EPISODE · Aug 10, 2024 · 6 MIN
La historia detrás del motor de aire comprimido
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
La historia detrás del motor de aire comprimido China está desarrollando unos nuevos motores de aire comprimido que pretenden revolucionar la industria de la automoción. Sin embargo, no es algo muy novedoso, si miramos al pasado. Y hacemos un repaso a la historia del motor de aire comprimido. El aire es uno de los cuatro elementos básicos de nuestra tierra. Desde antaño, atrajo a los inventores como fuente de propulsión de un vehículo. El francés Guy Negré pasó un tiempo perfeccionando su automóvil propulsado, exclusivamente, por aire comprimido. El grupo Peugeot-Citroën en 1955 usó el aire comprimido de elevada presión para manejar la suspensión, la dirección y la caja de frenos semiautomática. Y lo plasmaron en su modelo, el Citroën DS. Más tarde, el Citroën 2 CV combinó el aire comprimido con un motor tradicional. Volviendo atrás, el aire es el propulsor más antiguo a la hora de mover algo a cierta velocidad. En la China de los siglos 14 y 15 se usó el viento como fuerza propulsora en vehículos terrestres. En Europa, el holandés Simón Stevin demostró que un vehículo de cuatro ruedas podía moverse a bastante velocidad en cuanto había viento. Otros ingenieros intentaron perfeccionar el automóvil, movido por el viento, añadiendo aspas de diferentes tamaños. Para que transmitieran su fuerza a las ruedas. Otras ideas, consistieron en usar grandes cometas. El siguiente paso fue encerrar el aire en depósitos para comprimirlo. De esta forma, se aprovechaba su fuerza para la propulsión. El inglés Medhurst propuso una locomotora, acoplada a un vagón con aire comprimido en 1808. Las líneas París- Saint Germain y París Versalles, a partir de 1837, se beneficiaron de este tipo de trenes. En París, funcionaron hasta trece líneas regulares con este sistema, hasta 1903. En el año 1900, este sistema dio el salto a los autobuses. El primero circuló en 1900 y tenía una autonomía de unos 30 kilómetros. En 1893 el periodista Pierre Giffard propuso organizar la primera carrera de automóviles del mundo en 1894. Y dejó claro que se permitía cualquier tipo de tracción, menos la animal. Es decir que valía la de vapor, gas, gasolina o electricidad. Se presentaron 102 automóviles, pero solo 21 terminaron siendo aceptados. Hubo cinco modelos de vehículos que funcionaban con aire comprimido, pero fueron descalificados en favor de los de combustible con gasolina. Otro gran revuelo mediático produjo la empresa Americana Liquid Air. Su idea fue la de comercializar un automóvil propulsado por aire líquido, encerrado en un depósito a alta presión. Empezó con un gran capital detrás y saco un prototipo que llego a circular. Hasta que quebró en 1901. El aire comprimido como fuerza de propulsión atrajo a Wihelm Maybach, el creador técnico del automóvil Mercedes. En 1906 obtuvo la patente de un motor de aire comprimido. Este propulsor no necesitaba diferencial, embargue ni frenos. La máquina de aire comprimido dirige su transmisión a las ruedas traseras y puede manejarse por medio de una palanca. Al final, este modelo no tuvo mucha eficiencia y sólo se hizo un modelo de prueba. Otro ejemplo es el primer automóvil portugués, construido en 1911 por Alberto Antunes. El coche consistía en un pequeño motor de gasolina de 3 caballos para el arranque y la compresión del aire. El aire comprimido movía los pistones y el coche podía circular durante un tiempo sin necesidad de repostar. No hacía ruido al moverse, sólo al arrancar y no generaba emisiones. Su fuerza era equivalente a unos 100 caballos, según su creador. En 1915 apareció el Airmobile en Estados Unidos. Declarado como el coche más seguro, simple y fácil de conducir del mundo. Como todos, su rastro se perdió en el olvido. Llegó el turno de los modelos híbridos. En 1933 se presentó en Atlanta, un voluminoso autobús que funcionaba con un motor eléctrico y aire comprimido. El primero servía para arrancar y para darle presión al aire. Y luego, el vehículo era impulsado por el aire comprimido. El inventor español Enrique Sainz Santos Juanes presentó un motor de aire con 85 años, a principios de los años setenta. También en 2004 llegaron a la conclusión de que el sistema de aire comprimido para la propulsión había que combinarlo con otros. En la India pretendieron producirlos en serie. Hasta nuestro presente. Ahora es China la que ha presentado un sistema moderno para el almacenamiento y la compresión del aire de su innovador motor. Se aprovecha de materiales más ligeros como la fibra de carbono y tiene una tecnología que permite reutilizar el calor generado durante la compresión del aire. Veremos si estos proyectos tan eficientes, sostenibles y rompedores, llegan a buen puerto. Y no queda todo en buenas ideas o en complejas ideas, como la del coche nuclear.
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La historia detrás del motor de aire comprimido
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