloni para la edición del 2 de mayo de 1972 de la Domenica del Corriere. Una publicación semanal del diario italiano Corriere della Sera. El hombre que inventó la máquina que fotografía el pasado. Ese fue el título de la larga entrevista, de cinco páginas. Ernetti contaba que junto a un grupo de doce prestigiosos científicos, había puesto en funcionamiento el Cronovisor. Una máquina que podría reconstruir imágenes y sonidos del pasado terrestre. En todo tiempo y lugar, incluso desde la época de Jesucristo. Estos revolucionarios trabajos ya habían sido mencionados anteriormente, en al menos cuatro publicaciones, entre 1965 y 1971. Aunque no tuvieron la repercusión de la entrevista que estamos comentando. Ernetti explicó someramente cómo funcionaba el Cronovisor. Eso sí, descartó cualquier vinculación con cuestiones de parapsicología o de la metafísica. Afirmó que/ era ‘pura ciencia’. Ernetti explicó que se basa en el principio de la física de que las ondas sonoras y visuales, una vez emitidas, no se destruyen, sino que se transforman. Y resisten eternas. Es posible reconstruirlas como energía psíquica. A través de determinados procesos se pueden reconstruir en su forma primitiva. Esto es posible porque /es energía. El monje benedictino dijo en el reportaje que habían hecho comprobaciones con personajes fáciles de capturar. Empezando por los más cercanos en el tiempo, como el Papa Pío 12 o Benito Mussolini. Luego, compararon sus imágenes con películas de la época y los resultados fueron muy satisfactorios. Es decir, que con el Cronovisor captaron un viejo discurso de Mussolini para compararlo con una grabación original del Duce y ambas coincidían. Lo más aventurado del artículo es que contenía una ilustración con la supuesta foto del rostro de Cristo. ¿Era ese el verdadero rostro de Jesús, capturado por el Cronovisor? Ernetti añadió que esta máquina podría provocar una tragedia universal. Quita la libertad de expresión de acción. El pensamiento también es una emisión de energía que puede ser captable. Con esta máquina podríamos saber lo que piensa el otro. Así que era imprescindible que el Cronovisor siempre se mantenga bajo el control de las autoridades. Todo lo descrito sonaba a novela de ciencia ficción. Ahora veamos algunos detalles de la biografía de su ‘inventor’. Ernetti nació en 1925 en la región de Lazio. A los 16 años ingresó en la orden benedictina en Venecia. Se mantuvo allí hasta su muerte, el 8 de abril de 1994. El padre Ernetti era un experto en música prepolifónica, la que va desde el siglo 13 antes de Cristo hasta el siglo 11 después de cristo. Además, era exorcista y tenía títulos en teología y música sacra. Siempre manifestó interés por la física cuántica y la filosofía. A pesar de todo, tras la polémica entrevista de 1972, muchas voces se alzaron en su contra porque no había presentado pruebas del Cronovisor. Ni siquiera algún plano del artilugio. Sin duda, un invento de semejante magnitud, de ser cierto, tendría que haber aparecido en los principales diarios. Y no en una publicación dominical. A los tres meses de la controvertida entrevista, un lector envió una carta, aclarando varios puntos. Como el de la foto del rostro de Cristo que había aportado Ernetti. Se asemejaba demasiado a la estampa de una imagen que podía conseguirse en el Santuario del Amor Misericordioso, un pequeño municipio próximo a Perugia. La estampa reproducía la imagen de un cristo crucificado y suplicante. Fue suficiente para desacreditar a Ernetti y a su Cronovisor. Todo pasó a ser considerado como un bulo más y una entrevista de corte sensacionalista. Tras el descalabro, el benedictino limitó sus apariciones en público. En 1993 volvería a hablar de este invento con el periodista español Javier Sierra. En esta ocasión Ernetti aprovechó para desvincularse de la foto que le delató. Asegurando que él nunca había confirmado la autenticidad de la imagen. A los pocos meses después de esta entrevista, Ernetti murió sin aportar nunca ninguna prueba sobre la existencia del Cronovisor. Casi una década más tarde de su fallecimiento, el jesuita francés François Brune escribió un libro titulado: Cronovisor, el nuevo misterio del Vaticano. Donde cuenta que conoció a Ernetti mientras ambos esperaban al vaporetto en un embarcadero, cercano a la abadía de San Giorgio Maggiore en 1964. Forjaron una duradera amistad y Ernetti le reveló alguno de sus inventos. Sin embargo, Brune nunca lo pudo ver con sus propios ojos. En su libro, asegura que el Papa Pio 12 estaba al tanto de los trabajos de Ernetti. Hasta que el papa Pablo sexto ordenó incautar la supuesta máquina. Ernetti se aseguró de depositar copias de los planos del Cronovisor ante notarios. Uno en Japón y el otro en Suiza. Finalmente, Brune afirma que el Cronovisor seguiría bajo la custodia del Vaticano en una cámara blindada. Ernetti desafió al Papa con la publicación de la famosa entrevista de 1972. Fue una forma de oponerse a la incautación de su invento. En el libro, afirma que en 1956 el Cronovisor ya estaba listo para un momento histórico. Ernetti junto al Sumo Pontífice y al presidente de Italia, presenciaron la crucifixión de Cristo. Tras el inolvidable momento captado, fue cuando Pio 12 decretó la orden de custodiar el prodigioso invento. Brune da a conocer los nombres de los supuestos 12 científicos que desarrollaron el Cronovisor. Destacan 2 nombres muy conocidos: El del italiano Enrico Fermi, Premio Nobel de Física. Y el del alemán Wernher Von Braun, que participó en la construcción de los cohetes del Tercer Reich, las bombas V2. Tras la guerra, trabajaría para Estados Unidos y participó en el programa espacial que llevó al hombre a la luna. De nuevo, al contrastar esta información, pasa como con la estampita de Jesús. Fermi murió en 1954 en Chicago, Estados Unidos. Y no tenemos noticias de que Von Braun abandonase el territorio norteamericano para viajar a Italia. A lo mejor se perdieron en algún viaje por el tiempo.
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