EPISODE · Apr 11, 2026 · 9 MIN
Harry Price el primer y verdadero cazafantasmas
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Harry Price el primer y verdadero cazafantasmas En 1933 el periódico ABC citó a Harry Price bajo el siguiente titular: Se harán señales a Marte desde las cumbres alpinas. En la noticia se contaba que un grupo de científicos británicos había construido un faro gigantesco para enviar señales luminosas al planeta rojo. En ese momento, nuestro protagonista albergaba la esperanza de que hubiera algún rastro de vida vegetal y quizás seres inteligentes por allí. Harry murió de un infarto masivo en su casa de Pulborough. Dedicó toda su vida a desenmascarar a muchos de los espiritistas que alcanzaron la fama a principios del siglo XX. Harry se revolvía como un perro de presa contra aquellos que aseguraban haber contactado con los muertos o que protagonizaban episodios paranormales. De hecho, hoy se le apoda como el primer cazafantasmas. Esta fue su historia: Nació en Londres en 1881. En esos tiempos, ya se producían los primeros intentos de acercar las ciencias ocultas a la razón. Un hecho significativo fue el nacimiento del Ghost Club en la capital británica en 1862. Seguido del de la Sociedad Teosófica de Nueva York en 1875. O la orden hermética del amanecer dorado en 1888, etc. Es decir, que el ocultismo se alejó de las casetas de feria y pasó a formar parte de exhibiciones más notorias. Price estudió en la academia de secundaria más prestigiosa de New Cross, en el sudeste de Londres. Incluso, interpretó y dirigió una obra escrita teatral sobre un drama basado en un supuesto poltergeist. Un caso extraño que el protagonista de la obra sufría en una casa encantada de Shropshire. Harry experimentó él mismo con la telepatía o la telegrafía espacial y las calificó de fracaso. Más tarde, Harry dirigió varias excavaciones de la época romana y trabajó como vendedor para una distribuidora de papel. Hasta que le llegó su vocación definitiva. Conoció al gran Sequah, un célebre prestidigitador. En sus espectáculos, hacía aparecer objetos de su sombrero de copa, adivinaba datos personales de algunos de los presentes y hasta sacaba muelas infectadas. Las muelas, las extraía sin ocasionar dolor, mediante hipnosis. Price ya había leído la famosa novela de Sherlock Holmes, un estudio en escarlata de 1887. Y le encantaba usar el razonamiento detectivesco para desenmascarar a los farsantes. En adelante, Harry estudiaría a los que afirmaban tener poderes sobrenaturales y a los ocultistas. Sería un detective cazafantasmas a lo Sherlock Holmes. Su primer informe fue contra una viuda francesa que aseguraba que podía hablar con su marido recién fallecido. Para colmo de males, sus seguidores eran miembros de la aristocracia gala. Y pagaban buenas sumas de dinero por acudir a sus revelaciones. Harry descubrió que uno de los ‘aparecidos’ en sus shows, era un empleado doméstico de origen árabe. Harry contó con la ayuda inesperada de otro famoso ‘Harry’, tocayo suyo: Harry Houdini, el famoso escapista. En 1920 se unieron para relatar los trucos que había detrás de estos supuestos videntes iluminados. Describieron que usaban maniobras de distracción, mientras colocaban figuras de papel maché en la penumbra. Y que una famosa médium regurgitaba y escupía papeles de periódico. Simulando que un ente de ectoplasma, surgia de su boca. Los dos Harrys se unieron al Magic Circle. Una organización que estudiaba la magia. Harry Price, más animado que nunca, siguió tras la pista de otro afamado estafador: el fotógrafo que capturaba imágenes de fantasmas, William Hope. En su largo informe, Price razonó que William en realidad, sustituía las placas originales por otras preparadas. Mediante una doble exposición, lograba que apareciesen las imágenes de los supuestos espectros. Estas conclusiones sí que provocaron un gran escándalo en aquellos años. Hasta el escritor de sus novelas favoritas, Conan Doyle, le atacó públicamente. Pero nuestro detective cazafantasmas prosiguió su paso hacia su siguiente víctima: Willi Schneider. Otro falso espiritista que estafaba a familiares de soldados fallecidos en la primera guerra mundial. Los dos Harrys tuvieron en contra a otros famosos científicos y, al mismo tiempo, creyentes en lo paranormal. Desde William Crookes, al físico Max Planck, premio nobel en 1918 hasta el citado Conan Doyle, el escritor de novelas sobre el método deductivo. Éste último también llegó a afirmar que tenía la capacidad de hablar con los muertos. Doyle escribió una serie de libros relacionados con ese tema y abrió una tienda en Londres especializada en espiritismo. Harry Price continuó con su cruzada y en 1923 acusó a otros famosos embaucadores. De que movían objetos valiéndose de los pies, como pasó con Maria Silbert. En cada gran capital, se encontró con personajes similares. Hábiles charlatanes integrados en la alta sociedad que se aprovechaban de la desesperación de quienes querían contactar con sus seres queridos fallecidos. Price conoció a la joven enfermera Stella Cranshaw. Y fue con ella a varias sesiones de espiritismo. Su esperanza fue la de encontrar algún caso que no pareciera un fraude. En 1926 Price, inspirado por la joven, fundó el laboratorio nacional de investigaciones psíquicas. Esta asociación recopilaba datos sobre fenómenos paranormales en los que no se encontraba una explicación científica. El laboratorio recibió una gran cantidad de casos y donaciones para ampliar sus instalaciones y su plantilla. Durante las décadas de 1920 y 1930 Harry siguió destapando a los estafadores. Y muchos reconocieron públicamente sus métodos fraudulentos, tras ver los informes. Sin embargo, Price reconoció que presenció algunos casos que no supo explicar. Y que le dejaron profundamente impresionado. Uno de ellos fue el de la médium irlandesa Eileen Garret. El 5 de octubre de 1930 el dirigible británico R101 sufrió un grave accidente. Murieron todos los pasajeros y la tripulación. Pues bien, Garret aseguró haber contactado con el espíritu del capitán de esa nave. Y supuestamente logra recopilar una serie de datos técnicos sobre las causas de la tragedia y la ubicación exacta de los restos. La médium aseguró que todo se lo había revelado el difunto capitán desde el más allá. Price no pudo desmontar esta historia. El prestigio de nuestro cazafantasmas creció entre la comunidad científica. En 1934 la junta de estudios de psicología de la universidad de Londres constituyó un órgano no oficial para la investigación psíquica. Y alojó una extensa colección privada de casos, libros de expedientes resueltos y otras investigaciones. Price dedicó sus últimos años a escribir libros y a poner en orden los archivos. Al morir, dejó anotada la siguiente frase: Si puedo volver desde el más allá para contaros lo que hay, regresaré para comunicároslo.
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