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Permanecer
by Permanecer
Permanecer es un podcast con un mensaje de ánimo, esperanza y guía para el diario vivir fundamentado en la siempre fiel palabra de Dios. En estos tiempos donde el caos se desata tanto en nuestro exterior y mucho más en nuestro interior es necesario dar a conocer a la persona de Jesús y la obra terminada que trae paz, fortaleza y no solamente nos ayuda a nosotros mismos, sino que nos capacita para ayudar a otros. En este espacio aprenderemos, creceremos de forma integral en nuestra fe.
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Día 105 - Mandamiento 15 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Quita la Paja! Uno de los mayores desafíos en nuestras relaciones humanas es la tendencia a juzgar y corregir a los demás sin antes examinar y abordar nuestras propias faltas. Jesús nos enseñó en Mateo 7:5 que primero debemos quitar la viga de nuestro ojo para poder ver claramente y así ayudar a nuestro hermano con la paja en su ojo. Este artículo explora cómo aplicar esta enseñanza con humildad y amor genuino, para crear relaciones más saludables y espirituales. Cuando observamos faltas en otros, nuestras reacciones pueden caer en tres categorías comunes pero problemáticas: A menudo, creemos que debemos señalar directamente las faltas de los demás. Este método usualmente provoca una reacción de furia e indignación, llevando a la persona a pensar: “¿Quién se cree que es para corregirme?”. Otra táctica es comentar a un amigo sobre las faltas de alguien, sugiriéndole que sea él quien hable con la persona afectada. Esto generalmente resulta en ofensas, tanto hacia el mensajero como hacia el que originó el chisme. Algunas veces optamos por no decir nada y simplemente juzgar en nuestros corazones. Estas actitudes se revelan eventualmente en nuestras palabras y acciones, causando que la persona juzgada sienta nuestro rechazo y espíritu crítico. Jesús nos enseña que debemos abordar las faltas de los demás con humildad y amor. Esto implica varios pasos importantes: Antes de intentar corregir a otros, debemos primero identificar y trabajar en nuestras propias fallas. Como dice en Mateo 7:5: "Hipócrita, primero quita la viga de tu propio ojo; entonces verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo." (Mateo 7:5, NTV). Cuando nos acercamos a otros, es esencial hacerlo con un espíritu de amor y humildad. Debemos comunicar aceptación y comprensión, haciendo preguntas apropiadas y esperando el momento adecuado para abordar el tema. Proverbios nos recuerda: "Antes de la destrucción, el corazón del hombre es altivo, pero la humildad precede al honor." (Proverbios 18:12, NTV). Una de las formas más efectivas de ayudar a otros es compartir nuestras propias luchas y cómo hemos superado nuestras faltas. Al humillarnos y explicar los pasos que tomamos, otros se sentirán más cómodos pidiéndonos ayuda. En una conferencia con más de 500 hombres, un hombre llamado Paúl Speed compartió su experiencia de conquistar la lascivia. Inicialmente, ningún hombre se acercó a pedir ayuda. Sin embargo, en otra conferencia, donde Paúl y su esposa compartieron su historia públicamente, varios hombres y parejas se acercaron, buscando consejo. Esto muestra cómo la humildad y la transparencia pueden inspirar a otros a buscar ayuda y transformación. Es crucial que los líderes de familia demuestren humildad y transparencia. Al escribir en un diario sobre cómo hemos juzgado a otros y cómo hemos superado nuestras propias faltas, dejamos un legado valioso para nuestros hijos. Ellos aprenderán a seguir nuestros pasos y glorificarán a Dios por nuestra humildad y obediencia. Recordemos que el objetivo de "quitar la paja" no es criticar, sino ayudar a nuestros hermanos con amor y humildad. Al hacerlo, no solo mejoramos nuestras relaciones, sino que también glorificamos a Dios y fortalecemos nuestra propia espiritualidad. Así que, ¡comencemos hoy a quitar la paja de los ojos de los demás, pero primero asegurémonos de haber quitado la viga de los nuestros!
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Día 104 - Mandamiento 15 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Comienza un Cambio! En nuestras relaciones, especialmente en el matrimonio, es fácil caer en la trampa de juzgar y condenar a nuestros seres queridos por sus errores y pecados. Sin embargo, la verdadera transformación comienza cuando dejamos de centrarnos en los fallos ajenos y comenzamos a examinar nuestro propio corazón. Este artículo explora cómo podemos iniciar un cambio en nuestras vidas, abandonando el juicio y adoptando una actitud de perdón y compasión, basándonos en principios bíblicos. En una ocasión, me encontré con una pareja en crisis. La esposa, visiblemente enojada, expresó su desprecio hacia su esposo. Él le había confesado haber luchado con la lascivia en el pasado, lo que desencadenó en ella una profunda ira. A pesar de que su dolor era comprensible, su reacción no dejaba espacio para la comprensión de la debilidad humana y la realidad de que todos somos propensos a pecar. La Biblia nos recuerda la naturaleza engañosa y perversa de nuestro corazón: "El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?" (Jeremías 17:9, NTV). Además, Pablo nos dice: "No hay un solo justo, ni siquiera uno" (Romanos 3:10, NTV). Todos estamos marcados por el pecado y necesitamos la gracia y el perdón de Dios. Mientras escuchaba la historia de esta pareja, recordé la parábola de Jesús en Mateo 18. Un rey perdona una deuda enorme a uno de sus siervos, una deuda que equivalía al salario de 15 a 20 años. Sin embargo, este siervo, al salir, encontró a un consiervo que le debía una cantidad insignificante en comparación, y exigió que le pagara. Cuando el consiervo no pudo pagar, el siervo ingrato lo echó a la cárcel. Esta parábola ilustra cómo nuestra falta de perdón revela una falta de apreciación por la gran misericordia que Dios nos ha mostrado. Le dije a la esposa: "En tu mente, el pecado de lascivia de tu esposo es más grande que tu amargura y falta de perdón". Expliqué que nunca podría perdonar a su esposo hasta que reconociera la magnitud de sus propios pecados ante Dios y la gran misericordia que Él le ha mostrado. Jesús fue herido por nuestras transgresiones y sufrió por nuestros pecados: "Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros pudiéramos estar en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados" (Isaías 53:5, NTV). El juzgar a los demás es el resultado de minimizar la seriedad de nuestros propios pecados y magnificar los pecados de los demás. La verdadera reforma comienza cuando comprendemos la horrenda maldad de nuestros pecados ante un Dios santo y justo. Como lo expresó el profeta Daniel: "Hemos pecado y cometido iniquidad, hemos actuado con perversidad y nos hemos rebelado, apartándonos de tus mandamientos y normas... ¡Señor, escúchanos! ¡Señor, perdónanos! ¡Señor, préstanos atención y actúa! ¡Por amor a ti mismo, Dios mío, no demores la respuesta!" (Daniel 9:5, 19, NTV). La próxima vez que tengamos dificultad en perdonarnos los unos a los otros, recordemos la increíble deuda del pecado que se nos ha perdonado. Al enfocarnos en la misericordia de Dios y en el sacrificio de Jesús, podemos encontrar la fuerza para perdonar y comenzar un cambio en nuestras vidas. Perdonar no es fácil, pero es esencial para nuestras relaciones y nuestro crecimiento espiritual. Al dejar de juzgar y adoptar una actitud de compasión y perdón, reflejamos el amor de Dios en nuestras vidas. Así que, ¡comienza un cambio hoy! Examina tu corazón, reconoce tus propios pecados y permite que la gracia y misericordia de Dios transformen tus relaciones.
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Día 103 - Mandamiento 15 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Mira con Ojos de Compasión! En nuestra vida cotidiana, a menudo juzgamos las acciones y actitudes de los demás sin considerar el contexto o las circunstancias que los rodean. A veces, nuestras expectativas no cumplidas y nuestras propias experiencias nos llevan a juzgar con dureza. Este artículo explora cómo podemos aprender a mirar con ojos de compasión, siguiendo el ejemplo de Jesús y aplicando principios bíblicos a nuestras relaciones. Sara, una mujer recién casada, comenzó un nuevo empleo. Con una sonrisa amable, saludó a sus nuevos compañeros de trabajo, quienes, con cinismo, cuestionaron su alegría. “Me acabo de casar con el hombre más maravilloso”, respondió ella. Sin embargo, sus compañeras, con tonos sarcásticos, le dijeron: “sólo espérate, y verás que todos los hombres son iguales, te va a decepcionar”. Muchos de los juicios que emitimos sobre los demás provienen de nuestras propias experiencias y expectativas no cumplidas. En el caso de Sara, sus compañeros de trabajo proyectaron sus decepciones personales sobre su nueva felicidad. Los compañeros de Sara la retaron a que su esposo olvidaría su aniversario de bodas. Confiada en el amor de su esposo Jeff, ella preparó una cena especial. Sin embargo, cuando Jeff llamó para decir que llegaría tarde por trabajo, Sara quedó devastada. La amarga decepción se intensificó al recordar las burlas que recibiría al día siguiente. Jeff, al regresar a casa, trató de justificar su olvido diciendo: “Tú sabes lo importante que es mi trabajo, lo celebraremos en otra ocasión”. Para Sara, esto no mitigó su dolor. Ella comenzó a pasar más tiempo en el trabajo y a quejarse de las pequeñas faltas de su esposo. Jeff, a su vez, la acusó de ser criticona, ignorando que él había iniciado los problemas en su relación. En el Sermón del Monte, Jesús nos enseña sobre el juicio: “No juzguen a los demás, y no serán juzgados. Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes. ¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo, cuando tú tienes un tronco en el tuyo? ¿Cómo puedes pensar en decirle a tu amigo: ‘Déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo’, cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo, después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo.” (Mateo 7:1-5, NTV). Este pasaje nos recuerda la importancia de examinar nuestras propias fallas antes de juzgar a los demás. Jeff consideraba sus ofensas como pequeñas pajas, mientras que Sara las veía como grandes vigas. Mirar con ojos de compasión significa ver más allá de las acciones externas y entender el corazón de la persona. En 1 Samuel 16:7, se nos dice: “El SEÑOR no ve las cosas de la manera que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón.” (NTV). Cuando juzgamos a los demás, debemos recordar que solo Dios conoce completamente el corazón de una persona. Nuestra tarea es mostrar compasión y comprensión, no juicio. Reflexiona sobre tus propias fallas: Antes de juzgar a alguien más, reflexiona sobre tus propias imperfecciones y cómo te gustaría ser tratado. Practica la empatía: Intenta entender la situación desde la perspectiva de la otra persona. ¿Qué experiencias pueden haber influido en sus acciones? Ora por sabiduría: Pide a Dios que te dé sabiduría y discernimiento para ver más allá de las apariencias y entender el corazón de las personas. Actúa con amor: En lugar de emitir juicios, ofrece apoyo y comprensión. Esto puede ser a través de una palabra amable, una acción de ayuda o simplemente escuchando con atención. La próxima vez que te sientas tentado a juzgar a alguien, recuerda mirar con ojos de compasión. Siguiendo el ejemplo de Jesús y aplicando los principios bíblicos, podemos transformar nuestras relaciones y ser instrumentos del amor y la gracia de Dios en la vida de los demás.
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Día 102 - Mandamiento 15 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Conquista el Espíritu de Juicio! En nuestra vida cristiana, a menudo nos encontramos en situaciones donde es tentador juzgar a los demás. Sin embargo, la Biblia nos instruye a tratar a nuestros hermanos con amor y compasión, mirando más allá de las apariencias para entender sus corazones. Este artículo explora cómo podemos conquistar el espíritu de juicio y reemplazarlo con un espíritu de discernimiento y amor genuino. Un error común entre aquellos que tratan de ayudar a los demás es emplear autoridad personal en lugar de autoridad posicional. La autoridad personal demanda: "Tienes que seguir mis reglas". Por otro lado, la autoridad posicional apela: "Tienes que seguir las reglas de Dios". Esta distinción es crucial para evitar el juicio y promover una verdadera ayuda espiritual. El sheriff Ray Nash ha enseñado cómo la "autoridad personal" a menudo conduce al abuso judicial. Cuando un policía cree que alguien está violando "sus" reglas, olvida que su autoridad está limitada a aplicar las leyes de aquellos a quienes representa. De manera similar, cuando usamos nuestra autoridad personal en lugar de la autoridad de Dios, caemos en el juicio injusto. Santiago advierte sobre los peligros de juzgar a los demás desde una posición de autoridad personal: “Hermanos, no murmuren unos de otros. Si te dedicas a criticar y a juzgar a otros, entonces criticas y juzgas la ley de Dios. Pero tu trabajo no es decidir si la ley es correcta o no. Tu trabajo es obedecer la ley. Solo Dios, quien dio la ley, es el Juez. Solo él tiene el poder para salvar o destruir. Así que, ¿qué derecho tienes tú para juzgar a tu prójimo?” (Santiago 4:11-12, NTV). Este pasaje nos recuerda que cuando juzgamos a otros, usurpamos la autoridad de Dios y lo hacemos de una manera personal e injusta. Cuando vemos a alguien cuya apariencia no es decorosa, nuestra primera reacción podría ser querer que cambien su estilo de ropa. Sin embargo, la verdadera preocupación debe ser la condición de su corazón delante de Dios. Como se nos recuerda en 1 Samuel 16:7: “El SEÑOR no ve las cosas de la manera que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón.” (NTV). Para conquistar un espíritu de crítica y juicio, debemos aprender a ver el corazón como lo hace Dios. Esto requiere entrenamiento y un cambio de perspectiva. Jesús siempre miró más allá de las apariencias para ver las necesidades reales de las personas. En Juan 8:7, cuando los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, Jesús respondió: “Muy bien, pero el que nunca haya pecado, que tire la primera piedra.” (NTV). En lugar de juzgar a la mujer, Jesús señaló la hipocresía de los acusadores y mostró misericordia y compasión. Para vencer el espíritu de juicio, debemos pedir a Dios que nos ayude a ver las necesidades reales de las personas y mostrarles Su amor genuino. Al enfocarnos en la condición del corazón en lugar de las apariencias externas, podremos ser verdaderos instrumentos de su gracia y misericordia. Señor, ayúdame a ver a las personas como Tú las ves. Dame la sabiduría y la compasión para mirar más allá de las apariencias y entender las verdaderas necesidades del corazón. Ayúdame a actuar con amor genuino y a utilizar Tu autoridad, no la mía, para guiar y ayudar a otros. Amén. Conquistar el espíritu de juicio es fundamental para vivir una vida cristiana que refleje el amor y la gracia de Dios. Al enfocarnos en la condición del corazón y no en las apariencias, y al usar la autoridad posicional de Dios en lugar de nuestra autoridad personal, podemos ser verdaderos instrumentos de Su paz y amor en el mundo.
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Día 101 - Mandamiento 15 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Convierte el Juicio en un Espejo! Cuando era niño, un día entré a la cocina y encontré a una de mis hermanas mayores comiéndose una galleta. Exclamé: “¡Sabes que esas galletas son para el postre de esta noche!”. Ella me miró con sorpresa y culpabilidad. Esto me produjo una gran satisfacción porque, usualmente, era ella quien me encontraba haciendo algo malo. Observando la escena, noté que también se había servido un vaso de leche y le dije: “Esa es tu segunda galleta, ¿verdad?”. Con sorpresa, ella preguntó: “¿Cómo lo sabes?”. Respondí: “Porque con la primera galleta te dio sed”. Ella se maravilló de la sabiduría de su hermano pequeño, pero no había nada de qué maravillarse: ¡yo sabía lo que había hecho porque yo mismo lo había hecho el día anterior! Este incidente me enseñó una lección valiosa sobre el juicio: tenemos una habilidad sorprendente para detectar y reaccionar a las faltas de los demás, muchas de las cuales no hemos corregido en nosotros mismos. Pablo afirma esta realidad en Romanos 2:1-3: “Tú, que condenas a los demás, ¡no tienes ninguna excusa! Porque cuando juzgas a otros, y después haces cosas iguales, te condenas a ti mismo. Y sabemos que Dios, en su justicia, castigará a todos los que hacen tales cosas. ¿Piensas que Dios dejará de juzgarte a ti solo porque juzgas a otros y haces lo mismo que ellos?” (NTV). Pablo se refiere a pecados terribles como la injusticia, fornicación, perversidad, avaricia y otros, que enumera en Romanos 1:29-31. Nos recuerda que, a menudo, juzgamos en otros los mismos pecados de los cuales somos culpables. Santiago nos advierte sobre la importancia de mirarnos en el espejo de la Palabra de Dios y corregir nuestras faltas: “Porque si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo. Te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas de cómo eres. Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre, y la pones en práctica sin olvidar lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.” (Santiago 1:23-25, NTV). Cuando nos tentemos a juzgar a otros, debemos primero examinar nuestro propio corazón. Nuestra capacidad de detectar ciertas faltas en los demás a menudo revela áreas en nuestras vidas que también necesitan corrección. El sistema reticular activado en nuestro cerebro determina lo que capta nuestra atención. Cuando era adolescente, no podía identificar las diferentes marcas de carros hasta que decidí comprar un Plymouth. De repente, notaba cada Plymouth en la calle. De manera similar, cuando somos culpables de una acción, nuestra sensibilidad a esa acción en otros aumenta. Por ejemplo, David reaccionó severamente al juzgar a un hombre que había robado una oveja porque él mismo había cometido un pecado de similar naturaleza (2 Samuel 12:1-7). Esto nos enseña que, antes de juzgar, debemos usar el espejo de la Palabra de Dios para reflejar nuestras propias faltas. El juicio hacia otros debe ser transformado en una oportunidad para la sanidad personal. La próxima vez que seamos tentados a juzgar a alguien, saquemos el espejo de la Palabra de Dios y observemos nuestro propio reflejo. Esto nos ayudará a identificar y corregir nuestras faltas, y nos permitirá actuar con gracia y compasión hacia los demás. Como Jesús enseñó en Mateo 7:5: “¡Hipócrita! Primero quita la viga de tu propio ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo.” (NTV). Al convertir el juicio en un espejo, no solo evitamos la hipocresía, sino que también crecemos en humildad y amor, reflejando mejor el carácter de Cristo en nuestras vidas. ¡Propongámonos convertir el juicio en un espejo y permitir que la Palabra de Dios transforme nuestras vidas para que podamos ayudar a otros con amor y verdad!
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Día 100 - Mandamiento 15 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé Cirujano, No un Juez! En el camino de la fe cristiana, a menudo nos encontramos en situaciones donde es tentador juzgar a los demás. Sin embargo, la Biblia nos enseña a tomar un enfoque diferente, uno que promueve la sanidad en lugar de la condenación. Este principio se encuentra claramente en Mateo 7:5, donde Jesús dice: "¡Hipócrita! Primero quita la viga de tu propio ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo." (NTV) En este versículo, se nos instruye a no juzgar, sino a hacer "cirugía" espiritual. Quitar la paja del ojo de otra persona debe ser motivado por el deseo de su sanidad y bienestar. Pero para hacerlo efectivamente, primero debemos examinar y corregir nuestras propias fallas. Este proceso no solo nos prepara para ayudar a otros, sino que también nos humilla y nos acerca a Dios. Un juez determina la culpabilidad y aplica las consecuencias de la ley. En cambio, un cirujano se enfoca en curar, en restaurar la salud del paciente. De manera similar, cuando corregimos a otros, nuestro objetivo debe ser su sanidad espiritual, no su condenación. El comentarista bíblico Matthew Henry lo explica de esta manera: “Nosotros debemos juzgarnos a nosotros mismos, juzgar nuestras acciones personales, pero no debemos juzgar a nuestro hermano. No debemos sentarnos en el asiento del juez, hacer que nuestra palabra sea ley para todos… no debemos hablar mal de [nuestro hermano] (Santiago 4:11); no debemos despreciarlo, ni menospreciarlo (Romanos 14:10); no debemos juzgar con apresuramiento, ni dictar juicio en contra de nuestro hermano sin tener una base…” Henry enfatiza que debemos ser cautelosos al juzgar a otros porque nuestra percepción puede estar distorsionada por nuestras propias imperfecciones y parcialidades. En lugar de juzgar, debemos aconsejar y ayudar, buscando siempre el bienestar de nuestro hermano en la fe. El bisturí del cirujano trae sanidad, pero la espada de la lengua que juzga puede traer destrucción y muerte. Las palabras tienen un poder tremendo, y como cristianos, debemos usarlas para edificar y no para derribar. David Brainerd, un joven estudiante de la Universidad de Yale, fue expulsado por hacer un comentario apresurado y negativo sobre uno de sus maestros. Este incidente le enseñó una valiosa lección sobre el poder destructivo del juicio y la crítica. Más tarde, Brainerd se humilló, pidió disculpas y se convirtió en un poderoso instrumento de Dios para la sanidad espiritual de muchos nativos americanos. Su historia nos recuerda la importancia de la humildad y la gracia en nuestro trato con los demás. Propongámonos ahora ser cirujanos expertos, cuyas palabras y acciones traigan sanidad, en lugar de convertirnos en jueces de los demás. Al seguir el ejemplo de Jesús y aplicar sus enseñanzas, no solo ayudaremos a otros a ver con claridad, sino que también experimentaremos una relación más profunda y gozosa con Dios.
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Día 98 - Mandamiento 14 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Espera resultados poderosos! Lo “impensable” ocurrió sólo una vez en más de 40 años de estar presentando el Seminario de Principios Básicos de la Vida. Había más de 8000 personas reunidas en el Centro Cívico de St. Paul. Justo antes de abrir la primera sesión, nos juntamos tres del equipo para un tiempo de oración. Después de que oré, Dios me recordó que me había olvidado de pedirle que atara a Satanás para que no causara distracción o interrupción. ¡Deseé que los demás que oraron hubieran cubierto esa área importante, pero ninguno lo hizo! Terminamos de orar y me dirigí a la plataforma para comenzar a enseñar. Como 20 minutos después, escuché pasos detrás de mí, era un oficial del Centro Cívico, quien me pidió el micrófono y anunció que todos debían evacuar el lugar porque habían recibido una amenaza de bomba. ¿Había alguna conexión? Aquellos que niegan la realidad de Satanás, son como los que van en canoas y niegan las corrientes de agua que los está llevando hacia una cascada. Los bebés lloraban, los perros ladraban y las mujeres interrumpían hablando cuando el misionero Otto Koning llegó para predicar el evangelio a los nativos de Papúa y Nueva Guinea. El misionero comprendió que se había olvidado de atar a Satanás, y le pidió al jefe de la tribu que mantuviera a los oyentes reunidos, mientras salía por unos momentos. El misionero se dirigió a la orilla de la jungla y le ordenó a Satanás que saliera, declarando varias Escrituras que se aplicaban a la situación que estaba enfrentando. Conforme Otto ejercía su autoridad del reino, y por su posición en Cristo, escuchó cómo el escándalo de las personas comenzó a disminuir. ¿Qué hizo la diferencia? Satanás fue deshabilitado por la autoridad del reino. Muchas veces el misionero Otto descubrió que cuando ejercía la autoridad del reino, muchos de aquellos nativos que no respondían al mensaje del evangelio, venían y le decían: “Ahora te escuchamos” y nos gustaría “tomar la mano de Jesús”, en respuesta al mensaje de salvación. El mundo no se impresiona con un Dios inefectivo, pero le temerá cuando contemple Su poder. Uno de los reportes más poderosos que puedes anotar en tu diario es la manera en que estás empleando la autoridad del reino y sus resultados. Si a Satanás no se le presenta oposición, tendrá libertad de operar su agenda destructiva. Seguirá cegando los ojos de los incrédulos para que no miren la luz gloriosa del evangelio de Jesucristo (ver 2 Corintios 4:4). Satanás endurecerá el corazón tanto de incrédulos como de creyentes (ver Juan 12:40). Él engañará con mentiras y medias verdades. Aparecerá como ángel de luz para engañar, si fuera posible, aun a los escogidos de Dios (ver 2 Corintios 11:14). Hará todo lo posible por destruir a los creyentes y disminuir su efectividad y así detener la obra de Dios. Debemos comprender que estamos en una batalla mortal con un enemigo acérrimo que ya fue conquistado, hemos de aprender a resistirlo con la autoridad del reino para que huya de nosotros (ver Santiago 4:7). Sobre esta base, vamos exhortémonos los unos a los otros a buscar primeramente el reino de Dios y caminar de una manera digna de Dios, quien nos llamó a su reino y gloria (ver 1 Tesalonicenses 2:12).
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Día 97 - Mandamiento 14 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Busca las cosas del reino! Durante muchos años, cuando leía Colosenses 3, siempre me preguntaba a qué se refería exactamente cuando dice “las cosas de arriba”, las cuales hemos de buscar: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:1-3). Decidí hacer una lista de las cosas que yo sabía iban a estar en el cielo, para de esta manera poner mis afectos en ellas. Mi lista incluía los nombres de las personas que había guiado a Cristo, los tesoros que hacemos para el Señor, y las coronas que un día recibiremos si somos fieles hasta la muerte. Luego me di cuenta de un elemento importante que había pasado por alto: el trono en el cielo donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Es en el trono de Dios donde se ejercita autoridad y se logra una vida de victoria. Uno de los propósitos principales de buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia, es que a través de la autoridad del reino nosotros podamos deshabilitar a Satanás y así establecer la obra de Dios. Por muchos años, yo he seguido el ejemplo del arcángel Miguel al pedir a Dios que reprenda a Satanás en el nombre y por la sangre de Jesucristo (ver Judas 9). Esto ha sido muy efectivo, sin embargo, la Escritura nos enseña que en Cristo, nosotros estamos sentados en lugares celestiales sobre todo principado y autoridad (ver Efesios 1:19-22; 2:6). Basados en esta posición en Cristo, podemos nosotros luchar contra enemigos espirituales (ver Efesios 6:12). Ante el trono de Dios, buscamos deshabilitar la influencia de Satanás en una situación dada. Podemos lograr esto al seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesús. Tres veces fue tentado por Satanás, y las tres veces el Señor respondió citando la Escritura para deshabilitar cada tentación (ver Mateo 4:3-10). Satanás no tiene ninguna defensa delante de la espada de la Palabra de Dios, y tiene que huir. Esta arma es “…la espada del espíritu, que es la palabra [rhema] de Dios” (Efesios 6:17). Satanás podrá acusar a los escogidos delante del trono, pero Jesús es nuestro abogado y nuestro protector (ver Job 1:6-11; 1 Juan 2:1-2; Apocalipsis 12:9-10). Al emplear Escrituras relacionadas a una situación, podemos deshabilitar a Satanás y hacer el trabajo de Dios sin que sea estorbado. Una joven cristiana de 19 años fue engañada por Satanás. Rechazó todo lo que había aprendido de Dios y buscó los placeres del mundo. Para esto, parecía que no había consejo u oración que la hiciera entrar en razón. Un día, su madre leyó acerca del poder de la vida del reino (1) y aplicó lo que había aprendido acerca de la autoridad del reino. Se metió delante del trono de Dios y le pidió al Señor que bendijera a su hija con justicia y con pureza de corazón. Luego, resistió al diablo con las Escrituras reclamando que los hijos son herencia de Jehová y que son dedicados a Dios para santidad (ver Salmos 127:3; Romanos 12:1). Al mismo tiempo en que esta madre intercedía ante el trono de Dios con autoridad del reino, su hija comprendió que ni ella, ni ninguno de sus amigos eran felices a no ser que estuvieran embriagados, y decidió rechazar ese estilo de vida destructivo. Dos semanas después, regresó al Señor con lágrimas de arrepentimiento y rindió su vida a Dios. La autoridad del reino es un arma poderosa en contra de Satanás, y vale la pena que nosotros nos esforcemos a buscarla y aprender a usarla.
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Día 96 - Mandamiento 14 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Haz una inspecció n del reinó! Cada reino tiene su territorio de jurisdicción. En el reino futuro de Cristo, Él ejercitará su autoridad sobre todas las naciones de la tierra; pero en su reino presente, Él quiere tener jurisdicción en todas las áreas de nuestro corazón. Estaríamos buscando el reino de Cristo en vano, si no lo buscáramos con todo nuestro corazón, alma, mente y todas nuestras fuerzas. La Escritura claramente nos enseña esto: “…y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13). Muchos creyentes piensan que están cumpliendo con este requisito, pero en realidad fallan en pasar las pruebas que Dios emplea para confirmar Su señorío. Estas pruebas están escritas en un pequeño libro, que se me regaló cuando era adolescente, titulado: “Mi corazón—hogar de Cristo” (1). El autor emplea la ilustración de una casa para simbolizar los compartimentos de nuestros corazones y sugiere que hagamos una inspección detallada de cada cuarto. El cuarto de recreación simboliza los tipos de amigos que tenemos y las actividades en las que escogemos participar. El estudio o biblioteca representa los tipos de libros, revistas y otros temas que traemos a nuestras mentes. El comedor revela los apetitos y nuestros deseos. La recámara descubre el nivel de nuestra pureza moral. Los clósets indican aquellos pecados escondidos sin confesar que estamos guardando. Podemos poner un letrero en nuestros corazones diciendo: “Dios es cabeza de este hogar”, pero, ¿Tiene la llave y el control de todos los cuartos? Nosotros debemos comprender que Dios quiere ser el Señor de todas las áreas de nuestra vida. Muchos cristianos cantan la expresión “Cristo es Señor de todo” pero en la práctica ellos reservan el derecho de escoger en las áreas de la vestimenta, películas, televisión, cómo emplear su tiempo, qué amigos tener y qué clase de música escuchar. Sin embargo, Dios quiere que le honremos en todas las áreas de nuestra vida, y que basemos nuestras decisiones en Su palabra. Para el cristiano no debería haber división entre lo sagrado y las partes seculares de su vida, sino que hemos de honrar a Dios en todas las áreas. Cuando era adolescente, uno de mis primeros trabajos fue el de empacador en un supermercado. No había trabajado ahí muchos días cuando el dueño decidió tocar un cierto tipo de música. Por las medidas modernas, esa música hubiera parecido suave, pero entre más la escuchaba, más descubría que no era el tipo de música que Dios quería que yo permitiera llegar a mi mente. Hice una apelación con el dueño, pero me aseguró que no iba a cambiar la música; así que, mejor decidí renunciar al trabajo que dañar mi espíritu. Dios honró mi decisión no solo dándome un mejor empleo, sino que aumentó la sensibilidad de mi espíritu al Espíritu Santo. Esto me ayudó en gran manera para discernir las decisiones futuras en el Señor. Yo te animo a que hagas una “inspección total de tu casa” y te asegures de que Dios está en control de cada “cuarto” que hay en tu corazón y en tu vida.
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Día 95 - Mandamiento 14 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Aprende la ley del reino! Cada nación civilizada tiene un sistema de leyes. Las leyes son necesarias para establecer y mantener el orden civil. Las leyes sabias proveen libertad y dirección a sus ciudadanos para la prosperidad. La “ley del reino” revela la sabiduría de Dios para hacer saludables, prósperos y exitosos a cada uno de los ciudadanos. Es fácil considerar las leyes de Dios como arbitrarias y restrictivas; esa es la manera en que Satanás quiere que las consideremos. Satanás engañó a Eva al sugerirle que Dios estaba ocultando algo bueno a ella y a Adán al no permitirles comer del árbol de la ciencia del bien y del mal (ver Génesis 3). La razón por la cual Dios establece leyes, es proteger a aquellos a quienes Él ama, y demostrar al mundo su amor, poder y sabiduría a través de nuestras vidas. Dios dio a Adán y a Eva mandamientos específicos con este propósito. Dios también escogió a la nación de Israel para demostrar al mundo el sistema de leyes más sabio que jamás haya conocido. Así también ha dado las “leyes del reino” a todos los discípulos de Jesucristo. Muchas de las leyes que Dios les dio a los hijos de Israel describen acciones externas, pero las “leyes del reino” expresadas en los mandamientos de Jesucristo, se enfocan en los motivos internos. Mientras más control interno tengan los ciudadanos de un reino, menos leyes necesitan para el control externo. Las leyes del reino de Dios no solamente son vitales para una vida piadosa, sino también para expandir el reino de Dios en todas las naciones. Se nos ha ordenado ir a todas las naciones y hacer discípulos “…enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” (Mateo 28:20). Cuando al fin comprendí la importancia de los mandamientos de Cristo, hice una lista de ellos a partir de las enseñanzas de los evangelios. Algunos mandamientos se les dieron a personas específicas para propósitos específicos, pero noté que 49 mandamientos eran aplicables a todos los creyentes para seguirlos y guardarlos. Estos mandamientos nos dan maneras específicas de cómo amar a Dios y a los demás, y ya que estos son el fundamento de toda sabiduría, los mandamientos de Cristo son el enfoque de estos correos electrónicos diarios (ver Mateo 22:37-40). Demostremos nuestro amor al Señor guardando Su “ley del reino” delante de nuestros ojos y en nuestros corazones al meditar en ellos (ver Juan 14:21). Esta es la meta del programa para el éxito diario.
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Día 94 - Mandamiento 14 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Somete tu mente bajo autoridad! El rey Saúl era más alto de los hombros para arriba que cualquier otro hombre de Israel. En todas las apariencias externas, Saúl parecía ser un gran rey, pero internamente era controlado por muchos temores. Cuando los filisteos vinieron en contra del pueblo de Israel, y que la gente comenzó a huir, Saúl invadió el área de jurisdicción del sacerdote y personalmente ofreció un holocausto a Dios, en vez de esperar la llegada de Samuel. Esta acción descalificó a su descendencia para jamás volver a ocupar el trono sobre Israel (ver 1 Samuel 13:8-14). Después, también Saúl desobedeció el mandamiento de Dios, de destruir completamente la nación de Amalec, dando una excusa: “Tuve temor al pueblo” (ver 1 Samuel 15:24-26). Por causa de esta desobediencia, Dios rechazó a Saúl como rey. Jonatán es una analogía de nuestro intelecto humano. Debido a que está conectado con nuestra vieja naturaleza pecaminosa, no se le puede permitir reinar en nuestras vidas. Jonatán tenía grandes cualidades para el liderazgo, tenía valor y había logrado grandes cosas. Nuestro intelecto humano es lo mismo. Jonatán amaba a David y sabía que era la voluntad de Dios que reinara sobre Israel en su lugar. Cuando Saúl se enteró del amor y lealtad que tenía Jonatán a David, también trató de matar a Jonatán. De esta misma manera, nuestra vieja naturaleza se opone a que nuestro intelecto se rinda a la autoridad correcta. Este conflicto se describe en Romanos 7:22-25: “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Es significativo comprender que David no podía reinar en el trono de Israel hasta que ambos, Saúl y Jonatán murieran. Aún después de la muerte de Saúl y Jonatán fue necesario para la nación de Israel escoger a David como su rey, y después de que David fue ungido como rey hubo continuos conflictos entre la “Casa de Saúl” y la “Casa de David”. Conforme transcurrió el tiempo, sin embargo, la casa de David se fue fortaleciendo más y más, mientras que la casa de Saúl más y más se fue debilitando. Cuando mi asistente comprendió las ricas analogías, exclamó: “¡Esta es la respuesta! Yo soy cristiano, pero he estado trayendo conocimiento a mi mente en vez de traerlo a mi espíritu. He tratado de emplear el razonamiento humano para vivir la vida cristiana, y no me ha funcionado”. Allí comprendió la necesidad de tomar una decisión consciente de someter siempre la mente bajo la autoridad de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo, para que así la justicia de Jesucristo reine en nuestros corazones. Después de que nos postramos y tomó esta decisión, me preguntó: “Ahora, ¿Cómo hago esta transferencia del control, desde mi mente a mi corazón? Yo le expliqué que los Salmos de David eran una expresión de corazón a corazón en íntima relación con Dios. Luego dijo: “No me gusta leer los Salmos, tienen muy poco significado para mí”. Sin embargo, después de que se fue a su cuarto y comenzó a leerlos, descubrió que tenía una nueva apreciación por el significado de las verdades que contenían, ya que ahora el Espíritu Santo estaba a cargo de su mente. Te invito a que pongas tu mente bajo la autoridad de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo hoy.
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Día 93 - Mandamiento 14 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Comprende el reino de Dios! Hace unos años, me encontraba en Northwoods en mi retiro anual buscando al Señor, cuando mi asistente me compartió un problema que estaba experimentando. Él había sido un cristiano por muchos años y había recibido una gran riqueza de entrenamiento bíblico, pero por alguna razón no estaba experimentando la victoria que él sabía era posible en Jesucristo. Yo le dije que iba a iniciar un estudio acerca del mandamiento de buscar primeramente el reino de Dios, y que podríamos hablar más de su situación la siguiente mañana. Después que me dejó solo, me di cuenta que no comprendía totalmente el reino de Dios, ni tampoco lo podía imaginar. Luego, recordé que todos los mandamientos de Jesucristo tienen sus fundamentos en el Antiguo Testamento y sus aplicaciones en el Nuevo Testamento. Así que decidí buscar en el Antiguo Testamento las bases de este mandamiento, y lo que encontré fue un amplio paralelo entre el reino de la nación de Israel y el reino de Dios, lo cual me ayudó a comprender mejor este mandamiento. La fundación y la estructura de la nación de Israel son una analogía significativa acerca del reino de Dios en nosotros. La nación se inició con un hombre (Abraham), quien tuvo fe en Dios y entró en un pacto de sangre con Dios. Así también, el reino presente de Dios se inicia con una persona que tiene fe en el Señor Jesucristo, quien entra en un nuevo pacto de comunión a través de su sangre (ver Efesios 2:12-14). Me di cuenta también de que la nación de Israel tenía leyes que Dios le dio a través de Moisés. También, el reino de Dios tiene mandamientos que Él nos ha dado por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así como las leyes le proveían a Israel seguridad y guía, así también los mandamientos de Jesucristo nos dan dirección y protección a todos los creyentes. Las analogías entre los dos primeros reinos de Israel (el de Saúl y el de David), y nuestras naturalezas (la vieja y la nueva naturaleza), también son abundantes y profundas. Cuando Saúl descubrió que David iba a ser el próximo rey, buscó matarle; así también nuestra vieja naturaleza hace guerra continua en contra de nuestra nueva naturaleza: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:17). Hasta que nuestra vieja naturaleza, representada por Saúl, sea muerta, entonces nuestra nueva naturaleza representada por David podrá reinar. La siguiente mañana, yo compartí lo que había aprendido de la Palabra de Dios con mi asistente. Cuando comprendió la importancia de considerar muerta su vieja naturaleza para permitir que el Espíritu de Dios reine, pudo establecer una relación más íntima y más abundante con el Señor como nunca antes lo había experimentado. En el correo electrónico de mañana explicaré lo que hizo mi asistente.
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Mandamiento 14 - Busca el Reino de Dios - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Busca el reino correcto! No hay duda alguna en cuanto a la importancia del próximo mandamiento. Jesús dejó bien en claro que guardarlo deberá ser una prioridad sobre todas las demás cosas que buscamos. Mandamiento catorce: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Durante su ministerio terrenal, Jesús habló de dos reinos. Uno fue el reino futuro en el cual Él reinará en toda la tierra. Parece ser que cada vez que los discípulos hablaban de este reino, terminaban en discusiones, porque querían saber quién de ellos iba a ser el más grande en él (ver Mateo 18:1). En una ocasión, la madre de Juan y Santiago se acercó a Jesús y le pidió que cada uno de sus hijos se sentara junto con Él en su trono, uno a su diestra y el otro a su siniestra. Esta petición causó indignación en los demás discípulos, quienes consideraron esto como una manera inapropiada de obtener poder (ver Mateo 20:20-21, 24). Es muy significativo que este mismo espíritu de debate y controversia siga ocurriendo en nuestros días entre diferentes grupos cristianos, quienes tratan de visualizar lo que va a pasar en el reino futuro de Jesucristo. Muchos de estos grupos han causado una gran división en el cuerpo de Cristo por su creencia vehemente en eventos futuros. El reino presente de Dios está dentro de nosotros. Buscarlo incluye entregar a Jesucristo la completa jurisdicción de nuestros corazones y nuestras vidas. El otro reino del cual habló Jesús, es el reino de Dios que está en nosotros (ver Lucas 17:21). Para entrar a este reino, se requiere una actitud de humildad, la cual no había en los discípulos, quienes se estaban enfocando en el reino futuro de Cristo. Cuando los discípulos argumentaron entre ellos, discutiendo quién iba a ser más grande en el reino, el Señor Jesús trajo un niño y lo puso en medio de ellos y les dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:3-4). También, después de que la madre de Santiago y Juan trató de ayudar a sus hijos, el Señor Jesús dijo: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:26-28). El primer prerrequisito para entrar al reino presente de Dios es reconocer humildemente que Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores y poner nuestra fe en Él para salvación. Esto es fundamental para el desarrollo de las cualidades del reino en nuestros corazones: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos... Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:3,5). Dejemos de discutir acerca de eventos futuros y mejor enfoquémonos en el reino presente de Dios al permitirle que reine sobre todas las áreas de nuestra vida.
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Día 91 - Mandamiento 13 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Aprende có mó sóbreabundar! Hay un peligro potencial al ser un sembrador. Cuando las riquezas se aumentan, existe la tentación de poner nuestros corazones en ellas y querer usarlas para nuestros deseos personales. Por esta causa Dios nos advierte: “…Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas” (Salmos 62:10). “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas, como alas de águila, y volarán al cielo” (Proverbios 23:5). Si fracasamos en honrar al Señor con los primeros frutos de nuestra labor, no podremos esperar que Él reprenda al “devorador” por nosotros (ver Malaquías 3:8- 11). La obra del devorador puede ser evidente por varias pérdidas o gastos en los que se incluyen: robos, devaluaciones, accidentes, enfermedades, pagos de hospitales, pérdidas de negocios, malas inversiones, etc. Hace años, a un carpintero temeroso de Dios, se le pidió que hiciera un trabajo para el dueño de una compañía. Cuando el dueño de la compañía no pudo pagar por el trabajo del carpintero, éste ofreció pagarle por medio de acciones de una mina de oro abandonada. Unos meses después, se descubrió una nueva veta de oro en la mina y el valor de las acciones se incrementó en gran manera. El carpintero vendió sus acciones. Cuando se le preguntó si planeaba honrar al Señor con las primicias de sus ganancias (ver Proverbios 3:9-10), contestó que en vez de dar primicias o diezmos, iba a reinvertir el dinero en una acción de petróleo para después poder tener más dinero con el cual honrar a Dios. Él y un amigo suyo, tomaron todo su dinero y lo invirtieron en este proyecto; al tiempo se descubrió que era un engaño, y ambos perdieron todo su dinero y aún tuvieron que pagar por el servicio de los abogados. Su tristeza causó la muerte temprana de sus esposas y aun la de ellos. Si nos consideramos como productores de riquezas, en vez de ser canales de riquezas, estaremos en peligro. Dios es quien nos da el poder para obtener riquezas. Él es quien aumenta o disminuye nuestra habilidad para dar. Job comprendía esto cuando declaró: “…Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). R.G. LeTourneau, fabricante de maquinarias pesadas para mover la tierra, fue un gran hombre de Dios en el área de dar. Temprano en su carrera, Dios le enseñó la importancia de diezmar, y conforme sus negocios prosperaban, sintió un mayor deseo de dar a la obra de Dios, y no solamente el diezmo. Él dijo: “…cuando consideramos lo que Él ha hecho por nosotros, nosotros deberíamos hacer [más] por Él, que sólo darle nuestra gratitud…”. Este deseo lo guió a él y a su esposa a dar el 50% de sus ganancias personales y de los negocios para la obra de Dios. Conforme siguieron creciendo sus negocios, y las entradas aumentaban, sintieron que aún poseían demasiado para ellos y decidieron dar el 90% a la obra de Dios. Pablo nos da un sabio consejo sobre cómo abundar en riquezas. Nosotros sólo podemos aprender cómo abundar, si primero aprendemos a padecer necesidad con contentamiento (ver Filipenses 4:12). Cuando aprendemos a estar contentos con comida y vestido, estaremos listos para abundar. Tú podrás proveer mucho ánimo a tus familiares si escribes ejemplos de tu vida de cómo sembraste y cómo recogiste. ¿Tienes también ejemplos de cómo el devorador te quitó fondos que no diste al Señor como deberían ser dados?
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Día 90 - Mandamiento 13 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Imagina los tesoros eternos! Los tesoros de la tierra son fáciles de imaginar (dinero en abundancia, valiosas posesiones, carros costosos, casas extravagantes, etc.). Sin embargo, es mucho más difícil imaginarse los tesoros en el cielo que no se pueden ver. Pero aun con esto, Dios nos instruye a hacer tesoros en el cielo. La mente humana necesita imaginarse las cosas antes de que el corazón se apegue a ellas. El joven rico se encontró ante un gran reto cuando Jesús le dijo que repartiera todos los tesoros terrenales que tenía, por los tesoros eternos en el cielo. Él podía ver los tesoros de la tierra, pero quizás no pudo imaginarse los tesoros eternos del cielo, por lo tanto, “…se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Mateo 19:22). Pablo hace una recomendación semejante a todos los creyentes. Si nosotros distribuimos nuestro dinero a los pobres, Dios multiplicará los frutos de nuestra justicia, la cual permanecerá a través de la eternidad (ver 2 Corintios 9:9-10). Pero, ¿Cómo podemos imaginar los frutos de justicia? Entender esto es muy importante, ya que se nos dice que busquemos primeramente el reino de los cielos y su justicia, y todo lo demás nos será añadido (ver Mateo 6:33). Hay por lo menos cuatro tipos de fruto de justicia identificados en las Escrituras, en los cuales podemos invertir, reconociendo que tienen valor eternal. Estos tipos de fruto incluyen: los hijos, que son fruto del vientre (ver Salmo 127:3); un carácter piadoso, lo cual es fruto del Espíritu (ver Efesios 5:9); contribuciones generosas, las cuales son el fruto que abundan en nuestra cuenta (ver Filipenses 4:17); y de nuevos convertidos para discipular, los cuales son el fruto de nuestro gozo (ver Romanos 1:13). Dios también nos promete coronas eternas, las cuales se nos darán en base a nuestra fidelidad. Está la corona de justicia, que recibirán aquellos que esperan la aparición de nuestro Señor Jesucristo (ver 2 Timoteo 4:7-8); la corona de gloria, para aquellos que discipulan a los demás (ver 1 Pedro 5:1-4); la corona de la vida, para aquellos que soportan la tentación (ver Apocalipsis 2:10). La alabanza de acción de gracias que los demás dan a Dios por causa de nuestra generosidad, se escuchará por toda la eternidad. Ya que Dios mantiene todo en sus registros, sería sabio de nuestra parte hacernos algunas preguntas importantes: ¿Contemplamos a los hijos como bendiciones o como cargas? ¿Es evidente el fruto del Espíritu en nuestras vidas? ¿Cuántos discípulos hemos hecho? ¿Cuánto de nuestros recursos hemos invertido en la obra de Dios? ¿Nos hemos determinado ser fieles hasta la muerte?
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Día 89 - Mandamiento 13 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Encuentra tu verdadera identidad! Recientemente, una pareja vino a mí por consejería. La esposa estaba frustrada, y el esposo estaba tan deprimido que no podía cumplir sus roles. Había sido despedido de su trabajo, donde era proveedor de cuidado médico, y no había podido encontrar trabajo por dos años. Su trabajo era su vida y su gozo, en él encontraba su identidad en la comunidad y entre sus amigos. Le daba valor a sí mismo, lo cual era la clave de su problema. Nuestra verdadera identidad no puede estar basada en lo que hacemos o en lo que poseemos, sino en nuestra relación íntima con Jesucristo. Todos necesitamos una identidad, la cual nos da estatus y confianza. Sin embargo, mucha gente piensa erróneamente que va a ganar su identidad a través de las cosas que posee o por medio de la ocupación que tiene en la comunidad, lo cual otros admirarán o inclusive envidiarán. Otros también piensan que van a encontrar su identidad por medio de los placeres en que se envuelven. Estas tres identidades falsas fueron la raíz de las tentaciones de Satanás a Jesucristo en el desierto. Primero, Satanás lo tentó con la identidad de los placeres: “Manda a estas piedras que se vuelvan pan”. La segunda tentación tuvo que ver con la identidad a través de la posición: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo”. La tercera tentación tuvo que ver con la identidad en las posesiones materiales, cuando le mostró los reinos de la tierra y su gloria: “Todas estas cosas te daré si postrado me adorares” (ver Mateo 4:1-10). Si buscamos establecer nuestra identidad fuera de nuestra relación con el Señor Jesucristo, experimentaremos desilusión y fracaso. Hace unos días le hice una de mis preguntas favoritas a un estudiante de 20 años de edad. ¿Qué es lo que quieres hacer con tu vida? El estudiante contestó: “Encontrar un buen trabajo”; luego le volví a preguntar: ¿Qué más quieres hacer? La respuesta fue: “Ser un legislador”. En seguida le volví a preguntar: ¿Qué es lo que quieres hacer después de eso? La respuesta fue: “Ser un asistente del presidente”. Este estudiante estaba tratando de encontrar su identidad a través de las posesiones y de las posiciones. En contraste a este joven, yo recuerdo el tiempo cuando fui llevado al aeropuerto de Taipei en Taiwán; le pregunté a un joven de 15 años que iba en el taxi, qué era lo que planeaba hacer en el futuro. Él respondió que no sabía exactamente, entonces mi asistente Michael LeFebvre, habló y dijo: “Cuando yo tenía 15 años, mi meta era amar al Señor con todo mi corazón, mi alma, mi mente y mis fuerzas. Dios promete que ni siquiera podemos imaginar lo que Él puede hacer por aquellos que le aman” (ver 1 Corintios 2:9). En el proceso de entregar mi vida al Señor Jesucristo, abandoné las metas que tenía de encontrar mi identidad; en lugar de eso, me enfoqué más en el Señor Jesucristo, y he experimentado una grandiosa libertad. No importa qué acontezca con la posición, posesiones o placeres, ya que no son fundamentales en la vida. Mi oración es que cada uno experimente el gozo y la libertad que viene al identificarnos solamente con el Señor Jesucristo.
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Día 88 - Mandamiento 13 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Valora tu recurso ma s importante! Grandes cantidades de dinero se malgastan en cuidado médico las últimas semanas de vida de una persona. Esto demuestra los increíbles esfuerzos que se hacen por extender la vida, aun por un corto tiempo. Verdaderamente el tiempo es nuestro recurso más valioso, ya que jamás puede recuperarse. Sin el tiempo, no seríamos capaces de ganar dinero o de disfrutar las cosas por las cuales trabajamos. El tiempo es un tesoro muy valioso que atrae a muchos ladrones. La mayoría de nosotros, no consideramos qué tan valioso es el tiempo, ni tampoco reconocemos a aquellos ladrones que nos lo hurtan. Una de los pocos recuerdos que tengo de la clase de gramática es un poema que aprendí en quinto grado: “Perdido, el ayer, entre el amanecer y el anochecer, dos horas doradas, cada una de ellas con sesenta minutos de diamante. Ninguna recompensa se ofrece, porque se han perdido para siempre”. Dios nos confirma la importancia del tiempo al instruirnos a redimirlo, porque los días son malos (ver Efesios 5:16). ¿Cómo redimimos nuestro tiempo? Para poder redimir un cupón, hemos de cambiarlo por algo de más valor. Así también debemos hacer con el tiempo. Primero, hemos de recibir cada día como un regalo de Dios y reconocer que vamos a darle cuentas de la manera en que empleamos nuestro tiempo. En seguida, debemos evaluar las actividades en que estamos envueltos y determinar si realmente vale la pena invertirles nuestro tiempo. Finalmente, al hacer una lista de nuestras responsabilidades diarias, podemos buscar maneras más eficientes para desarrollarlas. Por ejemplo, si nos ahorramos 20 minutos al día por emplear maneras eficientes de hacer las cosas, al final del año tendríamos tres semanas completas de 40 horas de trabajo. Basados en esto, ¡Piensa en cuánto tiempo podríamos ahorrarnos al día al desechar cualquier actividad improductiva! Cuando se trata del tiempo y de actividades, las “buenas” cosas de la vida son enemigas de las “mejores” cosas de la vida. El apóstol Pablo no dijo: “Escojan las cosas que son buenas” sino que dijo: “para que aprobéis lo mejor…” (Filipenses 1:10). El mejor consejo que he recibido con respecto al uso del tiempo fue de Jack Hamilton, quien me ayudó a iniciar esgrimas bíblicas. Jack se amistó conmigo cuando éramos adolescentes y un día me dijo: “Bill, cuando entres a la escuela preparatoria, hazte dos preguntas antes de envolverte en actividades extracurriculares”. Primero: ¿Esta actividad valdrá la pena desde ahora hasta los próximos diez años? Y segundo: ¿Contará para la eternidad? Jack continuó explicándome la importancia de considerar estas dos preguntas. “Imagínate a ti mismo con la mano en las manceras del arado en un campo de siembra. Para poder hacer la línea derecha, tienes que alinear dos objetos, puede ser el poste del cerco con un árbol distante. Cuando estas cosas se alinean como una sola cosa, sabes que estás haciendo surcos derechos, pero si se separan estos dos objetos, sabrás entonces que vas en un camino torcido”. Conforme tomé decisiones basadas en las respuestas de estas dos preguntas, pude emplear más tiempo haciendo cosas significativas para el Señor, tal como presentar el evangelio a cada estudiante en mis años de secundaria y preparatoria. Por causa de estas decisiones, he venido experimentando en mi vida el gozo de las cosas perdurables. Te insto a considerar las actividades en las que estás envuelto en este momento haciéndote las dos preguntas: ¿Va a contar en diez años? ¿Va a contar para la eternidad?
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Día 87 - Mandamiento 13 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Pasa la prueba de administrador! Yo había leído con interés casual la parábola del Señor Jesús acerca de los tres siervos, hasta el día en que comprendí que yo también era un siervo, un administrador que tenía que dar cuentas a Dios de la manera en que manejé sus recursos. A cada administrador se le había dado una cantidad diferente de dinero, junto con tiempo suficiente para hacer inversiones sabias. Dos de ellos doblaron la cantidad que se les había entregado, y fueron alabados, mientras que el tercer administrador solamente devolvió la misma cantidad que se le había entregado, y por esto fue maldecido (ver Mateo 25:14-30). Esta historia me decidió a proponerme la meta de vivir con lo menos posible, e invertir lo más que pudiera en la obra del Señor. ¡Un administrador no es alabado por proteger los recursos, sino por multiplicarlos para hacer avanzar la obra de su señor! Juan Wesley demostró una administración increíble a través de su histórico ministerio. Él aconsejaba a los hombres: “Gana todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas, y reparte todo lo que puedas”. Su vida personal fue un ejemplo perfecto de frugalidad, repartía grandes cantidades de dinero y en los últimos días de su vida, tuvo una mínima cantidad. Sin embargo, dejó un gran legado en América y en Inglaterra. Una de las maneras prácticas para ahorrar dinero, es comprar cosas usadas. El doctor Morgan, pastor de la Iglesia Sagemont en Houston Texas, es un sabio administrador quien anima a los demás a ahorrar dinero por medio de varias maneras creativas. Cuando alguien le decía, “Yo jamás compraría un colchón usado, porque no sabes quién durmió sobre él”, el Dr. Morgan hacía reír a las personas al preguntarles con convicción: Cuando se quedan en un hotel, ¿Saben ustedes quién durmió en el colchón?” La semilla en nuestra bolsa no produce la cosecha, sino que es la semilla que sembramos directamente en la tierra fértil la que se multiplica. Cuando se trata de comprar, continuamente soy retado por una anciana viuda que vive bajo el seguro social, quien continúa enviando un dólar al mes para nuestro ministerio. Un día me escribió diciendo: “Yo estoy segura que te cuesta más saber cuánto envío, que el mismo regalo que envío; me gustaría poder enviar más, pero no puedo; por tanto, ya no te voy a molestar con más de mis regalos”. Yo le contesté y le expliqué que su ofrenda mensual de un dólar estaba produciendo una cosecha de miles de dólares, porque cada vez que yo hacía una compra y ahorraba aun cinco dólares, pensaba: “Estos son cinco meses de ofrenda de esta viuda santa”. La administración sabia no consiste solamente en una forma de pensar, sino que es un estilo de vida. Hace algunos años, un hombre de negocios muy rico nos dio una conferencia al personal que lleva la administración de nuestro ministerio, en el cual nos decía que él y su esposa llevaban cada uno un radio para comunicarse. Cada uno de ellos iba a un supermercado y se comunicaban comparando el precio de los diferentes productos. Si el precio era de 10 centavos por lata en una tienda y 8 en otra, ellos compraban la lata de 8 centavos. Nuestro personal de administración se rió al escuchar esto. ¿Ya terminaron? Les preguntó con seriedad convincente, “su risa me dice por qué yo soy un millonario y ustedes no”. Las personas ricas no piensan en términos de dólares y centavos, sino en términos de porcentaje. Un ahorro de 2 centavos en una compra de 10 centavos es un descuento del 20%. Imagínate todo el ahorro que podrías tener en toda tu vida con un descuento del 20% en todos tus gastos! Formemos en nosotros una mentalidad de millonarios, para la próxima compra que hagamos.
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Día 86 - Mandamiento 13 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Proponte ser un sembrador! Cada vez que escuchaba a algún pastor leer 2 Corintios 9:7, yo pensaba que se refería a la cantidad de dinero que yo decidía poner en el plato de la ofrenda aquel día. “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” Sin embargo, este pasaje tiene una aplicación más grande que sólo una ofrenda. Este pasaje nos habla de un estilo de vida: la vida dinámica del “sembrador”. El contexto inicia con las leyes de la cosecha: “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” (verso 6). Con este trasfondo, Dios nos invita a que nos propongamos en el corazón ser sembradores y determinemos qué tanta cosecha queremos recoger. Dios da a los sembradores suficiente “dinero de pan” y “ dinero de semilla” para así tener con qué sembrar. Luego Dios multiplica el dinero de la semilla a todos los sembradores. Esta maravillosa verdad ha sido corrompida por aquellos que enseñan que si nosotros le damos a Dios, Él nos va a regresar dinero para nuestros deseos. Un sembrador debe estar contento con “comida y vestido” y estimularse por sembrar para una gran cosecha, de tal manera que Dios multiplique “el fruto de justicia” nuestro, lo cual son las acciones de gracias en la eternidad de aquellos que recibieron sus provisiones por medio de nosotros. Mi primera experiencia con este fenómeno fue cuando aún era adolescente. Un conferencista me retó a determinar dar una cantidad de dinero más grande de lo que era mi entrada, para la obra de Dios. Ese día escribí una cantidad que parecía grande, pero cada mes me proveyó Dios esa cantidad, muchas veces de maneras inesperadas. Entonces al final del año, Dios me regresó el doble de la cantidad que había dado (¡Esto se convirtió en nuevo dinero de semilla!). Si nos enfocamos en nuestras necesidades, siempre nos miraremos necesitados, pero si nos enfocamos en sembrar, siempre tendremos lo suficiente para nuestras necesidades. Ser un sembrador de los fondos que Dios nos provee “para cada buena obra”, demuestra el poderoso ciclo de la gracia de Dios. Primero, Dios nos da gracia (charis); luego, nosotros hemos de ser canales de su gracia a los demás a través de los dones (charisma), incluyendo dones monetarios. Los demás, luego le darán gracias a Dios por su gracia en nosotros (eucharist). Su alabanza a Dios continuará por toda la eternidad como fruto de nuestra justicia. Pablo dice: “como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre” (ver 2 Corintios 9:8-9). Otra cosa maravillosa que sucede, es que Dios motiva a los demás a suplir nuestra semilla: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lucas 6:38). Un día leí la historia de un hombre que hizo propaganda a través del periódico local, que si alguien tenía un pago pequeño que no pudiera hacer, él lo iba a pagar. Mucha gente pobre respondió, él cumplió y pronto corrió la voz en el área acerca de lo que había hecho. Oyendo esto, mucha gente comenzó a enviarle dinero y recibió miles de dólares para emplearlos sabiamente con familias necesitadas. ¿Te has propuesto ser un sembrador? ¿Estás regocijándote por el poder de Dios para impartir provisión a través de tu vida? ¿Cuánto de tu dinero es actualmente “dinero de semilla”? Propongámonos ser sembradores poderosos.
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Mandamiento 13 - Guarda Tesoros - Serie los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)
MANDAMIENTO 13: GUARDA TESOROS CUALIDAD DE CARÁCTER: FRUGALIDAD (AHORRO) Frugalidad vs. Extravagancia La Frugalidad (ó ahorro) es multiplicar mis recursos a través de inversiones sabias de forma que tengo más para dar de regreso a Dios. La frugalidad es la base de una administración sabia. Por esta razón, la enseñanza de Jesús sobre la mayordomía nos proporciona una comprensión de la frugalidad. La palabra Griega para mayordomía es oikonomia; esta palabra identifica la administración por parte de un mayordomo de los recursos de su amo. Su fidelidad está determinada por cuán exitoso es en usar e incrementar sabiamente los recursos que tiene bajo su cuidado. Aspectos De La Frugalidad 1. La frugalidad empieza con estar contentos. Una persona que cree que la felicidad se mide por las posesiones personales no será capaz de tener frugalidad verdadera. Él consumirá bienes costosos para tener cosas que no traen ganancia ni pueden satisfacer. Jesús advirtió, “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Por otro lado, una persona que está contenta con lo que tiene poseerá la habilidad natural de ser ahorrativo. “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (I Timoteo 6:8). 2. La frugalidad usa la creatividad para incrementar los bienes. Al igual que los dos mayordomos fieles duplicaron sus bienes, de igual forma Jacob encontró maneras creativas para multiplicar los rebaños que se le habían confiado a él. Un hombre frugal entenderá cómo Dios diseñó las cosas, y usará este conocimiento para incrementar la productividad en el trabajo que realiza. 3. La frugalidad guarda solamente cosas que tienen un propósito. Jesús es el máximo ejemplo de frugalidad. Él sólo poseía cosas que eran esenciales para la vida y el ministerio. Cuando Él envió a los doce discípulos, Él les dijo, “No toméis nada para el camino, ni bordón [bastón], ni alforja [bolsa], ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas” (Lucas 9:3). 4. La frugalidad reúne los pedazos que sobran después de un proyecto. Cuando Jesús alimentó a los cinco mil, Él demostró frugalidad al no permitir que la comida que sobró se echara a la basura. “Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas” (Mateo 14:20). 5. La frugalidad ahorra en tiempos de abundancia. Cuando los ingresos de una persona aumentan, su tendencia natural es incrementar también su nivel de vida, gastando en comodidades y en lujos personales. Esta tendencia es identificada en la Escritura. “Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?” (Eclesiastés 5:11). Cómo Se Diferencia La Frugalidad De La Avaricia Frugalidad es usar la menor cantidad de recursos posibles para mis propias necesidades de manera que tendré recursos para ser generoso con Dios y con los demás. La avaricia es dar la espalda cuando debemos dar a otros de manera que voy a tener más para mí mismo. Dios condena la avaricia. “Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso.” (Santiago 5:4, NVI). Evaluación Personal: ¿Qué tan frugal eres tú? • ¿Mantienes un registro detallado de tus recursos para saber cómo se están gastando? • ¿Ahorras todo lo que tú puedes de forma que puedas tener fondos disponibles para dar? • ¿Estás usando tus energías y recursos principalmente para ti mismo o para las necesidades de los demás? • ¿Estudias procedimientos y formas para ver cómo puedes llegar a ser más eficiente y menos costoso? • Cuando tus ingresos aumentan, ¿mantienes tu mismo nivel de vida de forma que tienes más para dar?
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Día 84 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé paciénté con réspécto a las récompénsas pú blicas! Un joven llamado Jorge se quedó impresionado con sus compañeros estudiantes en la universidad Oxford, quienes se reunían continuamente para tener un estudio de la Biblia y orar juntos. Ellos también hacían muchas buenas obras en la comunidad. Aunque otros estudiantes se burlaban de este grupo, Jorge decidió asociarse con éste y comenzó a aplicar ciertas disciplinas espirituales, incluyendo el ayuno. El problema de este grupo, sin embargo, era que ellos estaban confiando en las disciplinas para su salvación. En su obsesión por llegar a ser aceptable a Dios, Jorge comenzó a ayunar por más de seis semanas consecutivas hasta que una mañana descubrió que sus manos se estaban poniendo negras; eventualmente, por causa del ayuno no tuvo fuerzas ni para subir los escalones de su dormitorio y los demás estudiantes le hicieron burla ridiculizándolo diciendo: “¿A qué ha llegado su ayuno ahora?” Fue puesto en cama por varias semanas, durante las cuales comprendió que realmente la salvación es por medio de la fe en Jesucristo y no por medio de obras. Después de que Jorge comprendió que la fe y la confianza en Jesucristo era todo lo que necesitaba para ser aceptable a Dios, continuó practicando las disciplinas del ayuno y de dar ofrendas a los pobres. Lo que aconteció en su vida es legendario. Multitudes, muchas veces más de 20,000 personas, venían a escucharlo hablar al aire libre, preparando a América para establecer los fundamentos bíblicos e impactar a sus líderes. Este hombre fue Jorge Whitefield, un gigante espiritual en el mundo. Juan Wesley, quien impactó la historia dijo: “No vayan buscando ministerio, en lugar de eso anticipen el fruto de una vida disciplinada”. Pablo les suplicaba a los primeros creyentes que siguieran una vida disciplinada para que en años posteriores Dios pudiera obrar a través de ellos. Así les decía: “Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Timoteo 2:20-21). Cada persona que desee sobresalir, deberá abrazar las disciplinas que se requieren para alcanzar la meta. Durante los años de mi adolescencia, con sinceridad buscaba las cosas de Dios para mi vida. Dios me mostró que para obtener esto, necesitaba rendir muchas de las cosas que mis amigos cristianos gozaban. Es como si Dios me dijera: “Si tu quieres mi bendición en tu vida, entonces no compares tus libertades con las libertades de tus amigos, sino compara tus disciplinas con las de Cristo”. Yo adopté el título de un libro pequeño como mi exhortación personal: “Los otros podrán, pero tú no”. ¿Qué cosas has permitido en tu vida, sólo porque todos los demás lo hacen? Entre los libros más poderosos que se hayan escrito, están los relatos diarios de hombres y mujeres de fe, quienes describen sus victorias y sus fracasos en las disciplinas diarias. En este día, en tu diario, tienes una oportunidad excelente para escribir a las próximas generaciones tus experiencias de cómo desarrollaste en tu vida estas disciplinas espirituales.
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Día 83 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Goza de las recompensas del ayuno! ¡Las recompensas del ayuno son tremendas! Hay beneficios espirituales, mentales, emocionales y físicos al estar un periodo de tiempo sin comida. La duración de un ayuno puede ser desde una comida, hasta cuarenta días. El ayuno incrementa en gran manera el estar alerta y la autoridad espiritual. Cuando los discípulos le preguntaron al Señor por qué ellos no pudieron echar fuera el mal espíritu que atormentaba al niño, Él les respondió: “este género no sale sino con oración y ayuno” (Mateo 17:21). El Señor Jesús entró al desierto para ayunar en la plenitud del Espíritu, pero regresó en el poder del Espíritu (ver Lucas 4:1-14). La primera vez que ayuné fue cuando era adolescente, mientras memorizaba el Sermón del Monte. Yo asumía que sólo porque el Señor Jesús había dado instrucción de hacerlo, lo podría hacer. El primer día se me hizo muy difícil, porque mis apetitos físicos estaban acostumbrados a recibir conforme a sus demandas. Sin embargo, entre más tiempo se prolongó el ayuno, comencé a descubrir más profundidad espiritual en las Escrituras. Ahí estaba experimentando las palabras del Señor Jesús: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). A los meses, durante el tiempo en que comencé a trabajar con las pandillas del centro de la ciudad, observé que eran muy pocos los que estaban aceptando la salvación, hasta que dediqué un día de oración y ayuno. A la semana siguiente, muchos que se habían resistido, se hicieron creyentes, y Dios demostró Su poder para liberar a mucha juventud de la esclavitud del pecado. Una de las más grandes recompensas del ayuno, es encontrar descanso de las adicciones sensuales. El apóstol Pablo explica la secuencia de causa y efecto en la vida cristiana: si nosotros sembramos para la carne, de la carne segaremos corrupción, pero si sembramos para el Espíritu, del Espíritu segaremos vida eterna (ver Gálatas 6:8). Durante un ayuno prolongado los deseos sensuales se reducen dramáticamente. Aunque después del ayuno vuelven a aparecer, nosotros ya tendremos un nuevo nivel de control si ayunamos juntamente con la meditación de las Escrituras. También hay beneficios significativos en la salud por el ayuno. Durante el ayuno, las toxinas son eliminadas del cuerpo, y los sentidos físicos tales como el gusto, la vista y el oído son en gran manera refinados; el sistema inmunológico es fortalecido (muchas veces sanando enfermedades) y los factores que causan el envejecimiento son en gran manera reducidos. La persona más anciana mencionada en el Nuevo Testamento, es Ana. Hay varios factores que nos indican que ella continuó en su ministerio público hasta la edad de 110 años. Sin embargo, más de 80 años los empleó para ayunar y orar en el templo (ver Lucas 2:37). Estos beneficios físicos son aludidos en Isaías 58:8: “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación [salud] se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia”. ¿Por qué no planificar ahora un ayuno especial y gozar los beneficios maravillosos de esta disciplina?
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Día 82 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Conoce las funciones del ayuno! El Señor Jesús llamó a sus seguidores “discípulos”. Ser discípulo requiere ser disciplinado, y esto es todo a lo que se refiere este mandamiento. Las disciplinas bíblicas están diseñadas para traer nuestros deseos físicos bajo el control del Espíritu de Dios, ya que los deseos de la carne luchan contra el espíritu, y los deseos del espíritu son en contra de la carne. En ninguna otra área se nos da un reto tan urgente como en la disciplina del ayuno. El ayuno agrega intensidad a nuestra búsqueda de Dios, a nuestro estudio de su Palabra, a nuestra fe sincera, y a nuestra rendición al Señor Jesús. El rey de Nínive convocó al ayuno a toda la ciudad cuando buscaban la misericordia de Dios (ver Jonás 3:6-10). Esdras proclamó ayuno junto al río para apelar a la protección de Dios (ver Esdras 8:21). David ayunó en su apelación a Dios por la vida de su hijo (ver 2 Samuel 12:16). Ester ayunó juntamente con el pueblo en su preparación antes de apelar al rey (ver Ester 4:16). Nehemías ayunó por el favor del rey para venir a reconstruir los muros de Jerusalén (ver Nehemías 1:3-4), y Daniel agregó ayuno a su petición para que los judíos regresaran a la tierra prometida (ver Daniel 9). En cada uno de estos casos, había un objetivo espiritual muy importante qué lograr. Este enfoque es un contraste directo al espectáculo público que hacían los fariseos cuando ayunaban: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:16-18). La meta de Dios para el ayuno “es desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo” (Isaías 58:6). Muchos cristianos se preguntan si todavía el ayuno es para practicarlo en nuestros tiempos. Es comprensible que se pregunten esto, ya que la iglesia dedica más tiempo a banquetes que a ayunos. Sin embargo, cuando al Señor Jesucristo le preguntaron los discípulos de Juan el Bautista, por qué sus discípulos no ayunaban, les explicó que mientras Él estuviera con ellos físicamente no iban a ayunar, pero cuando les fuera quitado, entonces ayunarían (ver Marcos 2:19-20). Muchos de los grandes cristianos que yo conozco han implementado el ayuno y la oración como partes vitales en su caminar con el Señor. En una ocasión, pregunté a unos jóvenes del grupo local de una iglesia, que cuántos de ellos habían pasado un día entero sin comida. Ninguno levantó su mano. ¡Qué respuestas tan tristes en la iglesia por falta de practicar esta disciplina en estos tiempos! Si se te preguntara, cuántas veces ayunas con propósitos espirituales, ¿Cuál sería tu respuesta? Un esposo ayunó la hora de la comida por un mes, durante este tiempo se dedicó a memorizar la Escritura, y con el dinero que se ahorró al no comprar comida, le pudo comprar un regalo especial a su esposa, el cual ella apreció. Si tú sigues su ejemplo, yo sé que Dios te recompensará públicamente.
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Día 81 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Descubre el poder en la oracio n “de clo set”! Un matrimonio se mantuvo orando a Dios por cinco años para que les bendijera con otro hijo teniendo una familia de tres. Pero nada sucedía. Sin duda que su hijo de siete años comenzó a preguntarse si realmente Dios contestaba la oración. ¿Verdaderamente Dios contesta la oración? El problema no consistía en la habilidad de Dios para oír y responder la oración, sino en la habilidad de ellos en comprender y experimentar el poder de la oración “de clóset”. El Señor Jesús mandó diciendo: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6). La oración “de clóset” es una oración ferviente, incondicional, íntima, sin distracción y urgente. La oración “de clóset” es poderosa, como lo describe Santiago: “La oración eficaz del justo puede mucho [genera mayor poder]” (Santiago 5:16). Cuando la esposa aprendió acerca del poder de la oración ferviente en un seminario de “ Resolución de la ira” (1), fue a su casa y la practicó. En una apelación ferviente, clamó a Dios por otro bebé, inclusive pidió una niña. Pocos días después ella concibió. En esos mismos días recibieron una carta de una clínica de fertilidad que habían visitado, en la cual se les informaba que basados en los estudios recientes, era imposible que ella concibiera, pero nueve meses después tuvieron su bebé: una niña. Dios contesta las oraciones fervientes, las apelaciones sin distracciones que son parte de las oraciones “de clóset”. Miramos esta intensidad en la oración poderosa de Daniel: “Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo” (Daniel 9:19). En esta oración encontramos otra clave de la oración “de clóset”: La oración “de clóset” también está basada en proteger el nombre de Dios y hacer avanzar Su reino, en vez de promover nuestra agenda personal. Cuando traemos nuestra petición a Dios, ¿Es para realzar nuestra reputación, o para realzar el nombre de Jesucristo? ¿Es para hacer avanzar nuestro programa, o es para hacer avanzar el reino de Dios? La oración se vuelve poderosa, cuando relacionamos nuestras apelaciones a las metas que Dios tiene para nuestras vidas en el mundo. ¿Cuántas de nuestras oraciones son basadas conforme al modelo de oración “de clóset” que Jesús nos dio? “Santificado sea tu nombre…porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria” (Mateo 6:9-13). De ahora en adelante, trata de presentar las necesidades por las que has estado orando, y evalúalas sobre la base de cómo se relacionan a la reputación de Dios, Su poder, Su reino y Su gloria. Después, ve y enciérrate en tu clóset de oración y haz una oración ferviente basada en esto. ¡Mira lo que Dios obrará!
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Día 80 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Aprende a redirigir la alabanza! El mandamiento de practicar disciplinas piadosas secretamente es con el propósito de enfocarnos en la aprobación de Dios y no en la alabanza de los hombres. Herodes falló en entender este principio y pagó un precio muy alto por violarlo. En la ocasión en la que dio un discurso a las naciones de Tiro y Sidón la gente comenzó a gritar: “Voz de Dios, y no de hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos” (Hechos 12:22-23). La grandeza no se mide por la cantidad de alabanza y reconocimiento que recibimos, sino por cuánto damos a quien servimos. Cuando el rey Nabucodonosor dio un ultimátum a todos sus consejeros para que le interpretaran su sueño o si no los mataría, Daniel oró fervientemente a Dios a quien servía. Cuando Dios le dio respuesta a su oración y le mostró la interpretación, Daniel inmediatamente bendijo a Dios y dijo: “Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría” (Daniel 2:20). Cuando Daniel fue delante del rey, él podría haberle dicho: “Ahora, yo puedo darte la interpretación del sueño”, pero en lugar de hacer eso, Daniel dirigió a Dios la atención del rey diciendo: “Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días… Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes…” (Daniel 2:28-30). Cuando hacemos obras dignas de alabanza, y redirigimos la gloria a Dios, la gente alaba la grandeza de Dios por obrar a través de nosotros. Nota lo que aconteció a Daniel cuando dirigió la alabanza a Dios: “El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio. Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia” (Daniel 2:47-48). El Señor Jesús nos enseñó este principio de redirigir la alabanza cuando otorgamos dádivas anónimamente. Cuando una persona recibe un regalo supliendo una necesidad, y el regalo tiene una nota en la cual dice que se está dando bajo la dirección de Dios y que toda honra y alabanza debe darse a Él, esa persona tendrá una gran motivación para adorar a Dios, y nosotros nos regocijaremos al saber que se le está dando una gran alabanza a Él por lo que hicimos (2 Corintios 9:12-15). Dios entonces nos recompensará abiertamente. Es un acto de fe el dar un regalo a alguien de una manera anónima. Sin embargo, cuando Dios recompensa esta fe, es la base de un gran gozo. ¿A quién puedes hacer un regalo en este día, de tal manera que la persona le dé gloria y honra a Dios?
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Día 79 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Evita los peligros que hay por robar gloria! El modelo casi siempre es el mismo y es muy común: miramos una necesidad especial en la vida de una persona, y nosotros con gozo tratamos de suplirla, pero el que la recibe, luego nos alaba por nuestra generosidad, nos sonreímos con satisfacción y luego seguimos adelante, y nos deleitamos en la atención y admiración que recibimos. Sin embargo, esta alabanza puede pronto convertirse en resentimiento y aun en amargura en la persona que hemos ayudado, y no comprendemos por qué sucede esto. ¿Por qué reacciona contra nosotros, especialmente considerando todo lo que lo hemos ayudado? Las palabras de esta pregunta nos revelan el problema: ambas personas pensamos en términos de lo que nosotros hicimos por ellos, en vez de pensar mejor en lo que Dios ha hecho por ellos a través de nosotros. Cuando la gente nos busca, en vez de buscar a Dios para suplir sus necesidades, nos ponen en un pedestal y nos dan la gloria que solamente le pertenece a Dios. Y cuando ya no podemos suplir nuevas necesidades, las personas se desilusionan de nosotros y destruyen su “dios fracasado”. Es por esta razón que Dios nos da la siguiente advertencia: “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas…Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas” (Isaías 42:8-12). Para evitar que la gente nos busque para suplir sus necesidades básicas, en vez de buscar a Dios, el Señor Jesús nos dio el mandamiento: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos… Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:1, 3-4). Pablo y Bernabé reconocieron el peligro que hay en robar la gloria a Dios cuando la gente de Listra se estaba preparando para adorarlos como a dioses. Los apóstoles rasgaron sus ropas y corrieron entre la gente gritando: “Varones, ¿Por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros…” (Hechos 14:14-15). Si permitimos que las personas esperen recibir de nosotros lo que solamente Dios puede suplir, preparamos nuestra destrucción. Hace unos años, un hombre de negocios quiso involucrarse en el pequeño ministerio juvenil que yo dirigía. El ministerio estaba tan escaso de fondos que rechacé tomar un salario para mí, pero este hombre, quien estaba ansioso de participar en la obra cristiana, asumió que iba a recibir un salario del pequeño ministerio. En vez de dirigirlo a que pusiera su confianza en el Señor, le hablé de cosas que podríamos hacer juntos en el ministerio. Después, cuando descubrió que no teníamos la capacidad de proveerle lo que deseaba, su entusiasmo y expectativas se convirtieron en desilusión y en resentimiento. Tuve que ir a este hombre y pedirle perdón por haberle creado expectativas que yo no le podía suplir. ¿Habrá personas en tu vida, o aun en tu familia, quienes te están considerando como la fuente, en vez de considerarte el canal de bendición de Dios para suplir sus necesidades diarias? Si es así, ahora es un tiempo excelente para redirigir su atención a Dios y explicarles que Él es el dador de toda buena dádiva.
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Día 78 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé un discí pulo génuino! Dios no se impresiona con los cristianos tibios. Inclusive, le causan náusea; Él prefiere que mejor seamos fríos o calientes que ser tibios, porque si somos tibios nos vomitará de su boca (ver Apocalipsis 3:15-16). Por otro lado, si nosotros nos proponemos buscar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, Él se nos dará a conocer. Esta es su promesa: “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13). De la misma manera en la que Dios recompensó a Uzías, quien a la edad de 16 años se convirtió en rey de Judá, así Dios recompensa a aquellos que le buscan en serio. “Y persistió en buscar a Dios…y en estos días en que buscó a Jehová, Él le prosperó” (2 Crónicas 26:5). Sin embargo, Uzías descubrió los peligros que muchas veces acompañan a la prosperidad y al éxito: “…y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso. Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció [orgullo] para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios…” (2 Crónicas 26:15-16). Dios siempre está consciente de los peligros que acechan a nuestros corazones engañosos, los cuales se pueden volver orgullosos pensando que lo que tenemos o hemos logrado, lo hemos hecho por nosotros mismos, cuando en realidad Dios lo ha hecho por nosotros y a través de nosotros. El orgullo es el pecado que Dios más aborrece y al cual juzga inmediatamente; por lo tanto, el Señor nos dio tres disciplinas que nos ayudarán a enfocarnos en Él y depender de Su fuerza. Mandamiento doce: Da secretamente, ora secretamente y ayuna secretamente; “…y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:1-18). Si somos totalmente honestos con nosotros mismos, la mayoría admitiremos que el dar a los demás, muchas veces es motivado porque anticipamos que los receptores de nuestra dádiva van a demostrar gratitud; en vez de sólo hacerlo por generosidad, la cual es motivada por la obediencia a los impulsos de Dios para dar. Cuando oramos en grupo, es fácil preocuparnos de la manera en cómo nos escucha la gente, en vez de cómo nos escucha Dios. También, cuando ayunamos, es posible que estemos más atentos a la admiración de las demás personas que a la aprobación de Dios. El mandamiento de Jesús de practicar estas disciplinas en secreto, nos ayudará a evitar la tentación de buscar la aprobación pública y nos animará más a enfocarnos en buscar solamente la aprobación de Dios. Desde mi juventud, Salmos 27:4 ha sido una poderosa motivación y dirección en esta área de mi vida: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”. Una confirmación semejante se cita en el verso 8: “Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová”. ¡Hagamos de esta oración nuestra meditación en este día y en los años por venir!
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Mandamiento 12 - Dar, Orar, Ayunar - Serie los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)
MANDAMIENTO 12: PRACTICA DISCIPLINAS SECRETAS CUALIDAD DE CARÁCTER: FE Fe vs. Incredulidad La Fe es reconocer y actuar en base a la voluntad de Dios en un asunto determinado. La palabra Griega para fe es pistis. Viene de la palabra raíz peitho, que significa “ser persuadido, convencer con razón, estar de acuerdo con la evidencia, confiar con seguridad interna, estar convencido.” La fe se basa en las promesas de Dios, las cuales son tan ciertas de manera que esperar en las promesas de Dios no produce desaliento ó desánimo en nosotros, y actuar basados en ellas es natural. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). ¿Cómo Obtenemos Fe? Cada persona recibe una medida inicial de fe para creer en Dios. Jesús elogió la fe de los niños diciendo, “De cierto os digo, que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Marcos 10:15). La fe para salvación viene por oír la Palabra de Dios. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). Una vez que hemos sido salvos, la fe crece a medida que nos injertamos en la Escritura y actuamos en base a ésta. Antes de que la Escritura fuese escrita, los grandes hombres y mujeres de fe frecuentemente oían directamente de Dios. Noé fue advertido por Dios para que construya el arca, y Abraham fue llamado por Dios a dejar su país de origen. (Ver Hebreos 11:7-8.) ¿Cómo Es Que La Palabra De Dios Activa La Fe? La Escritura da a conocer dos palabras Griegas principales que se traducen como palabra en el Nuevo Testamento. La primera, logos, se refiere principalmente a toda la Palabra de Dios inspirada en su totalidad, y a Jesús quien es el logos viviente. (Ver Juan 1:1.) La segunda palabra es rhema; esta palabra describe pasajes específicos de la Escritura que el Espíritu Santo nos da para una aplicación personal. Cuando Jesús le dijo a Pedro que echara las redes de pesca al otro lado de la barca, Pedro respondió, “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra [rhema] echaré la red” (Lucas 5:5). Otros pasajes que explican los rhemas de Dios son los siguientes: • “Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra [rhema] que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). • “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra [rhema] de Dios” (Romanos 10:17). • “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra [rhema] de Dios” (Efesios 6:17). • “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra [rhema]” (Efesios 5:25-26). • “Si permanecéis en mí, y mis palabras [rhema] permanecen en vosotros, pedid todo lo queréis, y os será hecho” (Juan 15:7). ¿Por Qué Es Importante La Fe? “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). • Somos justificados por fe (hechos perfectos a la mirada de Dios). (Ver Romanos 3:28.) • Somos salvos de nuestros pecados por fe. (Ver Efesios 2:8-9.) • Somos santificados y limpiados por fe. (Ver Hechos 26:18.) • Nuestros corazones son purificados por fe. (Ver Hechos 15:9.) • Tenemos acceso a la gracia de Dios por fe. (Ver Romanos
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Día 77 - Mandamiento 11 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé pérféccionado a travé s dé la débilidad! El deseo de nuestro Señor Jesucristo para nuestra perfección se describe en su oración: “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros…Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (Juan 17:21, 23). En cada creyente, Dios ha puesto debilidades que están diseñadas para hacernos uno con Cristo. Aquellos que desconocen sus debilidades personales, tienden a demostrar inmadurez y auto-confianza; pero aquellos que reconocen sus debilidades dependen los unos de los otros. La expresión máxima de madurez es demostrar el amor de Dios por el poder del Espíritu Santo. Esto sucede cuando Dios obra a través de nuestras debilidades. Pablo aprendió esto cuando le pidió a Dios que le quitara su debilidad. Jesucristo le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:9-10). La clave para amar a los demás, es reconocer nuestras debilidades y nuestra necesidad de unos por los otros. Las relaciones vitales están basadas en el reconocimiento de que cada parte se necesita una a la otra. Dios diseñó el cuerpo de Cristo para que ningún miembro fuera autosuficiente; inclusive, Dios atribuyó un honor especial a aquellos miembros que no tienen mucho atractivo (1 Corintios 12:24). Este también es el caso del matrimonio. Una esposa que busca ser independiente, daña la motivación más poderosa en su esposo, la cual es cuidar y proteger a su esposa. Un misionero en Etiopía se paró delante de un grupo de hombres de la tribu local los cuales se habían convertido en creyentes, y los retó a que alcanzaran a las demás villas alrededor de ellos. Uno de los hombres que escuchó, sintió que Dios lo estaba llamando para ir a una tribu salvaje que no había sido alcanzada con el evangelio. Cuando expresó esto al grupo de creyentes, ellos sorprendidos lo vieron con incredulidad. ¿Cómo era posible que hiciera ese viaje? Pues era paralítico de ambas piernas. Él les explicó: “Yo voy a ir al lugar en donde se encuentra esta tribu, usando mis brazos para arrastrar mi cuerpo”. Los demás le insinuaron que eso era imposible, pero él sintió tan fuerte el llamado de Dios de ir a esta tribu que una noche salió sin avisarle a nadie. Después de un año, el grupo pensó que había muerto, pero fue cuando recibieron noticias sorprendentes. Ciertamente el hombre casi muere en su difícil viaje, pero cuando la tribu a la cual iba, vio que estaba paralítico, lo recibieron y lo ayudaron a recuperarse. Era la costumbre en esta tribu de demostrar gran honor a las personas paralíticas, porque en una ocasión gracias a una persona paralítica la villa se salvó. Aquellos hombres escucharon su mensaje y muchos de ellos aceptaron a Jesucristo para salvación como resultado de ello. Su debilidad fue el único atributo que Dios empleó para alcanzarlos.
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Día 76 - Mandamiento 11 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé pérfécto én la fé! Nadie sería exitoso en la vida, sin fe. Por fe, se logran desarrollar las grandes obras de Dios, y “…sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Por la fe, Noé edificó el arca. Por la fe Moisés rehusó los tesoros de Egipto, escogiendo mejor ser maltratado y sufrir aflicción con el pueblo de Dios, considerando las riquezas de Cristo como más valiosas que todos los tesoros de Egipto (ver Hebreos 11:24-29). Hay diferentes niveles de fe. La Escritura identifica “un poco de fe”, “aumentar la fe” y “grande fe” (Mateo 6:30; Lucas 17:5 y Mateo 8:10). La fe aumenta por la Palabra y es perfeccionada al ser probada y puesta en acción; una fe sin obras está muerta. La prueba de nuestra fe produce paciencia: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos [teleios] y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:4). ¿Cuál es la obra perfecta de la fe y la paciencia? Dios describe el proceso. Nosotros somos justificados por la fe, y por fe tenemos acceso al trono de gracia de Dios dentro del cual estamos; también “… nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” (Romanos 5:3-5). “La fe viene por el oír y el oír la Palabra [rhema] de Dios” (Romanos 10:17). Un rhema es un verso o porción de la Escritura que el Espíritu Santo nos trae a la atención con una aplicación para una situación especial o necesidad de dirección. La fe es perfeccionada por obras que son motivadas por rhemas de la Escritura. Un domingo en la mañana, estaba sentado en la iglesia escuchando a un orador hablar sobre la importancia de repartir Biblias a los niños de escuela. Estas palabras de la Escritura claramente vinieron a mi mente: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21). Fue entonces cuando rendí mi cuenta de banco al Señor. Conforme lo di todo, no quise dinero de regreso; lo que quise fue más fe. Yo sabía que con fe, podía obtener lo que fuera necesario para desarrollar las obras de Dios. Los resultados no fueron inmediatos. Es así como debe tener la paciencia su obra perfecta; sin embargo, en retrospectiva, todo el programa del ministerio del IBLP* es la recompensa de esa pequeña fe. Cuando Dios nos da un rhema para actuar conforme al mismo, muchas veces nos lo confirma con otro rhema, dando cumplimiento a que: “Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto [rhema]” (2 Corintios 13:1). ¿Qué rhemas te ha dado Dios en los cuales quiere que actúes, para que tu fe sea perfeccionada por medio de obras y por la paciencia?
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Día 75 - Mandamiento 11 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé pérfécto én discérnimiénto! Cuando Dios le dijo a Salomón que le iba a dar lo que pidiera, Salomón podría haber pedido riquezas, fama, poder o una larga vida, pero en lugar de eso pidió una sola cosa importante que traería después todas las demás: “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo” (1 Reyes 3:9). Los creyentes maduros existen en medio de un mundo de bondad o maldad, porque han ejercitado los sentidos para discernir lo bueno y lo malo. La escritura describe a los creyentes inmaduros como bebés recién nacidos, los cuales han de desear la leche espiritual de la Palabra, para que por ella puedan crecer hacia la madurez (1 Pedro 2:2). Conforme maduremos en sabiduría y fe, no sólo vamos a comprender las profundidades de la Escritura, sino que también entenderemos todo aquello que Dios considera bueno y malo. La relación entre la madurez espiritual y el discernimiento entre el bien y el mal, se explica claramente en las Escrituras. Pablo anhelaba siempre compartir las verdades profundas de la sabiduría de Dios a los nuevos creyentes, pero muchas veces se veía imposibilitado porque eran espiritualmente inmaduros: “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez [teleios], para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:13-14). Los cristianos inmaduros viven en un mundo entre la luz y las tinieblas. Ellos consideran las cosas grises como “amorales”. La vida inmadura conduce a tomar decisiones inmaduras y a las consecuencias de hacer elecciones necias. El dueño de un laboratorio dental tenía necesidad de un asistente. Por tanto, entrevistó a una mujer que tenía todas las destrezas técnicas que se requerían y concluyó que era la persona ideal; sin embargo, su esposa le advirtió que tomara precauciones al emplear a esta mujer. Ella no podía explicarle las inquietudes que sentía con referencia a la mujer que iba a emplear, especialmente cuando todo parecía correcto exteriormente, pero aún así, ella urgió a su esposo a que empleara a otra persona. Como el esposo necesitaba a un asistente inmediatamente, desechó las inquietudes de su esposa (discernimiento) y empleó a la mujer que había entrevistado. Conforme transcurrió el tiempo, el negocio comenzó a perder dinero. Un día, el dueño recibió una llamada telefónica de la policía, preguntándole si había perdido oro. El hombre fue a examinar inmediatamente el inventario de materiales dentales y descubrió que su asistente le había estado robando oro y vendiéndolo para su propio beneficio. Este fue un hombre de los muchos que han pagado un precio muy alto por su falta de discernimiento. Un gran paso hacia la madurez es reconocer que Dios dará a tu esposa el discernimiento que a ti no te dará, para reconocer así, cuán necesaria es ella para tu éxito. ¿Cuántas veces has tomado una decisión en la cual tu esposa ha tenido serias dudas? Dios te dio a tu esposa para tener balance en tu vida, lo cual se manifiesta claramente en el discernimiento. Ahora podría ser un buen día para expresar agradecimiento a tu esposa por su rol vital en tu vida de éxito.
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Día 74 - Mandamiento 11 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé pérfécto én buénas obras! Una de las preguntas más dolorosas que puedes hacer a los adolescentes es: “¿Qué es lo que planeas hacer con tu vida?” Para muchos de ellos, escuchar esta pregunta es como una descarga de realidad combinada con el temor a fracasar; entre tanto responden sin vacilar: “No, yo no sé”. La mayoría de estos jóvenes a quienes planteo esta pregunta, son creyentes que desean seguir al Señor. Sin embargo, cuando se trata de conocer “la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” para sus vidas, ellos son inmaduros. No están conscientes de la maravillosa realidad que hay detrás de su nacimiento. Cada persona fue primeramente creada en el corazón de Dios para hacer grandes cosas, y luego es formada en el vientre de su madre para desarrollar esas obras. Esta maravillosa verdad fue revelada a Jeremías cuando Dios le dijo: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué” (Jeremías 1:5). La palabra hebrea “conocer” es una expresión de conocimiento íntimo y de interacción. Esta es la misma palabra que se emplea para describir la unión de un esposo con su esposa en la relación de una misma carne, por ejemplo: “conoció Adán a su mujer Eva” (Génesis 4:1). La palabra “formé” es la misma palabra para describir la formación del “…hombre del polvo de la tierra…” (Génesis 2:7). En otras palabras, Dios escogió, en su corazón y en su mente, aquellas grandes obras que nosotros haríamos, y luego nos diseñó en el vientre de nuestra madre con las características precisas y con las capacidades perfectas para lograrlas. Este es el mensaje de Dios en Efesios 2:8-10. Somos salvos por gracia por medio de la fe para buenas obras, las cuales preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Nota cómo estas buenas obras están relacionadas con nuestra perfección. “Y el Dios de paz…os haga aptos en toda buena obra para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo…” (Hebreos 13:20-21). Hay cinco grandes propósitos que Dios quiere que cada uno de nosotros cumplamos o ayudemos a otros a cumplir. Estos fueron desarrollados en orden en la vida de Adán. El primero y más importante es establecer y mantener una relación inquebrantable con el Señor. El segundo propósito es demostrar el amor de Dios y su poder a través de nuestra manera de vivir. El tercero es desarrollar un mensaje especial en nuestras vidas basado en nuestra obediencia a los mandamientos de Cristo. El cuarto, es experimentar el éxito de la unidad en el matrimonio y el quinto es edificar las vidas de nuestros hijos para que sean poderosos en el Espíritu. Las recompensas por amar los mandamientos de Dios, se nos describen en Salmos 112:1-2: “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita”. Busquemos las buenas obras que Dios nos predestinó antes de nuestra formación, con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerzas, para lograrlas y así alcanzar nuevos niveles de madurez.
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Día 73 - Mandamiento 11 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé pérfécto én él amor! A través de los años, he preguntado a muchos jóvenes si aman al Señor, y ellos me aseguran que lo aman. Luego les pregunto si ya han rendido totalmente sus vidas al Señor, y es ahí cuando me responden “no”. Todavía los detienen tesoros, planes, metas, deseos o pasiones, las cuales tienen temor de ceder a Dios. Su amor por el Señor es solamente en palabra, porque cuando verdaderamente se ama a los demás, se tiene el deseo ardiente de darles todo lo que tenemos, aun hasta llegar a poner nuestra vida por ellos. La evidencia de un amor imperfecto es temor, porque “…el perfecto amor echa fuera el temor…” (1 Juan 4:18). ¿Qué es entonces a lo que le tememos? ¡En muchos casos tememos perder el control! ¿Te has preguntado alguna vez por qué la nación de Israel conquistó a las naciones paganas con el poder de Dios, pero luego se volvieron y adoraron a los dioses paganos de esas naciones? ¿Por qué iban a servir a dioses que eran incapaces de libertar a las personas que confiaban en ellos? La respuesta es significativa: a nosotros nos gusta adorar a dioses a quienes podemos controlar. Un dios conquistado entra en esta calificación. Nosotros tendemos a crear dioses que nos permitirán hacer lo que nosotros queremos. Sin embargo, las cosas que nuestra antigua naturaleza deseaba, nos traen desilusión, aburrimiento y destrucción. El dilema tiene sus bases en la enseñanza de Cristo: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, y del evangelio, la salvará” (Marcos 8:35). Ayer mencioné de una joven que encontró una libertad nueva al rendir su vida totalmente. Pero unos días después de su entrega total, me contó que estaba experimentando una disminución de la libertad que había tenido al principio. Le expliqué que tan pronto como rendimos nuestras vidas al Señor, Dios comienza a obrar en áreas específicas, tratando con ellas una a una. Ella me sonrió y me dijo: “Eso es exactamente lo que me está pasando”. Este es el punto en el cual los compromisos estarían en orden. Dios quiere que le entreguemos nuestros amigos, dinero, agenda, ambiciones, reputación, matrimonio y posesiones. Pablo confiadamente dice: “…porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Timoteo 1:12). Dios me pidió que le diera cada una de estas áreas de mi vida, y fue una lucha el dejarlas ir. Sin embargo, conforme lo hacía, mi fe crecía. Al tiempo, el Señor me devolvió las cosas que le había entregado, pero de maneras inesperadas. Por ejemplo, yo le entregué mi dinero, y el Señor comenzó a proveer para mis necesidades en cantidades de dinero exactas en respuesta a mis oraciones. Cuando le cedí mis amigos, ellos me abandonaron, pero fue así como me enseñó a hacer discípulos. Sin embargo, lo que fallé en entregarle al Señor, al tiempo lo perdí de todas maneras, lo cual me causó tristeza. Mi apelación a ti es que rindas totalmente cada área de tu vida a Dios como una expresión de amor perfecto.
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Día 72 - Mandamiento 11 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Da el paso ma s importante! Mi mayor satisfacción es observar a jóvenes y adultos madurar espiritualmente. Mi mayor tristeza es mirar a cristianos que en un tiempo estuvieron dedicados, pero que ahora rechazan los compromisos bíblicos. ¿Qué es lo que ocasiona que un creyente le dé la espalda a aquello que ha aprendido y recibido de Dios? Los compromisos son buenos, pero estos tienden a no permanecer, a no ser que estén basados en decisiones fundamentales. Una de las razones ocultas del por qué los compromisos no se pueden sostener por mucho tiempo la tenemos en la historia del joven rico. Este hombre tenía fuertes compromisos con relación a los mandamientos de Dios. Cuando el Señor Jesús le mencionó algunos de ellos, el joven inmediatamente afirmó: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud” (Mateo 19:20). El Señor Jesús, fijando sus ojos en él, “lo amó” y le dijo: “Si quieres ser perfecto [teleios], anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mateo 19:21). Estas instrucciones constituían una rendición total e incondicional. Cuando el joven escuchó este requisito, “…se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Mateo 19:22). Este hombre estaba dispuesto a hacer compromisos, pero no estaba dispuesto a rendir total e incondicionalmente su vida y todo lo que tenía a Jesucristo. Los compromisos están basados en nuestro control y bajo condiciones. Una entrega total e incondicional está basada en el control de Dios. Cuando Jesús escogió a sus discípulos, Él no les pidió que hicieran un compromiso para abandonar todas las cosas y le siguieran por los próximos años. Él les requirió que dejaran todo, tomaran su cruz, y lo siguieran el resto de sus vidas, sin importar el precio. Inclusive, los requisitos que Jesús le dio al hombre rico, tenían una base razonable, ya que por ser miembro de la nación de Israel, estaba dentro del pacto que lo obligaba a “amar a su prójimo como a sí mismo”. Este fue uno de los mandamientos que Jesús le mencionó y al que el hombre contestó haber guardado (ver Levítico 19:18). Esta misma instrucción se nos da a nosotros. Se nos urge a rendir totalmente nuestros cuerpos como sacrificios vivos, y luego somos retados a “distribuir para las necesidades de los santos” (ver Romanos 12:1-2, 13). Recientemente le pregunté a una joven de 22 años acerca de cómo iba su caminar con el Señor. Ella respondió: “No muy bien, no recibo mucho de mi lectura bíblica diaria, y estoy ansiosa acerca de mi futuro”. Ella había establecido varios compromisos, pero no había rendido totalmente su vida al Señor. Ese día ella lo hizo. Cuando le pregunté al siguiente día cómo se sentía, exclamó diciendo: “¡Tengo una nueva libertad!” ¿Has hecho algún compromiso que no has podido guardar por razón de que no has entregado toda tu vida al Señor Jesucristo? Te insto a hacerlo ahora, ya que es solamente por medio de nuestra rendición total, que experimentaremos éxito.
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Día 71 - Mandamiento 11 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé pérfécto! ¡El mandamiento de ser perfecto suena imposible! A veces cuando hacemos algo incorrecto, razonamos diciendo: “Bueno, nadie es perfecto”; aún podríamos emplear la Escritura para apoyar nuestra conclusión: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:8). Así que, ¿Qué es lo que Jesús quiso decir cuando nos dio el mandamiento? Mandamiento once: “Sed pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Sin duda, nuestra dificultad con este mandamiento es por causa del entendimiento que tenemos de la palabra perfecto. La palabra en español significa: “estar sin errores o desperfectos”. Por ejemplo, nosotros decimos que una persona ganó una calificación “perfecta” al responder a todas las preguntas correctamente. La palabra griega para perfecto, que el Señor Jesús empleó en este mandamiento, tiene un significado diferente. Es la palabra teleios, que significa: “completo” o “terminado”. Esto viene de la palabra telos, la cual incluye el significado de alcanzar la meta, cumplir el propósito de uno, llegar a ser un adulto maduro, en vez de permanecer espiritualmente inmaduros como niños. Pablo emplea esta misma palabra cuando explica a los creyentes que Dios ha establecido a varios líderes en la iglesia para: “…perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto [teleios], a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12-13). Crecer en madurez se logra cuando nosotros somos conformados a la “imagen misma” de Jesucristo a través de Sus mandamientos. El término “imagen misma” es una traducción de la palabra griega “ charakter” (Hebreos 1:3). El Señor Jesús nos revela su carácter y verdadera naturaleza por medio de Sus mandamientos. Por lo tanto, Él nos promete: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Cada uno de los mandamientos de Cristo contiene una sabiduría infinita y un gran poder. Cuando comencé a memorizar muchos de ellos a través del Sermón del Monte y a aplicarlos a mi vida, muchas cosas sorprendentes comenzaron a ocurrirme. Mis calificaciones escolares comenzaron a mejorar sorprendentemente. Dios me proveía dinero en cantidades exactas en respuesta a muchas de mis oraciones. Experimenté una limpia conciencia y logré perdonar a mis ofensores. Conforme compartí estas y otras recompensas con algunos jóvenes que fueron parte de las pandillas en las calles de Chicago y con grupos de jóvenes cristianos, comencé a ver resultados permanentes en sus vidas. ¿Qué compromisos has hecho ante el Señor? ¿Has podido mantener esos compromisos? Si no, entonces serás animado por el devocional de mañana.
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Mandamiento 11 - Sé perfecto - Serie los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)
MANDAMIENTO 11: SÉ PERFECTO CUALIDAD DE CARÁCTER: SINCERIDAD Sinceridad vs. Hipocresía La sinceridad es ser tan auténticos en el interior como lo que parecemos ser en el exterior. La palabra sincero viene del Latín sincerus, y significa “entero, puro, genuino.” Es muy probable que se derive de la raíz sem-, que significa “uno”, y cerus, de un verbo que significa “crear.” Ser sincero es ser sin doblez ni hipocresía, lo cual fomenta decepción. La máxima expresión de hipocresía es Satanás y sus mensajeros, los cuales se muestran como ángeles de luz pero que en realidad son oscuridad y muerte. (Ver II Corintios 11:13-15.) La palabra hebrea para sinceridad es tamiym. Esto significa “íntegro, completo, entero, en perfecto estado; tener integridad; estar completo o en completo acuerdo con la verdad y realidad.” La palabra Griega heilikrines se traduce como sincero y se compone de dos palabras Griegas: heile, que significa “el rayo del sol”, y krino, que significa “juez”. El significado literal de sincero puede ser traducido así: “nuestras vidas y acciones sean halladas puras cuando seamos juzgados por la luz del sol.” Jesús explicó, “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:20). La recompensa de la Sinceridad Dios busca corazones sinceros y perfectos a través de los cual es pueda demostrar Su sabiduría y poder. “Porque los ojos de Jehová contemplan, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (II Crónicas 16:9). Esta declaración fue hecha hacia el Rey Asa, quien ganó una gran victoria cuando confió en el Señor, pero sufrió una gran derrota cuando confió en un aliado militar. Pablo descubrió que cuando él confiaba en el Señor con todo su corazón, a pesar de que era débil, él experimentaba la fuerza de Dios. El Señor le dijo, “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (II Corintios 12:9). La llave a la sinceridad Otra palabra del Nuevo Testamento traducida como perfecto es katartizo, que significa “acabar algo completamente, esto es, reparar, ajustar; poner en orden.” Pedro escribió, “El Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione [katartizo], afirme, fortalezca y establezca” (I Pedro 5:10). Dios lleva a todos los creyentes a través de pruebas ardientes que exponen sus defectos ocultos e imperfecciones. Cuando los creyentes dan gracias a Dios por estas pruebas y se regocijan en los propósitos para los cuales Dios los ha preparado, Dios otorga una medida correspondiente del poder del Espíritu Santo y una perfección del fruto del Espíritu en la vida de los creyentes. (Ver I Pedro 4:12-13.) Evaluación personal: ¿Qué tan sincero eres Tú? • ¿Eres igual en el exterior a lo que eres en tu interior? • ¿Ocultas de la luz de Cristo pecados secretos? • ¿Juzgas a los demás en cosas de las que tú también eres culpable? • ¿Eres alguien que obedece externamente, pero interiormente resistes a la instrucción? • ¿Buscas al Señor con tu corazón entero? • ¿Haces buenas obras para recibir alabanza de los hombres, o para la Gloria de Dios? • ¿Permites que la fuerza de Dios brille a través de tus debilidades?
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Día 70 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Clasifica a tus enemigos! Una guerra civil se desató en la nación de Israel. Un hijo arrogante se levantó en contra de su famoso padre: el rey David. Conforme David huía de la capital con un pequeño ejército, un hombre airado, maldiciente y burlesco comenzó a vituperar y a maldecir a David, y aun le tiraba piedras. Esas acciones irrespetuosas causaron gran ira en uno de los generales de David quien le dijo: “¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza” (2 Samuel 16:9). La profunda respuesta de David claramente explica la primera clasificación de nuestros enemigos: aquellos que hacemos por nuestras propias faltas. David contestó: “Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?” (2 Samuel 16:10). David reconocía que las acciones de este hombre y las de su hijo Absalón eran parte del castigo de Dios por causa de su pecado personal con Betsabé. Sin embargo, Dios nos ha dado una hermosa promesa con respecto a nuestros enemigos: “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7). Hay una segunda clasificación de nuestros enemigos: aquellos que están en contra de Dios y Sus propósitos. Estos enemigos nos atacan por causa de nuestra relación con el Señor Jesucristo y por nuestro potencial de dañar al reino de las tinieblas. David también tuvo su parte con esta clase de enemigos, comenzando con sus hermanos mayores quienes le despreciaron cuando llegó al campo de batalla, luego Goliat quien desafío a los ejércitos de Dios, y también el rey Saúl quien se llenó de temor por la fama creciente de David. La respuesta de David a estos enemigos se menciona en varios salmos: “Todo el día mis enemigos me pisotean; porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia. En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? Todos los días ellos pervierten mi causa; contra mí son todos sus pensamientos para mal” (Salmos 56:2-5). Luego empleó su arma poderosa: “Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí” (Salmos 56:9). Cuando clamamos a Dios, le estamos diciendo: “Señor me rindo incondicionalmente a ti y a tu voluntad para mi vida, y yo desesperadamente te necesito; necesito tu intervención en este momento”. Con este espíritu de humildad, confianza y dependencia, Dios es poderoso no sólo para tratar con nuestros enemigos, sino que también obra poderosamente a través de nuestras vidas, en maneras que muchas veces no nos imaginamos (ver 1 Pedro 5:6-7). En este día, en tu diario, haz una lista de todos tus enemigos y clasifícalos al escribir “míos” y “de Dios” en cada uno de sus nombres. Luego podemos darle gracias a Dios por los beneficios que Él tiene en su mente al permitirles que se nos opongan; entonces podremos dar pasos apropiados para responderle a cada enemigo.
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Día 69 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé má s qué véncédor! Pablo alzó triunfante el estandarte de la victoria al declarar: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Las “ cosas” a las que Pablo se refería son: tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada (Romanos 8:35). Siguiendo a esta lista, el apóstol Pablo menciona un pasaje significativo que se encuentra en Salmos 44:22: “Pero por causa de ti nos matan cada día; somos contados como ovejas para el matadero”. Es en estas cosas en las que nosotros somos más que vencedores. ¿De qué manera? El arma más poderosa del mundo es el amor genuino. Al usarlo con nuestros enemigos, nos convertimos en más que vencedores. Si nosotros conquistamos a nuestros enemigos, seremos conquistadores; pero si ganamos a nuestros enemigos basándonos en la verdad de Dios, a través del amor de Jesucristo en nosotros, nos convertimos en más que vencedores. Cuando el pastor Tson estaba en aquel cuarto de interrogación, entró un hombre que un tiempo atrás lo había interrogado y golpeado. El Dr. Josef Tson le dirigió unas palabras sorprendentes diciendo: “Te pido que me perdones por los gritos que di la última vez que me golpeaste”. El oficial sorprendido le preguntó que por qué pedía perdón y el Dr. Tson le respondió: “porque cuando comprendí que esa era la misma semana en la que el Señor Jesucristo fue azotado, abofeteado y crucificado por mis pecados y Él no abrió su boca, fue para mí un honor haber recibido tan pequeña cantidad de sufrimiento, y así puedo demostrarte el amor de Jesucristo”. Estas palabras conmovieron tanto al oficial que dejó en libertad al pastor por el fin de semana para que atendiera la iglesia. Durante los siguientes meses de interrogación diaria, los captores del pastor Josef Tson, le dijeron: “Todos los demás a quiénes hemos interrogado nos aborrecen; ¿Por qué tú no nos aborreces? El pastor respondió: “porque cada mañana antes de venir aquí, me pongo de rodillas y le pido a Dios que te bendiga y bendiga a tu esposa e hijos; te amo y por tanto no puedo aborrecerte”. Después de los seis meses de interrogación, cuando quedó en libertad, uno de los oficiales comunistas le dijo con profunda emoción: “Señor Tson, lo voy a extrañar”. Cuando nosotros miramos el potencial en nuestros enemigos como creyentes e invertimos en ellos, aumentará nuestro amor a ellos; ya que donde esté nuestro tesoro, ahí estará nuestro corazón. Piensa en tu mayor enemigo, e imagínalo como un creyente. Con el mismo fervor con el que los enemigos atacan al evangelio y a los creyentes, con ese mismo fervor pueden funcionar para la expansión del evangelio de Jesucristo, como en el caso del apóstol Pablo. Si nosotros queremos ser más que vencedores, hemos de usar el arma suprema del amor ágape que el Señor Jesús describe: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13) ¿Estamos poniendo nuestras vidas por nuestros enemigos al demostrarles el amor incondicional de Dios?
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Día 68 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé má s podéroso qué tus énémigos! Un pastor muy reconocido en Rumania miraba hacia fuera a través de la ventana y de pronto vio un carro militar que se detuvo enfrente de su casa; con paso seguro fue al frente y abrió la puerta—ellos lo arrestaron y lo llevaron a una estación militar donde fue interrogado; el pastor se llama Josef Tson. Ellos le estaban exigiendo de una manera áspera y con palabras violentas que se retractara de las palabras que había escrito en un artículo cristiano acerca de la fe cristiana; amenazaban con matarlo si no se retractaba, pero el pastor los miraba con una sonrisa. Ellos le preguntaron: ¿Por qué te sonríes cuando te decimos que te vamos a matar? Él respondió: “Su arma suprema es matarme, pero la mía es morir por mi fe; como ustedes pueden ver, mis sermones están por toda Rumania; si yo muero rociaré cada una de mis grabaciones con sangre y las personas las oirán con más dedicación. De esa manera conquistaré Rumania con el evangelio de Jesucristo por mi muerte y además me iría más pronto a la gloria de Dios”. Sus enemigos comprendieron la verdad de sus palabras y le respondieron: “no te podemos dejar morir como un mártir”. Las personas más poderosas sobre la faz de la tierra son aquellas que no le temen a la muerte. El temor a la muerte puede causar un efecto paralizador en nuestras mentes, voluntades y emociones. Puede disminuir nuestro potencial para tener éxito. Pero gracias a Dios que el Señor Jesucristo murió para conquistar este temor: “…él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2:14-15). Pablo aplicó a su vida esta poderosa verdad cuando escribió que él ya estaba “llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida” (2 Corintios 4:10-12). La gran paradoja de la vida cristiana es que nunca estaremos tan vivos como cuando nos rendimos en muerte al Señor Jesucristo. Tiene que llegar el momento cuando nosotros debemos rendirnos totalmente al Señor, ya que ésta es la base del amor genuino y del poder para vivir la vida cristiana (Juan 15:13). El momento en el que me rendí incondicionalmente sucedió una tarde cuando era adolescente. Estaba leyendo el libro de Los Mártires de Fox y fui fuertemente retado por el ejemplo de estos cristianos, quienes experimentaron terribles muertes por su fe. Incliné mi cabeza y dije: “¡Señor, viviré por ti y moriré por ti!” Una cosa maravillosa sucedió. Ya no estaba preocupado por qué tanto placer obtendría de la vida. Más bien, estaba preocupado acerca de qué tanto podría yo hacer por el Señor antes de morir. La vida se convirtió en una emocionante carrera contra el tiempo. Este compromiso me ha dado significado y propósito para cada día, sin temor a la muerte. Si no lo has hecho aún, te apremio a que te unas a mí en este día en esta emocionante carrera al rendirte incondicionalmente al Señor.
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Día 67 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Sé un canal dé podér! Recientemente, un hombre llamado Esteban* me llamó para contarme acerca de una tragedia que le sucedió en su matrimonio. Durante nuestra conversación, él se quebrantó y se soltó llorando; era la frustración de muchos años tratando de hacer que su vida y su matrimonio funcionaran bien. Pero todo se vino abajo. Cualquiera que hubiera visto a esta familia, jamás se hubiera imaginado los problemas tan serios por los que estaban atravesando. La esposa de Esteban era una mujer muy atractiva, llamada Janet; sus hijos e hijas parecían felices. Pero la tragedia era que él y su esposa se habían convertido en “enemigos”, y él se había enamorado de otra mujer. Los “enemigos” más terribles son aquellos cuyo amor se ha tornado en odio por causa de las ofensas o las desilusiones. El modelo de destrucción en este matrimonio es muy común. Esteban y Janet ciertamente desearon tener un matrimonio feliz; sin embargo, las pequeñas ofensas y las actitudes equivocadas comenzaron a amontonarse. Pronto, Janet comenzó a mostrar frivolidad y enfrió todo afecto de Esteban. Él también empezó a notar que ella no se sometía a su autoridad espiritual y no lo buscaba para pedir consejo o para tomar decisiones. Al llegar a este punto vulnerable, la otra mujer se le atravesó en el camino. Ella le comenzó a ofrecer todo lo que le hacía falta en su matrimonio, y de pronto se miró controlado por pasiones desordenadas que él mismo odiaba y que sabía eran malas. En un intento desesperado por salvar su matrimonio, Esteban dejó a un lado su relación con la otra mujer. Esteban confesó que esto se le había hecho algo muy difícil, porque aquellos sentimientos de amor que antes tenía para su esposa, parecían haber muerto. Yo por supuesto, le aseguré que la esencia del amor genuino no puede morir (1 Corintios 13). Dentro de nosotros mismos, no tenemos la capacidad para amar genuinamente a los demás. Es solamente cuando hacemos del Señor nuestro primer amor, que Él nos da su amor incondicional necesario para poder amar a los demás, incluyendo a nuestros enemigos. Cuando Esteban me dijo que su meta era restaurar su matrimonio, le hice saber que ésta no debería ser su principal meta, sino que, primeramente debería buscar restaurar su primer amor por el Señor, por quien también lo había perdido. Así leemos en Apocalipsis 2:2-5: “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia… Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”. El fracaso de su matrimonio es el producto del fracaso en la relación con el Señor. Por lo tanto, para evitar la destrucción de relaciones similares, renovemos nuestro primer amor por el Señor para así ser canales por los que Él pueda impartir Su amor genuino y Su luz a los demás, incluyendo a nuestros enemigos.
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Día 66 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Neutraliza su veneno! En las junglas del África, un misionero caminaba por entre el pasto y la maleza hacia una de las villas. De repente, sintió el piquete agudo en una de sus piernas y cuando miró hacia abajo, vio a una serpiente venenosa deslizarse en el césped. El podría en pocos minutos haber esperado los síntomas de un dolor inmenso, náuseas, hinchazón o de debilidad; sin embargo, nada de esto le aconteció, porque ya estaba preparado para esta clase de ataques. Se detuvo, buscó en su mochila y sacó una pequeña unidad que empleó para aplicar una descarga eléctrica al área afectada, neutralizando así el veneno de la serpiente. Cuando un enemigo nos maldice con palabras amargas, el efecto es el mismo que el de esa serpiente venenosa. Inclusive, Dios describe aquellas palabras amargas como venenosas (Salmos 58:3-4; Santiago 3:8). Esas palabras venenosas tendrán su efecto en nuestras emociones, a no ser que pronto neutralicemos su veneno con la reacción de bendecirlos con el corazón. Esta es una de las razones por las que Jesús nos manda que bendigamos a aquellos que nos maldicen. La Escritura claramente dice: “La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21). José fue maldecido por sus hermanos mayores, pero rehusó maldecirlos en venganza; al contrario, buscó a Dios por su vindicación. Miramos esta actitud muchos años después cuando les respondió: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20). En otro caso, un padre le gritó a su hijo: “Eres un idiota, nunca vas a servir para nada!” Esas palabras penetraron en el corazón y el alma del niño, y por años afectaron su habilidad para relacionarse con su padre, y aun con otras personas. Fue hasta que comenzó a bendecir a su padre, que se fue liberando de la esclavitud emocional que había estado experimentando todos esos años. Las bendiciones se pueden iniciar empleando el nombre del Señor y pueden incluir las cualidades que son deficientes en las vidas de nuestros atacantes. Por ejemplo, un niño que ha sido maldecido puede decir: “Señor, bendice a mi padre con sabiduría y entendimiento. Hazlo fuerte en la bondad y compasión. Haz que tu rostro resplandezca sobre él para que irradie amor genuino, y dale gracia para que conozca Tu voluntad”. ¡Maldecir a nuestros enemigos, es como si nosotros bebiéramos veneno y esperáramos que nuestros enemigos murieran! Personalmente testifico del poder de este mandamiento, ya que varias personas a través de los años me han atacado de muchas formas con palabras venenosas. Pero cuando le he pedido a Dios que los bendiga con la cualidades que les hacen falta, mi actitud personal cambia hacia ellos; Dios llenó mi corazón con amor genuino y expectación de lo que Él iba a hacer en sus vidas. Que el Señor nos dé Su sabiduría y gracia para contrarrestar el daño de las palabras venenosas al aprender a bendecir a aquellos que nos maldicen.
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Día 65 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Escucha a tus perfeccionadores! El problema con los “talladores” de Dios es que algunas veces son muy fuertes, ruidosos y agresivos, y muchas veces nos obligan a cerrar nuestros oídos para escuchar lo que Dios está tratando de decirnos a través de ellos. Frecuentemente Dios quiere decirnos: Encuentra balance en tu vida y en tu mensaje, ya que la verdad fuera de un balance, conduce a la herejía. Uno de los diagramas más poderosos del Seminario Básico describe el desarrollo de la concupiscencia. Este diagrama tiene como base la historia de un “perfeccionador”. Fue presentado por primera vez a un grupo de estudiantes del colegio bíblico, el cual juntamente con otras enseñanzas que compartimos, produjo un avivamiento en todo el campus estudiantil. Considerando esta sorprendente reacción, el presidente del colegio me pidió que regresara al siguiente año. Un año después, cuando regresé al colegio, se me informó que uno de los maestros no estaba de acuerdo con lo que había enseñado, y con liberalidad había estado compartiendo su reacción negativa con los demás estudiantes. El presidente y yo nos reunimos con el maestro, y le pregunté qué fue lo que le hizo no estar de acuerdo. Me respondió que el diagrama estaba incompleto. Yo había puesto en el diagrama solamente los aspectos espirituales. Al seguir nuestra plática, comprendí que era verdad; también había desarrollos psicológicos y físicos. Al incluir estas dos dimensiones en el diagrama, tomó una nueva perspectiva, con mucho más significado, más información clara y precisa de cómo se desarrolla la inmoralidad en la vida de una persona. De una manera retrospectiva, yo estoy agradecido a Dios por levantar a este “tallador” ya que millones de personas se han beneficiado, por la reacción que Dios causó en su corazón. El desequilibrio en un área de la vida, usualmente también desequilibrará otra área de la vida. Aquellos padres que son muy estrictos con sus hijos con ciertos reglamentos en un área de sus vidas, muchas veces son muy livianos en otras. Por ejemplo: una familia sobre-enfatizaba reglas muy estrictas para evitar identificarse con el mundo, sin embargo, estaban fallando en enseñar a sus hijos cómo amar al Señor y andar en Sus caminos. Ellos estaban enfatizando una religión, pero no una relación. Como resultado de esto, estaban experimentando una reacción negativa, no sólo de sus hijos, sino también de quienes los observaban. Conforme seguimos meditando en Mateo 5:44, podemos preguntarnos a nosotros mismos, si por casualidad tenemos enemigos por causa de algún desequilibrio o inconsistencia en nuestro caminar con el Señor. Si este es el caso, entonces Dios estará usando enemigos para darnos el mensaje. Si los escuchamos y corregimos esa inconsistencia, tendremos nuevas razones para bendecir a aquellos que nos maldicen.
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Día 64 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Bienvenidos “Talladores” de Dios! ¿Se ha preguntado Ud. por qué razón Dios permite que muchas personas nos molesten, nos desprecien, y nos provoquen? Ellos perturban nuestra vida, y desvían nuestra atención. Una respuesta a esta pregunta se da en la siguiente analogía. Dios compara a los creyentes con piedras que están siendo perfectamente talladas de forma que puedan convivir juntos con todos los creyentes en el Templo de Dios (vea I Pedro 2:5 y Efesios 2:19-22). La frase bien coordinado es una forma del presente participio pasivo, y expresa acción continua o reiterada que recibimos. Durante la construcción del Templo de Salomón, habían 80,000 “cortadores” (en el hebreo significa ‘talladores de piedra’) en las canteras. Cada piedra era tan perfectamente preparada de modo que no necesitaba un tallado posterior después que estaba puesta en su lugar en el Templo (ver I Reyes 5:15-18; 6:7). Si consideramos a aquellos que han sido hostiles con nosotros como talladores de Dios, estaremos listos para recibir el siguiente mandamiento: Mandamiento diez: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). David describe el “tallado” de sus enemigos: “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. … Contra mí forjaron mentira los soberbios, mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. … Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (Salmo 119:67-71). Este testimonio ha sido sin duda muy cierto en mi propia vida y ministerio. Las verdades más poderosas presentadas en el Seminario Básico han sido “talladas” por los que me han criticado. Ellos me han motivado a estudiar las Escrituras con mayor atención para explicar y perfeccionar cada cosa que enseño. El Seminario Básico en sí fue el resultado de talladores que estaban asociados con el primer ministerio juvenil que yo dirigí. La Junta me despidió, con el reto de demostrar la efectividad de los principios Bíblicos que yo estaba enseñando a los jóvenes. La promesa expresada por el apóstol Pedro se ha convertido en una realidad para mí: “…Después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo [el Dios de toda gracia] os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (I Pedro 5:10). Una razón por la que Dios nos ordena amar a nuestros enemigos y bendecir a aquellos que nos maldicen es porque Él tiene propósitos mayores para aquellos que simplemente hacen miserables nuestras vidas. Él quiere que nosotros cooperemos con Él en el proceso de desarrollar madurez en nuestras vidas. El mandamiento no se aplica solamente al conflicto con “los de afuera”, sino también con los de nuestra propia familia quienes “discrepan” con nosotros en el diario vivir. Propongámonos ahora darles la bienvenida a aquellos que se rebelan en contra nuestra, no viéndolos como intrusos de nuestra vida, sino como talladores enviados por Dios para ayudarle a Él a que nosotros mejoremos nuestro carácter y seamos conformados a la imagen del Señor Jesucristo.
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Mandamiento 10 - Ama a tus enemigos - Serie los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)
MANDAMIENTO 10: AMA A TUS ENEMIGOS CUALIDAD DE CARÁCTER: CREATIVIDAD 44 Pero yo digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,[a] 45 para que sean hijos de su Padre que está en los cielos. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Mateo 5:44-45 En nuestra naturaleza humana se no dificulta tan solo orar por los que no nos agradan mucho o con los que hemos tenido algún inconveniente, mucho menos podemos llegar a amarlos. Es por eso que Dios en su infinita sabiduría a través de la maravillosa persona de Jesús forma nuestro carácter a su imagen y semejanza y nos da la herramienta para poder cumplir con este mandamiento. La cualidad de carácter es la CREATIVIDAD. La creatividad es cultivar pensamientos sabios, palabras prudentes, y acciones hábiles para llevar a cabo la voluntad de Dios. En el libro de Génesis, somos testigos del acto supremo de creatividad divina: la creación misma del universo. Dios, en su infinita sabiduría, dio forma a los cielos y la tierra con su palabra. Y como seres creados a su imagen y semejanza, hemos sido bendecidos con una chispa de esa misma capacidad creativa. En nuestra vida diaria, esta chispa se manifiesta de innumerables formas: en el arte, la música, la poesía, la ciencia, la tecnología y más. La creatividad no es un talento reservado para unos pocos privilegiados, sino un don que todos llevamos en nuestro interior. Sin embargo, a menudo nos encontramos limitados por el miedo al fracaso, la autocrítica o la falta de confianza en nuestras habilidades. Pero recordemos las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Con la fuerza que viene de Dios, podemos liberarnos de estas cadenas autoimpuestas y atrevernos a explorar los límites de nuestra creatividad. Al igual que el Señor formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en él aliento de vida, también nos llama a ser co-creadores en su obra redentora. En este proceso de colaboración divina, nuestras ideas, talentos y esfuerzos se convierten en instrumentos para llevar su amor y su luz a un mundo sediento de esperanza y salvación. ¿Qué activa a la creatividad? La creatividad se activa cuando los pensamientos son expresados en palabras. Después de que Dios concibió la creación en Su mente, Él pronunció las palabras, y fue hecho. “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (Génesis 1:3), y “dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen” (Génesis 1:26). El poder de las palabras en el proceso de la creación explica por qué Dios advierte que toda palabra debe ser cuidadosamente analizada antes de decirla. “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21). ¿Cómo podemos aumentar nuestra creatividad? Creatividad es una expresión de la sabiduría. La versión de la Biblia en inglés KJV dice en Proverbios 8:12 “Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de las invenciones ingeniosas”. Cada creyente tiene la oportunidad de recibir más sabiduría con sólo pedirla. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). Las condiciones que Dios ha establecido para la sabiduría son también muy importantes que las sigamos. “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6). Si realmente tenemos el propósito de aumentar nuestra creatividad, no sólo debemos pedir sabiduría, sino que también debemos clamar por ella. La gran fuente de sabiduría es la Escritura. Mientras más estudiamos, memorizamos y meditamos en ellas, mayor será el fundamento que tendremos para la verdadera creatividad.
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Día 63 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Manté n un balancé! Es muy fácil tomar este mandamiento y emplearlo fuera de contexto al aplicarlo de maneras necias y antibíblicas. Dios no nos está diciendo que pongamos la mejilla a cualquiera que quiera abofetearnos, ni tampoco nos dice que demos nuestra capa o dinero a cualquiera que nos lo pida, o aún ir la segunda milla nada más porque alguien nos lo ordena. Jesús jamás hizo algo de su propia voluntad. De la misma manera, nosotros debemos seguir solamente la instrucción de acuerdo a la voluntad de nuestro Padre celestial. A través de los años, varios individuos han tratado de controlarme y controlar mi tiempo con sus problemas. Tenían la presunción de que podían tener todo mi tiempo a su disposición, y se ofendían cuando no se los daba. Ahora me pregunto si realmente buscaban una solución. Obviamente, estas no son situaciones de “segunda milla”. Muchas veces estos individuos habían rechazado a sus autoridades puestas por Dios y encontraban placer en controlar a los demás. Es por tanto, nuestra responsabilidad, redirigirlos sabiamente, amorosamente pero firmes, hacia aquellos que son responsables por ellos, tal como sus padres, sus esposos, o sus pastores. También debemos comprender que las decisiones finales concernientes a nuestro tiempo, energía y recursos deberán tomarse bajo la sumisión de la voluntad de Dios y bajo la dirección de las autoridades que Él ha puesto sobre nosotros. Debemos investigar acerca de ellos antes de ir la segunda milla. La instrucción de hacer bien a todos los hombres, se cumple mejor al ayudar directamente a los líderes a hacer bien a aquellos que están bajo su jurisdicción. Por los últimos 15 años, como ministerio hemos experimentado oportunidades sin precedentes para servir a un gran número de personas en muchos países alrededor del mundo. En muchas ocasiones, se nos han acercado personas que desean implementar sus propias agendas, y en cada caso les hemos dicho que contacten a los oficiales a quienes estamos sirviendo, y las respuestas de los líderes han sido sabias en cada caso. Esta protección nos ha guardado de mucha frustración y de esfuerzos infructuosos. También cumple con la instrucción de Gálatas 6:10: “…según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”. Cuando alguien nos pida hacer algo, primeramente debemos determinar si estamos o no bajo su jurisdicción. Si es así, entonces inmediatamente y con disponibilidad debemos seguir sus instrucciones e ir la segunda milla. Si descubrimos que no estamos bajo su jurisdicción, entonces debemos llevar el caso y hablar con nuestras autoridades dadas por Dios (y también con su esposa) para que no operemos conforme a nuestra voluntad. Será un registro muy valioso en tu diario si escribes aquellas situaciones en las que aplicaste este mandamiento, y la manera en que Dios te bendijo a ti y a los demás como resultado de aplicarlo.
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Día 62 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Experimenta el e xito de ir la segunda milla! William Carey es uno de los grandes héroes de la fe, así como también un reformador, honrado por la historia de la India. Los sacrificios y las luchas personales que experimentó y soportó para lograr el propósito de su llamamiento, son sorprendentes. Trabajó arduamente por muchos años para traducir la Biblia al lenguaje de la gente en el país de la India. En 1812, un incendio destruyó un diccionario de Carey, dos libros gramaticales, volúmenes completos en 14 idiomas del oeste del país, y versiones completas de la Biblia. Sin embargo, intrépidamente, Carey dijo: “La pérdida es grande, pero recorrer un camino la segunda vez, se hace más fácil y con más seguridad que la primera, así que confío que el trabajo no perderá nada de su valor… Somos derribados, pero no perdemos las esperanzas”. A través de los esfuerzos en su vida, la Biblia fue traducida a algunos lenguajes que alcanzarían hasta la tercera parte de la población mundial, y se estableció un colegio para continuar su trabajo. Su vida nos enseña una lección importante: El éxito rara vez llega a aquellos que están dispuestos solamente a caminar la primera milla. El Señor Jesús explicó este punto en una parábola significativa: “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:7-10). A principios del siglo XX, un joven fue entrevistado para un trabajo en una planta de automóviles, pero al final se le informó que no tenía la habilidad para obtenerlo. El joven observó dentro de la planta y descubrió que estaba muy sucia y los pisos llenos de escombros. Así que la siguiente mañana, arribó temprano a la fábrica y comenzó a barrer los pisos. Más tarde, cuando el jefe llegó a la compañía, y vio lo que había hecho, le dijo: “Joven, el empleo es tuyo”. Ese joven era una persona de “segunda milla”. Al paso del tiempo, llegó a ocupar lugares exitosos dentro de la corporación y también llegó a ser un héroe militar. Si nosotros hacemos solamente lo que se nos demanda, somos identificados por la parábola del Señor como siervos inútiles. Ir la segunda milla para restaurar relaciones vitales y cumplir obligaciones debería ser nuestro estilo de vida en todas las áreas, ya que el Señor Jesús dejó bien en claro que lo que hiciéramos a los demás, lo haríamos a Él: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23-24). ¿Podrá decir tu empleador que tú vas a la segunda milla con relación a tu trabajo? Si tienes dudas, propón ahora en tu corazón ser una persona de “segunda milla”.
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Día 61 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Gá náte uná áudienciá! Un hombre que era muy celoso de las cosas de Dios, comenzó a compartir el evangelio con uno de sus vecinos. El vecino solamente lo escuchaba sin responder a nada de lo que le oía decir. Inclusive, ni atención ponía a lo que el cristiano le decía, sino que al oírlo, se acordaba de uno de sus más íntimos amigos quien había sido engañado y robado de mucho dinero por este cristiano que estaba ahí compartiendo el evangelio. ¡Con cuánta razón el Señor Jesús pronunció juicios más severos contra los religiosos hipócritas que el que pronunció en contra de las rameras, los publicanos y los demás pecadores! (Mateo 23:13). Imagínate la insensatez de querer testificar a un soldado romano después de haber rehusado llevar su pesada carga. Había un rechazo abierto entre los judíos subyugados y las autoridades romanas. Inclusive, un movimiento popular fue iniciado por los zelotes, cuya meta principal era la de quitar el yugo de Roma de sobre la nación de Israel. La situación estaba tan tensa que los fariseos creyeron que podían desafiar a Jesús al hacerle una pregunta con respecto a si era lícito o no pagar impuestos al César. Si Jesús decía que sí, eso daría ocasión para que los demás judíos lo abandonaran y lo consideraran como un traidor; y si decía que no, entonces les daría ocasión a las autoridades para arrestarlo como un insurgente (Mateo 22:17-22). ¡Imagínate la sorpresa de la multitud cuando oyó a Jesús darles el mandamiento de ir la segunda milla! Imagina también la falta de habilidad para establecer una conversación durante la primera milla. El soldado romano habría considerado a su recluta llevando su carga como un sirviente renegado a quien legalmente se le obligaba hacerlo. Pero también imagínate el cambio total de actitud en el soldado romano cuando al final de la primera milla, el sirviente le hubiera dicho: “Permíteme llevar tu carga la segunda milla”; ya no se iba a considerar al sirviente judío como un recluta obligado por la ley, sino como un amigo. La conversación entre ellos iba a tornarse totalmente en una nueva base y sin duda que iba a iniciar con la pregunta: “¿Por qué haces esto?” El recluta judío iba a tener la oportunidad de compartir las enseñanzas que había aprendido de Jesús, y debido a que estas enseñanzas habían cambiado su vida, el soldado romano lo habría escuchado. Al caminar la primera milla, nosotros cumplimos con nuestras responsabilidades; pero al caminar la segunda milla, ganamos el derecho para testificar. ¿Quiénes son aquellas personas a las cuales has tratado de ganar para el Señor, pero se han mostrado desinteresadas? Este fue el caso de un joven creyente que quiso ganar a su padre para el Señor, sin embargo su padre le dijo: “Cuando tú hagas las cosas que yo te ordeno hacer, estaré más dispuesto a escuchar lo que me quieres decir acerca de lo que crees”. Caminar la segunda milla, demanda un cambio de agenda y prioridades, pero cuando servimos con la motivación de amar, Dios tiene la libertad de traer resultados sobrenaturales. ¿Qué segunda milla quiere Dios que camines en este día?
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Día 60 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Intercambia “cosas” por libertad! El amor a las posesiones materiales que abrazamos y guardamos, aun al grado de la destrucción de relaciones formadas por Dios, es la causa de muchos conflictos. Dios conoce que cuando tenemos abundancia de riquezas materiales, la tendencia a desviarnos es grande, por tanto, cuando “las cosas” se convierten en ídolos, Dios arregla circunstancias para liberarnos de su poder. Cuando nosotros esperamos recibir de las cosas lo que solamente Dios puede otorgar, tal como seguridad, gozo y libertad, formamos ídolos de ellas. Este ciclo es un modelo en nuestra vida, así como lo fue para la nación de Israel, por lo cual Dios se lamentó: “Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto” (Deuteronomio 31:20). Cuando comencé a ayunar por periodos prolongados, experimenté un fenómeno inusual. Entre más tiempo ayunaba, menos me interesaban las cosas de este mundo y las cosas de Dios se convirtieron en nuevas y significativas. Al tiempo, cuando le platiqué esto a un artista llamado Severt Andrewson, también me contó que Dios había redirigido su atención a las cosas de Él en una experiencia diferente. Por muchos años había trabajado con esmero en sus cuadros, hasta llegar a tener un buen número en su estudio. Una noche, se incendió el estudio consumiendo todas las pinturas y destruyendo toda la galería, con todo el material que tenía. Después del incendio, Severt recuerda que se postró en las cenizas juntamente con su esposa Ruth, y ambos le dieron gracias a Dios por Su amor, y por lo que iba a hacer en ellos en el futuro próximo. Después de esto, nosotros le propusimos ilustrar los libros de cualidades de carácter. Severt comprendió que Dios había organizado su entrenamiento pasado, así como las circunstancias que le dieron una preparación especial para la labor de ilustrar paisajes silvestres de animales e imprimirlos en los libros de carácter. Pablo aprendió el secreto para ganar más para Cristo: “…por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8). Una de las formas más seguras de iniciar un conflicto familiar, es tratar de dividir una herencia. El amor al dinero y la disposición para sacrificar antiguas amistades por obtener más posesiones me ha sorprendido en muchas ocasiones que he aconsejado a familias. Aun aquellos testamentos que se han planificado cuidadosamente, se derriban bajo los ataques viciosos de miembros de la familia que demandan en las cortes civiles para obtener su “parte justa” de la herencia. Ciertamente aumentan sus posesiones, pero sólo las dejan a sus hijos para así continuar el mismo conflicto familiar. ¿Estás dispuesto a intercambiar “cosas” por la libertad? Detente en este momento y dile a Dios: “Padre celestial, rindo todas mis posesiones terrenales a ti, para así experimentar en mi vida más de tu vida y libertad”.
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Día 59 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
¡Remueve las barreras! El mandamiento de ir la segunda milla, da con ímpetu al centro de las barreras que tendemos a edificar en contra de otras personas a quienes no queremos ayudar, ni estar asociados con ellas. Cada grupo (incluyendo las culturas, partidos políticos y religiones) tiende a emplear técnicas para protegerse a sí mismo de los “intrusos” usando imágenes con descripciones negativas. Una de las ideas más dañinas es el prejuicio racial. Dios identifica solamente una raza en la Biblia, la raza humana. Las divisiones modernas de las razas fueron el resultado de la teoría de la evolución. Nota que en toda la lista de nombres que se usan en la Palabra de Dios no se incluyen razas: “…[Cristo], con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9). En Cristo, “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28). La mujer junto al pozo de Jacob se sorprendió cuando Jesús le pidió de beber, y exclamó: “…¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí” (Juan 4:9). Los judíos son un grupo de personas porque son descendientes de Abraham, pero Pablo establece que por la fe en Jesucristo, también los creyentes gentiles se convierten en descendientes espirituales de Abraham (Gálatas 3:7). Las barreras raciales nos impiden entrar en las relaciones más significativas de la vida. Por ejemplo, Natanael dijo de Jesús: “…¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Juan 1:46). También los cristianos resistieron al recién convertido Pablo porque era un fariseo muy temido. El mandamiento de ir la segunda milla, nos sitúa frente a las barreras raciales las cuales nos impiden a muchos cristianos implementar activamente la voluntad de Dios en la comunidad. Muchos consideran a sus líderes gubernamentales como políticos seculares, y no los consideran como servidores de Dios. Cada oficial del gobierno es un “servidor de Dios para tu bien… pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios…” (Romanos 13:4-6). El Señor Jesús tuvo que condenar a los fariseos por su hipocresía, aunque no edificó una barrera en contra de todos ellos; al contrario, recibió a un fariseo llamado Nicodemo, y gracias a su conversación ahora nosotros entendemos la maravillosa verdad del nuevo nacimiento (Juan 3). Sin duda los discípulos se estremecieron cuando Jesús les dijo que fueran y ayudaran a un soldado romano con su pesada carga. ¿Tenemos también nosotros la misma reacción cuando oímos de los grupos políticos, católicos, protestantes, liberales, ateos, musulmanes, budistas, comunistas, fundamentalistas, etc.? Derribemos toda barrera para que podamos cumplir la majestuosa ley del amor (Santiago 2:8).
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Permanecer es un podcast con un mensaje de ánimo, esperanza y guía para el diario vivir fundamentado en la siempre fiel palabra de Dios. En estos tiempos donde el caos se desata tanto en nuestro exterior y mucho más en nuestro interior es necesario dar a conocer a la persona de Jesús y la obra terminada que trae paz, fortaleza y no solamente nos ayuda a nosotros mismos, sino que nos capacita para ayudar a otros. En este espacio aprenderemos, creceremos de forma integral en nuestra fe.
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