EPISODE · Apr 4, 2026 · 8 MIN
Los niños que vendrán de la cigüeña de la biología artificial según Sam Altman
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Los niños que vendrán de la cigüeña de la biología artificial según Sam Altman Sam Altman es el nombre que puso el Chat GPT en tu móvil. Tuvo su primer hijo en febrero de 2025. Un niño prematuro que nació por gestación subrogada y que pasó sus primeras semanas en una incubadora. Ese momento crucial le hizo reflexionar y ahora Sam financia a un puñado de empresas que podrían ser la próxima cigüeña de la biología artificial. Altman no sólo trabaja con la inteligencia sino también con la biología artificial. Conception es una start-up de Berkeley que trabaja en crear óvulos humanos a partir de un trozo de piel del brazo. Cogen esas células, las reprograman en el laboratorio y las convierten en óvulos funcionales. Mientras que Genomic Prediction es otra empresa que permite a los progenitores seleccionar al ‘mejor embrión’ según su perfil genético. Por supuesto, a la hora de recurrir a la fecundación in vitro. La más reciente es Preventive que pretende editar directamente el ADN de embriones humanos para eliminar las enfermedades hereditarias que pueda tener, antes de nacer. En resumen, son compañías que desacoplan la reproducción humana del cuerpo. Preventive trató de trabajar en secreto y presentar a un bebé, genéticamente modificado, para sorprender a la comunidad científica. Antes de que pusieran el grito en el cielo. Sin embargo, modificar embriones para crear bebés está prohibido tanto en Estados Unidos como en la mayoría de los países occidentales. Por eso Preventive hace sus pruebas en los Emiratos Árabes Unidos, donde la regulación es más flexible. Muchos les critican porque piensan que su objetivo es el de fabricar: bebés a la carta. La convergencia de tecnologías permite estos asombrosos avances. Intentan que la reproducción deje de ser algo entre dos personas con su sexo y embarazo. Para que pase a convertirse en un proceso de laboratorio, con un menú para elegir: Color de ojos, riesgo de enfermedades o cociente intelectual. Quieren romper con el paradigma de toda la vida, un óvulo y un espermatozoide para que nazca un bebé. Ahora conozcamos algunas de estas revolucionarias técnicas que están ayudando a conseguirlo. Una es la gametogénesis in vitro o IVG, por sus siglas en inglés. Consiste en tomar una célula cualquiera de tu cuerpo. Mediante una serie de manipulaciones en el laboratorio logran que ‘retroceda’ a su estado de célula madre. Un tipo de célula polivalente que puede transformarse en cualquier tipo de tejido. A partir de esa célula madre, la vuelven a especializar, hasta convertirla o bien en un óvulo o en un espermatozoide. Es decir, crean gametos artificiales sin ovarios ni testículos. Por ejemplo: la empresa Conception Bio, situada en San Francisco, trabaja en una tecnología donde no hacen falta los óvulos humanos para la reproducción. A priori, pueden convertir cualquier célula del cuerpo en un óvulo. El gran paso se produjo en el 2023. Cuando el equipo del profesor Katsuhiko Hayashi, de la universidad de Osaka, logró crear ratones a partir de dos padres machos. Y en septiembre de 2025 tuvo lugar el siguiente salto. Crear óvulos humanos a partir de células de piel adulta. Eso sí, todavía son óvulos imperfectos, con anomalías genéticas que impiden su uso clínico. Pero la prueba de concepto está en marcha. Si perfeccionan la técnica no habrá barreras reproductivas. Una mujer de 60 años podría tener hijos biológicos propios. Al igual que una pareja de dos hombres. Podrían encargar un hijo genéticamente emparentado con ambos. Y estas start-ups generarían cientos de embriones a partir de unas pocas células de la piel. Seleccionando a la que tenga el mejor perfil genético y descartando al resto. El momento clave del proceso es el de la implantación. Cuando el embrión, con apenas 6 días de vida y unas 200 células, tiene que anclarse a la pared del útero y comenzar a desarrollarse. El 70 por ciento de las transferencias de embriones no terminan bien. De hecho, un científico chino editó en el 2018 a los primeros embriones: a tres niñas que viven en algún lugar. Y fue a la cárcel por ello. Al cumplir su condena, lejos de arrepentirse, ahora negocia con científicos sudafricanos. A principios de año, dos equipos de investigación independientes: uno chino y el otro británico, publicaron unos resultados en la revista Cell. Y sacudieron el campo de la medicina reproductiva. Habían logrado implantar embriones humanos en un revestimiento uterino artificial, cultivado en laboratorio, a partir de células madre. En pocas palabras, crearon un útero en miniatura, dentro de una placa de Petri. Y filmaron, por primera vez, como un embrión humano se ancla a la pared uterina. Estos avances han hecho que el marco legal de algunos países se quede obsoleto. En España, la ley de reproducción asistida prohíbe la clonación pero no dice nada de los gametos artificiales o los organoides uterinos. En la Unión Europea, el convenio de Oviedo de 1997 prohíbe modificar el genoma cuando eso afecte a la descendencia. Pero estas empresas buscan los países con la jurisdicción más favorable, que les permita evadir los controles. China, para los embriones. Japón para los gametos artificiales. Emiratos Árabes para la edición genética. Y Sudáfrica para todo. Al final, es en Pekín donde se ha dado el paso más audaz. Creando minúsculos organoides uterinos sobre un chip, del tamaño de un sello de correos. Los fabricaron a partir de células de mujeres con problemas de fertilidad. Hicieron una réplica de su útero, con sus defectos incluidos. Identificaron lo que impedía su implantación. Y probaron al azar con más de mil sustancias farmacéuticas sobre esos organoides. En definitiva, que esos chips uterinos sirven para probar medicamentos contra la fertilidad a escala industrial. Otro progreso importante se ha dado en lo que llaman: la creación de un horno artificial para la reproducción. Un equipo de Cambridge, dirigido por el biólogo Peter Rugg-Gunn consiguió crear un útero en miniatura. En una placa de Petri, listo para experimentar. El objetivo es el de salvar la vida a los bebés extremadamente prematuros, los que nacen entre las semanas 22 y 24. Pero esta nueva tecnología no viene con un manual de instrucciones morales. Si un útero artificial puede sostener a un feto prematuro, ¿por qué no a uno desde el principio? Es lo que los expertos denominan: ectogénesis completa. Una gestación íntegra, fuera del cuerpo. Pasar de la fecundación al parto. En síntesis, dentro de poco, alguien donará muestras de su piel. De esas células obtendrán óvulos y espermatozoides artificiales. Los fecundarán en un laboratorio. Los embriones resultantes se analizarán genéticamente, para elegir al mejor perfil. Corregirán los genes problemáticos e implantarán el embrión elegido en un útero artificial. Allí se desarrollará durante 9 meses. Y el resultado será un bebé humano sano, optimizado, sin un padre o madre, en el sentido biológico tradicional. Las empresas financiadas por Altman trabajan ya a toda máquina para que lo veamos dentro de unos años.
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